17 sep 2013

Una sombra de 40 años

Cuarenta años después del golpe de Estado del 11 de septiembre encabezado por el general Augusto Pinochet, que derrocó al presidente democráticamente electo Salvador Allende, muchos extranjeros, sabiendo de mi trayectoria como opositor activo a Pinochet, insisten en hacerme una pregunta: ¿Acaso no fue Pinochet el responsable del milagro económico que transformó a Chile en un ejemplo de éxito?

Un reciente editorial del Wall Street Journal señaló el deseo que los “egipcios tengan nuevos generales en el molde de Augusto Pinochet” que “reclutó reformadores pro-libre mercado y facilitó la transición a la democracia.” Jonah Goldberg hizo un planteamiento similar en el artículo del Los Angeles Times titulado “Iraq necesita un Pinochet”.

Pinochet personificó una contradicción inquietante. Ganó elogios por la transformación de la economía, manejada por los “Chicago Boys” (los estudiantes chilenos de Milton Friedman en la Universidad de Chicago), en una de las más prósperas de América Latina, fomentando el crecimiento de las exportaciones, la eliminación de las barreras arancelarias, el establecimiento de un Banco Central independiente capaz de controlar las tasas de interés y los tipos de cambio, y privatizando la seguridad social y las empresas estatales. Chile se convirtió en el modelo del Consenso de Washington para los países dispuestos a “poner su casa en orden.”

El principal problema de los defensores de Pinochet fue su brutalidad y corrupción.Esto explica por qué, a pesar de que el gobierno de EE.UU. intervino para desestabilizar a Allende e inicialmente respaldó al dictador, Pinochet nunca encontró una amistad duradera en Washington.

Si sólo hubiera modernizado la economía de Chile sin asesinar, torturar y exiliar a decenas de miles de disidentes y no hubiese sido descubierto con cuentas bancarias secretas en el extranjero, piensan algunos. Lo que más parece importar a sus simpatizantes es que Pinochet, como Mussolini, “hizo que los trenes marcharan a tiempo.”

Sin embargo, las bases de la modernización económica preceden a Pinochet. La reforma agraria de la década de 1960 e inicios de los 70 desarticuló los latifundios ineficientes, permitiendo que el régimen militar estimulara una economía impulsada por la agroindustria y orientada a la exportación.

Antes del golpe de 1973 los chilenos disfrutaban de un alto nivel de educación (la tasa de analfabetismo era inferior al 10% en 1970), la desnutrición y la mortalidad infantil declinaban por décadas, las universidades chilenas se encontraban entre las mejores de las Américas, y el Banco Central, el Servicio de Impuestos Internos y la Contraloría General de la República eran instituciones estatales sólidas.

¿Podría Chile haber alcanzado la prosperidad sin Pinochet? Mi respuesta es que sí.Muchos países de América Latina que sufrieron crisis económicas en las décadas de 1970 y 80, como Brasil y Perú, introdujeron reformas económicas profundas y difíciles, aunque no sin oposición.

No hay que equivocarse, un régimen como el de Pinochet no es un mal necesario.Ninguna nación necesita un tirano para modernizarse y alcanzar el bienestar.Como bien escribió Mario Vargas Llosa, las reformas impuestas por las dictaduras siempre resultan en “atrocidades que dejan secuelas cívicas y éticas infinitamente más costosas que el status quo.” Al final, la libertad económica rara vez se desarrolla en ausencia de libertad política.

Fue justamente el retorno de la democracia en 1990 que comenzó a poner remedio a los costos sociales heredados de la era Pinochet. En las dos décadas siguientes, el país creció a más del 5%, casi el doble de la tasa de crecimiento de las tres décadas anteriores.

Los salarios promedios reales eran 74% superiores en 2009 que en 1989 y el salario mínimo se había multiplicado por 2,37. De 1990 a 2011, la pobreza cayó del 40,8% al 9,9%, el consumo de carne aumentó de 36,6 a 84,2 kilos por habitante; el número de hogares con refrigeradores aumentó del 55% al 92%, y los hogares con lavadoras subieron del 37% al 82%.

Pero Chile sigue siendo uno de los 15 países más desiguales del mundo, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, a pesar de que los subsidios para los más pobres han ayudado a paliar la brecha de la desigualdad de ingreso.

El milagro social de Chile está aún por llegar. Se necesita más inclusión social, educación de calidad y asequible para todos, y una reforma fiscal.Las recientes manifestaciones callejeras en Chile y otros países de la región están siendo lideradas por las nuevas y vulnerables clases medias, altamente endeudadas y frustradas por las desigualdades persistentes, exigiendo servicios públicos eficientes y trato decente.

Al igual que las diversas identidades que utilizó en sus cuentas bancarias secretas, Pinochet significa diferentes cosas para distintos sectores. Algunos continuarán subrayando que él defendió las reformas económicas que transformaron a Chile e influyeron en otras naciones.

Pero Pinochet será recordado mucho más como un símbolo de la represión que como un reformador económico.Simbolizando los nuevos tiempos, la Avenida 11 de Septiembre de Santiago, designada así para celebrar la fecha del golpe de Estado de Pinochet, finalmente cambió su controvertido nombre gracias a la iniciativa de una alcaldesa recién llegada a la política.

La era del dictador terminó, aunque Pinochet sigue proyectando su larga sombra.

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16 sep 2013

Eficiencia energética y modelo de desarrollo para Chile

El consumo energético actual de nuestro país ocurre en forma directa, observable en la demanda de energía eléctrica y combustibles y de forma indirecta, en los bienes y servicios que siempre dependen de insumos energéticos para su producción.

Actualmente gran parte de la demanda energética es indirecta y por lo tanto la reducción de las pérdidas de energía, de forma extensa y completa, implica considerar también los usos indirectos de energía.

Eso conduce sin duda a una revisión del estilo de desarrollo que se lleva de sobremanera en las regiones, el cual tienen que ver con la intensidad de uso de bienes, servicios y las formas de organización productiva y espacial de la ciudadanía, muchas veces inductoras de desperdicios de energía.

La profunda interconexión de la demanda energética y las pérdidas a ella asociadas con aspectos del desarrollo social y económico debe necesariamente colocar la discusión de la eficiencia energética en un nivel más alto, implicando coordinar acciones y armonizar objetivos de políticas públicas.

Este punto es aún más importante en los países en desarrollo como el nuestro, donde subsiste una relevante desigualdad en el consumo energético entre las diversas empresas y los grupos sociales, exigiendo del Estado un esfuerzo para atender de forma equilibrada las crecientes demandas de energía para los más variados fines y con diversificada urgencia.

De hecho, en algunas regiones donde hay situaciones de marcada carencia energética sustentable, la eficiencia energética presenta en principio, poca prioridad, ya que solamente todo queda en debates que no prosperan hacia una viabilidad.

No obstante, cabría recordar que en muchas situaciones observadas en comunidades carentes energéticamente, la implementación de sistemas energéticos eficientes permite reducir el costo de suministro de energía y expandir los servicios energéticos a un número más grande de consumidores, por ejemplo mediante el uso de alumbrado eléctrico residencial con lámparas eficientes o bien utilizando semáforos con tecnología led.

Al comprender la promoción de la eficiencia energética de manera más amplia, incluyendo demandas indirectas de energía, se debe observar que además del consumo inmediato, existen consumos energéticos diferidos en el tiempo, que ocurren antes o después del uso de un vector energético, bien o servicio, desde la extracción de los recursos naturales hasta su disposición final, también en la naturaleza.

Tal amplitud temporal implica considerar las demandas energéticas a lo largo del “ciclo de vida” de las alternativas a adoptar en los sistemas energéticos, lo cual también implica un factótum clave en el uso eficiente de la energía como lo es la educación que se debe promover a todos los actores de la sociedad civil.

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16 sep 2013

Ecos de septiembre

Todavía no se apagan los ecos del 11, ni se apagarán pronto. A 40 años del golpe el país ha sido testigo de las reacciones de los distintos sectores sociales y políticos frente a la avalancha informativa y la multiplicidad de actos de toda naturaleza que a lo largo y angosto del país han evidenciado que todo está vivo, que nada ha cambiado y que nada ni nadie ha sido olvidado.

Junto al recuerdo y testimonio de la brutalidad de los golpistas, este mes sucedieron hechos en el plano judicial y político que confirmaron la vigencia plena – habida cuenta de las diferencias del tiempo – de los mismos elementos esenciales de aquel año que marcó la peor tragedia de Chile.

En efecto, como se han encargado reconocerlo varios de sus exponentes, la derecha dura no ha cambiado y volverían a hacer lo mismo.

Más de alguno ha dicho que “se alegra” de lo ocurrido, mientras que desde Australia doña Adriana Rivas, colaboradora cercana a Manuel Contreras, asegura que las torturas fueron necesarias y que recuerda como los mejores años de su vida aquellos en que sirvió en la DINA porque andaba en limusinas y comían en buenos restaurantes.Y como varios canales de TV dieron tribuna al mismísimo director de la DINA, éste negó torturas, ejecuciones y desaparecimiento de personas. Según él, eso al menos, “no sucedía en la DINA”.

El torturador de Tejas Verdes, el encargado de operación Cóndor, el exterminador del cuartel Simón Bolívar, no ha cambiado.

Pese a lo cual sigue ostentando el rango de “general del ejército de Chile” y vive en un inmueble de lujo construido por gobiernos democráticos especialmente para los jerarcas del terrorismo de Estado. No hay cambios.

Tan general como O’Higgins y además recluido en un lugar muy distinto de aquel al que encierran al pobre que se roba una gallina. Leo en El Mercurio del domingo una carta del general Fuente-Alba, comandante en jefe del ejército, que se refiere al tema aclarando que la degradación sólo procede si hay una resolución de las fiscalías militares, como si éstas fueran de otro planeta, ajenas al ejército.

¿No podrán tomarse la molestia de instar a esas fiscalías para que los comprobadamente delincuentes no tengan al menos el mismo nivel que los padres de la patria?

Con todo, entre las señales positivas está sin duda el reconocimiento ¡por fin! de la Corte Suprema en cuanto a que efectivamente en el país existió una dictadura y que durante esos años el poder judicial no estuvo a la altura de sus deberes.

La declaración, requerida por una notable declaración previa de la Asociación Nacional de Magistrados del poder judicial, fue seguida de un gesto concreto : el otorgamiento de dedicación exclusiva a los jueces y juezas que llevan causas por violaciones a los derechos humanos. Si esto se hubiera resuelto en 1998 lo más probable es que hubiéramos alcanzado a obtener condena judicial contra Pinochet. Ahora bastaría con poner fin a la majadería de la “media prescripción” que favorece la impunidad y se podría avanzar rápidamente en materia de verdad, justicia y reparación.

A su turno el presidente Piñera con el reconocimiento que hizo y su alusión a “cómplices pasivos” descolocó a la derecha fascistoide y de paso se desmarcó de ese sector al menos en estas materias, lo que no ha sido un incidente menor y, ¿por qué no? un guiño a los sectores del denominado “centro político” pensando en el futuro.

La Democracia Cristiana ha sido igualmente interpelada a propósito de su actuación en la conjura previa y el golpe mismo. En mi personal opinión a estas alturas no está en discusión su cuota de responsabilidad política. No se trata de si fue la DC como un todo, que no lo fue, pero sí de un sector que, desbancando a don Renán Fuentealba que estaba por el diálogo con el gobierno de la UP, asumió el 73 la conducción de ese partido bajo el liderazgo de Patricio Aylwin.

Sobran los antecedentes históricos para demostrarlo y lo más sano es sin duda la posición asumida por dirigentes como Belisario Velasco y otros del llamado “grupo de los 13” invitando a no desconocer la realidad, por más que haya quienes creen que podrán excusar sus culpas aludiendo a procesos históricos de países distintos del nuestro.

Por lo demás, corresponde igualmente reconocer el destacado papel que con posterioridad al golpe jugaron en defensa de la democracia y los derechos humanos numerosos militantes y dirigentes democristianos como Bernardo Leighton, Andrés Aylwin, José Galeano, los hermanos Fernando y Jaime Castillo Velasco y el propio Eduardo Frei Montalva, entre muchos otros .

Sin olvidar la larga lucha por la verdad en el caso del asesinato del ex presidente que libran hasta hoy la ex senadora Carmen Frei y el ex embajador Eugenio Ortega.

Personalmente, en horas muy duras recibí la solidaridad y el refugio de amigos militantes de la DC en los primeros días, los que conocían perfectamente mi condición de diputado del Partido Comunista. Con abogados de ese partido, además, hemos compartido en el tiempo presente en relación a temas de derechos humanos derivados de los crímenes de lesa humanidad perpetrados por la dictadura cívico militar.

Otro fenómeno de septiembre ha sido la oleada de perdones de toda índole de algunos políticos, incluso parlamentarios, que en 1973 o no les conocía nadie o eran muy secundones. Hoy aprovechan la ocasión para marcar presencia.

Tampoco faltaron en la seguidilla de pecadores arrepentidos, algunos ex ultra izquierdistas, devenidos hoy en poderosos empresarios, buscando empates bajo el oportunista lema de “todos eramos violentos” ( ¿? )

Estimo que lo que el país necesita no son estos perdones que pueden ser más o menos sinceros según quien o quienes los soliciten y a quiénes se lo soliciten. Lo que se requiere son hechos concretos si de veras importa asegurar hacia el futuro la estabilidad democrática del país y avanzar en el desarrollo político, social y económico en favor de las grandes mayorías nacionales.

Para que no hayan sido en vano las muertes de Salvador Allende, Pablo Neruda, Víctor Jara, los generales René Schneider y Carlos Prats, del comandante Arturo Araya, de los miles de detenidos desaparecidos, ejecutados políticos, torturados, exiliados, se requiere repensar los asuntos de fondo que hacen a la estructura y condición del poder político tanto desde el punto de vista inmaterial, ideológico, como del material, la fuerza.

Es decir, la cuestión del control y la propiedad de los medios de comunicación por una parte, así como la educación que reciben los futuros oficiales de los institutos armados y cuál es la doctrina y política de defensa de las FFAA, por otro.

Sería la mejor conclusión de estas intensas jornadas vividas en Chile y en el extranjero a propósito de los 40 años.

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15 sep 2013

A los 40 años, la institución militar

En estos 40 años ha habido múltiples ajustes más o menos logrados entre la justicia y las prácticas del régimen militar. Pero ahora vislumbro algo nuevo inminente: haber llegado a ser, la institución militar misma en el contexto del mundo moderno, globalizado, una institución perjudicial.

Es una grave acusación contra la institución militar misma el de haber llegado a ser negativa para la misma humanidad por lo que no debe hallar lugar en un mundo de humanos. Podrá haber lugar para la policía, y deberá haber lugar para una policía, pero no para una institución militar.

Nuestras fuerzas armadas buscaron justificación en la teoría de la seguridad nacional. Bajo el pretexto de asegurar la nación sería lícito que organismos de la institución militar torturaran, asesinaran y aterrorizaran.

Aquí en la acción colectiva se sustrae de la responsabilidad personal. El individuo participó como miembro de un colectivo, alega por tanto que no estuvo en juego su responsabilidad personal.Recibió órdenes. No podía, no debía someterlas a discernimiento moral. Obró como miembro de un colectivo.

Van apareciendo publicaciones y relatos de hechos que estremecen. Las torturas preparadas y ejercitadas en el centro Tejas Verdes y las ahora reveladas por “el Mocito” que servía en los centros de tortura.Y son las instituciones militares nacionales y extranjeras las que mantienen en el mundo este horror de la tortura.Un horror incompatible con la existencia de la humanidad.

Pongámonos en las situaciones de abusos que bien conocemos y comprobaremos que sobrepasan todo límite de libertad y humanidad.

Se impone en el mundo de hoy y de mañana la prohibición absoluta de toda guerra.

Se impone el término absoluto de todo negociado y tráfico de armas. Nos extraña que, por lo menos las iglesias, no se hubiesen comprometido a fondo en estas aboliciones. Son las instituciones militares de todo tipo, legales e ilegales con sus armamentismos los que mantienen las guerras.

Volviendo a lo nuestro, a los 40 años, estamos percibiendo más claramente todo el sistema de la institución militar misma. En último término será la nación la que deberá tomar algunas decisiones fundamentales respecto a esta nueva situación que desafía a nuestra humanidad.

Si hemos juzgado duramente al gobierno militar que tuvimos no es que descalifiquemos a priori a toda la institución militar de los tiempos anteriores.Las instituciones cambian en la historia y estas han tenido sus momentos honorables tanto en el mundo como en nuestra patria.

Afirmamos que en la actualidad la institución militar es contraria al humanismo que exigen nuestros tiempos. Y que el desempeño que ha tenido la dictadura de nuestro gobierno militar lo persuade.

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15 sep 2013

11 de septiembre simbólico y la resaca del cinismo

Enfrento estos días posteriores al 11 con la sensación de la peor de las resacas, en mi cabeza suplicante por cien migranoles giran frases, carepalismos, slogans, mentiras verdaderas y aberraciones históricas. Es la más infame, no tiene nada que ver con esa situación del jovencito despertando abrazado a una extraña pintarrajeada, tras demencial jarana.

Es un maldito “hachazo”,tras haber tenido que escuchar mes y medio a una derecha cínica y a los protagonistas del cogobierno en un simulacro de opiniones cruzadas y solicitudes faranduleras de perdón en torno a la UP, el golpe del 73 y los 17 años de dictadura.

Y como uno de nuestros principales rasgos idiosincrásicos es la hipocresía, debimos escuchar de nuevo como asuntos que están muy claros para la conciencia histórica universal, acá en Chile se exponen desde el manoseo y el eufemismo.

Catalogar a la dictadura como“régimen militar”, la tesis de que todos son responsables,el descafeinado “Nunca Más”, o haber dicho “¡claro posom!, pude haber hecho algo más”, fueron todas expresiones agobiantes, danzantes ebrias en la fiestoca del empate moral.

La atroz caña es producto de la peor grapa de garrafa, fermentada en falacias como decir“pronunciamiento militar” en lugar de golpe de Estado,¡uno legítimo y solicitado por la mayoría de la población! ¿Acaso, hubo focus group en la FACH mientras planeaban el bombardeo de La Moneda? ¿Pinochet “lideró”la sedición pues ganó un casting?, me pregunto…digo, como fue solicitado por todo Chile.

Otra, “los militares debieron intervenir, Chile se había convertido en un hervidero del odio”. No fue porque una minoría de privilegiados abortó un proyecto social y político que amenazaba sus propiedades. No, los“pronunciantes”, fueron agentes de la paz reestablecedores de la armonía, para ello bombardearon La Moneda con poemas, previa salida sana y salva de sus moradores, léase el presidente inepto, cuyo programa de gobierno ganó pues estaba lleno de rencor.

Más, “hubo un contexto de violencia que explica la “intervención”. No existió un complot financiado desde EEUUcomo consta en los archivos del senado estadounidense.

Ufff! hagamos un alto, tanta cabeza de pescado sólo es posible gracias a estos 23 años de cogobierno, sólo así se explica el carnaval de atrocidades escuchadas como, “eran ellos o nosotros”, “hemos aprendido de nuestros errores”, “es más lo que nos une”.

Este coro de sandeces se oyó porque en estos 23 años los autores no fueron condenados como corresponde, Pinochet fue rescatado de Londres y los cómplices hoy son honorables, ministros o dueños del club Universidad de Chile. Los documentales con “imágenes nunca antes vistas” llegaron tarde, eran necesarios en los 90 para evitar una UDI número uno en el congreso.

¿Verdad y justicia? el Informe Rettig si bien recopiló la información que tenían las organizaciones de Derechos Humanos, las degradó de inmediato porque en éste ejercicio se decidió no incluir la tortura.

Dejémonos de tandeos, la tortura fue el instrumento represivo central de la dictadura y los ejecutados y detenidos desaparecidos son consecuencia directa de ese proceso.Cuando el informe Valech trató el tema ya era tarde en términos comunicacionales. Más encima, en el Rettig se estipuló  como violaciones a los derechos humanos los casos de violencia política.Más leña para el empate moral.

Luego, en la comisión de “verdad y reconciliación” los militares destacaron con su simulación al declarar que los cadáveres de los detenidos desaparecidos habrían sido lanzados al mar, pero no recordaban cómo, dónde, cuándo ni por quiénes.

La derecha se atrincheró dos décadas en el descaro de decir que no sabía nada de lo sucedido, pues tenía sólo 20 años de edad en esos días. Una derecha, orgullosa de su golpismo que siempre ha estimado respecto a los DDHH que hay y deben haber excepciones: períodos de excepción, personas de excepción, situaciones de excepción y naturalmente, ellos y sus intereses definen siempre esas excepciones

La Concertación se enorgullecía de su militar menos malo, el general Cheyre y su“Nunca Más”.Un “nunca más” es sólo una promesa, ¿sirven de algo las promesas? ¿Usted se imagina un sistema jurídico y penal basado en promesas? (“¿Nunca Más?” Patricio Orellana Vargas).

La guinda de la torta, existe un penal cordillera ubicado al interior de un establecimiento militar, donde sólo hay pocos condenados, en bungalows, con dormitorios, baños, cocinas y sala de estar.Disponen de teléfono, internet y TV cable, tienen un parque con cuidados jardines y salas de juego, cancha de tenis y quincho para asados. Pueden recibir a sus familiares y amigos de 10 a 17 horas. “Chile ha sido donde más justicia se ha hecho”…mmm, ok.

Otra, mientras usted veía cómo el duopolio se golpeaba el pecho por los medios, éste armó un traje a la medida en el Senado para evitar el fin del binominal de Pinochet.

Y como estamos en un país exportador de alfombras, desde el 12 de septiembre se estira luego una tricolor (“se nos viene el 18”) sobre los muertos, robos al Estado y este ejercicio absurdo que dio mucha tribuna a los victimarios.

Estos no dejarán sus cargos, no serán condenados a nada y proseguirán, a través de sus grupos económicos y medios de comunicación, dirigiendo el discurso de esta cueca eterna del cogobierno binominal.

Para las víctimas del golpe y la dictadura, en cambio, desde hoy no habrá sal de fruta que alivie esta resaca de la perífrasis.

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14 sep 2013

Lo que muestra una foto de Pinochet

Si en el futuro alguien deseara informarse sobre el carácter de la junta militar que llevó a cabo el golpe militar en Chile, bastaría mostrarle la foto en que Pinochet aparece sentado, rodeado de algunos de sus secuaces, cruzado de brazos, con anteojos negros, con rostro desafiante, y como diciéndole al observador “lo que piense usted me importa un bledo. Yo soy el que mando.”

Esta foto fue una de las primeras que exhibieron ante el mundo quienes eran estos uniformados con cara de facinerosos que iniciaban la peor tragedia que ha vivido Chile en toda su historia.

Si un especialista hubiera tenido que hacer un casting para elegir a algunos individuos que actuaran de militares malvados en una película de Sergio Leone, habría escogido exactamente a Pinochet y sus acompañantes.

La presencia de estos últimos revela perfectamente su condición de subordinados, algo así como guardaespaldas más que colaboradores. Juntos, son la personificación del dictadorcillo latinoamericano, cruel e ignorante, que no repara en ninguna consideración para eliminar a sus enemigos, rodeado de sus secuaces, despiadados como él, y dispuestos a llevar a cabo ciegamente las fechorías que este les ordene.

Al observar esta imagen con atención, puede uno descubrir además varias cosas. En primer lugar, la ignorancia supina de los militares chilenos en cuestiones de imagen pública, pues una foto como esta era la peor que se pudiera proyectar.

Cuando se piensa que esta foto dio la vuelta al mundo y estuvo en las primeras páginas de varios diarios se descubre de inmediato hasta qué punto la aventura de Pinochet comenzó mal. Si el golpe hubiera estado preparado con tanta profesionalidad como algunos defensores de Pinochet afirman, esta imagen jamás habría visto la luz pública.

Para el mundo entero quedó a la vista que lo que se venía en Chile sería una horrible tragedia.

Hacerse fotografiar con anteojos oscuros es además una demostración de mal gusto, de mala clase, de ignorancia completa de las mínimas normas de elegancia y de buena presencia que corresponden a un jefe de estado. Los anteojos oscuros de Pinochet son propios de un capo de la mafia o de un asaltante recién hecho prisionero por la policía.Puede corresponder también a un cafiche de barrio, pero jamás a un Presidente.

Por otra parte, la foto demuestra la soberbia que caracterizó siempre a Pinochet y su ignorancia sobre lo que ocurría en el mundo. Él se tomaba por al adalid del combate en contra del comunismo y pensaba que sus métodos criminales iban a ser aplaudidos por el mundo occidental.

De ahí esa mirada desafiante, que parece estar diciendo: “ nosotros vamos a arreglar esto por las buenas o por las malas”. Los norteamericanos, que lo apoyaron en un principio, rápidamente le dijeron “¡No me ayude compadre!”

Sabían que si insistían por ese lado estaban perdidos. Toda su política en contra del bloque socialista estaba basada en la crítica a lo que ocurría en esos países con la democracia y los derechos humanos. Por eso Pinochet fue aislado y repudiado por las propias fuerzas que él quería complacer. Durante todo su mandato fue un paria diplomático y nadie quiso nunca tener vínculos con él.

Por eso esta foto es un formidable documento histórico, lo dice todo sin palabras. En ella está el drama de Chile, causado por la ignorancia, la incultura, la soberbia y la crueldad.

En este momento en que se buscan las causas de nuestra tragedia aconsejo observar bien esta foto. En ella puede verse con una claridad sorprendente cómo asoma la cabeza de la serpiente recién saliendo de su huevo.

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14 sep 2013

Los otros daños, la salud bajo la dictadura

La conmemoración de los cuarenta años ha traído al presente una dura rememoración de los horrores y dolores que la dictadura provocó a la aún dañada sociedad chilena, especialmente en relación a las violaciones de los derechos de miles y miles de chilenos y chilenas que sufrieron en “carne propia” el terrorismo de ese Estado policial y militarizado.

Sin duda la vuelta atrás nos ha producido a casi todos el rechazo más total de esos actos atroces, señalando cada vez con más certeza la necesidad de verdad, justicia y castigo a los responsables, que han debido dar cada vez pasos  atrás en su débil e inconsistente defensa.

Pero junto con este esclarecimiento y camino hacia la sanación de nuestra alma, en el campo de la violencia y el abuso del Estado a personas, no pasa lo mismo con el daño que  en otras áreas   bajo la misma dictadura se produjeron.

Es más, pareciera que se quiere dar rápidamente vuelta la página y no ver esos otros dominios: la Reforma de nuestro Sistema de Salud es uno de estos ámbitos donde todavía padecemos los resultados de su acción.

La reducción del sector público, producida por los masivos despidos desde los Hospitales y consultorios del Servicio Nacional de Salud, la nula inversión en todos esos años y la destrucción del SNS, junto a la incorporación del mercado al sector salud, han arrastrado como consecuencias inevitables los problemas que hasta hoy no podemos resolver en inequidad: desfinanciamiento estructural del sector público y fragmentación del sistema de atención, todo lo cual se traduce en listas de espera e insatisfacción de la población y de los trabajadores de la salud.

Las consecuencias de estos cambios que se centraron en la privatización de parte del sistema de seguros y provisión y en la desconcentración del sistema de atención son hoy irrebatibles.

Ya precozmente, un trabajo hecho en los años de la dictadura, por la Dra. Haydeé López, mostraba el desmantelamiento del Servicio Nacional de Salud en los años setenta.

En los ochenta, el Dr. Rodrigo Contreras hablaba de esto mismo, pero agregaba lo que estaba ocurriendo con el estado de salud de la población y el clima dentro de los establecimientos públicos de salud.

Por su parte, el geógrafo Antonio Scarpacci, en esos mismos años, daba cuenta de cómo la segregación poblacional de los pobres era inversa a la concentración de los médicos en las zonas de habitación de las clases medias y acomodadas: comunas como Santiago, Providencia y las Condes, en la Región Metropolitana.

Los datos actuales de distribución de médicos por Sistema de Seguro, vuelven a confirmar lo mismo cuando indican que hay 276 pacientes por médico para la población afiliada al Sector Privado y 920 en el Sector Público, según un estudio del ministerio de Salud y el Banco Mundial del año 2010.

En este mismo estudio se daba cuenta de una tremenda brecha de profesionales para el Sector Público, especialmente en la Atención Primaria, donde la Agrupación de Médicos de Atención Primaria habla de un déficit entre 1.364 y 7.488 jornadas completas de médicos.

El endeudamiento del Sector Público, que refiere una cifra muy superior a los $ 100.000 millones (cien mil millones de pesos), es otro indicador de este mismo escenario deficitario, producto de la inclusión del mercado a nuestro sistema de salud, que segrega a los más viejos, pobres, enfermos y de menores recursos al seguro público.

Por lo mismo, la diferencia en el per cápita de salud, entre 16, 3 % de la población del sector privado que es de $ 345.272 y el 73,5 % de la población del sector público que dispone de $143.667 es una muestra más de este mismo escenario de desigualdades.

Las listas de espera, que el régimen actual ha tratado de ocultar son también una señal de resultados inequitativos para nuestro país, donde se queda en espera por dinero en el sector privado y en el público por una oferta de atención insuficiente.

La espera para hospitalización en camillas de los servicios de urgencia de los hospitales públicos, que se ven a diario en la prensa escrita y la televisión, revelan las mismas carencias de la atención de salud de la mayor parte de la población, que es la se encuentra adscrita al sistema público de salud (FONASA).

Las insatisfacciones y relatos de discriminación por la población pobre de Santiago, que han demostrado los resultados de las series de estudios de opinión realizados por la Universidad Católica Cardenal Silva Henríquez, redundan en el mismo campo ya señalado de la inequidad y pobreza del sector público, originado en los cambios ya comentados de la reforma a la salud de la dictadura.

Sin embargo, el diagnóstico del sector se expresa de una manera totalmente diferente cuando se analizan los resultados económicos de la empresa privada de salud, que crece en sus ganancias de manera potente, como se puede observar en la floreciente ampliación de la industria sanitaria privada, de clínicas y centros médicos.La que ha tenido especial fortuna en estos últimos años, por la derivación de pacientes del sistema público, por los cuales reciben pagos que triplican lo que se factura por las mismas prestaciones a los hospitales públicos.

Pero sobre todo estas ganancias que han beneficiado a los privados, se muestran con máxima claridad en la jugosa empresa de seguros privados de salud, las ISAPRES, que son una muestra de la mejor salud, por cuanto tienen una ganancia que todo el resto de la empresa privada ya quisiera y que el año pasado fue de $ 81.383 millones con un aumento nominal de 6,5 % (4,9 % real) respecto al año anterior.

En síntesis, los cuarenta años también deben hacernos reflexionar por aquellas otras atrocidades que la dictadura produjo en nuestro sistema de políticas sociales, que redujo a la privatización y a la subsidiaridad, dejando a un amplio sector de la población bajo regímenes de servicios públicos altamente deficitarios y provocando las raíces de una desigualdad que vive en el centro de una sociedad que reclama con urgencia nuevos cambios en la dirección de la solidaridad y de la equidad.

Las autoridades que deberán asumir el año próximo no pueden desconocer la última encuesta CEP, que nuevamente, como no ocurría hace varios años, la gestión de salud, ha sido evaluada por la población como la primera prioridad que el gobierno debe atender, superando a la educación e igualando a la seguridad.

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14 sep 2013

Para que nunca más en Chile

En días de innegable emoción y reflexión sobre cómo hemos construido nuestra historia, imposible no empatizar desde lo profundo con los que sufrieron el horror de las torturas, represión y crímenes contra la libre expresión y pensamiento del ser humano.

Como Presidente de la Comunidad Judía de Chile adhiero a los sentimientos de la ciudadanía en esta fecha. Como pueblo es inevitable evocar al Holocausto, recordando a las 6 millones de víctimas, que pagaron con su vida por culpa de la intolerancia, la violencia y la irracionalidad.

Cuando recordamos el genocidio del que fuimos víctimas hace 65 años atrás, los judíos lo hacemos bajo la consigna “perdonar, pero jamás olvidar”. Este sentimiento se asemeja a la realidad chilena.

Estas últimas semanas, hemos visto que los políticos, militares y civiles que tuvieron alguna participación directa o indirecta en el golpe, han pedido perdón, lo que refleja el reconocimiento de que efectivamente los crímenes que se cometieron no tienen justificación alguna y se hicieron desde la vereda de la soberbia, el rencor y el cero respeto por la individualidad.

Humildemente pienso que la sociedad chilena debiera pedirse perdón a sí misma por haber permitido partir el país en dos y porque en materia de derechos humanos no se hizo todo lo posible. Hoy dirán que fue por miedo, por indolencia o por rabia, pero estoy seguro de que mientras haya una persona perseguida o torturada, ningún esfuerzo por terminar con eso es suficiente.

En la Torá (Biblia Hebrea), se habla de diferentes batallas que tuvo que pasar el pueblo judío.Una de ellas, es la historia entre Jacob y Esaú, hermanos que tenían diferentes maneras de ver el mundo, lo que generó distancia, enemistad, separación, exilio y mucho dolor. Como seres humanos seguimos teniendo diferencias y diversas formas de ver la vida y aunque podamos compartir el mismo ideal, esas formas nos han distanciado sin importar las consecuencias.

Este pasaje bíblico nos habla de esta división, pero a la vez también de esperanza, porque habiendo tantos caminos para transitar, Dios los encuentra frente a frente en el único camino del amor: la reconciliación.

Hoy, a cuarenta años del golpe militar y tal como lo dijo el Presidente Sebastián Piñera: “llegó el momento no de olvidar, sino de superar los traumas”.

Sin embargo me pregunto, ¿cómo se pueden superar los traumas de esta magnitud?, únicamente con voluntad, valentía, amor y ganas de transformar las lágrimas de dolor por todos los caídos, los desaparecidos y las familias que aún no pueden cerrar su duelo, en alegría por ver un país finalmente reconciliado, que sin dejar de buscar la verdad y la justicia, sea capaz de mirar hacia delante y seguir construyendo un Chile libre, diverso, democrático e igualitario.

Hoy, en el mes de la patria y por cuarta vez consecutiva la Comunidad Judía de Chile celebra la Tefilá por Chile, la oración por el bienestar de la nación, en donde pediremos que todos los chilenos seamos capaces de perdonar y construir un país comprometido con no violentar nuevamente su paz, su integridad, su tradición republicana y sobre todo su libertad de pensar y opinar libremente sin miedo a ser perseguido.

Los tiempos modernos nos desafían a tener la capacidad de mirar hacia delante y seguir construyendo un Chile para todos y de todos.

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14 sep 2013

La señora Matthei y la Ley antiterrorista

“No me temblará la mano”, sentenció la señora Evelyn Matthei, candidata presidencial de la derecha, en una rápida mención al tema mapuche en una visita a la Araucanía, para señalar que aplicará la Ley Antiterrorista ante cualquier evento que afecte a la seguridad ciudadana, en dicha región, sean o no mapuches los responsables. Por cierto, agregó, en el caso de los mapuches será una aplicación de la Ley con la correspondiente verdad de los hechos.

Durante la dictadura militar escuchamos muchas veces esa terrible frase de boca del dictador:“No me temblará la mano, señores”…Y los hechos represivos se desataron con graves efectos.

¿Estaba consciente la señora Matthei de sus dichos en la Araucanía? Yo creo que sí, pues la “cultura” represiva está en el ADN de la derecha. No hay una consideración histórica de los hechos, ¿porqué ciertas comunidades indígenas ocupan determinados terrenos? Porque eran ancestrales y porque el Estado usurpó las tierras y las entregó a terceros, colonos primeros, particulares después, forestales a posterior.

Y la “transferencia” se hizo sin tapujos, con ley y sin ley; con orden y con violencia; con mentiras y engaños.En suma, usurpación.

¿Es justa la demanda de los pueblos indígenas en la actualidad en relación con las tierras iancestrales? Es justa. Y más del 70% de los ciudadanos, en diversas encuestas, respaldan dicha demanda. En consecuencia, lo normal es que un/a candidato/a presidencial señale su voluntad de buscar una solución política para un problema que, desde sus orígenes es político.

¿Cómo hacer justicia ante la demanda de tierras y territorio?

Nos llega una noticia reciente desde Honduras. El gobierno ha firmado cinco títulos legales que reconocen derechos territoriales del pueblo Miskito y el Estado les ha cedido 970.000 hectáreas de tierras en la región de Mosquitia.Esto es el 6% del territorio nacional hondureño.

Como consecuencia de este acto patriótico, a favor del pueblo Miskito, las compañías de minería, gas, petróleo y madera ahora tendrán que reconocer a los miskitos como legítimos propietarios de la tierra.

Cabe recordar que el presidente de Honduras es Porfirio Lobo Sosa, del Partido Nacional, de tendencia liberal. Esto sucede en una nación de América latina, con un gobierno liberal, en donde –asumimos- al Presidente Lobo Sosa, no le tembló la mano para firmar las cinco leyes que hoy le dan pleno imperio territorial a los indígenas miskitos.

Esa es la diferencia con Chile y su candidata liberal, la señora Evelyn Matthei.

Es también la diferencia con una oposición (la Nueva Mayoría) que habrá de comprender que la causa indígena en Chile, hoy está en otro escenario y que la antigua concepción de pobreza y falta de integración, como tradicionalmente se califica el llamado “problema indígena” ha dado paso a un concepto nuevo y moderno que es de inclusión y pleno reconocimiento de derechos colectivos.

Más temprano que tarde el Estado de Chile ha de seguir el ejemplo de Honduras y de otras naciones modernas y civilizadas del mundo.

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13 sep 2013

Biología sintética, la nueva ciencia que revolucionará el siglo XXI

Durante los últimos años, el mundo científico ha presenciado el nacimiento de una revolucionaria disciplina que combina la ciencia y la ingeniería, con el objetivo de diseñar y construir sistemas y funciones biológicas nuevas. Esta es la denominada biología sintética, cuyo propósito es crear sistemas vivos a partir de materiales no vivos.

Mediante la combinación de avances científicos (moleculares) con los principios de la ingeniería moderna, los investigadores pueden diseñar organismos que realicen funciones nuevas, aplicadas a la medicina o al cuidado del medio ambiente.

Por ejemplo, se podrían generar bacterias que reconozcan células tumorales para el tratamiento de algunos tipos de cáncer; o bien, plantas que sinteticen algún tipo de material para ser utilizado como biocombustibles. Las posibilidades son muchas y variadas.

Gran parte del esfuerzo que se invierte en el desarrollo de la biología sintética es para tratar enfermedades como el cáncer, infecciones resistentes a los antibióticos o ciertos tipos de patologías genéticas. A pesar de que esta disciplina aún se encuentra en etapa de desarrollo, ya existen algunos enfoques prometedores que salen desde los laboratorios más importantes del mundo.

También se han desarrollado líneas de investigación revolucionarias, como aquellas que buscan crear un código genético alternativo, el cual incluirá nuevos nucleótidos, más allá de los cuatro que se encuentran en el ADN de forma natural (citosina, guanina, adenina y timina).

Algunos científicos han catalogado a la biología sintética como la ciencia del Siglo XXI, y han pronosticado que en los próximos 25 años podría producir miles de genomas (ADNs) sintéticos y formas de vida aún no imaginadas.

Al mismo tiempo, han surgido diversas inquietudes acerca de sus riesgos, como por ejemplo la liberación al medio ambiente de organismos nuevos, modificados genéticamente, que podrían tener consecuencias perjudiciales para los sistemas ecológicos y/o para la salud humana; o la capacidad de recrear patógenos que ya se encuentran extintos o erradicados de la naturaleza.

Todas estas posibilidades deben ser contempladas y establecer reglas claras para su generación y utilización, tal como ha sucedido en torno al debate de clonación humana.

Si bien el diseño de nuevos sistema de vida con fines científicos no debiera generar grandes preocupaciones éticas, el potencial de rediseñar organismos vivos claramente necesitará ser analizado desde una mirada ética.Este es un punto pendiente.

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