26 mar 2012

Habilidades blandas y educación

Hace algunos años, cuando un grupo de académicos esperábamos subir a un avión, un rector preguntó a otro si podía recomendarle a un profesor del área de ingeniería para cubrir una jornada completa en su universidad. El interpelado, a su vez, le preguntó por el perfil del candidato. El rector respondió: “Lo que más me importa es que sea buena persona”.

La sorprendente declaración no debe asombrarnos. No quiere decir que no importen las condiciones profesionales y técnicas; pero se necesita mucho más para calificar.

Esa diferencia que hace posible la selección de personal académico puede extrapolarse a todo proceso de captación de recursos humanos en cualquier organización.

En los últimos años se da el nombre de habilidades blandas al conjunto de condiciones personales asociadas a la actitud frente al trabajo, la responsabilidad, el compromiso, el modo de relacionarse con el mundo, la capacidad de adaptación, de trabajo con otros; la resiliencia, la resolución de conflictos, la empatía, el respeto, la tolerancia; saber escuchar, saber decir, demostrar congruencia con valores como la solidaridad, la verdad y la justicia, entre otros aspectos de la conducta.

La creciente valoración de las habilidades blandas responde a una conciencia nueva –aunque no tan nueva en el fondo- de que lo que se espera de un trabajador, en cualquier nivel, es integridad ética. ¡Qué buena noticia!

Tanto más, las habilidades blandas representan un desafío para la educación y, especialmente, para la formación de profesores.

Son éstos los principales responsables de asegurar procesos integrados, donde los niños y jóvenes accedan al suministro actitudinal de buenos modelos humanos.

Por cierto, estos procesos se inician con la familia, pero el aseguramiento debe provenir de la escuela. El profesor debe ser un agente neutralizador de la entropía psicosocial, del influjo de los medios de comunicación, de los pares, de la cultura marginal de la droga y el alcoholismo, de la violencia. Tamaña tarea.

Mientras pensamos en estas cosas, en el debate actual sobre la educación de calidad, se sigue concentrando la atención casi exclusivamente en la dimensión cognitiva de los aprendizajes. Prueba de ello, a modo de ejemplo, son las pruebas estandarizadas del tipo SIMCE que miden lo que miden, pero que no dan cuenta de todas las dimensiones de lo educativo, dentro de las cuales se encuentran las habilidades blandas.

Por eso, es justo el reclamo de los profesores cuando se los juzga parcialmente, sin considerar que mucho de su quehacer apunta precisamente a esos otros aspectos.

Creo que esto no aparece con claridad en el proyecto de Ley que establece el sistema de promoción y desarrollo profesional docente del sector municipal, próximamente a discutirse en el Parlamento. Sería un gran avance para el desarrollo del país que así fuera. Un grave error si se ignorara.

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  • http://twitter.com/CeciliaPaztirad Cecilia Tirado

    Don Jaime muy interesante su opinión respecto de las competencias blandas , me hace mucho sentido y creo que hacia esos aprendizajes debiéramos abocarnos.

    Mi duda es si estas competencias deben ser medidas  o cómo constatamos esos logros.

    Gracias

  • http://twitter.com/CeciliaPaztirad Cecilia Tirado

    Don Jaime muy interesante su opinión respecto de las competencias blandas , me hace mucho sentido y creo que hacia esos aprendizajes debiéramos abocarnos.

    Mi duda es si estas competencias deben ser medidas  o cómo constatamos esos logros.

    Gracias

  • http://www.facebook.com/people/Víctor-Marcelo-Vergara-Verdugo/1262161046 Víctor Marcelo Vergara Verdugo

    Me dedico, entre otros quehaceres, a desarrollar
    “habilidades blandas”. También se las llama competencias blandas, en
    contraste con las “duras”. Lamentablemente, ya en el nombre
    -arbitrario y sin ninguna justificación teórica- se aprecia un prejuicio en
    favor de estas últimas, un despreciar lo que no se conoce o no se entiende.
    Yo prefiero llamarlas competencias técnicas versus competencias básicas. Son la
    base, efectivamente, sobre las que se montan los conocimientos y habilidades técnicos.
    Además, se diferencian por su grado de especificidad, su grado de rigurosidad
    procedimental (o rigidez de aplicación) y por la presencia preponderante de conocimiento
    declarativo en las técnicas. Lo que no tienen de blandas en
    absoluto las habilidades de base es su importancia para ejecutar los procesos
    laborales de manera exitosa, como sabiamente se percataba el rector de marras. Ojala algún día los gerentes tengan la inteligencia
    suficiente para invertir en desarrollarlas aunque no las aprecien a simple
    vista. Sus balances se lo agradecerán.

  • http://www.facebook.com/people/Víctor-Marcelo-Vergara-Verdugo/1262161046 Víctor Marcelo Vergara Verdugo

    Me dedico, entre otros quehaceres, a desarrollar
    “habilidades blandas”. También se las llama competencias blandas, en
    contraste con las “duras”. Lamentablemente, ya en el nombre
    -arbitrario y sin ninguna justificación teórica- se aprecia un prejuicio en
    favor de estas últimas, un despreciar lo que no se conoce o no se entiende.
    Yo prefiero llamarlas competencias técnicas versus competencias básicas. Son la
    base, efectivamente, sobre las que se montan los conocimientos y habilidades técnicos.
    Además, se diferencian por su grado de especificidad, su grado de rigurosidad
    procedimental (o rigidez de aplicación) y por la presencia preponderante de conocimiento
    declarativo en las técnicas. Lo que no tienen de blandas en
    absoluto las habilidades de base es su importancia para ejecutar los procesos
    laborales de manera exitosa, como sabiamente se percataba el rector de marras. Ojala algún día los gerentes tengan la inteligencia
    suficiente para invertir en desarrollarlas aunque no las aprecien a simple
    vista. Sus balances se lo agradecerán.

  • Tani Amaya

    Las habilidades blandas en el plano de la educación son más importantes que las otras…

    Interesante ver al rector del Pedagógico escribiendo…. como se añora cuando allí se hacía Academia y los jóvenes brillaban en sus discusiones, análisis, estudios con  profesores de altísimo nivel…. que dejaban huella…

    Maldita dictadura

  • Tani Amaya

    Las habilidades blandas en el plano de la educación son más importantes que las otras…

    Interesante ver al rector del Pedagógico escribiendo…. como se añora cuando allí se hacía Academia y los jóvenes brillaban en sus discusiones, análisis, estudios con  profesores de altísimo nivel…. que dejaban huella…

    Maldita dictadura

  • http://profile.yahoo.com/FW5U6J4NXZ7BKRWXEQ54LSL3CM Marie-Noëlle

    Estimado Jaime, 
    Comparto plenamente su opinión respecto de las habilidades blandas. Le cambiaría el adjetivo “blandas” por “esenciales arraigadas”. Pues representan la esencia en la medida que cuando están en un docente, existe un valor agregado en su enseñanza. Están arraigadas porque se estriban un un subsuelo invisible de la formación docente, tan invisible algunas veces que muy pocos se encargan de llevarlas a la luz pues estas habilidades exigen dos actitudes: la busquedad profunda y la coherencia. Se transmiten en la medida que la persona que las transmite, las vive al mismo tiempo, es decir es un MODELO. Los estudiantes en pedagogía necesitan formadores modelos de humanidad. Un académico, prefiero decir, un formador de docentes tiene que entregar a los estudiantes la convicción que pueden cambiar la educación. Los estudiantes necesitan esta expectativa severa de parte nuestra. Eso les traerá además mucha ALEGRÍA.
    Dra Marie-Noëlle Antoine

  • http://profile.yahoo.com/FW5U6J4NXZ7BKRWXEQ54LSL3CM Marie-Noëlle

    Estimado Jaime, 
    Comparto plenamente su opinión respecto de las habilidades blandas. Le cambiaría el adjetivo “blandas” por “esenciales arraigadas”. Pues representan la esencia en la medida que cuando están en un docente, existe un valor agregado en su enseñanza. Están arraigadas porque se estriban un un subsuelo invisible de la formación docente, tan invisible algunas veces que muy pocos se encargan de llevarlas a la luz pues estas habilidades exigen dos actitudes: la busquedad profunda y la coherencia. Se transmiten en la medida que la persona que las transmite, las vive al mismo tiempo, es decir es un MODELO. Los estudiantes en pedagogía necesitan formadores modelos de humanidad. Un académico, prefiero decir, un formador de docentes tiene que entregar a los estudiantes la convicción que pueden cambiar la educación. Los estudiantes necesitan esta expectativa severa de parte nuestra. Eso les traerá además mucha ALEGRÍA.
    Dra Marie-Noëlle Antoine