14 ene 2013

Intento de matar el debate cultural

El 3 de enero de este año, Magdalena Krebs, Directora de la DIBAM, informó a través de El Mercurio, que puso fin a la publicación de la revista Patrimonio Cultural. Junto con anunciarnos la muerte de esta prestigiosa revista, la autoridad presentó una nueva publicación denominada PAT y explicó que las razones centrales de este cambio son incluir el patrimonio natural y ampliar los ámbitos patrimoniales hasta entonces considerados por la revista Patrimonio Cultural.

Y estoy sorprendida. Lo estoy pues, al contrario de lo informado por la Sra. Krebs, la revista Patrimonio Cultural , creada el año 1995 por la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos – DIBAM- por decisión de su entonces directora Marta Cruz-Coke y con la activa participación de la escritora, académica y Premio Nacional de Periodismo Faride Zerán, dedicó no sólo significativas páginas a la reflexión, conocimiento y valoración del patrimonio natural sino que dedicó íntegramente algunas ediciones de la revista a ello.

Asimismo, a lo largo de sus 15 años de existencia, esta publicación abordó muy amplios y diversos temas y problemáticas del patrimonio cultural material e inmaterial; entre otros relevantes el lenguaje, pueblos originarios y patrimonio, el patrimonio fotográfico, industrial, artístico, literario, gastronómico, arquitectónico, gráfico,etc.

Intencionadamente invitó a reflexionar sobre ciudadanía, memoria y patrimonio; ciudad y patrimonio; identidad, territorio y patrimonio; religiosidad y patrimonio; cultura popular y cultura tradicional, saberes, oficios, ritos y prácticas culturales; museos como espacios y testimonios de ejercicios de memoria; arte y patrimonio; el poder y la definición de lo patrimonial como asimismo el patrimonio histórico como manifestación del ejercicio del poder hegemónico en un país, en particular en Chile.

La revista Patrimonio Cultural invitó a debatir en definitiva sobre el concepto tradicional de patrimonio cultural, contribuyendo a complejizar, ampliar y democratizar su definición, promoviendo el respeto y valoración de manifestaciones de la cultura popular y tradicional de nuestro país, reconociendo y estimulando la participación ciudadana en la definición y puesta en valor de lo patrimonial, y reinstalando el patrimonio como espacio e instrumento de (re)construcción de una comunidad imaginada de país.

Esta publicación, sin duda, contribuyó a visibilizar la compleja relación entre los discursos de identidad y “chilenidad” y el concepto del patrimonio cultural hegemónico en la sociedad y el Estado de Chile en los siglos XIX y XX.

La publicación cultural que ha sepultado la Sra. Krebs, abrió y se constituyó en un espacio libertario, plural, democrático, crítico y respetuoso de debate y reflexión cultural.

Y lo hizo constituyéndose en sí misma en un objeto cultural; con una estética muy singular, gran formato, bellas imágenes, uso del blanco y negro, los espacios vacíos y el diseño de textos que comunicaban libertad, y sus provocadoras y atractivas portadas, que de inmediato abrían preguntas, debates y conversaciones. Era una revista creada por una institución del Estado pero no era una revista institucional.

Era una revista financiada por el Estado pero invitaba con absoluta libertad a pensar, dialogar y criticar el propio accionar del Estado.

Este gran esfuerzo de apertura conceptual de lo patrimonial desplegado por la revista Patrimonio Cultural ,sin duda, fue posible por la activa participación en su Comité Editorial de destacados profesionales, académicos e investigadores, y del compromiso de quienes nos correspondió a lo largo de esos 15 años cumplir las funciones de directora de la DIBAM.

En mi caso, agradezco públicamente a quienes cumplieron esta noble tarea, de manera absolutamente gratuita, en el período que fui Directora; me refiero a Ricardo Abuauad, José Bengoa, Marta Cruz Coke, Diamela Eltit, Humberto Giannini, Ramón Griffero, Pedro Güell, Marta Lagos, Pedro Milos, Jorge Montealegre, Micaela Navarrete y Pedro Pablo Zegers.

Al terminar con la revista Patrimonio Cultural y crear una nueva revista, de tamaño carpeta de oficina, con un comité editorial absolutamente institucional pues todos sus integrantes son funcionarios de confianza de la actual Directora, el gobierno de Derecha intenta, pienso, aplastar un debate cultural y político impostergable en torno a lo patrimonial. Intenta terminar con un espacio libertario de reflexión fundamental para una cultura democrática, plural, multicultural y multiétnica.

Por la relevancia de este gesto cultural de la Sra. Krebs imagino que quien tenga el honor de dirigir la DIBAM en un próximo gobierno, deberá realizar el gesto cultural de rescatar y reponer la revista Patrimonio Cultural, y contribuir a que tenga aún mayor impacto social y cultural.

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14 ene 2013

La depredación de los recursos del mar

Los recursos del mar han sido depredados por los actores del negocio. La baja en la cantidad de jurel, merluza, congrio, anchoveta y/o sardina común a disposición del mercado son la señal más tangibles de que la “captura de los recursos hidrobiológicos” ha sido regida por una práctica que no se ajusta a los patrones de sustentabilidad que en su momento buscó la “ley corta” del 2002. Si bien la Ley que ha sido aprobada -y que ha entrado al Tribunal Constitucional- tiene entre sus objetivos mejorar los niveles de sustentabilidad del sector, está por verse si efectivamente se cumple este elemento básico para el desarrollo de la pesca en Chile.

Tres son los factores que explican la depredación de los recursos del mar: 1) una política pública que entrega al mercado el uso y abuso de los recursos naturales; 2) la baja capacidad fiscalizadora del Estado; y 3) la baja conciencia “ambiental” de los propios actores del mar que reconocen en privado que muchas veces han sacado más de lo que les corresponde.

La pesca nacional es un sector en el que se observa de modo “brutal” la explotación no sustentable del recurso. Al analizar las cifras en el mediano y largo plazo vemos como los recursos pesqueros han sido sometidos a una fuerte sobreexplotación. En los cuarenta se capturaba en torno a las 60 mil toneladas anuales; a mediados de los noventa se llegó al peak de 8 millones de toneladas; en el 2009 se llegaba a 4.5 millones de toneladas y en el 2010 a 3.7 millones de toneladas. Las cifras muestran como ha operado la depredación del recurso.

El fuerte aumento de las capturas pesqueras comienza a mediados de los sesenta e intensifica desde mediados de los setenta con la implementación de la revolución neoliberal. Desde es fecha hasta los noventa las capturas aumentan de manera significativa en el contexto de la modernización, industrialización y liberalización del mar. Desde el noventa, hay una tendencia a la profundización de lo que venía ocurriendo.

En las décadas del ’40, del 50’ y del 60’ se capturaron recursos por 407 mil, 1.6 millones y nueve millones de toneladas respectivamente. En 20 años –entre 1940 y 1959- las capturas sólo llegan a dos millones de toneladas.

Luego, en 30 años -entre 1940 y 1969- la captura de los recursos del mar llegó a 11 millones de toneladas.Hoy, esa cifra se hace en tres años; y en algunas ocasiones se ha logrado en un año y medio.

Entre esa fecha y 1973 se llega a una pesca de 10 millones de toneladas; el doble, de lo que se captura en 23 años -entre 1941 y 1964-. Entre 1941 y 1973 las capturas llegaron a 15 millones de toneladas. Esa cifra, hasta el 2008 se obtenía en tres años de pesca. Si eso, no es sobre explotación, ¿qué es?
Desde mediados de los setenta el asunto nuevamente muestra un alza sostenida y profunda. De hecho, entre 1974 y 1979 se logró una captura de 9.2 millones de toneladas y entre 1979 y 1989 de 40 millones.

Durante la fase del pinochetismo se capturaron 50 millones de toneladas.

En los gobiernos de la concertación entre 1990 y 2010 la captura global llega a 118.000.000 de toneladas.El peak fue entre el ’94 y el ’97 con una captura promedio de 7.5 millones de toneladas. Los años dorados de la pesquería nacional. Desde entonces, comienza una sostenida baja en las capturas para llegar a los 3.7 millones del 2010.

Por tanto,la actual crisis de la pesca manifestada en la tendencia sostenida a la baja en las capturas pesqueras particulares –jurel, merluza, etc.- se explica, fundamentalmente, por la sobre explotación de los recursos del mar a corto, mediano y largo plazo.

Entre 1941 y el 2010 se capturaron 182.5 millones de toneladas. De ese total, el 91,6% se genera desde mediados de los setenta. Durante los gobiernos de la concertación democrática no sólo se capturó el 70 por ciento de ese total, sino también se capturó el 64 por ciento de todo lo pescado en el país en los últimos setenta años.

La expansión y modernización del sector se manifestó desde mediados de los setenta en el aumento de la pesca para producir harina y aceite de pescado, en la expansión de los productos congelados, en el desarrollo de la acuicultura y en el aumento de las exportaciones. La presión que ese modelo ejerce sobre los recursos del mar estimula y genera un desarrollo no sustentable del sector.

Es de esperar que la nueva normativa cumpla su objetivo de sustentabilidad. Está por verse. No olvidemos, que la crisis del sector pesquero no sólo es un problema de sustentabilidad.

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14 ene 2013

Mujeres al abordaje

Gentleman of fortune o caballeros de fortuna llamaba John Silver, el Largo, a quienes abrazaron la Ley de la Costa ingresando a la intrépida, esforzada y cruel congregación de los piratas. Individuos sin Dios ni resquemor de la muerte, se dice.

En realidad, de todo producían esas viñas: desde el piadoso, abstemio y elegante Bartolomé Rogers, hasta Edward Teach, apodado Barbanegra, y su costumbre de asesinar de vez en cuando a alguno sólo para no olvidar quien era. Pasando por Mombars, “el Exterminador”, convencido lector del padre Las Casas que ingresó a la hermandad para castigar las atrocidades españolas cometidas contra los indígenas. O el diabólico Olonés, descuartizado vivo, asado y devorado por la tribu kuna en las costas del golfo de Darién.

Singularísima es la figura de Alexandre Olivier Exquemelin, el médico de los piratas, quien en las páginas de su libro Piratas de América, escrito después de algunos años en “la carrera”, hizo un deslumbrante reportaje sobre las prácticas y costumbres de la cofradía, amén de un testimonio de curiosidad por el mundo natural y la antropología que a ratos sobrepasa el nivel científico de su época.

Aunque suene extraño, en estas sociedades de amigos del crimen, como diría el divino marqués, imperaban un cierto orden, voluntariedad y democracia.

Antes de hacerse a la mar advertían los términos del embarque. Para empezar, cada uno debía llevar su propia pólvora y balas. Reunidos en consejo determinaban dónde robar las vituallas, principalmente cerdos y tortugas, sin descuidar el imperativo ron; sustento que se distribuía según el utópico principio social de “a cada cual según su necesidad”; es decir, de capitán a paje, tomaban lo que querían. De igual modo se elegía el rumbo a seguir.

Puestos en onda previsional acordaban las indemnizaciones, tasando en pesos y esclavos las pérdidas de ojos, brazos o piernas. Estos subsidios eran deducidos del capital obtenido, y el resto se dividía en partes iguales.Los esclavos provendrían de los prisioneros tomados durante las travesías.

Juraban solemnemente no tomar subrepticiamente nada para sí, y si alguno fallaba era en seguida separado de la grey.

En el reparto final, las cuotas de los muertos en la empresa serían guardadas por sus amigos para entregarlas a los legítimos herederos, a su debido tiempo.

Entre ellos eran muy liberales, si uno quedaba en la miseria era generosamente socorrido por sus hermanos. Con los taberneros gozaban de mucho crédito, prueba de que pagaban religiosamente sus deudas.

Entregados al disfrute de sus trofeos, en un par de semanas podían gastar dinerales en vino, licores, naipes y mujeres. Bares y rameras absorbían la mayor parte de esos haberes adquiridos con tanto riesgo.

Curiosamente, algunos ocultaban tras su ferocidad e independencia, un marcado espíritu burgués, bastante ajeno a la canción de Espronceda: “Que es mi barco mi tesoro / que es mi dios la libertad”. Así, un tal Pedro el Grande, luego de capturar una gran presa española se dirigió en el mismo navío a Francia, declarándose rentista. Tampoco hizo mal en tal sentido el irlandés Morgan.

¿Existió mano femenina en este oficio de espanto y latrocinios?

Prima vista diríase que no porque la mente supersticiosa de esos emprendedores traducía como fatalidad la presencia de faldas a bordo. Sin embargo, hubo mujeres en la piratería, diestras en el tejemaneje marinero, en el comportamiento con tripulaciones brutales y el abordaje de barcos bien provistos.

Y ejercieron la arriesgada profesión codeándose con la flor de aquellos impulsivos varones.

John Rackam, joven y audaz galán, contrajo matrimonio con Ana Bonney, volcánica irlandesa hija de “buena familia”. Se embarcó con ella, y Ana no sólo no fue un estorbo para las andanzas del marido sino que peleó como el mejor de sus camaradas. En aquella nave se encontraba otra filibustera, Mary Read. La misma que solía decir: “Ser pirata no es para cualquiera, es preciso ser un hombre de valor, como yo”.

Cuando fueron prendidos por la armada española, los “caballeros” procuraron salvarse huyendo a las sentinas. Las dos campeadoras, insultando a sus compañeros por la deserción, permanecieron en cubierta defendiendo el puente. Finalmente, todos terminarían presos y sentenciados a la horca, sin clemencia alguna para las damas. No obstante, el embarazo de Mary Read le valió la postergación del castigo.

Poco tiempo después, en un patíbulo de Jamaica, le correspondería “danzar en el aire con pie ligero” (Óscar Wilde).

Más próspera y longeva, fue Madame Ching. Belicosa viuda, de sonrisa carcomida y ojos adormecidos, que devastó el litoral chino liderando una flota de seiscientos juncos tripulada por más de cuarenta mil leviatanes. Para mantener la moral y las buenas costumbres dispuso un estricto y púdico estatuto, con la pena máxima acechando desde sus concisos preceptos.

“El comercio con las mujeres arrebatadas en las aldeas queda prohibido sobre cubierta; deberá limitarse a la bodega y nunca sin el permiso del sobrecargo. La violación de esta ordenanza es la muerte.”

Fuentes dignas de confianza aseveran que el rancho consistía principalmente en galletas, ratas cebadas y arroz cocido, y que en los días de combate, bebían pólvora mezclada con alcohol.

Después de acosar al imperio con victorias coronadas por enormes incendios y fiestas pavorosas, la viuda se rindió, buscando el ala protectora del emperador Kia-King. Obtenido el perdón, dedicó su sosegada vejez al contrabando de opio.

Hoy, estas novelescas luchadoras comparten la gloria de navegar en la Historia Universal de la Infamia, espléndida embarcación diseñada en los astilleros del enciclopédico poeta del barrio Palermo. Admirables oponentes de esa obstinada pretensión patriarcal que ha querido hacer de la mujer una forzada militante de la cocina, los niños y la iglesia.

Küchen, kinder und kirche.

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14 ene 2013

Los sueños en la política cultural

A propósito de la penúltima entrega de resultados de los fondos de cultura de esta administración, es bueno hacer una revisión de lo que han sido estos tres años de Gobierno,y como se ha comportado el sector cultural.

Ya en la última curva del itinerario de esta administración, llaman mi atención tres ejes que marcan este período y se instalan como una posibilidad de revisar algunas cosas y avanzar.

Enfoque económico para la cultura

Se puede observar en la política pública de esta administración, un claro enfoque económico hacia la cultura. Síntoma relevante de aquello es la instalación de los llamados “Seminario de Cultura y Economía” donde hemos visto como oradores principales a los ministros de Economía del país, intentando tener una mayor vinculación por los artistas y sus creaciones. Sin embargo, esto no ha incidido en el mundo cultural.

Sin duda la relación entre economía y cultura es interesante de estudiar, y sus alcances pueden llegar a ser muy significativos para nuestro sector, que representa un buen porcentaje en el PIB del país.

Seminario, tras seminario el diagnóstico parece ser el mismo: las industrias creativas crecen y han llegado a constituirse en un sector productivo. El paso siguiente sería naturalmente instalar medidas que fomenten en mayor proporción al crecimiento de este sector.

La propiedad intelectual es sin duda un potencial que permitiría un mayor desarrollo de nuestro país, uno podría esperar por tanto un mayor avance en materia legal en relación a la Ley de Propiedad Intelectual. Sin embargo, estamos viviendo un momento de estancamiento en donde por ejemplo, aun no tenemos un tratamiento específico para las industrias creativas, particularmente la audiovisual.

La nueva Ley de Propiedad Intelectual si bien fue promulgada por esta administración, resultó simplemente coincidencia ya que su proceso de diseño y trabajo parlamentario correspondió a la administración de Paulina Urrutia

También uno podría esperar, que luego de 3 años de reflexión en torno a la relación entre cultura y economía, tuviésemos por fin instrumentos tributarios que permitieran un mayor nivel de producción cultural. Al respecto, el Proyecto de Ley de Donaciones Culturales, que modifica la ley actual, se encuentra en serios cuestionamientos frente a la posibilidad de calificar como beneficiarias a las empresas culturales. Todo indica que si las cosas siguen a este ritmo este ministro no alcanzará a promulgar la nueva ley.

En forma paralela la Comisión Fílmica ha encargado por licitación un estudio que de cuenta de posibles instrumentos tributarios para el sector audiovisual, pero el trabajo se ha concentrado en aquellos mecanismos que benefician a servicios de producción internacionales, por lo cual el impacto que estos puedan generar al sector cultural se ven reducidos.

Por último, tal vez la mejor medida que podría implementarse en la relación de economía y cultura podría ser la de cuestionar la política concursable del Estado, ya que esta lógica no permite la instalación de un factor indispensable en el desarrollo económico de un sector: su crecimiento en proporción al crecimiento del país en forma estable.

Carencia de sueños

Bajo las administraciones anteriores, uno lograba visualizar sus sueños. Así es como en un momento, se instala el sueño de levantar centros culturales en todas las comunas con 50.000 habitantes, con tal que los bienes culturales tengan un espacio digno y que ciudadanos y ciudadanas dispongan en sus barrios de espacios donde intervenir y participar. Mas evidente aun, era el sueño del Ministro Weinstein: reconocer al sector cultural dotándolo de una institucionalidad y luego reconocer a la Industria Audiovisual concediéndole una ley propia.

Me pregunto entonces: ¿cuál es el sueño de nuestro actual ministro? Esta administración, que llega instalando una declaración de eficiencia no ha logrado instalar en la gente un sueño colectivo.

Los sueños son el motor de la política. Sin sueños, se avanza al ritmo de la inercia, haciendo de la política un ejercicio reactivo al acontecer.

Los sueños en la política cultural, se constituyen no sólo en motor, sino en el elemento de cohesión, donde todos los actores que intervienen en un determinado sector se impulsan y avanzan hacia mayor desarrollo de país.

Un sector dormido

Por último, llama la atención nuestro sector, que se mantiene en un extraño estado de pasividad. Estos 3 años se han caracterizado por un despertar social, que hemos visto en las calles.

Los estudiantes han sido los principales actores, pero no los únicos, también se han movilizados las regiones, los trabajadores, y hasta los consumidores. Vivimos en forma cotidiana una realidad violenta en La Araucanía. En innumerables marchas no hemos visto las demandas culturales. Los gremios de la cultura no logran avanzar en forma cohesionada. Los creadores, parecen estar a dos metros de distancia, observando la realidad como si no nos perteneciera.Los creadores, articuladores esenciales de la identidad cultural de nuestro país, parecen estar concentrados en si mismos.

Todo indica que nuestro sector, relativamente acomodado desde la existencia de fondos concursables, se ha institucionalizado. Esto es preocupante para nuestro patrimonio cultural, y es necesario hacer algo. La cultura, por sobre todo es el reflejo de una sociedad, bajo esta lógica claramente estamos en deuda.

Nuestra oportunidad

A propósito de estar en el último año de gobierno, es un buen momento para que reflexionemos. Este año será un año de negociaciones con candidatos, será un año de trabajo en programas culturales.

Es una oportunidad entonces para creadores y productores culturales constituirnos en espacios de participación ciudadana, desde donde podamos evaluar, re-pensar y diseñar desde lo que somos hacia lo que queremos ser.

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13 ene 2013

La desigualdad y el desencanto

Los primeros días del nuevo año han traído noticias que confirman cómo se acentúa en grados ya incalculables la concentración de la riqueza a escala planetaria; destaca la información mediática que la fortuna del “tercer” hombre más rico del mundo aumentó en el curso del 2012 en un 63%, alcanzando el volumen de 57.500 millones de dólares.

Con tal incremento “desbanca” de tal posición a Warren Buffet resituado al cuarto lugar del ranking de los multimillonarios, al disponer sólo de US$ 47.900 millones; es decir, casi un vulgar pobretón. Quien permanece inalcanzable en el primer lugar de la danza de fortunas exacerbadas es el empresario mexicano, Carlos Slim, con US$ 75.200 millones, con un 21,6% de incremento.

Mientras en el mundo cientos de millones de personas ven evaporarse sus ahorros al caer sus países en recesión y generarse enormes bolsones de cesantes que transitan raudamente a la pobreza; mientras los jubilados ven empequeñecerse sus pensiones o miles de familias son expulsadas de las viviendas por deudas que se inflan a un punto imposible de cancelar, el ranking de las mega fortunas nos habla de una inaudita manera de pensar y vivir en la globalización, acaparar el dinero que se pueda, sin importar lo que vaya a ocurrir mañana.

En definitiva, una succión inagotable de recursos que arrastra consigo la cohesión social de las naciones ante una desigualdad irrefrenable. Chile está viviendo intensamente este círculo vicioso, que frena el crecimiento y corrompe profundamente las relaciones sociales, como se ha mostrado en el caso de las acreditaciones de las instituciones privadas de educación superior.

Aquí se demuestra la inconsistencia esencial de la llamada “teoría del chorreo”, por cuanto no se reproduce en la base económica la misma distribución desigual de la riqueza en beneficio de los que tienen más participación en ese reparto, sino que se alcanzan niveles increíbles de mayor concentración y desigual distribución de lo que cada país y la sociedad global es capaz de crear y producir.

El drama o el desafío radica en que la parte correspondiente al grupo controlador de la riqueza, de cada balance sea trimestral, semestral o anual emerge con una envergadura aún mayor y más determinante, reduciendo y minimizando lo que toca a los que menos tienen. La clase media se empequeñece y el mundo laboral se empobrece.

Los mega-conglomerados no producen más sino que se apropian de una porción aún mayor de aquella riqueza que corresponde “a los otros” sectores sociales que forman parte de cada nación.

Al respecto, el propio Papa Benedicto XVI en su Mensaje de Año Nuevo ha debido extender su reflexión hacia esta encrucijada respecto del tipo de crecimiento prevaleciente de “un capitalismo sin regulación”, ratificando, tal vez sin proponérselo, las conclusiones del Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz sobre este mismo desarrollo perverso.

La crisis de la política y el desencanto se interconectan profundamente en el núcleo mismo de los desafíos del sistema institucional democrático; el empequeñecimiento del Estado y la debilidad que emana de sus frágiles mecanismos de regulación y de sus reducidos instrumentos de fiscalización para orientar con mirada de largo plazo la marcha de cada país y de las comunidades de naciones que se agrupan en nuevos centros de cooperación, como el caso de la Unión Europea, no dan cuenta de las exigencias del siglo XXI.

Los políticos pretenden grandes objetivos, miran hacia grandes metas. Sin embargo, el sistema democrático que debiese sostener esos grandes propósitos no es lo suficientemente robusto, extenso y eficaz para hacer realidad práctica tales ambiciones; generando por esa ineptitud el aumento del descrédito y la deslegitimación de ese mismo sistema político que no puede hacer lo que debiese hacer y cuyos protagonistas, por ello mismo, acentúan algunos su perplejidad, otros la demagogia o, lisa y llanamente, deben constatar desalentados cómo la ciudadanía vuelve la espalda a ese mismo Estado que tendría que fortalecerse en lugar de disminuirse por la ausencia de apoyo popular. Hay que sacar el sistema político de ese círculo vicioso.

Por eso, enfrentar la desigualdad es la exigencia de esta época.

Algunos insinúan que la insistencia del Nobel de Economía en los riesgos sistémicos de la desigualdad es una “chifladura”, sería absurdo que ahora lo acusaran de “agente del comunismo”, como solía ocurrir hace treinta años con las opiniones de quienes pensaban distinto.

Y a propósito de la descalificación que se hizo durante décadas, de quienes sostenían que existían condiciones de miseria humana que tornaban imposible la simple continuidad del sistema, haciendo altamente probables guerras, agresiones o cruentos conflictos entre países o al interior de las naciones; para los complacientes que consideran que todo marcha “fenómeno” y que las advertencias son tema de catastrofistas u ociosos, habría que recordarles que estamos pronto a conmemorar al Centenario de la Revolución Campesina en Rusia que en 1917 hundió la monarquía zarista y concluyó con los bolcheviques en el poder.

Las calamidades de la Primera Guerra que devoró la vida de millones de jóvenes campesinos, vestidos de soldados, congelados en las trincheras; las penurias provocadas por el hambre de la muchedumbre y el lujo sin pudor de los poderosos y la ausencia de democracia pavimentaron la ruta a ese engendro feroz que fue el estalinismo en la ahora inexistente Unión Soviética.

Tal vez, por ello, este nuevo círculo del poder económico de alcance planetario, debiese meditar que no por la desaparición del comunismo, están habilitados para generar una espiral de acumulación de activos, empresas y riqueza que tenga a la postre como resultado, que el sistema económico alcance tal grado de concentración que para cientos de millones de asalariados deje de tener sentido la concurrencia a la actividad laboral, pues de ella ya no se puede recoger nada más que no sea agotamiento, frustración y desencanto.

La desigualdad, en suma, por su extensión y volumen se va transformando, paso a paso, de una inaceptable injusticia en el más duro factor de atraso y de perturbación económica y deterioro moral. De allí surgen las semillas del odio y la violencia que conducen a tragedias históricas que se pueden y deben evitar.

En consecuencia, se debe encontrar un nuevo camino hacia el desarrollo, justo, sustentable, eficaz y eficiente, capaz de crear riqueza sin castigar con inequidad a los que la producen.

No se trata, como insinúa la derecha, que en la izquierda estemos pensando que los países y las personas puedan progresar sin trabajar, que estamos imbuidos por el despropósito de fomentar el ocio y la vagancia bajo el amparo del Estado y de una burocracia ineficiente; esa caricatura interesada ha sido reiterada tantas veces y tantos años como biombo de la vergonzosa expropiación del esfuerzo humano, precisamente, por grupos parasitarios que abultan rentabilidades en proporciones escandalosas gracias a operaciones financieras fraudulentas, a la desregulación que les permite manipular mercados y falsificar los márgenes de ganancias, así como, al despliegue del “lobby” para atemperar y/o neutralizar las decisiones del sistema político.

Lo que queremos es que a la gente no se le arrebate el fruto de su trabajo, que pueda vivir y progresar en paz, de manera que el país pueda alejar cualquier riesgo de una fractura social por el descontrol de la desigualdad, que exista fuerza social mayoritaria y suficiente para condenar la violencia y se reponga, proyectándose a largo plazo, un sentido de país compartido en toda la sociedad chilena.

No hay que esperar otra catástrofe como la que se generó como resultado de la Primera Guerra Mundial, para que la humanidad sea capaz de actuar y hacer frente a una deformación en el crecimiento económico que expone a la civilización a una tragedia incuantificable.

Debiéramos comenzar por Chile. Con un gran concierto nacional para enfrentar la desigualdad, mancomunando las mejores energías de la nación, para dotarnos con un programa de regulaciones económicas y de protección de los derechos sociales garantizados que permitiesen dinamizar la institucionalidad democrática y vigorizar la renovación del sistema político.

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13 ene 2013

Los verdaderos diamantes en bruto

Con un 2013 que se anuncia muy movido en términos macro económicos, pero frente al cual los expertos aseguran que Chile mantendrá su posición de liderazgo en la región, muchas compañías aún no tienen resuelto cómo abordarán uno de los grandes temas del año que comienza: la escasez de talentos.

El tema no es menor. Según un estudio de Fundación Chile, la demanda proyectada para la minería y contratistas del rubro es de 50.595 personas entre 2013 y 2020, un número que la oferta de profesionales existentes en el mercado chileno no es capaz de satisfacer, una preocupación para las empresas que requieran profesionales calificados, especialmente en materias técnicas. La lista es encabezada por los ingenieros, pero la completan los mecánicos y la mano de obra especializada.

Una dificultad además que se incrementa justo cuando muchos sienten que el sistema educacional está colapsando en nuestro país y miles de estudiantes se quedan sin poder pulir sus capacidades.

Así están las cosas, un profesional con conocimientos en maquinaria pesada será altamente requerido en los próximos años, lo que probablemente generará una lucha por la captación que incluso podría mover las bandas salariales que manejan actualmente las compañías en esos cargos, lo que redundará directamente en los presupuestos y, probablemente, en recortes en las áreas de servicios (departamentos de comunicaciones, recursos humanos, contables, etc.).

Lo anterior abre una perspectiva de alerta e implica también cambios en la forma en que las compañías deberían trabajar uno de los ejes fundamentales de la gestión del capital humano: atracción y retención, es decir, pulir el diamante en bruto.

En este contexto, la comunicación externa ya no debe pensarse sólo para los clientes o para los grupos de interés que influyen directamente en los números de ventas, sino también para el talento que la empresa es capaz de atraer y retener.

Y el modelo de comunicación externa, además, debería construirse entendiendo el círculo global que construye la mirada de los posibles/actuales/futuros colaboradores, es decir, debería considerar el diseño del proceso completo: postulación, assessment, oferta, inducción, propuesta de valor, fidelización, entrevista de salida e, incluso, la no selección.

Cada uno de esos ítems debería diseñarse cuidadosamente, y considerando que es la suma total la que finalmente conformará la imagen de la organización con miras al concepto de “empleador preferido” y no solamente la posición que la empresa ocupe en el Great Place to Work.

Por otra parte, esta estrategia de comunicación externa con enfoque en la escasez de talento debería considerar la gestión de la reputación hacia los stakeholders futuros ¿me explico? Los colegios están llenos de futuros posibles talentos a los que, en este escenario, habría que pensar en ir cautivando desde ya.

Hay varios casos en el mundo de compañías que ya llevan tiempo trabajando en la atracción temprana y estas inversiones no son en vano: tienen que ver con un escenario que podría complicarse hacia el futuro, pero el asegurar talento a través de la formación de profesionales “propios” tiene, necesariamente, que ir apoyado por una estrategia de comunicación orientada hacia el colaborador y la novedad, es que esto debe ocurrir no sólo desde lo interno, sino, y especialmente, en lo externo.

Así, la invitación es a reunir los departamentos de Recursos Humanos y Marketing y trabajar en conjunto para una gestión exitosa de la reputación.

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12 ene 2013

Cambio climático,Chile en riesgo

Los resultados de la conferencia sobre cambio climático celebrada en Doha, capital de Catar en noviembre pasado, no han sido esperanzadores.Esto porque los 194 países que aprobaron la prórroga del Protocolo de Kioto hasta el año 2020 y que se comprometieron a reducir sus emisiones, generan un poco más del 15% del total mundial de gases efecto invernaderos.

Al retiro formal de Canadá, se suma la falta de objetivos obligatorios para China e India y la negativa de EEUU para formar parte de este acuerdo. Es decir, los principales países emisores de gases efecto invernadero no asumen obligaciones para reducirlas.

El cambio climático ya está presente, así lo manifiesta la IPCC en sus estudios e informes técnicos.

Esto se evidencia en el acelerado derretimiento de hielos en el Polo Norte y Groenlandia. Sus causas son atribuidas al aumento de gases efecto invernadero en la atmósfera, donde su principal emisor es el hombre. Aunque últimamente ha surgido información de la misma IPCC que reconoce la influencia del sol.

Independiente de las discusiones científicas acerca de las causas del cambio climático, hay un hecho que a estas alturas es casi irrebatible: el planeta se está calentando. Pero para el planeta esto no sería algo nuevo, más bien la diferencia la marca la gran velocidad a la cual están ocurriendo estos cambios, que tiene una escala de tiempo comparable al de la vida humana.

El cambio climático impacta todos los rincones de la actividad humana y la forma de enfrentarlo no sólo tiene respuestas que provienen del mundo científico, el principal desafío tiene que ver con los acuerdos, el problema es fundamentalmente político y para ello la información es vital.

Los resultados (acuerdos o desacuerdos) en torno al Protocolo de Kioto obedecen en gran parte a condiciones y asimetrías de poder a una escala mundial. Mientras tanto, a nivel país las medidas tomadas también reflejan una cierta distribución de poder fruto de los sistemas de representación imperantes. Quiérase o no, éstos predisponen los llamados “acuerdos”.

Un enfoque siempre mencionado para enfrentar el cambio climático es el desarrollo sustentable, con sus tres pilares fundamentales: social, económico y ambiental. Este camino requiere de buenos instrumentos de participación y flujo de información, es decir, mecanismos que puedan distribuir poder en la sociedad.

Chile como parte del Protocolo de Kioto ha asumido ciertos compromisos y en el futuro deberá cumplir con objetivos cada vez más exigentes, dado su carácter de país en vías al desarrollo. Pero la necesidad de mejorar los instrumentos de participación evidencia lo contradictorio que resultan estos compromisos a nivel país sin previa consulta mínima y sin construcción social.

En cuanto al tratamiento del cambio climático, lamentablemente el enfoque de desarrollo sustentable queda en un segundo plano frente al rentable negocio del mercado de bonos de carbono. Acá no hay simetrías de información, quien goce de ella se llevará los beneficios económicos en el largo plazo y en tanto la equidad social no es preocupación real, salvo en el llenado de páginas enteras de informes técnicos o declaraciones de buenas intenciones.

Para que hablar del urgente diagnóstico que debe hacer el mundo político a la institucionalidad ambiental e hídrica, con el objeto de revisar e implementar herramientas necesarias para enfrentar los impactos del cambio climático, tales como sequías severas.

Estudios señalan que Chile enfrentará graves impactos en sus recursos hídricos, principal vía por la cual se sentirá el cambio climático. La zona central, donde habita la mayor parte de la población y donde se concentra la mayor producción del PIB por actividades agrícolas e industriales, será la que reciba los mayores impactos por reducción hídrica. Todo esto en el marco de un modelo basado en un mercado de aguas privadas que no ofrece garantías para asegurar principios de equidad, participación o conservación ambiental.

La explotación desenfrenada de los recursos naturales, la privatización y concentración de la propiedad del agua, sumada a un sistema energético basado en un 80% de combustibles fósiles, ameritan un mayor debate nacional sobre las posturas país para enfrentar el cambio climático.

El problema es altamente complejo y el mercado de bonos de carbono no nos salvará de los impactos negativos del calentamiento global. La reducción de la huella de carbono es necesaria en términos globales, pero en lo principal presenta beneficios económicos para el sector empresarial.

En ello está el negocio y es natural que los gobiernos pongan el acento en este punto, dado que son protectores del interés empresarial, consecuencia de que éstos sostienen al mundo político que “representa” a la ciudadanía.

El cambio climático también plantea oportunidades, ciertamente quien se anticipe con medidas institucionales que sean flexibles para adaptarse a escenarios futuros desfavorables y a veces desconocidos, será quien lleve la delantera. Quien se adapte mejor aprovechará más sus oportunidades.

Las acciones que se tomen hoy, tendrán un fuerte impacto en el futuro. Por ello, la irresponsabilidad, la mirada reduccionista de corto plazo y la protección de intereses particulares por parte de los gobiernos, serán profundamente negativos para los intereses del país.

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12 ene 2013

Ximena Rincón, la elegida

He resuelto participar en las primarias de la DC, apoyando a la senadora Ximena Rincón. La Democracia cristiana tiene el deber de presentar a uno de los suyos a la primaria de la Concertación, fundamentalmente para poner temas en el debate programático y, si es posible, que sea ahora un presidente DC el que encabece el proceso de transformaciones para la nueva etapa de Chile.

Ximena Rincón representa un cambio radical en la DC y una propuesta nueva para el país. Excelente senadora, joven, dinámica, con ideas claras y energía, asertiva, sabe trabajar en equipo y tiene la dosis de ambición suficiente para querer llegar al poder, entendiendo que eso no es para ella sino para el servicio de todos a través de ideas, proyectos y programas.

Por cierto, en su trayectoria ha cometido errores o ha tomado rutas que, desde ciertos puntos de vista, pueden ser equivocados. Gracias a Dios no es perfecta ni pretende serlo, porque de esos que creen saberlo todo o que se autodefinen como tocados de los dioses estamos hartos.

Ximena Rincón, según su web, tiene propuestas y cuando llegue a las primarias, no sólo intentará ganar sino posicionar sus ideas de reforma tributaria, profundización democrática, cambios profundos en temas de salud, previsión y educación, para que ellas sean parte de un programa de gobierno.

Los que creen que no tiene posibilidades deben saber que en la política todos pueden llegar. Se pensó en algún momento que no llegaría una mujer – menos socialista – a la Moneda; que no podría haber de nuevo un alemán en el Vaticano; que nunca ganaría un negro en Estados Unidos o un indígena en Bolivia o una mujer demócrata cristiana (partido tan machista) en Alemania. Pero ha sido así. Ella es una mujer joven, inteligente y capaz, a quien hasta los democratacristianos deberán reconocer en sus méritos.

Me han gustado sus intervenciones en los debates, sin desmerecer los aciertos de Orrego. Pero su propuesta es coherente con el pensamiento DC de siempre, rescata lo positivo del pasado grande de los fundadores, sin sentirse príncipe heredero ni mucho menos, sino sabiendo que el pasado sólo sirve como desafío para construir en el futuro cercano la “patria para todos” en la que llevamos décadas soñando.

Si Bachelet no viene – lo que siempre es posible – Ximena representa una gran carta para que los seguidores de la ex presidenta recuperen el encanto.

Estoy con Ximena Rincón e invito no sólo a los militantes, sino sobre todo a los independientes a votar por ella el 19 de enero. La DC ha abierto sus elecciones, para que el pueblo entero pueda pronunciarse y decir a qué DC le gustaría ver en la confrontación democrática de junio.

Adhiero a su postulación con emoción, esperanza y optimismo. Como no lo tenía desde hace muchos años.

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12 ene 2013

Conflicto mapuche: el Estado debe dar señales de confianza

Hace unos días todos quedamos impactados por lo que ocurrió en La Araucanía. Vimos un grado de violencia que no se observaba hace muchos años en nuestro país y que nos debe llamar tanto a la reflexión, como a la acción.

Las deudas que existen con el pueblo mapuche son históricas, no tienen que ver con compromisos puntuales, sino que son una serie de situaciones y hechos que han acrecentado la desconfianza de las comunidades en su relación con el Estado de Chile. En palabras del pueblo Mapuche lo definen como un largo listado de incumplimientos. Esta relación de desconfianza partió desde el mismo momento en el que se determinó unilateralmente que se anexara el territorio mapuche al Estado chileno.Desde una perspectiva histórica, esto no es menor, ya que ese es el punto de origen de las injusticias y de los posteriores conflictos.

El pueblo mapuche ha sido muy digno en mantener vigentes sus demandas por la recuperación de territorios por cientos de años. Y así como existen muchas comunidades que han logrado de manera pacífica volver a habitar sus tierras ancestrales, hay otro número de comunidades que considera que eso no es suficiente y que se debe avanzar incluso en generar un estado autónomo para el pueblo mapuche, radicalizando los mecanismos de presión.

Por otra parte, el Gobierno de Chile enfrenta la crisis actual buscando reafirmar su postura frente a la opinión pública, antes de elaborar soluciones de largo plazo.Resulta curioso que solo horas después de ocurrido el fallecimiento del matrimonio Luchsinger-Mackay, instalara el concepto de que era un atentado terrorista, enviara más carabineros a la zona y que incluso amenazara con decretar un estado de excepción para hacer frente a la violencia en la zona. El resultado de ello, es que hoy la violencia en la Araucanía no ha disminuido y la posibilidad de llegar acuerdo entre las partes se ve lejana.

Los esfuerzos se deben enfocar en lograr construir una convivencia armónica, para ello el Estado y la ciudadanía debe respetar la cosmovisión del pueblo mapuche. Y que mejor forma de hacerlo que dentro de los planes educacionales de los colegios, donde se enseñara de manera obligatoria las costumbres, tradiciones y valores de nuestros pueblos originarios. ¿Cómo vamos a pedir a nuestros niños y jóvenes que miren de manera distinta al pueblo mapuche si desde pequeños le enseñan en historia sobre la “pacificación de la Araucanía”?

Un cambio cultural profundo, debe ir aparejado desde ya con el desarrollo y manejo de las áreas de productividad que permita a toda una región avanzar y no solo a un grupo minoritario de empresarios.

En el ámbito político no se ha observado una real intención de buscar soluciones a nivel del sistema que nos rige como nación. Por ejemplo, reactivar la ley que reconozca su condición de pueblo dentro de nuestra Constitución es un primer paso. Una nueva institucionalidad para los pueblos originarios también es parte de lo que debemos hacer. Repensar la aplicación de la ley antiterrorista, que más bien se ha utilizado como una ley anti mapuche.

En materia de seguridad, el Estado tiene que poner todos sus esfuerzos en prevenir las acciones violentas contra los agricultores,pero igualmente, terminar con los allanamientos a las comunidades. Esto último, -a partir de la información que hemos conocido- violentan a los propios mapuches muchas veces de manera injusta y con graves consecuencias para mujeres y niños. Aquí claramente el camino no es seguir repitiendo los mismos errores del pasado militarizando la zona, sino que buscar nuevas soluciones de carácter político que permitan dar una señal clara que el Estado de Chile quiere tener un nuevo trato con sus pueblos originarios.

Sin embargo, el pueblo mapuche siente desconfianza del Estado de Chile, tanto de éste gobierno, como de los anteriores. Solo cabe recordar la mediática mesa de diálogo que se instaló en el cerro Ñielol en Temuco el 2010 y que nadie nunca supo qué resultado tuvo. O lo que sucedió hace menos de un mes cuando se aprobó la Ley de Pesca pasando a llevar el Convenio 169 , sin tomar en cuenta la palabra de los pueblos ancestrales.

Claramente hoy no basta con llegar a la Araucanía con un paquete de becas y de beneficios productivos o asistencialistas, llenar de carabineros e incluso militares –como algunos proponen- eso es no entender el desafío histórico y social que estamos viviendo.

Un nuevo trato con el pueblo mapuche comienza cuando el Estado de manera unilateral de señales de querer avanzar en construir paz y justicia en la Araucanía. Cuando tome el convencimiento de que para acabar con la violencia, se necesita construir un país igualitario, sin discriminación y orgulloso de sus pueblos originarios.

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11 ene 2013

¿La tormenta perfecta?

Entre las prisas y resacas de principios de año, hubo poca notoriedad para la aprobación – el pasado 2 de enero, en la comisión de minería y energía del Senado – del proyecto de Ley de Carretera Eléctrica.

Si bien se trata solo de la primera fase, pues el proyecto será visto prontamente en la sala, para iniciar luego su discusión en particular, es relevante que cuatro de los cinco senadores integrantes se pronunciaran a favor y solo uno, el senador José Antonio Gómez, se abstuviera, dando con ello una mala señal sobre lo rápido que puede llegar a concretarse esta iniciativa gubernamental.

De ocurrir esto, tendríamos a un sector de la economía nacional con una legislación que le da preeminencia sobre el resto y, ciertamente, sobre los ciudadanos comunes, pasando por alto consideraciones ambientales que se lograron tras años de lucha en el mismo Parlamento.

Y es que la carretera eléctrica es un proyecto de ley que permite al Estado decidir cuáles de las líneas de transmisión que les presenten los privados serán de interés público, las que después podrán ser impuestas sobre los territorios, sin posibilidad de negociar un cambio al trazado.

De esta forma, los afectados, ya sean comunidades indígenas (recordemos el Convenio 169 OIT), grandes y pequeños agricultores, lecherías, parques nacionales, municipios, emprendimientos turísticos, entre otros, tendrán que aceptar las compensaciones que la empresa plantee con un comité de tasadores, en la medida que no hay posibilidad de oponerse a un trazado de “interés público”.

Pero además la gran diferencia con las obras viales concesionadas es que este trazado se le entrega a los privados a perpetuidad, como ocurre hoy con los derechos de agua.

Dicha medida perfectamente puede ser definida como anti-constitucional, porque nuestra carta fundamental establece el principio de igualdad ante la ley, no solo entre una comunidad y una empresa, sino que también entre distintos emprendimientos productivos. Adicionalmente resulta discriminativa, porque el gobierno entregará a las empresas de transmisión eléctrica caminos hechos, sin la obligación de evaluarlos ambientalmente (incluso al tratarse de áreas silvestres protegidas) y sin la posibilidad de que los afectados lleven el caso a tribunales en forma igualitaria.

Para empeorar las cosas, el proyecto implica un traspaso al cliente final de hasta un 75% del costo de las líneas de transmisión. Es decir, la ciudadanía terminará subsidiando a las grandes mineras y a las grandes generadoras, que obtuvieron de forma gratuita los terrenos para sus trazados.

El gobierno, a través del ministerio de Energía, ha defendido estas medidas, aludiendo a la escasez energética tanto actual como futura del país.Pero ha obviado el hecho de que, por una parte, Chile ya tiene aprobados 15 mil MW para los años venideros (sin incluir HidroaAysén y sin considerar medidas más costo-efectivas como la eficiencia energética), y que la demanda proyectada es para solventar la expansión minera del norte, lo que demuestra que la necesidad de interconexión SIC-SING, agilizar las concesiones y proyectar los trazados, tiene un propósito comercial unilateral y no de bien común.

Esta verdadera “tormenta perfecta” tiene pocos pero importantes actores: el primero, un sector energético que entendió, a raíz de las crecientes protestas ciudadanas, que la institucionalidad ambiental del país, aunque débil, es un freno para sus aspiraciones. En base a eso, pidió al gobierno establecer un mecanismo para facilitar la concreción de futuros proyectos y evitar, de paso, seguir con la “judicialización”.

El segundo actor es el Ejecutivo, que respondió con estas dos iniciativas de Ley (Carretera y Concesiones) que entregan la posibilidad de saltarse varios permisos sectoriales y ambientales –algo que se intentó ya en gobiernos anteriores– y las presenta ante la opinión pública con dos atractivos ganchos publicitarios: su carácter de “pública”, es decir, una ley donde el Estado toma cartas en la energía, asumiendo supuestamente un rol “planificador” y, por otra parte, como una iniciativa favorable para el fomento de las Energías Renovables No Convencionales (ERNC).

Sin embargo, tanto la asociación de industrias de energías renovables ACERA, como el mismo gerente general de GDF Suez, recientemente declararon que no favorece la inclusión de estas iniciativas por un tema de diferencias de voltaje y porque la transformación requerida encarece aún mas los proyectos.

El último actor es la fecha en que está sucediendo todo: con las vacaciones en mente y 35 grados azotando la zona central, es poca la atención que la ciudadanía presta a estos temas, bastante técnicos y complejos.

A esto se suma que ambos proyectos – carretera eléctrica y concesiones eléctricas- están con urgencia suma y se proyecta una inminente votación que podría dejarlos aprobados antes de febrero.

Y esa es quizás la parte más peligrosa. En un sistema como el chileno, donde sólo el escándalo hace enfocar la mirada ciudadana sobre cosas que han estado ocurriendo mal por años (Ley de Pesca, Acreditación de Universidades, la Polar y un largo etcétera), es difícil resumir en pocas palabras los efectos nefastos de estas leyes sobre la economía nacional y sobre el territorio como para alcanzar a alertar a la población sobre el efecto devastador que ambas leyes ocasionarían.

Esperamos que los parlamentarios, sobre quienes la ciudadanía ha depositado su confianza, y que este año esperan contar con su voto, representen adecuadamente los intereses de todos los chilenos y chilenas, al momento de votar.

Vale la pena sopesarlo, ya que las promesas electorales del Ejecutivo en esta materia no se han alineado con las acciones efectuadas en los tres años de gobierno ya transcurridos.

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