12 abr 2012

Extracomunitario,racismo en la Comunidad Europea

Tocar este tema es indispensable para entender la mentalidad que atraviesa en este momento la llamada Comunidad Europea, porque frases como esta se escuchan todos los días “mi nueva filipina es una peruana” -la traducción-  mi nueva doméstica es peruana, pero ustedes se preguntaran ¿porqué se usa ese modismo?

Partamos aclarando que la Comunidad Europea considera a todos los países que no pertenecen a ella, como “Extracomunitarios” de esta base nació el racismo.

Los primeros países que comenzaron con la emigración a esta comunidad o estaban desde antes, fueron Albania, Filipinas, Rumania, Marruecos, India.

Estas personas se desempeñan en ocupaciones tales como domésticas, jardineros, obreros, asistencia ancianos, o sea trabajos que a ningún europeo le gustaría realizar.

Las primeras nanas fueron las filipinas, que hasta el día de hoy trabajan puertas adentro con dos medias jornadas libres (martes y jueves) y es por ello que se cataloga a todas las nanas de filipinas, un típico gesto de racismo inconciente.

En estos últimos años el racismo ha aumentado sobre todo con la llegada de la crisis y los “extracomunitarios” que eran vistos con buena cara porque hacían el trabajo sucio, empezaron a estorbar, siendo etiquetados como los intrusos que roban el trabajo, casas y escuelas a los europeos, punto fundamental en el que se concentra este nuevo racismo.

Los gobiernos incapaces de solucionar los problemas económicos y el gran desempleo hicieron crecer aun más la hostilidad hacia los extracomunitarios.

A esto se suman los partidos políticos sobre todo de derecha, de visión nacionalista, que crean conflictos de intereses entre extranjeros vs. nacionales, con slogan como los del ex Premier Italiano Silvio Berlusconi en su campaña electoral unos años atrás “Extranjeros ¡No Gracias!”, desviando a los ciudadanos de los reales problemas del país y creando una rivalidad muy cómoda para ganar votos de la gran parte de los ciudadanos con desempleo.

Los medios de comunicación estigmatizan a los extracomunitarios, mostrando casi todos los días noticias en donde cometen delitos, con sus encabezados descritos en modo xenofóbico, ejemplo: “Rumano mató a anciano” destacando directamente la nacionalidad.

La cosa curiosa es que hay países como Suiza o Estados Unidos que también son extracomunitarios, pero que no son tildados de este modo; jamás he escuchado que el “extracomunitario George Clooney fue de vacaciones a Venecia”.

Esto nos deja claro que la palabra tiene un sentido negativo y discriminatorio en el imaginario colectivo que se alimenta de esta división, es decir “extranjeros” igual países ricos y “extracomunitarios”, igual países pobres.

Porque el color de la piel, la preferencia sexual o la clase social no eran suficientes para crear barreras y dividir las personas, se necesitaba agrupar el todo a gran escala, ¿efectos de la globalización? Ustedes tienen la respuesta.

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  • http://www.facebook.com/people/Didi-Farm/1597996443 Didi Farm

    Lleva mucha razón. Y su artículo me hace recordar un amigo belga que pronto  profundizamos en el tema del Congo se cubría de vergüenza. Sólo que baste recordar cuanto los países comunitarios se han beneficiado de los “extracomunitarios” para que, tan solo por eso, abandonen sus justificaciones racistas ante la inmigración. No tiene sentido recordar cómo las materias primas  se han esfumado de nuestros pueblos para engordar las arcas de los privilegiados europeos. Ahora bien, tengo la esperanza de que hay muchas conciencias como la suya en esas latitudes, así como como la de mi amigo Belga.

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    Lleva mucha razón. Y su artículo me hace recordar un amigo belga que pronto  profundizamos en el tema del Congo se cubría de vergüenza. Sólo que baste recordar cuanto los países comunitarios se han beneficiado de los “extracomunitarios” para que, tan solo por eso, abandonen sus justificaciones racistas ante la inmigración. No tiene sentido recordar cómo las materias primas  se han esfumado de nuestros pueblos para engordar las arcas de los privilegiados europeos. Ahora bien, tengo la esperanza de que hay muchas conciencias como la suya en esas latitudes, así como como la de mi amigo Belga.