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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Pablo Romero SJ</title>
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		<title>La ideología tras la evasión de impuestos</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Mar 2015 15:13:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Romero SJ]]></category>

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		<description><![CDATA[El evasor no lo va a decir públicamente, menos en los medios de comunicación.Sería inculparse.Quizás lo frene también el temor al juicio social. Pero lo cierto es que, como probablemente en la mayoría de las personas que delinquen, existe un &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20150315121305/la-ideologia-tras-la-evasion-de-impuestos/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El evasor no lo va a decir públicamente, menos en los medios de comunicación.Sería inculparse.Quizás lo frene también el temor al juicio social. Pero lo cierto es que, como probablemente en la mayoría de las personas que delinquen, existe un discurso ideológico que sustenta su acción. Un discurso interno que lo justifica más allá de que en muchos casos esté montado sobre la simple ambición personal o familiar.</p>
<p><strong>Este discurso aparece en los círculos más íntimos, en las cenas con amigos, muchas veces trasluciéndose detrás de un determinado discurso político. O, ya sin tapujos, explota como defensa desesperada ante la inminente sentencia judicial ( así lo hemos visto en el caso Penta).</strong></p>
<p>Aquí van tres (auto) justificaciones para la evasión de impuestos. Disculpen algunos la simpleza,pero es que así funcionamos la mayoría, simplemente.</p>
<p>(1) “<em>Yo merezco ese dinero. Me lo gané</em>”. Es la justificación más común. Pone en cuestión la justicia del tributo aplicada a sí mismo. Alguno se auto-eximirá de todo pago, “m<em>e lo merezco todo, todo me lo gané con mi trabajo</em>”. Otro cuestionará la tasa, “<em>¿por qué tengo que pagar estos impuestos?</em>” “<em>Ese</em>” porcentaje es “<em>expropiatorio</em>”. El Estado “<em>me está robando</em>” todo este dinero.</p>
<p><strong>El énfasis del discurso está puesto en el origen del dinero. La convicción es que el dinero es de la propia persona. Y que, por tanto, además, si va a pagar impuestos tendrá que ser a cambio de que él determine lo que conviene pagar con ello: su propia seguridad, o, si se va a ayudar a otros, la fundación que “<em>yo</em>” estime conveniente ayudar. </strong></p>
<p>(2) “<em>Yo lo administro mejor que el Estado</em>”. Es la justificación más sofisticada. El evasor sabe qué es lo que se necesita y cómo responder a esa necesidad con eficacia: la empresa que dirige es una “máquina de generar empleo”, en cambio, el dinero del Estado irá seguramente a parar a los bolsillos de los políticos “corruptos” (noten la paradoja).</p>
<p><strong>Y si se necesita del Estado (cómo no), la persona sabe qué políticos son los que necesita el país. Él los financiará y dará generosamente de lo que tiene.</strong></p>
<p>(3) &#8220;<em>Todos lo hacen</em>”. Es una justificación burda pero que especialmente cuando la corrupción es generalizada tiene fuerza. En este último caso, ya no es solamente que “<em>porque todos lo hacen está justificado hacerlo</em>”, que si no se evade, se  pierde. Estamos todos compitiendo y “<em>para sacrificios no se está</em>”. Más aún, si uno es un comerciante pequeño dirá, “<em>cómo voy a estar pagando yo impuestos si los más grandes no lo hacen</em>”.</p>
<p>Como se ve las (auto) justificaciones no son absurdas a primera vista. Si lo fueran, no funcionarían como tales. Es más, cuando efectivamente las tasas impositivas son altísimas, cuando el Estado es corrupto, y cuando la evasión es generalizada, estos discursos pueden convencer aún más. ¿Cómo combatirlos? Entre varias formas, reforzando tres discursos contrapuestos a los anteriores en el espacio público y educativo.</p>
<p><strong><em>“Lo que ganas no es lo que mereces”</em></strong><strong>.</strong> Lo que se gana en un mercado, incluso trabajando honradamente, no es un premio al “mérito personal” sino que, en el mejor de los casos (cuando el mercado funciona bien), a lo que la persona “produce”. <strong>Y no es lo mismo. La mayor parte de los ingresos de una persona promedio se pueden explicar por asuntos que no tienen que ver con su responsabilidad: dónde nació, la educación que recibió, su sexo, etc. </strong></p>
<p>Así una parte de la remuneración del más rico (incluso mucho más importante de lo que se suele imponer) ha sido fruto de las condiciones sociales de la sociedad y además es de aquellos que ganan mucho menos de lo que merecen. El dinero es de ellos. Este discurso sirve también para que estos últimos luchen por lo que merecen.</p>
<p><strong><em>“Nadie te ha elegido para administrar los recursos de todos”</em></strong><strong>. </strong>La democracia es imperfecta y no es el gobierno de los mejores. Pero nadie tiene el derecho a adjudicarse la facultad de administrar recursos que no son de él. <strong>Porque lo que se ha tasado como impuestos no son “sus recursos”. Es lo que se ha determinado que pertenecen a todos.</strong></p>
<p><strong>“<em>Si todos hiciéramos lo mismo…”</em></strong> La evasión de impuestos y todo acto de transgresión de normas de manera individual debe juzgarse de cara a su universalización. ¿Qué pasaría si mi comportamiento lo siguieran todos? Si el resultado de esa pregunta es que la sociedad política se destruye, la siguiente pregunta es, ¿quién soy yo que me hace tan particular como para transgredir las reglas?</p>
<p><strong>A lo mejor si soy la que sostiene una familia que vive en la pobreza y la injusticia, cabría un cuestionamiento a la ley. Pero si soy un privilegiado, ¿con qué derecho me comporto como si fuera más importante que los demás?</strong></p>
<p>Las leyes son imprescindibles pero si la corrupción se generaliza la ley se vuelve inútil. Por eso a la evasión se le combate no solo con legislación sino con una renovada ética de la igualdad y de la responsabilidad común.</p>
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		<title>¿Por qué importa la desigualdad de ingresos? La batalla valórica</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Mar 2014 11:55:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Romero SJ]]></category>

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		<description><![CDATA[Chile nuevamente destaca como uno de los campeones de la desigualdad de ingresos. Esta vez fue un ranking, dentro de los países de la OECD, en la brecha entre ricos y pobres.¿Resultado?Los más desiguales. Así y todo, la batalla valórica &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20140319085521/por-que-importa-la-desigualdad-de-ingresos-la-batalla-valorica/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Chile nuevamente destaca como uno de los campeones de la desigualdad de ingresos. Esta vez fue un ranking, dentro de los países de la OECD, en la brecha entre ricos y pobres.¿Resultado?Los más desiguales.</p>
<p>Así y todo, la batalla valórica a favor de la lucha contra la desigualdad de este tipo no está ni de cerca ganada.</p>
<p>Para muchos el asunto sigue siendo la pobreza de ingresos en términos absolutos la única batalla social relevante: “si todos tienen con qué vivir, ¿qué importa que unos sean más ricos?” o, al revés, “si la lucha contra la desigualdad nos va a hacer a todos igual de pobres, ¿qué ganamos? ¡Perdemos todos!”.</p>
<p>En una cosa estos tienen razón, la pobreza de ingresos es un drama enorme y prioritario, y la alta desigualdad en Chile, no tiene que ver con que un grupo se dispare hacia abajo, sino con que ¡un grupo se dispara hacia arriba!</p>
<p>Hablar de desigualdad sin hablar de los más ricos es no hablar de desigualdad en Chile ni en el mundo entero.<strong>Por lo mismo no se soluciona con las necesarias focalizaciones en políticas sociales a favor de los más pobres.</strong></p>
<p>Para otros, si se habla de desigualdad, lo relevante es la “igualdad de oportunidades”, entendida como que “todos tengamos las mismas oportunidades para acceder a la distribución de cargos y riquezas”.</p>
<p>El problema aquí es cuando se quiere concretizar eso de las “oportunidades” se termina usualmente hablando de “mínimos de ingresos/educación/trabajo”.<strong>A lo más, se rescata la noción de la no-discriminación como sinónimo de esa igualdad de oportunidades. Poco importa si hay distintos tipos de educación, trabajo y riquezas varias en el inicio que marcan el resultado final de la distribución.</strong></p>
<p>Pero ¿por qué importa la alta desigualdad de ingresos en Chile? Básicamente porque es injusta tanto en sus orígenes como en sus consecuencias. Y esto se hace dramático en una sociedad donde el dinero cuenta tanto.</p>
<p>Por el lado del origen. Si la desigualdad de ingresos por lo alto fuese producto de las decisiones o responsabilidades individuales o familiares, la tolerancia sería mayor. Pero sabemos que no es así.</p>
<p>Si fuese producto del “talento”, también, aunque igual cabría preguntarse por el origen de el y sus consecuencias. Pero tampoco es así.</p>
<p>Si fuese, por último, producto de la distribución de los “aportes a la sociedad”, vale, habría que estar más satisfecho.</p>
<p>Pero la alta desigualdad de ingresos en Chile y en la mayor parte del mundo no tiene esos orígenes sino <strong>tiene que ver con la cuna y educación que recibiste; mercados poco competitivos con utilidades sobre normales en sectores claves; un sistema tributario que no logra sus objetivos de progresividad y, una cultura de clase, donde más allá de las competencias recibidas hay contactos, modos, “habilidades blandas”, privilegios, acceso a información que resultan decisivos a la hora de la determinación de quienes se disparan del resto.</strong></p>
<p>Ahora bien, el asunto no atañe sólo a las fuentes de la desigualdad. La injusticia también se puede medir por las consecuencias de la desigualdad de ingresos.</p>
<p>Si lo que parece más relevante sigue siendo “el crecimiento de la torta”, la alta desigualdad de ingresos por las causas ya dichas está vinculada a la ineficiencia económica: pérdida de talentos, asimetrías de información, mercados poco competitivos, todo ello a corto plazo.</p>
<p>A largo plazo, no hay crecimiento económico sostenible si no hay paz social, si no hay confianza en los demás. Los economistas institucionalistas lo saben bien. Por lo mismo, no hay necesariamente un balance que hacer entre crecimiento versus igualdad.Al menos a los niveles que estamos hablando y por las causas ya dichas.</p>
<p>Mucho más grave en cambio, para alguno de nosotros, es la influencia en la democracia. Primero porque el sentimiento de injusticia daña el gran apoyo de ésta que es la confianza y el sentido de pertenencia.</p>
<p><strong>Pero más importante aún, porque en una sociedad donde el dinero compra demasiadas cosas, la desigualdad de ingresos no sólo se transforma evidentemente en desigualdad económica, sino en desigualdad de poder, de influencia, de acción pública.</strong></p>
<p>Así, la batalla contra estas consecuencias tiene una vía que es la distribución de los ingresos pero otra aún más importante como es el poner límites a lo que el dinero puede comprar. Limitar el poder del dinero.</p>
<p>Por último, si como a muchos, lo más importantes son los más pobres, la injusticia de la desigualdad se agudiza. Es que la situación de pobreza no es sólo carencia de ingresos. Lo es, pero es más que eso.</p>
<p><strong>Es privación de capacidades en un sentido y, más de fondo, exclusión y experiencia de sentirse menos. La pobreza no es un fenómeno estadístico.Es una situación de personas que, como tales, viven, sienten y padecen en sociedad.</strong></p>
<p>No da lo mismo que un porcentaje de la población viva en otro mundo, que les sobre lo que a otros les falta, no sólo bienes, sobre todo poder para decidir y actuar en la vida de ellos y de otros.</p>
<p><strong>Esto puede provocar muchas reacciones, desde la rabia y la violencia, hasta la resignación y naturalización de la propia pobreza: “es lo que me tocó”. Pero, sea lo que sea, allí simplemente no hay comunidad. Es quizás lo peor de la desigualdad, la destrucción de lo común. No hay comunidad posible con alta desigualdad.</strong></p>
<p>Por ello la desigualdad de ingresos importa, y mucho. Quizás debiese importar menos y debiésemos concentrarnos en la desigualdad de poder. Pero, por ahora, lamentablemente, está muy unida.</p>
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		<title>Violencia machista: tres respuestas religiosas a rechazar</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Nov 2013 21:57:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Romero SJ]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay temas en la vida que nos cuesta afrontar y compartir con otros. Ya sea porque nos avergüenzan, ya sea porque tenemos miedo de que al hacerlo el asunto se agrave, o quizás porque simplemente es muy duro hacerlo. Lo &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/derechos-humanos/20131125185728/violencia-machista-tres-respuestas-religiosas-a-rechazar/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hay temas en la vida que nos cuesta afrontar y compartir con otros. Ya sea porque nos avergüenzan, ya sea porque tenemos miedo de que al hacerlo el asunto se agrave, o quizás porque simplemente es muy duro hacerlo. Lo peor es que, con esa táctica, lejos de desaparecer, esos problemas se vuelven más grandes y los fantasmas que los rodean aún más amenazantes.</p>
<p>Creo que la realidad de la violencia a la mujer es uno de estos temas que nos cuesta enfrentar, especialmente cuando esta violencia se da al interior de la pareja. “Es un asunto privado”, dice una, “la ropa sucia se lava en casa”, dice otro. Y mientras, la ignorancia cunde en unos y la violencia se agrava en otros. Según estadísticas,  una de cada diez mujeres  han sufrido violencia intrafamiliar o la están sufriendo hoy.</p>
<p><strong>Ahora, no sucede pocas veces, que cuando se enfrenta y comparte, aparecen respuestas ideológicas que lejos de ayudar, pueden agravar el asunto. Estas respuestas pueden venir de muchos lados. Del discurso religioso también. Y digo ideológico, porque no considera la realidad misma desde el punto de vista de quien la vive, sino que se centra en un relato pre-hecho con el cual nos hemos acomodado.</strong></p>
<p>Señalo tres tipos de discurso religioso-cristiano que, interpretados como siguen, pueden hacer mucho daño:</p>
<p>1. <em>“Confía en Dios y carga con la cruz”</em> como <em>“ten paciencia y soporta lo que te toca”.</em>Interpretación pobre en general pero aún más, inútil y peligrosa cuando se trata de la violencia machista, ya que podría entenderse como un llamado a la pasividad frente a la violencia e incluso más, como si hubiese un designio divino en ello.<strong>Hoy esa interpretación es inaceptable e injuriosa contra el mismo Dios cristiano.</strong></p>
<p>La confianza en Dios, lejos de paralizar, es una fuerza que permite actuar con libertad y dignidad frente a aquel que te amenaza. Se trata, en el esquema cristiano, de una confianza activa y liberadora que, más todavía, te hace romper con las amarras económicas y de poder que muchas veces dificultan dar un paso de lejanía frente al agresor. Así, la confianza en Dios debe ser proclamada y entendida desde esta propuesta, como fuerza; la cruz cargada como consecuencia del amor, y la dignidad, no como la consecuencia del miedo y la pasividad.</p>
<p>2. <em>“Se fiel al matrimonio”</em> como <em>“sigue viviendo con tu marido”.</em> Cada persona debe decidir en conciencia qué es lo mejor para ella, lo que más asegura su dignidad y la de su familia.</p>
<p><strong>La fidelidad al matrimonio no puede ser entendida como un “permanece en el mismo hogar” aún en medio del peligro y la humillación. La fidelidad, ante todo, se da en el contexto de un vínculo amoroso. Cuando deja de serlo, hay que ver la mejor manera de reducir el mal y defender la dignidad más básica.</strong></p>
<p>Nadie está obligado a hacer algo que daña su dignidad. Para el caso de la violencia contra la mujer, ninguna mujer está obligada a convivir con su marido si lo que está en juego es su salud física, mental e incluso más, si está en riesgo su vida misma.</p>
<p>Aún más, si en ella hay deseos de hacerle el bien, hay que tener consciencia que en la gran mayoría de los casos de hombres victimarios de violencia, la mejor forma que este hombre caiga en la cuenta de la gravedad de sus actos, es la denuncia a la justicia y la pena que de allí se derive.</p>
<p><strong>Además, si no están las condiciones como para interrumpir por sí misma la situación de violencia de la que es objeto, el apoyo de un tercero será fundamental para sostener la convicción de que el amor y el sacrificio no son suficientes, y que se requiere que otros intervengan e interrumpan una situación que cuesta reconocer como tal.</strong></p>
<p>3.<em> “Si se arrepiente, perdónalo”</em> como <em>“dale una nueva oportunidad”</em>. El perdón, especialmente cuando se ha recibido daños graves, supone un proceso largo que incluye el hecho de poder nombrar el daño recibido, los temores y rabias. No es automático y se abusa muchas veces de el.</p>
<p><strong>Ahora bien, aun cuando se pueda perdonar (es un don), el perdón no implica en el caso de las parejas, volver a vivir juntos. Aquí nuevamente debe primar el mayor bien de todos y el conocimiento de las dinámicas de la violencia intrafamiliar.</strong></p>
<p>Es “de libro”, sumamente estudiado, los ciclos en que transcurre la violencia en la familia si ésta no es parada a tiempo, con períodos de violencia/arrepentimiento/mayor y violencia/mayor arrepentimiento. A esto se le agrega un aumento en la frecuencia. Así como el perdón supone un proceso, el arrepentimiento también.Arrepentimiento que en no pocos casos se alcanza sólo ante la evidencia de la gravedad del daño.Y esto, en la justicia.</p>
<p><strong>Cualquier cita recogida de la Biblia que pudiese servir de excusa para el ejercicio o, incluso, la más mínima complicidad con la violencia contra la mujer, sea del tipo que sea, no es más que una lectura fundamentalista y mañosa que no va con el espíritu de Jesús.</strong></p>
<p>Estas lecturas suceden, lamentablemente, sobre varias realidades que involucran variables de género y sexo, obstaculizando, entre otras cosas, el justo reconocimiento a la mujer a nivel institucional. Ahora nos concentramos sólo en lo referido a la violencia, pero el tema es muchísimo más amplio y complejo.</p>
<p>La sociedad y dentro de ellas los cristianos, hemos crecido mucho en conciencia de las dinámicas que se generan en torno a la violencia machista y cómo hay que detenerlas.Desde hace décadas hay organizaciones especializadas al alero de instituciones religiosas que van a la vanguardia en esto, con mujeres y hombres de fe que han luchado contra la violencia machista, y protegido a mujeres y niños de su amenaza con un discurso donde prima la dignidad y la libertad de la persona.</p>
<p><strong>Igual eso no quita que discursos como los señalados sigan presentes en cristianos de distintas comunidades y de distinta autoridad.Estos tienen que rechazarse por ofensivos y peligrosos.Y poner el tema de la violencia machista en las comunidades y espacio público.</strong></p>
<p>Aquí me he concentrado en tres discursos religiosos, pero hay mucho que hablar también de discursos muy populares y autoproclamados como modernos, que no son más que fomento a la dominación sexual.</p>
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		<title>Migración de los sin poder, la fraternidad ante dos muros</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Sep 2013 12:23:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Romero SJ]]></category>

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		<description><![CDATA[“El hambre no tiene fronteras. Por mucho que les pegues 20 pelotazos no les paras”, decía esta semana un agente policial en la frontera entre España y Marruecos, en Melilla.&#8220;Esto es una lucha cuerpo a cuerpo&#8221;, dice otro.“Hay que tener &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/derechos-humanos/20130926092328/migracion-de-los-sin-poder-la-fraternidad-ante-dos-muros/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>“El hambre no tiene fronteras. Por mucho que les pegues 20 pelotazos no les paras”,</em> decía esta semana un agente policial en la frontera entre España y Marruecos, en Melilla.<em>&#8220;Esto es una lucha cuerpo a cuerpo&#8221;</em>, dice otro<em>.“Hay que tener mucho valor, encomendarse a Dios y saltar”</em>, decía un camerunés.</p>
<p>Los escenarios pueden cambiar pero no mucho los guiones:<em> “Primero hay que esquivar la vigilancia americana, que está en la línea, y luego correr hasta el pueblo más cercano, donde los coyotes tienen sus contactos (…)”</em>, cuenta un mexicano y continúa:<em>“hay tramos que te llevan en coche en la cajuela, amontonados como guajolotes y pues sí, se sufre”.</em></p>
<p><strong>Rejas y muros, desiertos y mares; policías, mafias y vagones. Los migrantes soñadores de todo el mundo, poderosos física y espiritualmente pero sin poder político y económico, los conocen bien. </strong></p>
<p>Son los muros físicos que tienen que traspasar para llegar a mejor vida. Muros naturales, humanos y artificiales, en alianza muchas veces mortal.</p>
<p>Pero no son los únicos muros ni los más decisivos del nuevo migrante. Hay otros muros que operan contra ellos y contra los mismos que los sostienen y los construyen. Son muros interiores, culturales. Respiran ambición y miedo. En ellos el migrante sin poder puede ser sólo una oportunidad de negocio o una amenaza. Dos muros que ahogan la fraternidad.</p>
<p><strong>El muro del economicismo es uno. La lógica de mirar al migrante nada más que como un posible rédito económico. Mirada y espera auto-interesada: <em>“La tasa de natalidad ha disminuido, se necesita mano de obra joven”; “faltan trabajadores en los campos, abramos las fronteras”; “necesitamos ganar en competitividad, reducir costos y por tanto, personas que estén dispuesta a trabajar por menos”.</em></strong></p>
<p>El negocio es perfecto y la conciencia puede estar muchas veces quieta:<em> “si ellas están dispuestas a trabajar, nadie las obliga, ganamos todos”.</em> En vez de subir sueldos, que vengan los migrantes.Lo mejor para el país.</p>
<p>Es cierto, la lógica mercantil hace que muchas veces los auto-intereses confluyan, ya lo decía Smith. El país, la empresa necesita de ellos. Ellos necesitan de trabajo.Bienvenidos.¿Hasta cuándo? ¿Mientras suceda qué? Hasta que la disposición a trabajar sea a menores sueldos que los demás produciendo igual calidad.</p>
<p>Si los migrantes pueden formar sindicatos, si los migrantes exigen los mismos sueldos que los nacionales, el asunto se complica. ¿Todos los migrantes? Aquellos que sean un aporte económico.</p>
<p><strong>Si van a ser una carga para el Estado, mejor no. Si la situación empeora y ya no hay trabajo, no hay renovación de papeles.Aquí la fraternidad espera.</strong></p>
<p>El otro muro ideológico funciona distinto. La economía como un todo puede beneficiarse de la migración, pero, ¿y los trabajadores nacionales? ¿Y la identidad cultural de los pueblos? ¿Y la seguridad de los barrios? El migrante ya no es sólo una oportunidad de negocio, puede ser también una amenaza. De la ambición al miedo.</p>
<p>El migrante sin poder es ahora un contrincante en la búsqueda de trabajo y mejores sueldos. El migrante sin poder es con el que necesito diferenciarme. El que rompe la seguridad laboral pero también la seguridad de ser lo que siempre hemos sido.</p>
<p><strong>Oportunidad quizás de expresar superioridad, siempre desde el miedo. Si no hay trabajo, la culpa es del migrante. Si los sueldos bajaron, la culpa es de ellos. Es que <em>“ellos son unos vendidos, se conforman con migajas”</em>.En vez de luchar por sueldos y derechos para todos.En vez de acusar el aprovechamiento del empleador.La culpa es del migrante indigno.</strong></p>
<p>Pero la amenaza no sólo es económica. También es cultural y religiosa. Más aún si está precedida por una identidad débil y necesitada de reafirmación. Más si ha sido vapuleada y necesita mostrar su poder… <strong>Clasismo y racismo juntos. De pobre a más pobre. Ropas, comidas y lengua ridiculizadas. Si vienen aún para nuestra nación, es que son inferiores. Ellos necesitan de nosotros. Son menos que nosotros. No tienen derecho a la indignación, tampoco al error.</strong>El delito, peor aún, imperdonable. Aquí también la fraternidad espera.</p>
<p>La fraternidad en grande espera. No la íntima, la de los que venimos del mismo origen, pensamos lo mismo y vivimos lo mismo. No la ñoña, la que se da sin justicia.No la asimiladora, la que evade la diversidad.</p>
<p>Fraternidad inclusiva, que está pronta a reconocer en el distinto, en el que está afuera de la comunidad, a un hermano u hermana. Con vínculos comunes previos y un horizonte también común. Fraternidad igualitaria y que anhela la libertad de todos y que por tanto está pronta a reconocer derechos humanos y sociales por sobre la condición de origen y los méritos en el mercado.</p>
<p><strong>Habrá deberes como todos, pero con derechos a la igualdad de trato. ¡Partiendo por el derecho a migrar! Y, por último, fraternidad que valora la diversidad, que la busca y la disfruta.Porque lejos de amenazar la identidad, está siempre en camino, y se construye y enriquece en el diálogo</strong>.</p>
<p>Esa fraternidad se abre espacio entre los muros y muchas veces gana. En legislaciones más justas pero también en mucho más.Cantos, bailes y tradiciones.Pensamiento y acción nueva.Trabajo y esfuerzo como ejemplo.Despliegue del poder que lleva el migrante soñador dentro.</p>
<p>Contaminación mutua. Traspaso de amores.</p>
<p>Hoy las legislaciones en el mundo avanzan y retroceden en estas lógicas. En particular en Chile, se abre una nueva oportunidad con la nueva ley migratoria que se tramita en el congreso.<strong>Esta debe reemplazar a una temerosa ley de 1975 marcada por la doctrina de la seguridad nacional.Es ahora el momento de pensar la ley con un nuevo paradigma.Y ni dejarse llevar por el temor identitario, ni tampoco por una visión economicista de corto plazo.</strong>Hay que reconocer y promover derechos a la altura de la humanidad (Invito a ver video campaña: <em>“Hablemos de inmigración”)</em>.</p>
<p>Ahora, como la experiencia de otros países enseña, aún con las mejores legislaciones, buena parte de las posibilidades de justicia real se va a jugar en la voluntad política del Estado y toda la ciudadanía de cumplir y hacer cumplir la ley, especialmente en las crisis que inevitablemente llegarán. Y, aún más, ir más allá de la ley que fijará sólo mínimos.</p>
<p>Y allí, como hoy, y como en todo el mundo, estarán nuevamente vigentes los mismos muros, interiores y exteriores, y la espera de una nueva cultura, fraterna en grande.</p>
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		<title>En los zapatos de los migrantes indocumentados</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Jun 2013 20:55:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Romero SJ]]></category>

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		<description><![CDATA[Las declaraciones del candidato Pablo Longueira respecto a los migrantes indocumentados que él, junto a otros, llaman “ilegales”, deben rechazarse. El fenómeno de las migraciones es una realidad en nuestro país como en todo el mundo y hay que parar &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20130617165517/en-los-zapatos-de-los-migrantes-indocumentados/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Las declaraciones del candidato Pablo Longueira respecto a los migrantes indocumentados que él, junto a otros, llaman “ilegales”, deben rechazarse. El fenómeno de las migraciones es una realidad en nuestro país como en todo el mundo y hay que parar de raíz cualquier atisbo de nacionalismo simplón y discriminador.</p>
<p>Longueira dice que los <em>“migrantes ilegales” obtienen “(…) fuentes de trabajo que podrían tener mujeres chilenas; están usando infraestructura de la salud y la educación”.</em> Dice además que una nueva ley migratoria tiene que hacer que el desarrollo económico <em>“(…) lo disfruten primero los chilenos y aquellos que ingresen legalmente al país y no como está ocurriendo”.</em></p>
<p>Ante esto, hay algunas reflexiones que me gustaría compartir.</p>
<p><strong>Ninguna persona es ilegal. Existen actos que pueden ser ilegales, más no las personas. El lenguaje crea realidad. Y la realidad que la palabra “ilegal” genera es la de criminalidad, además de todas las asociaciones que surgen desde ese concepto como narcotraficante, prostituta, ladrón, estafador, etc.</strong></p>
<p>Desde hace años la separación entre “migrantes legales” e “ilegales” es rechazada porque criminaliza a la persona, es un apellido que desgraciadamente se les da a muchos migrantes y que se basa en la ignorancia.</p>
<p><strong>Los migrantes indocumentados cometen una infracción administrativa, están sin documentos o con sus documentos vencidos, es como si un chileno se le venciera su carnet de identidad, esto, en ningún caso es un crimen. Tildar de “ilegal” a estas personas por este hecho es dar un salto cualitativo peligroso de cara a la estigmatización y xenofobia reinante en muchos círculos de chilenos.</strong></p>
<p>Migrar es un derecho humano (Art. 13 de los DDHH) y no migrar también. Los países debiesen generar las condiciones necesarias para que las personas puedan vivir dignamente en el país que nacieron, y si no ocurre así, tenemos el pleno derecho de buscar una mejor calidad de vida fuera del país.</p>
<p>Los migrantes, aún los indocumentados, no quitan trabajos a los chilenos sino más bien, hacen trabajos que otros chilenos no quieren hacer o a salarios que los chilenos no están dispuestos a recibir. Es de una ignorancia mayor que el señor Longueira aluda a este argumento sin citar siquiera un estudio que compruebe sus dichos. Es una afirmación muy recurrente y poco fundamentada.</p>
<p>Con respecto a saturar los servicios, los migrantes, que en Chile no superan el 3% del total de la población, tienen el derecho a recibir salud y educación al igual que los chilenos. La labor del Estado es asegurar que puedan recibir esos servicios y los que no estén regularizados debe facilitar las vías de regularización para que puedan gozar de ellos.</p>
<p>La mirada sobre la migración como una carga social, o desde una mirada puramente economicista (como un producto que si nos beneficia se usa y si no se desecha), va en contra de los convenios internacionales firmados y ratificados por Chile (como la Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares), por lo que debería ser repudiado socialmente y a su vez ser modificado por una mirada sobre la migración desde los derechos humanos.</p>
<p><strong>El gran problema de la ilegalidad es la absoluta vulnerabilidad en la que se encuentran los migrantes. Los sin papeles suelen vivir en las peores condiciones de vivienda, muchos alojando por meses en colchonetas hacinados, sin redes de contención ni protección humana; sin contrato, obviamente, y, por lo mismo, recibiendo sueldos muy por bajo lo que ganan los demás, sin ninguna seguridad.</strong></p>
<p>Esos sueldos de hambre sirven para ser enviados a sus países de origen donde “cunden más”, y aquí sufren lo indecible. Sin duda que hay que regularizar la documentación, pero sobre todo en vistas de la protección y dignidad de personas que lejos de ser criminales, suelen ser personas de gran esfuerzo y heroísmo.</p>
<p>Si hubiese que criminalizar a alguien debiera ser a los empleadores y traficantes de personas que se aprovechan de la debilidad de otros para ganar más dinero a menos costos, prácticamente esclavizando a mujeres y hombres que buscan un mejor porvenir para su familia. Los indocumentados están aquí porque alguien les da trabajo, porque se han reunido con su familia o porque buscan mejorar su calidad de vida.</p>
<p><strong>Desde la cultura judía y cristiana, y desde muchas otras tradiciones que alimentan nuestra identidad chilena, la hospitalidad con el extranjero tiene un valor sagrado. Más aún si este se encuentra en una situación de vulnerabilidad, como la que se encuentran los migrantes indocumentados.</strong></p>
<p>Si Longueira, y otros, se pusieran mínimamente en el zapato de los migrantes indocumentados, jamás dirían lo que han dicho.</p>
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		<title>Golborne: la ley, los otros y la ética</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Apr 2013 21:30:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Romero SJ]]></category>

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		<description><![CDATA[No quiero hacer un juicio ético a la actuación de Laurence Golborne en CENCOSUD el 2006, ni menos en la aún incipiente investigación acerca de su no declaración de patrimonio en Sunford Corp. Pero sí a la defensa esgrimida por &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20130428173030/golborne-la-ley-los-otros-y-la-etica/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No quiero hacer un juicio ético a la actuación de Laurence Golborne en CENCOSUD el 2006, ni menos en la aún incipiente investigación acerca de su no declaración de patrimonio en Sunford Corp. Pero sí a la defensa esgrimida por él hasta ahora. Espero que se entienda la diferencia. No sé cuál fue de hecho el grado de libertad y conocimiento que tuvo el ahora pre-candidato a la hora de actuar hace algunos años en el aumento de la comisión cobrada por el uso de la tarjeta <em>Más</em> a sus clientes. Menos sabemos los detalles de sus intereses e inversiones en paraísos fiscales.</p>
<p>Lo que sí sabemos son los argumentos que hasta ahora ha utilizado el ex gerente para defenderse.</p>
<p>Creo que voy a decir cosas que para muchos son obvias, pero muchas de estas cosas por obvias, se callan, y por calladas, se olvidan. Y parece que aquí hay varias cosas que volver a recordar. He aquí el análisis de las justificaciones de Golborne.</p>
<p><em>“Era la ley que regía en ese momento”</em>. El comportamiento ético, en cualquier ámbito de la vida, y los negocios no son la excepción, no se limita al cumplimiento de la ley.Si hay una ley que te impone algo injusto, lo más ético debiera ser el desacato, a no ser que por otra causa convenga no hacerlo.</p>
<p>Por otro lado, si hay una ley que no regula algo que puede ser injusto, como es el caso de lo sucedido en CENCOSUD, lo ético es que la institución o la persona que toma una decisión actúen en base a lo que dicte su conciencia.<strong> La ley no exime del discernimiento ético.No exime de la libertad para juzgar qué es lo bueno y lo justo. Lo mismo cabe para su no declaración de intereses en Sunford Corp, con inversiones en paraísos fiscales como las Islas Vírgenes.</strong> El argumento de “<em>es que la norma lo permitía”, “sólo se nos exige las sociedades de primer nivel”,</em> no basta.</p>
<p><em>“Era el gerente, sólo obedecía órdenes del directorio”</em>. Hay dudas importantes respecto a quien tomó esa decisión en CENCOSUD, si el directorio o el gerente.Mientras Golborne responsabiliza al directorio en un primer momento, Paulmann y el actual gerente general han querido hacer ver que la decisión la tomó el mismo Golborne. Más allá de quien tomó la decisión, remitiéndonos al primer argumento del precandidato, este último aparece inaceptable. <strong>Nuevamente, una orden de un jefe, no exime de la responsabilidad del juicio moral del subalterno. Hay algunos casos extremos: cuando la orden es dada bajo la amenaza de la muerte si no se cumple…Estamos lejos de ello.</strong></p>
<p><em>“Yo asumo la responsabilidad de haber recomendado y ejecutado esa práctica”</em>.Luego de las declaraciones de Paulmann y el actual gerente de CENCOSUD, Golborne recula la declaración anterior y asume la responsabilidad de su actuar. ¿Cómo es la cosa entonces? En pocas horas da vuelta la declaración, como si nada, sin reconocer entonces que mintió en la declaración anterior y que él sí participó de la decisión, es más, ¡él la recomendó y ejecutó!</p>
<p><em>“Era una práctica habitual de la industria y lo que los procedimientos operativos recomendaban”</em>. Ahora la decisión que tomó la vincula no al permiso de la ley, ni a un mandato del directorio, sino a <em>“lo que los otros hacen”</em>, y a lo más recomendado desde el punto de vista <em>“operativo”</em>.</p>
<p>Sin duda, que son elementos a tomar en cuenta de cara a una decisión comercial, pero nuevamente la ética no aparece por ningún lado.<strong>Toda su defensa ha sido sumamente débil desde el punto de vista moral. Pobrísima de cara a alguien que está postulando a la más alta responsabilidad en el país.</strong></p>
<p>Lo que Golborne debe aclarar de fondo, es respecto a lo último que ha aparecido, si cree justo y bueno haber declarado esos intereses, más allá si la ley lo requería y si cree justo y bueno tener inversiones en paraísos tributarios con el deseo de no tributar en el país. Y primeramente, respecto a lo de los cobros de la tarjeta <em>Más</em>, si cree que lo que hizo CENCOSUD, más allá de la ley de la época, y de lo que hacía la industria, fue un abuso con miles de personas como ha consignado la Corte Suprema o no. Esto es fundamental para las elecciones.</p>
<p>El mercado de las tarjetas de casas comerciales tiene endeudado de forma angustiosa a miles de personas. Muchas de estas se sienten indefensas ante cobros que nunca se imaginaron que podían tener que pagar. <strong>Letras chicas en contratos que ni siguiera para alguien que haya estudiado cursos de finanzas son fáciles de dilucidar. Por tanto no es cosa menor. ¿Cree o no cree que fue un abuso?</strong> Si no lo cree, justifíquelo. No con que <em>“lo hacía toda la industria”</em>. No en que <em>“no lo prohibía la ley”</em>, o <em>“lo mandó el directorio”.</em></p>
<p>Y, si reconoce que fue un abuso, debe examinar su conciencia, y decir si pudo hacer otra cosa o no. Si fue el autor del abuso o un cómplice.</p>
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		<title>La desigualdad sí es un mal</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Jan 2013 12:50:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Romero SJ]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando “la desigualdad” ya parecía instalarse definitivamente en la conciencia moral de la elite política del país como algo a combatir, vuelven a aparecer voces que relativizan su importancia: “Acá nos hemos comprado que la desigualdad es un mal, eso &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20130119095055/con-la-fuerza-de-la-desigualdad-por-que-importa/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando “la desigualdad” ya parecía instalarse definitivamente en la conciencia moral de la elite política del país como algo a combatir, vuelven a aparecer voces que relativizan su importancia: <em>“Acá nos hemos comprado que la desigualdad es un mal, eso no es así. La pobreza sí lo es”</em>, dice Jovino Novoa en su nuevo libro.</p>
<p>La verdad es que la opción por disminuir la desigualdad es una opción cuya fuerza va a depender de qué es lo que nos importa más como sociedad. En ese sentido <strong>es una opción ética.</strong> Y su interés no debiera estar restringido sólo para los llamados “igualitaristas”.</p>
<p>Por las características de la desigualdad en Chile, en particular por el hecho que su causa radica en que un 1% de la población más rica se “dispara” del resto del país, y no lo hace por méritos ni por casualidad sino por un complejo y duradero entramado de privilegios, esta desigualdad debiese importar a muchos.</p>
<p>He aquí algunas razones que pueden interpelar a distintas personas.</p>
<p>Si lo que nos importa es el crecimiento económico sin más y buscamos el mayor ingreso per cápita posible, el “mejor promedio”, la desigualdad nos debiera importar ya que está amarrada en Chile a la desigualdad de oportunidades. <strong>No es que ese 1% trabaje más que el 99% restante o tenga más “competencias naturales”.Hay personas, ciudadanos comunes, que debiesen estar produciendo más riqueza de la que están generando y no lo hacen debido al clasismo cultural y a la concentración económica en todos los mercados.</strong></p>
<p>Además, si sólo nos importa el crecimiento económico este es sostenible a largo plazo si hay suficiente paz social. Y esta no va a llegar si no hay suficiente justicia.</p>
<p>Si lo que nos importa sólo es superar la situación de pobreza como objetivo final sin importar en principio que los ricos se disparen del resto, debiésemos considerar que la pobreza tiene una dimensión relativa.</p>
<p>El pobre junto con ciertas condiciones objetivas, o por lo mismo, se siente pobre “respecto al resto”. Se siente excluido. L<strong>a pobreza duele más y humilla más cuando un porcentaje de la población hace ostentación de su riqueza y vive en otro mundo, fija los estándares de la felicidad y de lo que es ser ciudadano. La pobreza no es una condición estadística. La pobreza duele menos cuando hay integración social.</strong> La pobreza duele más y hiere cuando hay riqueza y ostentación de ella. Allí la pobreza se vuelve exclusión.</p>
<p>Si lo que nos importa, por otro lado, es la democracia, el gobierno del pueblo, la desigualdad como la que se tiene en Chile es un verdadero lastre. Porque, como lo dijimos, la desigualdad es ante todo desigualdad de oportunidades y, peor aún para la democracia… desigualdad de poder.</p>
<p><strong>La concentración económica es finalmente concentración de poder, de influencias, de oportunidades de acción pública.Pensemos en las campañas políticas, y cómo se refleja esto. El que tiene más plata, compra más publicidad, se hace más conocido, tiene más posibilidades de derrotar electoralmente a cualquiera.</strong></p>
<p>Por último, para muchos de nosotros (es cosa de ver los estudios), la desigualdad nos duele y nos importa simplemente porque desigualdades como las de Chile nos parecen injustas.</p>
<p>Así, sin mayor recoveco, no queremos una sociedad de clases. Queremos una sociedad diversa sí en cuanto a su cultura, valores, eso enriquece.Pero la sociedad de clases cuando está vinculada a desigualdad de poder y oportunidades, empobrece y humilla.</p>
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		<item>
		<title>Porqué la desigualdad sigue esperando</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Nov 2012 20:02:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Romero SJ]]></category>

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		<description><![CDATA[Los resultados de distribución del ingreso en Chile este año mostraron una leve mejoría en los indicadores, pero si uno los compara con los de las últimas décadas, esta mejoría no ha sido importante sino más bien se puede decir &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20121113170246/porque-la-desigualdad-sigue-esperando/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los resultados de distribución del ingreso en Chile este año mostraron una leve mejoría en los indicadores, pero si uno los compara con los de las últimas décadas, esta mejoría no ha sido importante sino más bien se puede decir que la desigualdad se ha mostrado estable dentro de un pequeño margen desde que hay medición de ella. Y, la verdad, modesta opinión, no creo que sufra mayor cambio en los próximos años. Ojalá me equivoque.Tendrían que pasar más cosas.</p>
<p><strong>¿La razón? Es que Chile es “desigualmente desigual”, y esto marca todo.</strong> La desigualdad no se distribuye igualmente en la población sino que es un grupo en particular, el 10%más rico (cuyo ingreso familiar promedio supera los $3.000.000), el que se “dispara” del resto de la población.Este grupo más que duplica en promedio de ingreso al siguiente decil y concentra casi el 40% del ingreso del país, mientras, el siguiente decil sólo concentra el 15%.</p>
<p><strong>Cuando los indicadores de desigualdad varían, lo hacen fundamentalmente por el comportamiento de ese grupo. Y a la vez, ese ingreso promedio del 10% más rico depende en gran medida del comportamiento del 1% más rico, y si nos apuran, de los ingresos medidos de las familias multimillonarias de Chile.</strong></p>
<p>Y digo “medidos” porque en estas encuestas, ¿son medidos acasos los ingresos de estas personas? Tenemos tres rankeados dentro de los 100 mayores del mundo y entre ellos representan por sí solo el 15% del PIB chileno.</p>
<p>Dicho de otro modo, hay un 90% de la población que vive en rangos de desigualdad relativamente normales entre ellos, y se condice con una alta movilidad social.Mientras, hay un 10% más rico que, salvo excepciones, no se ha movido de esa situación por generaciones, y que se escapa del resto en cuanto a ingresos. Es otro mundo. Más aún el 1%&#8230; y para qué decir los multimillonarios.</p>
<p>Por tanto, si la desigualdad se comporta de esta forma, no es lo mismo “luchar contra la desigualdad”que “focalizar recursos en los más pobres”. “Derrotar” la desigualdad no va a pasar por distribuir recursos desde las clases medias a los grupos más vulnerables.</p>
<p>Hablar de desigualdad, más bien, sería hablar de ese minúsculo grupo y el resto. De cómo se generan sus ingresos a diferencia de la gran mayoría.</p>
<p>Es hablar también de la historia de Chile desde la Colonia, del modo en que esta se realizó, y como las diferencias se perpetúan de generación en generación.</p>
<p>Habrá algunos con talentos extraordinarios que salen de lo normal, incluso dentro de los millonarios. Pero, ¿por qué cuesta tanto que incluso aquellos que están teniendo los mismos estudios universitarios y en las mismas universidades, puedan saltar a niveles de ingreso equiparables?</p>
<p><strong>Aquí entran en juego poder, redes, clanes y lenguajes de clase (a veces llamados “habilidades sociales”); colegios, barrios y movimientos religiosos que reproducen las diferencias.</strong></p>
<p>Y hablar de todo esto cuesta, por eso no es un desafío del país.</p>
<p>Cuesta porque hay temor al conflicto de clase, a la desconfianza y al resentimiento social, por un lado, y por el otro, a que dejemos de crecer como lo hacemos.</p>
<p>También cuesta porque nos han enseñado que para modernizarnos y superar la pobreza “no hay que nivelar para abajo”&#8230; Pero sobre todo cuesta porque, he aquí la paradoja, la gran mayoría de los que tenemos la posibilidad de intervenir en el debate público con cierta publicidad, venimos de ese 10%, estamos cerca afectivamente, o aspiramos a el.</p>
<p><strong>Por tanto, es hablar de nosotros, de nuestras aspiraciones y nuestros privilegios.La desigualdad se vuelve de hecho en buena parte de los chilenos, una aspiración… distinguirse del resto. Apenas pueda me cambio a una población mejor. Apenas pueda saco al niño de la escuela y lo pongo en colegio de nombre inglés. Apenas pueda me distingo socialmente.</strong></p>
<p>Cualquier acción pro igualdad si no toma en cuenta todo esto, siempre será una acción distributiva más, necesaria, pero paliativa.</p>
<p>Si queremos cambiar debemos revisar nuestro régimen impositivo para que de verdad los más ricos aporten lo que deben aportar por justicia al país.</p>
<p>También tenemos que examinar nuestra organización de mercado para reducir la altísima concentración económica con utilidades extraordinarias que se da en muchas industrias (si van a ver oligopolios, que se pague por ello al Estado, por ej. pesca).</p>
<p><strong>Si queremos ser más igualitarios, como se nos ha hecho claro, debemos cambiar nuestro sistema educativo y promover un régimen más integrado.</strong></p>
<p>Lo mismo pasa a nivel urbanístico y la generación de guetos de ricos y pobres. Pero aún más, no podremos cambiar esta realidad si no hacemos un giro cultural. Y esto es válido para todos, no sólo para los más ricos.</p>
<p>Un giro que pasa porque nuestra aspiración de defender o acrecentar nuestros privilegios, de espacio a un deseo sincero y activo de vivir con mayor justicia y comunión. ¿Podremos?</p>
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		<title>¿Indignados, apáticos o pragmáticos?</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Oct 2012 11:36:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Romero SJ]]></category>

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		<description><![CDATA[La impresionante abstención en la elección municipal confirmó sólo una cuestión: los políticos y los partidos hoy no gozan del apoyo de la ciudadanía. No logran cumplir un rol básico de la política: convocar. Ahora bien, ¿qué hay de fondo &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20121030083600/indignados-apaticos-o-pragmaticos/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La impresionante abstención en la elección municipal confirmó sólo una cuestión: los políticos y los partidos hoy no gozan del apoyo de la ciudadanía. No logran cumplir un rol básico de la política: convocar.</p>
<p>Ahora bien, ¿qué hay de fondo en esta desafección?¿Son “estos” políticos los que no convocan, o “la” política, en general? ¿O quizás lo que hubo fue puro pragmatismo? Estas son las tres grandes explicaciones que he escuchado y las tres son plausibles y no excluyentes.¿Cuál prima?</p>
<p>1. “<strong>Lo que quiero no está siendo representado”</strong>.Eloísa habría interpretado a muchos indignados. Votar es legitimar una clase política que no se hace cargo de las demandas del pueblo. “El modelo ya se acabó”, como dice Mayol, y ya no sirve votar por el “mal menor”. El “voto práctico” ya no cuenta: “Yo no presto el voto”.</p>
<p>Se necesita una alternativa al duopolio vigente que responda al cambio de paradigma.Lo que hay es una feroz crisis de representación. La democracia no está en crisis, es “esta” democracia la que está en crisis. No hay apatía por la política, hay descontento con “esta” política. Son “estos” partidos los que están en crisis.</p>
<p>Es “esta” democracia la que está coludida con el dinero y a los grandes intereses.Ellos financian sus campañas. ¿Verdad? Sí, todo esto verdad, suena bien. Realmente la crisis existe y la desconfianza es alta. <strong>Pero ¿cómo explicar entonces la abstención en el votante de derecha? O será, cómo dijo Müller, que tampoco “las ideas del sector han sido representadas”. Suena raro, pero puede ser.</strong> O más bien, lo que yo quiero por más que sea dicho por uno u otro candidato, no creo que sea encarnado por ellos. No se trata sólo de ideas, sino de personas. ¡La oferta es mala!… ¿Qué venga la nueva horneada?</p>
<p>2. “<strong>No me interesa la política”</strong>. No es que mis ideas políticas no estén representadas. Es que simplemente no me interesa la política. Yo vivo con los míos, y que no me molesten. De hecho, “los muy frescos me obligan a ser vocal”, como dijo uno por ahí.</p>
<p>“El niahísmo”, del Chino Ríos, sigue vigente no sólo en esa generación que hoy está entre los 30 y los 40 años de clase media y alta, también tiene presencia en una más justificada apatía y desesperanza que es la de los jóvenes de más alta vulnerabilidad y en las familias más excluidas.Esto es lo que explicaría la abstención transversal. Los políticos no los cautivan, pero en el fondo es la democracia misma la que no los cautiva.</p>
<p>Algunos más matizados dirán “votar en esta elección no importa”. Los candidatos son parecidos, o igualmente malos, o la elección de concejales no es importante.Pero otro dirá “votar no importa”, las cosas no van a cambiar para bien por el lado de la política.Derecha o izquierda, dan lo mismo. Yo igual trabajo (o no trabajo) el lunes. Aquí no se juega nada. <strong>¿Sería una buena o una mala noticia que primara esto? Pésima, sea por desesperanza aprendida, sea por simple individualismo burgués.</strong></p>
<p>3. “<strong>Mi voto no importa”</strong>. Me interesa quien gane, y si tuviese que votar, votaría por este o este otro. De hecho celebré en la noche que no ganara este y que ganara este otro.Pero la verdad es que ahora como no era obligatorio votar, preferí hacer otra cosa.</p>
<p>No hay nada importante que se esté jugando tampoco. Y, aunque las elecciones importan, mi voto particular, dentro de 70.000 votos, no va a cambiar nada. Ninguna elección se decidió por un voto. El domingo era un día bonito para salir a pasear.Tenía pensado votar, pero se me hizo tarde. Para la otra voy. La de presidente si que es más importante. Por último, me aprovecho que no sea obligatorio.</p>
<p>Algunos que no votaron por que “su voto no importaba”, tenían otras cosas que hacer pero el domingo igual vieron las noticias. Antes, los que ya estaban inscritos, tenían que partir no más, si no, estaba el riesgo que te fueran a buscar. Hoy da lo mismo.No pasa nada.Y, por una rayita más, por una rayita menos, ¿qué importa?Bien, gran triunfo del voto voluntario. Ahora bien, quizás sí quería votar, pero ¿gastar más de $1.000 en transporte para eso?Mi voto importa, pero nunca tanto.No tengo las lucas.</p>
<p><strong>¿Qué primó? ¿La indignación? ¿La apatía? ¿El pragmatismo? ¿Quizás otra cosa?</strong></p>
<p>La respuesta a esta pregunta es urgente antes que nos pongamos a teorizar sobre cualquier cambio político. Bienvenidos los estudios y las encuestas (mientras no sean de El Mercurio y La Tercera). Necesitamos saberlo para actuar. Lo que sí está claro, es que, sea lo que sea, no es bueno que esto vuelva a ocurrir.</p>
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		<title>La carta de los obispos y la vida de Pierre Dubois</title>
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		<pubDate>Sun, 30 Sep 2012 11:59:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Romero SJ]]></category>

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		<description><![CDATA[Entre la carta pastoral de los obispos y la partida de Pierre Dubois, creo que los curas como parte de la Iglesia han mostrado al finalizar septiembre, su mejor rostro: el del muy humano y solidario Jesús de Nazaret. Ese &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20120930085932/la-carta-de-los-obispos-y-la-vida-de-pierre-dubois/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Entre la carta pastoral de los obispos y la partida de Pierre Dubois, creo que los curas como parte de la Iglesia han mostrado al finalizar septiembre, su mejor rostro: el del muy humano y solidario Jesús de Nazaret.</p>
<p><strong>Ese rostro no se muestra todos los días (lo sabemos muy bien), ni tampoco los curas tienen (o tenemos) el monopolio de él. Ni siquiera los católicos lo tienen. La humanidad y solidaridad está presente mucho más allá de las fronteras visibles de la Iglesia.</strong></p>
<p>Pero esta semana muchos lo contemplamos en los obispos y especialmente en Dubois. Y esto se echaba de menos.</p>
<p>La carta de los obispos se titula <em>“Humanizar y compartir con equidad el desarrollo de Chile”</em>. Una carta crítica del modelo económico y cultural que ha predominado en Chile pero a la vez esperanzadora, empática con los cambios culturales, y desafiante.</p>
<p>El mundo mirado por los obispos no parece ser un mundo oscuro y que irrefrenablemente va al despeñadero. Hay avances tecnológicos que han dado alivio y bienestar, en particular el progreso en las comunicaciones.</p>
<p>Este último ha permitido <em>“acortar distancias”</em>, <em>“abrir encierros”</em> y <em>“reforzar la colaboración”</em>. Además, siempre y cuando la globalización pueda gobernarse política y económicamente para velar por el bien, y lo haga evitando hegemonías, las oportunidades son enormes en bienestar, cuidado ecológico y defensa de los derechos humanos.</p>
<p><strong>Alegra también que los obispos reconozcan como algo <em>“especialmente esperanzador”</em> el nuevo papel de la mujer en la política y el trabajo reconociendo <em>“nuevas posibilidades de humanización”</em>.</strong></p>
<p>Esta empatía y la esperanza con que se miran los cambios ayudan a mirar con mayor hondura y agudeza los malestares sociales. En particular con el malestar chileno, no hay eufemismos: <em>“Chile ha sido uno de los países donde se ha aplicado con mayor rigidez y ortodoxia un modelo de desarrollo excesivamente centrado en los aspectos económicos y en el lucro. Se aceptaron ciertos criterios sin poner atención a consecuencias que hoy son rechazadas a lo ancho y largo del mundo, puesto que han sido causa de tensiones y desigualdades escandalosas entre ricos y pobres”.</em></p>
<p>La crítica ahonda en la hegemonía del mercado y lo social mirado como mera compensación:<em>“Este modelo ha privilegiado de manera descompensada la centralidad del mercado, extendiéndola a todos los niveles de la vida personal y social… Se ha pretendido corregir el mercado con bonos y ayudas directas descuidando la justicia y equidad en los sueldos… <strong>Hoy escandalosamente hay en nuestro país muchos que trabajan y, sin embargo, son pobres”.</strong></em></p>
<p>Y si de concreciones se trata, no duda en invitar a revisar el sistema impositivo: <em>“El argumento de que un cambio retrasaría el crecimiento puede ser falaz, porque un paso más lento puede conseguir que nuestro andar sea más seguro y sustentable para llegar a la meta de ser un país genuinamente desarrollado y en paz.”</em></p>
<p>No puedo resumir toda la carta. Me quedo con el diagnóstico lúcido, crítico y esperanzador a la vez, pero sobretodo con su espíritu: la carta busca solidarizar y promover la justicia.</p>
<p>Por lo mismo, lejos de dictar cátedra, es humilde y se hace cargo de la falta de credibilidad que tienen las palabras de la Iglesia hoy. Pide perdón y muestra preocupación porque <em>“muchos perciban nuestro mensaje actual como una moral de prohibiciones usada en otros tiempos, y que no nos vean proponiéndoles un ideal por el cual valga la pena jugarse la vida”.</em></p>
<p>La palabra no basta, eso lo sabían los obispos. Por eso si los obispos necesitaban una manera más viva de mostrar el espíritu de la carta, lo tuvieron al día siguiente.El dibujito que explicaba la carta y que encarnaba su espíritu era la vida de Pierre Dubois.</p>
<p>No se trata de la perfección hecha hombre, al contrario, justamente el tema es que teniendo una personalidad dura, teniendo que pedir perdón varias veces, la vida de Dubois, por mérito de él o sin él, fue rostro de solidaridad, misericordia, defensa de los perseguidos, inclusión del marginado, sencillez, valentía. Rostro de Jesús.</p>
<p>Usted elija la imagen. Dubois de Francia al Chile obrero. Dubois en “La Caro”, “La Victoria” o “Lo Espejo”. <strong>Dubois con los brazos abiertos por la línea férrea interponiéndose a un operativo de Carabineros pidiendo que no masacraran la población. Dubois, detenido, golpeado, y con su amigo Jarlán muerto. Dubois llorando. Dubois, expulsado de Chile subiendo las escaleras del avión. Dubois caminando lento con la espalda torcida y la mano temblorosa por el parkinson. Dubois en silla de ruedas en la vigilia en apoyo a los huelguistas mapuches.Dubois convenciendo a un joven que deje la droga. Dubois riendo. Dubois siendo despedido con lágrimas por sus vecinos.</strong></p>
<p>Los obispos transmitieron el mensaje, la vida de Pierre Dubois lo explicó.</p>
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		<title>Don Sergio y los amores que humanizan y apasionan</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Sep 2012 23:09:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pazita</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Romero SJ]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay amores ordenados y desordenados. Amores que humanizan y otros que dañan. Pero sobre todos están los que humanizan y, más encima, están llenos de pasión. Son amores que matan pero dan más vida. Esos nunca mueren, dicen por ahí.Amores &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20120915190904/don-sergio-y-los-amores-que-humanizan-y-apasionan/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hay amores ordenados y desordenados. Amores que humanizan y otros que dañan. Pero sobre todos están los que humanizan y, más encima, están llenos de pasión.</p>
<p>Son amores que matan pero dan más vida. Esos nunca mueren, dicen por ahí.Amores que implican renuncias y dolor. Amores apasionados. Arriesgados. Con poco cálculo.</p>
<p><strong>Don Sergio Livingstone aprendió de esos amores especialmente de su mamá Ana y en su colegio San Ignacio donde estuvo interno hasta los 17 años. Allí se crio con el Hermano Delgado y conoció la figura del apasionado de los apasionados: el Padre Hurtado. De él aprendió a afectarse en la vida. Y afectarse por amor. Mente amplia pero corazón más grande que la mente.</strong></p>
<p>El mismo Don Sergio contó que se acercó una vez a Hurtado después de unos ejercicios espirituales y le dijo: “padre, yo quiero ser jesuita”. Estaba conmovido. Contaba que le dio por dormir en el suelo, porque pensaba que “no merecía estar durmiendo en una cama cuando había tanta gente sufriendo”. Conmoción. Convencimiento. Emoción. Ilusión. El mismo Don Sergio decía que el recuerdo que más lo marcaba al final de los días era justamente el de la etapa del colegio, cuando “despertaba a la vida”.</p>
<p>Eran tiempos en Chile donde el amor, más o menos ordenado, estaba por sobre las ambiciones profesionales, sobre las seguridades. Había que entregarse en la vida. El hombre está hecho para amar y ser amado. Punto. Y él lo hizo. ¿Una carrera de abogado?</p>
<p>No, había que dejarla e irse al fútbol y vivirlo sólo como se podía vivir en ese tiempo: sin vivir de él, pero entregándolo todo en la cancha. Amauterismo dirían hoy.</p>
<p>Fue el primer ídolo del fútbol chileno y con esto ayudó a que la Católica se encaminara a ser lo que tenía que ser, y hasta hoy está pendiente, un equipo popular. Lo católico es popular. No es de unos pocos iniciados. Jesús no era elitista. Don Sergio amó la Católica, y gozó con su primer título el 49. Era el que más recordaba. El fútbol es de amores. De pasiones. No caben los cambios de equipo o los abandonos frustrados. El equipo de tus amores es para toda la vida. Signo del amor divino.</p>
<p>Pero la carrera deportiva tampoco lo era todo. Esto es parte del amauterismo.<strong>¿Qué había una carrera en el exterior incipiente en Racing de principios de los 40?¿Qué los europeos me esperan? El amor de una mujer es más fuerte que la carrera.</strong></p>
<p>La vida es para amar y ser amado. Y encontró el amor y se casó y formó familia y con sus dos queridos hijos a quien amó.Con Lucía estuvieron 10 años juntos y se separaron. Luego conocería a Magdalena a quien también quiso mucho, a ella y sus hijos.Pero como con Lucía, él mismo cuenta, “no logró conservarla”.</p>
<p>No fue, de cualquier modo, un itinerante de amores, los amores que humanizan y apasionan son perseverantes: en la UC estuvo 22 temporadas, en la selección chilena jugó 59 partidos, en TVN 42 años, muchos años en la Radio Agricultura, en el fútbol siempre. Y en su familia siempre. Sólo la muerte lo jubiló. Quiso a sus hijos, nietos y amigos. Disfrutó de estos hasta el final. Disfrutó de la vida misma. Con pasión, con amauterismo. Sin falsas expectativas.</p>
<p>Los amores que humanizan y apasionan no te llevan a la histeria sino a la vida buena y consagrada. <strong>Si hay algo que transmitió a los futboleros chilenos durante todos estos años era que al fútbol hay que amarlo con pasión, pero sin histeria. Disfrutarlo, gozarlo. Con respeto por el rival. Con respeto por todos. Vida buena.</strong> Y si se pierde, si hay una “chambonada morrocotuda”, la vida da más vueltas. También cabe el humor. Ya vendrán otros partidos.</p>
<p>En el fútbol hay alegría y dolor, vida y muerte. Pero no es el acabose.Amauterismo: Yo no vivo del fútbol, pero entregó la vida en la cancha.</p>
<p>Don Sergio, definía un buen arquero como quien no tapaba todas las pelotas, sino quien, pensando en los otros jugadores, hacía que estos creyesen que siempre estaría ahí cuando lo necesitaran, incluso para levantarlos del suelo cuando ganaban los otros. La imagen evoca al Dios de Jesús. El Dios que aprendió en el San Ignacio. Un buen arquero.Hoy ese Dios está yéndolo a levantar de su sueño para vivir con él y disfrutar de la vida regalada.</p>
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		<title>Ni macucos ni puritanos</title>
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		<pubDate>Sun, 02 Sep 2012 13:11:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Romero SJ]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace unas semanas trascendió un documento de la Fundación Jaime Guzmán titulado “11 principios de la comunicación política”. El texto era utilizado para talleres de formación de jóvenes. ¿Algunos de estos “principios”?: “Si no puedes negar las malas noticias, inventa &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20120902091104/ni-macucos-ni-puritanos/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unas semanas trascendió un documento de la Fundación Jaime Guzmán titulado <em>“11 principios de la comunicación política”</em>. El texto era utilizado para talleres de formación de jóvenes.</p>
<p>¿Algunos de estos “principios”?:<em> “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”</em> (principio de la transposición), <em>“Construir  cualquier anécdota, por pequeña que sea, una amenaza grave” </em>(principio de la exageración),<em> “Si una mentira se repite suficientemente, acaba siendo verdad”</em> (principio de la orquestación), y así.</p>
<p>No sabemos el contexto en el cuál esos principios eran estudiados ni la clave de lectura que se daba por tanto me ahorro un juicio a la Fundación.Pero el texto es interesante en sí porque refleja lo que algunos entienden por estrategia política y lo que de hecho para otros representa lo más grotesco de la misma: el “Macuqueo”, acción del “Macuco”.</p>
<p>El macuco es el astuto, el que mira por su comodidad, el sátrapa, el ladino , el culebrón.Edwards Bello utilizaba bastante el término.</p>
<p>Huidobro hablaba del <em>“huaso macuco”</em> como de las cosas más distinguibles del Chile decadente de principios de siglo:<em> “pobre huaso macuco disfrazado de artista o político que cree que diciendo: no comprendo, mata a alguien en vez de hacer el mayor elogio”.</em>Siempre buscando la conveniencia. Para esto arma culebrones, arreglines de última hora y alianzas coyunturales. Lo importante es ganar. ¿Hacia el elector?Comunicación política.</p>
<p>La palabra la conocí en mis tiempos de universidad.<strong> El macuco representaba a aquel que tenía intereses ocultos. En él no se podía confiar. Por supuesto, esto en lo referido a lo político. En lo económico, daba lo mismo, el macuco se transformada en hábil, en un hombre de redes.</strong> Pero en política no. Es que imperaba además  otro tipo: el puritano.</p>
<p>El puritano se situaba a cinco metros de la contingencia política.<strong> Meterse en política era mancharse, enlodarse. Donde se estaban jugando las cosas era en lo económico, lo religioso, y, para algunos, en lo social. Allí se descubría la verdad, el cómo se debían hacer las cosas. </strong>Frente al macuco de pasillo, la técnica y el trabajo social. Ni ahí con la política.Puros grupos de poder, obsesos que se la pasan discutiendo.</p>
<p>Es más, en el “ni-ahísmo” imperante de los noventa, de hecho, todo aquel que estaba en un partido político ya era en sí un macuco. Si el macuco estaba entrampado en las dinámicas del poder, el puritano, rechazaba el poder político: en la “capilla” o en el “campamento” estaba “la verdad” y desde allí había que construir el país.</p>
<p>La revolución pingüina del 2006 cambió el paradigma. La gran política estaba de vuelta.Por un lado, los macucos entrampados en las lógicas de poder tenían que ceder espacio a los que proclamaban ideales que iban más allá de los pequeños gallitos: que una elección más, que una elección menos… el partido era de grandes ligas: <em>“No al lucro”, “Educación gratuita y de calidad para todos”</em>… Descentramiento, mirada más amplia.Hay cosas que no se transan.</p>
<p>Por otro lado, los puritanos que no querían entrar en la política cedieron espacio a los que entendían que las peleas grandes no se dan en la “técnica” ni en la “reunión de cuadrilla”: había que meter “las patas en el barro” y asumir el riesgo de “mancharse”.Había que hacer alianzas, aunar voluntades, convocar asambleas… hacer política.</p>
<p>Así todo, el macuco está presente hoy. Sigue camuflándose de astucia pero no es más que política ramplona, aseguradora de poder. <strong>A los que experimenten cierta tentación al “macuqueo”, bien le hace pasar un tiempo de anonimato y sencillez junto a los pobres.Hacer voluntariado sin fines de lucro político. Empaparse de ideales, del sufrimiento de otros. Ganar en estatura moral y hondura. </strong></p>
<p>Y el puritano también sigue presente. La política es lo que rechaza. Lo hace desde la trinchera de la impotencia. O lo hace desde la trinchera del acomodamiento. Bien le viene al que tiende al puritanismo, <strong>dejar de situarse a distancia de la realidad y tomar responsabilidades en la vida política.</strong> Vivir la tensión de tomar decisiones en un contexto de conflicto de intereses. Captar la tensión entre el ideal y la realidad concreta. Saber de contextos y tiempos.</p>
<p>Ni macucos ni puritanos se necesitan hoy en política. Sí hombres y mujeres que dediquen su vida a trabajar por cambios en nuestro país desde un afecto hondo por el más excluido y explotado. Con hondura, compasión  e idealismo. Sin apego al status quo.</p>
<p>Y también hombres y mujeres que sean capaces de juntarse con otros, saber transar en lo que se puede transar para alcanzar acuerdos más amplios, caminar con otros. Saber esperar y captar las fuerzas contrarias. Entrar al juego democrático. En definitiva, hacer política. Con ideales pero sin mesianismos. Buena política.</p>
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