29 jun 2013

El negocio del riesgo

Mario Salas apostó al riesgo contra Irak.

El primero y más trascendente fue enviar a la cancha a un equipo alternativo, aunque, a ser objetivos en el análisis, con especialistas en los puestos más cuestionados en los partidos anteriores. Por las bandas, por ejemplo, tanto Bravo como Cuevas dominan más la función que Henríquez y Maturana, por ejemplo. Este último juega mucho mejor centralizado y con la ayuda de Hernández, un buen volante mixto, Chile tuvo muy buenos pasajes sobre el final del primer tiempo.

Era, por decirlo de alguna manera, una apuesta que habría funcionado, más allá de la duda razonable del por qué hacerla en el partido donde se tejía la ingeniería del resultado. De haber resultado mal –como resultó- y ganado los ingleses, ahora estaríamos hablando de enfrentar a España, pero eso es mucha hipótesis.

El segundo riesgo fue el de las pelotas detenidas. Los dos goles fueron después de una a favor, propiciando el contragolpe rival que nos sorprendió siempre muy mal parados. En el gol de la apertura se reclamó una infracción a Cuevas –que no me pareció- y luego se mezclaron la mala marca con el infortunio para quedar abajo. En el segundo fueron los mismos factores, incluido un rebote, los que definieron la jugada.

El tercer riesgo, innecesario en mi criterio, fue lanzar los cambios cuando mejor jugaba Chile. Tenía el balón, controlaba al rival y poner a Henríquez y Rabello (apostando a cuatro en punta más el lanzador) era un despropósito, porque dejaba a Martínez como único volante de corte para un equipo de salida muy veloz y explosiva como Irak.
Allí se perdió la línea, el control de pelota y el partido. Si había alguna opción se desvaneció y las opciones finales fueron más de empuje que de fútbol.

En el fútbol que le gusta a la mayoría hoy la audacia es un valor y el riesgo una consecuencia. No nos importa desprotegernos si es en pos de mayor ataque, sumando gente en el área rival. Los costos de una derrota no eran tan graves tampoco –cambiar de sede, tener rival europeo y no sudamericano- pero no sé si las decisiones tomadas dejaran contentos a todos los que pedían mejor fútbol en este equipo.

Dadas así las cosas, habrá que pensar en Croacia. Y en lo que estamos dispuestos a poner en juego. Y a qué costo. Que de eso se trata, para nosotros, el fútbol de hoy.