18 ene 2013

Blindando al rey

Como casi todas las giras presidenciales en regiones, la última que encabezó el Presidente de la República en Punta Arenas con una fugaz visita al territorio antártico, dejó como saldo las fotografías en el frontis de un par de obras a inaugurarse, alguna reunión con sus cercanos políticos, otra con dirigentes sociales dispuestos a ser parte de la fotografía y el necesario recuento de las inversiones que el gobierno ha hecho la región.

No hay alza de gas pero tampoco matriz energética. El territorio antártico es fundamental para Chile pero en el presupuesto nacional no se ve reflejada una clara política de desarrollo de ese territorio.

En el listado se incluyó además del Liceo de excelencia, polideportivos y el misterioso crecimiento económico que jamás llega al bolsillo del ciudadano común, la reducción de la pobreza y los puestos de trabajo creados. Es decir un recuento que bien puede ser parte de un comunicado.

La entrelinea está constituida por una mirada que no incluye igualdad de trato y el comentario recurrente de lo que costó conocer de manera fidedigna la agenda de la visita en la región y la notoria diferencia en el trato que privilegió a los medios nacionales por sobre nuestros medios.

A los que estamos fuera del circuito de prebendas también nos provocó extrañeza que el encuentro con el mundo social se hiciera sin la presencia de la prensa regional, con invitaciones “personales e intransferibles” lo que impidió cumplir con el ejercicio democrático básico de convocar a las bases de las organizaciones para llegar con el mandato de las mismas.

Para qué hablar del derecho de cada organización a designar sus propios representantes a este encuentro o de cuál fue el criterio de selección de algunas organizaciones sí y otras no.

También llamó la atención la desmedida violencia con la que Carabineros reaccionó ante el intento simple de desplegar un lienzo, a razón de a lo menos tres carabineros por manifestante, caballos, perros, episodio que culminó con cinco detenidos en minutos.

Prosigue el protocolo oficial rindiendo culto a las palabras de buena crianza y al deber ser en la sociedad regional, en donde algunos bailan el vals y muchos el baile de los que sobran.

Lo preocupante es reglas similares marcaron las giras del poder central en las regiones. En donde no sé si hay mayor diferencia respecto del signo político de quien gobierne, porque finalmente hay un equipo que determina las rutas y los interlocutores.

Porque finalmente hay un sistema de seguridad que blinda al rey como en una partida de ajedrez mientras los peones miramos del otro lado de la acera y todos quedan con la sensación del deber cumplido. Conclusión, difícilmente en una gira con estas características algún mandatario se lleve una idea acabada de las necesidades territoriales. Recordando a una monarquía medieval pasó la corte señalando los límites del reino.

Entonces me parece legítimo hablando de partidas de ajedrez y enroques llamar la atención sobre los procesos casi subterráneos que se dan en este verano. Leí con asombro una declaración que decía que este gobierno va ser una suerte de paréntesis.

Debo como ciudadana agradecer a este gobierno el que nos haya permitido a los movimientos sociales instalar temas que hasta hace muy pocos años eran apenas materia de pasillo.

Impensable hablar de cambios constitucionales profundos y mucho menos de asambleas constituyentes, por ejemplo.

Impensable hablar de cambios al binominal. Impensable hablar de educación pública gratuita y de calidad. Impensable cuestionar los contratos de explotación de nuestros recursos naturales a manos de privados. Imposible instalar en la mesa de las decisiones nacionales la falta de equidad.Los problemas en el sistema de salud pública. La perversidad del sistema de AFP.

Y aquí entonces una observación para todas y todos los que tienen las zapatillas de clavos en el bolsillo o la cartera, prestos para asumir los cargos, dando por descontado que volverán a ministerios, subsecretarías u otros cargos.

Los movimientos sociales creemos que es imprescindible que todos los candidatos y candidatas surjan como expresión de elecciones primarias.

Que no se apueste nunca más acuerdos cupulares ni a cuotas políticas para determinar qué región le pertenece a qué partido. O que candidato trasplantamos a qué distrito.

Aquí los partidos políticos deben tener la valentía de ir a primarias, confrontarse primero con sus bases, luego confrontarse por coaliciones y recién allí instalarse como candidatos dejando en claro que no son producto de acuerdos a espaldas de la ciudadanía.

El resultado de aquello sería una vez más una altísima abstención y ese es el baile que quieren que bailemos. A muchos les acomodaría vernos tan desencantados e inamovibles de manera que con su pequeña baza de votos se repitan eternamente el plato.

Pero tenemos novedades, el movimiento social llegó para quedarse. Asumiendo que debe ser capaz de crecer por sobre las diferencias, de instalarse en un espacio ético y solidario.

Asumiendo el desafío levantar programas y solo votar programas. Buscando la consecuencia y los consecuentes.

Participando en cada instancia para respaldar candidatas o candidatos que representen intereses ciudadanos, que hayan sido capaces de sostener posiciones aún a riesgo de sus propios intereses.

Entonces estudiantes, respaldemos en todas las instancias posibles a quienes hayan sido coherentes con sus demandas.

Entonces pescadores artesanales voten por quienes hayan sido coherentes con sus intereses.

Entonces representantes y simpatizantes de cada causa social no se resten de expresar su opinión con su voto en todas y cada una de las instancias en la que se nos dé la posibilidad.

Es el momento de no permitir ser un espacio entre los paréntesis, es el momento de tomar las cuotas de poder que necesitamos para cambiar las reglas del juego.

Porque muchos de los que hacen que las giras presidenciales sean bastante parecidas, o que el tratamiento de los problemas país no difiera sino en matices, están enquistados en lógicas permitidas hace demasiado tiempo.

Cada segundo cuenta porque va en contra de nuestra calidad de vida y de nuestras expectativas de futuro y del futuro de nuestros hijos.

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18 ene 2013

¿Y si se propone un nuevo texto para la ley Hinzpeter?

Recientemente hemos recibido mensajes contradictorios respecto de la tramitación del proyecto de ley que fortalece el resguardo del orden público. En primer lugar, el Presidente Piñera anunció que el gobierno insistiría con la suma urgencia del proyecto – urgencia que está vigente desde octubre de 2012 – con el fin de lograr su pronto despacho. Días después, el Presidente de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia de la Cámara de Diputados, Cristián Monckeberg, dijo que esta urgencia sólo empezará a contarse desde marzo, entre otras razones, porque se introducirán modificaciones al proyecto de ley de manera de lograr consensos sobre la materia.

Parto desde la premisa que el Estado tiene el deber de resguardar el orden público y garantizar la seguridad de sus habitantes. Es cierto, y en cumplimiento de este deber, el Estado puede adoptar medidas de diverso tipo, incluyendo legislación que permita sancionar determinadas conductas que pongan en riesgo el orden público.

Habiendo dicho eso, el Estado debe también cumplir con otra obligación: el respeto y protección de los derechos humanos. Por lo tanto, las medidas que se adopten para el resguardo del orden público o la seguridad pública no pueden ser justificación para vulnerar los derechos humanos. Por el contrario, es imposible tener verdadero orden público o garantizar la seguridad de quienes habitan en el país, sin asegurar como mínimo el respeto a sus derechos más básicos.

Se puede justificar la limitación a determinados derechos, como la libertad de expresión o el derecho a reunión, en aras del orden público.Sin embargo, ese límite debe cumplir con un “test” de 3 partes: debe estar establecido por ley, debe tener un propósito legítimo y debe ser demostrablemente necesario y proporcional para el logro de ese propósito. Más aún, el Comité de Derechos Humanos de la ONU ha señalado que las restricciones nunca pueden ser tan extensivas como para poner en entredicho el derecho mismo.

Esta fue la preocupación que Amnistía Internacional planteó desde el inicio de la tramitación del proyecto de ley para Fortalecer el Resguardo del Orden Público, conocida luego como “ley Hinzpeter”: que se crearía un delito que podría significar una limitación desproporcionada del derecho de reunión o a la libertad de expresión.Este es un riesgo que existe en cualquier proyecto de ley que intente resguardar el orden público por la vía de penalizar de manera específica delitos cometidos en el contexto de manifestaciones sociales.

Un ejemplo: si la tipificación del delito incluye conductas que ya se encuentran establecidas como delito fuera del contexto de las manifestaciones, es posible caer en una sobre-penalización de la conducta, pudiendo constituir esto en una restricción a los derechos asociados a las manifestaciones, como los ya citados derecho de reunión y libertad de expresión.

Otro ejemplo: si la tipificación del delito no es clara en términos de cuál es la conducta punible, o cómo se considerará que una persona ha participado en su comisión, podría limitarse la esencia misma del derecho a la libertad de expresión y de reunión.

La falta de claridad en el tipo penal – una de las preocupaciones de Amnistía Internacional respecto del proyecto de ley original – redunda en que resulte difícil para las personas saber si la conducta que están desarrollando es o no constitutiva de delito, lo cual dependerá de la interpretación de las personas encargadas de hacer cumplir la ley: inicialmente Carabineros al momento de la detención, luego Fiscalía y finalmente los jueces. Esto contribuye a limitar efectivamente la posibilidad de las personas de manifestarse pacíficamente sin temor a que sus conductas terminen siendo interpretadas como “desórdenes” y castigadas con años de cárcel.

Puede ser que el anuncio de que se trabajará en un nuevo texto sea positivo, en la medida que recoja estas preocupaciones y no se sobre-penalicen conductas que tengan lugar en el contexto de manifestaciones sociales ni se penalice de ninguna forma conductas que corresponden al ejercicio de derechos humanos.

En este sentido, sería tremendamente positivo que este debate del nuevo texto no se haga – cómo sucede con frecuencia – sólo entre parlamentarios y parlamentarias de las diferentes bancadas con información que no es dada a conocer públicamente sino hasta que se emite el informe de la Comisión.

Esperamos que esta discusión pueda hacerse de cara a la ciudadanía y con las múltiples organizaciones de la sociedad civil que han estado desde un inicio dando seguimiento al proyecto y manifestando sus preocupaciones.

Es importante además, que la suma urgencia que el gobierno ha dado al proyecto no sea una limitación para que se pueda realizar este debate en profundidad de los nuevos textos propuestos.

Sólo haciendo un debate transparente, teniendo siempre en consideración las obligaciones internacionales del Estado de Chile en materia de derechos humanos, será posible concluir seriamente si se necesita o no un proyecto de ley de esta naturaleza y – si lo hubiera – asegurar que no implique una vulneración a los derechos humanos.

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18 ene 2013

¡No a los provocadores!

Si estamos en contra de la violencia, además de declararlo, es necesario no repetir frases basadas en las sensibilidades de las víctimas de la violencia en la zona mapuche, que provocan emociones y no razones para enfrentar el conflicto.

El dolor de la pérdida de vidas humanas no nos permite hacer análisis de una situación determinada. Es importante no dejarse llevar por percepciones y opiniones que no van de la mano de argumentos.

Defender los derechos humanos significa proteger a las víctimas por violación a esos derechos que ejercen los Estados contra las personas.

Quien defiende a las víctimas de crímenes horrorosos, como el del matrimonio Luchsinger Mackay, son los Tribunales de Justicia, que son parte del Estado. Por lo tanto, como bien lo decía el presidente de la Corte Suprema, Rubén Ballesteros, debe ser una preocupación de todos los poderes y de la sociedad toda.

Nos conmueven todos los hechos de violencia, por lo tanto, debemos buscar los caminos políticos que colaboren a evitarlos y que no tienen que ver sólo con el control de los mismos, sobre todo tiene que ver con acordar la planificación del reconocimiento de los derechos vulnerados del pueblo Mapuche en las distintas dimensiones conocidas.

- Reconocimiento Constitucional

- Recuperación de tierras

- Representación Mapuche

Al menos estas tres R son la base para construir la paz entre Chile y el Pueblo Mapuche.Pongámonos a trabajar y dejemos las provocaciones de lado.

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18 ene 2013

Presidenciables y descentralización

Hasta ahora la mayoría de los precandidatos (as) presidenciales -sólo cuando se les ha preguntado directamente- se han mostrado sensibles y favorables a atender las demandas de regiones y comunas. No obstante, han reducido sus propuestas de descentralización al fortalecimiento de la democracia regional, sin plantear efectivamente medidas de descentralización política y fiscal tendientes a aumentar la autonomía decisional de regiones y municipios.

Ante esta confusión, dos aspectos resultan esenciales.El primero es conocer efectivamente las propuestas de “descentralización”, y el segundo es la viabilidad de su aprobación en el parlamento e implementación en municipios y regiones.

Respecto a las propuestas, es sabido que las materias de ley que involucran reformas al centralismo son iniciativas del ejecutivo. Entonces vale la pena preguntarle a los (as) candidatos (as) o precandidatos (as), si existe sintonía entre lo que piensan y proponen en materia de descentralización y lo que piensan sus parlamentarios, o en este caso, los candidatos a parlamentarios de su partido o coalición.

Sería bueno conocer además de su postura individual, si los parlamentarios y líderes de sus partidos (o coalición) están disponibles para apoyar la elección directa de Intendente o Presidente Regional.

También se ha demostrado que una variable fundamental para garantizar el éxito de la descentralización (sobre todo política y fiscal) se refiere a las capacidades técnicas y humanas que son necesarias en los niveles subnacionales para implementar las atribuciones descentralizadas.

La realidad actual indica que muchos municipios poseen escasa capacidad técnica y poco recurso humano para formular y presentar proyectos al FNDR u otros fondos sectoriales. Suele pasar a menudo que “hay platas pero faltan proyectos”.

¿Están dispuestos los presidenciables a fortalecer capacidades y aumentar la responsabilidad en el gasto y en los ingresos a los municipios y gobiernos regionales?

¿Están dispuestos a revisar las demandas por nuevas regiones y circunscripciones en territorios demasiado extensos en el país?

¿Están dispuestos a impulsar una reforma democrática regional que permita que un porcentaje de los recursos del FNDR se puedan “decidir” mediante procesos de participación directa de la ciudadanía?

Otro factor determinante es la presencia de una cultura política (regional y municipal) proclive a la descentralización.

Es sabido que nuestro país es social y culturalmente centralista, aspecto que se ve reforzado por el estilo de decisión centralizado y “nacional” que le imprimen nuestros partidos políticos en su bajada a regiones.

La elite política regional, es decir, los que viven el centralismo político, casi siempre subordinan sus intereses a los intereses nacionales de sus partidos y no son contrapeso para ellos. Muchos parlamentarios surgen de esa lógica de “negociación”, y saben que la última palabra para definir su cupo siempre la tiene el comité central o nacional del partido (incluso ahora para participar en una primaria).

¿Existe alguna reforma al respecto? Si esperamos que los partidos se autorregulen, o se auto reformen para que se hagan más descentralizados e incorporen mecanismos donde se respeten las decisiones regionales, se nos pasaran otros 200 años de república centralista.

No nos veamos la suerte entre gitanos, quienes legislan son personas que en un 90% pertenecen a partidos políticos y forman parte de una cultura política partidaria centralista que muchas veces resulta determinante a la hora de impulsar, promover o apoyar proyectos que implican precisamente la pérdida del poder que gozan.

De reducir la discusión y las propuestas de descentralización sólo a elecciones regionales y a mayores traspasos de recursos a municipios y regiones sin transferencia de autonomía política, -tal cual se ha hecho hasta ahora-, lo más probable es que se repetirá la tónica de elecciones pasadas.

En ellas, todos los candidatos (as) presidenciales asumieron compromisos en materia de descentralización y finalmente terminaron promoviendo “desconcentración de funciones”: la administración se descentraliza, pero el poder no. Sin ir más lejos, recordemos que el presidente Sebastián Piñera el año 2010 en su cuenta pública, prometió una revolución en materia de descentralización.

Dado que los proyectos de ley en esta materia son engorrosos, complejos, y en 20 años se ha avanzado muy poco, es hora de pedir algo más de claridad y precisión a nuestros pre candidatos (as).

Los problemas de regiones y municipios sólo en parte se deben a la falta de recursos, de eficiencia y eficacia de la gestión, la gran deuda sigue siendo la falta de autonomía y poder político para que efectivamente Chile pueda tener “gobierno regional” y “gobierno local”.

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17 ene 2013

Providencia 6 x 0

Acaba de terminar el campeonato de voleibol que, para mí, es el más importante que se disputa en Chile cada año: la Copa Providencia. Es un campeonato pre juvenil con equipos de Sudamérica, en el que suelen participar clubes que reflejan el estado del voleibol en algunos de sus países, especialmente en Chile, que concurre con numerosos equipos de gran nivel.

La Copa Providencia es el final de la temporada, y los equipos se preparan y refuerzan para competir con éxito en la misma.

Por ser internacional, de final de temporada, por el parejo nivel de sus competidores y por mostrar las promesas del deporte es que la considero el evento más importante del voleibol en el año.

Lamentablemente, con la excepción de Cooperativa, los medios no la consideran así, y muchas veces ni siquiera reportan al respecto, como ocurre con todos o casi todos los deportes que no son el fútbol, desmotivando la incorporación de más gente a la actividad deportiva.

Este año, por primera vez en los largos años de la Copa, Providencia ganó el trofeo en damas y en varones, y en ambos casos con un marcador contundente: 3x 0. En ambos casos frente a equipos nacionales, lo que muestra que en este momento tenemos jugadores de gran categoría, que el deporte chileno no se puede farrear. Por eso es importante destacar esta Copa y este resultado.

En este sentido es digno de relevar que, por primera vez en muchos años, la máxima autoridad comunal, la nueva Alcaldesa Josefa Errázuriz participó en la totalidad de la ceremonia inaugural, a diferencia de su predecesor que solo decía unas palabras y se retiraba.

Es de esperar que esta actitud de compromiso de la Alcaldesa se traduzca en un mayor aporte de recursos al voleibol y a las otras actividades deportivas que permitan multiplicar los cultores y que prometan nuevos éxitos para Chile.

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17 ene 2013

Ley de donaciones: lo real maravilloso

Soy de los que comparto con Gabriel García Márquez que su condición es más la de notario que de creador, un mero registrador de la realidad maravillosa que le tocó en suerte vivir, en el Caribe. Por lo mismo, suelo afirmar que la realidad ofrece historias mucho más improbables que la ficción. He reafirmado esta idea al conocer la situación -la triste situación- que enfrenta la en algún momento unánime modificación de la Ley de Donaciones Culturales, hoy en el Congreso de Macondo, perdón, de Valparaíso.

El articulado, hasta el 30 de julio 2012, avanzaba con buen pronóstico, excepto sobre un tema, la incorporación de empresas con fines lucro entre los receptores de donaciones. Con esa fecha, convocado por la Comisión de Hacienda del Senado, expuse mi opinión al respecto.

¿Qué hace una empresa de menor tamaño, de carácter exclusivo artístico o cultural, si se le ofrece un negocio de otro rubro? Crea otra empresa o amplía su objeto social y deriva sus energías hacia allí. A diferencia de las entidades sin fines de lucro que estamos obligados a perseverar en ello, por nuestro origen y misión fundacional.

Podríamos por tanto estar fomentando la creación de empresas más que la divulgación de la cultura y mucho menos de la filantropía. Y al mismo tiempo, estableceríamos una discriminación hacia entidades sin fines de lucro que no podrían, con esa expedición, incursionar en áreas diferentes a la cultura.

Queda en evidencia que la tarea de estimular a las empresas escapa con mucho a las políticas culturales y que aquellas industrias que se relacionan con la cultura deben tener el trato especial que el Estado determine para ese ámbito, a través de CORFO y del ministerio de Economía, para asegurarse que puedan desarrollarse para llegar a competir con las grandes industrias culturales.

Comenzaron a conocerse variadas opiniones en contrario a esta incorporación del lucro, incluso voces que deseaban legislar, con buenas razones, de una vez por todas una ley única de donaciones en el país basándose muchas de ellas en un señero artículo periodístico que titulaba que el 51% de las grandes empresas no había donado en los últimos siete años.

El gobierno, a través del ministro de Cultura, insistió en su propuesta hasta que la acumulación de argumentos y organizaciones opuestas lo hizo insostenible y resolvió presentar una indicación retirándola.

Hasta allí sólo una muestra de tozudez razonable. Pero la convirtió en chapucería cuando nos enteramos que en caso de que no estén los votos para eliminar a las empresas de menor tamaño, el gobierno presentó dos indicaciones para regular las donaciones que recibirían.

La primera indicación obliga a estas empresas a inscribirse en un registro a cargo de un comité que deberá verificar que su objeto social exclusivo sea de carácter artístico o cultural.

Adicionalmente, tratándose de productoras audiovisuales será necesario un informe previo del Secretario Ejecutivo del Fondo de Fomento Audiovisual del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. También establece que los proyectos que presentan estas empresas no podrán estar destinados a la adquisición de activos fijos ni a solventar gastos de funcionamiento de estas.

Además, las empresas inscritas en el mencionado registro, no podrán recibir donaciones de cualquiera de los contribuyentes con los que mantengan o hayan mantenido algún tipo de relación comercial, “dentro del año anterior o el año siguiente al de la donación”.

La segunda indicación presentada por el Ejecutivo fija un plazo de caducidad de esta franquicia. “Las donaciones que se efectúen a las empresas de menor tamaño darán derecho a los beneficios tributarios que consagra la ley, tanto para los donantes como para los beneficiarios de las donaciones, hasta el 31 de diciembre de 2016″.

Es decir, no, pero sí; en caso de sí, con restricciones severas y un plazo fatal. ¿Así se legisla? Tal vez, pero siguiendo alguna postura clara. ¿Está el gobierno a favor o en contra?

El diario La Segunda señala que “desde la semana pasada se ha solicitado al ministerio de Cultura un pronunciamiento sobre el tema; sin embargo, su respuesta ha sido que prefieren esperar el resultado de la votación”.

Una posición de mercado. Si el mercado (¡los senadores!) no acepta mi indicación, tengo otro producto para ofrecerles. Que es lo contrario de lo que ofrecí primero, pero… ¿qué importa?

Más allá del resultado, preocupa no saber cuál es la opinión de quienes debieran orientar los sueños del mundo de la cultura. No es posible soñar sin convicciones, sujetos a la oportunidad, aterrados ante la perspectiva de perder.

No es la manera cómo se han construido leyes, la de Donaciones que surgió del sueño de don Gabriel Valdés ni la del Consejo de la Cultura que nació de miles de voluntades incumbentes, discutidas, hasta el cansancio y el consenso.

¿Así se pretenderá crear un Ministerio de Cultura?

¡Que el Gabo nos libre!

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17 ene 2013

El prólogo impresionista de Golborne

En el prólogo del nuevo libro titulado Con la Fuerza de la Libertad, escrito por Jovino Novoa, Laurence Golborne nos invita artísticamente a “…evaluar el libro de la misma forma en que se admira una pintura impresionista: con un énfasis en el todo, observando la imagen clara y potente que aparece al mirar detenidamente el conjunto…Ciertamente, creo que habrá más de una interpretación respecto al actuar del actual gobierno, especialmente sobre si este fue fiel a los principios de nuestro sector, si fue el refundador ideológico del país o si será recordado como el primer gobierno de derecha elegido democráticamente en más de cincuenta años, con un destacado rol por haber reconstruido un país devastado por un terremoto y haber retomado la senda de prosperidad y crecimiento deteriorada por los gobiernos anteriores.Pero no dejemos que el árbol nos impida ver el bosque; el camino que traza el libro es más amplio y robusto que una suma de partes”.

La recomendación de Golborne pareciera ser muy conveniente para sus aspiraciones. Sugiere que el lector más que evaluar el libro de Novoa por la identidad de las ideas que proyecta (los árboles), se quede en el intento de plasmar lo que los impresionistas llamaban la impresión visual de un instante efímero (el bosque), sin reparar en la esencia de aquello que este libro busca sustentar que se encuentra en las sustantivas distinciones que sus partes cobijan.

Obviamente que para Golborne fue necesario recurrir a una hermenéutica impresionista de este libro, ya que de otra forma no hubiese sido presentable escribir un prólogo para el mismo.

Las contradicciones e incoherencias en las que incurre al hacerlo son demasiado obvias y ya parecen un patrón de su acción política y precandidatura. Vamos por partes.

Primero, presenta un libro del político de centro derecha que más ha criticado al gobierno de Sebastián Piñera del cual él fue parte y al cual le debe en gran medida su capital político.

Segundo, presenta un libro de uno de los políticos más conservadores de la centro derecha, cuando todos sabemos que él está a favor del AVP y del aborto terapéutico. Esto acentúa también su falta de conexión con la UDI en temas valóricos.

Tercero, presenta un libro de uno de los políticos más pinochetistas de la UDI, cuando ha representado en innumerables oportunidades que él votó por el No y que nunca fue partidario de la dictadura y por ende de Jaime Guzmán.

Cuarto, presenta un libro sobre un político tradicional con amplio oficio que representa justamente la antítesis del llamado que él hace cotidianamente a oxigenar la política con caras nuevas e independientes sin mácula partidaria, ni mochilas del pasado.

Quinto, presenta un libro sobre ideas y convicciones respecto de las cuales él nunca ha tenido mayor preocupación, ya que es un hombre pragmático que siempre le ha preocupado mucho más la lógica de la eficiencia gerencial neo-cosista que las cavilaciones sobre un proyecto colectivo de centro derecha.

Sexto, presenta un libro que desprecia todo tipo de igualdad y reivindica una noción restrictiva de libertad, que no fue aquella que le permitió salir de Maipú para liderar una transnacional del retail y después ser ministro de estado.

En definitiva, el candidato de la UDI con sus incoherencias e indefiniciones básicamente nos invita ahora a vislumbrar una imagen de un bosque cuyos árboles se desvanecen en contornos luminosos livianos, y que con lo cuales lamentablemente no se gana una elección ni menos se construye un proyecto político.

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17 ene 2013

TTD: desafíos para asegurar el éxito

Desde hace ya algunos años que opera en Chile el programa de Tribunales de Tratamiento de Drogas (TTD), a través del cual se busca abordar la solución de un conflicto penal de una manera diferente a la tradicional. Bajo la premisa de que no todos los delitos tienen las mismas causas ni pueden tener una única solución, todos los intervinientes del proceso penal cambian su rol tradicional, con el objetivo de entregar una respuesta diversa frente a la comisión de un delito, que sea mejor y más adecuada que la privación de libertad.

Enmarcado en el desarrollo de la llamada justicia terapéutica, este programa asume que como máxima respuesta, la justicia tradicional sólo puede inhabilitar al sujeto por un tiempo, usando la cárcel para ello.

Sin embargo, esta respuesta es insuficiente cuando la causa determinante de la comisión de ciertos delitos es el consumo problemático de drogas. Por esto, todos los intervinientes ajustan su rol dentro del proceso, para buscar soluciones jurídicas alternativas.

Lo anterior no es una tarea fácil. Defensores, fiscales y jueces deben velar por resguardar sus intereses, que confluyen y se contraponen dentro del proceso. El rol de la Defensoría Penal Pública y del defensor en este desarrollo ha sido materia de fuerte debate.Preguntas sobre cómo se entrega una correcta defensa penal y cuál es el límite de ésta han sido formuladas y discutidas en innumerables ocasiones.

Sin embargo, la Defensoría ha participado, con la certeza de que una asesoría legal de calidad debe entregarse siempre, y que uno de nuestros principales roles dentro del proceso es asegurar que nuestros defendidos comprendan cabalmente lo que implica la decisión que toman, debiendo ésta ser voluntaria y libre. Esta es una opción procesal que debe ser libre e informada y el defensor debe estar presente, para asegurar que así lo sea.

Durante este año el programa será expandido a otras regiones del país. Paralelamente, se trabajará en un proyecto de ley que entregue un marco normativo al mismo, que hasta hoy ha funcionado a través de la figura de la suspensión condicional del procedimiento.

Esta herramienta, adecuada para asentar el piloto, ha mostrado ser insuficiente para consolidar su expansión. Lo anterior, principalmente por la limitación que impone para incorporar al programa a personas con antecedentes penales, reincidentes y que hayan cometido delitos cuya pena probable sea mayor a tres años y un día. Lo anterior imposibilita la incorporación de personas con alto compromiso delictual o que han cometido delitos de mayor gravedad.

La experiencia en otros países muestra que aunque los tribunales de tratamiento de drogas no suelen incorporar a personas que han cometido delitos graves contra las personas, sí aceptan a imputados por delitos contra la propiedad, reincidentes y, sobre todo, delitos por ley de drogas.Es importante que se avance en este sentido, para que el programa logre un verdadero impulso en términos de cobertura e impacto.

De no avanzar en este sentido, los Tribunales de Tratamiento de Drogas en Chile se expandirán sin adecuarse al modelo comparado y tendrá los efectos siempre limitados de una inadecuada selección de los participantes.

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17 ene 2013

Los anteojos de Allende y los de Bachelet

Osvaldo Andrade, presidente del PS, fue entrevistado por El Mercurio (13/01/2013) acerca de cómo enfrentará su partido los próximos retos electorales. Entre otras cosas, el periodista le preguntó si, considerando que se cumplen 40 años del golpe de Estado, Allende será una figura emblemática en la campaña del PS, a lo cual Andrade respondió que sin duda.

“¿Y de la campaña de Michelle Bachelet?”, consultó el periodista. Andrade contestó que hay esperar que la ex Presidenta decida la orientación y los contenidos de su campaña. De todas maneras, agregó: “en lo que al PS se refiere, hemos hecho la experiencia en algunas imágenes con los dos lentes: los lentes de Allende y Bachelet puestos en una gráfica surten un efecto demoledor y son francamente autoexplicativos, y nuestros estudios indican que la figura de Allende en el mundo más joven sigue teniendo una relevancia muy importante.”

El periodista no perdió la oportunidad: “entonces, ¿Allende y Bachelet van a ser figuras centrales de la campaña del PS?” Y Andrade sentenció: “de eso no tengo ninguna duda. Cuando tenemos dos figuras que claramente concitan un respaldo ciudadano magnífico, no veo razón alguna para que nos resignemos la legítima aspiración a que nuestras imágenes tengan a nuestras figuras”.

El PS tiene por supuesto todo el derecho a definir con autonomía el sello de su campaña, pero considerando que sus dirigentes tienen la responsabilidad de hacer bien las cosas para contribuir al triunfo de Michelle Bachelet, se puede afirmar que sus pronunciamientos y actuaciones -por ejemplo, los eventuales compromisos con otras fuerzas sobre la composición del futuro gobierno-, se han convertido en asuntos de interés público.

Suena extraño que Andrade diga que “tenemos dos figuras que claramente concitan un respaldo ciudadano magnífico” para referirse al mismo tiempo al Presidente que murió en La Moneda hace 40 años y a la ex mandataria que regresa en marzo para iniciar su campaña.

Se puede entender que los socialistas rindan homenaje a Allende, como lo han hecho en muchas ocasiones (el año pasado hubo un acto para recordar su trayectoria parlamentaria), pero es preferible que no se confundan las cosas respecto del carácter de las luchas políticas de hoy, que exigen gran realismo y claridad de objetivos.

¿Cómo tendrían que interpretar los ciudadanos la fusión de los anteojos de Allende y de Bachelet? Andrade dice que esa imagen tiene un “efecto demoledor”. ¿Cuál es el mensaje político que se desea transmitir? ¿Que al cabo de 40 años las cosas en Chile siguen siendo más o menos parecidas?

No debemos eludir el debate sobre nuestra historia. Vivimos en una sociedad abierta que garantiza el libre escrutinio y en consecuencia todo puede ser discutido. Por eso, es mejor evitar las simplificaciones, sobre todo si se trata de un período tan turbulento y dramático como el de la Unidad Popular, que sigue despertando emociones encontradas en la sociedad chilena.

La experiencia de la UP fue muy distinta de la llevada a cabo por los gobiernos concertacionistas. Muy distintos los cristales y muy distinta la mirada. ¡Y la época! Vaya si era distinta aquella época: la Guerra Fría en nuestro propio territorio, las cegueras ideológicas, la extensión del odio, el desprecio por el valor de la democracia, etc. Y luego, el horror.

El aprendizaje de las duras lecciones de aquel tiempo fue precisamente lo que permitió que las fuerzas que habían estado en posiciones antagónicas fueran capaces de unirse para recuperar las libertades e inaugurar una vía de progreso a partir de 1990, a cuyo éxito el PS entregó un valioso aporte.

Michelle Bachelet cuenta hoy con un respaldo ciudadano muy amplio, ciertamente transversal. La gente que se define de izquierda y de centroizquierda está con ella en gran proporción, pero también mucha gente que se define de centro e incluso de centroderecha. Es probable que numerosos electores que votaron por Piñera en la elección pasada, hoy consideren votar por Bachelet.

En suma, muchos chilenos y chilenas quieren verla de nuevo en La Moneda y confían en su capacidad de favorecer los grandes acuerdos nacionales y gobernar de manera fructífera. A toda esa gente no es necesario pedirle que, además, tome partido respecto de las divisiones del pasado.

La derecha está esperando que los adherentes de Bachelet cometan errores que puedan erosionar su candidatura. Hará todo lo posible por despertar los fantasmas del pasado. Sacará partido de cualquier “entusiasmo revolucionario” que genere incertidumbre o temor en una parte de la población. Y ofrecerá tribuna a quienes fomenten la dispersión.

Es comprensible que el PS, como todos los partidos, se preocupe de acentuar sus señas de identidad, de lo cual forma parte el recuerdo de sus figuras. El desafío es compatibilizar ese impulso partidario con el empeño por construir una mayoría social y política que respalde la opción de Michelle Bachelet con vistas a reforzar la gobernabilidad democrática y ensanchar las perspectivas de mayor igualdad en Chile.

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17 ene 2013

La declaración de Caracas y el nudo venezolano

Reiteradamente en varios medios de comunicación se nos muestra una situación política en la República Bolivariana de Venezuela como un digno símil del famoso nudo Gordiano; donde pareciera que las tiras de cuero atadas al yugo, no parecen tratan de mostrar que la situación reviste tal gravedad, que la única alternativa parece la más brutal e ilógica. Hablando con más claridad: la naturaleza de las condiciones que constituyen hoy las tiras de este cuero milenario son las que forman este nudo venezolano. Representemos una a una respecto de ellas.

Primer componente del nudo: las de naturaleza jurídica. Se invoca el artículo 231 de la Constitución Bolivariana, el rol del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) y recientemente, el permiso otorgado por la Asamblea Nacional al Presidente reelecto de Venezuela. Sin duda la lectura de los respectivos artículos generó múltiples debates, como por ejemplo si estábamos ante faltas absolutas o temporales. Finalmente el mismo TSJ, a través de su sala Constitucional lo zanjó, señalando que para este caso, tratándose de un Presidente reelecto, opera el principio de continuidad administrativa.

Sin embargo parece que esta definición no posee tanta fortaleza, como una interpretación finalista o teleológica de la Constitución que podría haberse formulado, inspirados en los artículos iniciales de la misma, cuando señala en su articulo 1 el “derecho irrenunciable de la Nación…a la soberanía” o el articulo 5 que señala que el carácter intransferible de la misma, principios en los cuales se apoya la Asamblea Nacional, para fundamentar el permiso otorgado al Presidente Chávez.

En este marco, habría sido razonable entregar algún nivel de certeza mayor, invocando el artículo 234 de la Constitución, que se refiere a las “faltas temporales”. Lo fundamental de esta norma es que autoriza a la Asamblea a otorgar estos permisos al Presidente en ejercicio, como en este caso, por un plazo de 90 días, susceptibles de ser prorrogados por 90 más. Plazos que habría permitido poner algún horizonte más definido y bajar las innecesarias tensiones.

Segundo componente del nudo: los de naturaleza política. Pocas experiencias políticas han debido enfrentar la cantidad de elecciones como ha ocurrido en el caso del Presidente Chávez. No todas victoriosas hay que decirlo, pero en su mayoría con resultados totalmente favorables para el proyecto político que encarna.

Las últimas dos elecciones no son la excepción. La victoria presidencial y las regionales recientes, dejan una clara señal de la actual correlación de fuerzas a favor del PSUV que domina en la Republica Bolivariana. Las políticas públicas que impulsa el actual gobierno, donde se han reducido los márgenes de desigualdad, y la premura de solución a los problemas de los sectores populares han llevado a un empoderamiento de estos sectores dándole fuerza y vigor al movimiento bolivariano.

Dicho lo anterior, no cabe duda que el Presidente Chávez tiene una cuota de responsabilidad importante en el actual impasse político, dado que conserva como deuda personal la necesaria institucionalización del PSUV, con miras a transformarlo en la herramienta que fije los mecanismos de resolución de su sucesor.

Sin duda, el Presidente Chávez siempre apostó en aportar con el liderazgo de su carisma al sucesor del Palacio Miraflores, sin embargo la naturaleza decidió otra cosa y la falta de reglas de sucesión claras se hacen más indispensables que nunca.

Tercer componente del nudo: las implicancias internacionales. Creo firmemente que estas han sido completamente despejadas con la Declaración de Caracas. Muchos quisieran que la oscura era del unilateralismo hubiera quedado definitivamente enterrado, empero los hechos de las ultimas dos décadas, particularmente la guerra de Irak, han demostrado lo contrario.

Esto entrega a la Declaración de Caracas un valor muy especial, como manifestación solidaria de pueblos hermanos, invocando el principio de la soberanía como un eje ordenador del proceso venezolano y haciendo un llamado a sus actores internacionales al respeto de esta.

Incluso el Presidente Lobos de Honduras, que resultara electo en medio de la sanción de suspensión del estado aplicado por OEA, hizo pública una declaración respaldando la institucionalidad venezolana. Estas son las muestras que ponen de relieve el rol de las formas de expresión multilateral, cuando actúan con prontitud y refuerza principios fundamentales.

No están en este marco, algunas desafortunadas declaraciones del Gobierno de Estados Unidos, respecto a hipotéticas expectativas relativas al mejoramiento de relaciones bilaterales, en el caso del fallecimiento del líder venezolano. Sin duda esta potente señal debe también tener un correlato en la conducta de los venezolanos y venezolanas: mantenerse firmes en el respeto a la Democracia.

En este contexto: ¿Se podría justificar el intentar torcer las manifestaciones de la voluntad popular a través de alternativas legales o resquicios normativos para hacerse del Gobierno?

Definitivamente este no es el camino a seguir por la oposición, donde pese a intentos de algunos grupos internos, el liderazgo de Capriles Radonski debe mantenerse sereno y demostrando su carácter democrático y tolerante.

Nadie debiera pensar en blandir la espada, como lo hiciera el conquistador Alejandro Magno, para cortar este nudo Gordiano, dado que solo los venezolanos y venezolanas son los llamados a conducir el destino de su país.

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