10 nov 2011

“¿Los muertos, no resucitarán?”

“Los muertos… muertos están…”

Valentín de cinco años, murió de un balazo en la cabeza.

Y murió en un bus, por una bala que atravesó a un adolescente.

Dos muertos con una sola bala.

Una sola bala para dos muertes.

(Con vidas cruzadas).

“Short Cuts”

Que no era para él.

Y se convirtió en un duende.

Un duende, de sangre que se expande, oscura y silenciosa.

No fue, la “lluvia que bebimos”.

(Como “la leche negra”)

Bebemos sangre, sangre bebimos.

Sangre de culpa,

Sangre inocente,

Culpa sangrante.

El dolor gotea espeso, fuera del mundo.

Y con el “Hombre Araña”,(que admiraba),escaló el cielo.

Como compañero de viaje.

Chile se llena, de presencias y fantasmas de niños, que juegan con “balas locas”.

Y con la muerte, en el memorial de las“almas perdidas”.

Muertos, que muertos, están.

La mortaja se acostó contigo, para que tú y la muerte,
peinado en la urna, (“como se peina a un muerto”)
un ojo abierto, (y el otro cerrado)
la boca petrificada
en un beso eterno,
sí, resucitarán.

Valentín…Valentín…

¿Ya abriste, el otro ojo?

(Y tu madre, ¿dejó de llorar?)

¿No escuchaste la orden?

(“¡Levántate y anda!”…)

La orden del Amor.

(Olvidado)

Ya han pasado tres días,

Se hace tarde, y tenemos que salir,
en el bus, (de la muerte),
a correr y jugar.

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