20 may 2011

Evaluación

Si debiésemos ir en la línea de los aciertos y también de los errores de quienes bajo el mandato de la ciudadanía en procesos libremente democráticos han llegado a ser gobernantes de este hermoso país, es vital no cejarse y buscar una objetividad limpia y constructiva.

El que un gobierno asuma el poder como ocurrió con el Presidente Piñera, al tener que enfrentar la catástrofe más grande que la naturaleza nos ha jugado con el maremoto- terremoto es, por decir lo menos, un panorama complejo.

Agencias internacionales a la semana del este gran golpe decían: Aún no se tienen cifras oficiales del impacto económico del terremoto del pasado fin de semana en Chile, pero se teme que la catástrofe pueda frenar el crecimiento sostenido de la economía chilena.

Obligando al gobierno que, en vez de gastar lo presupuestado en invertir sobre lo ya fundado, cambiar la marcha en el reconstruir de un país casi en ruinas por un terremoto inesperado. Tema no menor, una difícil misión.

Esta realidad tiene un costo real por valor del orden de U$ 30.000 millones a U$ 40.000 millones de dólares, el equivalente al 15%- 16% del Producto Interno Bruto (PIB)2.

Nuestra economía al cierre del gobierno de Michelle Bachelet, en crecimiento se encontraba en -1.9% con una deflación de -1.4% y cifras de desempleo cercanas a los dos dígitos.

La realidad de hoy cambia radicalmente e implica el reconocimiento a lo evaluado en las aperturas de leyes para cambiar radicalmente esa realidad. Hoy Chile se maneja en cifras de crecimiento más cercanas al 7% con una tasa de desocupación cercana también al 7%.

Cifras que coinciden en estímulos a la contratación y generación de empleo que se han modificado en línea a la lógica y para no seguir el deterioro existente. No menor es reconocer que las plataformas de normalidad al caos de lo dejado por la catástrofe hoy son medibles y reales. No obstante falta aun más por hacer.

De los aciertos o no quedan evaluaciones como es el caso de la relación Empresa – Estado y los compromisos a las licitaciones; uno de los ejemplos claros se observa en materia Kodama, que luego de informes de Contraloría nos debe preocupar.

Observando el panorama internacional en materia económica de los últimos meses, no podemos negar que son pocos los países, como Chile, que pueden mostrar cifras cercanas al 15% de crecimiento mensual.

Todo lo expuesto nos obliga a mirar nuestro producto estrella de exportación, el cobre, quien por su precio ha permitido mirar con osadía y gallardía el inicio de su periodo.

La minería del cobre no sufrió daños significativos por lo que las exportaciones no presentaron líneas afectadas por la catástrofe. El lunes 1 de marzo 2010, a dos días del terremoto del 27 de febrero, el valor de la libra de cobre había incrementado su precio como consecuencia de un aumento en la demanda esperada de este metal a US$ 332,71 por libra.

Hoy este panorama nos sigue acompañando. Desde Diciembre último el cobre tranzado en la Bolsa de Metales de Londres se ha cotizado en forma consistente sobre los US$4 la libra, un precio inusualmente alto pero que, según los analistas, no es producto de la especulación sino que obedece a factores concretos vinculados al desajuste que existiría actualmente entre la oferta y demanda del metal.

Estas mismas razones son las que esgrimen la mayoría de los actores vinculados a la industria para estimar que el valor promedio se mantendrá en torno a ese rango por los próximos dos años. Un alto precio del cobre que ha ayudado tanto a la economía.

Con esta mirada está claro que el período de gobierno se mide en sus cierres totales y esta es mi visión del país, a horas de una nueva cuenta pública del Mandatario ante el Congreso.

Chile es un país que en sus políticas y normativas en vía al desarrollo, tiene clara y marcada la carretera, indistintamente qué corriente política gobierne. La educación ha jugado y seguirá siendo la viga maestra para llegar a ese objetivo. Hemos avanzado con reformas y aperturas al dialogo pero nos falta mucho aun.

También es de claro reconocimiento, que nuestra economía ha sido guiada en beneficio de no caer en torpezas del pasado y populistas, se ha aplicado sabiduría en el manejo de las arcas que cuenta hoy el país.

Eso sí ante el proceso inflacionario que nos comienza acompañar surge incertidumbre en como el mundo exportador enfrentará el desafío a un tipo de cambio en clara línea de baja.

Una de las grandes preocupaciones en ir midiendo lo bueno y lo malo de un gobierno, a mi modo de ver, está en el estamento legislativo, político y público. Hago saber esto dado que mucho de los anuncios del año 2010 hoy están frenados por una dura polarización de las partes que tienen voz y voto. Proyectos emblemáticos como el Pos Natal, la eliminación de 7 % a los jubilados y otros más.

Como nota de cierre, esperar que el resto del periodo de su mandato y sus anuncios futuros, se den en los parámetros de unidad y apertura de diálogo de todas las partes: gobierno y oposición.

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