23 nov 2012

¿Matrimonio igualitario o AVP?

Plantear una pregunta como la del título de esta columna, en donde se manifiesta una tensión entre la necesidad de consagrar un nuevo estatuto matrimonial que no discrimine por la orientación sexual de los contrayentes y una probable regulación de las parejas de hecho, que por un acto de voluntad, como sería la suscripción de un contrato, pasarían a ser familias de derecho, es completamente artificiosa, injustificada, digamos, carente de todo asidero en la naturaleza misma de las instituciones mencionadas.

Es cierto que el matrimonio y un estatuto de regulación de la convivencia, como el AVP, están llamados a regular los efectos de diversas clases de “conyugalidad”, y en esto comparten una vocación parecida, más no idéntica.

Justamente, la clave estriba en que la “conyugalidad” y, en tanto, la configuración familiar reconocen diversos modos de constitución, respondiendo a motivaciones propias y necesidades específicas, por lo que necesitan modelos de regulación diferenciados.

La realidad social, a través de sus prácticas que anteceden a la formación del derecho, ha ido ampliando la legitimidad de las familias más allá de la opción por el matrimonio.

Es decir, para que una pareja y sus hijos (en caso de que existan) sean considerados “familia” no es necesario que los primeros expresen su afecto conyugal de acuerdo a las normas de la ley de matrimonio civil, siendo más claro, no es necesario que se casen. Ha operado, en consecuencia, un cambio en las valoraciones sociales en cuanto a la familia, ¡y enhorabuena que así haya sucedido!

Lo mismo puede colegirse a partir de los cambios regulatorios de las relaciones paterno-filiales que actualmente han prescindido de las calificaciones de hijos legítimos, ilegítimos y naturales, estableciendo igualdad de derechos entre ellos, cuestión que antes era impensada y que también contó con la tenaz oposición de los sectores conservadores. Esto implica que el ejercicio de la sexualidad es legítimo fuera del matrimonio, como podría serlo en una relación de convivencia.

Teniendo en cuenta lo planteado hasta el momento, ya se vislumbra una primera conclusión: el AVP no se trata de un “matrimonio” de segunda categoría; en ningún caso responde a una lógica de cambios mínimos y acomodaticios.

El AVP, siguiendo la redacción actual del proyecto y aun en el caso en que pueda ser mejorado, tiene una naturaleza propia, características individuales que lo hacen distinguible del matrimonio y que explican su urgente aprobación.

Una de las principales razones que advierte la necesidad de contar con el AVP es de carácter ideológico. El matrimonio corresponde, desde una perspectiva histórica, a una institución patriarcal, en donde hay roles bien determinados: el del hombre, que es concebido de modo abstracto como el proveedor y administrador de los bienes familiares; y el de la mujer, que aun dejando de ser considerada por la ley una incapaz relativa, sus derechos patrimoniales siguen siendo afectados por la administración dada al marido en virtud de la sola disposición de la ley.

Entonces, el AVP se instituye como un nuevo estatuto de regulación doblemente igualitario, ya que no discrimina a los contratantes en virtud de su orientación sexual ni tampoco distribuye roles determinados en virtud del género de los miembros de la pareja legal.

Por otro lado, el AVP impone obligaciones y derechos menos exigentes que aquellos establecidos para los cónyuges en razón del matrimonio.

No se establece, por ejemplo, deber de fidelidad para los convivientes legales. En cambio, los cónyuges están obligados a guardarse fidelidad mutua y en caso de que se falte a este deber, se autoriza a solicitar la separación judicial, poniendo fin a la convivencia y terminando con la sociedad conyugal o el régimen de participación en los gananciales, o se autoriza a solicitar el denominado divorcio por culpa. En esta misma línea, el sistema de término del AVP es menos exigente en comparación al matrimonio, ya que no se solicita expresión ni calificación de causa.

Un sistema ideal de estatutos civiles de pareja debería reconocer tres niveles: en primer término el matrimonial, el más denso y con mayores beneficios para aquellos que opten por su celebración; un estatuto como el AVP, menos formal y que pone en valor la libertad de las personas que no desean casarse; y, por último, normas de protección aminorada para las parejas meramente de hecho.

Desde una perspectiva política y de derecho comparado, sería inoficioso pedir directamente la aprobación del matrimonio igualitario, sin contar de manera previa con una regulación de la convivencia.

Esto, porque la conformación actual del Legislativo hace inviable la aprobación de una nueva ley de matrimonio que carezca de nociones discriminatorias.Personalmente, creo que la modificación al sistema binominal es una condición necesaria para que en un futuro, ojalá no muy lejano, se le permita casarse a las parejas homosexuales.

Además, en todos los países en donde hay matrimonio igualitario se ha aprobado, con anterioridad, un estatuto como el AVP, ya sea que solo se haya permitido su suscripción a los convivientes gays o también a heterosexuales.

Entonces, para responder a la pregunta inicial, matrimonio igualitario y AVP no deben analizarse en términos disyuntivos, pues se refieren a realidades diversas que presentan necesidades propias; en tanto, son instituciones del derecho de familia que se complementan desde la perspectiva de las situaciones a que están llamadas a regular.

1 comentario
22 nov 2012

Un armonyl para la ministra Matthei

Se había portado prácticamente como una lady, pero con la salida de madre que tuvo hace algunos meses en la Cámara usando los garabatos preferidos de los chilenos en contra de los diputados que hacemos la pega, y ahora con las últimas declaraciones destempladas porque “se afectó” con la votación de la oposición en el presupuesto, estamos con una ministra en una situación que la supera.

La inteligencia emocional es una herramienta conocida que está al alcance de todos. Una ministra debería dar el ejemplo y decir lo que piensa con argumentos políticos serios, sin emociones negativas que confunden a la opinión pública.

No estar de acuerdo con nuestro procedimiento político no le da derecho a expresarse de esa forma desde su rol como autoridad.

La idea de sacar a colación, en su reacción descontrolada, a la ex Presidenta Bachelet, habla de la desesperación que siente no solo la ministra Matthei, sino el gobierno completo frente al desafío de las próximas elecciones presidenciales.

La discusión política sobre la votación en contra de partidas y capítulos en Educación, Trabajo y Salud se relaciona con las visiones distintas para enfrentar estos temas en la sociedad de hoy.

Nuestros intereses políticos, como dice el ministro Larraín, van de la mano con los intereses de las personas a quienes representamos, trabajadores y ciudadanía. Hemos utilizado las herramientas legales que tenemos para llamar la atención y que el gobierno focalice la inversión y los gastos eficientemente en materias sensibles y de importancia para todos.

Las facultades mínimas que ejercemos en la discusión del presupuesto tienen que ver con la falta de vinculación real entre la ciudadanía y sus instituciones.Este es el tema de fondo y este problema es un conflicto latente que produce indignación y frustración.

Los ministros de Piñera no se hacen cargo y por lo tanto, si no realizan las conversaciones y acuerdos necesarios para ir por ello, estaremos frente a exabruptos como el de la ministra Matthei, que nos mantiene mediáticamente fuera del foco central político y cultural.

6 comentarios
22 nov 2012

Una pésima ofensiva ministerial

Destemplada, grosera y llena de falacias fue la reacción de los ministros Felipe Larraín, Harald Bayer, Jaime Mañalich y Evelyn Matthei frente a la votación de la oposición en la Cámara de Diputados respecto al Presupuesto 2013 presentado por el Ejecutivo. Se trató, claramente de una ofensiva política y mediática frente a un tema tan trascendental como lo es el financiamiento público y de distintas carteras.

Fueron ellos los que optaron por un tono político beligerante que incluyó insultos y adjetivos que no son propios de personeros de Gobierno, en vez de explicar a la ciudadanía cuáles son las diferencias que existen respecto al Presupuesto.

La que destacó en esto fue Matthei, quien declaró que no hubo argumentos, que se trató de algo “asqueroso”, que fue una actitud irracional de los diputados de la oposición y sacó al baile hasta a la ex Presidenta Michelle Bachelet.

La verdad es que los desproporcionados adjetivos y descalificaciones de la ministra del Trabajo en contra de la labor y la posición de las y los diputados, recuerda épocas donde no se quería que existiera el Parlamento y mucho menos el debate parlamentario y un grupo de generales y almirantes constituían un grotesco “poder legislativo” sumiso al “poder ejecutivo” representado en un dictador.

De manera precisa hay cuatro cuestiones fundamentales que decir sobre este tema, para que la ciudadanía pueda estar bien informada y reflexionar con elementos a la mano y no en base a tácticas mediáticas estridentes de un grupo de ministros.

Lo primero es que el Gobierno, a través de sus ministros, levantó la tesis del supuesto obstruccionismo de la oposición e instaló, erróneamente, la idea de que una discusión seria y fluida del Presupuesto significaba aceptar todo lo que el oficialismo llevara a la Cámara de Diputados.

A partir de ello, los diputados enfrentamos una actitud tozuda y cerrada de las autoridades que se negaron a dialogar y negociar el proyecto y las indicaciones; debido quizá a que conocen la fuerza del movimiento estudiantil, accedieron a mejorar parcialmente cuestiones en la partida de Educación. La mejor prueba de esto la dio la ministra del Trabajo al señalar que “yo no tengo nada que negociar” frente a la contrapropuesta opositora.

Lo segundo es que los ministros cayeron en la falacia de afirmar que la oposición dejó sin recursos a las carteras de Educación, Trabajo y Salud, cuando lo que realmente ocurrió es que la mayoría de los parlamentarios (sumados los independientes) incluimos aumento de presupuestos en las partidas de esos sectores y rechazamos las cifras bajas presentadas por el Gobierno.

Un ejemplo, del presupuesto para el ministerio del Trabajo, sólo el uno por ciento iba a la Dirección del Trabajo, algo insuficiente para realizar la fiscalización de los abusos e irregularidades que se cometen con los trabajadores en el país. Nosotros creemos que se debe aumentar ese presupuesto. También sostenemos que debe destinarse un mayor porcentaje de los dineros fiscales a fortalecer la Salud Pública.

Lo tercero constituye otra falacia y tergiversación de los ministros ante la opinión pública, porque nunca el país ni los ministerios quedarán sin presupuesto, ya que el Ejecutivo tiene derecho a veto y al final los dineros estarán.

La gente debe saber, por lo demás, que de acuerdo a la Constitución (heredada de la dictadura), el Congreso no puede aumentar los presupuestos ni proponer otros, sólo rechazarlos o bajarlos, lo cual constituye una falencia del tamaño del mundo.

Así las cosas, desgraciadamente los diputados no podemos aumentar los presupuestos y entonces nos vemos en la obligación de usar el rechazo como una manera de que el Ejecutivo reaccione y destine más recursos, algo que, hasta ahora, el Presidente Sebastián Piñera se niega a hacer. Así que el último responsable de la plata que tendrán los ministerios y de los bajos presupuestos en Educación, Salud y Trabajo será el Presidente Piñera.

El cuarto elemento tiene que ver con sincerar la realidad del Presupuesto de la Nación.

Quien lo revise sector por sector, podrá comprobar que no ayuda al desarrollo social del país ni a satisfacer las necesidades y demandas de amplios sectores de la población para tener una educación y salud gratuita y de calidad, para contar con viviendas sociales dignas y elevar el ingreso de los pensionados.

Este Gobierno se negó al aumento sustantivo del salario mínimo y ahora quiere dar migajas a los trabajadores y funcionarios del Sector Público. Este Gobierno tiene un déficit en fiscalización laboral y de seguridad laboral porque asigna bajos recursos a este ámbito.

Una mala reforma tributaria, un negativo royalty minero y una escuálida regulación del Estado, impiden que haya mayor y mejor presupuesto para áreas fundamentales para la satisfacción de las necesidades de la población.

El tema de fondo y realmente serio no son las bravatas mediáticas de ministros y ministras, sino cómo avanzamos realmente en un Presupuesto de la Nación que responda a las exigencias y necesidades de la inmensa mayoría de chilenas y de chilenos.

En eso debe estar el esfuerzo y dedicación de los parlamentarios.

8 comentarios
22 nov 2012

No basta con la mera educación de calidad

El día domingo recién pasado en El Mercurio, en secciones diferentes, los economistas señores Vittorio Corbo y Alejandro Foxley, exponen la necesidad de que se logre un gran acuerdo nacional en relación con la educación, el primero y el segundo, propone un gran acuerdo social evitando que el sistema político se radicalice hacia la izquierda.

Las opiniones, resultan en cierto modo coincidentes en algunos aspectos esenciales y como si se tratara de un caso de realismo mágico, aunque parecen defender cosas distintas en la práctica defienden el modelo económico social, maquillando el apoyo con alguna críticas.

Vittorio Corbo, hace una historia de los éxitos del modelo desde la crisis bancaria de los 80 hasta el día de hoy. Haciendo un vuelo rasante y optimista de lo que han hecho seis gobiernos de muy distinta índole, desde Pinochet a Piñera se felicita de los avances materiales que ha tenido el país.

Se plantea, sin embargo, crítico respecto de si Chile es una sociedad de oportunidades y estima que en ese sentido hemos decaído y señala que la educación ha avanzado muy poco como medio para mejorar el ingreso autónomo de los chilenos.

Alejandro Foxley, hace presente que lo hecho no basta y que deben hacerse correcciones en el modelo exportador y que sin un cambio drástico no habría un destino de largo plazo.

Alerta, sin dar mayores razones sobre una burbuja inmobiliaria y señala que hay que distinguir muy bien entre el asistencialismo y el camino del desarrollo de las personas, señalando que es preciso invertir en educación. En esta línea de su discurso,indica la necesidad de obtener más recursos para el Estado y que sería peligroso adoptar políticas izquierdizantes y confrontacionales.

Nos llama la atención que respecto del tema de la educación a estas alturas se pretenda omitir un juicio sobre el lucro con fondos fiscales y lo que realmente significa educación de calidad en los niveles básicos, medios y universitarios.

Al admitir ambos que la solución pasa por la educación pero no jugarse por una educación sin fines de lucro con fondos fiscales y efectuar una reforma profunda al sistema universitario que tocaría muchos intereses, pierde el análisis gran parte de su valor y queda reducido casi a un recurso retórico.

Además, resulta llamativo que la única vía de solución que se plantee por ambos sea el de la educación y que por otra parte se omita todo análisis respecto de la alta concentración que ha logrado nuestra economía, a nuestro juicio sin parangón, que permite caracterizarla sin ninguna exageración como oligopolística de mercado. En este punto casi hay ya consenso nacional, variando sólo las justificaciones de algunos pocos.

A nuestro juicio algunos de los pasos que se podrían dar en Chile pasan por desconcentrar el poder.

En efecto, es indispensable desconcentrar el poder económico y democratizar el crédito y en función de un desarrollo más equilibrado del país es fundamental descentralizar el poder hacia las regiones para que se desarrollen auténticos gobiernos que se hagan cargo de las particularidades que tiene nuestro país.

Sin duda el camino central pasará siempre por la educación y en ese sentido la regionalización en materia educativa tendrá que jugar un rol determinante en una nueva etapa, que reemplace la municipalización.

Por lo dicho, la sola educación de calidad, especialmente la pública, no es suficiente sin otros pasos que cambien los ejes del poder. Esto urge, las generaciones no pueden esperar tanto.

De continuar haciendo más o menos lo mismo, es decir, mejorando la vida en términos materiales de muchos chilenos, pero manteniendo estratificada la sociedad y el país, es muy difícil que se pueda lograr un salto en la productividad y que los chilenos vean que una razonable igualdad de oportunidades se aparece en el horizonte.

Esta sería una política sin apellidos añejos, de profundo contenido social, moderna y nacional.

Deja un comentario
22 nov 2012

Publicidad estatal y presupuesto

A fines de la era de la Concertación la agenda de modernización del Estado y fortalecimiento de la función pública había tomado impulso y materializado importantes logros. Entre otros, la creación del Sistema de Alta Dirección Pública, los instructivos presidenciales sobre probidad y transparencia, la legislación sobre acceso a información pública y sobre lobby (hoy estancada).

Pero dotar de mayores capacidades a un Estado que con indeseada frecuencia muestra signos de falta de calidad, dejó de ser un tema relevante en la discusión política hasta ahora, que casi por casualidad y a propósito de la Ley de Presupuestos, la oposición está planteando la necesidad de regular los gastos en publicidad estatal.

Se reclama que los gastos en publicidad del actual gobierno se han elevado de modo importante y que más que difusión de información de utilidad para la ciudadanía (que es lo permitido por la Ley) lo que hace el gobierno de Piñera es propaganda.

El problema que tiene la oposición es que en el presupuesto no hay un ítem “comunicación” o “difusión” y por tanto, en una medida más efectista que realista, ha votado en contra las partidas de “bienes y servicios” de distintas reparticiones públicas, eliminando recursos para gastos fijos (papel, agua, luz, combustibles, arriendos, etc.) y no para la publicidad, que hábilmente el Ejecutivo financia con otras partidas presupuestarias.

Paradójico, pues cuando la actual oposición fue gobierno algunos nos quedamos afónicos de tanto repetir que la gran ausencia de la agenda de modernización del Estado estaba en la necesidad de dotar al estado de un sistema de comunicaciones que, implementado profesionalmente, se constituyese como una herramienta útil, transparente y permanente para la gestión pública.

En julio de 2008, El Mercurio publicó una columna del suscrito titulada “Comunicaciones estatales: Modernización que falta”. Resumo algo de lo planteado allí, y me asombro del poco avance en cuatro años.

Hace ya tiempo que las estrategias comunicacionales y las campañas de difusión de servicios son parte de la gestión sana del Estado cuando cumplen con difundir eficiente y eficazmente hacia cada grupo de la sociedad los servicios que entrega el Estado con recursos de todos.

Para lograr este objetivo, existen a lo menos dos acciones de modernización imprescindibles: el Estado debe explicitar en la Ley de Presupuestos sus gastos en comunicaciones y debe seleccionar a sus comunicadores mediante la Alta Dirección Pública, si lo que se busca es mayor transparencia, probidad y meritocracia en este ámbito.

Para muchas autoridades las comunicaciones continúan en el ámbito de los cargos de confianza política. En un profundo error, confunden la “gestión de prensa” propia de la autoridad con la labor primera y principal que es entregar información útil a los ciudadanos.

En los cuatro primeros años de funcionamiento de la Alta Dirección, de los más de 400 concursos realizados, no más de una decena fueron de jefaturas de comunicaciones.Todas las otras fueron “a dedo”.

Un Estado que deposite su gestión comunicacional en directivos seleccionados públicamente estará, sin duda, más proclive a privilegiar un adecuado uso de los recursos, estableciendo como valor fundamental la transparencia y la colaboración con los medios de comunicación y elaborando programas de difusión más pertinentes.

La otra modernización imprescindible es explicitar en la Ley de Presupuestos los gastos que los diferentes servicios y ministerios realizan en actividades de comunicación y difusión.

Estimaciones gruesas permiten afirmar que a lo menos un dos por ciento del gasto público se invierte en materias relacionadas con comunicación. Desafortunadamente, tanto gobierno como oposición se han mostrado reticentes a establecer explícitamente partidas presupuestarias.

Se cree que ello estimularía la propaganda gubernamental lo que, además de erróneo, implica que históricamente la creciente necesidad del Estado de comunicar se haya financiado con parte de los gastos de soporte de los diferentes programas públicos.

Así, cada repartición fija y distribuye internamente, sin control parlamentario, un porcentaje de todo el presupuesto que administra, para gastar en comunicaciones.

Lo anterior no sólo implica una dificultad adicional para fiscalizar, sino que impide al mismo Ejecutivo generar mecanismos de medición de la calidad de la gestión en el ámbito de las comunicaciones estatales.

La Dirección de Presupuesto tiene programas de mejoramiento de gestión e incentivos al desempeño que miden la calidad de los servicios públicos en múltiples ámbitos.Ninguna de estas evaluaciones puede aplicarse a las comunicaciones estatales, porque formalmente no tienen ejecución presupuestaria ni planificación que medir.

Un Estado moderno, que difunda mejor su oferta de servicios y cuya acción en este ámbito pueda ser correctamente evaluada daría, sin duda, mejor respuesta a las demandas ciudadanas.

Al mismo tiempo, un contingente de comunicadores públicos seleccionados a través de los más altos estándares sería un refuerzo a las acciones emprendidas en el ámbito de la transparencia, la probidad y la meritocracia.

Deja un comentario
22 nov 2012

Gracias por decirme que no equivoqué el camino

Verónica Franco
Ultimos publicados:

El miércoles 21 de noviembre, la periodista Verónica Franco Montecinos recibió el Premio “Carmen Puelma” 2012, que entrega anualmente la Asociación Chilena de Seguridad (AChS). A continuación, el discurso con que agradeció el galardón.

Antes que todo, muchas gracias. Gracias a la Asociación Chilena de Seguridad y al jurado. De verdad fue una gran sorpresa para mí este premio, que no estoy segura de merecer habiendo tantos periodistas de gran trayectoria y prestigio en el país.

Gracias también a las responsables del INTA de la Universidad de Chile, con quienes trabajo en la radio unidas por el interés en que los chilenos sepan que pueden vivir de manera más saludable y que fueron las artífices de mi postulación.

Agradezco este reconocimiento no sólo por haber sido elegida, sino porque es un premio que estimula el ejercicio de un periodismo que realmente contribuya a tener un país mejor. Un periodismo positivo, en el más profundo sentido de esta palabra, como el que desarrolló Carmen Puelma en distintos medios, entre ellos Radio Cooperativa a principios de los 70, donde llegó a ser jefa de informaciones y motor de uno de los grandes programas políticos de la historia de las comunicaciones en Chile: “Las mujeres también improvisan”.

Le agradezco a la Radio Cooperativa, mi radio, porque me dio la oportunidad de iniciar allí mi carrera, de conocer lo que significaba ser una periodista “de verdad” cuando recién terminaba mis estudios. Porque me ha permitido desarrollarme, crecer profesionalmente y trabajar al lado de grandes de las comunicaciones, como Manola Robles y el Premio Nacional de Periodismo Sergio Campos y como mis compañeros y mis jefes de hoy.

Gracias a la Universidad de Chile, donde me formé y donde pude conocer y practicar valores como la diversidad de pensamiento, la tolerancia y la libertad de expresión. Ése fue también el espacio donde hace más de 25 años crucé mi camino con el de personas espectaculares. Algunas de ellas -Claudia Araya, Claudio Le-Fort, Rubén Bravo, el cabezón Hidalgo, Urruti- partieron de este mundo demasiado temprano, pero yo sé que hoy están compartiendo este momento conmigo desde otra dimensión. Otras de esas personas continuaron formando parte de mi vida de estudiante, de periodista y de Verónica, y aceptaron acompañarme en este día…

Gracias a los directores de Periodismo de la Universidad Católica y de la Universidad Finis Terrae por creer que puedo aportar algo a sus estudiantes.

Y, por supuesto, el abrazo y el agradecimiento más profundo a mi familia: a mi mamá y a mi papá, sin cuyo cariño, convicción, tesón, incentivo y compañía no sería la mujer que soy. A mi hermana y mi cuñado que son mi soporte permanente. A mis hijos, Vicente y Antonia, que son mi vida. A mis amigas/hermanas siempre contenedoras. A mis amigos, siempre presentes.

En estos días, luego de recibir la noticia del premio, he estado pensando: ¿Qué significa el periodismo positivo? ¿De qué manera podría ¡yo! representarlo?

En realidad, más que encontrar una explicación razonable al hecho de haber sido la ganadora, llegué a la conclusión de que este galardón me brinda la oportunidad y la responsabilidad de hacer vivo ese concepto.

Comparto la visión de Fernán Gazmuri, en cuanto a que un periodismo positivo no es aquél que se limita a reproducir relatos de terceros o el que da “buenas noticias”. Es una forma de asumir el compromiso que los comunicadores tenemos ante la sociedad. Y ese compromiso es simplemente el de hacer buen periodismo.

Desde hace algunos años se habla mucho de responsabilidad social. Y es bueno que cada día haya más empresas socialmente responsables, pues todas aquellas iniciativas que apunten al bien de la comunidad, sobre todo cuando están incorporadas al quehacer diario de las organizaciones, son bienvenidas y valoradas.

Si llevamos este tema al ejercicio del periodismo, me atrevo a decir que la nuestra es, por esencia, una profesión socialmente responsable. Es decir, no es concebible un periodismo sin una mirada que busque contribuir a que las personas estén mejor y, con ello, a que la sociedad en su conjunto progrese.

Y, por cierto, el rol de los medios de comunicación en todo lo que tenga que ver con mejorar las condiciones de vida de las personas, especialmente de las más postergadas, se convierte en un deber ineludible. Cuando logramos transmitir eso a través de nuestros mensajes, cuando somos capaces de abstraernos por un momento de la presión del rating, de la sintonía o de las ventas, cuando la verdad se convierte en nuestro norte, creo que estamos frente a un periodismo positivo.

Porque ¿Para quién trabajamos los periodistas? ¿Para un medio? ¿Para una institución? No, los periodistas trabajamos para la gente, y esa gente tiene expectativas respecto de nosotros: nuestros auditores, nuestros lectores, nuestros telespectadores, esperan que se les diga la verdad, que se les muestren todas las caras de los hechos, que se les oriente en cuanto a sus derechos, que -sin crear pánico ni alarma- se les prevenga de los riesgos de distinto tipo a los que cualquier ciudadano está expuesto, que les entreguemos herramientas para defenderse, que les infundamos tranquilidad en situaciones críticas, que les ayudemos a ser personas informadas, que saben de su barrio, de su ciudad, de su país… del mundo en que viven y que lo entienden.

En una democracia el periodismo cumple además un rol fundamental: dar a la gente información que le ayude a ejercer su ciudadanía. En esa medida, creo que el buen periodismo lo es a secas, sin apellidos: no creo en el periodismo de trinchera: ni en el de oposición ni en el de gobierno.

Tampoco en el periodismo aséptico o sin compromiso. Por el contrario, creo que la relación entre la prensa y las instituciones debe apuntar a fortalecer el Estado y no a minarlo, siempre cuidándonos de no atender sólo las necesidades y requerimientos de las élites.

Debemos contribuir como periodistas a que exista un vínculo de colaboración en beneficio de los ciudadanos, pero al mismo tiempo, cautelar que ello no sea óbice para que los medios ejerzan su derecho -y su deber- de vigilar las acciones de los gobernantes, cerciorándonos de que ejercen su rol como es debido. Tenemos el derecho y el deber de criticar y denunciar lo que deba ser criticado y denunciado, porque eso también es ejercer un periodismo positivo.

Todo eso es mucho más potente en el caso de la radio. No es casual que la radio sea el medio más creíble para los chilenos. Al que acuden primero en casos de emergencia (y si no lo creen, recuerden lo que ocurrió para el terremoto de 2010).

Mientras estuve en la universidad nunca pensé dedicarme al periodismo radial. En esa época todas queríamos ser entrevistadoras políticas en un diario. Hoy, la mayoría pretende ser reportera estrella en la televisión o dedicarse a las comunicaciones corporativas o estratégicas

Sin embargo, es en la radio donde está la posibilidad de comunicarnos de manera más directa e inmediata con la gente. Es el medio que se siente más cercano, empático y el que crea mayor fidelidad. No por nada -y perdonen que hable de mi casa- Cooperativa no sólo logró sortear la difícil transición que significaba para un medio de oposición acomodarse a la democracia, sino que en estos 22 años ha logrado mantener su liderazgo sobre el resto de las radios informativas en el país… aunque haya informaciones mañosas que intenten mostrar algo distinto.

Esto se explica por un trabajo que se hace día a día, pero también por la fidelidad de los auditores, algo que no se replica en diarios ni en televisión y que no se ve minado ni siquiera por la fuerza de los medios digitales y las redes sociales.

De hecho son esas mismas redes sociales el nuevo desafío del periodismo, nos replantean la conexión con la gente, gente que te habla 24/7, gente que -con justo anhelo y derecho- quiere ser escuchada, hacer su pregunta, mostrar su problema, su realidad.

Y en la red también hay espacio para el periodismo responsable, el periodismo que, por ejemplo, sabe leer tuits, que sabe tomar el pulso del clamor popular-virtual, pero siempre relevando lo importante y el reporteo en la vida “real”.

Por eso también soy tuitera, tuitera a veces mujer, a veces madre y a veces periodista. Dispuesta a dialogar y contar historias.

De hecho, hace unos días fui al curso de mi hija, un primero medio, a contarles sobre el periodismo como opción de carrera y de vida.

Me encontré mostrándoles la parte linda de la profesión: los viajes, el conocer gente que de otra manera nunca aparecería por tu lado, la posibilidad de estar en contacto con el mundo de manera permanente, de saber casi siempre de primera fuente lo que ocurre… pero también les conté de las jornadas extensas, de las esperas interminables, del aburrimiento de escuchar siempre a los mismos contar las mismas cosas y del riesgo de acomodarse al sistema, de responder a las necesidades de los medios y no de la gente.

Me descubrí mostrando el periodismo que no tiene intención de ser protagonista, sino relator de historias… De los reporteros que no sueñan con ser estrellas sino canales de encuentro. De los periodistas que no buscan el golpe sino la verdad… o lo más parecido a la verdad que haya.

Decidí ser periodista cuando estaba en cuarto medio. (Mi madre, por cierto, quería una hija médico. Mi padre, una hija abogada). Yo simplemente quería contar historias. Mirar el mundo, cuestionarlo, conversar con gente brillante, con gente sencilla y ayudar a construir realidad.

En eso he estado, en eso estoy. Gracias por decirme que no equivoqué el camino.

4 comentarios
22 nov 2012

Adela de Cuba

A José Agustín Hernández se le conoce más por el nombre de Adela, tiene 48 años de edad, fue tractorista y actualmente trabaja como técnico de electrocardiogramas en un hospital, además de ser la presidenta de su Comité de Defensa de la Revolución.

Pero en sus 48 años su mayor victoria ha sido ser elegida delegada municipal, en la segunda vuelta de los comicios locales celebrada en Caibarién, un pueblo de la provincia central de Villa Clara.

La disputa no fue fácil porque sus dos oponentes eran funcionarios de la Asamblea Municipal, a los que una candidata diferente, salida de la calle logró superar por más de cien puntos de ventaja.Adela dice que esto demuestra que en Cuba ahora hay más aceptación.

En su guardarropa solo tiene prendas de mujer, pero para la foto de su candidatura a la Asamblea Municipal tuvo que pedir prestada ropa masculina, ella asegura que no fue por obligación sino por un problema de respeto con sus electores.

Su vida no ha sido fácil, atrás quedan el rechazo familiar, el repudio de la sociedad, las detenciones por escándalo público simplemente por vestirse de mujer, pero ella siguió siendo como se sentía y con el tiempo se dio a respetar por ser como es.

El nombre de Adela le viene desde niño, se crió en una central azucarera que se llamaba así, en aquel ambiente era el único homosexual declarado abiertamente. Tuvo otros nombres, en la década de los noventa, cuando comenzó a trabajar como transformista, se dio a conocer con el nombre artístico de “Lucero, la sirena del merengue”, pero actualmente utiliza el de ‘Haila’ en los escenarios porque es la cantante cubana que más imita en sus actuaciones.

Adela vive en una humilde casa de madera adornada con pinturas de girasoles en un barrio marginal conocido como Aguas Indias en la periferia de Caibarién. Ella asegura que tiene el deber con sus vecinos y electores de conseguir que las autoridades resuelvan al menos el problema del alumbrado público y la inundación de las calles.

Ante el olvido de las autoridades, sus vecinos de este barrio insalubre la eligieron porque no tiene miedo a expresar lo que siente y como es.

Adela, abrió camino al andar.

Deja un comentario
21 nov 2012

La venta libre de medicamentos

Sige discutiéndose en la Cámara de Diputados el proyecto de ley sobre “la venta libre de medicamentos”. Organizaciones de consumidores aseguran que tendrá muchos beneficios, incluyendo la disminución de los precios, pero médicos, farmacéuticos y otros profesionales de la salud se oponen y advierten de sus riesgos potenciales.

Este proyecto de ley pretende que todos los medicamentos de venta directa pasen a ser un bien de consumo, cambiándose su condición de venta a productos de “venta libre”, y que a diferencia de lo que ocurre en la actualidad se permita que cualquier negocio que desee vender esta clase de productos lo pueda hacer, siempre y cuando establezca un lugar en su negocio, local o establecimiento que sea de uso exclusivo para el expendio de este tipo de fármacos.

Es importante recordar que los medicamentos son sustancias químicas que pueden ser nocivas si no se administran en la forma adecuada y de ahí la importancia de evitar su uso indiscriminado.

El presidente del Colegio Médico, Dr. Enrique Paris, en este sentido ha expresado que a diferencia de otros países donde históricamente se han comercializado los fármacos de manera libre, en Chile, por un problema cultural la gente va a pensar que esta nueva disposición permite el consumo de fármacos sin ningún tipo de restricciones y por ende se van a producir más intoxicaciones, por automedicación irresponsable.

¿Qué vientos corren en el resto de Latinoamérica? Recientemente el Senado de Brasil aprobó la venta de medicamentos OTC (“venta libre”) en supermercados, provocando una fuerte reacción de los farmacéuticos.

Por otro lado, y en una dirección opuesta, Argentina dictó la Ley 26.567 que prohíbe la venta de medicamentos fuera de las farmacias.

En Chile por el momento el ISP (Instituto de Salud Pública) sigue siendo el único organismo donde se evalúan criterios de seguridad, tratamiento, uso, grado de intoxicación y margen terapéutico de los medicamentos que pretenden ser de “venta directa”, o sea que no requieren intervención de un médico.

El tema de la automedicación, parte central del debate, debe ser enfrentado como un problema de educación e información adecuada para la población, de manera que ésta pueda saber para que sirve específicamente el medicamento que está consumiendo.

Antes de que tengamos “barra libre” fuera de las farmacias esperamos que las autoridades de salud puedan asegurarse de que la nueva ley se ajusta a la realidad chilena y no a los intereses de grupo.

1 comentario
21 nov 2012

Triste aniversario: se te pasó la mano, Mariano

Mariano Rajoy y los “PPopulares” hicieron, primero de la crispación y luego de la crisis económica la plataforma electoral única para acceder a La Moncloa. Una estrategia de “patas cortas”, tanto como lo es el manío y majadero argumento de la “herencia recibida”, que el presidente del gobierno español no ceja de esgrimir a cada instante, para explicar lo inexplicable: la insufrible situación de un (des) gobierno títere e incapaz.

Aunque, como recordamos, conforme se aproximaban las elecciones del 2011 empezó a regular su catastrofista y demagógico discurso, con eso de que él “no tenía una varita mágica”, etcétera. Pero nadie olvida que se pasó casi una legislatura entera, tanto él como su selecta troupé, prometiendo el “oro y el moro” hasta alcanzar niveles de paroxismo. No se olvidan las promesas de reducir el paro a más de la mitad nada más asumiera el gobierno, ni los tres y medio millón de empleos que prometía crear González Pons, uno de sus lugarteniente, apenas tomaran las riendas de la nación.

A un año de haber asumido el poder efectivo de este país, Rajoy, prácticamente, tiene toda cuesta arriba. El desempleo ha aumentado en más de 500 mil personas, amenazando, seriamente, con llegar hasta los 6 millones de parados, según señalan todos los entendidos.

Al cumplirse justamente un año, de un gobierno completamente desbordado sin proyecto ni un plan integral para sacar a España del atolladero, todos los indicadores macroeconómicos señalan, categóricamente, que la grave situación por la que atraviesa este país, lejos de manifestar algún atisbo de mejora (los famosos “brotes verdes”), ha empeorado peligrosamente hasta alcanzar niveles francamente peligrosos e intolerables.

De ello habla, precisamente, el paro incontrolado y la enorme destrucción del empleo, luego de aprobada la reforma (contra) laboral, con una tasa del 25,02% y que representa 5.778.100 de personas efectivamente sin trabajo.

El porcentaje de precariedad de las familias españolas pasó del 27,3% en 2011 al 33,2% en 2012. Y la prima de riesgo que ha superado, en momentos, los límites históricos de 600 puntos, manteniéndose estacional y promediando los 450 puntos básicos.

Otro indicador señala que el PIB español registró en el tercer trimestre de 2011 un crecimiento interanual del 0,8% y en el tercer trimestre de 2012 ha sufrido una caída del 1,6%. El déficit (el último dato conocido lo sitúa en el 4,39%) y la deuda pública en un año también han aumentado, pese a los hachazos de su política de recortes. Todo indica que, en esta materia, a finales de 2013 se superará el 90% según todas las previsiones.

Por su parte, la inflación aumentó en cinco décimas y en octubre de 2012 ha llegado al 3,5%, mientras la fuga de capitales va en alza. Hasta el mes de agosto la salida neta de capitales se registraba en los 247.172,7 millones de euros.

A lo que habría que sumar el índice de morosidad (la morosidad ha crecido un 42% en el último año) y el drama de los desahucios, llegando a tramitarse en el 2011 casi 60 mil de ellos; lo cual, junto con el drama que supone, ha puesto a España en la mapa mundi del desastre, la desesperación humana y el abuso bancario.

Para no hablar del grave deterioro que ha sufrido su alicaída y cuestionada “democracia”, pues de suyo daría para un análisis aparte.

Con la criminalización de la protesta, la represión policial y, muy especialmente, en virtud de la mayoría absoluta que obtuvo en las presidenciales de 2011, habría que destacar que ha gobernado a punta de “decretazos” entre cuatro paredes y de espaldas (sin debate público) al Parlamento y a la inmensa mayoría de la ciudadanía. Ha completado, nada más y nada menos que 27 “reales decretos ley” en menos de un año de gobierno (26 de ellos en 2012). Otro de los impresentables record de la “democracia” española.

No por nada, Rajoy, a la par que cae día a día vertiginosamente en las encuestas, se constata que España entera  está en las calles y parece desmembrarse inexorablemente.

Por último, resulta evidente que este inquilino de La Moncloa ya demostró, y con creces, de lo que es (in) capaz, por lo que tiene solo dos únicos caminos que conducen a un mismo destino: la dimisión o el desahucio. Pues cabe preguntarse, ¿estará “el horno”, si no, para aguantar tres años más caldeado a full?

1 comentario
21 nov 2012

Chile, el peor enemigo de la minería

” Sólo se beneficia de los elogios aquél que valora las críticas”.Heinrich Heine.

Momentos de dulce y agraz vive Chile en la toma de sus propias decisiones. Por un lado se encuentra su minería, potente y robusta, de clase mundial, mientras que por otro, la angustia de no dar con soluciones a problemáticas que arrastra desde hace más de 30 años, esos mismos obstáculos que le han hecho perder competitividad en el escenario internacional.

Pero acá no es tema al parecer. Chile no entiende que si bien es el primer productor de cobre en el mundo, su minería requiere de apoyo y de una urgente solución a sus problemas, a los asuntos que impiden su desarrollo y detienen sus avances.

Los políticos, gobiernos y sociedad la miran como una gorda vaca lechera, creyendo que el cobre o los demás minerales jamás se agotarán, los dan por hecho o incluso actúan como si no existieran, una indiferencia que transforma al país en el peor enemigo de su principal actividad.

Si en la actualidad Chile se ha vuelto en el conspirador más grande de su propia minería es debido a los altos costos de energía, la falta de políticas públicas, los últimos fallos judiciales y otros profundos factores.

Es necesario señalar primero que tenemos el 30 por ciento de las reservas mundiales de cobre y aun así no somos capaces de planificar su extracción con sentido país.

Nunca se ha pensado siquiera en instalar fábricas para producir bienes de capital y mejorar la cadena de valor, puesto que se insiste en que no es negocio o que sencillamente su utilidad es muy pequeña. Sin embargo, si tales afirmaciones fueran correctas significaría que grandes productores de bienes de capital como Finlandia, Suecia o incluso Alemania están equivocados, lo que a la luz de sus resultados, se trataría de una suposición bastante pobre.

Gritamos eufóricos en todo foro y congreso existente, la cartera de inversiones planificada para el sector minero, que suma cerca de US$104.000 millones, pero la realidad es que a la minería le falta energía y la poca que hay es cara, cerca de 12 cUS$/kwh, equivalente al doble de lo que vale en Perú. Una consecuencia queda a la vista, que el costo de desalar el agua del océano sube literalmente a las nubes -en caso de faenas a tres mil metros sobre el nivel del mar- debido a la energía que debe utilizarse. En otras palabras, el agua y energía hacen inviables los proyectos.

Otra traba mayor es el -impensado por muchos- efecto dominó tras los fallos de tribunales que paralizaron los megaproyectos de El Morro, Cerro Casale, expansión Salvador, Santo Domingo e Inca de Oro, por nombrar algunos, un hito negativo que ahora detiene inversiones por cerca de US$ 30.000 millones en el rubro.

Todo, dado que los tres poderes del Estado han cometido errores al rechazar las centrales Castilla (2.100mw), Barrancones (540mw) y Punta Alcalde (740mw), generando un complejo escenario eléctrico.

¿Qué hacen los tribunales de justicia opinando acerca de proyectos técnicos bien conceptualizados?

Mineros o no, lo grave acá es que perdemos todos, ya que el Estado deja de ganar por recaudación de impuestos, alrededor de US$1.050 millones anuales. Con este fallo al inversionista le da temor y, con justa razón, pierde confianza. Al menos, la esperanza para subsanar este serio asunto se encuentra en la instauración de tribunales ambientales.

Qué decir de la reputación perdida como marca país tras la bochornosa licitación del litio y su posterior anulación. Se hipoteca seriedad y credibilidad, cosa que se demuestra al observar que sólo tres postores aparecieron para una operación tan mal manejada.

Lo concreto además es que el país como plataforma de negocios ha dejado de ser atractivo no sólo por la “judicialización”, sino además por temas de infraestructura, estímulos, voluntad y visión. Faltan puertos y caminos, un mejor y más moderno DL 600 de Inversión Extranjera, una política minera moderna que interprete y desarrolle los nuevos desafíos en un mundo cada vez más competitivo y global.

No hay incentivos para la exploración geológica y desde hace medio siglo que no surgen instrumentos de fomento. El escenario de hecho para un inversionista chileno llega a ser tragicómico con el dilema perverso de tener que formar una empresa en el extranjero para traer los capitales desde allá, por el DL 600. No hay ventajas para los verdaderos creativos de la minería, los chilenos, que con su ingenio han concretado algunas de las mayores innovaciones de la industria.

La indiferencia endémica de la sociedad, que da por sentada la minería y su existencia, se refleja también en la falta de mano de obra calificada para la industria, y con la que hay no es posible satisfacer la demanda.

A decir verdad se necesitan 45 mil personas para la minería de aquí al 2020 (otros connotados calculan incluso más), de los cuales 20 mil corresponden a técnicos y profesionales. Podemos traer talentos de otras industrias, expertos en sus disciplinas, pero la capacitación por el momento debe correr por nosotros. Queda al descubierto una ausencia de planificación que ha llevado ahora a una improvisación estratégica, reaccionando tarde en lugar de dirigirse a través de cuidadosos planes.

Cuesta no saltar de un tema a otro para graficar esta relación entre Chile y su minería, en la que viven juntas sin conocerse, al mismo tiempo que el mundo político muestra una ignorancia abismante respecto a los problemas y el quehacer de la actividad.

Son ellos los llamados a legislar y las discusiones son muchas: modernización de las instituciones del Estado y la Ley de Seguridad Minera, disminución de la burocracia, regularización de la industria del reciclaje y manejo de pasivos ambientales, como también buscar la solución de la extracción del litio, que es propiedad del país.

Por lo pronto es urgente darle un nuevo impulso y mayor alcance a la ENAMI para fomentar otros metales y así dejar de ser casi un mono productor de cobre, lo que constituye un riesgo estructural para la economía chilena. Resulta imperativo abrir compras para el fierro, oro, plata, manganeso y otros no metálicos.

La pequeña y mediana minería son las que descubren grandes yacimientos y aportan innovaciones a costa de pura dedicación e ingenio. Allí se encuentra una llave y si se planifica bien pueden convertirse en sectores altamente competitivos, ya que así podrán transar en la Bolsa, en el mercado de capitales.

La minería chilena es tan obstinada como sus mineros. Es dura, resiste, prevalece y vive otra jornada.

Claro, porque independiente de si por miles de factores los proyectos se postergan, las metas se atrasan y la participación en el mercado internacional del cobre disminuye de un 37 a un 31,7 por ciento del 2004 hasta la fecha, Chile todavía encabeza la producción del mineral a nivel mundial.

La pregunta sin embargo es otra: ¿hasta cuándo podrá seguir aguantando con un país que sinceramente le da la espalda?

“La Tierra ofrece lo suficiente como para satisfacer lo que cada hombre necesita, pero no para lo que cada hombre codicia”.Mahatma Gandhi.

3 comentarios