26 ago 2013

50 años del sueño (in)cumplido de Martin Luther King

Hace cincuenta años que el joven pastor protestante negro de tan solo 34 años, surgido en Alabama (Montgomery) del boicot a los transportes públicos en 1955 cuando Rosa Parks se negó a ceder su asiento a un blanco, Martin Luther King Jr., pronunció una de las piezas más memorables de la oratoria mundial y una de las tres que constituyen el canon estadounidense, junto a la declaración de Independencia del siglo XVIII de los padres fundadores y del discurso de Gettysburg de Abraham Lincoln del siglo XIX: “I Have dream” (“Yo tengo un sueño”).

Fue, precisamente, en las escalinatas del monumento al presidente mártir que pagó con su vida el término de la esclavitud, donde habló el “Gandhi negro” ante más de 300 mil personas –mayoritariamente de color- que habían abarrotado pacífica y silenciosamente el National Mall de Washington, entre el obelisco erigido en memoria de George Washington -el primer presidente estadounidense- y el Memorial de Lincoln. Y lo hizo invocando, a su estilo, ambos textos. El texto de Lincoln estaba grabado en una de las paredes de dicho monumento:

“Sueño que un día este país se alzará y vivirá el verdadero significado de su credo: que todos los hombres son creados iguales…”.

El background de tan magno acontecimiento corrió -no podía de ser de otro modo- por cuenta de unos díscolos jovencísimos Boy Dylan y Joan Báez con When the ship comes in y, por supuesto, con el We shall overcome (algo así como “Venceremos”).

El sueño de Luther King, un pacífico y esperanzador mensaje movilizó ipso facto a JFK para que solicitara con el máximo de premura al Congreso la promulgación de una ley de derechos civiles comprometiéndose a darle un espacio real en la vida pública y en la ley. Tres meses después en la ciudad de Dallas, le destrozaban el cráneo a balazos ante el estupor y la incredulidad del mundo entero.

Igualmente King seguiría soñando, como la inmensa mayoría de negros estadounidenses, con la igualdad, la paz y la libertad o con lo que se le viniera en ganas, pero como sabemos  tan solo con sueños no se va muy lejos. Cinco años después de que explicitaran tan nobles anhelos, también caía abatido por las balas de un solitario tirador furtivo –muy al estilo de los increíbles magnicidios yanqui- en el “Motel Lorraine” de Memphis, la ciudad del “Rey del Rock”.

Hoy, a pesar de los cincuenta años que han pasado, sus palabras y el vibrato cavernoso y emotivo de su voz nos siguen conmoviendo, como ayer.

“Sueño que un día en las rojas colinas de Georgia los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos amos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad.”

Pero, lo cierto es que sus esperanzas y sueños de igualdad, de paz y de libertad, que fueron recibidos en la sociedad estadounidense como una verdadera afrenta, no solo han visto desfilar las más execrables pesadillas de la historia de la política exterior de su país, a saber, injerencia en asuntos internos (acciones encubiertas)y en golpes de estado en América Latina (Brasil, Guatemala, Chile, Argentina, Uruguay, Salvador, Honduras y Nicaragua) y genocidas invasiones como las de Indochina, Yugoeslavia, Afganistán e Irak.

Sino que también, más -e incluso mayor- discriminación a los negros y a las otras minorías estadounidenses. Prueba de ello son las serias restricciones al voto- el Tribunal Supremo ha rediseñado a su antojo algunos distritos electorales con el objeto de minimizar el efecto de los votos de grupos minoritarios, siendo el último revés, en este tema, la revocación de una cláusula central de la Ley del Derecho a Voto de 1965, uno de los legados King- y las serias restricciones impuestas en materia de trabajo, justicia y libertad a millones y millones de negros, por más que hoy se les llame “afroamericanos” en vez de los negroes como despectivamente se hacía entonces.

En efecto, hoy, para muestra un botón, la población negra representa el 37% y el 50% de las víctimas y culpables de homicidios del total de presos del país, a la par que el desempleo entre negros es el doble que el de los blancos, y el 40% de los niños negros crece y se desarrolla en verdaderos guetos y situación de pobreza. Para no hablar de hispanos (hoy la gran minoría estadounidense) ni de minorías sexuales.

Una forma oprobiosa e impúdica de coronar el sueño de Luther King que lo ha transformado en definitiva en una genuina y espantosa pesadilla, una lacra más, acaso el síndrome de King.

Todo ello, pese el que el inquilino del Despacho Oval es (teóricamente) un discípulo directo y paisano suyo por si fuera poco -algo que ni en los mejores sueños de King podría haber aparecido-, pero que en la práctica no representa más que un ostensible e impecable ejercicio de gatopardismo del poder, para dejar en evidencia, definitivamente y con rotundidad, que hoy no es tiempo de líderes, de héroes ni de mártires. No por nada alguien por ahí, haciendo gala de un fino sentido del humor inglés, escribió: “mientras King ‘Have a dream’, Obama ‘have a drone’”.

Tal vez sí de idealismos, pues hoy 50 años después, los discriminados (el 1% que pregona el Ocuppy Wall Street) del más grande poder (imperial) que jamás haya existido en la humanidad, han vuelto a repletar el National Mall de Washington, para reeditar, simbólicamente, la misma consigna de entonces,“Marcha sobre Washington por el trabajo y la libertad”.

Una muestra inequívoca, por cierto, de que la colina señalada por King ese lejano 28 de agosto de 1963, está aún muy lejos.

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26 ago 2013

Bienvenida Nueva Mayoría, a construir historia

La inscripción electoral del pacto Nueva Mayoría terminó definitivamente con la Concertación por la Democracia, denominación que agrupó a las fuerzas políticas de la centroizquierda por casi 24 años.

Este paso no ha estado exento de tensiones y contradicciones políticas. La centroizquierda no fue capaz de realizar, inmediatamente después de la derrota presidencial del 2009, una autocrítica profunda sobre los límites de su experiencia gubernativa por 20 años y se contentó con marcar los éxitos macro, en lo político, social, económico, infraestructura y cobertura en educación, en libertades y DDHH, que indudablemente existieron.

La Concertación por la Democracia construyó otro Chile en 20 años y puede estar orgullosa de ser la coalición más importante y exitosa de la historia del país, de haber nacido y encabezado la derrota y desplazamiento de la dictadura del poder, de liderar una transición democrática que restableció la libertad y el funcionamiento de las instituciones republicanas, con estabilidad política, crecimiento económico y políticas sociales que generaron mayor equidad y oportunidades.

No es raro, entonces, que después de la derrota electoral, importantes sectores de los partidos de la Concertación, especialmente entre los líderes que encabezaron la transición, hubiera una actitud de atrincheramiento en la historia y en la memoria, motivada seguramente por el temor de la dispersión y de una fractura de la alianza de la izquierda y la DC.

Además, de una total indisposición a provocar cambios que contemplaban  cerrar definitivamente la experiencia de la Concertación por la Democracia y asumir que un nuevo ciclo político, como el que surgía en el país, requería de una nueva alianza que ampliara las fronteras del conglomerado en lo político y sobre todo en el vínculo con la sociedad civil mas protagónica.

Los partidos políticos en todas las épocas y en todas las latitudes, tienden a apegarse al fetichismo de la marca que los ha cobijado.

Fue también el caso de la Concertación por la Democracia que por decenios representó una identidad cultural y política, pero también lealtades históricas, vida conjunta, forjada en este caso en medio de la lucha contra la dictadura cuando las fronteras partidarias valían poco frente al temor de la represión. Millones de personas se declaran concertacionistas y han votado por ella y la mayoría son adherentes que están fuera de las estructuras de los partidos.

Por tanto, el temor al salto al vacío y la exigencia práctica de constituirse como oposición al día siguiente de la derrota presidencial, inhibió un debate político e intelectual que debiera haber colocado los temas de la nueva realidad que han envuelto al mundo y a Chile en estos años de renacimiento de primaveras democráticas y de cuestionamiento al modelo económico neoliberal que por años pareció intocable.

Y la  conclusión habría sido  que era necesario dar el paso de mutar hacia un nuevo conglomerado que, manteniendo la alianza de centroizquierda, que ha sido la base del progreso, en libertad y democracia experimentado por el país, se ampliara a nuevos sectores políticos, recompusiera rupturas internas de los propios partidos y sobre todo incluyera a los nuevos liderazgos sociales que han encabezado las luchas emblemáticas en estos años de gobierno de la derecha.

Ello no era posible dentro de la “marca” Concertación por la Democracia porque tenía un origen, representaba una historia, éxitos y fracasos como experiencia gubernamental, políticas de compromisos y consensos marcados por el carácter de la transición “dentro de lo posible” y, a la vez, una épica maravillosa pero que ya decía muy poco a las nuevas generaciones que constituyen la mayoría del país.

Debía constituirse un nuevo conglomerado que se conectara con la nueva subjetividad que existe en la sociedad chilena, con el cuestionamiento mayoritario, capaz de expresarse en movilizaciones, a las reminiscencias de la época dictatorial, a un modelo económico concentrador de riqueza, depredador del medio ambiente, injusto, que abusa de los usuarios y a una sociedad conservadora que ha impuesto límites culturales a la expresión de la diversidad y de las libertades valóricas plurales.

Para pensarlo en términos gramscianos había que pasar de la lógica de la hegemonía impuesta por la cultura de gobierno y sociedad de la Concertación a una lógica pos hegemónica donde los movimientos sociales, más que los partidos y que las luchas libertarias de hoy en Chile han impuesto las agendas políticas que están cambiando, en muy poco tiempo, la percepción cultural y valórica del país.

Había que razonar y percibir que el cambio tecnológico de las comunicaciones, la revolución digital, la instalación de las figuras poderosísimas que a la vez son receptoras y trasmisoras de opinión en red, iba a cambiar totalmente la comunicación política y que cada vez más la política,  como dice Castells, iba a ser comunicación, nueva comunicación.

El viejo Marx habría dicho “que todo lo sólido se disuelve en el aire” y que en estas condiciones sólo el cambio es permanente.

Digamos la verdad. Es este cambio de realidad, que es de nuevo cambio de época, marcada por la complejidad y los rasgos del pos modernismo, más que el acuerdo y la reflexión teórica de los partidos que la integran, la que dio el certificado de defunción a la histórica Concertación por la Democracia y la que ha hecho nacer a la Nueva Mayoría como marca de presente y futuro de la alianza política más amplia de la centroizquierda y de esta con sectores del mundo social.

Nueva Mayoría es más hija de las protestas sociales que del staff político, es el caso en que la realidad supera a la nostalgia, y como bien dice Eugenio Tironi, se constituye en una alianza mas plástica, con menos consistencia ideológica que la Concertación, que fue construída en medio de las ruinas de la guerra fría y del enfrentamiento con Pinochet y la dictadura, por tanto, con un peso de identidad fuerte que representó una época.

Nueva Mayoría implica una alianza abierta, menos cristalizada, con ciudadanía, que se coloca objetivos nuevos, que entiende que para hacer cambios profundos hay que construir una mayoría política y social que vaya más allá de los que hemos sido, y que nace en medio de un debate programático de futuro, de ideas fuerza que prometen una transformación estructural en la sociedad chilena y una profunda reforma al sistema político emblematizado en una Nueva Constitución.

Lo sustantivo es que nace, también, encabezada por el fuerte liderazgo de Michelle Bachelet que ha sido nuevamente ungida candidata por la sociedad, que le ha brindado durante años una enorme mayoría en las encuestas, y que ha sido refrendada en una primaria ciudadana participativa donde ella ganó a todos los candidatos juntos y sola dobló a los de la derecha.

La primaria fue la génesis virtuosa de la Nueva Mayoría pues colocó ante la ciudadanía diversas alternativas y posturas de las almas y matices que existen en el conglomerado.

Bachelet, plenamente identificada con la nueva subjetividad que recorre la sociedad, consagró la nueva marca, ella habló desde su llegada al país de nueva mayoría – recogiendo aquella fórmula instalada por Carolina Tohá el 5 de Octubre del 2012, con un tibio y desconfiado acuerdo de los partidos – y ha jugado un rol relevante para que la lista parlamentaria de Nueva Mayoría incorpore, como ha ocurrido, las voces de unidad política y los liderazgos de los movimientos sociales.

Seguramente no están todos los que podrían estar en una nueva alianza por los cambios, pero hay que seguir sumando para ganar con Bachelet la presidencia y obtener doblajes en las parlamentarias, y después de las elecciones presidenciales, para que un conglomerado como este, abierto y flexible a las novedades que crea la ciudadanía, continúe expandiéndose y sea el soporte de ese nuevo Chile, que emblematiza Bachelet, con más igualdad, mejor democracia, mas libertades y con activa participación de la ciudadanía.

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25 ago 2013

La auto-reflexividad de la crítica

A propósito del libro Crítica y Política de Nelly Richard.

Las conversaciones plasmadas en ésta nueva publicación es un retorno a lo realizado, un pasar revista al lugar y el tiempo en que se inscribieron en eso que Lihn llama la única película que nos hace sufrir: la realidad.

Alejandra Castillo y Miguel Valderrama, los interlocutores de la autora, hacen posible que emerja en las repuestas de Nelly Richard la trama o campos de fuerza que tensionaron la relación en el Chile de la Transición en el contexto de las artes visuales.

La pregunta es si esa tensión se ha disuelto, volatilizado o agudizado en este nuevo contexto político de la “nueva mayoría” y se pueden abrigar ilusiones de un nuevo y ciudadano comienzo.

Es indicativo que en esta primera parte del diálogo las figuras de Tomás Moulian y Gabriel Salazar emerjan como dos interlocutores críticos frente a los cuales es necesario responder o, al menos, situarse problemáticamente.

Frente al sociólogo, Nelly Richard reconoce que Anatomía de un Mito es casi un libro profético, frente al descalabro de la vida con tarjetas de crédito. El ensayo de Moulian presagió el destino del verdadero efecto Estocolmo que produjo en la Concertación las políticas neoliberales heredadas de la dictadura cívico-militar de Pinochet. Ese enamoramiento perverso entre la política y el mercado.

Pero discute con él respecto a esas voces, que Moulian considera muchas veces crípticas y que la prosa de la Crítica Cultural asumió como “ejercicios deconstructivos y anti- normativos que desarrolló contra la tiranía del disciplinamiento academicista del papers y las parcelas del orden disciplinario con esas fronteras perfectamente delineadas de las escuelas universitarias”, nos dirá Richard.

Es cierto que el propio Moulian, se da cuenta que no puede construir su crítica con el rígido instrumental conceptual de la sociología y, por tanto, se ve obligado a “ensuciar” su prosa analítica con estrategias que rebasan el marco de la sociología, aproximándose a los márgenes disciplinarios tan bien asumidos por la crítica cultural desarrollada por Richard.

Sigue en pie, en el lúcido analista, el temor que una crítica, a la manera de la realizada en Residuos y Metáforas, peque de una elitización excesiva, volviéndose, finalmente, inofensiva frente a las estrategias del poder que busca destruir.

Es decir, es el miedo a la inoperancia crítica de la crítica, a su enclaustramiento y, en definitiva, a su ineficacia frente al discurso , transparente, directo, monopólico y groseramente reproductor del orden establecido.

Frente a la crítica de Gabriel Salazar las cosas son muy distintas y, por qué no decirlo, distantes y hostiles, en buena hora. Lo que está en juego aquí es el posicionamiento frente a un concepto homogéneo de la noción “pos modernidad” en que se sitúa Salazar, entiéndase como, aquí cito a Richard, “¿el del ‘fin de la historia’ con su ideología desmovilizadora de lo político que le hace guiño al relativismo neoliberal o bien, por el contrario, el de la reivindicación anti-canónica y, por lo mismo, emancipadora, de los muchos sujetos de una historia finalmente plural cuyas voces habían sido oprimidas por la narrativa maestra de la razón moderna-universal?“(Richard,2013).

La respuesta de Salazar es que el pos modernismo richardiano, no sería otra cosa que “Monería… que sirve para disimular, precisamente, nuestra pre modernidad”.

Al parecer tendremos que recordarle a nuestro Premio Nacional que el presente jamás se nos ofrece homogéneo, monolítico como se desprende de sus juicios.

En nuestro presente habitan, una variedad de bolsones de temporalidades: pre-moderno, moderno, pos-moderno, en sus dos variantes y debemos agregar también, transmoderno, tanto en la variante de Rodríguez Magda como en la variante latinoamericana de Enrique Dussel.

Concedámosle al historiador que la variante pos-moderna sigue siendo de cuño eurocéntrico, si eso es aún colonialismo y con ello, al menos, resulta admisible su indignación. Pero es evidente que bajo el cuño de la pos modernidad se alojan tendencias reaccionarias, con un claro perfil pre-moderno y otras, en la orilla opuesta, fragmentaria y transgresora como la desarrollada en Residuos y Metáforas o en la Revista de Crítica Cultural que nada tienen de condescendiente con el neoliberalismo; por el contrario, sumaron fuerzas para combatirlo con las armas de la crítica.

Tenemos que reconocer que en las notas a pie de página se libran los combates más atractivos del libro que presentamos. De allí a desconocer toda función crítica de la Crítica Cultural es no querer ver en la propuesta del otro, un ejercicio calificador que sólo se arroga en exclusividad y que, por supuesto, sitúo en el lugar de mi habla. El Olimpo es diverso y variopinto y resulta peligroso arrogarse el lugar de Akenatón.

Decíamos al comienzo que Crítica y Política puede ser leído como un ejercicio de auto-reflexividad, como crítica de la crítica, una a- puesta de lectura entorno a los 36 números de la Revista Crítica Cultural y su edición en formato libro de gran parte su material.

Pienso que muchos somos deudos de esa muerte voluntaria luego de casi dos décadas de existencia. En realidad me siento parte de aquellos que transformamos el duelo en melancolía, en esa condición insepulta que nos impide cerrar el capítulo.

Se agrega a su final, el de la Revista Punto de Vista y la Revista española A Parte Rei, esta última, virtual.

El agotamiento del “sentido de revista”, para usar la expresión de Beatriz Sarlo, debemos decirlo, tiene un alto costo para aquellos lectores marginales que alimentamos nuestro propia criticidad con la lectura de autores que de otro modo no habríamos llegado a leer.

Es claro que todos vamos a la búsqueda de una palabra vacía que cada uno de nosotros busca llenar, remedando a Sylvie Blocher de Campamento Urbano.

En el número de noviembre de 1994 de Crítica Cultural, se publica una carta de José Donoso a su “Querida Claudia”, su sobrina, en  que la insta a meterse en el tubo de la escritura para ver que sale del otro lado, le dice que lo haga antes de iniciar el viaje para tener algún motivo por el cual volver.

Dejar un escrito inconcluso es darse motivos para regresar, quizás de ese modo se vuelva a recuperar ese “sentido de revista” que parece, por el momento, dormido.

El silencio puede ser también un momento de criticidad, una sustracción que, paradojalmente, suma.

Pienso en la máxima del teatro de Richard Foreman “todo sea suficientemente mudo para permitir que lo que realmente está pasando pase”. Las protestas ciudadanas a lo largo del país nos dicen que algo está ocurriendo. Ya habrá momento de recuperar la escritura. Por el momento a sufrir con la película de la realidad.

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25 ago 2013

Bienvenido a la Iglesia del Rock pesado

Hace unos días en este mismo blog, inicié una conversación con un comentarista sobre la naturaleza ideológica del Rock. Decía él que mi visión del Rock pesado y del heavy metal, mostraba mucho comunitarismo, cuando según él, la raíz profunda del metal estaba en el individualismo.

Quise seguir la discusión, pero parece que la velocidad de la vida moderna no lo permitió.

Pero insisto, creo que la raíz del rock en general y en especial del heavy metal, está en la sensación de comunidad, de colectividad.

Creo que hay muchas explicaciones.

Podría buscar en mi propia historia personal y estoy seguro que eso va a ser compartido por muchos fanáticos del metal.

Porque la cosa es así, no te gusta el metal, eres fanático ¿sino como explicarse que una persona se “relaje” escuchando Kreator o Possessed en cuartinas a 220 rpm?

Todos los fanáticos del rock pesado, sabemos lo que es ser discriminados, prohibidos y temidos por los demás. Más de alguna vez hemos compartido la sensación de ser parias de la sociedad.

Piensa en tu adolescencia, vuelve a los doce y trece años.

Sabías que tu música no iba a sonar en las fiestas a las que ibas cuando pequeño y que si querías bailar con alguna de las mujeres (niñas más bien) que te gustaba, ibas a tener que bailar al ritmo de música que encontrabas asquerosa.

Sabías que en general, esas mismas “niñas” iban a mirar con terror tu polera negra con figuras infernales, tus jeans apretados (y tal vez con algún tajo), tus zapatillas caña alta.Lo que te restaba posibilidades frente a los “muñecos” más taquilleros.

Aunque no faltaba alguna que te mirara, con algo distinto al temor… una curiosidad morbosa, que bueno, los que saben, saben y las que saben, mucho más.

Eras el terror de las “viejas” del curso. Una mala influencia. Borracho, drogadicto, pendenciero y fornicador.¿A los 12 años y sólo por usar una polera de Iron Maiden?

¿Es como mucho o no? Ahora siendo sincero, creo que esas madres solamente usaban la clarividencia de las madres… se adelantaron unos 5 o 7 años, cuando ya nos merecíamos algunos de esos piropos.

Para los curas del colegio, eras una especie de poseso, pervertidor de almas. Una especie de colector de almas para Satanás.

Cuando en realidad, solo querías pasarlo bien y bueno, tal vez eras un poco impresionable y claro, los ritmos y sonidos del metal, sumado a la rebeldía de las letras, eran irresistibles. Lo prohibido, tiene siempre mejor sabor.

Pero de ahí a creer en el regreso victorioso de Lucifer, había un abismo de diferencia.Al menos a esa edad.

Da lo mismo, donde circulabas, en Ñuñoa, Las Condes o San Miguel, eras un bicho raro.

Llegó a mis manos un ejemplar de un libro hermoso que se llama “Heavy Metal, del hard rok al metal extremo”. Es un libro grande, de tapa dura, con fotos exclusivas de los más grandes del metal (desde Deep Purple hasta Mayhem), un libro de sobremesa.

El prólogo es nada menos que del gran Kerry King y cuenta una anécdota para referirse a esto mismo. Dice que tras uno de sus conciertos una mujer dijo: “Slayer es una religión. Es una iglesia. Esta noche fui a la Iglesia”.

Y lo explica: “El heavy metal posee la camaradería y unidad que la mayoría de los géneros musicales no tienen; en más de una ocasión, he escuchado decir a las personas que sin nuestra música, no habrían podido salir delante de muchos de los problemas padecidos en sus vidas.”

Dice King que la razón de por qué los fans siguen a Slayer es porque sus integrantes son también aficionados al heavy metal, “somos justamente como ellos”.

Porque hoy en día cuando vas a conciertos como los últimos de Iron Maiden o Metallica en el Club Hípico, con más de 50 mil personas, ves padres con hijos juntos, cuando entre “la gente normal” (los que gozan con los otros tipos de música) eso es impensable.

Hay un tremendo documental del antropólogo y cineasta Sam Dunn (director de Flight 666 de Iron Maiden), que se llama “Metal. A headbanger´s journey”. Lo recomiendo seriamente, contiene explicaciones profundas de por qué se llega a la música pesada, describe sus orígenes, los primeros grupos, los diversos estilos, etc.

Pero tal vez para este tema, lo central, es la explicación de Rob Zombie. Más allá de su labor musical en White Zombie y en sus nuevos discos, Rob Zombie es lo que podríamos llamar un artista integral.

La parte visual de sus bandas siempre ha sido central y sus trabajos en cine son por decirlo de alguna manera, más pesados que su propia música.

Cuando le preguntan a Zombie cómo llegó a la música heavy metal, lo dice con claridad. Hay tal vez, una raíz psicológica del fan del rock pesado, una cierta fragilidad emocional, algo que lo hace más sensible frente al extremo y el desborde.

Al escuchar el primer disco de Black Sabbath a fines de los 60 o de Judas Priest a fines de los 70 o de Slayer o Metallica a fines de los 80, o Pantera o los grupos de Black Metal escandinavo en los noventa o Slipknot en el dos mil, ese joven siente una profunda impresión. Sus sentidos se inflaman y como una epifanía, una revelación, ve, siente y piensa que ha encontrado algo que no quiere dejar nunca más.

A diferencia de otros estilos, nunca vas a escuchar a alguien decir “este verano he estado escuchando a Slayer, pero el resto del año volveré a escuchar a Madonna”, o decir “estuve estas vacaciones escuchando solamente Death Metal, ahora volveré al reggetón”. Eso no pasa.

Eso no va a ocurrir, no se sigue al metal por un rato o por un tiempo, cuando te gusta el metal no puedes dejarlo jamás. No se puede ser fan del metal por un rato, se es metalero para siempre.

Pueden cambiar muchas cosas, te puedes quedar pelado o más gordo o ser un señor, llegar a ser ministro o juez, pero seguirás escuchando el último disco de Megadeth o Black Sabbath.

De hecho, yo no sé si será verdad, pero se cuenta que Bryan Adams, sí el de las baladas románticas, dijo que su disco favorito es “Reign in blood” de Slayer.

Es por eso, que entre nosotros nos reconocemos.

Cuando sabemos que nos gusta el metal, sabemos muchas otras cosas más.Sabemos que somos parte de lo mismo.De una hermandad.Que vemos muchas cosas de la misma manera, con la misma intensidad. Da lo mismo la profesión, la posición social, el trabajo, sabemos que tenemos algo en común.Algo bastante más que sólo la música.

Recuerdo cuando escuché mi primer disco de metal en la casa de un compañero de colegio.Teníamos diez años y su hermano mayor había salido, entonces le sacamos sus discos y los escuchamos hasta quedarnos dormidos. Creo que esa noche tuve pesadillas con la carátula de “The number of the beast” de Iron Maiden, pero al otro día en la mañana, ya sabía qué era lo que quería escuchar el resto de mi vida.

Toda la imaginería del metal habla de la unidad ante la agresión, desde Judas Priest con su United we stand, o los temas de Manowar, el “Thrash till death” de los Destruction, los gritos de “posers will die” y todas esas declaraciones.

Programas maravillosos como That Metal Show donde tres sesudos periodistas entrevistan a los líderes de nuestras bandas favoritas o los más chilenos Lee Night, Rock and Roll Addiction, Melodía Subterránea, Disco Duro y tantos otros más.

Es cierto que en el grunge oscuro y suicida de los noventa había una cosa depresiva e individualista o en los grupos de black metal escandinavo que se declaran satánicos, hay una visión individualista o solitaria frente a un mundo desolador y avasallador.

Pero en casi todos los estilos, hay un sentido de unidad en el rock, desde los más pesados a los más veloces. Siempre habrá un espacio en común para la sensación de lucha colectiva.

Es curioso compararlo con la Iglesia sobre todo por haber sido calificados de satánicos.Como sabes las notas más usadas en el metal, el famoso trino (escucha la canción Black Sabbath), fue una nota prohibida en el medioevo al ser considerada como una invocación demoníaca.

Pero si hablas con un sacerdote te va a decir que la Iglesia no es una institución, no es el edificio ni la organización vaticana, sino el cuerpo colectivo formado por los fieles, que de manera conjunta, actuando corporativamente, invocan a Dios y realizan el ritual.

Es por eso que la expresión de esa mujer es muy acertada. Esta es nuestra Iglesia. Y en unos días iremos todos juntos a la Iglesia para, actuando como un solo cuerpo, cantando y con nuestros puños en alto, haciendo la señal de los cuernos, vamos a disfrutar con esos verdaderos sacerdotes que van a llenar los estadios y gozaremos de nuestra liturgia, con el viejo y amado rock and roll.

Y si eso no es una comunidad… ¡qué nos lleve el diablo!

Ah y a propósito de Iglesia, recomiendo escuchar una banda chilena nueva se llama Santa Muerte y con imaginería religiosa, recrea el viejo speed metal de manera más moderna. Muy buena. Tienen videos en youtube y en su fanpage de facebook.

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25 ago 2013

La crisis de la derecha

El mandato presidencial de Sebastián Pinera no fue capaz de unir a sus fuerzas de apoyo, por el contrario, las dividió profundamente, abriendo una etapa verdaderamente inmanejable en la relación entre sus diversos grupos, líderes o partidos. Esta crisis de la derecha chilena tiene variados factores, entre ellos.

- Una dimensión ética por su incapacidad de asumir la responsabilidad que le cabe por su rol dirigente en un régimen dictatorial que violó sistemática e institucionalmente los Derechos Humanos en nuestro país.

-Una dimensión política por los antagonismos que de manera irreductible la dividen, como pocas veces en su historia, generándose una pugna sin cuartel por quien logra imponerse en las elecciones parlamentarias.

-Una dimensión institucional dado el abandono creciente que hace de la obligación que corresponde a sus partidos como la base de sustentación de la administración actualmente gobernante.

-Una crisis de proyecto nacional pues la derecha no cuenta con una respuesta sólida y consistente frente a los nuevos desafíos que se plantean ante la sociedad chilena.

-Una crisis de liderazgo ante la ausencia de una figura o de un colectivo que esté en condiciones de hacerse cargo de la situación por la que está atravesando.

Lo más probable es que tales elementos críticos se acentúen una vez realizados los comicios de noviembre próximo, por la simple razón que esas mismas e incontrolables diferencias, expresadas en agudos quiebres de su capacidad de acción, indican que en el ámbito presidencial les espera una severa derrota, que además se proyectará en la esfera parlamentaria.

En el país se aprecia la incapacidad de la derecha para sostener una alternativa de gobierno. Se aproxima un cambio en la conducción del Estado. La estabilidad democrática así lo demanda.

Mientras tanto, los demócratas chilenos deben reflexionar sobre la responsabilidad que deberán encarar una vez que se cierre la fase electoral y las urnas entreguen su veredicto. Las reformas ya comprometidas en las recientes primarias por el liderazgo de Michelle Bachelet son tareas ineludibles y marcarán su gestión en el nuevo periodo histórico que se avecina.

El proceso no se vislumbra fácil.Hay que hacerse cargo de la desigualdad y la conflictividad que ésta ha creado en la base social. Chile necesita más justicia social.

Al mismo tiempo, hay que frenar la desaceleración económica y activar una estrategia de crecimiento inclusivo y sustentable.

Las regiones esperan más recursos y atribuciones. La salud pública y el sistema previsional no pueden seguir operando con los niveles de injusticia con que lo hacen.

Los trabajadores requieren respeto, dignidad y el cese de los abusos que los agobian.

En innumerables conversaciones y diálogos que he sostenido en estas semanas, he recogido un enorme anhelo ciudadano, de que las fuerzas que hoy están en la oposición sepan estar a la altura de las circunstancias.

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25 ago 2013

Vendiendo la vida

Varias personas que he conocido que vienen a Chile desde Estados Unidos u otros países de Latinoamérica se sorprenden al ver que aquí se puede pagar todo en cuotas. Por ejemplo, puedes comprar en el supermercado y pagar en “cómodas” cuotas la mercadería adquirida.

Para muchos esto es positivo, ya que les permite comprar productos que de otra forma no podrían tener.Sin embargo, a más de alguno le ha pasado que cae en la tentación de comprar algo a crédito y luego no puede pagarlo. Y ahí empiezan los problemas. La deuda se agranda y se agranda hasta que no la podemos pagar.

Mientras más deudas tengamos más difícil nos será ahorrar. Últimamente poco se habla de tener ahorros, ahora la moda es comprar y pagar después. No obstante, ahorrar nos puede dar la posibilidad de jubilarnos antes de los 65 años. En Estados Unidos existe un movimiento que cada vez toma más fuerza y se conoce como “Early Retirement Extreme”, lo que podríamos traducir como “Jubilación Anticipada al Extremo” o “Jubilación Temprana”.

Este movimiento se caracteriza porque las personas han logrado ahorrar suficiente dinero para dejar de trabajar a la edad de 35, 40 o 55 años, como promedio.Y no eran millonarios ni tenían trabajos extraordinarios, eso es lo que hace de todo esto un logro más sorprendente aún.

El primer paso a seguir para lograr tener una jubilación temprana es analizar nuestros gastos y ver qué es lo que en realidad necesitamos de todas las cosas que frecuentemente compramos.Muchas de ellas son cosas que nos gustaría tener pero que en realidad no cubren ninguna de nuestras necesidades básicas.

En segundo lugar tenemos que dejar de pensar en que tenemos que disfrutar de la vida ahora en vez de limitarnos. Este es un pensamiento muy válido, yo mismo lo he tenido por mucho tiempo porque la verdad no sabemos qué nos puede pasar mañana. Pero, ahorrar y controlar nuestros gastos no debería ser sinónimo de una vida aburrida y sin ningún tipo de disfrute.

La clave de quienes son parte de este movimiento es que invierten gran parte de sus ingresos en su jubilación. En la mayoría de estos casos invertir significa ahorrar. Mientras más ahorras más dinero tendrás para dejar de trabajar. Y si ahorras menos tendrás que trabajar más años para lograr ser financieramente independiente.

Por ejemplo, si de lunes a viernes dejas de comprarte tu café que cuesta 1.000 pesos, estarías ahorrando 5.000 pesos a la semana. Quizás esto te suene a poco pero se traduce a 20.000 pesos al mes y a 240.000 pesos al año.Obviamente mientras más grande sea el porcentaje de ahorro que hagas mayor será el beneficio a largo plazo.

Como todo en la vida creo que hay que buscar un equilibrio. No tiene sentido ahorrar 90% de tu sueldo si vas a vivir pasando hambre, frío y durmiendo mal. Claro, tampoco tiene sentido gastar el 200% de tus ingresos en pagar tu tarjeta de crédito. Es probable que tengas muchas cosas materiales pero muchas más preocupaciones.

Y es ahí cuando el dinero no compra la felicidad, porque no quita el estrés, las noches sin dormir y la ansiedad de no saber cómo salir de los problemas.

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24 ago 2013

¿Qué hicimos el 11?

Hace sólo 40 años, o algo así.

El 11 muy temprano sonó el teléfono en mi casa. Yo era el encargado de propaganda y de la radio del Mapu que dirigía Gazmuri, la Sargento Candelaria.

-“¿Jaime?”

-“Sí… Jaime. Se alzó la Marina. Ya hablé con el Presidente. Él se va a La Moneda. Yo al partido.Tú, a la radio, como lo habíamos conversado”.

-“Me visto y salgo. No te preocupís”.

Necesitaba un vehículo. El mío estaba en reparaciones.Y ojalá que me acompañara un periodista, mientras más militante mejor.

Llamé a un compañero. Respuesta inmediata:“Tengo que ir al supermercado con la señora, no le puedo decir que no”.

Llamé a otro, un cabro que aún no terminaba la universidad pero que tenía pasta.

-“¿Jorge Andrés?”

-“¿Viejo?”

-“Sí, Jorge Andrés. Me acaba de llamar Jaime. Hay golpe y debemos ir a la radio”.

-“Te paso a buscar en la citroneta en quince minutos”.

A la hora indicada pasó Jorge Andrés Richards. No eran aún las 7 de la mañana. A las 7,30 llegamos cerca del Parque Forestal. A los vehículos y a la gente no los dejaban pasar hacia el centro. Los militares ocupaban las calles con pañoletas de color al cuello.Amarillas, rosadas.Ordenaron: todo el tráfico por Pío Nono hacia el norte.

-“Ustedes también”.

-“No, nosotros debemos seguir derecho por el parque. Vamos a la radio. La radio Sargento Candelaria. Somos periodistas de gobierno. Déjennos pasar”.

-“Adelante”.

A las 7,30 horas del día 11 de septiembre de 1973 los militares de la tropa no sabían qué estaban haciendo. Las órdenes eran sin connotaciones políticas, menos aún antigobiernistas.

Llegamos con Jorge Andrés a la radio antes de las 8 de la mañana. Estaban el control y un locutor, que hacía su programa matutino de canciones y bromas. Pero ese día no estuvo para bromas. A la segunda pasada de un avión por sobre el cerro Santa Lucía, el locutor palideció y enmudeció.

-“Quiere usted retirarse, irse para su casa?” le preguntamos.

-“Si señor” dijo el locutor.

De allí para adelante, todo lo que se tuvo que locutear ese día fueron improvisaciones de Jorge Andrés y mías.

En el puesto de control, y hasta la hora que su horario normal establecía, estuvo Echeverría, un control muy profesional, un moderado centrista, que sentenció:“Yo me quedo hasta cumplir mi horario. No me meto en política”. Partió como a las nueve.

Nunca supe más de él.

Tuve buena compañía esa mañana.Ya he hablado de Jorge Andrés Richards.Mario Landa, que ya se fue a reportear a otro mundo, con su eterno cigarrillo de joven Tito Mundt y su eterna grabadora de Mario Gómez López, también estuvo allí.

Marie Jean Oligier, que fue a morirse a Costa Rica, con su pelo corto de Príncipe Valiente, y la “Vieja” Espinoza, calmado, ordenado y con alma de sacerdote laico pero sacerdote de verdad, estaban al pie del cañón. Nadie faltó. A Orlando Milessi no le correspondía estar justo a esa hora pero siempre estuvo a la que debía.

Landa y Marie Jean escuchaban radios, se comunicaban, monitoreaban, intercambiaban informaciones. Tomaban nota. Nos informaban.

A cada rato sonaba el teléfono de la emisora.

Es para ti, decía el que contestaba, y me pasaba el teléfono.

- “¿Aló?”

- “Aló. Mire, le hablo en nombre de la Junta de Gobierno. Usted debe proceder a poner fin a las transmisiones. De otra manera…”

-“¿Junta de Gobierno? ¡Váyase al carajo!”.

Y, agitado y decidido, cortaba. Proseguíamos la improvisación llamando a la unidad de los demócratas y los constitucionalistas.

- “El Presidente va a hablar por cadena” dijo uno de los periodistas.

- “Conéctate a la Portales”.

- “La Portales está fuera del dial.”

- “¿Fuera del dial? ¿Y por qué nosotros no? Ya lo veremos. Cuélgate de la Magallanes”.Actuábamos aceleradamente, con calor en un día nubloso y frío, un tanto sofocados.En mi caso como si estuviera con la manta puesta, pero la manta la había dejado en una silla al entrar a la radio.

Confieso que no entendí bien qué quiso decir Allende con eso de “estas son mis últimas palabras”.

Salvo Allende, los partícipes de una acción como esa no suelen percatarse de lo que juegan y de lo que se juegan en el momento. Son normales. La vida inmediata sigue más o menos igual. La muerte, no. Ese día murió en combate la figura más clara y noble de la historia de Chile. La que hoy es respetada en todo el mundo. La gente transitaba aún por la calle. Era el medio día y desde lejos, no de donde estábamos, se veía el humo del bombardeo a La Moneda. Los edificios, anclados donde mismo. Los automóviles, más lentos. Los árboles. El día lluvioso. Se actúa.

Antes que llegaran los militares (no sabemos aún por qué llegaron un poco más tarde; sí sabemos que llegaron a balazos) nos llamó Jaime desde el partido para decirnos que allí no había más que hacer.

Jaime recién se había dirigido a la gente por nuestra misma emisora.

Partimos a “la casa de seguridad” donde, en ese caso –por meses previsto- debían estar los miembros de la Comisión de Gobierno y los de la Comisión de Propaganda.La “casa de seguridad” era el departamento en que había vivido Rodrigo Ambrosio y su familia.El principal fundador del partido había muerto un año y tres meses antes.

De la Comisión de Gobierno no llegó Fernando Flores, estaba en La Moneda.De la de Propaganda, se sumaron a los de la radio, Jesús Manuel Martínez y Samuel Bello.

En un par de horas fijamos contactos y nos dispersamos. No volví a mi casa, por cierto.Partí con Samuel a su casa en San Bernardo. De allí a la oscuridad y al exilio.

A la vuelta, en 1984, puros avances. Un secuestro, del que salí pronto por la solidaridad internacional y la de don Jaime Castillo y Monseñor Fresno. La participación en la Campaña del NO y el triunfo. El periodismo militante bajo Aylwin y Frei. La embajada, con Lagos. El estrecho trabajo con Michelle en marzo, abril y mayo de 2000.

A 40 años de la fecha no pienso igual, pero sí muy parecido.

¿Arrepentimiento?No.¿Rencor? Sí.El de los sobrevivientes de Hiroshima con los norteamericanos.El de los judíos con los nazis.¿Renovación? Claro. ¿Ideología? En lo fundamental, la misma.Y tengo aún alguna esperanza.

Y un orgullo escondido, que comparto con Jorge Andrés, con Espinoza, con Milessi y otros compañeros: Radio Candelaria fue la última radio que se dirigió a Santiago y otras provincias ese día imborrable.

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24 ago 2013

La entereza de un detenido desaparecido

El 28 de agosto de 1974, Arturo Barría Araneda, concertista en piano, profesor de música y militante del Partido Comunista de Chile, fue detenido por militares, desapareciendo desde esa fecha. Tenía 38 años para entonces. Nunca más pudo hacer clases en su querido Liceo Experimental Darío Salas, donde daba curso a su alegría de enseñar, a su sensibilidad y a su vocación de maestro de música, formador, amigo y compañero de sueños de muchachas y muchachos.

Desde entonces han fallecido muchos seres queridos para Arturo. Las tías Mina y Lala con quienes vivía antes de su detención, su hermano Víctor, mi padre, mi madre Clemencia, maestra al igual que él, y su hermana Olga. Hace pocos días,acaba de morir la tía Ester, quien dedicó toda su energía a la búsqueda de su hermano menor y a la denuncia de las violaciones de derechos humanos desde la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, hasta que su salud se lo impidió.Solo le sobreviven, su hermano Luis y sus sobrinos, Aníbal, Virginia, Viviana, Luis Emilio, mi hermana Margarita y yo.

Desde su desaparición todo lo que hemos sabido del tío Arturo, nos ha conmovido profundamente.

Así, el año 1975 fuimos vapuleados por el montaje de los servicios de seguridad de las dictaduras del Cono Sur, con la “noticia”, publicada en dos periódicos editados por una sola vez – Lea de Argentina y O´Dia de Brasil – sobre 119 izquierdistas que habrían huido de Chile y muerto tras enfrentamientos entre ellos mismos. Se trataba de 119 jóvenes chilenos, detenidos en el país y posteriormente hechos desaparecer, entre quienes las publicaciones incluían el nombre de Arturo Barría Araneda.

Lo peor de la prensa chilena de entonces, no tardó en hacerse eco de esta siniestra maniobra de ocultamiento e impunidad.

Así, aunque posteriormente se comprobó judicialmente el montaje, jamás La Segunda, ha pedido perdón o explicado siquiera la crueldad de escribir en su edición de 12.06.1975, como principal titular de portada, en grandes letras rojas, “EXTERMINADOS COMO RATONES”.El tabloide venía a agregar la humillación y el desprecio al sufrimiento, dolor y angustia de los familiares de las víctimas.

En una especie de reparación por ese acto ignominioso, volvimos a saber del tío Arturo al leer un relato conmovedor que muestra en plenitud su fibra de ser humano, su dignidad, sensibilidad, temple, solidaridad y amor por sus semejantes.

La actriz Gloria Laso, quien afortunadamente sobrevivió al horror para contarlo, en su libro “El río que fluía hacia arriba” (páginas 103-104), menciona a nuestro Arturo en un recinto secreto de detención, y escribe: “…el momento más trágico fue una noche en la que se empezaron a formar algunos prisioneros elegidos en el largo y estrecho pasillo. Era un macabro sistema que se repetía cada día. Oíamos una reja que se abría con un gran chirrido y pasos apresurados. Luego las puertas se abrían y los guardias nos recorrían lentamente con la mirada, para finalmente elegir una persona.Ese día no nos tocó”.

“Tras la puerta cerrada sentíamos órdenes, gemidos y pies que arrastraban cadenas. De pronto un grito rompió el escalofrío que nos suspendía, la voz siguió en la misma nota y entonó el ´Himno a la Alegría´. Una a una se fueron sumando las voces de decenas de cautivos, incluidas las nuestras. Hoy me recuerdo cantando a todo pulmón ´ven canta, sueña cantando, vive soñando el nuevo sol en que los hombres volverán a ser hermanos´ llorando y aferrada a la puerta de la celda, intentando, como todos, dar fuerza a esos desconocidos cuyos rostros nunca vería y que sin embargo eran mis hermanos, enfilando sus pasos hacia la muerte llenos de dignidad”.

“Nunca he sentido más orgullo y tampoco más vergüenza por pertenecer a esta especie.Con el tiempo supe que el hombre que cantaba era un profesor de música de apellido Barría. Deben saber sus descendientes que, él solo, sostenía con su temple a todos los demás”.

Gracias Gloria Laso por ese preciado recuerdo de nuestro Arturo, que, como tantos, dio hasta el final, testimonio de vida,solidaridad, esperanza en un mundo mejor y amor por sus semejantes, actitudes tan contrastantes con los administradores del odio, que impusieron la crueldad, el sufrimiento y el horror, inimaginables para quienes no los sufrimos en carne propia.

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23 ago 2013

Imágenes y voces de una generación indignada

Egipto es un caos.

Transcurridos dos años y poco más, aquellos miles de manifestantes que celebraban eufóricos la detención del dictador Hosni Mubarak y confiaban en la instauración de los pilares de un gobierno democrático asisten atónitos a la vuelta al pasado.

Los militares han tomado una vez más el poder. El enemigo contra el que lucharon y vencieron cumple hoy arresto domiciliario y lo más probable es que los delitos por los que se le juzga desaparezcan de su expediente.

Mientras, Mohamed Morfi, el fanático religioso que gobernó por mandato de las urnas y que cerró los cauces para la construcción de un Egipto plural está detenido y sus seguidores se toman desafiantes las calles exigiendo su liberación.

Para consuelo de aquellos egipcios que se rebelaron contra el gobernante déspota y lograron su salida, la efímera revolución que encabezaron prendió en países próximos donde pasaron a mejor vida regímenes dictatoriales que tenían planificado perpetuarse.

En Madrid, el 15 de mayo de 2011, miles de españoles y también inmigrantes llegaban a la puerta del Sol, el kilómetro Cero de España, para hacerse escuchar. Era el estallido de una primavera que quedaría en la historia.

Convocados por las redes sociales , esa masa humana , de manera pacífica , portando pancartas y entonando cánticos improvisados, enviaba un mensaje certero a los políticos ,“no nos representan”, al mismo tiempo que pedían que reconocieran su responsabilidad en el mal manejo de una crisis que ya afectaba a millones de personas.

Desempleo, precariedad laboral, recortes presupuestarios que implican principalmente a la educación, la sanidad y conquistas sociales por las que se había luchado desde hace años, pusieron en acción a esa multitud que salió a las calles.

Para asombro de los políticos, la Puerta del Sol se transformó en una asamblea popular permanente donde se escucharon propuestas y denuncias contra un sistema depredador e injusto con la mayoría.

Lo que se vivió en el corazón de Madrid convocó a la prensa mundial. Y entre ellos había una chilena. Cecilia Barriga , directora de cine que desde el primer minuto de la acampada , cámara al hombro, se dedicó a filmar a los protagonistas anónimos de esa rebelión de “los indignados “

El resultado de esta dedicación plena de la realizadora a un acontecimiento político y sociológico que tuvo repercusiones internacionales y que entre sus logros se cuenta , entre otros, la paralización de los desahucios por impago de hipotecas, es una película deslumbrante por sus imágenes y por lo que en ella se dice.

Tres instantes .Un grito es su título y en los próximos días 27 y 31 de agosto se exhibirá en la Cineteca dentro del festival SANFIC9. Ella ha elegido Santiago para su estreno mundial.

Antes de partir a Chile, Cecilia Barriga invitó a un pase privado a grupo de amigos y periodistas que al final de la proyección aplaudieron su trabajo. Se trata de un documento audiovisual que atrapa por la verdad , por la autenticidad de lo que en el se muestra . En 96 minutos , Barriga reúne el grito, la voz , los sueños, los ideales y la esperanza de jóvenes -y otros no tanto- por un mundo más justo , más equitativo y más respetuoso con el medio.

Madrid, Nueva York y Santiago de Chile, los tres lugares donde estuvo Cecilia Barriga con su cámara, han vivido a su manera momentos de rebelión ciudadana.

El capítulo de Madrid se titula Toma de la plaza en la Puerta del Sol y el lema que lo identifica es ¡“que no nos representan, que no!”.

El de Nueva York, “Occupy Wall street”, rescata la canción “Somos el 99%”.El de Santiago de Chile se titula Toma del colegio y son protagonistas liceanos que ocuparon las aulas durante siete meses al grito de “¡la educación chilena no se vende!”.

Cecilia Barriga sale airosa y con nota alta con esta película. Producción que suma a una trayectoria ligada al compromiso con la igualdad social, y de permanente indagación de las identidades individuales y colectivas.

Con este documental la directora chilena , residente desde hace años en España, deja abierta la puerta a la esperanza . Los cambios que parte de la sociedad desea son posibles.

Cecilia Barriga ratifica su condición de observadora meticulosa y, a la vez , testigo de una realidad que hace suya a través del ojo de la cámara. Su mensaje no puede ser más contundente.

“Cuando el esfuerzo de una minoría conquista un derecho, los beneficios también recaen sobre quienes les oprimen con violencia y sobre aquellos que permanecen indiferentes, sin hacer nada sino esperar.”

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23 ago 2013

Décadas de silencio

“Y entonces, sólo entonces, cuando sean borrados
cuando nadie recuerde el odio de sus nombres
y entre manos aladas volvamos a encontrarnos
desde las trizaduras de esta historia enlutada
sobre la sangre entera vertida de mi tierra
volarán golondrinas, trigales y poemas.”

Como muchas veces, la poesía parece ser nuestra pitonisa, la que nos adelanta hechos, la que de la mano sensible del hablante nos da chispazos de futuro.Eduardo Carrasco, uno de los fundamentales hablantes chilenos, es quien nos regala los versos que están al inicio de este texto.

En su poema Los Dictadores, Carrasco con aguda desesperación, con la rabia hecha poesía, nos muestra el cuándo. ¿Cuándo podremos dejar de sentir este dolor? Dolor transversal, social, dolor de los otros y por ende, dolor nuestro. Dolor en las imágenes, en las palabras, en los recuerdos.

¿Cuándo las lágrimas dejarán de salpicar al abrir un nuevo antecedente de horror?(Cuando nadie recuerde el odio de sus nombres).

Sabemos que nuestro pasado está vivo y habitando con nosotros. Sabemos que la memoria, no respeta las fronteras del ayer y el hoy, y que el siempre pasajero presente, dialoga de manera permanente con ese abierto pasado.

E.H. Carr decía que la historia no era más que ese diálogo permanente entre el presente y el pasado. La belleza de esta característica simple y sencilla de la historia, da cuenta a su vez, de una tarea muchas veces no tan sencilla y no tan simple de recordar o de dialogar con el pasado.Diálogo muchas veces doloroso.

¿Cómo no doler, cómo no caer en profunda reflexión al darse a conocer casos como el de aquel niño (hoy hombre) al que le asesinaron a sus padres y él, aferrado al cuerpo sin vida y ensangrentado de su madre veía cómo ese universo de niño era destrozado por una bota ennegrecida?(Voy a clavar sus manos a la cruz del obrero y colgaré en sus cuellos toda la cesantía).

Han pasado 40 años, es cierto. 40 años de silencio por parte de las FF.AA. y de gran parte de los civiles que sustentaron el régimen genocida de Pinochet. No recuerdo que estos civiles hubieran pedido perdón. Perdón a esos que fueron dejados en el desamparo más absoluto.

¿Sabrán los civiles cómplices que hasta hace sólo unos años atrás todavía una mujer buscaba a su padre desaparecido en dictadura?

¿Sabrán estos civiles (y militares) que hoy siguen silenciando crímenes, que esa mujer se detenía cada vez que veía un hombre en situación de calle, esperando que fuera su padre?

Por último, ¿sentirán alguna vez, estos civiles cómplices que se siguen deleitando del dolor ajeno, el desgarro de esa mujer cuando hace sólo un par de años le entregaran los restos de ese padre tanto tiempo buscado? (Voy a hacer uniformes con los gritos de auxilio y vestirlos de miedo junto a sus escritorios).

Se necesita hacer una reflexión profunda como sociedad sobre los horrorosos crímenes de la dictadura, que sirvieron para montar un modelo monstruoso en lo económico y un modelo excluyente en lo político.

Es necesario que aquellos que formaron parte de esa maquinaria genocida que durante 17 años enlutó el paisaje chileno, hagan un mea culpa y aporten información relevante que ayude a esclarecer dolores. Los hoy paladines de la unidad, deben dar explicaciones. La candidata de la derecha cómplice, debe dar explicaciones.

En esta conmemoración de los 40 años del golpe doloroso, se abrirán diversas instancias de reflexión. Una de estas instancias será el Seminario Internacional “A 40 años del Golpe de Estado en Chile. Representación, relato y memoria. Un debate abierto” que organiza la Corporación Parque por La Paz Villa Grimaldi, un ex centro secreto de torturas y exterminio, de ahí lo potente de este espacio de reflexión que se llevará a cabo en el Café Literario Balmaceda en Providencia el día 10 de septiembre.

Es de esperar que a estos espacios puedan asistir una gran cantidad de personas para que en conjunto se puedan establecer ciertas bases de reflexión en torno al rol que nos compete hoy.

A 40 años del golpe más extremo de violencia y de terrorismo de Estado en Chile, como una sociedad crítica que no debe tolerar actos de injusticia como los cometidos en el pasado, pero tampoco actos de injusticia y de silencio cómplice como el que aun hoy mantienen sectores de la derecha chilena que ampararon, apoyaron y siguen justificando la violación sistemática de los Derechos Humanos en nuestro país.

Solo de esta manera, es decir, solo impidiendo que este silencio se siga manteniendo en nuestro país, podremos construir una verdadera sociedad democrática, y, tal y como dice el gran Eduardo Carrasco, entones, solo entonces, cuando entre manos aladas volvamos a encontrarnos… volarán golondrinas, trigales y poemas.

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