26 mar 2014

Emergencias y las verdades a medias

La confianza es uno de los pilares fundamentales en Gestión de Emergencias. Un pilar tan robusto al momento de la crisis que es capaz de contener y liderar fenómenos sociales complejos que suelen aparecer de manera súbita y alterar de manera significativa a la comunidad, las funciones críticas y por cierto, en muchos casos, amenazar o afectar la seguridad de comunidades enteras, pudiendo causar heridos y muertes.

Este pilar es tan sólido en la crisis, como tan frágil ante la falta de transparencia, la carencia de mensajes directos, o cualquier acción que pueda crear la más mínima sensación de desconfianza.Un pilar robusto, que si no es cuidado y reforzado permanente se puede deshacer como una estatua de arena frente a la más breve brisa.

Es aquí donde la falta de comprensión y preparación en gestión de emergencias, que ya comienza con una mirada restringida que suele tenerse de esta disciplina y que muchos la asocian exclusivamente a la fase de respuesta, es la puerta de entrada a un círculo vicioso muy común en nuestro medio, donde los mensajes suelen ser construidos con un fin meramente de contención inmediata, pero que en el largo plazo termina siendo un remedio peor que la enfermedad.

Los sismos en el norte no dejan de ser una buena oportunidad de recordar que las verdades a medias abundan en nuestro sistema, trayendo consigo el deterioro sistemático de la confianza, credibilidad y liderazgo de la institucionalidad del Estado responsable de las emergencias.

Pero las verdades a medias no las construye una institución, pues estas son, junto a la comunidad, las víctimas de la acción de personas que en un momento dado deciden construir un relato que muchas veces está cargado de información confusa, excesivamente tecnócrata o por qué no decirlo, simplemente de omisiones injustificables si de establecer un lenguaje directo y transparente se trata.

Para construir una relación de confianza robusta con la comunidad, al menos en emergencias, es fundamental tener claridad sobre la necesidad de establecer una comunicación directa, simple y de alcance masivo, y por cierto absolutamente transparente.

Es algo tan sencillo de entender, pero tan poco practicado. Pues cuando damos a conocer un riesgo, una debilidad o incluso una amenaza, estamos desde ya advirtiendo a la comunidad y estableciendo la primera medida para empujar el autocuidado, a tomar medidas para reducir los riesgos y prepararnos para el peor escenario.

El tsunami menor, la auto evacuación, la evacuación preventiva, son parte de ese lenguaje que evita y resiste la verdad directa y necesaria para una comunidad que requiere estar confiada en que en el peor momento se le dirá qué ocurre y lo que debe hacer.

Es así como tsunami es tsunami, la auto evacuación es simplemente la acción espontánea que la comunidad toma muchas veces frente a la falta de alerta oportuna de la autoridad e incluso por desconfianza.Cuando se dice evacuación preventiva, es solo evacuación, pues toda evacuación busca reducir riesgo de daño a las personas por lo cual su esencia es preventiva.

Una red sismológica robusta y fortalecida, es otra de las tantas verdades a medias, por ser conservador en la calificación.

Instrumentos instalados, que ni siquiera están enchufados, que no envían señal al centro sismológico, y que en realidad solo están puestos en terreno.

Instrumentos enviados a terreno para fortalecer el monitoreo sismológico, en vez de decir que su fin primario es registro científico y no el monitoreo sísmico pues su instalación inicial no contempla comunicaciones robustas para enviar señales al centro de procesamiento, son algunas de las tantas verdades a medias que suelen copar los medios de comunicación y que lamentablemente tienen su origen en importantes responsables del sistema de emergencias, en definitiva de la seguridad pública.

Un ejemplo más concreto y grave aún, corresponde al bullado anuncio del director de ONEMI en enero pasado sobre el SAE, Sistema de Alerta de Emergencias, que anunciaba la instalación de capacidades para alertar vía mensajes a celulares sobre emergencias, el mismo que para la última evacuación, ya en un nuevo gobierno, simplemente no funcionó.

Como se dice hoy elegantemente el accountability tampoco existe en nuestro sistema de emergencias, pero probablemente eso será para otra columna, por ahora me quedo con las verdades a medias.

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  • Observatorio RRD

    Un sistema de protección civil se inicia en el nivel más básico de una sociedad, es decir, la familia. Sin duda alguna que el estado tiene una gran responsabilidad, pues cuenta con los organismos y los medios necesarios para enseñar y orientar a los habitantes de un país, y lo que se espera es que los individuos que forman parte de ella internalicen los conocimientos entregados.

    En este contexto, es totalmente válido el que las personas de Iquique hayan iniciado la evacuación antes que las sirenas hayan emitido la más mínima señal sonora.

    Tsunami menor, tsunami mayor, evacuación preventiva, etc, denle
    el nombre que estimen, lo importante es que las autoridades comuniquen oportunamente a la población si ese fenómeno tendrá o no consecuencias para los habitantes de una localidad.

    Sin duda alguna el que la red sismológica no se encuentre instalada
    en su totalidad es un tema criticable y debe ser objeto de atención de la opinión pública. Los 20, 30 o 100 sismógrafos instalados, constituyen medios de información técnica sobre un sismo, y eso no debe estar por encima de lo que en el ciclo de la emergencia se denomina la respuesta.

    Por ejemplo, cuando se da la alarma en una compañía de bomberos en Chile, es muy probable que sólo unos pocos voluntarios sepan datos completos sobre el incendio al que acuden, pero lo vital de ese momento es que ellos concurran con sus medios al lugar siniestrado; sería absurdo e ilógico imaginar que no se moviera ni un solo carro mientras no se conociera por completo el detalle del incendio.

    Siendo así la realidad, la respuesta debe comprender tanto la reacción de todos los medios de emergencia que componen un sistema de protección civil como de las personas que integran una comunidad. Un ejemplo digno de elogiar en cuanto a la preparación que realizan las personas, lo constituye el Comité Vecinal WañaQ’awa, de Arica, que se ha organizado de una manera increíble e imaginativa. Ellos han actuado proactivamente en relación a la reducción del riesgo de desastres, dentro de lo que se conoce como la primera parte del ciclo de la emergencia, es decir, la prevención y preparación.

    En relación al SAE, me parece que la discusión debe contener más antecedentes. Las tecnologías que están detrás de una llamada o un mensaje SMS a través de celulares, involucran protocolos, tecnologías de datos y transmisión bastante complejos y diversos. Una de los objetivos del sistema SAE es alertar geográficamente sobre un evento; por ejemplo, es vital informar a los habitantes de Iquique la posibilidad de un tsunami después de un sismo de importancia frente a sus costas, pero esa misma información, para efectos de evacuación, poco o nada les sirve a los habitantes de Pozo Almonte, y es ahí donde los operadores telefónicos deben ser certeros al transmitir la alerta.

    No se trata de ver permanentemente el vaso medio lleno o vacío en materias de gestión de riesgos, pero es importante entender que detrás de cada decisión hay involucrados procesos, instituciones y normas legales, y sobre todo la visión de los especialistas, que no deben ser nubladas por razones ajenas a la protección civil.

    Raúl Astroza Muñoz
    Experto en Prevención de Riesgos y Gestión de Reducción

    del Riesgo de Desastres

    OBSERVATORIO REDUCCIÓN DEL RIESGO DE DESASTRES

    • Cristian Ramírez

      Comparto el comentario de Raul, basta ver como las comunidades en el Amazonas responden frente a inundaciones, antes que lleguen las agencias internacionales o el Estado. El ADN de la reducción de riesgos de desastres más que dentro de una nueva ley, agencia o plataforma tecnológica debe estar en las personas, las que en la comunidad son sin lugar a dudas protagonistas de su desarrollo.

  • Michel De L’Herbe

    Estimado Raúl
    Muchas gracias por tus comentarios e interés en un tema tan relevante.

    Sólo para clarificar un aspecto de lo comentado respecto de los instrumentos. Entendiendo que te refieres a los acelerógrafos o strong motion, la cantidad adquirida por el Estado y no conectado a la red sismológica nacional es de 297. Estos instrumentos son fundamentales por su robustez ante mega terremotos.

    El error habitual es pensar que los instrumentos solo sirven para medir hipocentro y magnitud, cuestión que suele ser la información masificada frente a un sismo, Sin embargo, la información que proveen estos instrumentos cuando están en tiempo real y es debidamente procesada, en el marco de un sistema de gestión de emergencias moderno (Emergency Management System), es fundamental para determinar o descartar una alerta de maremoto. En términos simples, en Chile una alerta se establece o descarta por dato sísmico provisto por estos equipos, siempre y cuando estén instalados, conectados en tiempo real de manera robusta y su información sea debidamente procesada. Boyas – mareógrafos son útiles para campo lejano pero no para el sistema que requiere nuestro país, pues son tardíos frente a dato sísmico.

    Asimismo, estos instrumentos, en la fase de mitigación, permiten perfeccionar la norma sísmica y son fundamentales para la ingeniería.

    Durante una emergencia, estos instrumentos son básicos para la gestión de la respuesta, pues permite, casi en tiempo real, tener una estimación de daños en líneas vitales, infraestructura esencial, impacto en la comunidad, impacto humano y económico estimado, y así establecer una adecuada distribución de la ayuda (el daño mayor no necesariamente está en la zona más cercana al epicentro). Lamentablemente este tipo de herramientas en Chile no se usa y me atrevo a decir que se desconoce, pero espero que cuando se instalen los instrumentos pueda avanzarse tanto en la mejor implementación de la Fase W para mejorar determinación o descarte de posibilidad de maremoto y por cierto en los ShakeCasts y ShakeMaps.

    Saludos