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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Mauricio Rojas</title>
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		<title>Patrimonio, los Backyardigans de Palacio</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Jan 2014 11:10:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Rojas]]></category>

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		<description><![CDATA[Mientras observo los trabajos realizados en la explanada frente al Palacio La Moneda, y no logro visualizar los cambios radicales que uno podría suponer después de tanta molestia peatonal, la primera conclusión que se viene a la cabeza es cuan &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20140127081045/patrimonio-los-backyardigans-de-palacio/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mientras observo los trabajos realizados en la explanada frente al Palacio La Moneda, y no logro visualizar los cambios radicales que uno podría suponer después de tanta molestia peatonal, la primera conclusión que se viene a la cabeza es cuan mal gastados pueden ser los recursos públicos.</p>
<p>Mientras se quema arquitectura patrimonial valiosa, se liquidan barrios históricos en nombre de la modernización, se fomenta la instalación de malls (o al menos se hace la vista gorda), <strong>nuestras autoridades destinan el dinero de todos los chilenos en hermosear el entorno de los habitantes de Palacio, sin ningún cambio significativo a vista de los ciudadanos de a pie (como le gusta decir ahora a los progresistas) y no dejo de pensar en una de las series animadas favoritas de mi pequeño hijo, los Backyardigans.</strong></p>
<p>Hago esta analogía (quizás un poco injusta para la serie) en el sentido que parece para nuestras autoridades, incluyendo la primera magistratura, el entorno del Palacio es como el patio y jardín de sus hogares, debe ser un lugar “bonito” y reluciente a vista de sus propietarios.</p>
<p>No importa si colapsa el tráfico peatonal y vehicular por más de tres meses, total ellos (nosotros) no son los dueños de este espacio republicano, por el contrario tras las paredes de tan magno edificio, se deben encontrar los descendientes de los fundadores de la nación, por lo tanto, se sienten con total atribución de cambiar el césped y la forma del empedrado en nombre del patrimonio, ya que recordemos esta remodelación se enmarcó en el proyecto Bicentenario.</p>
<p>Más allá de los años de demora, la pregunta natural que nace es ¿se justificaba ese nivel de inversión en la explanada? ¿Requería urgente remodelación?</p>
<p><strong>Lo mismo se podría plantear respecto al frontis del palacio La Moneda.¿Se requería esta mano de gato millonaria? ¿Qué ganó la ciudadanía con esta inversión cuantiosa de recursos públicos?</strong></p>
<p>Y aquí nos enfrentamos con uno de los elementos más característicos de la administración saliente: trabajar para el interés de unos pocos. Volviendo al argumento inicial este no es el jardín familiar, es un espacio público de todos los chilenos, por mucho que lo tengan secuestrado entre rejas los actuales moradores de Palacio.</p>
<p>Pero lo más preocupante, es la externalidad resultante de esta iniciativa pública.</p>
<p><strong>¿No se podrían haber usado esos recursos en evitar la venta de los archivos de La Nación y que quedaran en manos del Estado?</strong></p>
<p>¿No se podría realizar una intervención profunda a los sistemas eléctricos y de agua potable en el puerto patrimonial de Valparaíso?</p>
<p><strong>¿No se podría fomentar una estrategia decidida en proteger los barrios populares íconos históricos de nuestra ciudad?</strong></p>
<p>Son tantas las ideas que se vienen a la cabeza al hablar de patrimonio, pero no de aquél que habita en el imaginario de nuestras autoridades que piensan en lo “bonito”, o que sinceran con toda desfachatez que invertir en Museos es una idea absurda, y proponen una legislación que permita que todo edificio patrimonial pueda ser explotado comercialmente para llenarnos de fachadas vacías.</p>
<p>Este es el mundo patrimonial de los habitantes de Palacio y sus allegados monumentales, quizás debamos agradecerles en la hora de su partida habernos dejado limpiecito los alrededores de La Moneda.</p>
<p>Pero no podemos permitirles que convoquen como concurso de internet a poner nombre a la explanada frente a sus balcones, porque ahí si se acuerdan de la ciudadanía, entrar a un computador para concursar a que su nombre sea el ganador, a ganarle a otros, mientras creo yo, las mentes lúcidas no deberían dudar el nombre de ese espacio público.</p>
<p><strong>Debería llevar el del único Presidente que se inmoló defendiendo la Democracia, más allá de las simpatías políticas</strong>, es indudable que ese gesto es reconocido a nivel mundial, y vale la pena conservarlo como nuestro mejor patrimonio a las futuras generaciones, y no cometer el mismo error que con el aeropuerto, ya que por anteojeras ideológicas fanatizadas hoy no lleva el nombre de Pablo Neruda.</p>
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		<title>Sierra y Segovia Ltda. ¿A qué juegan?</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Aug 2013 17:18:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Rojas]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy es el último día para los fichajes del presente torneo de fútbol y veo con desazón que la columna que escribí días atrás implorando que el fútbol chileno rompiera su aletargado y predecible ritmo “binominal” de absoluta concentración deportiva &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/deportes/20130814131848/sierra-segovia-ltda-a-que-juegan/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy es el último día para los fichajes del presente torneo de fútbol y veo con desazón que la columna que escribí días atrás implorando que el fútbol chileno rompiera su aletargado y predecible ritmo “binominal” de absoluta concentración deportiva y noticiosa sobre la “U” (en realidad azul azul) y Colo-Colo (en realidad Blanco y Negro), aspirando a que emergieran nuevos poderes futbolísticos que amenazaran este imperio económico y mediático una vez más me da la razón.</p>
<p>Descontada la U. Católica por estar arrinconada en un estrato social que le hará imposible ser algún día popular, <strong>se ve en Wanderers u O´higgins valiosas fuerzas territoriales de las provincias, pero sin duda el mejor aspectado “era” el reciente campeón, U. Española,que dada su gran tradición e historia puede transformarse en una interesante alternativa para romper el monótono “duopolio” del balompié criollo.</strong></p>
<p>No voy a repetir el argumento de la fallida estrategia sociocultural de los “hispanos” que han impedido su crecimiento masivo, considerando el arraigo territorial que debería ser una ventaja comparativa y un patrimonio muy valioso.</p>
<p>Acorde con los estudios que desarrollo, soy un convencido que sin historia no avanzamos, y eso a Unión le sobra, el tema es como construir futuro con nuestro pasado, y ahí veo el problema en este club del barrio Independencia.</p>
<p><strong>Efectivamente, porque haciendo una revisión los “rojos de Santa Laura” siempre han sido protagonistas del fútbol chileno, llegando incluso a la recordada final de la Libertadores en 1975, o el brillante equipo comandado por “Coto” Sierra, el “matador” Sánchez y “Candonga” Carreño de la década de los 90’ que eliminó a Cruzeiro de la Copa Libertadores, inclinándose sólo ante el mítico Sao Paulo. ¿Y qué pasó después? La peor pesadilla: terminó descendiendo.</strong></p>
<p>Imagino esa no será la idea esta vez, pero a veces realmente no se entiende a la dirigencia de Unión. Primero arman un equipo de lujo para disputar el campeonato, y casi lo logran si no es por esa dramática definición a penales en Talcahuano, que evidenció la falta de un liderazgo de fuste para sacar la tarea adelante. Pero al contrario de lo que podría esperarse en cuanto a reforzar esa escuadra para conseguir el anhelado título, terminó vendiendo a jugadores claves sin ningún recambio importante.</p>
<p>No obstante, el envión anímico, y el refuerzo del jugador que definiera partidos, Gustavo Canales, permitió que un equipo bastante limitado, que nunca encandiló a su hinchas por su fútbol, lograra el título llenando el Estadio Santa Laura, aprovechando el mediocre momento de los llamados <em>“grandes”.</em></p>
<p>Creo que la mayoría de los chilenos se alegró de esa justa victoria, no tanto por su fútbol, sino por la reparación emocional que había significado la estrella perdida el semestre anterior.</p>
<p>Recuerdo la tristeza y rabia transformada en sonrisas de mi sobrino, hermano y cientos de amigos que celebraban en menos de cinco meses. Después empezó la telenovela consabida. ¿Se mantenía o desarmaba el equipo?</p>
<p>Todo parecía zanjado con la reunión a puertas cerradas entre Sierra y el patrón que reside en España, en la que se informaba que se potenciaría el equipo con miras a preparar la Libertadores, y se lucharía por el bicampeonato, y es más se anunciaba con bombos y platillos se construiría una ciudad deportiva.Grandes noticias para sus fieles hinchas.</p>
<p><strong>Sin embargo, todo se transformó en una mera ilusión, el campeón no trajo ningún refuerzo.Se habló de Mauro Díaz, el Gato Ramírez, no obstante llegó un desconocido jugador reserva de reserva de Argentina, y aún peor no tuvo ningún empacho en deshacerse de Patricio Rubio, ante la oferta jugosa de la U, con una típica actitud empresarial ramplona, sin ninguna consideración emotiva, sólo con el consabido afán de lucro que domina la llamada industria del fútbol.</strong></p>
<p>Y al igual que las universidades, factoría las ganancias no necesariamente se reinvierten en el club, por el contrario se desvanecen ante la inercia de su DT y el asombro de los seguidores hispanos , que no comprenden que en vez de Churin, Edson Puch o alguien de ese talante, llegue nuevamente un total desconocido allende Los Andes, mientras el equipo llora la partida de su goleador y la ausencia de un conductor de calidad y un central que de seguridad en la última línea, para no cometer los errores infantiles que padecen Navarrete y el debutante Mancilla.</p>
<p>En síntesis ¿qué pretenden Sierra y Segovia? Realmente poner de una vez a Unión en las grandes lides o seguir como péndulo oscilando de triunfo a fracaso, ¿se pasará alguna vez del voluntarismo a una seriedad institucional?</p>
<p><strong>¿Se borrará de una vez el águila franquista para democratizar el club?</strong></p>
<p>¿Se permitirá que sus socios e hinchas corrijan las nefastas decisiones deportivas que impiden romper el binominal de la U y el Colo?</p>
<p><strong>En definitiva, ¿se logrará en Chile que alguna vez la grandeza de un club provenga de la fuerza de su gente y no de un empresario dadivoso?</strong></p>
<p>Eso está por verse, y Unión será un espejo de la sociedad que puja por ser parte de la construcción de su historia y no que entre cuatro paredes se decidan el futuro de sus emociones.</p>
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		<title>Fútbol nacional, a romper el binominal</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Jul 2013 13:22:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Rojas]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>Este fin de semana se ha dado inicio a una nueva versión del campeonato nacional de fútbol, y más allá de los intrascendentes resultados de la primera fecha, que sólo marcan una pole position, en ningún caso el resultado de la carrera final, en su aniversario ochenta, los datos reflejan que más de la mitad de ellos han sido ganados por los equipos de masas (ya en otro artículo expliqué porque no son populares), es decir, Universidad de Chile y Colo-Colo, y si miramos los resultados de la última década, salvo por las gratas sorpresas de Huachipato y Unión Española la tendencia se repite.</p>
<p><strong>En estricto rigor, nuestro torneo nacional, acorde a la tendencia cultural de nuestra sociedad, está dominado por un sistema binominal que curiosamente coincide con los clubes en manos de grandes grupos empresariales.</strong></p>
<p>Otro índice más que en nuestro país la pauta la dictan los grandes conglomerados económicos, que vieron en el fútbol una buena manera de limpiar su imagen, véase el caso de Yuraseck en la “U”, y el mismo Presidente Piñera, que siendo hincha de la UC prefirió invertir en el Cacique.</p>
<p>¿Tenemos esperanzas de un fútbol democrático en que todos tengan las mismas oportunidades?</p>
<p><strong>¿Podremos tener un torneo competitivo como el argentino, brasileño o mexicano? Se ve difícil, más nos acercamos al aburrido torneo español en donde de antemano sabemos la cosa, será el Real Madrid o el Barcelona y el resto se conforma con repartirse las migajas del chorreo.</strong>Coincidentemente en el país Ibérico también domina un escenario político dualista en donde los dos grandes partidos políticos de Derecha y Centroizquierda militan y profitan del mismo modelo neoliberal.</p>
<p>¿Alguien piensa con seriedad que Ñublense o Antofagasta (con todo el respeto que merecen) aspiran a ser campeones?</p>
<p>¿Quién podría amagar las posibilidades de los todopoderosos equipos empresas?</p>
<p>Alguien podría sostener que la UC, pero seamos rigurosos, un campeonato de los cruzados es como un triunfo pírrico de un independiente en Las Condes, es decir no significa nada, <strong>jamás llegarán a ser un equipo grande y de masas, mucho menos popular, siempre seguirán regocijados en la pre cordillera, sabiendo que están a salvo de la plebe, porque incluso si algún intruso quiere llegar a su casa serán retenidos por carabineros por el simple hecho de no parecer del barrio, aunque eso sea anticonstitucional no se requerirá del Tribunal respectivo.</strong></p>
<p>Cobreloa fundado bajo el amparo de CODELCO de Pinochet ya está en el ocaso de sus tiempos gloriosos, y ya no es amenaza para el duopolio.</p>
<p><strong>Wanderers uno de los equipos con más base popular, fue usurpado por las empresas que privatizaron el puerto de todos, acumulando riqueza para sus accionistas y pobreza para sus habitantes, incluido su amado club que anda al tres y al cuatro.</strong></p>
<p>Finalmente nos va quedando Unión Española uno de los clubes con más arraigo territorial del fútbol chileno, asentado en la populosa comuna de Independencia y con un estadio conocido como la “Catedral del balompié nacional” en donde acaba de coronar su última estrella con un equipo bastante limitado, pero que demostró que a veces los mediocres también hacen justicia (y no me refiero a nuestros fiscales que persiguen al Pueblo Mapuche y liberan a los que se coluden para aumentar precios) ya que un 11 que jugaba a nada logró lo que la lúcida formación comandada por Vecchio y Mauro Díaz no habían conseguido en Talcahuano para desazón de sus fieles hinchas.</p>
<p><strong>El problema de Unión, es justamente ese, que teniendo todo para ser un equipo grande y popular, que termine con el duopolio futbolístico, insiste en su ligazón chovinista con la colonia española, con presidentes que hablan con un absurdo español con “eses” que nada le dice a las clases populares.</strong></p>
<p>Refleja muy bien el racismo que impera en nuestra cultura nacional, en vez, de fundir el excelso aporte español en nuestra tierra, insiste en mostrarse como un “otro” como algo distinto y distintivo, totalmente diferente a la estrategia de la colonia española al fundar Barcelona de Guayaquil, o la colonia italiana y Palmeiras en Sao Paulo.</p>
<p>Nos queda poco entonces para echar mano y pensar que se romperá este nefasto Binominal del torneo nacional. Seguramente toda la prensa deportiva seguirá interesada sólo en la U o el Colo, y existirán los demás en la medida que se enfrenten a ellos.</p>
<p><strong>Sólo Unión o la UC tendrán algo que decir, pero en el fondo no cambiarán nada, será como un cupo por omisión</strong>. El cambio verdadero tendrá que venir desde fuera, con un sentir territorial y cultural que haga fundar algo nuevo, y que amenace este sistema de hierro, algo así como el movimiento estudiantil y su legítimo llamado a “No al Lucro”, o al pueblo brasileño fumando opio exigiendo que no se gaste en el fútbol lo que no se invierte en salud y educación.</p>
<p>O quizás una tonta idea de un ex alumno de la Casa de Bello, interpelando al Rector para que le quite el nombre a Azul Azul y renazca la Universidad de Chile desde Tercera División, para animar un gran clásico con el digno Fernández Vial.</p>
<p>Eso sí sería un clásico de fútbol, y podríamos soñar que hay algo más que la industria del fútbol con un binominal empresarial perfecto.</p>
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		<title>Beyer, el ministro del 28%</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/educacion/20130422143728/beyer-el-ministro-del-28/</link>
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		<pubDate>Mon, 22 Apr 2013 17:37:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Rojas]]></category>

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		<description><![CDATA[Escribí esta columna hace algunos días, en momentos en que en el Palacio La Moneda se le rendía un encendido homenaje al destituido ministro de Educación Harold Beyer, en un intento comunicacional por posicionarlo como un estadista y experto educacional &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/educacion/20130422143728/beyer-el-ministro-del-28/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Escribí esta columna hace algunos días, en momentos en que en el Palacio La Moneda se le rendía un encendido homenaje al destituido ministro de Educación Harold Beyer, en un intento comunicacional por posicionarlo como un estadista y experto educacional apoyado transversalmente por amplios sectores de la sociedad, y que ha caído víctima de la politiquería.</p>
<p>No me cabe otro sentimiento que perplejidad e inquietud por la banalidad con que las autoridades gubernamentales tratan problemas tan profundos que afectan a nuestro país, mientras miles de familias padecen del cáncer del lucro que atormenta sus vidas.</p>
<p>No me siento capacitado para juzgar si la acusación constitucional estaba plenamente fundamentada, pero más allá de diatribas legalistas, el punto esencial es que efectivamente Beyer en particular, y el Gobierno en general, nada hicieron para acabar con el lucro en la educación.</p>
<p><strong>Es más sus proyectos legislativos apuntan a legitimarlo, incluso a través de la creación de una Superintendencia, que más bien tendería a regularlo. Este hecho es notablemente palmario, ya que en ningún documento que alude al cierre de la Universidad del Mar, se menciona como elemento esencial el escandaloso lucro que se produjo en dicha institución de educación superior.</strong></p>
<p>Pero más sorprendente aún es la manipulación informativa de querer presentarlo como el mejor ministro de los últimos tiempos en la materia y como un funcionario público con amplio respaldo ciudadano (les falta agregar querido) <strong>cuando en la última encuesta ADIMARK aparece con un pingue 28% de evaluación positiva y rankeado (término que tanto gusta a los tecnócratas) en el último lugar de todas las autoridades ministeriales, en un Gobierno que no destaca precisamente por el apoyo de la ciudadanía.</strong></p>
<p>¿Cómo entender este falseamiento de la realidad tan evidente? A mi juicio por un factor absolutamente cultural: el binominal nos ha acostumbrado a que el 33,1% pueda decidir por todos los chilenos, lo que se agudiza todavía más en este caso, ya que nos quieren hacer creer que el 72% que rechaza el actuar del Ministro no tiene valor o está equivocado, importando más la opinión de unos pocos expertos, ya que tampoco se ha visto a una mayoría abrumadora de académicos y/o investigadores del área lamentando la destitución.</p>
<p><strong>Parece preocupante entonces que nuestros políticos-empresarios, fabriquen realidades ignorando a las más de 100.000 personas que marcharon contra el lucro en la educación -avalando la destitución de Beyer-y a la organización estudiantil de la Universidad del Mar que representa a más de 18.000 alumnos apoyando la acusación constitucional.</strong></p>
<p>Esos datos poco o nada importan a nuestras élites, que prefieren concentrarse en su propio mundo, cercado de los movimientos sociales y de las grandes mayorías ciudadanas, y prefieren palmotearse la espalda entre ellos antes que escuchar las demandas masivas de la población.</p>
<p>¿Y qué problema puede haber? Para ellos es natural que una minoría decida por las mayorías, sus cabezas funcionan binominalmente, el Ministro del 28% tiene un gran respaldo de la gente, tanto así, que con un poco más de apoyo, y si tiene paciencia, en cinco años puede llegar al Senado.</p>
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		<title>La Angostura del lucro</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Sep 2012 11:13:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Rojas]]></category>

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		<description><![CDATA[Quizás este título no es la expresión idiomática más adecuada, pero representa en toda su magnitud la estrechez ideológica del lucro como norte de una sociedad, hecho reflejado en lo vivido por miles de compatriotas en el sector denominado Angostura. &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/economia/20120928081312/la-angostura-del-lucro/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Quizás este título no es la expresión idiomática más adecuada, pero representa en toda su magnitud la estrechez ideológica del lucro como norte de una sociedad, hecho reflejado en lo vivido por miles de compatriotas en el sector denominado Angostura. Es una perfecta metáfora de un viaje familiar soñado pero que en pleno camino se enfrentan con las inexpugnables barreras que impone un sistema que promete el futuro pero se empeña en paralizar el progreso para todos.</p>
<p>También ratifica lo señalado por los dirigentes estudiantiles, en cuanto que los problemas no son sectoriales, sino que es una mirada de cómo debe funcionar una sociedad ante el problema central que nos aqueja como país.</p>
<p>Desde hace más de treinta años que se nos viene culturizando acerca de las bondades de la “economía de mercado”, llenándonos de objetos fetiches innecesarios (incluyendo futbolistas alcoholizados y anodinas chicas realities), mientras se nos expropia de los derechos básicos de una sociedad verdaderamente democrática, tales como educación pública, salud pública y previsión social.</p>
<p>¿Qué factores posibilitan que los chilenos asuman este trueque falaz? <strong>¿Por qué aceptamos una sociedad que nos consume, en vez de un estado de bienestar para las grandes mayorías? ¿Por qué se nos presenta como un motivo de orgullo las ganancias de la Banca Privada a costa de intereses incomprensibles?</strong> Complejo dar una respuesta certera e infalible, pero desde una ciencia social interpretativa, me atrevo a esbozar una hipótesis: la política ha claudicado de su función utópica movilizadora para subyugarse a los fríos razonamientos económicos.</p>
<p>Ya lo decía Octavio Paz <em>“la geometría no sustituye a los mitos”</em>, traducido a nuestro país “la modernización no remplaza a los sueños colectivos”. Y esto quedó en evidencia el fin de semana de fiestas patrias, cuando miles de familias salían fuera de la capital en las remozadas y modernas carreteras concesionadas, que se ofertaron como la panacea modernizadora de la infraestructura vial de Chile, <strong>siendo una de los pocos países del mundo que dejaron sin una alternativa pública gratuita el tráfico por nuestro territorio.</strong></p>
<p>Se nos prometió confort y seguridad total a cambio de un cobro casi usurero, sin embargo desde años somos testigos como en las carreteras concesionadas ha habido víctimas fatales producto de piedrazos sin que las empresas hayan asumido la total responsabilidad, y ahora fuimos observadores atónitos de la barbarie del lucro, <strong>que impidió levantar las barreras para evitar el colapso, no importó la paciencia estoica de los automovilistas y el agotamiento de sus familias, lo importante era no perder “plata” como si las ganancias jugosas de las concesionarias no fuesen suficiente para sus ávidos propietarios.</strong></p>
<p>Y ese es el problema con el lucro, no estamos hablando de una justa ganancia (como siempre quiere confundir el modelo con la complicidad ignorante de algunos) producto del trabajo, sino un lucro injustificado de las concesionarias que haciendo mal la pega igual exigen el pago.</p>
<p>Peor aún la respuesta de las autoridades, quienes ciegos a una alternativa fuera de las reglas del mercado, insisten que el problema es técnico, que el Estado deben construirle más pistas a estos señores para que seguramente nos cobren el doble.</p>
<p>Nos hablan de soluciones para cinco años más, o <strong>más patético todavía el Ministro Golborne que propuso como solución aplicar restricción de placas para evitar el éxodo masivo, lo cual recibió obviamente el rechazo inmediato y masivo de la ciudadanía través de las redes sociales, que lo obligó a retractarse de una manera inverosímil, culpando a la tergiversación.</strong> Y mientras el gobierno de &#8220;los mejores&#8221; da palos de ciego.</p>
<p>¿No sería mejor que las autoridades usaran sus facultades y haciéndose presente in situ levantara las barreras que impiden el libre flujo por nuestras carreteras?</p>
<p>Al menos de esa manera se recuperaría el valor de lo político como factor de decisión, pero eso para quienes nos dirigen aparentemente es mucho pedir porque existe el dios Mercado.</p>
<p>Parece entonces que sencillamente este modelo neoliberal no da el ancho para encauzar las nuevas pulsaciones culturales de nuestra sociedad.</p>
<p>Quizás Angostura es el mejor espejo de un sistema que se niega a morir mientras los ciudadanos padecen esta agonía, porque los operadores binominales se resisten a entregar los instrumentos para la cirugía que Chile necesita.</p>
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		<item>
		<title>La &#8220;U&#8221; Campeón, victoria de un despojo</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Jul 2012 13:27:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Rojas]]></category>

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		<description><![CDATA[Seguramente muchos se preguntarán por qué un profesor de antropología se entromete en la tierra sagrada del fútbol. Mi respuesta inmediata es que este deporte dejó hace mucho de ser exclusividad de comentaristas deportivos, para transformarse en una expresión cultural &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20120712092756/la-u-campeon-victoria-de-un-despojo/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Seguramente muchos se preguntarán por qué un profesor de antropología se entromete en la tierra sagrada del fútbol. Mi respuesta inmediata es que este deporte dejó hace mucho de ser exclusividad de comentaristas deportivos, para transformarse en una expresión cultural distintiva de nuestra época. Sería la única manera de explicar por qué  jóvenes de zonas rurales, con trabajos esporádicos mal pagados y sin seguridad social, lucen orgullosos una camiseta del Inter y esperan como si fuese propio el duelo del Barca con el Madrid.</p>
<p>A esto agreguemos un dato de la causa. No seríamos los únicos entrometidos, ya que este deporte nacido en territorios obreros de Gran Bretaña, como el deporte por excelencia de la clase proletaria (para distinguirse del polo o tenis)  ha sido coaptado por grandes empresarios, que muy poco saben de fútbol y no tienen ninguna identidad con el club que dirigen, sin otro afán que el lucro.</p>
<p>Sí, el mismo concepto denostado por el movimiento estudiantil, pero que en los Campos Elíseos del fútbol parece totalmente legitimado por todo el medio, salvo algunos apasionados hinchas que se expresan con virulencia ante malos resultados deportivos de las regencias privadas.</p>
<p>¿A qué se debe esta esquizofrenia social? ¿Por qué según una encuesta CEP casi el 70% de los chilenos rechaza el lucro en educación, mientras los hinchas de Universidad de Chile celebraron frenéticamente el campeonato obtenido por una sociedad anónima que arrebató el club de manos de sus legítimos dueños? ¿Es éste un triunfo de la principal universidad pública del país?</p>
<p>Sólo bastó mirar las imágenes de celebración, para darnos cuenta que en las fotos en primeros planos no estaba el Rector ni los dirigentes de la FECH, sino altos directivos de la Universidad del Desarrollo, y propietarios de grandes consorcios empresariales</p>
<p>¿Qué tienen que ver ellos con la Universidad de Chile? ¿No son esos valores a los que estudiantes y académicos de la Casa de Bello se oponen terminantemente?</p>
<p><strong>¿Qué tienen que ver los actuales propietarios de la &#8220;U&#8221; con los valores de la educación pública que debe representar el club universitario?</strong></p>
<p>Y, por ningún motivo, reclamo para que la &#8220;U&#8221; sea un club de universitarios. Muy por el contrario, celebro su expansión a sectores populares, ya que es parte de lo que Jurgen Habermas llama la &#8220;esfera pública&#8221;, un espacio de dimensiones simbólicas (propio de los análisis antropológicos) que supera el ámbito legal de la propiedad para enfocarse en la construcción de procesos identitarios.</p>
<p>De esta manera, quien quiera que fuese, es bienvenido a los valores del ethos público: democracia, igualdad, diversidad, tolerancia, solidaridad, calidad humana; algunos de los valores que debieran inspirar a estudiantes y seguidores de la Universidad de Chile y amantes del fútbol por igual.</p>
<p><strong>Sin embargo, el actual campeón chileno y sudamericano, dista mucho de representar esos valores como institución y lo vemos enfrascado en disputas empresariales y cálculos financieros, mientras sus alumnos luchan por financiamiento público para la Universidad y sus alumnos más vulnerables. </strong></p>
<p>Por eso sorprende esta dicotomía que asumen incluso los sectores políticos de nuestro país. Hace un tiempo, una connotada senadora de la República criticaba con justa razón el escuálido presupuesto del gobierno para con las universidades estatales, sin embargo se regocijaba del campeonato de la &#8220;U&#8221; ¿Es que acaso los valores públicos son sólo atingentes al campo de la educación? ¿El deporte no es una acción tan formativa como el aprendizaje de aula? No deja de llamar la atención esta esquizofrenia ideológica de nuestros políticos, sólo explicable en sus propias debilidades doctrinarias a la hora de defender los &#8220;asuntos públicos&#8221;.</p>
<p><strong>¿Cómo explicar estos sin sentidos de la política pública? Hay una explicación superficial, las sociedades anónimas le darían transparencia al fútbol chileno. Pero después de la escandalosa elección de la ANFP del 2010, que culminó con la salida de Bielsa de la selección nacional por obra y gracia de las sociedades anónimas, ¿alguien podría sostener que los representantes de las regencias privadas le han otorgado mayor transparencia al fútbol chileno? </strong></p>
<p>Lo mismo se podría decir a nivel internacional ¿el fútbol italiano es más transparente por estar dominado por lógicas privadas?</p>
<p>Y en el punto contrario Pumas de la UNAM en México ¿es menos transparente que América de Televisa por estar regido mediante una Fundación Universitaria? Por supuesto que no, y esto de ninguna manera resiente el inmenso apoyo popular que tiene dicho club del Distrito Federal.</p>
<p>Por eso, la respuesta hay que buscarla en la profundidad ideológica. Hasta el momento que emerge toda la clase dirigente de nuestro país, compartía la convicción de que lo privado era más eficiente que lo público, por eso no es de extrañar que la quiebra de la Universidad de Chile fuera solicitada por un organismo público, la Tesorería General de la República en el año 2006, sin mediar tratativas de un acuerdo, como el solicitado por la Corporación Deportiva. ¿Por qué tanto apuro en declarar su quiebra?.</p>
<p>Quizás haya tenido razón el Dr. Orozco, quien hasta el día de hoy reclama la debilidad de las autoridades de la Casa de Bello en defender su club, y de impedir que cayera en manos empresariales, que hoy lucen victoriosos sepultando los valores universitarios.</p>
<p>Y no se diga es el típico intento chaquetero de los chilenos. Por el contrario, defiendo los valores culturales universitarios y del deporte, en donde la identidad de un símbolo nos diga algo, y no una simple estrella alcanzada por el poder del dinero.</p>
<p><strong>Hablo de esa U que esperó 25 años por un título sin quebrantar su pasión, aquella que no se basa en triunfos, sino en epopeyas simbólicas. Para ello se requiere convicción profunda, evitando la victoria fácil, para encender los corazones, y volver a creer que el fútbol es &#8220;amor a la camiseta&#8221;. Y no es un asunto melancólico.</strong></p>
<p>Al contrario, es un llamado de futuro, tal vez con la escondida esperanza que sean los líderes universitarios que exijan con fuerza la Universidad de Chile para la Universidad de Chile.</p>
<p>Algo tan simple como representémonos a nosotros mismos, llevamos nuestro mensaje de transformación a través del fútbol porque es una memoria colectiva que no se puede perder, por eso hasta que la Universidad no sea nuevamente propietaria de su propio club, mejor sería no entonar el himno que suena tan desafinado en la oficinas de la Universidad del Desarrollo o en la bolsa de valores.</p>
<p>De este modo, y parafraseando  a un gran relator deportivo, <em>&#8220;a sentarse románticos viajeros&#8221;</em> todavía no es tiempo de celebrar hasta que veamos estas copas en la propia Universidad de Chile.</p>
<p>Porque representa valores que pueden ser compartidos por una gran mayoría, ya sea un académico, un trabajador, una pobladora, son todos bienvenidos a compartir el valor de lo público, quizás así volvamos a hacer del fútbol un &#8220;lugar común&#8221; inspirados en la idea del antropólogo Marc Augé: un espacio histórico, relacional e identitario.</p>
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		<title>Esa insoportable levedad de competir</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Jun 2012 12:41:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Rojas]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace algunos días la prensa consignó que en Punta Arenas recayó el noble título de la mejor picá de Chile, en donde los comensales pueden disfrutar de unas exquisitos Choripanes con Leche con Plátano. No soy quien para dirimir si, &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20120605084151/esa-insoportable-levedad-de-competir/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace algunos días la prensa consignó que en Punta Arenas recayó el noble título de la mejor picá de Chile, en donde los comensales pueden disfrutar de unas exquisitos Choripanes con Leche con Plátano. No soy quien para dirimir si, efectivamente,es la mejor del territorio nacional.</p>
<p>No dudo de la calidad culinaria del establecimiento escogido, pero claramente la gastronomía destacada creo no es la más representativa de la cocina autóctona de esa zona de nuestro país. Es como si me dijeran que el local más representativo de Lima es una pizzería, puede que las haya muy buenas, pero que lejos estaría del imaginario cultural del Perú.</p>
<p><strong>Este hecho demuestra – a mi juicio &#8211; lo absurdo de la idea del Consejo Nacional de la Cultura, de echar a competir distintos locales tradicionales que tienen un valor en sí mismo, y que sus parroquianos disfrutan tranquilamente sin preguntarse quien es el mejor.</strong></p>
<p>¿Es necesario dilucidar esa cuestión? ¿A quien disfruta de una Chorrillana en el Jota Cruz de Valparaíso le interesa averiguar si es mejor que un sabroso Terremoto del Hoyo?Sinceramente creo que no.</p>
<p><strong>Por el contrario, quienes amamos los locales con tradición y personalidad propia sentimos que cada una de ellos tienen un valor en sí mismo, ajenos a los vaivenes del mercado, por eso sentimos tanto la transformación del Dominó. En esos lugares se respira compañerismo, complicidad, solidaridad e historia, capaz incluso de resistir el enjambre del turismo.</strong></p>
<p>¿Por qué entonces hacerlos competir? Honestamente no se entiende. Sobre todo cuando ellos representan la resistencia a la competitividad de mercado y viven en su propio ritmo.</p>
<p><strong>No tienen promociones ni cajitas felices, casi no se publicitan en los medios y todavía se llega a ellos casi por un halo de misterio del todavía gratificante boca a boca urbano.</strong></p>
<p>Tiene razón Eric Hobswabm cuando dice que las tradiciones se inventan en algún momento. Chile no nació con todas las picás.Por el contrario, la mayoría son noveles y datan del siglo XX, no tienen una gran historicidad, pero eso no disminuye su valor.</p>
<p>Por el contrario, reafirma que hubo y hay ciudadanos que están dispuestos a darles larga vida, sin importar que aparezcan en un ranking o no, porque su presencia tiene que ver con esa complicidad íntima entre anfitrión y visitante asiduo, esa que se solidifica alrededor de una mesa con buen vino, o simplemente de pie junto al mesón para pasar las penas.</p>
<p>Sólo aquellos que viven en la cultura del consumo podrían haber imaginado un concurso como éste y es grave que sean nuestras propias autoridades de Gobierno quienes la implementen con tanto entusiasmo, porque demuestran un precario conocimiento cultural acerca del valor de la tradición, que es todo lo contrario al afán de competir.</p>
<p>De ninguna manera estoy afirmando que los locales tradicionales carezcan de interés comercial, sería una ingenuidad, pero sostengo que junto a ese legítimo interés persiste el valor de la sociabilidad por sí misma, de “estar” de “ser parte de”. De ese histórico comportamiento humano de la comunidad versus el consumidor vacío.</p>
<p>Por eso, <strong>más que hacerlos competir la política pública debería buscar mecanismos de estímulo a los establecimientos tradicionales del país, para que no veamos como cierran tantos lugares patrimoniales o parte de la memoria histórica de las ciudades, como lo fue el Café Riquet de Valparaíso, o podría ser la Hormiga Atómica de San Bernardo.</strong></p>
<p>Requerimos de otra mirada ajena a la insoportable levedad por competir, necesitamos otros valores sociales que remplacen esta obsesión de nuestros políticos.</p>
<p>Necesitamos puntos de encuentro en donde se respire igualdad y cooperación, historia y tradiciones ajenas a modernizaciones.</p>
<p>Y allí estaban las picás de Chile, hasta que a alguien se le ocurrió echarlas a competir, sin consultar a sus verdaderos propietarios, sus visitantes asiduos (no clientes) que de seguro van en busca de un momento de ruptura con la sociedad que los impele a competir, producir y consumir, en busca de una mano o voz amiga que lo invite a compartir sin más que su buena voluntad y disposición, en donde el espacio  no separe sino que integre incluso en el  silencio o anonimato.</p>
<p>Eso son esencialmente las picás, lugares de encuentro y sociabilidad, ignotos del mundo competitivo que hoy hizo que compitieran por ser la mejor de Chile, sin saber por qué este título era necesario.</p>
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		<title>Plebiscito en Castro, ¿un “mall” resultado?</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Apr 2012 12:57:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Rojas]]></category>

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		<description><![CDATA[En estos últimos días se han vivido interesantes procesos de participación democrática en Castro. Hace unas semanas con las Primarias de la Concertación, y el pasado fin de semana, con un plebiscito ciudadano.En ambos ejercicios participativos los resultados fueron contundentes. &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20120423085749/plebiscito-en-castro-un-mall-resultado/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En estos últimos días se han vivido interesantes procesos de participación democrática en Castro. Hace unas semanas con las Primarias de la Concertación,  y el pasado fin de semana, con un plebiscito ciudadano.En ambos ejercicios participativos los resultados  fueron contundentes. Casi el 80% de los participantes de las primarias respaldó al actual Alcalde Águila, férreo defensor de la construcción del polémico mall, lo que ya permitía proyectar el resultado del plebiscito, en donde se incluiría una pregunta sobre la construcción del centro comercial.</p>
<p>Nuevamente los resultados fueron abrumadores: el 95% de los habitantes de Castro se pronunció a favor de su construcción.¿Qué lectura cultural podemos hacer de este resultado?¿Estamos tan equivocados los académicos y ciudadanos defensores de nuestro patrimonio?</p>
<p>En primer lugar parece incuestionable y de total legitimidad la victoria del actual edil en ambos procesos democráticos, lo que nos lleva a una segunda pregunta ¿la mayoría de los habitantes de Castro está  por destruir su patrimonio?</p>
<p>Por eso, más allá, de cómo se permitió la construcción de invasión arquitectónica y cultural de esta magnitud, el problema desde la perspectiva antropológica se traslada a la respuesta de la comunidad frente a este hecho. Hace unas semanas  escribí un primer artículo en relación al “Mall de Castro”, y me di el trabajo de leer los comentarios de los distintos ciudadanos que ejercían su legítimo derecho a la expresión.</p>
<p>En primera instancia – reconozco &#8211; lo que más me sorprendió fue el hecho que la mayoría de los habitantes de la zona defendía la construcción del centro comercial. Pero fueron definitivamente sus argumentos los que despertaron mi inquietud científica.</p>
<p>Recuerdo nítidamente dos de ellos. El primero hacía referencia a que cómo no comprendíamos los santiaguinos (dando por hecho esa condición) que para ir al cine debían desembolsar $40.000, y el segundo a que nosotros los forasteros (extranjeros en nuestro propio país) no comprendíamos lo que era aburrirse todo el invierno encerrados en torno a una estufa.</p>
<p>Estas expresiones me conectan con la afirmación de Stuart Hall cuando señala que<em> “la cultura produce los cambios en los estilos de vida, en las prácticas cotidianas, en los comportamientos. Si por medio de los discursos uno crea subjetividades empresariales, tendrá sujetos que se comportarán socialmente como empresarios. La cultura dentro de la cual obrarán será una cultural empresarial”. </em></p>
<p>Por lo tanto, comprensible sería que después de casi treinta años de ideologizarnos culturalmente en pro del mercado, el emprendimiento y el consumo, la gente no conciba ir al cine si no es dentro de un mall,<strong> ¿por qué ese ciudadano no exige la construcción de un centro cultural público que contenga una sala de cine? o ¿por qué la gente de Castro desprecia la tradición de conversar en torno al calor de un hogar y prefiera el encierro en un centro comercial induciendo al consumo  como mecanismo de diversión?</strong></p>
<p>Sencillamente porque el dios Mercado lo hace soñar con comer una hamburguesa en Mc Donald’s junto a su familia o amigos, mientras el curanto languidece en una casa vacía.</p>
<p>Por eso, cuando un destacado arquitecto panelista de un medio radial planteaba que nadie se oponía a la construcción del centro comercial,  sino al cómo se hizo,permítanme disentir; el problema no es sólo de forma o de ubicación.</p>
<p>Desde la perspectiva antropológica el problema va más allá, es cómo afecta las relaciones sociales, la economía local, el paisaje cultural, es decir la vida a escala humana. La pregunta es ¿toda ciudad debe tener un mall? <strong>¿Todas deben ser como La Florida rodeada de tres centros comerciales y ningún parque público?</strong></p>
<p>Y aquí volvemos a nuestra clase política ¿Qué responsabilidad le cabe? La respuesta es simple: toda.</p>
<p>¿Por qué no existe un plan serio de educación de valorización de patrimonios locales?</p>
<p>¿Por qué esta legislación es tan débil y no fomenta la existencia de  ningún instrumento público que permita demoler si se atenta contra nuestro patrimonio?</p>
<p>¿Por qué los planes reguladores no son visados por el Consejo de Monumentos si ponen en riesgo zonas patrimoniales?</p>
<p>¿Y qué pasa con nuestras autoridades locales dispuestas a destruir nuestro legado cultural si eso le granjea votos?</p>
<p><strong>Alguien se puede imaginar al Jefe de Gobierno de Ciudad de México autorizar la construcción de un mall entre la Catedral y el Templo Mayor Azteca en pleno zócalo capitalino. O a la autoridad local de Roma poner en riesgo el Coliseo Romano ante los problemas de congestión que provoca.</strong></p>
<p>La respuesta, ni vale la pena mencionarla, es tan evidente que el cuestionamiento surge más bien por la ceguera de nuestros políticos, por su mirada cortoplacista y atrapada en un paradigma modernizador brutal y destructor de nuestras tradiciones y memoria social.</p>
<p>De esta manera, parece preocupante, si vemos que el ministro de Obras Públicas opina como si estuviera en el living de su casa, que encuentra un despropósito la construcción del mall, pero no entregue ni una sola opinión política de cómo va a resolver el problema desde la óptica del estado o de las políticas públicas. Podemos constatar la pobreza de ideas y la anomia absoluta frente al poder del mercado de nuestras autoridades gubernamentales.</p>
<p>Entonces si no son los políticos, ni los empresarios, ni  los técnicos, y ni siquiera los lugareños, emulando al Chapulín ¿quién podrá defender el patrimonio?</p>
<p>El panorama se ve sombrío, pero me siento optimista cuando veo a agentes sociales organizándose por defender barrios capitalinos, el puerto de Valparaíso, nuestra gastronomía, nuestra artesanía, recursos naturales asociados a la vida de Pueblos Originarios o comunidades agrícolas, o rechazar un mall en La Reina.Quizás todavía son minoría, pero están adquiriendo tal consistencia que ya disputan la hegemonía cultural del libre mercado.</p>
<p>Son movimientos socioculturales con una visión solidaria e igualitaria que no restringen su accionar a su metro cuadrado sino que  comprenden que nuestra riqueza como país se basa en nuestra diversidad cultural.Somos un mosaico de prácticas y tradiciones culturales, que si las vivimos como comunidad será el mejor patrimonio que podemos heredar a futuras generaciones y nuestros hijos, si realmente queremos alcanzar un desarrollo sustentable.</p>
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