07 sep 2013

Crecer junto a los libros

Hace unos días, el ministerio de Educación lanzó una campaña para fomentar el gusto y hábito por la lectura en niños y jóvenes, y potenciar el uso de las bibliotecas escolares CRA. Estas bibliotecas, que han logrado alcanzar un 95% de cobertura, cuentan con una amplia gama de materiales, que van desde libros y revistas, hasta juegos y artículos audiovisuales.

El esfuerzo que se ha hecho a nivel país para la implementación de estas bibliotecas, y la millonaria inversión anual destinada a mantener las mismas actualizadas, da cuenta de la importancia que la lectura tiene para el desarrollo de habilidades básicas para la vida, y sin embargo, pareciera no ser suficiente.

Una vez que el acceso a los libros–al menos a través de la escuela- está garantizado, surge un problema que no se soluciona necesariamente con más libros: muchos niños no quieren leer y no se sienten del todo atraídos hacia los libros por considerar la lectura como una actividad aburrida y demandante.

En Fundación Educacional Oportunidad creemos que para formar una buena base es fundamental que los niños crezcan en ambientes donde los libros y la lectura sean altamente valorados.

Investigaciones indican que los padres que leen a sus hijos e interactúan verbalmente con ellos, influyen positivamente en su desempeño lector, por lo que entre más temprana se de la exposición al mundo de las letras, más fácil será relacionarse con la lectura.

Un niño al que se le permite tocar y manipular libros, a quien se leen cuentos constantemente y que cuenta con adultos cercanos que leen de manera regular, es un niño que sentirá interés por los libros, que tendrá una mejor comprensión y que probablemente generará un lazo con la lectura para toda la vida.

Como lamentablemente no todos los niños tienen las mismas oportunidades en lo que a estimulación se refiere, pensamos que la escuela tiene un rol importantísimo a la hora de desarrollar esas habilidades de lenguaje lo más tempranamente posible.

Con este fin, nuestro proyecto Un Buen Comienzo, cuyo objetivo es contribuir a mejorar la calidad de la educación inicial en Chile mediante el desarrollo profesional docente, promueve la lectura diaria de cuentos en kinder y pre-kinder, a partir de la cual se realizan experiencias de aprendizaje que apuntan a desarrollar la comprensión oral, el vocabulario, y en general el gusto por la lectura.

Si bien el proyecto aborda otras temáticas, como auto-regulación, involucramiento familiar y asistencia, el foco está puesto en el lenguaje y la comprensión, factores esenciales para el desempeño académico futuro de nuestros niños y niñas.

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07 sep 2013

Memorial Cuartel Borgoño, el triunfo de la memoria

El golpe militar inauguró uno de los periodos más tristes y sombríos para Chile. La Comisión Valech y el Informe Rettig dan cuenta de las experiencias de exterminio y torturas sufridas por miles de chilenos y chilenas a manos de los aparatos represores del Estado.

A pesar de que esta es una verdad histórica, aún no hemos construido una memoria común más inclusiva y que no haga de esta experiencia un periodo restrictivo a las víctimas y sus victimarios.

El carácter social de la memoria, obliga y hace imperativo a quienes representamos ciudadanos e instituciones a colaborar en ello, construyendo un nuevo límite desde la memoria hacia el futuro, en el que no se vuelvan a cometer torturas, desapariciones ni exterminar personas como una política del Estado amparada por su institucionalidad.

A pesar de que nuestra memoria está fracturada por las interpretaciones o subjetividades presentes en los recuerdos del golpe militar y la dictadura, quisimos poner atención en un quiebre que nos interpela desde la huella física.

Al igual que en nuestros recuerdos, la ciudad contiene señales de las experiencias que allí se vivieron.

En la comuna de Independencia existe la calle Borgoño. En el número 1470, numeración que ya no existe, se ubicaba el “Cuartel Borgoño”, edificio hoy demolido, que era la sede central del mando operativo de los servicios de seguridad de la dictadura, utilizado como centro de detención y tortura.

Los testimonios de las víctimas de violación a los derechos humanos en “La casa de la risa”, como siniestramente le llamaban los agentes de seguridad, se extienden desde 1977 hasta 1989.

A 40 años del golpe militar, el “Cuartel Borgoño” aparece en el inventario de los sitios de horror, y aunque su edificio y número hayan sido borrados, nuestras experiencias y nuestra conciencia mantienen la memoria que presiona para que saquemos del horror y del trauma los necesarios aprendizajes.

Por eso, este 7 de septiembre la Municipalidad de Independencia le devuelve al país un trozo de memoria con la inauguración de un memorial para Borgoño, en homenaje a las víctimas y en recuerdo para las actuales y venideras generaciones, para que nunca más en Chile.

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07 sep 2013

Chile ganó con la cabeza

Con intensidad, cubriendo todos los sectores y con mucho sentido colectivo de juego venció a un difícil Venezuela por 3 a 0 y está en tercer lugar en las clasificatorias sudamericanas para el paso al Mundial de Brasil 2014.La selección viaja  el próximo martes,para jugar un amistoso con el campeón mundial, España, en Ginebra, Suiza.

50 mil personas, que repletaron el Estadio Nacional, aplaudieron y disfrutaron anoche con el triunfo de Chile sobre Venezuela por 3 a 0 que lo deja prácticamente por segunda vez en la historia para jugar un Mundial en Brasil.

Tanto o más que la victoria, el público quedó feliz con la presentación del conjunto nacional por que fue un equipo difícil de superar en defensa y principalmente con ansias de anotar en ataque y consciente que los goles tenían que concretarse como jugaban.Fue la actuación más solvente del equipo bajo la dirección de Jorge Sampaoli.

Bien elegidos los integrantes del equipo, cumplieron su labor con orden, ayudando a su compañero en dificultades o habilitando al que estaba en mejores condiciones para anotar.

Bravo, Isla, Medel, Marcos González y Mena, fue una zaga fuerte, ágil, que no perdió sus posiciones y ganó casi siempre por alto a rivales muy competentes y con mucha altura.

En el medio campo Vidal sacrificó su posición de volante ofensivo para cederla a Valdivia quien reapareció con todas sus luces, cada uno de sus pases era peligro de gol. Los escoltaron en esa labor con igual habilidad Díaz y Aránguiz, el primero más retrasado y el segundo acompañando el ataque.

En la ofensiva, Sánchez con su velocidad y amagues y Vargas con su potencia, secundados y habilitados por Valdivia y también por Vidal causaban constante preocupación a la defensa venezolana.

Desde el primer minuto Chile estuvo en la zona rival y a los 12 Vargas recibe un pase en el área de Valdivia y con un medio giro desde el suelo supera al gigantón Hernández. Los ataques seguían sucediéndose y un buen cabezazo de Vidal es despejado a medias por el arquero venezolano lo que aprovecha Marcos González para zambullirse en palomita y conquistar el segundo gol.

Se sucedían los centros de Isla y Mena por los costados y Venezuela se defendía extremando sus energías para impedirlo.

En el segundo tiempo el hábil y táctico DT. venezolano César Farías exigió a su equipo jugar por las puntas y en constante velocidad equilibrando las acciones.Fueron los mejores minutos del visitante que incluso anotó un gol que nos pareció legítimo, y fue anulado por el juez, pero Chile se repuso y a los 60, 62, 64 y 66 hubo opción de gol en los pies de Vargas y en cabezazos de Vidal y disparos de Valdivia.

Sampaoli saca a Aránguiz y hace ingresar a David Pizarro para aquietar el juego con excelente resultado. Cambia después a Vargas por Beausejour y finalmente a Henríquez por Vidal quien en ese instante había anotado el tercer gol de cabeza tras sucesivos pases con Sánchez.

Contra lo que se pensaba Chile no fue un equipo que salió a marcar y ahogar a los venezolanos, hizo marcación individual con colaboración de los que estaban más cerca y funcionó ante un rival rápido y ágil.

Seguramente la marcación presionante lo intentará Sampaoli ya clasificado y con más tiempo para prepararlo físicamente, pero el equipo muestra variantes y el plantel titular solo podrá tener escasos cambios.

Una excelente presentación de Chile que anima y ofrece confianza para su futuro, con actuaciones similares a la de anoche y para hacer soñar que por fin la selección de Chile pase a la segunda ronda de un mundial.

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06 sep 2013

Santiago no es Chile

Durante los últimos 15 años, uno de los temas recurrentes al inicio de las campañas presidenciales ha sido la descentralización de Chile, con el propósito de transferir el poder concentrado en Santiago hacia las regiones. Sin embargo, los avances han sido pocos.

Después de mucho tiempo, finalmente se aprobó la elección popular de los Consejeros Regionales (Cores), la cual se concretará conjuntamente con la próxima elección presidencial y parlamentaria de noviembre, pero las modificaciones a la ley sobre Gobierno y Administración Regional, aún se encuentra en tramitación en el parlamento. Sin ella, es muy difícil lograr una profunda y real descentralización.

La concentración del poder en Santiago tiene variadas consecuencias, pues influye de una manera importante en la estructura política, social y económica de Chile, pero lo más importante, determina la cultura nacional, el elemento más difícil de modificar, especialmente en plazos breves.

Sobre las causas de esta concentración y las dificultades para revertirla, se pueden encontrar varios factores que actúan reforzándose mutuamente y en diferentes momentos en el tiempo.

En primer lugar, tiene un origen histórico, presente a partir del período colonial, fuertemente influido por el Estado hispánico. A lo anterior se suma -en la época republicana- las derrotas de los esfuerzos regionales, que incluso llevaron a serios conflictos bélicos al interior del país.

Pero, para algunos no fue negativo, pues sostienen que la primacía de Santiago unida al presidencialismo, impidieron la anarquía que marcó a tantas repúblicas latinoamericanas. La Constitución de 1925 terminó por consolidar esta estructura centralizadora.

A estos factores, se suma una suerte de círculo vicioso, donde actúan simultáneamente fuerzas de atracción y expulsión que tienden a agudizar la reunión en la capital de los recursos humanos del país.

El proceso de regionalización y sus peculiaridades

El tipo de regiones. El proceso de regionalización que se ha implementado no ha contribuido a la descentralización del país, incluso puede haber sido una traba adicional: 15 regiones, un número desmedido para el tamaño y población del país, a lo que se suma la excesiva heterogeneidad en su interior, lo que –a su vez- ha estimulado la presión de otras zonas que también desean convertirse en nuevas regiones.

Los avances en la descentralización requerirían ordenarlas en unidades mayores y más homogéneas. Frente a los intereses creados, parece una “misión imposible”.

Elección popular de los intendentes regionales. Muchos expertos sostienen que el real comienzo de la descentralización es la elección popular de los intendentes regionales, ya que los designados carecen de visión local y no se someten al control ciudadano. Además, plantean que las visiones encontradas que se pueden producir entre el Gobierno central y el regional -sobre todo cuando entre en vigencia la elección popular de los Cores- se atenuarían con la actuación de un intendente que representara a la región.

Sin embargo, esta herramienta tiene un doble filo, pues ellos podrían enfrentar situaciones críticas si fueran de un signo político diferente al del Gobierno, pues no les facilitaría las cosas al ser de oposición, especialmente en un régimen presidencial.

Por otra parte, el Poder Ejecutivo se encontraría en dificultades para implementar sus iniciativas, pues el brazo ejecutor a nivel regional tendría otros intereses y objetivos.

Ámbito de acción de los Gobiernos Regionales. Este aspecto va más allá de un mero problema de coordinación de políticas. En un régimen presidencial existe bastante consenso sobre una serie de políticas que no se deben descentralizar, como son las de relaciones exteriores, defensa, seguridad interna, macroeconomía y previsión social.

También hay relativo acuerdo que el campo más eficaz para iniciar un proceso de descentralización es el de las políticas sociales en sus diferentes expresiones: salud, educación, trabajo y vivienda. Para llevar a cabo esta transformación, el proyecto de ley en elaboración contempla la llamada transferencia de competencias como un aspecto clave en el proceso de desconcentración y establece los planes pilotos y definitivos para llevarla a cabo.

Lo que es claro es que al Gobierno Central debe entregarse la potestad de formular las políticas generales y no como ocurre en la actualidad, en que invade no solamente la estrategia global del país, sino muchas veces asuntos meramente operativos.

Principio de la doble subsidiaridad. Aplicar este principio implica que aquello que pueden realizar las entidades intermedias mejor que el Estado, debe ser de su competencia y, lo que puedan hacer las personas, debe quedar en su espacio de acción.

Es cierto que si dentro de esta lógica, no se elabora e implementa una política decidida a retener los talentos en las regiones y promover la localización de personas con liderazgo en ellas -tarea que además requiere de una estrategia de largo plazo- los esfuerzos por descentralizar el poder de la capital serán vanos.

Fomento, regiones o cadenas productivas. Hasta ahora, los limitados esfuerzos en la línea del fomento productivo se han encaminado a establecer mecanismos centrados en las regiones, como es el caso de los fondos de fomento regional, especialmente desde que en el gobierno de Piñera se desactivaron los tímidos esfuerzos iniciales por apoyar los “clusters” o cadenas productivas, bajo el cuestionable argumento que constituían una intervención estatal en la libre asignación de los recursos de inversión a través de los mercados.

Una medida pro regiones podría ser aplicar una especie de “castigo” a las iniciativas localizadas en la Región Metropolitana. Por ejemplo, gravar las actividades que se desarrollan en Santiago, con impuestos territoriales o al capital físico instalado en la capital, lo que además tendría la ventaja de allegar recursos adicionales al presupuesto fiscal en momentos de escasez de recursos públicos, incluso para ser destinados a las regiones.

Descentralización y desarrollo económico. A la concentración del poder en Santiago se le suele asignar la responsabilidad de todos los males que sufre Chile, y muchos aseveran que se ha transformado en un cuello de botella para el desarrollo económico del país y si no se resuelve será una traba creciente, partiendo de la base que el centralismo genera menos crecimiento; además constituiría la principal causa de la desigualdad existente. Santiago tendría los peores indicadores de calidad de vida y de problemas psicológicos de su población y también se sostiene que posee serios problemas de seguridad de sus ciudadanos.

Cada una de estas afirmaciones podría dar origen a interesantes debates, porque se pueden encontrar argumentos en contrario, que explicarían porqué el flujo migratorio de las regiones hacia la capital -si bien se ha atenuado en los años más recientes- no se ha detenido ni menos revertido, lo cual muestra el poder de atracción de la capital.

Finalmente, no se debe perder de vista que la concentración del poder en la capital también ocurre de una manera parecida al interior de cada región, donde la acumulación de recursos -políticos, sociales y económicos- se da en la principal ciudad de la zona en perjuicio de los pueblos de tamaño mediano y pequeño.

Leer versión extendida en: http://www.asuntospublicos.cl/2013/08/el-poder-de-santiago-y-la-resistencia-a-la-descentralizacion/

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06 sep 2013

La muerte súbita del lactante

El Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SIDS por sus siglas en inglés) no es una enfermedad ni una dolencia. Es el diagnóstico utilizado cuando un niño menor de un año muere repentinamente y no se puede determinar la causa exacta de su muerte, aún después de realizar una investigación médica y legal exhaustiva, incluyendo una autopsia.

En Estados Unidos, por sus características, al SIDS algunas veces se lo conoce como la “muerte de cuna” o “crib death”. Este síndrome puede ser particularmente devastador para las familias, debido a que se produce de forma inesperada. La mayor parte de los casos ocurren entre la medianoche y las 9 de la mañana, durante el sueño y preferentemente, en meses de invierno.

En Chile, la tasa de mortalidad por esta causa es de 0.45 por cada mil nacidos vivos (0.1 en Alemania y Noruega) y, a pesar de que un estudio reciente realizado por la PUC mostró una baja de 25% en la mortalidad de lactantes por SIDS en los últimos 12 años, las cifras todavía son alarmantes, ya que, representan la muerte de casi 100 lactantes por año.

Una de las razones por la que el SIDS disminuyó más rápido en países desarrollados ha sido la gran campaña publicitaria llamada “back to sleep”. Esta estrategia educacional dirigida a los padres, que tuvo alta eficacia, consistía en la recomendación de colocar al bebé boca arriba para dormir y hacerlo sobre una superficie firme, cubierta por una sábana.

El tabaquismo de la madre durante y después del embarazo y la presencia de irritantes ambientales también han sido asociados al fenómeno. El estudio recientemente realizado en Chile, también mostró una mayor prevalencia en prematuros, hijos de madres solteras (62%), madres adolescentes y en mujeres de clase social baja, lo que tendría que ver con características del medioambiente y el colecho. Esto último significa que la madre no debe compartir cama con su bebé.

Otros factores que se han vinculado al SIDS incluyen: alergias, infecciones bacterianas y virales, trastornos genéticos desconocidos, alteraciones de la madurez del cerebro, arritmias, sofocación ambiental, sobrecalentamiento por excesivo abrigo, déficit de vitamina D, entre otros.

La gran variabilidad anterior demuestra que aparentemente no existe una causa única de este trágico síndrome y que a pesar de todas las precauciones disponibles es posible que un bebé muera por SIDS.

La muerte inesperada de un niño, aparentemente sano es dramático para la familia. Los padres suelen experimentar muchas emociones distintas, entre ellas, los abrumadores sentimientos de culpabilidad e ira. Entender el choque emocional de la familia, ayudar a hacer real la pérdida y dar información escueta y clara, es responsabilidad de los médicos a los que les toca involucrarse en la tragedia, especialmente al pediatra de la familia.

Si Chile quiere continuar con una baja sostenida de SIDS va a requerir de una campaña nacional que sensibilice y eduque a los padres sobre las medidas preventivas, tal como lo han realizado, con muy buenos indicadores, países europeos, USA y Canadá.

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06 sep 2013

I´m the boss

Cuando se cumplen cincuenta años de una frase tan contundente como “I have a dream” sentí que yo también debía pronunciar una frase para la historia. Eso es lo que generalmente hacemos los presidentes de los Estados Unidos de América, soltar una frase para el bronce o el mármol y lo único que importa es la frase.

Esto tiene la misma lógica de un “american burger”; el sabor, la calidad de la carne y la lechuga no tienen ninguna importancia. Lo que importa es la forma.

Kennedy en Berlín dijo “ich bin ein berliner” y mi antecesor George W Busch soltó eso de “I´m a war president”. Nadie recuerda la guerra fría pero la frase de Kennedy aún es celebrada, de la misma manera nadie se acuerda de los cientos de miles de muertos de Irak, de los miles de jóvenes americanos que regresaron a Iowa o Michigan en bolsas de plástico y Bush pasó a la historia de la Nacional Rifle Association como “a war president”.

Yo, Barak Hussein Obama, presidente número 44 de los Estados Unidos de América también tengo que decir algo para la historia, y no me está resultando muy fácil hacerlo. Martin Luther King no tuvo dificultades para llegar al “ I have a dream”. La lucha por los derechos civiles gracias a los que soy el primer presidente afroamericano le puso esa frase en la boca.

Todos los negros teníamos un sueño en esa época. A George W Bush no le quedó más solución que auto denominarse “a war president” para ocultar los negocios que Dick Cheney o Donald Rumfeld hicieron con la guerra de Irak, o para no responder a las preguntas sobre dónde estaban las armas de destrucción masiva que, según nuestros boys de la CIA, tenía Sadam Hussein.

¿Quién se atreve a discutir con “a war president”?

Así que para salir del lío consulto en manual de instrucciones de la Casa Blanca que recomienda empezar por una gramática bélica, seguir con algún ataque “selectivo” a algún país que tenga petróleo, pero antes de eso se debe recibir el premio Nobel de la paz. Según el manual esto último es muy importante porque ¿quién se atreve a criticar a un guerrero pacifista? Creo que “I´m a peaceful warrior” sería una buena frase.

El manual de instrucciones de la Casa Blanca aconseja también que, antes de atacar cualquier país, se debe encontrar un motivo más o menos convincente y esto me obliga a revisar algo de la historia reciente.

El 11 de Septiembre de 1973 dimos un golpe de Estado en Chile porque a Richard Nixon le caía muy mal Salvador Allende, debido a que el presidente chileno no padecía de la aerofagia que martirizaba a Nixon, y cada vez que soltaba un pedo en público culpaba a Henry Kissinger. Esto último fue decisivo para que a Kissinger le concedieran el premio Nobel de la paz.

En 1983 Ronald Reagan decidió atacar Grenada en una operación que llamó “Urgent Fury” denominación bastante poética y que sin embargo no bastó para que Reagan lograra el premio Nobel de literatura. Alguien dijo que en Grenada había cubanos, los cubanos producen tabaco, y los americanos somos bastante restrictivos en eso de fumar.

En 1989 George W Bush atacó Panamá. La operación se llamó “Just Cause” , Bush padre también era un poeta incomprendido. Teníamos en Panamá a uno de nuestros hombres en el gobierno, un tal Noriega, sujeto muy dado al consumo y venta de cocaína, que pretendió cerrar la Escuela de Las Américas, una universidad norteamericana en la que se impartían clases de tortura a los militares sudamericanos, y nosotros cuidamos muchos los establecimientos educacionales.

A mí me tocó atacar Libia en la operación “Odyssey Down”, nombre de inconfundible sabor “spiritual”, porque descubrimos que Gadafi era un dictador.

No somos perfectos en América, a veces tardamos en descubrir ciertas cosas.

Y ahora tengo que bombardear Siria, y realmente no sé mucho de ese país, pero tengo claro que no me gustan los pistachos pues se meten entre los dientes y el eterno “smile” americano exige dientes bien conservados.

Pero tengo que inventar una frase que me justifique y creo que ya la tengo: “I´m the boss” . Oh yeah, I´m the boss!!!

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06 sep 2013

Liderazgo empresarial

Cientos de congresos al año, a lo largo de todo el mundo, congregan a miles de empresarios alrededor de una premisa clave: el liderazgo empresarial.

Curiosamente, este concepto -que es concebido como la panacea de cualquier planificación estratégica-, en la práctica, ha extraviado el camino.

Davis define el liderazgo como “el proceso de influir en otros y apoyarlos para que trabajen con entusiasmo en la consecución de objetivos”.Esto, aplicado a la empresa, entraña que quienes la dirigen logren concitar en sus subalternos la motivación necesaria para que estos hagan propias las metas de la compañía y, en tanto, trabajen con esmero por la obtención de los resultados esperados. Es, en términos futbolísticos, conseguir “camisetearlos” a tal punto con la institución que estén dispuestos a “dejar la vida en la cancha” por que ella pueda triunfar en el mercado.

Esta definición es cierta, pero a menudo olvidamos lo más importante.

Olvidamos que el principal rol de un empresario líder es ser un referente en materia de opinión pública. Las personas suelen ver en los dueños, directores y gerentes de las empresas un ejemplo de éxito personal.

Ello, más allá de las justas críticas que concita dicho paradigma, es una realidad que tiene un importante sustrato lógico, por algo han llegado a ser lo que son. En consecuencia, cada vez que un empresario opina, debe medir con mucho celo sus dichos.

Al otro lado del televisor, detrás de cada hoja de diario cuyo epígrafe reza “opinión”, hay cientos de observadores atentos tomando nota de sus dichos y tratando de emular su decisión.

Un ejemplo negativo lo encontramos en Marcos De Quinto, Presidente de Coca Cola España, quién hizo públicas unas polémicas declaraciones a través de su cuenta de Twitter hace un par de semanas, en donde aludió a que “Dios nos libre de los cristianos”, producto de la campaña que montó la ciudadanía española intentando cancelar el apoyo comercial para el reality show “Campamento de Verano”, de la cadena Tele 5, en donde una joven fue bañada en chocolate contra su voluntad, mientras el conductor del programa instaba a los otros concursantes a quitárselo mediante lengüetazos.

Frente a un acto vejatorio, denigrante, machista y abiertamente contrario a las garantías y derechos más elementales del ser humano, el presidente de Coca Cola España olvidó la importancia de su cargo y del rol que juega su empresa en la opinión pública mundial y, con sus declaraciones, le dijo a millares de personas que en la lucha comercial, el fin (dinero, éxito empresarial) estaba antes que cualquier medio.

Pero el liderazgo al interior de la empresa también se vive -y de manera más propia- en la ayuda que estas pueden prestar a fundaciones, corporaciones y voluntariados.

Debido a la generación de excedentes que superan los que cualquier persona natural podría crear por su cuenta, son las compañías (grandes, medianas y pequeñas), las que se encuentran requeridas a aportar su granito de arena para financiar la ayuda económica que tales organizaciones prestan a las personas más necesitadas.

Frente a un sistema económico que no ha conseguido dar en el calvo en lo que a la solución de sus externalidades negativas se refiere (desigualdad, discriminación, pobreza), son las empresas que se benefician del mismo las primeras llamadas a su combate y, para ello, la colaboración con entidades sin fines de lucro resulta esencial.

El empresario también es un líder social, ya que es quién posee las mejores herramientas para vencer la miseria .

No obstante, toda gran posición conlleva una elevada responsabilidad, que encuentra una expresión clara en la coherencia personal. El liderazgo empresarial también contempla la necesidad de mayores y mejores relaciones humanas al interior de la empresa.

Un gerente puede marcar la vida de cualquiera de sus trabajadores con gestos tan sencillos como humanos. Estos gestos permitirán que, más adelante, sus empleados puedan comprender lo que para él es importante y, a contramano, contribuirán a generar un vínculo personal con cada uno de ellos que le habilitará para estar disponible cuando precisen de atención especializada.

Este vínculo se denomina “empatía” y aporta cohesiónpor ambos lados. Todo gerente representa de manera personal a su empresa y la existencia de empresas empáticas mejora la productividad y hace más feliz la vida de quienes la operan.

Pero, finalmente, la principal característica que olvidamos al hablar de liderazgo empresarial es el rol que los altos mandos juegan en el cambio cultural.

Cada empresa es en términos sencillos, una gran agrupación de personas quienes, a su vez, representan en su labor diaria a un determinado grupo familiar, compuesto generalmente por varios integrantes.

Pero esa familia no vive aislada y se relaciona con una comunidad en la que se encuentra inserta, la que puede ser una junta de vecinos, una parroquia o un equipo de fútbol. Así, la decisión que adopte un gerente no sólo repercutirá en la conciencia de sus dependientes, sino en la de la inmensa cantidad de personas a las que este se encuentra vinculado.

Si una empresa decide disminuir el horario de colación, estará enviando una señal clara a sus trabajadores de que lo que importa es aumentar los periodos productivos en desmedro de las relaciones interpersonales; modelo que, sin duda, éstos replicarán en sus hogares.

El empresario es un formador de conciencia y un modelador de sociedad. De esta forma, si queremos mejores ciudadanos o un cambio cultural, hay que empezar por mejorar la política organizacional.

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05 sep 2013

El “Nunca más” como cimiento de la reconciliación nacional

Cada septiembre, durante el mes de la patria, los chilenos y chilenas aparecemos terminantemente divididos. El temor de no haber avanzado se extiende entre todos nosotros. Por ello algunos reclaman que la reconciliación no sólo no ha llegado, sino además que es imposible.

Si miramos nuestra historia, veremos que nunca hemos alcanzado la conciliación, la concordia y la paz. Por eso algunos prefieren evaluar nuestra actual situación a partir de los tres elementos de la justicia transicional: verdad, memoria y reparación.

Este es un debate que recorre todo el libro “Ecos de la reconciliación” editado por Hernán Larraín y Ricardo Núñez. Veamos, a partir de el, qué tanto hemos avanzado en estos tres ámbitos. Por otro lado, mirando el futuro, digamos en qué podría consistir ese “nunca más” que haga fuerte y duradera la promesa de vivir juntos en libertad, justicia y paz.

Verdad, justicia y reparación

En torno a la verdad partamos por recordar que fue Patricio Aylwin quien creó la Comisión Verdad y Reconciliación (Comisión Rettig). Su labor fue reconocida internacionalmente. Por ello, Nelson Mandela creó una Comisión de Verdad y Reconciliación para tratar lo sucedido en Sudáfrica bajo el apartheid. Luego se han creado instancias similares en países tan distintos como Corea del Sur, Kenia o Perú.

Recordemos también la Comisión sobre Prisión y Tortura (Comisión Valech) que constituye uno de los pocos casos en el mundo que ha querido esclarecer este tema.Agreguemos que se creó el Instituto Nacional de Derechos Humanos y que el Presidente Sebastián Piñera ha pedido crear una subsecretaría en esa área.

Sin embargo, la herida de los detenidos desaparecidos sigue abierta al no saberse el paradero de todos ellos. Otros cuestionan que se ha ido imponiendo una “verdad oficial” que calla las causas del golpe de Estado que permiten comprender, no justificar, el odio desatado tras el 11 de septiembre.

En materia de justicia, según el Programa de DD.HH., al 30 de septiembre de 2012 hay treinta Ministros de Corte de Apelaciones asignados a la tramitación de procesos que ascienden a 1.268.Un total de 814 personas están procesadas y hay 257 condenadas.

Las condenas son pocas y en general leves, pero se trata quizás del país con “la más completa respuesta judicial respecto a las graves violaciones a los derechos humanos”, según lo afirmó el año 2012 el Grupo de Trabajo sobre Desaparición Forzada e Involuntaria de las Naciones Unidas.

De los 61 agentes estatales que hoy cumplen con penas de presidio, 33 provienen del Ejército, 25 de carabineros, 2 de la fuerza área y 1 de la armada. Sectores ligados al mundo castrense han señalado que no es justo que los únicos detenidos sean militares.

Otros reclaman en contra de los excesivos privilegios de estos condenados.Quizás el efecto más demoledor en contra de la justicia es que Chile no fue capaz de juzgar y condenar al General Pinochet, por lo que la sensación de vivir en un país que aceptó la impunidad es extendida (Primera Encuesta Nacional del Instituto Nacional de Derechos Humanos 2011).

En materia de reparación, se ha creado la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación.

Se han diseñado planes y programas que permiten el acceso a justos beneficios sociales a las víctimas de las violaciones a derechos humanos o a sus familiares.

Eso sí, ha habido cuestionamientos a los excesos en políticas de apoyo a los retornados y exonerados, como también se reclaman políticas de reparación a las víctimas de tortura.

Ha habido momentos de gran valor simbólico, como el “Nunca más” del entonces Comandante en Jefe del Ejército Juan Emilio Cheyre o el homenaje que hizo el Ejército a Carlos Prats, con la presencia de sus familiares.

Como formas de memoria y de reparación simbólica se han construido el Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos, el Parque de la Paz en Villa Grimaldi o el Muro de los Nombres en el Cementerio General, todos ellos en Santiago. Cada cierto tiempo se reabren las heridas.

Paradigmático de ello fueron la detención de Augusto Pinochet en Londres y los debates tras su muerte.

Tras este somero análisis, sinceramente creo que cualquier observador imparcial podrá ver todo lo que hemos avanzado en materia de justicia transicional, con respecto al año 2003 o en relación a países que han vivido experiencias similares.

Quizás para que nunca más vuelvan a ocurrir las violaciones a los derechos humanos sea central que la ciudadanía considere en un 81,3% que los derechos básicos de las personas se violaron brutalmente bajo la dictadura militar (Encuesta Nacional del Instituto Nacional de Derechos Humanos del 2011).

Por ello un 73% de los encuestados reclamaba un “mea culpa” por parte de quienes las apoyaron (CERC diciembre 2004). Un 76% considera que Augusto Pinochet fue un dictador (CERC 2013).

Además, siguiendo a José Zalaquett, surge un cuadro más optimista si definimos la reconciliación en términos de reencuentro democrático, de recuperación de ciertas formas democráticas de convivencia social y política, donde todos cuenten con una igual dignidad, donde se haga imposible la regresión autoritaria y donde la víctima pueda relacionarse con sus agresores sin temor.

La reconciliación en términos psicológicos y éticos supone perdonarnos, renunciando al odio, a la venganza y a la violencia, no a la memoria, ni a la justicia ni a la verdad.

De hecho, tanto a nivel de la sociedad civil como de los poderes del Estado, en todo momento, se juntan a conversar y acordar personas que estuvieron y están en uno y otro bando respecto al Golpe de Estado.

Si por perdón entendemos renunciar al odio social o político, creo que hoy estamos mucho más reconciliados que en diciembre de 1989. Para avanzar más en este camino de reconciliación nacional en democracia soy de quienes añoran una nueva Constitución que exprese este reencuentro de los chilenos y chilenas, sin el horror de las violaciones a los derechos humanos y el miedo a la violencia política.

Que el Congreso Nacional vuelva a sesionar en su antigua sede sería signo visible de recuperar plenamente nuestra tradición republicana, lo que nos recuerda que el vivir en un país en justicia y paz es siempre una tarea inacabada. Pues la reconciliación no sólo es cosa de reencontrarnos con el pasado; lo esencial es abrirnos al futuro.Sin “nunca más”, no habrá reconciliación.

Nueve compromisos para “Nunca más” duradero

Si recordamos, hacemos justicia y reparamos lo que hicimos mal en el pasado es para mirar el futuro con nuevos ojos. Hoy por hoy muchos se molestan con tanto programa televiso y radial que vuelve sobre el pasado. Sin embargo, ello es positivo pues los pueblos, como las personas, deben saber de dónde vienen para saber hacia dónde van.

Es valorable pues la memoria es una facultad humana única. El recordar nos invita a agradecer lo que hemos recibido de esta vida, pedir perdón por lo que hemos hecho de malo, aprender de nuestros fracasos y de nuestros éxitos. El hombre y la mujer no están condenados a “tropezar dos veces con la misma piedra”.Por eso este mes de la Patria es más importante que nunca.

Se cumplen cuarenta años de un hecho que nos sigue dividiendo. Mal que mal, entre tableteo de metralletas, estruendos de cohetes, llamas y humo un Presidente de Chile se suicidó y una de las democracias más antiguas del mundo se desplomó.Y derrotado el Estado de Derecho vinieron las violaciones sistemáticas a derechos tan elementales como los de la vida, la integridad física y moral de las personas.

Otros países han vivido los quiebres de sus democracias. La Alemania de Weymar previa a Hitler, la Italia parlamentaria previa a Mussolini, la España republicana previa a Franco, la Checoslovaquia democrática previa a Stalin son parte de una infinidad de países que vivieron la desgracia que en Uruguay y en Chile experimentamos en 1973.De estas dolorosas experiencias la ciencia política ha extraído ciertas lecciones.

Es la base del “Nunca más”. Si volvemos la mirada a 1973 diremos que hemos aprendido que:

1.- Debemos siempre rechazar el ser parte activa de conflictos ideológicos mundiales que dividen a naciones como la chilena en una guerra que no es la nuestra.Las democracias de los países como el nuestro, pequeñas y desarrollo intermedio, difícilmente sobreviven cuando hay un poder externo imperial que decide su intervenir. Nunca más KGB y CIA entre nosotros.

2.- Debemos estar muy atentos al reinicio de una cultura de la intolerancia y de la descalificación de nuestros adversarios. La esencia de la política es la capacidad de diálogo y de compromiso entre adversarios. Lo otro es la guerra. Cuando en Chile empezamos a creer que había chilenos antipatriotas o prescindibles, la suerte de la democracia empezó a oscurecerse.Nunca más partidos, sindicatos, gremios y medios de comunicación social que “juntan odio” para derrotar al “enemigo interno”, al “contra-revolucionario” o al “antipatriota”.

3.- Por lo mismo, debemos rechazar rotundamente la violencia verbal, que es la antesala de la violencia política y la de las armas. El garabato, la grosería y el ataque personal artero, sobre todo en la prensa escrita, parten por divertirnos.Pero al poco andar, cuando se dirigen en contra de nuestros líderes o personas queridas, nos gustan bastante menos. Y así es muy fácil caer en la escalada que parte en el insulto, pasa a los puños y termina en la violencia en las calles. De la destrucción psicológica y moral del adversario se pasa a su anulación política, jurídica y, finalmente, física.Es la escalada totalitaria.

4. – La democracia sólo vive en el respeto del Estado de Derecho.Es decir, cada uno de los actores debe asumir un inviolable compromiso público de emplear sólo los medios legales para llegar y mantenerse en el poder y rechazar el uso de la fuerza y las vías de hecho.Por ello jamás apoyar o realizar acciones conjuntas con organizaciones manifiestamente antidemocráticas, que practican la violencia o desarrollan la desestabilización vía huelgas expresamente anti régimen democrático.

5.- En particular, jamás se debe buscar apoyo político en los militares.Ellos son por definición actores que deben mantenerse al margen del conflicto político, ideológico y partidista.Cuando las Fuerzas Armadas dejan de ser controladas por el poder civil, la democracia se acaba. Y cuando las Fuerzas Armadas entran o son empujadas a entrar al conflicto político se abren los abismos de la guerra civil o del golpe de Estado.

6.- En otro sentido jamás se deben politizar instituciones como son la Contraloría General de la República, el Tribunal Constitucional y los Tribunales de Justicia. Ellos deben ser órganos de control y jurisdiccionales que deben declarar el Derecho no sometidos a presiones ni injerencias indebidas de ningún poder particular. Y cuando dictan sentencia, sus resoluciones deben ser respetadas.

7.- Por muy enconada que sea la lucha política y aunque los que están en el gobierno crean sinceramente que sus objetivos son nobles y miserables sus adversarios, jamás debemos caer en la política de promover restricciones a las libertades públicas y civiles de nuestros contradictores y de la ciudadanía. Atacada la diversidad de opiniones, silenciada la voz opositora, no sólo violamos derechos civiles y políticos elementales, sino que además corremos el riesgo de conducir al país y nosotros mismos al despeñadero al que normalmente conduce la arrogancia.

8.- La democracia, más allá de sus resultados socioeconómicos, tiene un valor en sí mismo. Se resuelven pacíficamente nuestros conflictos a través de la voz y el voto igualitarios, se respetan los derechos civiles y políticos de todos y la libertad entendida como autogobierno se practica.Desde esta sólida base, y sólo desde allí, podrá existir un crecimiento económico sustentable en el tiempo y equitativo.

9.- En virtud de lo anterior, cuando un gobierno vive una crisis que compromete el sistema político, la seguridad nacional o aspectos centrales de la vida económica, la oposición debe ofrecer su apoyo aunque ello signifique pérdidas electorales de corto plazo.

Aquí se presentan lecciones políticas que otros pueblos y, espero también Chile, han aprendido de sus quiebres democráticos. Sin embargo, lo esencial no está dicho. ¿Y qué es lo esencial?La noción de Patria, de nación, de historia común y proyecto común.

Si ponemos el interés general, el bien común, por encima de cualquier otro interés particular es porque creemos que Chile merece nuestro mejor esfuerzo y nuestros más altos sacrificios.

Cuando tomamos conciencia que aquí nacimos y que aquí queremos ser enterrados surge esa solidaridad con todos lo nuestro y los nuestros.

Pensamos distinto y tenemos intereses distintos, pero nos sabemos en un mismo y pequeño barco en medio de las tempestades de la humanidad. Y aquí no hay chilenos privilegiados y otros miserables.

No puede haberlos pues cuando una nación desprecia a uno de los suyos, actúa como si sobraran connacionales, entonces la democracia, que es el gobierno del pueblo, más temprano que tarde se quiebra.Celebrar el Mes de la Patria es para esto.

Este es el mes en que recordamos que Chile participó en una revolución continental que puso término a las monarquías, y sentó los cimientos de la república y de la democracia. Y es el mes que nos recuerda lo difícil que es alcanzar tan alto propósito.El mes de la Patria es esto o simplemente es una conmemoración sin sentido más que el festivo.

Lo que proponemos es celebrar siempre, en este mes de la patria, un país reconciliado en la verdad, la justicia y la reparación; y que estas bellas realidades sean la base de un indestructible consenso en torno a la república democrática que aspiramos todos juntos construir hace más de doscientos años.

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05 sep 2013

De fechas, celebraciones y fracasos

Es sabido que los triunfos se celebran y las derrotas se conmemoran. Es lo que sucederá el próximo 11 de septiembre, fecha de tres fracasos históricos: del régimen democrático en Chile, de la lucha contra el terrorismo en Estados Unidos y la caída de Barcelona en manos del ejército borbónico.

La ruptura de la tradición republicana y especialmente los horrores del terrorismo de estado surgido con el gobierno cívico- militar nos inscribieron a hierro en la lista de acontecimientos de esa fecha. Hace doce años, los pilotos suicidas de Al Qaeda la marcaron nuevamente con otro acto de terrorismo contra civiles.

Pero esas no serán las únicas conmemoraciones que habrá este próximo 11. Ese miércoles, una cadena humana cubrirá Cataluña en una gesta masiva, una más en el largo camino hacia la independencia, reeditando así la movilización que en 1977 repletó las calles de Barcelona.

Año a año los chilenos revivimos nuestras peores pesadillas y el horror de episodios que nunca creímos posibles.

Porque en verdad nunca pensamos que ese choque de ideologías antagónicas, ubicadas en las antípodas del pensamiento político y acicateadas por los dos grandes bloques internacionales, nos llevaría a lo que llegamos. Eso de la dictadura del proletariado solo convencía a los más afiebrados de ambos extremos.

Aunque el menosprecio de muchos por el sistema democrático provocaba innegables temores a la luz de otras experiencias internacionales, no logramos dimensionar en toda su magnitud el odio que creció en ciertos grupos, aquellos que perdieron privilegios económicos y venían siendo menoscabados desde la reforma agraria.Tampoco la contribución que a ese ambiente crispado hizo el infantilismo revolucionario de los que fanfarroneaban con la revolución o los que intimidaban hablando de guerra civil.

Consignas como ” avanzar sin transar” y una cierta frivolidad de muchos políticos en la conducción llevó al fracaso del diálogo impulsado por quienes creían que había llegado la hora de una salida política negociada. Pero esa incapacidad de los dirigentes de la época, incluso la violencia que se apoderó de las calles, no justifica el uso del terrorismo de Estado, especialmente cuando el país ya estaba controlado por las Fuerzas Armadas

Característico de este país, entre la derecha y oficiales golpistas subsistía una mirada clasista con profundo desprecio por la masa popular. Dichos como “upelientos” para calificar a quienes apoyaban al régimen fueron luego parte del discurso oficial, utilizando incluso calificaciones como “humanoides”. Así, despojados de toda dignidad, se hacía más fácil el trato inhumano.

La derrota ante el terrorismo le costó a los Estados Unidos más de tres mil civiles inocentes muertos en los atentados del 2001. Nuevo motivo de asombro en esta fecha ya marcada por la fatalidad. El ataque lo vivimos minuto a minuto en la televisión. Una vez más la realidad superaba la fantasía y el fanatismo religioso llegaba a extremos que remecen en lo más profundo la fe en el ser humano. Los bárbaros con ropajes de creyentes manipulando la fuente de su fe para adecuarla a sus oscuros objetivos.

En ambos casos fuimos testigos. En Chile, porque pertenecimos a esa generación de jóvenes a los que la vida les cambió completamente. Algunos fueron asesinados, otros tantos perseguidos, muchos partieron al exilio y muchos otros, que no compartíamos el ideario de la Unidad Popular pero sí creíamos en la necesidad de avanzar hacia una sociedad más justa y solidaria, con unidad social y política del pueblo, quedamos desplazados y pronto también fuimos considerados peligrosos.

La dictadura nos cortó las alas, la esperanza y la fe. Supimos lo que era el miedo, la cesantía, la lucha diaria por sobrevivir. Al frente otros jóvenes, muchos de los cuales decían profesar la fe católica, eran los fanáticos del régimen que no dudaban en catalogar de “cura rojo” al Cardenal Silva, su pastor, cuando hacía un llamado a respetar los derechos humanos y buscaba la reconciliación.

Tanto en Chile como en los Estados Unidos, a medida que pasan los años, crece la tensión entre las familias que no pudieron dar sepultura a las víctimas. En Nueva York se han debido conformar con saber que quedaron en un “lugar sagrado”. Acá, la red de silencios cómplices aún no permite saber dónde están los cuerpos.

No hay olvido. Los hombres mantienen viva la llama de la historia y encuentran el sentido que une y permite proyectarse hacia el futuro. Así nos lo afirmaron hace pocos días amigos catalanes al relatarnos lo que ocurrirá el próximo 11 en Cataluña, para el Día Nacional. Millones de personas formarán la más grande cadena humana jamás realizada para cubrir todo el territorio, reivindicando así su deseo de independencia. Será la Diada.

La historia de la Diada empezó hace casi trescientos años, el 11 de Septiembre de 1714, cuando tras varios meses de resistencia Barcelona cayó ante las tropas borbónicas durante la guerra de Sucesión Española. Entonces Cataluña perdió sus libertades nacionales, se le prohibió cualquier manifestación de su lengua y cultura y se abolieron todas las instituciones catalanas.

Durante el corto período de la Segunda República (1936-1939) Cataluña estableció un Estatuto de Autonomía y recuperó parte de sus libertades. En 1980, cuando se establece el Parlamento de Cataluña, se proclamó este día Fiesta Nacional. Desde entonces cada 11 de septiembre se conmemora una derrota histórica y la pérdida de instituciones y libertades civiles con conciertos, ofrendas y con el objetivo de reivindicar la libertad y la identidad de Cataluña.

Estas tres derrotas han dejado profundas heridas que ya forman parte de la memoria colectiva y deberemos aprender a convivir con ellas. Los pedidos de perdón ayudan a transitar el largo camino que falta por recorrer. Es un punto de partida para construir un nuevo futuro, pero a nadie podemos pedirle olvido.

Debemos cautelar que estas brutalidades no se repitan. Debe haber castigo para los que usaron al Estado para perseguir, torturar, desaparecer y también para enriquecerse.

Porque con la fuerza de las armas hubo quienes se beneficiaron y que desde entonces profitan de lo mal habido. Son los mismos que justificaron la represión contra la mayoría que jamás había empuñado un arma ni sabía cómo hacerlo, los civiles que no dudaron en tomarse venganza.

Hoy hay una minoría que mantiene un sistema político que impide hacer los cambios que las grandes mayorías anhelan. Ojalá que no tengamos que esperar tanto como los catalanes para que esos cambios se produzcan.

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05 sep 2013

¿Perdón y reconciliación? Primero verdad y justicia

En nuestro país resulta usual adoptar determinadas modas que se supone perdurarán y que luego, con la misma facilidad que se adoptan, son desechadas, normalmente por inservibles.

Algo así está ocurriendo actualmente con el desfile público de quienes, con más sentido escénico que convencimiento moral, se apuran en pedir perdón, sin explicar con claridad de qué se sienten objetivamente culpables, ni tener el coraje de dirigirse directamente a quienes habrían agraviado con la falta respecto de la cual solicitan ese perdón.

Algunos, con más osadía, pretenden que luego de este paso, que siempre consideran trascendental, venga por derivación, la ansiada reconciliación.

De este modo, perdón y reconciliación aparecen como el bálsamo mágico que hará desaparecer todas las heridas de la historia, ignorando que los dolores del alma solo son posibles de sublimar con el conocimiento de la verdad y la aplicación de justicia, conceptos que aquellos que hoy se apuran a pedir perdón, con más ganas de zafar que con voluntad de reparación, no han estado nunca dispuestos a reconocer y aplicar.

Carecen, entonces, en general, de credibilidad las expresiones de quienes, otrora colaboradores de la dictadura, que después de 40 años y sintiéndose en situación de debilidad, en el ocaso del mal gobierno que han gerenciado, crean que el resto del país, entre quienes están las víctimas de la dictadura a la que sirvieron y de la cual profitaron, aceptará de buenas a primeras sus expresiones vacías.

El propio Presidente de la República ha hablado en estas horas de los “cómplices pasivos” de la dictadura, sin atreverse a ser más explícito al respecto y, por cierto, sin hacer mención a su propia situación.

¿A qué y quienes se refiere Piñera? Desde luego el mensaje apunta a sus partidarios, a los que lo llevaron al gobierno, es evidente. Y luego, ¿se refiere sólo a los que sabiendo las atrocidades callaron? Y los que se enriquecieron con los bancos o quedándose con las empresas del estado, ¿son cómplices pasivos o activos?¿Dónde está él?

Piñera ha querido convencer al país que “siempre” estuvo en contra de la violación a los derechos humanos, sin aportar nunca antecedentes de alguna acción de su parte, durante los 17 años de horror.

Del mismo modo, jura haber votado por el NO, quedando sólo como aval su propia palabra, pues el voto es secreto. La palabra y la acción del primer mandatario no son creíbles, según el 60% de los chilenos, de acuerdo a todas las encuestas conocidas.

Por cierto, habría votado que NO, para luego ser generalísimo de Büchi, el candidato de Pinochet, en la elección presidencial del 88, contra el candidato de las fuerzas democráticas. Cada quien saque sus propias conclusiones.

Perdón y reconciliación aparecen así mas como un llamado al olvido que a la búsqueda de la verdad, como el único elemento sanador, como lo conoce la historia, tanto de las sociedades como de las personas. Y luego la Justicia.

Aquí está el punto central. Es evidente que muchos de los actuales dirigentes de la derecha y altos funcionarios del gobierno saben más de lo que han tenido la valentía de reconocer.

El pacto de silencio entre los militares, para mentir ante los tribunales es una realidad que nadie discute, pese a que, a quienes se les ha podido comprobar algunos de sus delitos horrorosos, se les envía a cárceles especiales, repletas de comodidades, condiciones muy distintas de las que obtienen los niños maltratados que tiene que atender el SENAME, o de los reos comunes, a veces por faltas de menor cuantía.

El punto es entonces determinar cuál es el camino conceptual y factual que se debe recorrer. Para la derecha y los que siempre están dispuestos a hacerle el coro, se trata de pedir perdón, “lograr” la reconciliación “y no joder mas”. Claro, pues como les gusta decir “todos fuimos culpables”, cinismo con el que buscan esconder siempre, sus propias responsabilidades.

Las víctimas no son nunca responsables de las atrocidades cometidas por los victimarios.

Nada, absolutamente nada de lo ocurrido antes del golpe de estado justifica lo ocurrido después.Pretender lo contrario es solo la manifestación de la cobardía moral de quienes sin reconocer nunca sus propias culpas, pretender encubrirlas en circunstancias colectivas que no son capaces de explicar.

Así pues, asistiremos a un nuevo período donde la moda será adoptada por algunos y, como siempre ocurre, pasará tan rápido como llegó, sin dejar mucho de valor.

Mientras tanto, las víctimas seguirán buscando la verdad y esperando la justicia que nunca llega.

Los medios de comunicación que cohonestaron con la dictadura seguirán pasando piola y los tribunales de justicia, que negaron los recursos de amparo, que habría podido salvar muchas vidas, seguirán pasivamente sin hacer su tarea, a 40 años del inicio del horror.

Y, por cierto, los civiles de derecha, que se enriquecieron en dictadura, mientras alentaban a militares golpistas a destruir la democracia, para permitirles usar y abusar del estado, seguirán en La Moneda (por poco tiempo mas), en el parlamento (por mucho tiempo, gracias al sistema electoral) y en la banca y las grandes empresas, abusando de todos los chilenos,tal vez hasta el final de los días.

¿Perdón y reconciliación? Paso.

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