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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Alberto Chacón</title>
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		<title>Pandora</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Mar 2015 17:42:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Chacón]]></category>

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		<description><![CDATA[La Caja de Pandora ya se abrió. Pandora en la mitología griega era una mujer, cuñada de Prometeo, que abrió una caja regalada maliciosamente por Zeus a la humanidad. A pesar de la prohibición de hacerlo, al abrirla  Pandora dejó &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20150331144227/pandora/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La Caja de Pandora ya se abrió.</p>
<p>Pandora en la mitología griega era una mujer, cuñada de Prometeo, que abrió una caja regalada maliciosamente por Zeus a la humanidad. A pesar de la prohibición de hacerlo, al abrirla  Pandora dejó que salieran volando  de la caja  todos los males que inundaron el porvenir del hombre: enfermedades, achaques, la muerte, el vicio y la pasión  etc., etc.</p>
<p>Agréguesele en clave chilena: la corrupción empresarial, los funcionarios ineptos, los cuoteos políticos, la desconfianza.Todo.Para colmo , suman y siguen  noticias sobre  comportamiento de las elites, sumándose al  desolador panorama .</p>
<p>Y parafraseando a Murphy , las cosas pueden empeorar.<strong>Entra  en escena  la “arista Soquimich” quien parece que hizo carne en su debido tiempo la  vieja premisa de “mojarlos a todos”.</strong>A la  palestra saldrán  nuevas boletas ideológicamente falsas, ahora  con mayor cobertura que Penta , abarcando más amplios espectros, y cabe esperar que el escenario se replete con nuevos   murciélagos. Por de pronto un ex  ministro y actual  consejero de un Banco, nos ha mostrado un anticipo de lo que tendremos que oir, cuando  reconoce  que su Fundación Siglo XXI recibía aportes de Soquimich, “cerrando los ojos”. Desafortunada expresión que los chilenos leemos como  la confirmación hamletiana de que “algo huele mal en la comarca”.</p>
<p><strong>Entonces se empieza  a debatir si  el país, la institucionalidad democrática, la empresarial, la política, están preparados para lo que viene. Por eso algunos hablan de llegar a acuerdos institucionales . </strong></p>
<p>Creo que sería bueno .</p>
<p>Siempre que previamente se conozca la verdad. No puede haber “borrón y cuenta nueva”. No lo hubo en el caso Mop Gate, donde hasta un ministro fue a parar a la Cárcel. Menos puede haberlo ahora.</p>
<p>Si hubiese contubernio, “ alianza o liga vituperable”, para esconder la verdad, sería simplemente caer en la contumacia. Ya sabemos por encuestas, y por todos los medios posibles que existe una crisis de confianza. Los partidos políticos reducidos a una camarilla desacreditada  ya no pueden conducir a la sociedad porque sencillamente la ciudadanía ha dejado de ver en ellos la virtud – esa “virtu” de la República romana-, que les confería autoridad.</p>
<p>Es cierto que en política hay una dialéctica entre la moral de la ética y la moral de la conveniencia.También sabemos que en ocasiones hay que “hacer de tripas corazón” y esperar la verdad “en la medida de lo posible”.</p>
<p><strong>Pero creo que en la situación que enfrentamos  ni aun esos renuncios son ya posible. Además estimo que  las dos conductas morales &#8211; la de la ética  y de la conveniencia- no se hacen fuego en este caso.</strong></p>
<p>¿Qué hacer?</p>
<p>Partamos dejando  que los fiscales hagan su trabajo; que  los jueces y la prensa hagan el suyo.Saldrá la pus. Durante un tiempo  habrá un rasgar  de vestiduras, nos echaremos ceniza en el pelo y tocaremos las campanas a rebato. Los efectos de esto, serían a lo menos dos: sabríamos de que madera están hechos  nuestros representantes. Mal que mal  en  ellos hemos delegado nuestra soberanía.</p>
<p><strong>Y en su oportunidad  les quitaremos el mandato si han obrado incorrectamente o se los renovaremos si consideramos que su actuación ha sido buena. Como siempre. Pero con toda la información disponible  En segundo término empujaría a las elites a una Glasnot  a un gran acuerdo transversal  que regenere la democracia y dinamice el país, incluyendo aquellas medidas que Comisiones ya están por proponer, incluyendo  las del Presidente Lagos y su excelente página  <a href="http://www.tuconstitución.cl">www.tuconstitución.cl</a></strong></p>
<p>Pero saltarse el paso de darles  a los chilenos la verdad  amén de ignominioso sería, dadas las actuales circunstancias, inútil. Solo agravaría hasta extremos difíciles de prever, la crisis de confianza que se ha instalado precisamente por actos opacos y poco éticos. Perseverar a nivel mayúsculo en ellos sería más que un crimen, una estupidez.</p>
<p>Volvamos a Pandora y su cajita nefasta.</p>
<p>Dice la leyenda  que solo la Esperanza, que de algún modo consiguió encerrarse en el cofre junto con las Plagas, se quedó con nosotros. No se fue volando. La mitología no nos dice que la esperanza haga que las Plagas se vayan o desaparezcan . Pero, de alguna manera misteriosa nos proporciona la Fe.</p>
<p><strong>Tengamos fe en las instituciones. En todas. En especial en  la Presidencia de la República , démosle apoyo porque- a pesar de la desgracia de CAVAL-, ha dado instrucciones claras disponiendo que la transparencia  sea la norma  a todo nivel. Las  comisiones creadas por ella apuntan en el sentido correcto.</strong></p>
<p>Así, paso a paso, a despecho de los contratiempos, el bajoneo, la irritabilidad, con la verdad en la mano, hay que confiar .Tener a la Esperanza  de nuestro lado. Para que, con su luz frágil, nos permita a todos encontrar un camino racional de salida y enfrentar de ese modo  un nuevo y buen comienzo.</p>
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		<title>Memorias del subdesarrollo</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Dec 2014 12:12:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Chacón]]></category>

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		<description><![CDATA[Evoco el nombre de una película cubana que vi en los primeros setenta para permitirme,  cuarenta años después, ilustrar  algo que aprendí  en el curso de mi vida: que el  subdesarrollo  es una cuestión de mentalidad. Que la diferencia entre &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20141207091229/memorias-del-subdesarrollo/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Evoco el nombre de una película cubana que vi en los primeros setenta para permitirme,  cuarenta años después, ilustrar  algo que aprendí  en el curso de mi vida: que el  subdesarrollo  es una cuestión de mentalidad. <strong>Que la diferencia entre el subdesarrollo y el desarrollo tiene, antes que nada, que ver con actitudes.</strong></p>
<p>Hace muchos años el economista Aníbal Pinto habló de <em>“Chile, un caso de desarrollo frustrado”</em> mientras antes, en 1912, F. Antonio Encina nos trataba de explicar  <em>“Nuestra Inferioridad Económica”</em>. Hemos progresado desde entonces pero mientras más vamos para allá, más se aleja la meta del desarrollo. Algo nos retaca. Se me ocurren ejemplos domésticos y a nivel  macro para explicarnos algo de lo que nos ocurre.</p>
<p>Cada vez que paseo a pié o en bicicleta  por las calles de mi  comuna, que no es ni con mucho una comuna pobre, veo las veredas y calles hechas pedazos,  hoyos por doquier en las aceras, calles plagadas de polvo, antejardines llenos  de maleza y de basura. No puedo dejar de decirme entonces “alguien no está haciendo bien la pega”.</p>
<p>¿Qué puede explicar tanta desidia? Es probable que si uno lograse reclamarle al alcalde, comenzará su letanía de explicaciones con un “es que…”. Cuando alguien le diga a usted “es que&#8230;” le estará dando una excusa, le estará comunicando que no tiene el poder para arreglar las cosas, que la culpa es del otro.</p>
<p><strong>Me cortan intempestivamente  el servicio  del celular, sin  siquiera un  mensaje de texto que me lo anunciase. Como tenía contratado un Pago Automático, estuvieron dos semanas entre el banco y la empresa jugando conmigo al “compra huevos”. Cuando pagué me prometieron arreglar el problema en una hora. Estuvieron siete días. Al reclamar, el empleado me dijo “¿y quien le informó tal mentira?” Se sacó el pillo, como si el cliente fuera quien tuviera que responder esa pregunta estúpida.</strong></p>
<p>En el  aeropuerto de Tepual de Puerto Montt que tiene 7 salidas, mi baucher dice que  el destino a Santiago es por la puerta 6, pero al llegar  a ella el letrero dice: destino Punta Arenas. Me preocupo y alguien me asegura que  es el aviso el que está mal. Pasan los minutos y, como el aviso seguía allí mal informando, reclamo  que cambien el anuncio. “No es mi problema”, me contestan.</p>
<p>Trate usted de salir de Machalí con destino a Santiago y no encontrará letrero alguno, tendrá que ir por huellas de tierra, adivinando, preguntando.</p>
<p><strong>Hace algún tiempo fuimos con unos amigos del colegio a pasar un fin de semana en un hotel bastante caro en Puerto Varas. Como teníamos tiempo antes de emprender el regreso, decidimos bañarnos en la piscina temperada. No nos dejaron. Se nos informó que el “día domingo el uso de la piscina temperada  correspondía exclusivamente al gerente y su familia”.</strong></p>
<p>En un restaurante del Parque Arauco pregunto por mesas y recibo una especie de orden seca, “va a tener que esperar porque no hay espacio”. Me siento finalmente, y otro mozo  me toma mal el pedido. El me alega que yo estoy equivocado. Le digo que no esperé media hora para sentarme y pedir algo que no me gusta. Finalmente llega con un plato frío que me arroja sobre la mesa.</p>
<p>Durante años fui periódicamente a Lima. Amén de la buena cocina, la atención al cliente  es de país desarrollado. Sonrisas y excelente trato. Ante el menor  asomo de reclamo, le cambian  a uno el plato o el trago.</p>
<p>Resulta que queremos ser un país “de servicios”, pero  ese objetivo “no cuadra” con la ausencia de una cultura de impecabilidad y de compromiso.</p>
<p><strong>Vinculo lo anterior con los fallos en el otrora impecable Metro.  Ya faltan los dedos de las manos para contar las chapuzas y uno no puede dejar de relacionar este deterioro con un Estado que no tiene a la gestión impecable dentro de sus prioridades. Gerentes que no se nombran, despido indiscriminado de técnicos, maltrato a profesionales y trabajadores.Resultado: lo que vemos.</strong></p>
<p>Converso en un restaurante  con una mesera de tono caribeño. Era colombiana. ¡Qué atención! Al pagar y darle su merecida  propina me confidencia que según ella “los chilenos no tienen compromiso con lo que hacen”. Por ahí parece que va la cosa.</p>
<p>En nuestro medio  abundan los  que se defienden con explicaciones, los que no se sienten responsables ; aquellos directivos  que ajustan sus estándares  al nivel medio de su grey, los que quieren caerle bien a todos  y no hacerse problemas.</p>
<p>Parafrasean a Serrat: “A<em> mis subordinados sé tratarlos, con mano izquierda les llamo camaradas”.</em> Creo que si no hay conciencia de que estamos “achanchados” en el empeño de que las cosas salgan “a la primera”, seguiremos esperando a la vera del camino del desarrollo y no dejaremos nunca de depender del precio del cobre, la madera y la fruta.</p>
<p><strong>La actitud que se ve por doquier no es compatible con  un  país de servicios. Algo tiene que ver con la buena educación, la gran promesa de este Gobierno.</strong></p>
<p>Mientras ella  se cumple, a lo mejor sería preciso,  a todo nivel, seguir  el ejemplo de esa mesera colombiana “jugada” con lo que hace.</p>
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		<title>Don Manuel</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Feb 2014 20:14:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ccaro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Chacón]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace 14 años que partió don Manuel. Tuve la suerte de conocerlo y tratarlo durante 20 años.Había sido un gran abogado y maestro de derecho constitucional. Penquista de origen, tempranamente se había iniciado en las luchas políticas. Era un placer &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20140220171436/don-manuel/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace 14 años que partió don Manuel.</p>
<p>Tuve la suerte de conocerlo y tratarlo durante 20 años.Había sido un gran abogado y maestro de derecho constitucional. Penquista de origen, tempranamente se había iniciado en las luchas políticas.</p>
<p>Era un placer escucharlo hablar de esos primeros años, cuando, estudiante de un colegio de curas marchó junto a los liceanos en pro de la candidatura radical de Pedro Aguirre Cerda, allá por el 38. Con una sonrisa maliciosa nos contaba cómo, en la mitad del desfile cruzó miradas con el rector del colegio católico y, desafiante , levantó a su vista el puño en alto.</p>
<p>Era radical de formación y también masón, aunque respecto a este último punto solía declararse &#8220;en sueño&#8221;. En tiempos de aguas procelosas para la política chilena fue ministro de Allende, ejerciendo la cartera de justicia.</p>
<p><strong>A poco andar el partido se dividió y, alineándose con el PIR , decidió dejar el gobierno, no sin antes sufrir las iracundia personal de don Salvador quien, acusándolos de haberle dado &#8220;una puñalada trapera&#8221;,dicen que salió persiguiendo a los dos ministros piristas , escaleras abajo en pos de la entrada de Morandé 80. </strong></p>
<p>&#8220;Apura el paso, Manuel -contaba que le gritaba don Alberto Baltra- mira que este hombre nos quiere matar&#8221;.</p>
<p>Los tiempos, como sabemos, cambiaron . El Golpe de Estado pilló a don Manuel ejerciendo el decanato de la Escuela de Derecho de la Universidad de Concepción.  Un buen día lo llamó el general Clericus que ejercía de rector delegado . El diálogo habría sido así.</p>
<p>-Usted debe dejar de inmediato el decanato , señor.</p>
<p>-¿Puedo saber las razones, rector?</p>
<p>-Usted es un político.</p>
<p>-<strong>Ah! …en la antigua Grecia había dos tipos de personas: los &#8220;politicus&#8221; y los &#8220;idioticus&#8221;. ¡Adiós señor Clericus!</strong></p>
<p>Así fue como abandonó su universidad.Volvería veinte años después. Pellejerías pasó don Manuel . Le conocí cuando ya había creado el Grupo de Estudios Constitucionales y yo era un jovencísimo fiscal de una financiera vinculada a la Iglesia del Cardenal Silva.</p>
<p>Siempre unido a su Gabriela que oficiaba de escribiente en una Notaría, la paga era bien poca y se negaba sistemáticamente a aumentar sus horas para servir durante una irrenunciable media jornada gratuita al Grupo de los 24. Me invitaba a menudo, en la época más negra de la represión a talleres y conferencias. No siempre ellas tenían lugar, y más de una vez irrumpieron</p>
<p><strong>Carabineros y gente harto fea de lentes oscuros hacía sentir su presencia arreando con más de un conferencista. Con ocasión de la Asamblea de la Civilidad dio con sus huesos en Capuchinos, y abogados amigos se turnaron para cubrir sin costo el puesto que transitoriamente había dejado en la Fiscalía que estaba a mi cargo.</strong></p>
<p>Conversamos mucho por entonces. En la oficina. A veces en mi casa con Gabriela; otras en su mesa modesta.Épocas de patria sin libertad en que hasta se vio obligado a abandonar intempestivamente su domicilio a ruego de un dueño de casa que no quería tener inquilinos &#8220;políticos&#8221;.</p>
<p>No creyó nunca en esto de meterse en la institucionalidad de la dictadura. La consideraba una obra intrínsecamente antidemocrática que dañaría el futuro de la convivencia.</p>
<p>-Si la &#8220;idea valida derecho&#8221;, Alberto, no está legitimada, entonces ¿de qué servirá ganar el plebiscito?</p>
<p>Me he acordado mucho de sus argumentos en estos días en que la mayoría de los chilenos parece estar de acuerdo en darse por fin unas reglas de convivencia que signifiquen compartir &#8220;una idea válida de derecho&#8221;. Cuando ello ocurra, me acordaré de don Manuel.</p>
<p>En los días previos al 5 de octubre, logré enganchar a mi viejo amigo entre la avanzada de encargados de local en la zona Sur que logré instalar merced a la buena voluntad de un viejo condiscípulo del Instituto y Notario. Allí estuvo él custodiando urnas y resultados  de esa jornada memorable.</p>
<p>Los años siguientes lo vieron partir junto a su Gabriela a inaugurar la embajada de Chile en Budapest y tuve la suerte de estar con ellos una semana. A veces añoro esos años de convivencia diaria. Cada mediodía, desde mi oficina , sabía que el había llegado nada más que prestando atento oído a la bienvenida cariñosa que le brindaban secretarias y funcionarios del banco,&#8221;Buenos días don Manolito&#8221;.</p>
<p>Por mi parte nunca me atreví a llamarlo de otra manera que Don Manuel. No era por diferencia de edad, ni menos por algo reverencial. Es que sabía que tenía el privilegio de trabajar y de tratar con alguien que era todo un señor. <strong>Me ha costado mucho en estos años aceptar que partió. He buscado su nombre en memorias de dignatarios que trabajaron codo a codo con él , alguna referencia mayor a su trabajo, a su obra, a su impronta de hombre íntegro y bondadoso. A su aporte a la reconstrucción democrática de nuestra patria. Escasas alusiones .</strong></p>
<p>Quizás él así lo habría querido. Partió a comienzos del mes de febrero del 2000, cuando el siglo XXI despuntaba. En silencio. Con modestia.</p>
<p>Me queda el consuelo de saber que los grandes hombres no necesitan fanfarria ni banda de músicos en su despedida. Porque no desaparecen del todo. Solo se desvanecen. Como don Manuel Sanhueza, mi colega, mi amigo recordado.</p>
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		<title>Doña Rebeca</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Jan 2013 17:16:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Chacón]]></category>

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		<description><![CDATA[La actual ministra Pérez, de la cartera de Justicia nos da a conocer en una entrevista íntima que su abuela , actualmente de 80 años, no pudo concretar sus aspiraciones profesionales , al serle vedada esa posibilidad por su familia, &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20130130141627/dona-rebeca/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La actual ministra Pérez, de la cartera de Justicia nos da a conocer en una entrevista íntima que su abuela , actualmente de 80 años, no pudo concretar sus aspiraciones profesionales , al serle vedada esa posibilidad por su familia, la que no veía con buenos ojos a una mujer en las aulas.Evoqué entonces a mi madre quien siendo bastante mayor que la abuela de la Ministra también en su tiempo se encontró con variados obstáculos para llegar a la Universidad, el principal, la oposición de su padre, un austero magistrado que llegó a encabezar el más alto Tribunal de la República.</p>
<p><strong>El padre de mi madre, como casi todos de su generación, quería para su hija única el altar, de tener suerte, o bien el encargo del cuidado de sus padres, llegados éstos a la ancianidad. Al abuelo dignatario no le caían bien las discusiones. “<em>No se hable más del asunto. Su rol es la casa y sanseacabó”.</em></strong></p>
<p>Rebeca, que así se llamaba mi madre, era una luchadora en tiempos en que la vida no era fácil para las mujeres con inquietudes, por el hecho simple de ser mujeres. Ante la negativa de mi abuelo, mi madre luchó. Ignoro con que armas convenció a mi abuela y nunca me fue revelado con que argumentos mi abuela convenció a su vez al magistrado.</p>
<p>El caso es que éste sentenció a comienzos de 1932: <em>“Está bien , te acompañaré a matricularte a la Universidad siempre que allí se me garantice que hay otras señoritas estudiando leyes; si no encuentro a ninguna, te vuelves”.</em></p>
<p>Cuentan que era Goethe el que decía que <em>“cuando hay un propósito y la decisión de satisfacerlo, la providencia entera se confabula para ello”.</em></p>
<p><strong>El caso es que mi abuelo Abraham –quien siempre tendrá mi admiración y la de la historia -, se encontró con un viejo conocido, don Servando, quien llevado por la misma inquietud traía del brazo a su hija María. Fueron, al final, tres mujeres en aquel curso de leyes, mi madre y dos Marías, las que iniciarían así una amistad que las acompañaría hasta el final de sus días, o hasta cuando el tiempo hostil nubló sus respectivas memorias.</strong></p>
<p>Mi madre, egresada con máxima distinción haría su carrera en medio de vetustos caballeros de bigotes en punta y jóvenes y ensombrerados abogados. Desde mi perspectiva de hijo, tener por madre a Rebeca no me resultó para nada fácil. El niño que fui tendía más al juego y a la chacota que a emular su brillo académico manifestado en puros siete en el colegio y la universidad y en calificaciones sobresalientes de servicio.</p>
<p>Tampoco ha de haber sido fácil la vida de mi mamá: llegar de vuelta a corregir tareas, a pelear con las rebeldías infantiles y atender al marido exigente.</p>
<p>Hacia fines de 1964, yo tenía recién 14 pero era aun bastante regalón de mi mamá. Mamón se diría hoy. Una noche, antes de irme a acostar, Rebeca me pide “<em>conversar unas palabritas contigo”.</em> <strong>Tras cartón me anuncia que el Presidente Frei Montalva, recién electo, le había ofrecido el cargo de subsecretaria de Economía. Puso en mis manos la decisión con las siguientes palabras: <em>“Si tu vas a seguir necesitando de tu madre para que te ayude a estudiar, no acepto el cargo, pues es de mucha responsabilidad y dedicación.Tú decides”</em>.Aceptamos el cargo.</strong> Para beneficio de ambos, pienso ahora. Nunca más creí necesitar su ayuda en el resto de mis días de estudiante y ella pudo cumplir a cabalidad la responsabilidad de regular una economía de precios fijos.</p>
<p>Tengo siempre a la vista la foto de esos tiempos de Rebeca. La única falda entre sus pares subsecretarios, rodeando al Presidente Frei.</p>
<p>Volviendo a estos tiempos de la joven ministra Pérez ejerciendo con brillo y dignidad el cargo de ministra y siendo yo testigo de cómo se multiplica en nuestros días el rol bienhechor de la mujer en tantos planos distintos, pienso que todos le debemos más de algo a aquellas como la señora Rebeca.</p>
<p><strong>Esas mujeres que abrieron surcos, atreviéndose en su época a desafiar las voces tronantes de los patriarcas y que, contra viento y marea, se ganaron un lugar de honor en la sociedad y, obrando así, aparecieron. Sí, aparecieron, como en las fotos sepias de finales de los treinta y los cuarenta en que se destaca ella, única mujer, de sombrero a cuadritos, la boca corazón de guinda, en medio de un universo uniformemente masculino.</strong></p>
<p>Ayer no más , celebrando con mi hermano el cumpleaños de éste, le referí cuando no hace mucho, en un almuerzo , un comensal más viejo que no me quería nada, pretendió herirme diciendo a los demás<em> “este hombre se llama Alberto Chacón , pero es mejor conocido como el hijo de la Rebequita”.</em> En su momento me sentí ofendido, mal que mal había tenido yo mismo algún pedigrí profesional y no me ha gustado nunca ser hijo de…</p>
<p>Si hoy esas palabras me fuesen dichas, habría replicado con voz entera “es cierto, soy un hijo de la Rebequita, y a mucha honra”.</p>
<p>Así se lo dije a mi hermano. Segundos después nos miramos a los ojos y simplemente, sin agregar palabra, levantamos nuestras copas y nuestra mirada al cielo. En recuerdo de doña Rebeca.</p>
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		<title>Mala educación</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Nov 2012 19:54:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Chacón]]></category>

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		<description><![CDATA[Arturo, después de haber hecho una larga y fructífera carrera como médico cirujano en Miami, se dedica ahora a la docencia y oficia actualmente como médico director de un importante hospital en Florida . Fue él quien, movido por la &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20121119165452/mala-educacion-2/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Arturo, después de haber hecho una larga y fructífera carrera como médico cirujano en Miami, se dedica ahora a la docencia y oficia actualmente como médico director de un importante hospital en Florida . Fue él quien, movido por la nostalgia , me incentivó a convocar a la cena anual del glorioso 5º D Humanidades del año 1965 del Instituto Nacional .</p>
<p>Recuérdese que por el año 65 del siglo pasado, la educación tenía dos etapas, una primaria y otra secundaria o de Humanidades. Después, el 68, Frei Montalva amplió en dos años la educación primaria y se dividió el ciclo colegial en básica- de ocho años- y media- de cuatro. Cierro paréntesis y vuelvo a Arturo.</p>
<p>Este amigo , semanas después de haber tenido lugar la agradable cena institutana , junto con las fotos de la comida, me hace llegar un testimonio fotográfico que inspira esta columna . Aparece Arturo fotografiado en el mismo banco de hace 47 años. La misma sala de clases.Incluso se podía , entre aquellos añosos pupitres con asiento empotrado al suelo a través de una gruesa viga de acero, distinguir a mi propio y viejo pupitre, intentando sobrevivir al paso de los años.</p>
<p>Lo notable para mí no fue ciertamente constatar el paso de los años en rostro y la cabeza de mi amigo, ya que si estuviese yo frente al espejo podría sorprenderme de la misma manera al contemplar mi faz.</p>
<p><strong>Lo que me llamó la atención es el entorno, la sala de clases, holladas sus paredes por la inmundicia y los grafitis ; infame rémora de una barbarie sobrecogedora.</strong> Al recibir y examinar ese testimonio gráfico, se me ocurrió rescatar de entre mis archivos, otra imagen, esta vez en blanco y negro, con clara tendencia al sepia. La instantánea la tomó el mismo amigo de quien hablo , pero en Junio o Julio de 1965.</p>
<p>En ellas se muestra a los niños que éramos en aquel tiempo; todos sonrientes, curiosos , algunos gesticulando, como suelen hacerlo jóvenes de quince, de dieciséis, cuando aun no tienen el “alma con mediasuela” ,<strong> en medio de un ambiente de paredes impolutas, recubiertas de madera corrugada , pudiéndose ver, al fondo, un diario mural profusamente lleno,con trabajos,caricaturas y eventos del curso.</strong></p>
<p>Estas líneas serían solamente un vehículo de la nostalgia que muchos desdeñarán por sentimental pero no es eso lo que me moviliza. La foto actual es para mí una imagen viva del deterioro de la educación pública.</p>
<p>Imposible, además , no preguntarse tras cartón si en los colegios particulares pagados, con los cuales frecuentemente los institutanos de todos los tiempos compiten – antaño en el Bachillerato y la PAA ; hoy en la PSU o en pruebas deportivas-, se toleraría un maltrato semejante a sus aulas.</p>
<p>No es necesario ser partidario de una dictadura, como decía el ahora defenestrado Bichi Borghi, confundiendo lastimosamente disciplina básica con autoritarismo, para entender que los groseros grafitis, la indecencia del entorno que se muestra en nuestra vieja sala de clases , no son aceptables. Porque antes que nada emporcan el proceso educativo que tiene lugar allí y bañan de mugre a quienes intervienen, entre ellos a los propios alumnos.</p>
<p>Junto con esa reflexión , añado algo que mi buen doctor y ex condiscípulo me contó a propósito de su visita a las aulas que nos formaron en tiempos demasiado remotos.</p>
<p>Me refiere Arturo que en esa ocasión los maestros con quienes se entrevistó le hicieron ver que los ambientes escolares que conocimos y que hacían prácticamente imposible concebir atentados de esa naturaleza, han dejado de existir, reemplazándolos , como forma de convivencia, por una suerte de entramado de incomunicación y falta de confianza .</p>
<p><strong>Se me vino a la cabeza los que nuestra hermosa ex profesora de música de aquellos días felices, me dijera en la misma comida anual de curso , al relatarme que hacia mediados de los 80, el ambiente tóxico de sospechas de todo tipo , desde y hacia los profesores o de estos entre sí, era de tal naturaleza que consideró necesario abandonar el Colegio para siempre.</strong></p>
<p>Todo eso me hace pensar que el emporcamiento de las salas de clases tiene raíces más profundas en esta historia de la mala educación de que padece nuestro país , pues si en la convivencia diaria entre los actores subyace la desconfianza y el recelo, no hay que ser muy avispado para concluir entre las víctimas de tal marasmo se hallarán el aprendizaje y la disciplina.</p>
<p>Y mal que mal , cuando la promesa de adquirir disciplina y de paso aprender algo, no se va cumpliendo , no es de extrañar que a poco andar campee el vandalismo , ese estadio superior de la falta de respeto. No se trata de repetir, con Jorge Manrique “ como a nuestro parecer cualquiera tiempo pasado fue mejor”, ni caer en raciocinios simples, pero me parece que lo que “huele mal” en esta Comarca está a veces en la base del proceso y lo que se ve no es sino la punta del iceberg.</p>
<p><strong>Mientras tanto, yo propondré a esos muchachos del 65 , con ocasión del cercano bicentenario del querido Instituto Nacional que colaboremos con gestos de desagravio. Que le lavemos la cara y le peinemos la frente al viejo colegio.Sugeriré que apadrinemos a esa maltrecha Sala, garantizándole ornato y aseo . Para que envejezca con dignidad.</strong></p>
<p>Mal que mal , cerquita de mi amigo Arturo me sentaba yo y pienso que si el viejo pupitre cuyo asiento sigue empotrado al cemento, se ha dignado sobrevivir al paso del tiempo y a los maltratos , es porque espera el salvataje de alguno de sus antiguos amigos. Para seguir sirviendo de soporte a nuevos hombres que, de verdad, como decía Camilo Henriquez en el manifiesto de fundación, <em>“den a la Patria honor y la hagan florecer…”</em></p>
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		<title>El 5 de octubre y la funa del voto</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Oct 2012 14:11:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Chacón]]></category>

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		<description><![CDATA[En épocas oscuras para la democracia en Chile, algunos de quienes muchos años después serían gobierno inventaron una hermosa frase: “Chile una patria para todos” .Fue mucho antes del 5 de octubre de 1988. Antes del triunfo del NO. Mucho &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20121004111100/el-5-de-octubre-y-la-funa-del-voto/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En épocas oscuras para la democracia en Chile, algunos de quienes muchos años después serían gobierno inventaron una hermosa frase: <em>“Chile una patria para todos”</em> .Fue mucho antes del 5 de octubre de 1988. Antes del triunfo del NO. Mucho antes de los mensajes unitarios y alegres de la franja televisiva que hoy ha vuelto a recrearse a través de la película “No”.</p>
<p>Soy de aquellos que piensan que el inmenso éxito que culminó el 5 de octubre de 1988 se fue gestando en el alma , la piel y el corazón de los chilenos ,a través de muchos gestos, muchas voces, muchos actos heroicos , mucha pasión por la democracia y muchas frases felices Como la del cardenal Raul Silva Henríquez cuando , en medio del desencuentro, nos pidió recuperar <em>“el alma de Chile”</em> o cuando algunos políticos plantearon: Queremos <em>“una patria para todos”.</em></p>
<p><strong>La reconquista de esa patria para todos se hizo,-se hace-, ya lo sabemos, paso a paso, <em>“golpe a golpe, verso a verso”</em>, en las palabras de Machado.Primero, hubo que luchar por el derecho a la ciudadanía, con el voto. Esa es quizás la gran lección que nos deja el 5 de octubre repetida muchas veces, aunque siempre sea necesario reiterarlo- por aquello que<em> “por sabido se calla y por callado se olvida”</em>-, se conquistó <em>“sin odios sin violencia”</em>, con papel y lápiz, el regreso a la ciudadanía.</strong></p>
<p>Traigo esto a colación porque hay algunos que haciendo ingeniosa paráfrasis hoy nos dicen <em>“yo no presto mi voto”</em>. La gran mayoría de ellos- sino todos-, no habían nacido en tiempos en que ni aunque hubiesen deseado con toda su alma <em>“prestar el voto</em>&#8220;, lo hubiesen podido hacer, puesto que lo primero que hizo la dictadura contra nosotros, el resto de los chilenos, fue quemar los registros electorales, y junto con eso, desposeernos de soberanía, de la calidad de ciudadanos ¿Será necesario recordarlo?</p>
<p>Muchos de los padres de quienes <em>“no quieren prestar su voto”</em> decían en tiempos de definiciones que no valía la pena inscribirse en los registros electorales “porque las dictaduras no entregan el poder”. Una lástima que hayan sembrado en los jóvenes de hoy, lo de “funar” uno de los ritos más relevantes de toda democracia, la de una elección popular.</p>
<p>Dicen lo estudiosos que con esto del voto voluntario es la representación de los sectores acomodados la que aumenta. Una especie de distribución regresiva de la democracia.</p>
<p><strong>Quienes no representan políticamente a esos sectores sabrán lo que hicieron al aprobarlo y el resultado se verá ahora, en unos días más. Lo que me parece es que los que tienen en general las riendas del binominal, ellos sí sabían perfectamente lo que hacían. Pero es probable que aun sus cálculos más optimistas no previeron este regalo de los jóvenes que hoy no quieren prestar el voto , los que quieren funar las elecciones que , de tener éxito, aumentará más la brecha de la mala distribución que presagia desde ya el famoso voto voluntario.</strong></p>
<p>Ojalá me equivoque.</p>
<p>Porque la verdad es que necesitamos hoy más que nunca esa <em>“patria para todos”</em> una vez recuperadas las instancias formales de la democracia, que se inicia con el derecho a elegir y ser elegido, que sigue con la libertad de pensar, de leer , de enseñar; con el derecho a exigir leyes justas , no discriminatorias; a fiscalizar los actos de los gobernantes ; a tener crecientes grado de justicia en la redistribución de esta torta y todos los demás bienes que la justicia trae consigo .</p>
<p><strong>Incluso el derecho de conseguir los votos para reformar un sistema injusto de representación y hasta, mayorías mediante, a modificar las reglas del juego siempre que las nuevas también sean más inclusivas que las anteriores. Dicho eso, jugar a “funar” las elecciones me parece bien parecido a jugar con fuego. Demasiado fuerte para quienes, como yo, vimos el palacio de la Moneda en llamas.Con un Presidente adentro.</strong></p>
<p>Dicen que el 5 de octubre ya está en la historia, que nadie saldrá a las calles a abrazarse como aquella vez, por haber reconquistado los derechos básicos para reconstruir la convivencia, que el país y la juventud están “en otra”.</p>
<p>Puede ser cierto.</p>
<p>Yo, por mi parte, dedicaré algunos minutos silenciosos del próximo 5 de octubre, a recordar esa gesta. Para no olvidar lo que ello significó.Como primer gran paso para ir plasmando, con rapidez o lentitud- juzgue usted como quiera-, esa <em>&#8220;Patria para Todos”</em> que muchos años antes, acuñamos entre todos los demócratas, al tiempo que enterrábamos nuestros propios maximalismos excluyentes y acudíamos al encuentro de quienes teníamos el mismo sueño.</p>
<p><strong>Y en ese silencio reflexivo , tendré presente en mi corazón a quienes , durante esa larga noche que duró 17 años, murieron con la esperanza de que en un tiempo futuro nuestro Chile retomaría la senda de la convivencia ,como primer paso –indispensable eso sí-, de un país integrado e integrador .</strong></p>
<p>Quizás la reciente muerte de un preclaro testigo como fue el padre Pierre Dubois me ayude a recordarlos.</p>
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		<title>Acerca de la confianza</title>
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		<pubDate>Sun, 24 Jun 2012 14:54:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Chacón]]></category>

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		<description><![CDATA[Hará cosa de un año, en un acto público profusamente difundido por el vespertino La Segunda, el Presidente de la República señaló que el país debía abocarse al reemplazo de su sistema electoral. El mismo mandatario se había reunido con &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20120624105415/acerca-de-la-confianza/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hará cosa de  un año, en un acto público profusamente difundido por el vespertino La Segunda, el Presidente de la República señaló que el país debía abocarse al reemplazo de su sistema electoral. El mismo mandatario se había reunido  con los ex presidentes para recabarles su opinión al respecto. Hoy el mismo Sebastián Piñera  da un portazo a las posibilidades de diálogo con la oposición porque ésta quiere incluir en la agenda, entre otros temas, la reforma al binominal.</p>
<p>S.E. dice  ahora que tal reforma no  está  <em>“dentro de los problemas que preocupan a la gente”.</em></p>
<p>Ejemplos  de incumplimiento de las promesas hay por centenares diariamente.Desgraciadamente con demasiada frecuencia en Chile.</p>
<p>Como cuando un  pequeño empresario  de reparación de automóviles dice-“es que no llegaron los repuestos ¿sabe?”- o de  gastronomía –“es que tenemos un atochamiento en la cocina, viera usted”- o un mandatario, como en el ejemplo citado, hace promesas que no cumple, es como si tuviera una pistola cargada en la mano y disparara con ella  al corazón…de la confianza.</p>
<p><strong>Cuando desde lo alto  se dá  la señal que no se está dispuesto a honrar la acción que se prometió, obviamente   reviste más  gravedad que  en los otros ejemplos, por su repercusión.</strong></p>
<p>Resultados a la vista“blanco es, la gallina lo pone, con aceite se fríe, con pan se come&#8221;, ¿qué será? mala evaluación del Presidente, de la coalición, de la política en general. Es bastante complicado jugar con las confianzas. En lo micro y en lo macro.</p>
<p>Viene a mi memoria  un consultor francés  a quien conocí  hace algunos años ya .  Nos hizo aprendernos de memoria un lema de  cinco palabras: <em>“Lo que digo, lo hago”.</em></p>
<p>En cambio parece ser que preferimos asilarnos en la letra chica, que se ha transformado en  el lugar donde mueren los confiados, como me ocurrió con una compañía de seguros hace un mes, en que denuncié un siniestro automotriz y me salieron que no tenía vigencia la póliza porque no había pagado la prima a pesar de haber  firmado un PAC con sus mismas ejecutivas de venta.</p>
<p>Después de un mes de colas, marchas y contramarchas, de jugar al comprahuevos,  hubieron de reconocer   que la culpa la habían tenido ellos y me repusieron la póliza, pero al final  la sacrificada fue la  delicada señora confianza ¿porqué? ¿por malas personas ellos?</p>
<p>No necesariamente. Lo que se echó de menos fue la  Impecabilidad. Procesos adecuados, coordinación de los responsables y, sobre todo, la empatía con el cliente, una vez producido el desaguisado.</p>
<p><strong>La consecuencia de la falta de impecabilidad en los negocios, y en la política es la falta de confianza. Por eso, entre otras cosas, hemos descendido  en  los indicadores de  competitividad.</strong></p>
<p>Por eso el <em>confiansómetro</em> tiene a los políticos, partiendo por S. E. en los niveles más bajos de popularidad.</p>
<p>Al no haber gestión de la impecabilidad  las víctimas pierden la confianza.</p>
<p>A estas  alturas hay que decir que  la confianza   tiene tres dimensiones.</p>
<p>Dimensión ética que es la  certeza  que la persona honrará  su palabra, que su conversación privada  es coherente con  las acciones que ejecuta, sinceridad de la persona que promete.</p>
<p>Dimensión práctica  que consiste en la fe  en la competencia técnica o profesional de quien promete, como la que asignamos al médico de cabecera</p>
<p>Y está la  dimensión performativa que es la certeza en que la persona se esforzará sinceramente en cumplir su promesa.</p>
<p>Cuando yo siento que la situación está fallando en alguna o más de las dimensiones señaladas, no puedo fundamentar el juicio de confianza y… ¡plop!, hasta aquí llegamos.</p>
<p>Y cuando se pierde la fe  en una persona, en una empresa o en un  líder político, las consecuencias suelen ser  más o menos graves. Van  desde la  decepción, pérdida de clientes, mala fama, derrotas electorales, hasta  crisis institucionales, vacíos de poder y caos.</p>
<p>¿Qué debiera hacerse? Se me ocurre que primero que nada,  habría que  vincular a la “delicada señora confianza” con el cumplimiento, o no, de una promesa  y darle  la debida importancia  a las graves consecuencias que tiene el no cumplimiento de ésta última.</p>
<p>Para eso, tómese un cuaderno y escríbase  cien veces  frases tales como  “solo debo hacer promesas que puedo cumplir”.</p>
<p>Por ejemplo, señor Presidente, si  usted cree sinceramente  que los <em>“problemas que interesan a la gente” </em>no pasan por el cambio del sistema electoral, no debiera  usted decir con publicidad que va a trabajar  para  cambiarlo, ni anunciar a la prensa y al país aquello que decidió, por convicción y doctrina, no hacer.</p>
<p><strong>Vea  usted, señor  líder político, antes de acusar al señor Presidente,   en qué parte también  las campanas doblan por  usted.</strong></p>
<p>Ahora, supongamos  que finalmente usted se decide   a concentrarse sólo en las promesas que puedo cumplir. Bien ¿Qué ha de hacer por cumplirlas? Entonces, póngase  estándares aceptables y sobre la base de ellos,  gestione la impecabilidad.</p>
<p>Pregúntese ¿qué tengo que hacer para cumplir con el estándar? y solo anuncie su oferta cuando se asegure que coordinó  personas,  recursos tecnológicos, procesos; que tiene una métrica, que tiene equipos alineados, ministros, diputados, etc. Para conseguir esa gran  meta : satisfacer la confianza ajena a través del cumplimento de las promesas.</p>
<p>La calidad de vida y la convivencia, privada y colectiva, se lo van a agradecer.</p>
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		<title>Sawu bona (te veo)</title>
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		<pubDate>Sat, 05 May 2012 13:19:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Chacón]]></category>

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		<description><![CDATA[Peter Senge, uno de los gurús mundiales del management moderno, refiere en su libro “La Cuarta Disciplina en la Práctica” que entre las tribus del Norte de Natal, Sudáfrica, el saludo más común, equivalente a nuestro “hola”, es la expresión &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20120505091932/sawu-bona-te-veo/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Peter Senge, uno de los gurús mundiales  del management moderno, refiere  en su libro <em>“La Cuarta Disciplina en la Práctica”</em> que entre las tribus del Norte de Natal, Sudáfrica, el saludo más común, equivalente a nuestro “hola”, es la expresión Sawu bona. Significa literalmente <em>“te veo”</em>. Los miembros de la tribu responden diciendo Sikkona, <em>“estoy aquí”. </em></p>
<p>Agrega Senge: <em>“El orden del diálogo  es importante: mientras no me hayas  visto, no existo, es como si al verme me dieras la existencia&#8221;.</em></p>
<p>Con este prólogo quiero referirme  al país que queremos, a partir del debate  tributario y la existencia de dos Chiles que no solo son distintos en activos –educacionales, económicos financieros, culturales-, sino, quizás por lo mismo, en miradas. Como si la mayoría que vive apenas y otros  -muchos más aun-en los límites de  la infra humanidad no existiese para la inmensa minoría .Al no verlos no les damos  existencia.</p>
<p>Es que “está mal pelado el chancho”, dicen los politólogos y economistas en referencia a que los cerca de 17.000 dólares per cápita-que teóricamente nos sitúa como país cerca del desarrollo- no llega a la mayoría.</p>
<p><strong>Todos sabemos además  que uno de los  instrumentos para que “el chancho mal pelado”, la mala distribución del ingreso  en Chile, quede mejor “rapado”, mas parejito, con menos cara de “jurel tipo salmón”, es el sistema tributario</strong>.</p>
<p>Para hacer de este país desigual un lugar  donde la cancha sea más pareja, más vivible, con derechos básicos  y  mínimos. Para todos. <em>“Una patria justa y buena</em>”, como decía don Patricio allá, hacia fines de los 80.</p>
<p>Todos deseamos querer lo mismo, los de derechas y los de izquierdas. Hasta el punto que también es sabido que el tema tributario  de hoy está relacionado con las luchas del año pasado, cuando, cual más cual menos, todos prendiéramos con los Jackson y la Camila y partiéramos detrás de las banderas de la educación justa y buena para todos y se lograra el “ábrete sésamo”  en los corazones, fríos, fríos, de los macro economistas de  Hacienda.</p>
<p>Ahora  de lo que se trata es de saber   cuánto  estamos dispuestos a entregar para que esos buenos propósitos sean posibles, puesto que “con plata se compran huevos”.</p>
<p>Y allí topamos.  Ya a estas alturas  la famosa reforma   será un parto de los montes  con respecto a ese objetivo mayor .El Gobierno, por lo demás,  ya ha declarado que  “no tiene por vocación  meterle la mano a los bolsillos de los compatriotas”. El problema es que entiende él por “bolsillos” y por compatriotas, sabido que más de las dos terceras partes de los chilenos vive con menos de $500.000, es decir, para los efectos de esta reforma, si bien son legalmente compatriotas, no tienen bolsillos.</p>
<p>El Chancho seguirá mal pelado, entonces, en lo sustancial .No hay un consenso  en las elites económicas y políticas-desde donde forzosamente  han de salir las iniciativas para cambiar este desigual estado de cosas-,acerca de los sacrificios que deberemos hacer los que tenemos más a favor de los que nada tienen o tienen muchísimo menos.</p>
<p><strong>Dos  actitudes en sendos reportajes.</strong></p>
<p>Pescadores de Duao. Canal 13 el pasado 1º de mayo  nos ha mostrado  cómo  un conjunto de pescadores de la caleta de Duao- sí, los mismos que  perdieron prácticamente todo en el maremoto del 27/2- recorrió algo más de 300 kilómetros para brindar  un día de solaz a unos compatriotas  aun más caídos.</p>
<p>Chilenas y chilenos  habitantes de una pobreza estremecedora-“jamás pensé que nos íbamos a encontrar con esto”, decían los pescadores no más llegar a estos andurriales tan dejados de la mano de Dios, y del hombre. Otros chilenos como ellos, como yo, como usted, lector. Sobrevivientes de la miseria en el campamento de San Bernardo. Sin calles, sin electricidad.  Y allí estaban los de Duao, fileteando el pescado, enseñándoles  a cocinar, cantando, alegrándoles el alma con  sus canciones populares.</p>
<p>Abrazos, llantos y alegría  de todos. Los económicamente miserables dejaban de ser tan pobres. Parecía que, siguiendo al pueblo de Sudáfrica citado por Senge, los pescadores de Duao les hubiesen dicho “no se aflijan,  Sawu bona (te veo) y  que los pobladores con sus sonrisas de gratitud les hubiesen contestado: “No hay cuidado,  Sikkona (estoy aquí)”.</p>
<p>Abogados de Elite. La Revista  Capital, ha destinado su  último número a reportear a los profesionales del derecho, y dentro  de este tópico, a destacar  los “who is who”  entre los abogados chilensis. Lo que se estila en materia de oficinas, de restaurantes, de prendas de vestir,  “Brooks Brothers, Hugo Boss y Ermenegildo Zegna son buenas marcas para partir”.Los autos, principalmente  de aquellos jóvenes   “en los que la austeridad dejó de ser el valor más preciado,- y en los que- la lista corta es con Porsche, Jaguar y Aston Martin, que –cada vez más– son las marcas”.</p>
<p>Para mí  siempre delicado cutis de abogado –y ex fiscal de instituciones bancarias- el reportaje, al igual que el del canal 13 sobre los pescadores y pobladores, me golpeó. Pero esta vez  en un sentido inverso.</p>
<p><strong>La profesión del derecho, una profesión al servicio de la justicia, de los derechos humanos, una profesión al servicio del ser humano, de las buenas ideas del hombre; una profesión tremendamente digna, transformada en una feria de vanidades  rascas.</strong></p>
<p>Es que así es el “mercado, tremendamente cruel” me sorprendo parafraseando nuevamente a don Patricio,  y agrego en mi soliloquio:” ¿Será  en nombre de  ese dios mercado por quien  las universidades convocan a lo más granado de la juventud chilena?</p>
<p>No a servir mejor, no a cambiar lo modificable, no a hacer desde los años verdes, los años nuevos , los llenos de energías, de ganas, una patria justa y buena , o como quiera el lector llamar a un país donde nos miremos todos a la cara; o como quiera que se llame   la idea de país integrado que usted tenga ; no a servir los ideales de la justicia; no a ser más, sino a estar entre los miembros del exclusivo club, de los ultra privilegiados a quienes les importe un bledo algo distinto a tener más, a parecer un maniquí , a diferenciarse de los demás. A ser una isla. Para no terminar viendo a casi nadie.</p>
<p>Pienso que no es eso a lo que se nos llama cuando entramos a la Universidad, sea pública o de pago.  Pienso también que no se está  a la altura del privilegio  que significa egresar de alguna universidad si sólo nos motiva un cartón que nos habilite apenas  para  ser un  burócrata bien pagado, un técnico de lujo.Alguien cuyo único norte sea salir  ganando mucha plata- puede ser uno de los objetivos, pero no el único, me digo, poniéndome algo de paños fríos.</p>
<p>Porque  si en la Universidad  no nos enseñan a tener una mirada sistémica, una mirada país, que nos permita una perspectiva que trascienda nuestras narices, si allí los profesores no nos ejercitan en  como  pensar a  Chile, dudo que exista otro lugar donde lo aprendamos.Ni otro tiempo mejor para hacerlo. Después, cuando lleguemos  a  las  alturas que nos muestra la Revista Capital  con su reportaje, eso será muy difícil.</p>
<p><strong>El sur también existe</strong></p>
<p><strong>Porque cabe preguntarse  si se sabrá desde esas oficinas “cerquita del cielo” que  allá, “abajo, abajo,” más del  80% de compatriotas  se las apañan con menos de $500.000 en total para solventar todos los gastos de una familia.</strong></p>
<p>¿Sabrán desde esa cima dorada  que los trabajadores claman por un sueldo de $250.000 y que en muchas de las empresas- clientes no se permite la sindicalización  y ni siquiera se paga ese mínimo?</p>
<p>¿Que hay niños limitados  en Cerro Navia, que sobreviven gracias a la caridad de unos pocos, para paliar apenas  la injusticia de un sistema-Estado que generalmente les dice que no hay plata para ellos?</p>
<p>Monseñor Goic, hoy mismo nos vuelve a decir, a clamar- a despecho de la enfática   ministra Matthei quien insiste en el dilema sueldo de $180.000 o… cesantía -, que hay que volver la mirada a los pobres, a los asalariados que ganan menos de $180.000, instándonos a respetar  al elemento humano de toda empresa como el bien más preciado, el más importante, sin desmerecer  el afán de legítima ganancia. Se puede comer chicle y caminar, parece decirnos Monseñor. ¿Lo consideramos así en Chile? Creo que ese es uno de los  trasfondos  del debate sobre las platas, sobre  “meterle la mano al bolsillo de los compatriotas”: el país que queremos.</p>
<p>Saber  si al fin le  diremos “sawu bona” (te veo), a nuestra gente, a nuestros compatriotas.Con la frente  bien en alto, para que ellos, sonriendo nos puedan responder: Sí, “sikona”, estoy aquí.</p>
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		<title>Voces del padre</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Apr 2012 11:54:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Chacón]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando tenía 15 años había una serie que se llamaba Maverick. Eran dos hermanos, uno mayor y uno menor que compartían las andanzas por el Oeste y el amor por las mujeres y el póker. El menor de ellos, tenía &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20120416075409/voces-del-padre/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando tenía 15 años había una serie que se llamaba Maverick. Eran dos hermanos, uno mayor y uno menor que compartían las andanzas por el Oeste y el amor por las mujeres y el póker. El menor de ellos, tenía una frase o muletilla para sacarse el pillo:”papá solía decir&#8230;” y lanzaba una frase algo así como  la que recuerdo en una ocasión en que le invitaron a un matrimonio:</p>
<p><em>“Papá solía decir: hijo, no vayas nunca a las bodas, porque una de ellas puede ser la tuya”.</em></p>
<p>Me acordé de Maverick  este fin de semana, en que han resonado, junto con truenos y relámpagos, en  la noche del viernes, las múltiples voces del padre, de mi padre.</p>
<p>No eran aquellos decires que me acompañaron los últimos treinta años, los de su senectud y ocaso definitivo que eran  de ternura, de mucha risa; de anecdotarios  amables.</p>
<p>Volvieron voces más antiguas, las   formadoras,  las normativas. Las voces  rigurosas del padre.</p>
<p><strong>De ese ser  tan olvidado en los días de hoy y sobre cuya ausencia se ha escrito mucho por sociólogos y sicólogos. Para nuestra generación, que vivió su infancia en los 50 y los primeros 60, este personaje, el padre, fue fundamental.</strong></p>
<p>Al menos el mío lo fue.</p>
<p><em>-“Tú tienes, casa, ropa limpia, abrigo, alimentación y buen colegio; tienes la obligación de estudiar, para ser alguien, para ser más que tu padre”</em><br />
<em> </em></p>
<p><em>-“Si no obtienes un título profesional  no vas a ser nadie en la vida. El estudio es la herramienta para sobrevivir en esta sociedad donde el pez grande se come al más chico.”</em><br />
<em> </em></p>
<p><em>-“Mi único legado cuando parta de este mundo será la educación, ese es mi compromiso contigo.”</em></p>
<p>De pronto mi memoria recoge, perdida,  una escena. Fue  cuando hube de pisar por primera vez en mi vida un juzgado. Un vecino malas pulgas   denunció a  los mocosos que habíamos trepado las rejas  de su casa para robar fruta y fuimos a dar al Juzgado de Menores. Ante la indagatoria  del juez a mi pequeña y asustada persona,  para que denunciara a los demás responsables, él irrumpió:</p>
<p><em>-“Mi hijo, señor Juez, no va a contestar esa pregunta. El no es ni será nunca  un soplón .No sería entonces mi hijo.”</em></p>
<p>Yo tenía exactamente 8 años.</p>
<p><em>-“A las damas siempre hay que respetarlas. Un caballero jamás  involucra a una dama en algo incorrecto”</em><br />
<em> </em></p>
<p><em>-“El  manual de Carreño es, en el fondo un manual de convivencia y la buena convivencia es el primer deber de alguien que vive en sociedad.”</em></p>
<p>Estando  yo en primer año de leyes  y viendo que dedicaba gran parte del tiempo a la guitarra, al canturreo y las fiestas me dijo:</p>
<p><em>-“Mira, no te veo estudiando y si no estudias no vas a tener éxito. Te advierto que no te  pagaré una repetición de año.”</em> Yo a mi papá la creía.</p>
<p>Almorzando con él,   habiendo yo alcanzado la adultez,  recordábamos esos tiempos  y abiertamente me decía que para él , <strong>ser padre era una responsabilidad  vivida más allá del dinero para mantener el hogar, pagar las cuentas, </strong>incluido el colegio que insumía, creo yo, gran parte del presupuesto de un  profesional  de clase medio de entonces.</p>
<p><em>-“Sé que los castigué, ý a veces los traté con dureza. Ya en la esquina  de la casa, cuando iba a tomar el micro hacia el trabajo, me sentía  contrito. Pero creo firmemente en que los niños necesitan la autoridad del padre. Sabía que  era su madre quien  les regalaría la ternura. Los niños necesitan la autoridad del padre  y   la ternura de la madre”.</em></p>
<p>Mientras truenos y relámpagos animan el cielo santiaguino, y la lluvia repiquetea, tamborileando su cueca   en el pavimento, como música de fondo están esas voces. Las de mi padre.</p>
<p>Ese hombre que no jugó a ser el más popular,  metiéndose la mano al bolsillo a la primera,  para nada. Pero amén de sus consejos y sus normas, no olvidaré  tampoco los abrazos viriles, para el cumpleaños, que en esas circunstancias valían el triple, ni  la  navidad del 57  en que  le prestó todo el crédito al Viejo Pascuero  en mi  gratitud por esa bicicleta soñada.</p>
<p>No era fácil ser padre por entonces. Tampoco,   el  niño que fui -pienso-, sintió por entonces   que era fácil  ser hijo de tal padre. Nada es fácil en la vida, me digo, recordando aquellos tiempos.  Pasarían muchos años –cuando fui padre a mi vez-  antes de reconocer el verdadero valor de esa preocupación sincera  por mi futuro.</p>
<p>Se dejaba  caer sistemáticamente a  mis exámenes orales, cuando anochecía, después  de la pega. Para extenderme su mano, al saber de mis labios  que había pasado de curso. <em>“Te has ganado las vacaciones”</em> me decía complacido. Quizás  felicitándose porque esa noticia le hacía saber  que él también tendría derecho a esos quince días de veraneo en El Quisco.</p>
<p>Ese hombre  no sólo  jugó y se atrevió a poner límites, preparándome el camino a mi futuro, <strong>también  me legó el amor imperecedero por los libros, por la cultura; por el trabajo bien hecho, por el honor, por el coraje, por la democracia, por la igualdad. Hasta  herede  de él  su misma profesión.</strong></p>
<p>Voces del padre que se fue, que se acaba de ir,  cuyo espíritu nunca aflojó aun después de haber transpuesto los 90 años. Solo fue su cuerpo el que en el sueño quizás  le  cantó en susurro hace unos días: <em>“Alberto… ya basta. Basta…es hora que descansemos”</em>.</p>
<p>Y yo, junto a mis hermanos aunque lloramos su partida, le decimos, con voces distintas –distintas, como las de la lluvia, la del trueno, la de esos  relámpagos que se dejaron oír  la noche  del día en que lo despedimos-: <em>“Padre, es hora que descanses en paz…Y…gracias, gracias por todo”.</em></p>
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		<title>Como se pasa la vida…</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Mar 2012 12:04:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Chacón]]></category>

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		<description><![CDATA[Un mes atrás visité a un médico Otorrino.Nada grave.Nada de cara su atención en el box Nº 54 de un Centro Médico. Nada de larga la conversación posible en el estándar de “10 minutos por paciente” que ha de tener &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20120324080420/como-se-pasa-la-vida/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un mes atrás visité a un médico Otorrino.Nada grave.Nada de cara su atención en el  box Nº 54 de un Centro Médico. Nada de larga la conversación posible en el estándar de “10 minutos por paciente” que  ha de tener el galeno, a juzgar por la rapidez con que llegan a mi número  permitiéndome  ingresar a la blanca sala del cubículo donde , a despecho de los apuros de él, se produce una conversación mientras examina mis tímpanos .</p>
<p>-Y, cuénteme  mi amigo ¿cuántos años tiene usted?</p>
<p>-62, le digo mientras trato de acostumbrarme al frío del elemento que intenta introducir en  las trompas de la oreja; trato de ser amable replicando ¿y usted?</p>
<p>-Yo tengo sesenta y siete.</p>
<p>-Ah!</p>
<p>Luego de decirme que estoy normal, que debo volver una vez al año por la necesidad de cuidar ese oído que nos comunica con el entorno, con el prójimo, con las voces de la calle, con la de de la señora, con la de los acreedores y los deudores, en fin, para proteger ese oído que “agita su marco”, me mira muy seriamente a los ojos y me dice con voz trémula, casi tomándose la cabeza a dos manos:</p>
<p>-Tengo 67… ¡Y pensar que me voy a morir, que me voy a acabar!</p>
<p>Fin de la primera escena.</p>
<p>Hoy en la tarde converso con un buen y gran amigo. Nada de extraño que las tertulias semanales con él  en la “Cocina de Javier” terminen con un espacio para la reflexión metafísica , ontológica, filosófica o como quiera que se denomine a esas conversaciones donde , a despecho de los seleccionados de la gloriosa camiseta del mundial del 62 que almuerzan dos mesas más allá, se habla de otras cosas casi tan trascendentales  como el golazo de Eladio Rojas  a los rusos o el puñetazo de Leonel a David en el 2-0 con que Chile ganó a  Italia en memorable jornada.</p>
<p>Así, sin dejar de  destinar algunas palabras de homenaje  a los ídolos de ayer, por las alegrías brindadas en nuestra lejana niñez, pasamos  sin saber cómo , a abordar el melancólico tema del paso de los años ,  llegando los dos a la poco original conclusión a que había arribado  Jorge Manrique  en el siglo XV al decir : <em>&#8220;Como se pasa la vida como se viene la muerte , tan callando” </em>y Carlos Gardel  en el siglo XX, al sentir que <em>“ es un soplo la vida”.</em></p>
<p>Mi amigo, en un momento determinado, azuzado por algunos achaques propios de los años-quizás fue en el preciso momento  de recordar la explosión demográfica que experimentan  en su desayuno el número de píldoras que mantienen, por el momento, a raya a la famosa “pelada”- me dijo, casi con la misma expresión de pánico con que el doctor dos meses atrás me manifestaba su incredulidad frente a lo inevitable:</p>
<p>-¡No quiero envejecer, no quiero morir!</p>
<p>Al retirarme  de “La Cocina de Javier” junto a los ídolos del 62,me distrajo el pudor  que  me impidió sacar mi móvil para pedirle a algún empleado que me retratara con Leonel, el Checho y el Chita Cruz que llevaban bien y dignamente sus años en esta tierra.</p>
<p>Fue rumbeando a mi casa  que hice “el link”- con temor y temblor- entre el médico  que, encerrado en su box, deja transcurrir  sus horas en atenciones rutinarias de cinco o diez minutos, sin casi mirar la cara de sus pacientes y que, sin embargo, se aferra a  la vida  desapasionada que lleva desde hace más de medio siglo, y la  voz y el gesto de mi amigo  en su síndrome de negación.</p>
<p>Podría decir que en los tres protagonistas de este cuento-el médico, el equipo de ex mundialistas y mi amigo-, me reconozco.</p>
<p><em>“Conozco a esos plebeyos, soy uno de ellos”</em> diría junto a Serrat. Algo mío hay de ese buen doctor  que cree estar vivo porque aún respira en su box de 5 m2 atendiendo a un paciente  tras otro; también soy  hermano del  equipo que se junta a almorzar alegremente celebrando que tienen la fortuna de haber llegado vivos al cincuentenario de su hazaña, y a veces siento lo mismo que  mi amigo que no acepta lo inevitable de su declinación física que conduce al colofón final que, al decir del “polaco” Goyeneche le pondrá el <em>“telón al corazón”.</em></p>
<p>Estuve a punto de filosofar sobre esto, decir que así es la vida, que nacemos para morir, repetir frases hechas como  el lema hispano de “la vida menos temida da más vida&#8221;  o   recomendar , con Neruda  que <em>“de vez en cuando hay que darse un baño de tumba para, desde la tierra cerrada , mirar hacia arriba el orgullo.”</em></p>
<p>Decirme tantas cosas.</p>
<p>Sí, pero la verdad-verdad  es que escribo esto con la guata apretada, respirando hondo.</p>
<p>La honestidad de mi sentir hizo que cambiara tras cartón el poemario y decidiese terminar estas líneas, dedicadas a usted lector que pasó la cincuentena, estos versitos de Neruda que en honor al médico del box de cinco metros cuadrados, se llama… <em>“Laringe”</em> y que en la parte que nos interesa reza así:</p>
<p><em>&#8221; Si les digo mi desencanto,</em><br />
<em> y que la angustia me devora</em><br />
<em> de no tener la muerte cercana ,</em><br />
<em> si digo como la gallina</em><br />
<em> que muero porque no muero</em><br />
<em> dénme un puntapié en el culo</em><br />
<em> como castigo a un mentiroso&#8221;.</em></p>
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		<item>
		<title>Imbunches</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Mar 2012 21:22:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Chacón]]></category>

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		<description><![CDATA[Llámase “Imbunche” a ese personaje mitológico chileno, un monstruo, fabricado especialmente mediante mutilaciones atroces practicadas en niños sanos y robustos. Quien habló mucho de esto fue-nuevamente sale a la palestra ese gran cronista-, Joaquín Edwards Bello, quien llegó a crear &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20120305172212/imbunches/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Llámase “Imbunche” a ese personaje mitológico chileno,  un monstruo,    fabricado especialmente mediante mutilaciones atroces  practicadas en niños sanos y robustos.</p>
<p>Quien habló mucho de esto  fue-nuevamente sale a la palestra ese gran cronista-, Joaquín Edwards Bello, quien llegó a crear un término, “el imbunchismo “para describir ese apego inefable al feísmo que nos domina a los chilenos cuando se trata de meterle mano a la ciudad.</p>
<p>La mirada de don Joaquín.</p>
<p>¿Qué nos diría  de todo esto el mentado don Joaquín Edwards Bello, el mismísimo autor del término “imbunchismo”?</p>
<p>Para averiguarlo y aprovechándome que en mi entrega anterior habíame referido al gran cronista del siglo pasado, solicité y obtuve una entrevista   en exclusiva. La verdad es que no sé si existió o la soñé. De ella recuerdo, en todo caso, el siguiente diálogo:</p>
<p>-Oiga don Joaquín, leyendo algunas de sus crónicas de  principio de los sesenta del pasado siglo, me encontré con su crítica  muy certera   a la costumbre de las autoridades chilenas de su tiempo de  hacer desaparecer lo bello para reemplazarlo por lo feo, lo antiestético.</p>
<p>¿Podría explayarse un poco?</p>
<p>-Ciertamente. Aunque hace muchas décadas que descanso en paz, bien me viene reiterar lo que dije en su momento. Que en el  alma nacional y ciertamente en las autoridades de nuestro país, hay un  cultivo de lo feo. A eso lo llamo ”imbunchismo”.</p>
<p>Espero que las generaciones que han continuado habitando este maravilloso Chile hayan aprendido de esos desastres. Que usted  me tenga buenas noticias, mi amigo.</p>
<p>-Yo…este</p>
<p>-Mire. Mientras viví  fueron miles de veces en que pude apreciar estas fuerzas malévolas, destructoras. Estas fuerzas atroces y anónimas que  hieren sin previo aviso, como terremotos.</p>
<p><strong>Mire usted  la destrucción del Puente de Cal y Canto, reducido a polvo y que después cedería lugar  a monstruosos puentecillos. Imbunches&#8230;¿Sigamos? “La Casa Colorada, el llamado Palacio Arzobispal, el Portal Edwards, etcétera.</strong></p>
<p>El canibalismo comercial aliado del imbunchismo, obstruye y deforma  puertas, techos, pilastras, ventanas ¿Se ha imaginado usted por un momento qué sería  de Venecia si la hubieran regido nuestros imbunchistas durante cien años?</p>
<p>¿Qué sería de la calle Rivoli en Paris?</p>
<p>Por eso espero que hacia fines del XX y comienzos del XXI ya la sensatez haya predominado y  las trapacerías urbanísticas sean cosa del pasado.</p>
<p>-Buen don Joaquín, tengo una mala noticia: no hemos cambiado mucho. A decir verdad, vamos de mal en peor.</p>
<p>-No me diga nada. Apuesto que con complicidades demasiado evidentes de pseudo autoridades  omnipotentes.</p>
<p>-Así no más es, don Joaquín. Sin ir más lejos un lector de “El Mercurio”, en el día de hoy- estamos a 5 de marzo de 2012 aquí abajo en la tierra-,hace un inventario de lo que denomina “aberraciones y agresiones urbanas”.</p>
<p>Valparaíso- su ciudad natal don Joaquín-, se destaca con la demolición  de un edificio en la calle Colón , otrora ejemplo del pasado industrial de la ciudad y la demolición de una manzana completa  de famosas construcciones  de principios del siglo XX, expresión  de un estilo de ciudad y la demolición del Teatro Valparaíso , manifestación notable y bien lograda  de las corrientes arquitectónicas de los años 30 del siglo pasado , con hermosos vitrales  exteriores y decoraciones interiores.</p>
<p>De Viña del Mar, otrora ciudad jardín, ni hablar. Ya han reclamado ilustres viñamarinos como doña Sylvia y don  Gastón Soublette y…</p>
<p>-¿ Me está usted contando que respecto de los jardines y hermosos barrios y construcciones  del centro histórico  y de la población Vergara podría repetirse  la pregunta que   Jorge Manrique  formula por la suerte de los Infantes de Carrión: “¿qué se ficieron?”.</p>
<p>Algo huele mal  entonces en esta comarca, diría el príncipe  Hamlet  de contemplar lo que ocurre en nuestro chilito.</p>
<p>-Pero ¿quiere que le cuente más? el “Do de Pecho” ha ocurrido  con  el famoso “mall” de Castro. Una construcción enorme de acero y fierros en pleno centro de la ciudad.</p>
<p><strong>-No me diga que están destruyendo esa hermosa tierra de palafitos, con su Iglesia Patrimonial del siglo XVIII, San Francisco creo que se llama.</strong></p>
<p>-Así no más es, don Joaquín, y&#8230;</p>
<p>-Ya lo sé. Le apuesto que   como justificación las  autoridades invocan  el progreso que les traerá el comercio, que ellos tienen los mismos derechos a ser “civilizados” como en la Metrópoli como si la única alternativa para eso fuese  que no haya comercio  en Castro o donde quiera.</p>
<p>-Así es don Joaquín, nadie duda que los chilotes también quieren consumir, pasear, ir al cine en invierno, al igual que los santiaguinos.</p>
<p>- Pero si es igual a los tiempos en que yo vivía entre los chilenos. Igualito. Con ese tipo de argumentos interesados en el debate uno se explica perfectamente como nos hemos  arreglado, de la mano de lo que yo llamo “imbunchismo aliado del canibalismo comercial” para destruir, palmo a palmo, nuestro patrimonio cultural y arquitectónico hasta transformar nuestras ciudades en algo irreconocible. En un imbunche.</p>
<p>¿Y qué dicen las autoridades de todo esto?</p>
<p>-&#8221;Nosotros no tenemos autoridad” dicen los concejales más conscientes de este atentado; “eso le corresponde al  Jefe de Obras, o al Seremi”, que  así se llaman quienes  que actúan a nombre del poder central, don Joaquín.</p>
<p>-¿Quién perpetra el crimen, entonces? “Fuenteovejuna, señor…” nos diría Lope de Vega  desde el siglo XVII. O sea, nadie.</p>
<p>- Si se levantase de su tumba, don Joaquín, volvería a caer fulminado.  Vamos de mal en peor. No tenemos mucho arreglo, parece. Los lúcidos urbanistas, los sensibles, llegan demasiado tarde. Nos hemos encargado de levantar disposiciones legales  reglamentarias que entregan demasiada tolerancia al lucro desmedido, a la ferocidad especulativa.</p>
<p>A la par de estos imbunches visuales que matan por doquier la belleza,  unos imbunches legales que hacen que hasta las mismas omnipotentes autoridades centrales  se crucen de brazos y digan “no podemos hacer nada”.</p>
<p>- Es que  “poderoso caballero es don dinero”.</p>
<p>En ese momento, viendo que el contenido de la conversación tensaba en extremo a nuestro entrevistado  y que, a juzgar por su mirada del reloj eterno, estaba más contento en el más allá que en el más acá, procedí a despedirme, no sin antes decirle:</p>
<p>-No, don Joaquín, no se levante. Descanse usted en paz. Como ve, el imbunchismo  sigue campeando con más voracidad que nunca.</p>
<p>A punto estaba de retirarme de su presencia  cuando, casi en un susurro, el gran cronista  haciendo gala del sentido del humor propio de sus ancestros británicos, me hizo escuchar sus últimas palabras:</p>
<p>-Por lo que me cuenta usted no hemos cambiado mucho. No sé si sabrá   que en mis tiempos  a las farmacias se les llamaba “Botica”.</p>
<p>De verdad  me doy cuenta que los chilenos parecemos una Botica vacía: no tenemos remedio.</p>
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		<title>¿Dónde quedaría el destapador?</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Feb 2012 11:24:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Chacón]]></category>

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		<description><![CDATA[La frase que encabeza la columna de hoy fue utilizada por Joaquín Edwards Bello, cronista de grata memoria que hizo sus reales escuchando con oído sensible, los sonidos del alma nacional. “¿Dónde quedaría el destapador?” aludía a la costumbre chilena &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20120214072453/donde-quedaria-el-destapador/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La frase que encabeza la columna de hoy fue utilizada por  Joaquín Edwards Bello, cronista de grata memoria  que hizo sus reales escuchando con oído sensible, los sonidos del alma nacional. “¿Dónde quedaría el destapador?” aludía a la costumbre chilena  de recurrir al alambrito o  a la pomada del oso para arreglar todos  los males. La improvisación como remedio.</p>
<p>Nada mejor que respuestas binarias, blancas o negras, a problemas complejos. Edwards Bello nos recuerda que , hoy como ayer ,cuando  la familia  chilena salía de picnic , a la hora de los “quiubos”, surgía la infaltable pregunta ¿“dónde quedaría el destapador”? como si ese indispensable artefacto, sin el cual no hay paseo campestre  que valga la pena,  se hubiera esfumado  por arte de magia, y olvidase  de repente el muy malvado ,que su misión era  ubicarse solito en el canasto de las meriendas.</p>
<p><strong>En esos tiempos podríamos  agregar la salida  en bote sin chaleco salvavidas, o andar en auto sin cinturón de seguridad, en moto sin casco; en invierno, las trepadas a la montaña calzado con zapatillas de tenis y un chaleco chilote. El lector podrá agregar antecedentes de su cosecha para reafirmar este carácter “típico chileno” como  nos repite la inconfundible voz del Coco Legrand, al proclamar la característica de una  viña.</strong></p>
<p>Pero, esos son ejemplos “micro” me replicará un entusiasta del modelo imperante, quien nos  agregaría que hemos cambiado, que, “si bien es cierto no es menos cierto” el Chile  de hoy tiene una mentalidad ganadora, que gracias a ella las economías mundiales nos distinguen como socios y observadores de todas partes  no dejan de halagar  este ejemplo de orden macroeconómico, etc., etc.</p>
<p>Yo creo que sí, que hemos progresado, pero también creo que  el destapador perdido  de don Joaquín no ha perdido vigencia.</p>
<p>En estos días el Transantiago está de aniversario, recordándonos una pésima  política pública, en diseño, implementación y gestión.</p>
<p>Tres oscares negativos entregados por el ciudadano de a pie. <strong>Y la “Cooperativa” recordando la  génesis  de esta joyita nos cuenta que en las vísperas, el  Ministro  había  convocado  a los  expertos y le había preguntado su opinión. Uno de ellos le  habría replicado,  “podría haberme pedido la opinión hace un año, pos Ministro, no ahora cuando el desastre no lo para nadie”</strong></p>
<p>¿Dónde quedaría el destapador?</p>
<p>Otro ejemplo. Unos energúmenos, supuestos hinchas de mi equipo favorito- sí, soy de la “U”-, nos dejan sin ver el fútbol. Llevan unas bengalas y desarman a medio mundo y de paso sancionan a su propio equipo con un magro empate. La autoridad que lucra con el fútbol, el Presidente de Azul Azul que ha contado mucho dinero últimamente, dice: “busquen en otra parte a los responsables, “yo, na, que ver”. A la otra esquina.</p>
<p>Mostrando su disposición, el Ministerio saca  a relucir  proyectos de nuevos reglamentos,  nuevos  proyectos de ley. El problema complejo nuevamente encuentra una respuesta simple. En otras partes como en Inglaterra-somos los ingleses de América del Sur, recuerden-,  la universal violencia en los estadios creada por las barras bravas, fanáticas, incontrolables, encontró solucion. Claro que más complejas y  sistémicas.</p>
<p>Es que el problema  de las barras bravas era  y es complejo, you know?</p>
<p>Hace años que la gente teme ir a los estadios mientras seguimos preguntando ¿Dónde quedaría el destapador?</p>
<p>Y, “last but not least”, otra perla. Está por inaugurarse un mega proyecto inmobiliario en “Sanhattan” y  la unanimidad de los especialistas –hasta el Ministro  de OO.PP del año 2007- claman al cielo por la falta de medidas mitigadoras que debieron haberse iniciado  en la misma época más o menos del Transantiago y …nada.</p>
<p><strong>Esa zona de Santiago, se anticipa, será inhabitable, intransitable, inaguantable por largos años. La causa de esos males que se avecinan son parientes cercanos  de los ejemplos anteriores: improvisación ,la ausencia  de una mirada sistémica, en este caso, a la ciudad, la falta de una autoridad central que coordine, que “corte el queque” al cual se subordinen los tres ministerios, las tres municipalidades, etc.</strong></p>
<p>Viene a mi recuerdo al sonriente Lavín, por entonces  creativo alcalde de Las Condes   quién,  una vez  tuvo la idea  de  coordinar los semáforos de su territorio comunal para descongestionar el tránsito en  SU comuna. Resultado: “Descongestión conforme en Las Condes; feroz taco, cuello de botella hacia Providencia y el Centro. Cambio”.</p>
<p>-¿Dónde quedaría el destapador?</p>
<p>Listo. Me voy de vacaciones. Ojalá no se me olvide el destapador.</p>
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