23 abr 2013

Más allá de las encuestas

Más allá de las encuestas que sacan la foto de un mayoritario apoyo al liderazgo de Michelle Bachelet.

Más allá de la escalada de improperios, de golpes bajos y desesperación de los adversarios en la previa a las elecciones primarias de junio y a las definitivas de la elección de noviembre.

Más allá de las sobre actuaciones por la utilización de una herramienta constitucional, dicho sea de paso, de una Constitución obsoleta y desmedida en cuanto a sus instrumentos poco democráticos e injustos.

Más allá de la ‘chimuchina’mediática que le da de comer a mucha gente, pero que podría cumplir con educar cívicamente e ir más allá de las trincheras políticas.

Estamos las personas que trabajamos en los medios y en la política, junto a la ciudadanía empoderada.

Ni los medios, ni la política son responsables de la mala calidad informativa, comunicacional y política del país, somos las personas que participamos en estos espacios los llamados a trabajar responsablemente y no permitir conductas reñidas con nuestros valores.

Estamos en el presente construyendo futuro, porque sembramos en el pasado cambios importantes en el país dentro de las posibilidades institucionales, hoy la institucionalidad no está entregando las herramientas necesarias para las transformaciones que exige la realidad.

Estamos los que buscamos las formas y contenidos para conseguir que los que nacimos en este territorio y vivimos aquí o fuera de Chile tengamos los mismos derechos económicos, sociales y culturales.

Estamos en contra de la desigualdad, en contra de la discriminación, y a favor de la libertad de elegir, participar y crear un mundo más justo y feliz todos los días.

Más allá de la tontera y liviandad cotidiana está el trabajo, acción, pensamiento, dedicación y compromiso de miles con las nuevas mayorías que queremos un país más grande, sostenible y humano.

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23 abr 2013

El árbol como marca ambiental

Al igual que en otras partes del mundo, la preocupación ambiental en Chile se ha “carbonizado”.Esto quiere decir que el desempeño ambiental del país se traduce a cuántas son sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Ya sea por la contaminación industrial o por la deforestación, la moneda en que se transa el debate ambiental es en emisiones de carbono.

Por lo anterior, han surgido en el mundo diversas iniciativas para combatir el incremento de emisiones GEI. Iniciativas concertadas entre los países, como son las convenciones internacionales (Protocolo de Kyoto y el Mecanismo de Desarrollo Limpio), o bien iniciativas privadas asociadas a reducciones voluntarias de emisiones, como es el cálculo y reducción de la huella de carbono de distintos productos de exportación como son el vino, la fruta, la celulosa, entre otros.

El mercado voluntario a nivel global, donde se transan reducciones de emisiones, está muy activo y siempre se están buscando proyectos que permitan comprar certificados de reducción de emisiones.

La situación en Chile también es prometedora, somos uno de los principales países en Latinoamérica con proyectos MDL y ya se cuenta con una bolsa climática que transa reducción de emisiones. Todo esto a pesar de que los precios de los bonos de carbono han bajado sistemáticamente.

En el ámbito de la compensación ambiental a través de proyectos “verdes” es muy importante desarrollar una cultura ciudadana que reconozca los esfuerzos de las empresas por avanzar en indicadores de sustentabilidad.

Los esfuerzos voluntarios de reducción de emisiones o de mejoras en la sustentabilidad de sus procesos, finalmente buscan una “recompensa” a través de la preferencia de los consumidores por estos productos con atributos de sustentabilidad. De ahí la importancia de conocer cuál es el nivel de conocimiento que tienen los consumidores sobre las temáticas ambientales y las iniciativas voluntarias de compensación.

En este sentido, cuando a las personas se les consulta cuál es la mejor forma de reducir sus emisiones, o cómo reducir su huella de carbono, surge espontánea la asociación con los árboles. Plantando árboles responde la mayoría. Existe un valioso capital de reconocimiento del árbol como instrumento de captura de emisiones y compensación ambiental. Esta fijación de conceptos ambientales asociados al árbol pareciera no ser correctamente aprovechado por quienes son los encargados de la política forestal y ambiental del país.

El árbol en las políticas públicas ambientales

La plantación de árboles está internalizada en la población como la herramienta más atractiva y simbólica de combatir las emisiones de CO2.Mucho más atractiva que la reducción del uso de combustibles fósiles, ya que no le significa un cambio de hábito a las personas.

Pero junto con potenciar el papel de la plantación de árboles como herramienta de mitigación ambiental, es necesario avanzar hacia temas de más difícil aprehensión por parte de la población, como es la necesidad de plantar árboles para cortarlos.

A las personas les suena muy violento que cortar árboles sea ambientalmente positivo, sin embargo, lo es. Se debe avanzar en posicionar el concepto de que la madera es uno de los materiales más sustentables del mundo, neutro en emisiones de CO2 y por lo tanto beneficioso para el planeta.

Sus ventajas sobre el plástico, el aluminio, el cemento deben ser ampliamente difundidas y de ahí la necesidad de plantar y utilizar (cortar) los árboles para producir madera, siempre que sea a través de un manejo forestal sostenible, a diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, con la leña en el sur de Chile. Estos conceptos requieren de más maduración por parte de la población, pero son esenciales para hacer de Chile un país más sustentable.

Queda mucho por avanzar para posicionar al árbol como una herramienta barata, cercana y atractiva de mejoramiento ambiental.

Sin embargo, se debe aprovechar lo ya avanzado, que es la internalización por parte de la población de que los árboles son agentes activos de captura de emisiones de CO2.

Trabajando sobre esta asociación que ya está incorporada en la cultura ciudadana, podemos avanzar hacia conceptos más complejos de interacción entre el árbol, la ciudad, los bosques y la sustentabilidad.

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23 abr 2013

Albert Hirschman

Albert Hirschman no sólo fue un economista sino un pensador que continuamente tuvo la capacidad de traspasar las fronteras de la disciplina académica y mantenerse como una persona que abría caminos en las ideas del futuro.

Albert fue un hombre con convicciones claras, las que vivía con un compromiso personal en todos los ámbitos en que se desenvolvía. Dio un testimonio vital contra el nazismo desde muy joven y habiendo nacido en Alemania, estuvo en las fuerzas armadas de Francia combatiendo el régimen de Hitler y terminó en Marsella, en la clandestinidad, facilitando la salida de miles de familias de origen judío, cuyas vidas eran amenazadas y que estaban siendo perseguidas por los nazis que ocupaban Francia.

Posteriormente, tuvo que irse a Estados Unidos, donde ingresó a las fuerzas armadas para continuar esa lucha.

Con esta experiencia, podría pensarse que se trataba de una persona muy marcada, dura… sufriente. Sin embargo, cuando lo conocimos en América Latina, Albert dio un testimonio vital impresionante. Mostraba una serenidad de espíritu, nunca refiriéndose a las traumáticas experiencias que le tocó vivir. Su mensaje fue en pos de la libertad, los derechos humanos y el desarrollo con equidad.

Albert comenzó a recorrer América Latina, escribió sobre Colombia, donde vivió, pero particularmente, se interesó en vincularse y ayudar a fortalecer algunos centros de pensamiento.

Esto, en momentos en que casi todos los países de la región estaban bajo dictaduras. Apoyó intensamente a CEBRAP y a nuestro querido amigo Fernando Henrique Cardoso, a Guillermo O´Donnell del CEDES, en Argentina y muy especialmente, a CIEPLAN.

Cuando tuvimos que salir de la Universidad Católica (1976) porque estaba intervenida por los militares, CIEPLAN debió instalarse en condiciones extremadamente precarias y bajo una especie de amenaza constante. Ello, porque defendíamos la democracia y la libertad y marcábamos la diferencia con lo que hacía el Gobierno.

En ese contexto, Albert Hirschman no solo nos apoyó sino que también formó parte del primer consejo asesor internacional de CIEPLAN, en 1977. Nos acompañó con un espíritu que se podría describir con el título de uno de sus libros “A Biasfor Hope”(Un sesgo por la esperanza).Tener a esa persona, ese gran ser humano, a ese notable economista al lado, nos hacía sentirnos seguros y acompañados.

Con toda esta experiencia y apoyo, en 1990,tras el triunfo de Patricio Aylwin contra todos los pronósticos que daban a Chile como un caso perdido en cuanto a la posibilidad de transitar hacia la democracia, invitamos a los amigos que nos habían apoyado a través de ese consejo asesor antes mencionado.

Los convidamos para realizar un seminario el día anterior de la transmisión del mando, con varios de los que habíamos sido designados ministros del futuro gobierno. Estuvieron ahí Fernando H. Cardoso, RichardEckaus, Al Fiscslow, Enrique Iglesias, Guillermo O´Donnell, Víctor Tokman, Gabriel Valdés y por supuesto, Albert Hirschman. Luego, en la noche, comimos en mi casa, en una reunión de celebración, con profunda alegría y donde estaba Albert. Celebramos que el “sesgo por la esperanza” se había transformado en realidad.

Unos años después (1995), en Brasilia, otro de los miembros de esta red de centros independientes que resistió las dictaduras, Fernando H. Cardoso, fue elegido presidente de Brasil. El día que asumió, organizó un almuerzo con su familia y tres amigos: Albert Hirschman, Alain Touraine y quien escribe estas líneas. Fue esta ocasión, una especie de cierre de ciclo.

Por todo esto y más, tras la muerte de Albert, lo que corresponde de parte de CIEPLAN es expresar un muy profundo sentimiento hacia un gran ser humano y extraordinario economista.

Expresamos nuestra admiración hacia un hombre que siempre supo estar donde había que estar, sin aspavientos, con humildad, modestia y con esa fuerza que lo caracterizaba y que nos permitió permanecer  expresando lo que pensábamos, durante los 17 años de dictadura en Chile.

N de la E: Homenaje a Albert Hirschman-fallecido recientemente- durante una conferencia internacional de Cieplan.

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23 abr 2013

La bailarina y el poeta

De sangre irlandesa y frecuente blanco de los dardos de Cupido fue la jacobina Isadora Duncan, nacida en San Francisco en 1877. Su madre, Mary Dora Gray, profesora de piano, le inculcó la manía del desorden, el desprecio del dinero (nunca suficiente para su futuro y vertiginoso tren de gastos), el culto de la belleza y su amor por Grecia. El padre, Charles Duncan, rubio y seductor graduado en Oxford, aburrido de esa Roma anglicana y resuelto a hacer fortuna, pidió prestados unos cientos de libras y emigró a EEUU.

Se casó con Mary y tuvieron varios hijos; después de un bochornoso percance bancario, la abandonó por una rica heredera.

Isadora, junto con su afición al baile, desde niña fue una gran lectora: Dickens, Thackeray, Shakespeare, clásicos franceses, españoles, italianos, griegos. Asimismo, detestaba la santificación escolar de la memoria, esencia de una educación productora de prosélitos del orden establecido.Piezas de una máquina antes que verdaderos individuos.

De su estampa, decía Proust: “Es difícil juzgarla, porque juzgar es comparar y ningún elemento de su persona se encuentra en otra, ni en ninguna otra parte. Pero todo el misterio de su belleza reside en el destello, en el enigma sobre todo el de sus ojos. Nunca vi mujer tan bella…”

A la manera wagneriana, concebía su vocación como una liturgia, y se declaraba enemiga del ballet, género absurdo y ajeno al arte.

“¿Se da usted cuenta -le decía a Diaghilev, notable manager artístico- de lo que ha hecho el ballet con el cuerpo de la mujer? ¡Es un escándalo! ¡En lugar de enseñar hombros y piernas desnudos, los envuelve en maillots de color carne! ¡Un insulto a la belleza femenina! ¡Y esas zapatillas estrechas que oprimen el pie como un torturante borceguí! Desnaturaliza a la mujer. Yo quiero devolverla a sí misma. Que no sienta vergüenza de su cuerpo. Que se atreva a mostrarlo. Por eso asusto tanto a los puritanos.”

Aún así, en su primera gira por Rusia, 1905, bailando en San Petersburgo, cosechó elogios de las grandes. La misma Anna Pavlova declaró que tenía mucho que aprender de ella, aunque con seguridad no ignoraba estas lapidarias opiniones.

“La danza pensó que podría funcionar por sí sola y por eso llegó a esa herejía: el ballet clásico. En tiempos de Sófocles, danza, poesía, música, dramaturgia y arquitectura, formaban un todo armónico y manifestaban una emoción única de diferentes maneras.”

Sobre el Jazz no era menos conflictiva. “Decir que esa música de salvajes pasa por ser el alma de Norteamérica. ¡Es monstruoso! Ningún compositor ha conseguido todavía plasmar el poderoso ritmo de las Montañas Rocallosas”.

Entre sus múltiples incursiones amorosas –con algunos escarceos en la praxis sáfica- destacan principalmente Paris Singer y Serguei Esenin.

Paris, heredero del inventor de las afamadas y ecuménicas máquinas de coser, consideraba a la poesía “cosa de maricones o de comunistas”, personificándola en Walt Whitman. Isadora recibió de él constante apoyo económico, y, si bien tuvieron un hijo, nunca admitió sus propuestas matrimoniales.

En 1921 sería invitada a visitar la Rusia soviética, y aceptó entusiasmada bailar para las masas trabajadoras, desechando dramáticas advertencias de rusas exiliadas: “¡En nombre del Cielo, no vaya usted, allí ocurren cosas atroces!”

En Moscú instaló su escuela en un antiguo palacio donde le permitieron tener hasta cuarenta alumnas, pero “sin subvención, camarada”.

Por esos años, según aclara Bulgakov en El maestro y Margarita, artistas e intelectuales fueron niños mimados del régimen. Ajena a la ley de racionamiento, la intelligentsia rusa ignoraba alegremente la cuaresma general. En el restaurante de la Sociedad de Escritores no era difícil conseguir esturión con cangrejo, codorniz a la genovesa o escalopas de ternera. El vodka y el champán “corrían ligeros como un alguacil” en las fiestas de los Imaginistas.

En aquel ambiente, no se podría decir con certeza si ella sumó al poeta Esenin a la serie indeterminada de sus conquistas o fue éste, como en El pájaro de fuego, quien la agarró por las plumas. Como fuera, Eros y Dionisos auspiciaron ese himeneo pleno de genio, locura y alcohol.Juntos viajaron por Europa y EEUU, y cuando un periodista le recordó sus antiguas admoniciones, “ningún movimiento feminista podrá llamarse movimiento de independencia si sus miembros no han jurado abolir el matrimonio, la más humillante y absurda de todas las instituciones humanas”,justificó su única boda diciendo: me casé con Serguei para que pudiera salir de Rusia.

Esenin, cuya lírica evoca el cuerno de la abundancia y las fiestas del otoño bailando con las muchachas entre los claros de los abedules, gozaba, al decir de Pasternak, de una condición artística superior, el elemento mozartiano.

También cargó la pesada cruz del suicidio, ahorcándose en diciembre de 1925 en un hotel de Leningrado. Antes escribió con su sangre:

“Morir no entraña nada nuevo
pero ¿qué hay de nuevo en vivir?”

Para Isadora, luego de algún éxito en Francia, pronto llegaría la decadencia total. Sin rumbo, gorda y cincuentona, bebía ginebras desastrosas en bares de última. Quizá recordando con ira esa afirmación de Esenin, “una bailarina nunca será una gran artista pues su gloria desaparece en el momento de su muerte”. Hondamente afligida por la absurda pérdida de sus dos pequeños hijos, ahogados en el Sena: el chofer, al revisar el motor, olvidó frenar el auto en una pendiente de la orilla.

Muy lejos del consagratorio y primaveral debut en el teatro Urania de Budapest, donde bailó hasta la Marcha Rakoczy, himno nacional de los húngaros, el final la sorprende a bordo de un Bugatti o Amilcar, estrangulada por su larga chalina enredada en una de las ruedas traseras.

Por muchos es considerada creadora de la danza moderna.

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23 abr 2013

Alguien que debió nacer, se perdió

“Alguien que debió nacer/se perdió”.“Sí mujer, esta lógica será la guía/para perdernos sin morir. O dices /lo que quieres decir, /cobarde…esta nena que soy sangra.”

Así escribió Anne Sexton, en su poema “Aborto”. Como mujer, desgarrada en su dolor de poeta. Se suicida a los 44 años, víctima de su depresión y adicción a las drogas.

Siempre escribió con el amor y, sobretodo, la muerte, que anidaba como un ave carroñera, en su hemisferio derecho.

Para ella, cuando besaba, su boca, florecía“como una herida”.

No dudó, en escribir un poema titulado “Deseando morir”, donde nos confiesa que ante la decisión radical del suicidio, “el amor, cualquiera que haya sido…”, es finalmente, “una infección”.

Hizo suya, de forma radical, la filosofía de los “poetas confesionales”, legándonos su angustia, en el lenguaje de la poesía.

Poesía religiosa, en, “una sociedad pagana”, que, a través de la “creatividad y tendencias destructivas”, aún, en los “estados de locura”, nos re-liga a “los dioses y nuestra naturaleza primitiva”, en una sociedad que “ha crucificado nuestro espíritu con la civilización”.

Con qué facilidad, otras mujeres, hablan sobre la muerte y, proclaman al viento,“debemos legalizar el aborto terapéutico, y el aborto en caso de violación”, relegándolo a un “sistema de planificación familiar que nunca ha sido, ni debiera ser”, sujeto a los “derechos reproductivos y sexuales de la mujer”.

A partir de una realidad social deshumanizadora, como es la presencia del aborto, y enarbolando un discurso pos moderno y liberal, de los necesarios derechos humanos igualitarios, pero, donde desaparece lo absoluto, se le otorga a una persona y a la sociedad, el derecho sobre la vida del otro, el primero de todos los derechos, anterior al de uno propio.

En el caso hipotético, del “aborto terapéutico”, debido a los avances de la medicina, la decisión está guiada por la posibilidad de generación de vida posterior potencial de la madre. Además, siempre ha existido, avalado por la ética médica.

Respecto al embarazo por una violación, considerando que el abismo doloroso, prácticamente intolerable, es finalmente inaccesible para otro, que no sea la propia mujer que lo sufre, aún en situaciones más allá del límite, como serían la corta edad de la futura madre, o que, el violador, sea su padre, el único argumento, quizás plausible, están reflejados en las palabras de la poeta.

La mujer al ser violada, muere. Es asesinada, por la violencia que destruye en un acto, donde no existen amor ni perdón, su dignidad y humanidad.

“Esta nena que soy sangra”, por primera vez.

Enfrentada al aborto, “esta nena que soy, sangra”, por segunda vez.

Finalmente, se han sacrificado, dos veces, dos espíritus.

La única manera para la futura madre, de escapar de la muerte y de volver a nacer, dejando de sangrar, es en el acto de permitir la vida. De perdonarle la vida, a quién fue engendrado sólo en el dolor y la violencia, pero que vive, desde el primer instante, abierto a la posibilidad futura del amor, con el derecho a, en algún momento, aunque sea, uno solo, a amar y ser amado.

Que el lenguaje del amor y, la vida, no sea sólo privilegio de los dioses y que el de la muerte y la violencia, no sea sólo, el oscuro lenguaje del hombre.

“Nacidos sin vida, no siempre mueren”, nos recuerda, la poeta del dolor.

La vida siempre está escrita, antes de una muerte, política, social, y culturalmente, “correcta”.

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22 abr 2013

Chile un país sin rumbo exportador (I)

La última vez que se realizó en forma seria una Política de Desarrollo Exportador, con instrumentos potentes, eficaces y eficientes, que en ese entonces apuntaba a la diversificación de nuestra oferta exportable, principalmente de empresas medianas productores de bienes no tradicionales y con un alto grado de transformación, fue a fines de los setenta, mediado de los ochenta. Que contó de una batería de herramientas, coherentes, consistentes y sobre todo, transversales, no existía un sector más privilegiado que otro, como ha sucedido en los últimos 15 años, en que sólo unos cuatro a cinco sectores son en los que se ha concentrado todos los recursos.

Se fijaron tres pilares que sostenían este gran impulso exportador, el primero era la No exportación de Impuestos, el segundo un ProChile fuerte, con importantes recursos para apoyar a todos los sectores y el tercero era un tipo de cambio real alto y estable.

Esto generó que entre el año 1985 y el 2002, las exportaciones de manufacturas, pasaran de representar tan sólo un 4%-%5, del total exportado a casi 22% de todos los envíos de nuestro país al exterior.

Se crearon consorcios de exportación, la asociatividad era fomentada por CORFO, al igual que el mejoramiento de la productividad y la gestión, no como hoy, que sólo se ha abocado al ámbito financiero, que no está mal, pero no es la única necesidad del país ni las empresas. Estas  comenzaron a salir al mundo, a las Misiones, Ferias, tanto comerciales como tecnológicas.

Salvo un ProChile que hace casi milagros, con sus escasos recursos, toda esta estructura ya no existe y los últimos 15 años, nuestras exportaciones no tradicionales, han respondido a la inercia que se traía de la política anterior, al esfuerzo individual de algunas empresas, a los importantes recursos inyectados al sector alimenticio, principalmente agrícola y al fuerte incremento del precio del cobre desde mediado del 2003, que si vemos los volúmenes enviados en los últimos 10 años, prácticamente se han sostenido.

En discursos no nos hemos quedado cortos, desde la bullada segunda fase exportadora, hasta todo el dinero despilfarrado en las diferentes campañas de Imagen país, que han aportados grandes estudios y experiencias de otros países, pero de instrumentalizar algo, nada.

Sabemos que los hermanos peruanos no nos quieren mucho, que los chilenos nos tenemos alguna estimación, pero de una identidad que podamos difundir en el exterior y hacernos realmente conocidos, ni hablar.

No podemos olvidar en estos últimos años, la mala copia que se hizo del PIPE 2000 español, que no pasó de algunos cursitos a empresas en su mayoría microempresarios, los fondos del BID para crear una política que nos ayudara a aprovechar los tratados de libre comercio suscritos por el país y así, una serie de iniciativas aisladas (se deben haber creado unas tres o cuatro ventanillas únicas), que no respondían a ninguna Política, a ninguna Estrategia País.

No podemos desconocer que hemos avanzados en temas como la modernización del Servicio Nacional de Aduanas y los trámites que se realizan en su mayoría a través de internet y, y, y…lo siento, no se me viene nada más relevante a la memoria.

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22 abr 2013

Beyer, el ministro del 28%

Escribí esta columna hace algunos días, en momentos en que en el Palacio La Moneda se le rendía un encendido homenaje al destituido ministro de Educación Harold Beyer, en un intento comunicacional por posicionarlo como un estadista y experto educacional apoyado transversalmente por amplios sectores de la sociedad, y que ha caído víctima de la politiquería.

No me cabe otro sentimiento que perplejidad e inquietud por la banalidad con que las autoridades gubernamentales tratan problemas tan profundos que afectan a nuestro país, mientras miles de familias padecen del cáncer del lucro que atormenta sus vidas.

No me siento capacitado para juzgar si la acusación constitucional estaba plenamente fundamentada, pero más allá de diatribas legalistas, el punto esencial es que efectivamente Beyer en particular, y el Gobierno en general, nada hicieron para acabar con el lucro en la educación.

Es más sus proyectos legislativos apuntan a legitimarlo, incluso a través de la creación de una Superintendencia, que más bien tendería a regularlo. Este hecho es notablemente palmario, ya que en ningún documento que alude al cierre de la Universidad del Mar, se menciona como elemento esencial el escandaloso lucro que se produjo en dicha institución de educación superior.

Pero más sorprendente aún es la manipulación informativa de querer presentarlo como el mejor ministro de los últimos tiempos en la materia y como un funcionario público con amplio respaldo ciudadano (les falta agregar querido) cuando en la última encuesta ADIMARK aparece con un pingue 28% de evaluación positiva y rankeado (término que tanto gusta a los tecnócratas) en el último lugar de todas las autoridades ministeriales, en un Gobierno que no destaca precisamente por el apoyo de la ciudadanía.

¿Cómo entender este falseamiento de la realidad tan evidente? A mi juicio por un factor absolutamente cultural: el binominal nos ha acostumbrado a que el 33,1% pueda decidir por todos los chilenos, lo que se agudiza todavía más en este caso, ya que nos quieren hacer creer que el 72% que rechaza el actuar del Ministro no tiene valor o está equivocado, importando más la opinión de unos pocos expertos, ya que tampoco se ha visto a una mayoría abrumadora de académicos y/o investigadores del área lamentando la destitución.

Parece preocupante entonces que nuestros políticos-empresarios, fabriquen realidades ignorando a las más de 100.000 personas que marcharon contra el lucro en la educación -avalando la destitución de Beyer-y a la organización estudiantil de la Universidad del Mar que representa a más de 18.000 alumnos apoyando la acusación constitucional.

Esos datos poco o nada importan a nuestras élites, que prefieren concentrarse en su propio mundo, cercado de los movimientos sociales y de las grandes mayorías ciudadanas, y prefieren palmotearse la espalda entre ellos antes que escuchar las demandas masivas de la población.

¿Y qué problema puede haber? Para ellos es natural que una minoría decida por las mayorías, sus cabezas funcionan binominalmente, el Ministro del 28% tiene un gran respaldo de la gente, tanto así, que con un poco más de apoyo, y si tiene paciencia, en cinco años puede llegar al Senado.

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22 abr 2013

El modelo de aguas hace agua

Día mundial de la tierra y vale la pena hablar del recurso que permite el desarrollo de la vida sobre ella.En ese sentido, es necesario plantear el tema del agua desde la perspectiva del desarrollo sustentable, dado que permite abordar el análisis no sólo desde el punto de vista económico, también desde el ambiental y el social.

El modelo chileno de gestión de agua tiene su raíz en el Código de Aguas de 1981, texto legal que fuera tramado y promulgado en plena dictadura, cuando las preocupaciones de la sociedad civil definitivamente eran otras.

Este cuerpo leguleyo, plasmó en su esencia el mismo modelo neoliberal que hoy está impregnado en todas las esferas de la sociedad chilena: educación, salud, minería, por nombrar algunos sectores de importancia.

Esto es necesariamente cierto, dado que la ideología de reducir la intervención del Estado a su mínima expresión (corriente Neoliberal), queda expresada en el modelo hídrico chileno al entregar las decisiones a la “mano invisible del mercado”. Para lograr esto, se requirió de un fuerte amarre legal: el derecho de propiedad.

Esto se construye principalmente con dos elementos legales. El primero proviene del artículo N°5 del Código de Aguas donde se establece que “las aguas son bienes nacionales de uso público y se otorga a los particulares el derecho de aprovechamiento de ellas”. Es decir, el agua es un bien de toda la nación, entregándosele a los usuarios un derecho gratuito y perpetuo que les permite aprovechar este recurso para su interés particular.

El segundo elemento legal para completar este entramado, fue sellado por la intelectualidad pinochetista de la época en la Constitución de 1980, al consagrar la privatización más acérrima existente en el mundo en materias de agua: “Los derechos de los particulares sobre las aguas, reconocidos o constituidos en conformidad a la ley, otorgarán a sus titulares la propiedad sobre ellos” (Artículo N°19).

Y sabido es que el diablo está en los detalles, dado que lo anterior significa que el derecho de propiedad recae sobre el uso de las aguas y no sobre las aguas mismas, las que en teoría siguen siendo un bien de toda la nación. Una verdadera trampa legal.

Todo esto podría sonar bien y aceptable en la teoría. Pero sabido es que el mercado no tiene consideraciones sociales ni menos ambientales.Luego casi por definición, un sistema hídrico que opera sobre la base del libre mercado no es sustentable, agregando que en este caso el Estado tiene un casi nulo poder de intervención y regulación.

Por poner un ejemplo, Endesa tiene casi el 90% de los derechos de agua no consuntivos en este país, generando una situación de monopolio en el sector hidroeléctrico, lo cual no genera precisamente la eficiencia que se le pedía al modelo privatizador, una de las grandes justificaciones para reemplazar “la ineficiencia” estatal.

Sabido es que los monopolios poco regulados tienen el incentivo a cobrar precios más altos y producir menos, colocando el interés particular por sobre el público, algo inaceptable en materia energética para un país que aspira a ser desarrollado.

Agua transable en el mercado y una nula capacidad estatal para planificar proyectos ni establecer alguna prioridad ambiental. No se habla de equidad y participación ciudadana, variables prácticamente ausentes en este modelo hídrico.

El modelo de agua chileno no prioriza entre usuarios, más bien se basa en la competencia mercantil entre éstos. Por ejemplo, en el norte el uso para consumo humano entra a batallar directamente con el uso de agua para la minería. Situación que va en desmedro del derecho humano al agua reconocido explícitamente por la ONU en resolución 64/292. Ni hablar de los derechos ancestrales de agua con aplicación del Convenio 169.

Desde el punto de vista económico y del interés nacional, la eficiencia prometida con este modelo de mercados de agua ha resultado contradictoria. Por ejemplo, en las regiones donde el agua es más escasa, el valor del derecho de agua aumenta exorbitantemente y quienes terminan adquiriéndolos y concentrándolos son los grandes actores de la minería o industria.

Éstos últimos utilizan el agua como un insumo clave para su producción y generan millones de dólares en utilidades gracias a este vital recurso, lo cual bajo un régimen tributario que les resulta siempre favorable terminan llevando el beneficio neto por el uso de un bien nacional hacia arcas extranjeras.

Es decir, no hay un mecanismo directo y eficaz que permita direccionar parte de los beneficios obtenidos por el uso del agua hacia el Estado, y orientarlos hacia metas sociales o causas de interés público.

El diagnóstico, desde un punto de vista sustentable parece lapidario. El mercado de aguas hace agua, porque tal cual como rige hoy en Chile dista mucho de plantear soluciones a futuro, los abusos y concentración de poder en esta materia son hechos públicamente conocidos y serán cada vez más marcados en el futuro, con el agravante adicional que presentará el cambio climático.

La democracia debe servir como instrumento efectivo para redistribuir las asimetrías de poder que existen en la sociedad, cuando no lo hace, el sistema comienza a perder su legitimidad y urgen las reformas.

Es lo que pasa en Chile en materia de aguas, luego la sociedad civil debe prestar atención a las propuestas y ofertones electorales sobre este tema, sabido es que el demonio está en los detalles.

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22 abr 2013

Municipios y la nueva institucionalidad ambiental

Hemos visto y seguiremos viendo comunidades protestando, junto a sus alcaldes por proyectos que no consideraron los aspectos locales. Se han cumplido tres años desde que en enero del año 2010 en enero se publica la Ley N° 20.147, cuyo objetivo fue introducir modificaciones fundamentales a la antigua Ley N°19.300, creando nuevas instituciones y nuevas competencias, significando un contundente avance a lo que ya existía.

Pero, sin duda las innumerables movilizaciones que recorren el país, muchas de ellas de carácter ambiental, suceden una vez que los proyectos han pasado por las respectivas instituciones o mecanismos ambientales que evalúan dichos proyectos. Todas señales de que algo está pasando, siendo así necesario revisar y mirarlo desde el municipio, por ser un actor relevante en el ámbito local.

La nueva institucionalidad ambiental creó  el ministerio de Medio Ambiente, el Servicio de Evaluación Ambiental, y la Superintendencia del Medio Ambiente a cargo de la fiscalización de materias ambientales ya evaluadas. Por último los tribunales ambientales fueron creados por la Ley N° 20.600, publicada en junio del año 2012.

El rol que juegan los municipios en el sistema de evaluación ambiental, apunta a que sólo se pronunciará respecto a si el proyecto se ajusta a su plan de desarrollo comunal y a la compatibilidad territorial del proyecto.

Para ello el Municipio cuenta con dos instrumentos el Plan de Desarrollo Comunal (PLADECO), y el Plan Regulador Comunal. El primero, sin duda orientador respecto del desarrollo de una comuna, pero habría que ver cuál es el estado del arte de dicho instrumento. Si un municipio lo elabora, normalmente es un “mamotreto” que escasamente se utiliza, y además, no constituye una obligación desarrollarlo.

Por otro lado, el Plan Regulador Comunal, regula el suelo urbano, por tanto ¿cuánto territorio nacional queda sin dicho instrumento? De los que existen ¿cuántos de ellos están actualizados?, ¿Cuantos incorporan las nuevas dinámicas y demandas ambientales que hace la ciudadanía?

Si bien, los municipios cuentan con competencias ambientales estás son genéricas y no específicas para un pronunciamiento fundado respecto a un determinado proyecto y además la nueva ley le dice expresamente cuales son los aspectos a los cuales se puede referir. También están las ordenanzas municipales, pero este instrumento no puede ir más allá de las leyes que existen en materia ambiental.

Un avance fue a partir de la Ley N° 20.417, donde en el rol asignado a las Direcciones de Obras Municipales, no podrán otorgar la recepción definitiva si, previamente los proyectos que se encuentran en Servicio de Evaluación Ambiental, no hayan obtenido la resolución de calificación ambiental.

Esto es lo que la institucionalidad contempla para los municipios antes del proyecto , después de la implementación del mismo, existen otras como el rol que juegan en las denuncias ambientales realizadas por la comunidad o el rol que jugarán en los tribunales ambientales, ante un daño ambiental.

El modelo elegido de institucionalidad ambiental, que tal vez buscaba acortar los tiempos y hacerlo más eficiente para la materialización de las inversiones, aspecto sin duda fundamental, ha contribuido a reducir y menguar la participación de los municipios, antes que se materialicen los proyectos, generando un modelo rígido y demasiado acotado.

Como se ha establecido, los modelos simples ante realidades tan complejas, como el medio ambiente, tienden a colapsar.

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21 abr 2013

Memoria compartida

Lorena Hurtado es la directora de Memoria Compartida, obra de danza contemporánea estrenada en el GAM a comienzos de abril de este año. Pasó mas de una década en que una nueva obra de esta directora viera la luz, periodo en el que ha transitado por distintos quehaceres aportando a la danza nacional: en estos años se desempeñó como investigadora, escribió un libro sobre la danza independiente, sigue gestionando importantes festivales de danza y videodanza, y hasta hoy realiza una valiosa labor en la dirección de una escuela, manteniendo un intercambio vivo con creadores y teóricos chilenos y extranjeros. Entonces, ver nuevamente una obra suya en cartelera fue la primera gran noticia.

Lo que sigue también responde a lo que le ha ocurrido a la coreógrafa en estos años: una profunda reflexión sobre no olvidar o cómo recordar.

Para ello, Lorena Hurtado aborda la escena de Memoria Compartida junto a tres jóvenes intérpretes que heredaron el peso de nuestra memoria reciente, sumergiéndose en sus propias biografías y en el territorio chileno gráficamente dibujado sobre el piso y simbólicamente recorrido por estos tres notables bailarines que además sacan su voz, su fuerza y su rebeldía para intentar asir en sus cuerpos esta historia.

Sus movimientos emergen bajo una destacable propuesta lumínica, y se enfrentan a los sonidos de un dial setentero que muchos alguna vez escuchamos, hasta toparse con el sonido para siempre estremecedor del bombardeo a La Moneda.

Así, en esta obra se dialoga, se divaga, se discute, bajo el hilo conductor de las propias vidas de quienes interpretan, pues esto expresa tanta verdad como la que puede alcanzar la mejor dramaturgia de autor.

Entonces, no es raro que sintamos similitud en algunos momentos con obras como El año en que nací, o con otras obras que reconstruyen ciertas escenas en lo que Alejandro Zambra diría, es un lugar común que toma cuerpo conmovedoramente en la obra de arte, aludiendo también a la semejanza entre El año en que nací y el libro de la narradora mexicana Guadalupe Nettel, El cuerpo en que nací.

Es así como Memoria Compartida desde su temática y la forma en que pone en crisis los distintos lenguajes escénicos, se articula como una obra contemporánea de gran coraje, pues emerge cuando la memoria como tema es mal vista por sectores que quieren borrarla, cuando muchas de nuestras ideas políticas no son en absoluto parte del gran discurso nacional, cuando tal vez el único lugar donde podamos encontrar un debate sincero, una experiencia intelectual o un espacio para la rebeldía fuera de la calle, sea una sala donde obras de teatro o de danza, transcurran como ésta, con enorme honestidad.

Memoria Compartida
Dirección: Lorena Hurtado
Intérpretes: Leslie Apablaza, Pedro González y Pablo Zamorano.
Composición Musical: Eleonora Coloma
Diseño de Iluminación: Luís Reinoso.
Producción final de sonido: Nicolás Ríos. Asistencia de vestuario: Alexandra Mabes.

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