04 nov 2013

Demoledora evidencia

No pecamos de soberbia cuando decimos que la evidencia diaria, la que emerge de recorrer el país, las regiones y las localidades, nos indica que la Nueva Mayoría puede alcanzar un importante y decidor triunfo en las elecciones del 17 de noviembre. Y la encuesta del Centro de Estudios Públicos viene a corroborar lo que casi con total seguridad ocurrirá en las urnas: la ex Presidenta Michelle Bachelet podría incluso ser electa en una primera vuelta.

Es importante que haya sido el mensaje, la propuesta de país que estamos ofreciendo a la ciudadanía lo que esté guiando este notorio liderazgo en la carrera presidencial.Eso pese a los esfuerzos torpes, desesperados y hasta ilegítimos del Gobierno por intervenir en la campaña, ya sea utilizando a ministros como voceros de la campaña de su abanderada, o a través de una campaña del terror que ha sido criticada incluso por algunos importantes empresarios.

Se equivoca el Gobierno en persistir en difundir miedo en la gente con tesis apocalípticas sobre el empleo, el crecimiento y el desarrollo.Es comprensible, lo mismo hicieron con Pinochet en el Plebiscito de 1988, pero la verdad es que la gente tiene las cosas muy claras: cuando el mandatario y su gobierno tienen índices de desconfianza por sobre el 60%, no hay campaña que les permita mantenerse en el gobierno.

El 17 de diciembre –o tal vez en una segunda vuelta- el Gobierno cambiará de signo y por eso que es relevante que las fuerzas progresistas, democráticas y que creen en la necesidad de seguir profundizando los cambios, concordemos en un pacto para dejar atrás a aquellos que siguen anclados a la pesada herencia autoritaria.

No se pudo avanzar antes todo lo que hubiéramos querido por la persistencia de una derecha reacia a cualquier modificación que permita una mayor representatividad democrática, pero hoy tenemos esa oportunidad.

La Nueva Mayoría es una plataforma ciudadana más amplia, pero no basta. En ese sentido creo que es importante recoger la vocación de apertura de los otros sectores que han participado en esta elección desde la propuesta, las ideas y no desde la descalificación y el insulto.

Vamos a necesitar a todos los que quieren un país con menos abusos y con más participación, vamos a necesitar a todos los que anhelan un país más inclusivo y menos discriminador, vamos a necesitar a todos los que quieren un país donde los derechos estén antes que los fríos indicadores.

La evidencia de la encuesta del CEP es demoledora, pero este hecho lejos de llamar a la soberbia o al exceso de confianza, debe llamar a las fuerzas progresistas a un profundo compromiso con la igualdad, la fraternidad y la solidaridad.

La responsabilidad de devolver la esperanza a los movimientos sociales, los estudiantes, los trabajadores, los empresarios, los ecologistas, las comunidades indígenas, las mujeres, los niños, a las familias de distinta constitución y a la ciudadanía en general, es demasiado grande como para creer que la carrera está ganada y que, de ganarse, podemos pasar por encima de los demás.

Eso es lo que se espera de un cambio responsable: ser capaces de restituir la amistad cívica y las ganas de construir entre todos, los mejores años de Chile para los chilenos.

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