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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Javiera Ulloa</title>
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		<title>Lo económico, el peor sector para las chilenas</title>
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		<pubDate>Sat, 01 Nov 2014 15:20:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Javiera Ulloa]]></category>

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		<description><![CDATA[Anualmente el Fondo Monetario Internacional (FMI) entrega su Informe Global sobre Brechas de Género que ubica a 142 países en un ránking según la disparidad de género que presenten. De manera específica, mide aspectos específicos vinculados a educación, salud, empoderamiento &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/economia/20141101122055/lo-economico-el-peor-sector-para-las-chilenas/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Anualmente el Fondo Monetario Internacional (FMI) entrega su Informe Global sobre Brechas de Género que ubica a 142 países en un ránking según la disparidad de género que presenten. De manera específica, mide aspectos específicos vinculados a educación, salud, empoderamiento político y participación económica. En general, los primeros lugares han sido tradicionalmente ocupados por sociedades del norte de Europa – como Islandia, Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca – y los últimos lugares ocupados por países árabes.</p>
<p>Hace una semana, el FMI dio a conocer el Informe 2014, en el que se repitieron las tendencias generales entre los países mejor y peor evaluados. En el caso de Chile, mejoró su lugar en el ranking y alcanzó el puesto 66.</p>
<p>Si bien significó una mejora de 25 lugares, continúa estando en una situación inferior a Ecuador, el primero de América Latina, Argentina, Perú, Panamá, Costa Rica, Colombia y Bolivia. Cuando se observa las áreas específicas de educación, salud y empoderamiento político, éstas permiten ubicar a nuestro país en el lugar 30,<strong> pero cuando se alude a la participación económica, Chile decae al puesto 119.</strong></p>
<p>Uno de los aspectos analizados es la baja participación femenina en Chile dentro de la fuerza de trabajo (55%) en comparación a la masculina que alcanza un porcentaje de inserción mayor (79%), así también el ingreso estimado y el salario por igual trabajo.</p>
<p><strong>Es menester para el Estado incorporar a más mujeres especialmente de quintiles inferiores, porque esto redundaría en una mejora en la distribución del ingreso en los hogares y contribuiría a la reducción de la pobreza.También debiera ser un tema relevante para contar con un régimen democrático que brinde las mejores condiciones para el pleno desarrollo de las potencialidades de las personas y, en este caso, de las mujeres.</strong></p>
<p>El Comité de la Convención para la Eliminación de toda forma de discriminación (CEDAW) recomendó al Estado chileno (2012) esforzarse más para ayudar a mujeres y hombres a encontrar un equilibrio entre las responsabilidades familiares y laborales, entre otras cosas, a través de iniciativos de sensibilización y educación para mujeres y hombres sobre el reparto adecuado de atención de los niños y las tareas domésticas.</p>
<p>Y si bien ha habido políticas públicas que buscan estimular la mayor inclusión de las mujeres a la fuerza laboral remunerada, esto no ha ocurrido a la par con estimular la inclusión de los varones en los ámbitos domésticos.</p>
<p>También se requiere avanzar hacia políticas públicas de corresponsabilidad, que no sólo involucren a las mujeres, sino también a los varones, empleadores y Estado.  <strong>Al involucrarse otros actores se plantea que las tareas domésticas y el cuidado de los hijos e hijas y de personas dependientes es de responsabilidad familiar, y no necesariamente de las mujeres.</strong> Y si bien las mujeres  son necesarias en la gestación, el parto e incluso la lactancia, en el resto de las tareas del cuidado resultan no ser imprescindibles y por tanto, constituyen actividades que pudieran ser perfectamente realizadas por otros actores.</p>
<p>Por el contrario, culturalmente se construyó un concepto de maternidad ligado a la identidad femenina que parte de lo biológico y que se extendió a una maternidad social. <strong>Es decir, son las mujeres las que deben hacerse cargo de estas tareas de forma natural, sin casi cuestionamiento, con la justificación del amor y la abnegación, casi bordeando la santidad.</strong></p>
<p>Respecto al peso de las tareas domésticas, una Encuesta de tipo exploratoria realizada en el Gran Santiago (INE, 2009) reveló que  4 de 5 mujeres las que a diario realizan este tipo de actividades  y sólo 2 de 5 en el caso de los hombres. Mientras las mujeres mayores de 12 años destinan 4:24 horas al trabajo remunerado, los hombres declaran trabajar 2:40 diarias.</p>
<p>Esta sobrecarga de trabajo que viven las mujeres en el mundo no sólo dificulta su acceso a la fuerza laboral; además pudiera tener relación con la mayor prevalencia que presentan de problemas de salud y factores de riesgo como sedentarismo, obesidad, estrés, insomnio y menor tiempo para descanso y recreación.</p>
<p>Según datos de la Encuesta Nacional de Salud (2009-2010), la prevalencia de síntomas depresivos en mujeres (26%)  triplica al de hombres (9%) y ha sido diagnosticada a partir de los 15 años también 3 veces más que los varones.</p>
<p><strong>En tanto,la estructura del trabajo sigue diseñada para empleados varones, de familias fundamentalmente con una sola fuente de ingresos y en que los horarios que exige esta estructura hacen incompatible el cuidado de personas, sean éstos menores, adultos mayores u otros dependientes.</strong></p>
<p>En ese sentido, existiría mayor disposición de nuestro Estado de seguir incorporando políticas que faciliten la inserción de mujeres a través de aumentar la cobertura de salas cunas, pero no en cuanto a quitar el peso de la doble o triple jornada de trabajo.</p>
<p>Existen también algunas propuestas para enfrentar esto a través de mayor flexibilización laboral para mujeres (y también a jóvenes), lo que no redundaría en una transformación social de los roles asignados y jerarquizados según sexo. <strong>Por el contrario, los reforzaría y generaría una mayor precariedad laboral.</strong></p>
<p>Si el Estado quiere avanzar en estas materias debe incorporar políticas de corresponsabilidad  e intervenir en aspectos educacionales  a través de campañas de difusión social y sensibilización de manera de revertir la socialización de niños y niñas respecto a los roles asignados según sexo.</p>
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		<title>Cara de nana</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Apr 2014 10:45:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Javiera Ulloa]]></category>

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		<description><![CDATA[Este domingo las Trabajadoras de Casa Particular marcharon por sus derechos en varias ciudades del país, entre ellas, en Santiago, para exigir al estado chileno que ratifique el Convenio 189 de la OIT. En otro lugar de la capital durante &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20140402074558/cara-de-nana/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Este domingo las Trabajadoras de Casa Particular marcharon por sus derechos en varias ciudades del país, entre ellas, en Santiago, para exigir al estado chileno que ratifique el Convenio 189 de la OIT.</p>
<p><strong>En otro lugar de la capital durante el Festival Lollapalooza Chile, un par de jóvenes con algún que otro grado alcohólico en el cuerpo le gritó <em>“Cara de nana”</em> a la rapera chilena Anita Tijoux, la mejor en su estilo del mundo, según la revista Rolling Stones.</strong></p>
<p>Los medios de comunicación – incluso los matinales de TV – hicieron eco de esta información, indignados frente a lo que consideraron un intento de ofender a la artista.</p>
<p>No obstante, los medios y, en especial, <strong>los canales de TV, presentan la paradoja de tener un discurso explícito anti discriminación, pero escogen sus “rostros” con características físicas bastante lejanas a las que uno pudiera reconocer como propiamente chilenas, situación que se repite en la publicidad.</strong></p>
<p>La Coordinadora de las Trabajadoras de Casa Particular (SINCATRAP), a través de su marcha este domingo, buscaron llamar públicamente al Gobierno de Michelle Bachelet a cumplir durante el primer semestre de su gestión el compromiso de campaña de ratificar el Convenio 189 de la OIT, la primera norma internacional vinculante sobre una actividad productiva con alto nivel de informalidad y que beneficiará a los más de 50 millones de personas en el mundo, al homologar este tipo de trabajo al de cualquier otro.</p>
<p>De manera específica, obliga a los Estados que lo ratifican a respetar, promover y hacer realidad la libertad sindical, el reconocimiento efectivo del derecho de negociación colectiva y la eliminación de la discriminación en materia de empleo y ocupación.</p>
<p>Además, les exige garantizar una jornada de trabajo y descansos para los y las trabajadoras de casa particular.Algunos de los países de la región que lo han ratificado son Uruguay, Bolivia, Nicaragua y Paraguay.</p>
<p>Hay que señalar que la Reforma Previsional, durante el primer mandato de la Presidenta Bachelet, abordó al menos el aspecto de avanzar en la equiparación del sueldo mínimo de las trabajadoras y trabajadores de casa particular respecto al resto de los trabajadores (as).</p>
<p>Según datos de la OIT, en América Latina y el Caribe hay 19,6 millones de trabajadoras y trabajadores domésticos, el mayor número del mundo después de Asia Pacífico. El 78% de ellos están en la informalidad.</p>
<p>En Chile más de la mitad de las trabajadoras de casa particular realiza su trabajo en condiciones de inestabilidad. Y si bien reciben remuneración, la mayoría de ellas deben enfrentar una realidad en la que predominan los bajos salarios, jornadas superiores a las 45 horas laborales semanales, sin un sistema de salud y previsional en la mayoría de los casos, poco tiempo libre, malas condiciones de vida y un incumplimiento generalizado de las normas laborales.</p>
<p><strong>En Chile, la ratificación del convenio, por tanto, permitiría por tanto, regular la jornada laboral para las trabajadoras puertas adentro y puertas afuera de 45 horas semanales como máximo, así como ocurre con el resto de las y los trabajadores del país; lo mismo ocurriría con el pago de horas extraordinarias, la especificación de funciones y del lugar de su realización, así como la fiscalización real de la normativa.</strong></p>
<p>Algunos podrán justificar a estos jóvenes asistentes a Lollapalooza aludiendo a que estaban borrachos. Probablemente el alcohol los hizo desinhibirse y expresar lo que realmente piensan y lamentablemente también otros chilenos (as): que la gente morena son de un estatus inferior, casi una casta, representada en la figura de la “nana”.</p>
<p>Representa la expresión del desprecio hacia los (as) pobres, a quienes pertenecen a etnias, al trabajo que se realiza en el ámbito privado y no público ligado a lo reproductivo y que en general realizan las mujeres; <strong>desprecio que subyace en nuestra cultura, que es políticamente incorrecto expresar, pero que no por eso no existe.</strong></p>
<p>Ejemplo de lo anterior es que de tanto en tanto, aún en los tiempos que corren, aparecen notas de prensa respecto a reglamentos en condominios y edificios que han sido redactados probablemente en el uso pleno de sus facultades y que prohíben, por ejemplo, que las trabajadoras circulen a pie al interior de un condominio, o que se bañen en la piscina del edificio, entre otras.</p>
<p>Expresión de la permanente discriminación que han experimentado es que ellas mismas tomen distancia de palabras cargadas de significado peyorativo como el de “empleadas” o “nanas”, tan latamente utilizadas, y prefieran llamarse trabajadoras de casa particular, de manera de avanzar hacia una profesionalización de su actividad y, por ende, a una mejora en su valoración social.</p>
<p>Ellas son discriminadas, además de su origen económico y social, por hacerse cargo de tareas que son del ámbito de lo privado, que pareciera que no se acaban nunca, y que resultan invisibles para la sociedad en su conjunto.</p>
<p><strong>Sin embargo, son ellas las que facilitan a diario que otras mujeres, las que cuentan con los recursos para tercerizar estos servicios, se incorporen también al trabajo remunerado y puedan evadir de alguna forma su “rol histórico” de realización de tareas domésticas y de cuidado de los hijos (as).</strong></p>
<p>Por todo lo ya señalado, qué razón tiene Anita Tijoux cuando señala a través de su twitter frente al intento infructuoso de ofenderla:<strong><em> “Para los que creen insultarme llamándome cara de nana tremendo orgullo por todas las mujeres trabajadoras ¡ejemplo de valor!”.</em></strong></p>
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		<title>Sólo para Mujeres</title>
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		<pubDate>Sat, 08 Mar 2014 11:52:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Javiera Ulloa]]></category>

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		<description><![CDATA[Con ocasión de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer resultan comunes los homenajes más bien complacientes respecto a los avances en la situación de las mujeres, entremezclados con discursos en que se idealiza a las mujeres como madres &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20140308085230/solo-para-mujeres/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con ocasión de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer resultan comunes los homenajes más bien complacientes respecto a los avances en la situación de las mujeres, entremezclados con discursos en que se idealiza a las mujeres como madres y esposas y en que se ensalzan los valores “femeninos” asociados a la entrega y a la abnegación, para lo cual se apela incluso a la biología.</p>
<p>En general, no se reflexiona respecto al intenso entrenamiento al que nos vemos sometidas las mujeres desde niñas para convertirnos en lo que somos, mujeres. Ya Simone de Beauvoir lo describía infinitamente mejor: <em>“Uno no nace mujer, sino que se hace”.</em></p>
<p>Hemos sido modeladas, cual arcilla, en desarrollar roles más bien expresivos; es decir, más orientados a las relaciones interpersonales, que se expresan en talentos ligados a la crianza, al cuidado de los otros (as) y a la entrega de los afectos.</p>
<p><strong>A diferencia de la enseñanza que reciben los hombres, se nos ha educado poco en la afirmación del propio yo, en enfocarnos en metas, en perseguir la autorrealización y en el desarrollo de la autonomía.</strong></p>
<p>En este nuevo 8 de marzo bien vale la reflexión respecto a que independientemente de nuestro estrato socioeconómico, de nuestra edad, de nuestro nivel educacional o de si vivimos en Puente Alto, Las Condes, Caldera o Puerto Montt, pareciera que existe algo que unifica nuestra situación como mujeres.</p>
<p>Poseemos experiencias, intereses y valores que nos son comunes, producto de una misma socialización y de desempeñar un rol social subordinado.<strong>Este se traduce en trabajo gratuito para los integrantes de la familia, sin horario (parece que no se acaba nunca) y sin valoración social. Si de explotación económica se trata, las mujeres tenemos bastante que decir a lo largo de la historia.</strong></p>
<p>Desde niñas somos educadas en este modelo de madre esposa y cuidadora de otros (as), incluso para quienes nos hemos incorporado al mercado laboral. Basta echar un vistazo a cualquier tienda de juguetes o los cuentos infantiles, que refuerzan esta relación entre la aventura, la toma de decisiones, el mundo exterior y lo masculino. Y, en sentido contrario, la maternidad, el mundo doméstico, el de la apariencia, belleza y lo femenino.</p>
<p><strong>En este modelo, las niñas desde edades tempranas reciben muñecas para que, a través del juego, simulen ser madres, de manera que no se les olvide según la normatividad sociocultural vigente que ése es su destino.</strong></p>
<p>Así también se las educa en la obediencia, en la sumisión, y en establecer relaciones de subordinación respecto al varón, por ejemplo, a través de la dependencia afectiva. De esta manera, coartamos la libertad de las niñas de elegir sobre cómo quieren que sea su vida.</p>
<p><strong>Y, así también moldeamos a los niños. Por ejemplo, les negamos a ellos juguetes vinculados a las tareas domésticas debido al terror que provoca en nuestra sociedad poner en riesgo la masculinidad en desarrollo, pero no se cuestiona, por el contrario, regalarles juguetes que estimulan la violencia.</strong></p>
<p>La socialización no acaba nunca y los medios de comunicación y la publicidad refuerzan esos modelos tradicionales.</p>
<p>Es posible ver, por ejemplo en la TV, a un científico (hombre) de bata blanca que se dirige a las mujeres para convencerlas del mérito de un producto de limpieza, o bien se muestra una reunión de mujeres en que el tema central de conversación es compartir información “valiosa” sobre cuáles son las bondades de tal o cual producto.</p>
<p>Por otra parte, <strong>somos testigos de cómo los paneles de conversación y análisis sobre la contingencia política o económica están compuestos exclusivamente por hombres, a diferencia de los programas de farándula en que sobreexponen a las mujeres, más coherente con la idea de mujer-objeto, de la eterna juventud como valor intrínseco a lo femenino y con exhibir modelos de belleza que no corresponden a la realidad.</strong></p>
<p>En general, a las mujeres se nos educa para postergar nuestras propias necesidades en favor de la familia a través de una verdadera ideología del amor que se llega a convertir en una trampa para la explotación. Esto, sin cuestionamientos de ningún tipo, como si fuera parte de nuestra naturaleza, como una verdadera marca de nacimiento.</p>
<p>Y es así como se obtiene el consentimiento de las mujeres, a través de sublimar el acto de entrega hacia la familia.<strong>Como consecuencia, las mujeres actuales corremos todo el día, hacemos verdaderos malabares con el tiempo para cumplir las tareas asignadas, sumadas a aquellas vinculadas al trabajo productivo.</strong></p>
<p>La doble o triple jornada se traduce en menor tiempo para la recreación y el ocio y la mayor prevalencia en problemas de salud y factores de riesgo como sedentarismo, obesidad, síntomas depresivos, etc.</p>
<p>Aprovechemos esta conmemoración del 8 de marzo para comprender y tomar conciencia de que como mujeres tenemos más experiencias, necesidades y expectativas que nos unen que las que nos separan.</p>
<p>Ese “algo” nos refuerza durante toda la vida que hombres y mujeres somos diferentes por naturaleza, como estrategia para evitar que se modifique la tradición de separar el mundo en dos, uno masculino jerárquicamente superior, más valorado socialmente que lo femenino.</p>
<p>Si queremos disminuir la brecha entre hombres y mujeres se requiere en primer lugar que nos veamos reflejadas en otra mujer; que reconozcamos que formamos parte de un colectivo que vive siempre con el riesgo latente de ser objeto de discriminación tanto en el ámbito público como privado.</p>
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		<title>¿Qué debe hacer Bachelet en favor de las mujeres?</title>
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		<pubDate>Sat, 08 Feb 2014 15:46:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Javiera Ulloa]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando resta un mes para el inicio del nuevo gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, no faltará quien lo evalúe como expresión de la mejor situación de las chilenas, a pesar que los datos duros nos hablan más bien de &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20140208124603/que-debe-hacer-bachelet-en-favor-de-las-mujeres/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando resta un mes para el inicio del nuevo gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, no faltará quien lo evalúe como expresión de la mejor situación de las chilenas, a pesar que los datos duros nos hablan más bien de avances magros, al compararnos con sociedades avanzadas y también con países de América Latina.</p>
<p>Por tanto, sí es momento propicio para hacer un recuento respecto a las tareas pendientes del estado chileno respecto a las profundas inequidades que viven las chilenas y, de esta manera, enfrentar así una de las expresiones más evidentes de la desigualdad existente en nuestro país.</p>
<p>A pesar que el debate sobre la desigualdad en Chile se ha centrado fundamentalmente en la disparidad de los ingresos, incluso en este marco, son las mujeres las que viven una situación más desventajada y así ocurre cuando observamos cualquier grupo humano, el de los pueblos originarios, de los inmigrantes, de quienes tienen distinta condición sexual, de los jóvenes, etc.</p>
<p>En cuanto a representación política femenina, Chile presenta una de las tasas más bajas de participación de las mujeres en cargos de elección popular si se le compara con países de la OCDE (26%) y con los de América Latina (23%).</p>
<p><strong>Por tanto, y a pesar que las mujeres constituyen la mitad de la población y electorado, sus necesidades e intereses específicos – muchas veces vinculados al cuidado de la familia y al peso de las tareas domésticas –no están lo suficientemente representados en las políticas públicas.</strong></p>
<p>Para ello se requiere avanzar en medidas especiales para acelerar la igualdad de facto como podrían ser las políticas de cuotas u otras medidas de acción positiva, tal como Chile se comprometió al suscribir la CEDAW.</p>
<p>En materia de incorporación de las mujeres a la fuerza laboral remunerada, si bien la participación laboral ha ido en aumento en los últimos años (47%), sigue siendo inferior a lo que ocurre en América Latina (53%).</p>
<p><strong>A esta insuficiente mejora, hay que señalar la deficiente calidad del empleo femenino expresado en ocupaciones separadas según sexo; cargos con menor jerarquía, con menores responsabilidades y salarios; menor sueldo por por igual trabajo; contratos más precarios, etc.</strong></p>
<p>Y aunque se inserten en el trabajo remunerado, las mujeres ejercen aún el rol reproductivo, entendido éste como el de la realización casi de forma exclusiva de las tareas domésticas, dedicación a la crianza y el cuidado de los hijos y familiares e incluso el de atender los afectos al interior de la familia.</p>
<p>Este trabajo queda excluido de la esfera económica, no tiene regulación económica, por lo que plantea al estado el desafío de reevaluar el campo del cuidado, de interiorizar a los hombres de su responsabilidad y de que desarrollen destrezas y habilidades en el ámbito doméstico.</p>
<p>Sí, el Estado chileno se ha abocado a que las mujeres se incorporen al trabajo productivo, pero no ha ocurrido lo mismo respecto al rol de los varones en el espacio privado.</p>
<p><strong>Algunas políticas públicas que pudieran contribuir en este sentido son los permisos parentales exclusivos para los hombres progenitores para el cuidado de sus hijos e hijas; la extensión del beneficio de la sala cuna sin considerar el sexo del trabajador (a); políticas integrales de cuidado, campañas públicas de promoción del reparto de tareas o talleres formativos en tareas domésticas dirigidos a hombres.</strong></p>
<p>Respecto a los derechos sexuales y reproductivos, Chile posee una legislación que criminaliza totalmente el aborto ejerciendo de esta manera el total control sobre los cuerpos de las mujeres.</p>
<p>De esta manera, desde el Estado se niega su derecho a la libre disposición de su cuerpo, a determinar cuántos hijos e hijas desea tener y en definitiva, a trazar su propio plan de vida. Tal como establecen las recomendaciones de organismos internacionales hacia nuestro país, se requiere que al menos se despenalice el aborto cuando corre peligro la vida de la madre, por inviabilidad del feto con la vida y en caso de violación.</p>
<p>El Estado tiene además el desafío de enfrentar de manera integral la violencia que sufren las mujeres por razón de su sexo, ya sea la física y psicológica ejercida por pololos, parejas o ex parejas, así como el acoso y la violencia sexual.</p>
<p>Estas son manifestaciones de quienes consideran a las mujeres como ciudadanas de segunda, carentes de derechos y capacidad de decisión y finalmente, como objetos a disposición del placer y poder masculinos.</p>
<p>Para ello, se hace urgente una Ley Integral contra la Violencia de Género que sancione por ejemplo, la apología o la defensa a este tipo de violencia, que promueva la igualdad y dignidad de las mujeres en los medios y la publicidad, que facilite la inserción económica de las víctimas de violencia, entre otros aspectos.</p>
<p><strong>Es nada menos que la tercera parte de las chilenas que reconocen haber sido víctima de violencia física, sexual o psicológica, según cada una de las encuestas que se han realizado en Chile sobre esta materia.</strong></p>
<p>Finalmente y retomando el debate existente en nuestro país sobre la disparidad en ingresos, cabe enfrentar en esta nueva administración lo que significa la reproducción de la pobreza femenina debido a las altas tasas de embarazo adolescente, una de las principales causas de deserción escolar de nuestras niñas y adolescentes.</p>
<p>Todas estos desafíos deberá enfrentar el nuevo Gobierno de Michelle Bachelet para avanzar en lo que constituye uno de los ejes de su programa como es el de enfrentar la desigualdad de género en nuestro país.</p>
<p>Sin duda, las miles de mujeres que se movilizaron en su campaña de norte a sur confían en que así lo hará.</p>
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		<title>Los Tres y su apología al femicidio</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/derechos-humanos/20140102194233/los-tres-y-su-apologia-al-femicidio/</link>
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		<pubDate>Thu, 02 Jan 2014 22:42:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Javiera Ulloa]]></category>

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		<description><![CDATA[“Tráeme la escopeta porque le voy a disparar al amor de mi vida que me acaba de traicionar” o “le dije mil veces que no me abandonara y ahora su destino lo decido yo” son algunas de las frases que &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/derechos-humanos/20140102194233/los-tres-y-su-apologia-al-femicidio/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>“Tráeme la escopeta porque le voy a disparar al amor de mi vida que me acaba de traicionar”</em> o <em>“le dije mil veces que no me abandonara y ahora su destino lo decido yo”</em> son algunas de las frases que contiene la nueva canción Hey, Hey, Hey del reconocido grupo chileno Los Tres.</p>
<p><strong>Sin duda, una verdadera apología al femicidio y a la violencia que sufren o han sufrido al menos un tercio de las mujeres de nuestro país.</strong></p>
<p>Esta expresión “artística” se convierte así en un ejemplo más de la casi total indiferencia que provoca en nuestra sociedad el asesinato y crueldad sistemática que viven miles de mujeres en el ámbito de lo privado por parte de parejas y ex parejas por el hecho de considerarlas como ciudadanas de segunda; carentes de derechos y capacidad de decisión y finalmente, como objetos a disposición del dominio y del placer y poder masculinos.</p>
<p>Si una se remite a los clásicos contractualistas que plantean la existencia del estado con el fin de garantizar los derechos naturales (entre ello, el derecho a la vida) frente a la inseguridad que representa el estado de naturaleza, <strong>pareciera que el estado chileno más preocupado de defender el derecho a la propiedad pone un especial foco en remitir las altas cifras de delincuencia y no en asegurar el derecho a la vida y a la calidad de la misma de miles de mujeres que deben enfrentar a diario la violencia como consecuencia de nuestro defecto de origen (no haber nacido hombres).</strong></p>
<p>En este sentido, para las mujeres en Chile pareciera que el pacto que funda el estado moderno pudiéramos darlo por revocado.</p>
<p>Para la Red Chilena contra la Violencia Doméstica y Sexual, son 54 mujeres y niñas que no recibieron la pertinente respuesta del estado.</p>
<p>Quizás otras 50 mujeres que hoy viven en este 2014 que recién comienza requieren de una Ley Integral contra la Violencia de Género, <strong>que considere – entre otros aspectos- duras sanciones a la apología al maltrato hacia la mujer como la expresada por Los Tres en su última producción y que promueva una imagen que respete su igualdad y dignidad de las mujeres y que no puedan ser utilizadas de forma excesiva como objetos, como ocurre en la actualidad.</strong></p>
<p>El estado tiene el desafío de enfrentar de manera integral la violencia que sufren las mujeres por razón de su sexo, ya sea la física y psicológica ejercida por pololos, parejas o ex parejas; así como el acoso y la violencia sexual.</p>
<p>De esta manera, una Ley Integral que pretende enfrentar la violencia de género – causada por el hecho de ser mujeres &#8211; requiere abordar las razones estructurales de la ocurrencia de esta violencia y que dicen relación con la asimetría existente entre géneros por razones históricas y culturales.</p>
<p>Y si bien el estado de Chile ha ratificado instrumentos del sistema internacional de los derechos humanos relativos a la erradicación de la violencia contra las mujeres, cuenta además con un marco jurídico legal sobre prevención y sanción de la violencia doméstica y ha realizado diversas campañas para visibilizar este tipo de violencia y promover la denuncia. A todas luces y enfrentados a las estadísticas, estos esfuerzos parecen insuficientes.</p>
<p>Así también, el estado debe enfrentar cada una de las manifestaciones de la desigual distribución de poder entre ambos géneros, que encuentra su fundamento en el patriarcado.</p>
<p>Esta verdadera ideología nos impone una verdadera marca de nacimiento, que nos impide disponer de nuestro propio cuerpo y con el riesgo siempre latente de ser objeto de abuso y discriminación, tanto en el ámbito público como privado. Sólo en el caso de la violencia, las mujeres también son más vulnerables a sufrir violaciones, abusos sexuales, delincuencia común, acoso sexual, etc.</p>
<p>Si bien el femicidio es la expresión extrema de violencia, existe una cultura escasamente proclive a la igualdad de género en nuestro país que le otorga el fundamento.</p>
<p>Es así que según datos del Observatorio de Género en Salud (2013), un 10% de los varones chilenos se manifestó en que hay ocasiones en que las mujeres “merecen ser golpeadas” o en porcentaje similar que en caso de violación “hay que preguntarse si la víctima es promiscua o tiene mala reputación”.</p>
<p>Así también ejemplo de esta cultura es que ocupemos el penúltimo lugar en el cono sur según el Ranking de Igualdad de Género del Foro Económico Mundial, siendo el ámbito laboral y el de representación femenina en política los ámbitos peor evaluados.</p>
<p>Debemos entender que la brecha salarial, la menor participación de las mujeres en el mercado laboral, la invisibilización del trabajo reproductivo o doméstico, la menor representación femenina, nichos de mercado laboral ampliamente feminizados, entre otros fenómenos, tienen la misma explicación que el fenómeno de la violencia.</p>
<p><strong>La causa no está en una violencia estructural de nuestras sociedades, sino fundamentalmente en que existe una menor valoración social de las mujeres respecto a los hombres. En definitiva, las mujeres somos una casta, consideradas ciudadanas de segunda categoría. Así como existe una preocupación por el incremento de las cifras de delincuencia, la violencia que vivimos las mujeres también es una lacra que debemos enfrentar, pero de modo integral.</strong></p>
<p>Una sociedad que es indiferente a la violencia que viven las mujeres se convierte en cómplice. Y un estado que no sanciona expresiones pro violencia como éstas, también.</p>
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		<title>Lo que nos deja la abstención de la 2da vuelta</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Dec 2013 00:00:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Javiera Ulloa]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>Durante la jornada de hoy hemos sido testigos de cómo los medios de comunicación fueron instalando como actor principal de la segunda vuelta la alta abstención, lo que fue ratificado con las cifras de participación, probablemente una de las más bajas desde el retorno a la democracia.</p>
<p>Es así que ya son diversas las voces desde la academia y especialmente en la clase política que coinciden en que la Ley N° 20.568 sobre inscripción automática y voto voluntario fue una mala ley y que es necesario modificarla. Seguramente tendremos novedades durante el 2014 sobre esta materia.</p>
<p>La Alianza a través de distintos personeros – de forma bastante irresponsable – buscó deslegitimar desde un primer momento el contundente triunfo de Michelle Bachelet cuestionando su representatividad<strong> y lo seguirán haciendo, para de esa manera evitar hacer un mea culpa por perder lo que hace 4 años parecía el inicio de un nuevo ciclo gobernado por la derecha y así evitar que ella cumpla su programa de reformas trascendentales en lo económico y político.</strong></p>
<p>Lo que se produjo, en cambio, fue el rotundo triunfo de Michelle Bachelet, que vino a refrendar los resultados de una exitosa primaria en la que la ciudadanía ya había expresado unas cifras de apoyo que significaban una distancia insalvable para la candidata Evelyn Matthei.</p>
<p><strong>Por esta razón, la verdadera protagonista sin lugar a dudas es Michelle Bachelet, quien confirmó que es un verdadero fenómeno electoral, que tendrá el desafío nada menor de responder a las altas expectativas de la ciudadanía respecto a disminuir la creciente desigualdad de nuestro país.</strong></p>
<p>Lo anterior no omite la necesidad de reflexionar sobre el fenómeno de la abstención que ha ido en alza en nuestro país desde el Plebiscito de 1988, pero que previo al voto voluntario se expresaba en la no inscripción en los registros electorales. Por tanto, era menor la abstención real, pero con cifras muy similares al período pre dictadura, contrario a la extendida creencia de que en Chile tenemos una larga historia de masiva participación ciudadana.</p>
<p>A comienzo de los años 70, la participación electoral no llegaba a más de un tercio de los que potencialmente podían hacerlo. Si se considera la representación del tramo etario de 18-29 años en el conjunto del electorado era de un 36,0% para el Plebiscito de 1988, de 13% en las parlamentarias del 2001, en diciembre del 2002, esta cifra disminuía al 10,73% del total de inscritos e inscritas y así sucesivamente.</p>
<p>De igual forma, la abstención real también fue incrementándose de manera progresiva, siendo ya hoy sólo un recuerdo las cifras de menor abstención de las elecciones presidenciales de 1989 (5,3%).</p>
<p>Sólo la segunda vuelta entre Lagos y Lavín en 1999 significó una interrupción de la tendencia por lo incierto del resultado. Al respecto, existe abundante información que muestra que una amplia mayoría de los chilenos no se interesa por la política, no participa en actividades relacionadas con la política, evalúa negativamente a los partidos y a los parlamentarios y otorga un bajo grado de importancia y credibilidad a los partidos y al Congreso Nacional.Todas estas actitudes y percepciones se acentúan entre los jóvenes.</p>
<p>Cuando se analiza el fenómeno, por lo general el debate responsabiliza a un cierto malestar con el sistema económico, con la distorsión de la representación debido al sistema binominal, como reacción a algunos hechos de corrupción, como un voto de castigo a la clase política.</p>
<p>Sin embargo, en la primera vuelta quienes pudieran haber representado esas voces discordantes y rentabilizado esta sensación de malestar respecto al sistema económico y político como fueron Marcel Claude y Roxana Miranda, sólo obtuvieron una votación de 2,81% y 1,24%, respectivamente.</p>
<p>Sin lugar a dudas, jugó este domingo en contra de una alta participación el que ésta fuera la tercera elección del año, <strong>que no estuviera garantizado el transporte público y evidentemente que ésta se considerara una elección sin incertidumbres. Quienes concurrimos a votar sabíamos de antemano quien sería electa al final de la jornada.</strong></p>
<p>Sin embargo, cuando se analiza la abstención no se considera la pérdida de centralidad de la política. Hoy en día son menores los asuntos cotidianos que afectan a las personas que resultan de responsabilidad del estado y por tanto, de competencia política, y más los vinculados al mercado, producto de la internacionalización de la economía, de los capitales y de la producción.</p>
<p>Por tanto, se está produciendo una divergencia entre las altas expectativas y una desigual y sólo parcial satisfacción de las demandas.</p>
<p><strong>También las altas cifras de abstención son un éxito de la derecha y de la dictadura, en que los partidos políticos quedaron proscritos y la actividad pública definida como vana, sin sentido, e incluso como dañina. A lo anterior, hay que sumar los efectos en lo cultural que conlleva el modelo económico. </strong></p>
<p>Los chilenos y chilenas sienten que no es necesaria la política y el estado para salir adelante; es decir, la cultura del self-made men que prioriza los proyectos individuales por sobre los colectivos.</p>
<p>Una preocupación que surge respecto a estas altas cifras de abstención, más allá que la derecha vaya a utilizarla para deslegitimar el gobierno de la nueva Presidenta, es que se constituye en el germen para futuros outsiders de la política con un potencial éxito, que con propuestas populistas logren lucrar con la desafección que crece día a día.</p>
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		<title>Bachelet versus Matthei</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Nov 2013 14:12:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Javiera Ulloa]]></category>

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		<description><![CDATA[A pesar que  ayer no resultó  electa como Presidenta de la República en primera vuelta, quien puede dudar que Michelle Bachelet es todo un fenómeno en la política chilena que está por encima de la apatía ciudadana y la mala &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20131118111223/bachelet-versus-matthei/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A pesar que  ayer no resultó  electa como Presidenta de la República en primera vuelta, quien puede dudar que Michelle Bachelet es todo un fenómeno en la política chilena que está por encima de la apatía ciudadana y la mala opinión hacia los políticos profesionales.</p>
<p>Ella sigue representando una novedad en la política.Un nuevo tipo de liderazgo definido como más bien propio de las mujeres. Uno más transparente, abierto, sin poses, más genuino y definitivamente, más creíble.</p>
<p>En cuanto a los estilos de hacer política, se piensa que el liderazgo de las mujeres resulta más interactivo, de mayor estímulo a la participación y menos agresivo.</p>
<p>A final de cuentas, las mujeres han sido vinculadas histórica y culturalmente a valores como los de amabilidad, compasión y sensibilidad hacia las necesidades de los demás.</p>
<p>Al respecto, diversas encuestas realizadas en el país muestran que ante la pregunta qué espera la población en un líder político, las respuestas relevan aspectos como los de honestidad, valores y principios, los que tenían poca ponderación en el pasado. Se han ido perdiendo aspectos más propios de la política tradicional, como la capacidad de ser buen gerente, alto desempeño, con autoridad, etc.</p>
<p><strong>Precisamente el gobierno “de los mejores” que proponía Piñera poniendo el énfasis en las capacidades técnicas y no políticas es una fórmula que la propia experiencia de estos 4 años terminaron por desterrar.</strong></p>
<p>En este sentido, Bachelet en la búsqueda de una política “más amable” propone una forma menos cupular de hacer política, más participativa y abierta al diálogo social.</p>
<p>Ejemplo de ello es que desde su retorno a Chile ha ido construyendo su programa de cara a la gente a través de encuentros programáticos, de levantamiento de demandas en regiones y de comisiones técnicas.</p>
<p>De esta manera, puso énfasis distintos a su propuesta programática original escuchando lo que la ciudadanía gritaba en las calles: educación pública gratuita y de calidad y una nueva Constitución se convirtieron en sus ejes principales de campaña. Dichas características personales son reconocidas por la gente. Le creen además porque recuerdan su buen gobierno, con un fuerte sello social y también en base a esta experiencia deciden apoyarla.</p>
<p>Por el contrario, Evelyn Matthei representa más bien otro tipo de liderazgo femenino, el de aquellas mujeres que se desempeñan en ambientes mayoritariamente masculinos y que para sobresalir han adoptado formas y temáticas de fondo similares a sus colegas hombres.</p>
<p><strong>Resulta ruda, demasiado frontal, incluso si se le compara con los políticos, lo que a todas luces para una cultura como la nuestra resulta hasta chocante.Sí se le reconoce como mujer preparada y de gran inteligencia, quizás precisamente por poseer una imagen más bien masculina.</strong></p>
<p>Ayer una vez conocedora de su paso a segunda vuelta señaló: “Ahora tendremos un discurso más moderado”. En sentido contrario, la moderación es precisamente uno de los valores emblemáticos en que las mujeres hemos sido educadas. Matthei parece escapar a dicha socialización y eso tiene un costo asociado.</p>
<p>Por otra parte, Matthei representa la continuación de una administración encabezada por el Presidente Piñera con una permanente baja popularidad y con una escasa credibilidad.</p>
<p>Conocida su trayectoria más oscura ligada a las escuchas y la radio Kyoto y al caso drogas que afectó a renombrados representantes de su coalición, entre ellos, al mismo Piñera, que la dejan en mal pie respecto al atributo de la confianza.<strong>Este mismo curriculum es el responsable del poco apoyo recibido por Renovación Nacional y que su candidatura representa más bien a la UDI y no a la coalición de derecha.</strong></p>
<p>En un momento en que la ciudadanía le pide valores a la política como consecuencia, honestidad y credibilidad,<strong> resurge Bachelet en una suerte de esperanza de que ejercerá el poder de una forma distinta y que podrá poner fin a su gran reforma de la protección social, pero que escuchando a la calle será capaz además de realizar los cambios estructurales que la derecha y su candidata rechazan.</strong></p>
<p>El liderazgo femenino de Bachelet además posee conciencia de género; busca satisfacer las necesidades económicas de las mujeres, pero además pretende revertir la asimetría de poder entre hombres y mujeres.</p>
<p>En este sentido, se comprometió a fortalecer la red de apoyo a las víctimas de violencia intrafamiliar, en avanzar hacia la despenalización del aborto en tres situaciones (ante peligro de la vida de la madre, inviabilidad del feto y en caso de violación), en garantizar constitucionalmente la igualdad entre hombres y mujeres, en incluir la paridad como norma, etc.</p>
<p>Matthei, en cambio, representa a un sector político que ve a las mujeres como madres o como trabajadoras con empleos precarios a disposición para aumentar la productividad de un país.</p>
<p>Además Michelle es percibida como femenina y maternal, lo que resulta un plus en una sociedad que mantiene casi intactas las expectativas sobre lo que debe ser una mujer y lo que debe ser un hombre.</p>
<p>Esto ha motivado a que Matthei durante su campaña haya intentado cambiar su imagen de mujer dura a una más sonriente y sea más común verla ahora con marido e hijos (a) como estrategia de campaña para “emparejar” en este atributo con Bachelet.</p>
<p>Hemos visto que al menos al inicio de la campaña se ha querido centrar el debate por parte de los medios o del Comando de Matthei respecto a que ambas son mujeres e hijas de generales de la Fuerza Aérea.</p>
<p><strong>Eso es lo único que comparten, porque el país que representan, el proyecto que encarnan y su mirada hacia las mujeres chilenas son absolutamente distintos.</strong></p>
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		<title>Política y mujeres, una relación esquiva</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Oct 2013 17:09:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Javiera Ulloa]]></category>

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		<description><![CDATA[Durante estos días se inició el período de propaganda electoral en que la ciudadanía tiene más acceso a conocer las distintas alternativas que presentan los partidos políticos en sus plantillas parlamentarias y para Consejeros y Consejeras Regionales. Cuál no sería &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20131023140923/politica-y-mujeres-una-relacion-esquiva/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Durante estos días se inició el período de propaganda electoral en que la ciudadanía tiene más acceso a conocer las distintas alternativas que presentan los partidos políticos en sus plantillas parlamentarias y para Consejeros y Consejeras Regionales. Cuál no sería mi sorpresa de ver aún pocas mujeres entre dichos nombres.</p>
<p>Lamentablemente la presencia de Michelle Bachelet, Evelyn Matthei y Roxana Miranda no responde a una necesidad de la clase política de revertir una de las desigualdades más profundas de nuestro país como es la asimetría de poder existente entre hombres y mujeres y que se expresa por ejemplo en los magros números de presencia femenina en el trabajo remunerado o en los espacios públicos y privados de toma de decisiones.</p>
<p>Cuando las bases de las democracias contemporáneas se encuentran en tela de juicio por sus dificultades para representar la diversidad existente en la ciudadanía, de responder a intereses y demandas y de abrir espacios de poder para aquellos grupos sociales que se han visto imposibilitados de hacerlo en la práctica, es cuando la presencia de las mujeres resulta aún más pertinente.</p>
<p><strong>Primero, las mujeres representamos la mitad de la población local, del electorado y también somos parte importante de los partidos políticos que no están brindando y promoviendo los espacios necesarios.En síntesis, somos la mitad de la ciudadanía que no estaría siendo considerada para la toma de decisiones respecto a los asuntos importantes del país.</strong></p>
<p>Además, las mujeres compartimos necesidades e intereses específicos que no están siendo representados.No somos de naturaleza distinta a los varones, pero qué duda cabe que estamos abocadas por designio cultural a tareas específicas ligadas al cuidado de la familia y a las tareas domésticas, incluso para aquellas que conforman la fuerza laboral remunerada.</p>
<p><strong>Poseemos experiencias, intereses y valores que nos resultan comunes, producto de una socialización determinada, y de desempeñar unos roles sociales subordinados que se traducen en trabajo gratuito al interior de los hogares, sin horario (parece que no se acaba nunca) y sin valoración social.Si de explotación económica se trata, las mujeres tenemos bastante que decir a lo largo de la historia.</strong></p>
<p>Desde niñas somos educadas en este modelo de madre esposa y cuidadora de otros (as), incluso para quienes se han incorporado al mercado laboral.Basta echar un vistazo a cualquier tienda de juguetes en la ciudad, a los cuentos infantiles, a la publicidad de productos de limpieza en que algún científico de bata blanca se dirige en exclusiva a las mujeres para convencerlas de los méritos de su producto, etc.</p>
<p>Se nos educa para postergar nuestras propias necesidades en favor de la familia a través de la ideología del amor que se llega a convertir en una verdadera trampa para la explotación.</p>
<p>Esto, sin cuestionamientos de ningún tipo, como si fuera parte de nuestra naturaleza, como una verdadera marca de nacimiento. Aún quienes cuentan con los recursos económicos para contratar a una asesora del hogar tiene la posibilidad de liberarse sólo en cierta medida de las tareas que le fueron asignadas culturalmente, para lo cual contrata a otra mujer para que se haga cargo de ellas.</p>
<p>Ese “algo” nos refuerza durante toda la vida que hombres y mujeres somos diferentes por naturaleza, como estrategia para evitar que se modifique la tradición de separar el mundo en dos: uno masculino jerárquicamente superior, más valorado socialmente que lo femenino.</p>
<p>A modo de ejemplo en materia de políticas públicas, la accesibilidad a un hospital por medio de transporte público cobra mayor sentido para las mujeres que para los hombres.</p>
<p><strong>La razón es que son ellas quienes tienen menor acceso a vehículo particular y porque son las mujeres quienes se preocupan de llevar a sus familiares a centros de salud cuando algún familiar está enfermo (a) o cuando debe realizar controles de rutina. Intereses y necesidades de este tipo pudieran ser mejor gestionados por otras mujeres que ocupen cargos de representación popular.</strong></p>
<p>Pero a lo anterior cabe añadir la necesidad que dichas mujeres que accedan a cargos de elección popular o a cargos de confianza tengan conciencia de género, que les permita identificar la asimetría de poder antes descrita entre hombres y mujeres. Y que entre sus propuestas no sólo busquen satisfacer las necesidades básicas de las mujeres vinculadas a la satisfacción de necesidades básicas (vivienda, salud educación, etc.), sino que desde el espacio de poder que ocupen hagan esfuerzos por modificar la desigual distribución de recursos que caracteriza a nuestro género respecto a los varones.</p>
<p>Resulta además paradójico que a pesar del innegable liderazgo de la ex Presidenta Michelle Bachelet probablemente la próxima Presidenta de Chile, caracterizado por relevar el aporte de las mujeres cuando fue Mandataria, <strong>no haya servido como insumo aunque sólo como estrategia electoral para que los hombres que lideran los partidos políticos hayan promovido una masiva presencia de más mujeres como candidatas para estas próximas elecciones.</strong></p>
<p>Ahora bien, si intentamos explicar porqué a pesar de tanta evidencia que señala la necesidad de que más mujeres se incorporen a la actividad política, los partidos políticos llevan aún pocas mujeres en sus listas, es bastante simple.</p>
<p><strong>Brindar espacios a más mujeres trae consigo que determinados hombres con nombre y apellido en cada una de estas colectividades queden sin esos espacios que creen propios.</strong></p>
<p>Sin duda, ceder el poder cuesta, especialmente cuando se está en política no por un bien colectivo sino para privilegiar intereses personales.</p>
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