28 ago 2013

Una competencia poco sana

Hace algunos años la carrera de odontología era privilegiada por los postulantes al sistema de educación superior que buscaban profesiones con amplio campo laboral para su ejercicio. La razón: sólo unas cuantas universidades y además de carácter tradicional, impartían la carrera en el país.

Hoy, existen cifras que entrega el Colegio de Dentistas de Chile que hablan de una abultada oferta formativa.

39 escuelas de odontología en Chile, siendo nueve de universidades públicas y 30 de instituciones privadas. De las 39, hasta el año pasado, sólo seis contaban con acreditación.

El MINEDUC señala que la carrera dura formalmente 12 semestres, pero en la realidad se da en 14.7. Respecto a sus aranceles, según datos del Consejo Nacional de Educación levantados en diciembre del año pasado, son los más altos del sistema, promediando $ 5.091.076 anual. La universidad más cara, es la de Los Andes, con un costo de $ 5.981.376, mientras que el arancel de referencia de la Universidad de Chile es de $ 4.605.500.

En general el programa de estudio entrega una combinación de teoría y práctica, esta última reflejada en las asignaturas clínicas en donde además de la metodología habitual, los estudiantes realizan trabajos con pacientes, supervisados por los académicos. La formación concluye con un internado asistencial y un trabajo de investigación que conduce al título profesional.

Posterior a esta etapa, algunos titulados tienen la posibilidad de especializarse (también a un alto costo), encausando su carrera profesional en un tema específico de la salud bucal.

Todo dentista titulado debe inscribirse en el listado de profesionales de la Superintendencia de Salud. Y si opta por el ejercicio privado de la profesión a través de una clínica propia, debe cumplir con las normas establecidas por la SEREMI de salud la cual otorga los permisos legales que permiten su funcionamiento.

Según las estadísticas entregadas por la Asociación de Clínicas Dentales, el año 2000 en Chile había un dentista cada 1.848 habitantes. En el año 2011, se estimó un dentista cada 1.133 habitantes y se proyecta que para el año 2016, con 12.000 estudiantes de Odontología (de primero a sexto año), habrá un dentista por cada 630 habitantes.

Datos de la OCDE indican que en la actualidad, la cantidad de dentistas promedio de sus países integrantes es de 1.200 habitantes por profesional.

Podemos deducir que poseemos muchos odontólogos, sin embargo, este escenario no se traduce en un aumento de la cobertura dental.

Según datos de la Encuesta Nacional de Salud 2010-2011, el 27,8% de la población declara no haber visitado nunca a un dentista o no haberlo hecho en los últimos cinco años.

En paralelo, la salud dental global muestra cifras de deterioro permanente, principalmente en la población adulta. No hay muchos estudios actualizados al respecto, pero uno de 1996 (Gamonal) habla de prevalencia de caries de un 99,2% en la población adulta de 33 a 45 años y de 99,8% para el grupo entre 65 y 74 años.

Por diversos motivos, la población que acude regularmente al dentista es baja, versus la sobreoferta de odontólogos. La respuesta a este escenario ha sido, a mi juicio, una disminución en la calidad de la atención dental.

Asimismo, no hay criterios comunes de enseñanza en las universidades las cuales al enfrentar una dura competencia por captar alumnos, optan por disminuir aranceles a costa de bajar la calidad de los insumos que se necesitan para enseñar la profesión.

En lo académico, tengo la convicción que se debería aplicar un examen único general, de manera que todo odontólogo que quiera ejercer la profesión, adhiera a parámetros estándares en formación y conocimientos.

Algunos dentistas ofrecen precios que, a mi juicio, carecen de toda lógica. Recomiendo verificar las condiciones mencionadas para elegir al profesional y la clínica odontológica adecuada, además de utilizar como referencia las tarifas establecidas por el Colegio de Cirujanos Dentistas.

Ante los descuentos extraordinarios, casi mágicos, llamo a pensarlo dos veces.

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28 ago 2013

Nicolás Massú, la historia de un grande

El martes 27 de agosto, Nicolás Massú Fried (10-10-79), 2 veces medallista de oro en los Juegos Olímpicos y el único deportista chileno que ha logrado esta hazaña en casi 117 años de historia, comunicó en concurrida conferencia de prensa su retiro del tenis profesional.

Es una dura decisión que se esperaba porque hace tiempo que este gran deportista viñamarino había dejado de conseguir triunfos siendo absolutamente comprensible lo informado finalmente a todo el país.

El “Nico”, como fue conocido popularmente, se despidió a través de los medios acompañado de su familia, del Presidente de la Federación de Tenis de Chile, institución que lo apoyó por más de 2 décadas y del Presidente del Comité Olímpico, organismo que lo tiene en su ilustre galería como el deportista más exitoso de Chile.

Tras la emocionada lectura efectuada por Massú del comunicado de su despedida, quedan atrás una gran cantidad de logros que fueron forjando una vida deportiva muy exitosa, en un período destacado del tenis chileno, en gran parte gracias a él, pese a compartir una época con figuras como Marcelo Ríos y Fernando González.

Si bien sus logros individuales comenzaron en 1997, un año antes ya había llamado la atención del capitán del equipo chileno de Copa Davis Patricio Cornejo que lo nominó a los seleccionados que viajaron a Edmonton, Canadá, a enfrentar a los estadounidenses por la Zona Americana de la “ensaladera”.

Pero no sólo fue nominado sino que, con 16 años y 8 meses, jugó oficialmente el cuarto punto con Sebastián Lareau, cayendo en 3 sets y marcando un record de precocidad que sólo lo superó el año pasado la nueva gran promesa Christian Garín.

Los triunfos de Massú comenzaron en 1997, con 17 años, cuando finalizó número uno en dobles tras ganar el Abierto de Inglaterra, en Wimbledon,con el peruano Luis Horna y pocos meses después el Abierto de Estados Unidos, en FlushingMeadows, con Fernando González. Y el broche de oro de ese año, en que finalizó 5 del mundo individual juvenil, fue ganar el tradicional Campeonato Orange Bowl en Miami, logro que ningún otro chileno haya conseguido en singles en la categoría juvenil.

Ya como profesional, a partir de 1998 alcanzó el título del Challenger de Quito. Al año siguiente volvió a ganar Quito, además Biella y Santiago. El 2000 llegó a su primera final ATP en Orlando, donde cayó en un duelo de compatriotas con Fernando González en un encuentro entre los 2 finalistas más jóvenes del año, como lo destacó la ATP, y por segunda vez en la historia de esta organización tenística, se producía entre jugadores chilenos.

Además ese año 2000, como un anticipo de lo que sería su mayor logro deportivo, fue nombrado y aceptó feliz, pocas horas antes de la inauguración, ser el abanderado oficial de la delegación para el desfile de los Juegos Olímpicos de Sydney, en Australia, cuando Marcelo Ríos, el abanderado titular se negó a portar la bandera por discrepancias con el Comité Olímpico de Chile.

El 2002 Massú comenzó a construir su imagen de grande del tenis al conquistar el ATP de Argentina, jugado en el casi inexpugnable Buenos Aires Lawn Tennis, derrotando al jugador local Agustín Calleri en un encuentro que remontó cuando parecía totalmente vencido, salvando 2“match points” y dejando deslumbrados a los trasandinos con su sorprendente recuperación y su notable espíritu de lucha que por años le respetaron cada vez que concurría a participar.

Al año siguiente pasó a ser el número uno indiscutible de Chile disputando 5 finales de la ATP, conquistando los títulos de Amersfoort y Palermo pero perdiendo las finales de Kitsbuhel y de Bucarest. En la lucha por el título del Master Series de Madrid, cayó con el entonces número uno del mundo, el local Juan Carlos Ferrero. Fue pilar del equipo de Chile que ganó en Düsseldorf la Copa de las Naciones, competencia organizada por la ATP, previa a Roland Garros.

El año 2004 fue el de su máximo esplendor alcanzando el número 9 del ranking mundial.

Repitió junto al equipo chileno el triunfo en la Copa de Naciones de Düsseldorf. Logró su cuarto ATP en Kitzbuhel, pero su gran momento fue en los Juegos Olímpicos de Atenas cuando ganó el título individual y la medalla de oro venciendo en la final en 5 sets al estadounidense MardyFish.

Además junto a Fernando González se colgó la medalla de oro en dobles venciendo en la final, en 5 sets, a los alemanes Nicolas Kiefer y Reiner Schuettler. Massú, en las canchas de Atenas,jugó 24 horas y 43 minutos en 12 partidos a lo largo de 8 días de competencia.

En 2005 Nicolás tuvo su mejor actuación en un Campeonato de Grand Slam al avanzar hasta los octavos finales del Abierto de Estados Unidos cayendo en 5 disputados sets con el argentino Guillermo Coria. En dobles con González fue finalista en Amersfoort y semifinalista de Roland Garros. Y en 2006 ganó su último campeonato ATP en Costa do Sauipe, en Brasil, y perdió por segunda vez consecutiva el ATP de Viña de Mar, uno de sus pocos sueños frustrados.

En Copa Davis entre 1996 y 2011, Nicolás tuvo 32 victorias de las cuales 22 fueron en singles y 10 en dobles. Tuvo 24 derrotas de las cuales 12 fueron en individuales y otras 12 en dobles.

Desde 1928, año en que nuestro país participa en esta competencia es el cuarto tenista nacional de la historia en la cantidad de defensas de nuestro equipo nacional por “la ensaladera de plata” detrás de Luis Ayala, Hans Gildemeister y Patricio Cornejo y además junto con Fernando González es la dupla más exitosa en Copa Davis con 9 victorias y 4 derrotas.

Por lo tanto, con la camiseta de Chile, en competencias en donde la mayor parte de los aficionados al tenis se vuelca con mayor entusiasmo, tanto en los Juegos Olímpicos como en la Copa de Naciones y en la Copa Davis,es uno de los jugadores mas exitosos de nuestra historia.

Se justifica plenamente el cariño que ha recibido permanentemente y sin duda su futuro cercano o lejano seguirá ligado al tenis a través de la camiseta con el escudo nacional.

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28 ago 2013

La previa del 11 de septiembre 2013

Si los civiles y la prensa que sostuvieron la Dictadura Militar admitieran que no escucharon y no vieron por omisión o por engaño los atropellos y violaciones a los derechos humanos, estaríamos viviendo una etapa de sanación social con la cual soñamos.

Escuchar a los expertos en DDHH como Pepe Zalaquett nos abre una ventana hacia la dimensión de justicia que hemos logrado a través de los tribunales, algo hemos hecho.No me cabe duda que falta mucho más y lo que necesitamos para caminar hacia la reconciliación buscada es que los responsables de los crímenes y sus cómplices paguen por ello.

Que los responsables de silenciar las voces de la gente y mentir para gobernar asuman sus acciones.

Que los que mintieron dejen de hacerlo y pidan perdón.

Los jueces han estado haciendo el trabajo que les corresponde. Hay militares en la cárcel.Los políticos hemos estado haciendo lo que hemos podido.

Informe Rettig, Comisión Valech, creación del Instituto de Derechos Humanos…

Las víctimas y sus familiares no nos permiten olvidar.

Las personas que queremos otro Chile posible recordamos aunque duela.Faltan los otros, los que torturaron y asesinaron sin soberbia sin mentiras ni engaños.

Tengan una pizca de respeto por las víctimas y sus familias y vivan estos momentos de conmemoración sin odio y con humildad.

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27 ago 2013

Consumidores en la Constitución

Día a día aumenta el consenso en torno a los cambios que debería contener una nueva Constitución, pues sobre la antigua ya existen demasiadas críticas que apuntan tanto a su escasa legitimidad como a su contenido mismo.

Uno de los aspectos de fondo que -con justa razón- ha motivado cuestionamientos, se refiere a la definición de un estado subsidiario del mercado y no garante del adecuado respeto de los derechos de los ciudadanos.

Se trata entonces, de una conciencia extendida entre los ciudadanos sobre la urgencia de modificaciones profundas que contengan garantías básicas para todos los chilenos y chilenas en áreas de enorme importancia como la salud, la educación, la igualdad y los derechos civiles, entre otros.

Frente a este desafío, que debe convocarnos a todos, no podemos dejar fuera la sensación de impunidad que existe frente a una serie de abusos que han afectado a millones de consumidores, dando cuenta de un mercado altamente concentrado, asimétrico y desprovisto de la más mínima ética, cuestión que desde un tiempo a esta parte, ha provocado una justificada indignación de la opinión pública.

Son hechos que han quedado en la memoria colectiva y que con seguridad pasarán a la historia como verdaderos íconos de lo que no puede volver a ocurrir. Y me refiero al caso La Polar, a la colusión en las farmacias, a los cobros indebidos por parte de Cencosud y BancoEstado; a las malas prácticas de Cajas de Compensación, a los aumentos unilaterales de precio de los planes de las Isapres, a una tasa máxima convencional que ha sido el verdugo de muchas familias, al secuestro de las personas por parte de bancos, retail y otros que no han dudado en abusar y abusar.

En resumen y siendo sincero, a todo aquello que hace tan injusto y difícil emprender, avanzar y vivir en nuestro Chile.

Por eso es que estoy convencido que el consumidor debe y tiene que estar protegido en nuestra próxima Constitución Política. El Estado tiene que asegurar el buen funcionamiento del mercado y para ello debe dotar a las partes más débiles y vulnerables de la adecuada protección así como de la institucionalidad necesaria para cautelar sus derechos.

Los 34 mil millones de pesos de utilidades de las Isapres, durante el primer semestre de 2013 y los más de 3.350 millones de dólares de utilidades de la banca en 2012 son sólo muestras, y una burla para millones de chilenos que comprueban cómo unos pocos se enriquecen a costa de millones de chilenos que, se levantan cada mañana, trabajan, se esfuerzan, cumplen, pero a su vez en demasiadas oportunidades reciben a cambio ventas atadas, altas tasa de interés, cobro indebidos, un mal servicio, excusas, letra chica y una interminable cadena de portazos.

Establecer la protección de los derechos de los consumidores como un principio constitucional, como lo ha hecho Argentina, Perú y España, sería un avance, pero obviamente habrá que seguir trabajando, con superintendencias por objetivos, poderosas y dotadas de recursos para fiscalizar; un Sernac con potestades regulatorias, fiscalizadoras y sancionatorias; consumidores empoderados y organizados en asociaciones fuertes y adecuadamente financiadas así como un catálogo de leyes mejor estructuradas que frenen el chipe libre con que actúan muchas empresas, forman parte de esta tarea.

El próximo gobierno debe asumir este desafío enorme pero indispensable para levantar un cerco real frente al abuso, que permita “emparejar la cancha” y permitir un juego más equilibrado que dé auténticas oportunidades para que el esfuerzo logre derrotar la pobreza y sortear la vulnerabilidad.

Una economía al servicio de la persona y un Estado que provea de la regulación e institucionalidad necesaria para suplir la falta de ética del mercado se encuentran también en el camino para enfrentar la desigualdad.

Consumidores en el programa de Gobierno, consumidores en la nueva Constitución.

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27 ago 2013

Una historia al final del invierno

Pequeña alegoría a la manera que un Julian Barnes, veraniego y medio indolente, hubiera boceteado de paso por nuestras tierras, mientras espera una taza de té decente de parte de un mozo local que, obviamente, lo atenderá mal.

No me conoces, soy extranjero. Vengo bajando del último crucero de lujo que, graciosamente, optó por llega aquí. Llego a tu puerto más importante, un hemiciclo de casas apretujadas en quebradas que se derrumba y se incendia cada cinco minutos y que asemeja a un puerto del Levante en perpetua decadencia por la perpetua inepcia de tus autoridades.

Antes que logren asaltarme, rento un auto de alquiler que tú no puedes pagar pero yo sí porque los dueños cobran pensando en mí y jamás en ti. Recorro la límpida y estrecha carretera concesionada, la cual, si te atrasas en el pago (y lo harás) deberás pagar la deuda cuarenta veces.

Tal como te rematan la casa los usureros a los que recurres en caso de apuro (lo tendrás) a la primera mora.

No me impresiona nada, salvo los kilómetros de viñedos donde debería estar emplazada tu atestada y polucionada capital y no en esa olla de rocas empinadas que tu incompetente conquistador eligió para erigir su plaza fuerte.

Da lo mismo, me tomaré todo el vino de tus bodegas porque para eso vine aquí y no a otra cosa.

El resto lo encuentro de mejor calidad en Río, Lima o en Buenos Aires. Y voy a hacer todo el escándalo que se me ocurra, como vengo del Viejo Mundo, (cuna de águilas y buenas costumbres), tengo un apellido con muchas consonantes, el pelo pajizo y los ojos color piscina, nadie me va a llevar detenido.

Una hora después, bajo un tráfico atestado que no me dejará en paz, llego a la capital de la cual te sientes tan orgulloso. Las ciudades de provincia fingen despreciar su smog, sus calles atestadas como arterias de enfermo cardíaco terminal, pero la envidian secretamente.

Todo el capital, todo el trabajo y todo el poco glamour que puede ofrecer se concentran, incluso, en una ínfima fracción de ella. Dos o tres comunas prósperas y de calidad de vida excluyente son alimentadas por el mal pagado y quejumbroso resto.

Los pocos tipos bilingües con los que puedo entenderme (todos ex alumnos del mismo colegio, medio parientes, muy raro) insisten en alojarme en barrios de espigadas torres de departamentos de gusto cuestionable y pretenden instalarme en oficinas de cristal que hacen una vaga reminiscencia de lo que entienden por Manhattan pero que resultan ser una versión apagada de Singapur.

Me gustan más los barrios del llamado centro, su compleja y diversa catadura. Mis lenguaraces de fina cepa respingan la nariz por un olor a fritura que dicen que impregna estas antiguas calles.(No durarían un día en Tánger, menos en Camden Town).

Lo poco y nada que les va quedando de su breve historia, ni siquiera ellos la valoran, pese a su supuesto patriotismo, que sólo recuerdan ebrios un par de días en septiembre o cuando su equipo cae derrotado, una vez más, en la primera ronda de un mundial de fútbol. El mío por lo menos se remonta a varios siglos de coronas y catedrales y, sí, a una que otra copa de campeones.De esas que tu equipo favorito, huelga decirlo, nunca obtendrá.

Me cuesta entenderte a ti y a tus amigos, la verdad. Se proclaman felices con su suerte, logro vociferado por tus hiperactivos gobernantes, pero basta ver sus caras llenas de cansancio, su rictus de desprecio, la cabeza gacha del derrotado o el postergado, para saber que algo no anda bien.

En el metro, alguna vez tu gran orgullo, en el desastroso Transantiago con el que no hicieron sino empeorar las cosas. La cosa se repite de norte a sur, de este a oeste.Una burla.Pagas las cuentas más caras del mundo.

Tu sueldo no rinde nada por obra y gracia de los inmaculados dirigentes (todos ex alumnos del mismo colegio, medio parientes, muy raro) que insistes una y otra vez en reelegir. Y no dices nada. Temes al debate porque no sabes discutir y pasas a la violencia inútil como el berrinche de un niño que se apaga rápido ante la mirada severa del padre castigador. Pero se me olvida lo timorato y resignado que puedes llegar a ser. Temeroso que el fiero general vuelva de su tumba o tu patrón te haga más miserable la vida.

Nos llegan noticias de su espectacular crecimiento económico, mejor incluso que el nuestro, últimamente, los diarios repiten cifras como el ingreso per cápita que afirmas tener, pero basta cruzar la ciudad en un día para preguntarse dónde están.

No en los malls que levantaste en todas partes como histéricos circos del consumo, no en el prodigioso y vertiginoso correr de sudorosas tarjetas de crédito. Sino en los bolsillos del tipo que te rematará la casa. Vives en la indefensión. Tiene razón uno de tus críticos, que son más de los que crees, este país parece Corea del Norte, pero del neoliberalismo más brutalizado.

Llevo otra hora atascado aquí. Improviso estas notas mientras trato de avanzar por avenidas construidas con dineros públicos que tus gobernantes regalaron a los privados para su red de ineficaces autopistas esmirriadas.

No importa, pronto llegaré a la nieve, porque me sale más barato que en Suiza o en Aspen, y me comeré todos tus mariscos y seduciré a esa modelo que tanto te gusta, total, ¿para que crees que vine?

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27 ago 2013

Los muertos en Siria

Es cierto.Como titula hoy el International Herald Tribune la información de su corresponsal en Beirut, es “como estar ´mirando una película de horror´”. La nota periodística recoge los múltiples testimonios de sobrevivientes tras los impactos de cohetes provistos de armas químicas en dos suburbios cercanos a Damasco, la capital siria.

A las fuertes explosiones al tocar tierra, le siguió la liberación de las sustancias tóxicas que transportaban (gas mostaza y gas sarín, fundamentalmente, quizá otros). Los efectos fueron inmediatos, masivos, devastadores.

Se añade un dato: el “objetivo” del ataque eran civiles. Como si el sólo concepto de “civil” los hiciera más “seres humanos” que los que no lo fueran, aquéllos con uniforme de guerrilleros (por un lado); de “soldados de un ejército regular” (por el otro); esos que, en la terminología de las guerras, son avasalladoramente hombres.

Los mismos que, en estos casos, también, serían menos seres humanos que los ancianos, las mujeres y los niños, ¡vaya a saber uno por qué!

Cuesta seguir leyendo las macabras descripciones. Esos detalles que también esta semana llegaron a los ojos y oídos del Presidente Obama, en Washington, y de sus aliados europeos, para empezar a terminar de convencerlos de que ya va siendo hora de hacer algo.

Que a casi dos años y medio ya del inicio de este enfrentamiento interno en Siria, que después de la muerte de más de 100 mil personas víctimas del conflicto, tal vez sería el momento de hacer algo. Que la “línea roja” (pasar del uso de armas convencionales a aquéllas de destrucción masiva) que el Mandatario estadounidense le puso a esta atrocidad acaba de ser cruzada.

Nadie niega la brutal evidencia; ahí están las fotos, los testimonios, los videos, pero ¿quién es el responsable?

Los rebeldes apuntan a las fuerzas del Presidente Bashar Al – Assad; éste lo niega enfáticamente.Ni los unos ni el otro son santos de la devoción ni de EE.UU. ni de los países que lo apoyan. De ahí la inacción. No por falta de interés, ni de ganas de parar la matanza o de medios para hacerlo. No. Sólo porque incluso hasta el día de hoy nadie -salvo Rusia, abiertamente pro Assad por sus intereses económicos y geopolíticos involucrados en Siria- sabe con certeza qué lado tomar. Básicamente, aquí, el meollo del asunto es cuál de los dos lados es “menos malo”.

Siempre ingenua pese a mis años y experiencias, una y otra vez pienso hasta dónde es capaz de llegar la maldad del ser humano.

Y entonces siento “algo” que no me calza, que no ha dejado de zumbar en mi cabeza desde que los muertos empezaron a sumarse en Siria a vista y paciencia de una comunidad internacional atónita pero incapaz.

Permítanme ponerlo de esta forma.

Supongamos por un momento que yo (o usted, si se quiere, o nosotros) soy (somos) cuerpo inerte. Muerto. Cuerpo de hombre joven, maduro, viejo, da igual; cuerpo de mujer (idem), de niño/a. Allí estoy (estamos), yaciendo sin vida en algún punto del territorio de Siria o dondequiera que sea. Fui (fuimos) víctimas de esta guerra interna en Siria o de cualquier otro conflicto de los que abundan en el planeta Tierra.

¿Importa acaso, a estas alturas, qué o quién acabó conmigo? ¿Será que una bala, un misil o un cañonazo mata “mejor” o de una manera más “aceptable” que una sustancia química letal?

¿Acaso la “forma” de ser asesinado es más importante que el hecho mismo de perder la vida como resultado de una agresión armada, ya sea con armamento convencional (armas pequeñas y ligeras, minas, bombas de racimo, entre otras) o con aquél catalogado como de “destrucción masiva” (nucleares, químicas, biológicas)?

Aunque duela el alma decirlo, a juzgar por las reacciones internacionales a lo sucedido en esas localidades cercanas a Damasco esta semana, la respuesta a todas esas interrogantes es “sí”.

Lo que no significa, lo sabemos bien, el inicio del fin de esta tragedia. Tal vez, muy por el contrario, como maliciosamente lo advirtió hace unos días el Canciller ruso Serguei Lavrov al afirmar que un ataque estadounidense -con soporte, en principio, de Turquía, Francia y Gran Bretaña- sobre Siria conduciría a una catástrofe en la región.

Como si no fuera suficiente lo que ya está pasando al interior de los diversos rincones de Medio Oriente, la sombra de una guerra a mayor escala que comience en Siria y no sabemos dónde termine, empieza a dibujarse más nítidamente por estos lares.

Siempre naive, quiero pensar que estamos frente a un “punto de quiebre”, de inflexión.

Que encontrándonos al borde de esta catástrofe regional, prime el sentido común y la crisis en Siria inicie un lento y progresivo proceso de paz.

Porque de no ser así, las víctimas mortales continuarán sumándose, de una en una o decenas, cientos, miles todas juntas. Y la película de horror, con sus espeluznantes escenas, continuará dando lugar a grandes titulares.

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27 ago 2013

La desigualdad en la Región Metropolitana

En nuestra región existen 52 comunas. Tres de ellas, al menos, son lugares para vivir, propios de lo que llamaríamos “Primer Mundo”. Una importante cantidad de otras están en “camino ” de alcanzar ese estándar, pero la gran mayoría no cuenta con los servicios elementales de un país que hoy es parte de la OCDE.

De esas comunas, 18 son del anillo periférico rural y sus alcaldes y alcaldesas, se quiebran la cabeza a diario buscando formas de conseguir más recursos para complementar sus espurios presupuestos- para lograr “nivelar la cancha”.Lamentablemente, no siempre lo logran.

Ahora bien, en el Santiago urbano también existe una situación de desigualdad, la que se evidencia, por ejemplo, al hacer el recorrido por la Autopista Costanera Norte en toda su extensión.

Si partimos el recorrido en la Ruta 68 en dirección a la Dehesa, gradualmente se va pasando de un paisaje color café hasta el verde.Es la desigualdad en áreas verdes por comuna. Mientras Vitacura tiene 18 metros cuadrados por habitante, La Pintana tiene menos de uno.

Pero en el caso de la periferia rural esta desigualdad se expresa en forma más brutal.

La Provincia de Talagante, por ejemplo, está compuesta por 5 comunas (Talagante, Peñaflor, Padre Hurtado, Isla de Maipo y El Monte) y únicamente las dos primeras tienen hospitales y sólo uno, el de Talagante, cuenta desde hace poco con una Unidad de Paciente Critico (UTI – UCI) apta para 29 pacientes en dicha condición.

Si bien esto debe ser visto de manera optimista, antes de contar con dicho equipamiento las familias debían soportar largas esperas a las afueras del Hospital San Juan de Dios, lugar hasta donde eran trasladados los pacientes. Si se considera la cantidad de población, evidentemente la capacidad hospitalaria es insuficiente.

El caso de la Salud Primaria y otros servicios básicos no es muy distinto, destacándose –por su complejidad- la situación de El Monte.

En los últimos 20 años se han construido más de 5000 viviendas sociales sin deuda, es decir, para familias de mayor vulnerabilidad, sin considerar una necesaria dotación de servicios básicos.

Sigue existiendo el mismo y único consultorio desde hace más de 60 años, los mismos 6 establecimientos educacionales municipales desde hace más de 50 y una única vía estructurante para toda la comuna (la Avenida Libertadores, más conocida como “Camino a Melipillla” o el antiguo “Camino a la Costa”), donde se generan tacos vehiculares de proporciones durante casi toda la jornada.

Para mayor complejidad, la desigualdad se expresa incluso en decisiones arbitrarias que se justifican como “técnicas”, las que se toman muchas veces en el nivel central y en órganos colegiados con nula o muy poca participación de sus ciudadanos.

¿Cuántas plantas de tratamiento de aguas servidas y cuántos vertederos de basura existen en el sector oriente de Santiago? Pues bien, sólo en la Provincia de Talagante está la Planta de tratamiento de El Trebal, (Padre Hurtado) y el Vertedero Santa Marta (Talagante), los que han generado –como se sabe- problemas ambientales.

La desigualdad en nuestra región es una realidad, trabajar por superarla y lograr la anhelada equidad territorial, requiere no sólo de criterios técnicos, sino fundamentalmente, de sentido común de las y los ciudadanos de cada comunidad, y por sobre todo, de autoridades comunales y regionales que estén en sintonía con las necesidades de la gente.

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27 ago 2013

Una cuestión de Inteligencia

Que un cara cara -pocas veces visto en la televisión chilena- entre una víctima de las violaciones a los derechos humanos y un general en retiro del Ejército de Chile, cause polémica y debate en la sociedad no sólo es bueno y completamente necesario para el futuro del país.

Necesario porque actualiza un trauma histórico y porque permite elucubrar soluciones a un puzle intencionalmente no resuelto. Tanto así que sin quererlo Juan Emilio Cheyre, en su estudiada puesta en escena en TVN ante Ernesto Lejdeman, dejó abierto un flanco vital para cualquier lógica militar: la Inteligencia.

Tanto en el sentido común como en el sentido castrense. Sí, esa misma Inteligencia que cuenta con agentes encargados de procesar información. Que sabe al dedillo quiénes componen sus filas y cómo se comportan. Que conoce cada huella de su institución. Y que si se usa su trabajo por los tribunales de justicia sería crucial para aclarar las violaciones a los derechos humanos.

No es posible bajo ninguna óptica que un ex jefe del Ejército, hasta hora general estrella de la transición política, no arribe a pistas, datos e informaciones sobre detenciones, torturas y desapariciones de miles de personas.

No es posible que existiendo un detallado contenido sobre la represión política en las conclusiones de la  Comisión Rettig y el Informe Valech, Cheyre lo desconozca.

No es posible que siendo el segundo al mando en el Regimiento Arica de La Serena desconozca todas las acciones de los efectivos de ese destacamento ejecutadas después del golpe de Estado, entre ellas, el paso de la Caravana de la Muerte y las circunstancias que terminaron con la vida de los padres de Lejderman.

No es posible que argumente verdades parciales cuando se sabe el día, la hora y el lugar donde fueron detenidos cada uno de chilenos que pasaron por los cuarteles de la DINA, del Comando Conjunto y de la CNI.

No es posible que un militar de alto rango -contemporáneo con los hechos denunciados- no logre a través de sus servicios de inteligencia (vigentes en democracia) diseñar un detallado modus operandi de los represores, realizar cruces de informaciones y elaborar una lista precisa de agentes y oficiales que participaron de los crímenes de lesa humanidad.

Con todo el acerbo existente sólo resta un dato clave que necesariamente pasa por una información de inteligencia militar.

Y en eso, Lejderman goza de toda la razón cuando le exige a Cheyre romper el pacto de silencio entre los violadores de derechos humanos. En especial, el llamado grupo de exterminio que fue el encargado de las ejecuciones y luego de no dejar rastros de sus víctimas.

Grupo selecto, que según diversos testimonios no supera los 50 efectivos totalmente encuadrados desde Manuel Contreras hasta agentes de menores rangos. Comando que en una operación diseñada por los altos mandos militares logró hasta hoy mantener en incógnitos y diversos paraderos a la mayoría de los Detenidos Desaparecidos.

Ante los pactos de silencio, los procesos históricos son ejemplares a la hora de romper esos oscuros acuerdos. Los juicios a los criminales nazis en Nuremberg aportaron una señal clara sobre las formas y métodos para obtener y procesar la información depurada por organismos competentes en investigaciones históricas.

En Chile, los tribunales en cientos de procesos no lograron, hasta hoy, sistematizar los datos, construir relatos precisos y arribar a conclusiones irrefutables, que rompan el secreto pactado entre asesinos y torturadores. Información de alta fidelidad que acorrale ante la historia a los militares y también a los cómplices civiles y los obligue por su contundencia a entregar la verdad de la represión política durante diecisiete años.

Juan Emilio Cheyre contó con las herramientas institucionales. Tuvo el poder y las facultades.

Gozó de los aplausos de un parte de los civiles en la transición. No se atrevió porque es leal a la institución que violó los derechos humanos y que hasta estos días protege a los responsables.

No lo hizo porque por formación asume que los civiles no pueden romper secretos militares ni menos castigarlos. No lo hizo porque prefirió la impunidad ante la justicia. Y por estos días y ante la presión de la opinión pública se refugió en un peligroso y poco creíble predicado “me siento libre de todo cuestionamiento legal y ético”.

A toda vista, una cuestión de Inteligencia.

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26 ago 2013

El imperativo de decir la verdad

La ex directora del Instituto de Salud Pública, Ingrid Heitmann, reconoció hace unos días, en una entrevista realizada por la agencia de noticias alemana DPA, que el año 2008 descubrió, en el subterráneo del organismo, dos cajas de ampollas de toxinas botulínicas, las que luego –en una cuestionable decisión- mandó a incinerar, pese a que personal de la Policía de Investigaciones había ido varias veces hasta ese lugar a buscar esos productos sin haberlos encontrado.

Conocido lo anterior, las primeras reacciones iban encaminadas a investigar lo sucedido en el ISP.

Sin embargo, sin restar importancia a eso, aquí lo relevante es que este hecho confirma que los organismos de seguridad de la dictadura utilizaron productos químicos como armas para eliminar a opositores sin dejar huellas, lo que está absolutamente acreditado en muchas de las causas judiciales relativas a las violaciones a los derechos humanos, entre ellas, la que sustancia el magistrado Alejandro Madrid por el asesinato del ex Presidente de la República, Eduardo Frei Montalva. Ese debe ser el principal enfoque de las indagaciones y lo que no debemos perder de vista para llegar a la verdad en todos esos casos.

Esta verdad se comenzó a develar conforme avanzaba la investigación por la muerte del bioquímico Eugenio Berríos, quien precisamente trabajó para la Dina elaborando esas armas.

Esta historia se remonta a los años noventa cuando ya en plena democracia se inician las investigaciones por los crímenes de lesa humanidad ocurridos tras el golpe de Estado.

En ese contexto, Berríos podía convertirse en un dolor de cabeza para el Ejército si decidía entregar su testimonio ante la justicia y por eso lo sacaron del país rumbo a Uruguay donde luego fue asesinado por militares chilenos con la colaboración de militares uruguayos, a quienes –dicho sea de paso- se les acaba de duplicar la condena.

En su trabajo en la Dina, Berríos experimentó con el gas sarín y con los botulínicos. Esta última es una neurotoxina que como agente de intoxicación o envenenamiento produce el botulismo, enfermedad que puede llegar a causar la muerte al afectar la función respiratoria.

Precisamente así fue como murieron un número indeterminado de opositores al régimen militar.

Para tal efecto, el Ejército montó toda una infraestructura con laboratorios y clínicas clandestinas, dotada de recursos humanos y financieros, y que contó con el apoyo y complicidad de las más altas autoridades del gobierno de la época, partiendo por el propio dictador. ¿Cómo se explica entonces, que las toxinas fueran enviadas desde Brasil directamente a La Moneda a través de valija diplomática?

Han pasado muchos años desde aquello y la información que se ha obtenido acerca de esas prácticas siempre ha llegado desde fuentes ajenas al Ejército. No ha sido fácil. Cada vez que hemos solicitado a los altos mandos de esa institución que entregue los antecedentes que posee, siempre nos hemos encontrado con la misma respuesta: “no tenemos información”.

Pero además, hemos sido testigos de variados intentos para impedir el progreso de las investigaciones: fuerzas ocultas que se mueven sigilosamente para impedir que se sepa la verdad, amenazas implícitas y explícitas, y poderosos medios de comunicación que han buscado desacreditar el trabajo del juez Madrid. No obstante, todos esos esfuerzos han sido en vano. No han logrado y no lograrán detener el avance de la justicia.

Llegó la hora de dejar de jugar con el dolor de muchas familias de nuestro país que llevan cuarenta años esperando saber qué pasó con sus seres queridos desaparecidos o asesinados y que los culpables de esos delitos reciban la sanción que merecen.

Basta de mentiras y encubrimientos. Ya se ha hecho suficiente daño y por eso, al igual como lo dijo Ernesto Lejderman, pido que de una vez por todas digan la verdad, rompan los pactos de silencio y entreguen los antecedentes que poseen, de manera que Chile pueda al fin dar vuelta la página de uno de los capítulos más trágicos de nuestra historia. Sería una gran contribución en momentos que estamos a solo días de conmemorar el 40 aniversario del golpe militar.

Un país no puede mirar hacia el futuro si no es capaz de ajustar las cuentas pendientes con su pasado. Y esto es válido para todos los casos de violaciones a los derechos humanos.

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26 ago 2013

El otro Chile

Desde las comunas agrícolas y rurales Chile se ve muy diferente, se siente diferente y se vive diferente.

Al recorrer Palmilla, Lolol, Litueche, Santa Cruz, La Estrella y tantas otros lugares nos encontramos con ciudadanos y ciudadanas que esperan dejar de ser un punto de referencia en el mapa para pasar a ser parte importante de nuestro país, en la misma dimensión que lo es Santiago o Concepción.

Y eso quiero que se entienda, no significa más edificios, más malls, o más centros comerciales.

Lo que ese Chile demanda es dignidad y un trato igualitario, la posibilidad efectiva de acceder a una salud con presencia de especialistas y buena atención, escuelas de calidad y mejor educación.No piden nada que no esté ya garantizado incluso en esa Constitución que queremos cambiar.

Por eso nuestro deber ético y político es generar los cambios que hoy el país exige y relevar los temas que a ese otro Chile le interesan.

El desarrollo de nuestro país pasa indudablemente por lograr la descentralización y dar mayor autonomía a las regiones. No podemos creernos el cuento de país ad portas del desarrollo, miembro de la OCDE, sino subimos al carro al Chile agrícola y rural.

Y lo digo pensando en los preocupantes datos que entregan instituciones competentes.

Un informe del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la UC, reveló que en los últimos 20 años las capitales regionales crecieron 20%, mucho más rápido que el 13% de sus respectivas regiones.

¿Qué nos indica este dato? Que las oportunidades no están presentes en el territorio de manera igualitaria, que la desigualdad empobrece más al campo, lo va despoblando y empujando a una migración en busca de oportunidades que luego se transforma en más pobreza urbana.

Tenemos la obligación de hacernos cargo de este problema, con políticas públicas diferenciadas que no sólo reconozcan nuestra diversidad territorial, la heterogeneidad de nuestras necesidades, sino además contribuyan a rescatar y fortalecer la identidad que nace y se desarrolla en cada punto del territorio. Esa identidad que debe tanto a nuestra ruralidad, a nuestra agricultura, a las raíces campesinas.

Sin duda en materia electoral hemos dado un paso en la dirección correcta al aprobar la elección directa de Cores y espero que también demos un paso más allá y logremos la elección directa de los intendentes.

Pero este es el comienzo, debemos avanzar hacia un territorio justo, y para ello es urgente escuchar a quienes hoy se sienten en desventaja, a ese otro Chile para poder ser un solo Chile.

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