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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; José Bengoa</title>
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		<title>Moulián</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Sep 2015 13:38:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[José Bengoa]]></category>

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		<description><![CDATA[En el día de ayer se ha otorgado el Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales a Tomás Moulián. Merecido, muy merecido. Una larga trayectoria intelectual lo avala, más aún es uno de los intelectuales más conocidos de nuestro país &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20150901103841/moulian/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="left">En el día de ayer se ha otorgado el Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales a Tomás Moulián. Merecido, muy merecido. Una larga trayectoria intelectual lo avala, más aún es uno de los intelectuales más conocidos de nuestro país y sin duda uno de los que ha tenido mayor influencia con su pensamiento. Su libro “Chile actual: anatomía de un mito”, publicado y re publicado por Lom ediciones, marcó un antes y un después en los debates políticos de la transición y profetizó sobre lo que ocurriría con nuestra sociedad.</p>
<p align="left">A miles de miles de personas cultas y curiosas les permitió entender un poco más de lo que nos estaba ocurriendo, nos había ocurrido y posiblemente nos ocurriría como golpeada sociedad de fines del siglo veinte.</p>
<p align="left"><strong>Moulián provenía de la Universidad Católica desde dónde fue expulsado después del Golpe del 73, como a tantos intelectuales y académicos.</strong> Se mantuvo en Chile bajo el alero de la Flacso y ésta al ser quitada por la Dictadura su personalidad jurídica, bajo el amparo de la Academia de Humanismo Cristiano. Allí hizo clases desde la fundación de la Escuela de Sociología a fines de los ochentas por Manuel Antonio Garretón.</p>
<p align="left">Posteriormente participó en la formación y el proyecto del ARCIS, llegando en algún momento a ser su Rector. <strong>Esa Universidad, hoy vilipendiada injustamente, jugó un papel central en el desarrollo de las Ciencias Sociales y las Artes; allí intelectuales como Moulián, Salazar, Nelly Richard y muchos otros propusieron un modelo crítico de gran calidad e importancia en medio de una sociedad dormida por los supuestos éxitos económicos.</strong> Hoy Moulián hace clases en la Academia y las salas se llenan de estudiantes.</p>
<p align="left">Presentamos la candidatura de Tomás Moulián con una simple biografía y sin necesidad de acumular cartas y hacer lobby como se acostumbra en los Premios nacionales, desgraciadamente. Se señalaba que se trataba de un “Intelectual público” y ese concepto fue acogido por el jurado en su decisión y declaración, lo que lo honra.</p>
<p align="left">Es una suerte de tautología ya que la definición misma de un intelectual debería ser su carácter público; como dice la tradición, los intelectuales han sido o “los asesores del Príncipe”, o “del Pueblo”.</p>
<p align="left"><strong>No cabe mucha duda que nuestro nuevo Premio Nacional no ha asesorado a los Príncipes y siempre le ha hablado al pueblo,  no a la gente, como dicen y mal dicen hoy en día. Libros, artículos en diarios y revistas, manifiestos, campañas de bien público, clases y conferencias es lo que hace a un intelectual, obviamente público. </strong>Pero es interesante resaltar esta dualidad “intelectual” y “público”, porque estamos en presencia de un intento deliberado de “privatización del pensamiento social”. Asistimos a un proceso violento de privatización de los intelectuales.</p>
<p align="left">Moulián si se presentara a Conicyt o Fondecyt probablemente sería rechazado. Le preguntarían cuantos artículos ha publicado en Revistas ISIS, en inglés, sometida a reglas formales de citaciones internacionalizadas; le dirían que los libros no tienen puntaje o uno mínimo; le señalarían que sus artículos y  escritos en revistas de amplia circulación nacional e internacional, pero no del formato ISIS, no tienen valor, en fin.</p>
<p align="left">Cual un moderno <em>Farenheit</em> de Ray Bradbury, Conicyt está cambiando las revistas impresas en papel y privilegiando las “publicaciones” digitales. En unas pocas décadas más nadie va a conocer lo que se está publicando hoy en día<strong>. En mi biblioteca tengo escritos en papel de hace siglos sobre la Historia de Chile y al mismo tiempo tengo centenas de discos con trabajos en Word Perfect, y sistemas digitales imposibles de leer y reproducir. Las tecnologías pasan de un minuto a otro.</strong></p>
<p align="left">El modelo adoptado acríticamente ( o a propósito) consiste en un académico, auto identificado como “intelectual”, que trabaja en su escritorio o laboratorio, que “sale a terreno” a buscar datos, que publica en otros idiomas y revistas poco o nada leídas, y que se mete lo menos posible en las complejas realidades existentes en su sociedad, y además que opina poco o nada. <strong>Estamos en presencia de la privatización de los intelectuales. En presencia del asesinato del pensamiento crítico</strong>.</p>
<p align="left">Nos alegramos por el Premio Nacional a Moulián, por lo que él es y por lo que significa. Nos permite proponer un debate que no se hace y que muchos no quieren hacer. Más aún, nos felicitamos  que este Premio Nacional sea un reconocimiento a la contracorriente, al pensar libre y crítico, a una relación enriquecedora entre el intelectual y su sociedad y una protesta a la privatización del pensamiento social.</p>
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		<title>El Transuniversitario</title>
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		<pubDate>Wed, 27 May 2015 20:42:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[José Bengoa]]></category>

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		<description><![CDATA[Habría que decir que la capacidad de enredar las cuestiones educacionales  y universitarias, crear (se) enemigos, guerras cuasi religiosas, provocar enojos, que salen de la Alameda con Teatinos, es exquisita. El inquilino del edificio de  la Alameda, se ha transformado &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/educacion/20150527164254/el-transuniversitario/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="left">Habría que decir que la capacidad de enredar las cuestiones educacionales  y universitarias, crear (se) enemigos, guerras cuasi religiosas, provocar enojos, que salen de la Alameda con Teatinos, es exquisita. <strong>El inquilino del edificio de  la Alameda, se ha transformado en el mejor aliado de los movimientos sociales; los estudiantes de la Universidad de la que soy coyunturalmente Rector, se fueron todas y todos a paro indefinido.</strong></p>
<p align="left">Las razones son diversas, confundidas posiblemente , pero fundamentalmente justas. Si le dan gratuidad solamente a las así llamadas Universidades Estatales, no quedaría ni uno probablemente en la Academia. Digamos que es un anuncio del tipo de “<em>rocket con ventilador</em>”, una especie de <em>dron</em> de la sobre modernidad.</p>
<p align="left"><strong>Le decíamos a un joven asesor del inquilino de la Alameda con Teatinos que lo que no había podido hacer la Dictadura, acabar con la Academia, lo que no habían podido hacer los de la Concerta, ignorar a la Academia, lo que no hizo la derecha, hacerse los neutrales con la Academia, lo harían nuestros amigos; ¿con estos amigos para qué tener enemigos?, me digo.</strong></p>
<p align="left">Y lo notable del caso es que se ha logrado unir a la privada y entusiastamente privada derecha católica, liberal, laica y tecnocrática, universitaria, liderada por un, como le decían los mapuche, “<em>Curri Patiru</em>”, también amigo y respetado sacerdote de la Compañía de Jesús;  <em>“Ay Jesús que Compañía”</em> decían los antiguos. Porque una vez que levantó la guaripola el domingo, en el Decano de la Prensa Nacional, se pusieron en línea y en desfile, las más diversas especies y colores de la flora y fauna nacional e internacional.</p>
<p align="left"><em>“Qué dirá el Santo Padre que vive en Roma</em>…”Hoy en la mañana salió que el asunto era “anticonstitucional”, y que “violaba” a la “sagrada señora” como decía groseramente Diego Portales, que a pesar de todo tiene estatua, edificios, e incluso Universidad también…. Aunque estoy más bien de acuerdo con Carlos Peña su  portaliano rector.</p>
<p align="left">Si se declara este asunto anti constitucional se acaban todas las reformas, ya que para esta <em>Señora,</em> nacida del pecado por cierto, todo es anti constitucional y sus guardianes son muy celosos en su cuidado. La cuidan como hueso de santo…En esta vuelta no me sacaré ni una foto con ninguno de los nombrados, a penas una foto carnet en solitario.</p>
<p align="left">Mala cosa, muy mala. Con mis colegas profesores y académicos hoy día hemos sacado algunas conclusiones, raras para ser una entidad privada, como por ejemplo que estamos por la educación pública y que para que ésta sea efectiva hay que favorecer a las Universidades del Estado; pero eso con cuidado y razón.</p>
<p align="left"><strong>Si no hay mínimos controles de desempeño la plata “basal”, palabrota casi infecta, que se le dé a esas Universidades puede llevar a situaciones muy curiosas y totalmente contrarias al espíritu y letra de las reformas. Porque no todas las Universidades del Estado son las que dirige el Rector Vivaldi, con su teléfono que suena como las Cuatro Estaciones, de su musical ancestro. Y eso que también allí se cuecen habas.</strong></p>
<p align="left">Pero hay estatales y estatales. En eso estoy de acuerdo con nuestro “<em>patiru</em>”. Porque hay que decir que las Universidades menos reguladas, las de peor calidad, comprobadas en todas las evaluaciones y acreditaciones, son las sedes de las Estatales de Regiones en Santiago. Hay sedes que tienen dos, tres, cinco y diez veces más  estudiantes que nosotros y no tienen ni Bibliotecas, ni edificios, ni profesores estables, ni nada de nada. Son entidades de negocios privados dirigidos por entidades del Estado.</p>
<p align="left">Talca  dicta en Santiago carreras maulinas, Arturo Prat sugiere desiertos salitreros, Los Lagos navega por calle República y así  Valparaíso con entusiasmo ha llegado a la capital, aunque se enoje su Rector. Me puedo imaginar que si estas sedes capitalinas son gratuitas, como ha dicho el Ministro, se van a subir de alumnado como la leche hirviendo, y allí se van a ir los jóvenes que con toda razón quisieran estudiar gratis. <strong>Los más pobres de Santiago, van a ir a estudiar en las Universidades más malas y más pobres.</strong></p>
<p align="left"><strong>Por cierto que en esa perspectiva, sin apoyo ni gratuidad nosotros, la Academia,  que fundó hace casi 40 años don Raúl Cardenal Silva, Don Cárdenas como le decíamos, se acaba. Muchas gracias habría que decir, por los favores prestados a los inquilinos de la Alameda con Teatinos. Quedará en la ya larga Historia Universal de la Infamia.</strong></p>
<p align="left">Afirmemos en cambio, el sistema público estatal, con cuidado y serenidad. Esa es una condición para construir un país democrático y bajar un poco que sea la desigualdad, la discriminación, la odiosa sociedad en que estamos subsumidos. Pero háganlo bien; hagámoslo si invitan, cosa que no han hecho de manera formal.</p>
<p align="left">Les dijimos a los inquilinos susodichos que antes de ir a Valparaíso con propuestas artificiosas debían haber convocado a los actores, a los que estamos en las Universidades desde que nacimos, casi, a los jóvenes estudiantes, que tienen mucho que decir, y nadie les ha consultado nada, a todas y todos. Y creemos que no es tan difícil ponerse de acuerdo. <strong>Que se firmen, por ejemplo, contratos de desempeño con cada Universidad Estatal y del CRUCH, y en cada caso, que digan, la capacidad que tiene cada una de esas  Universidades para asumir la gratuidad, la estimación seria de gratuidad progresiva, que se diga con claridad a cuánto y cómo se calculará el arancel para que esa gratuidad sea efectiva y no una mentira, que haya un sistema de transición y no se repita en la educación superior el Transantiago, que es lo que tememos muchos, entre ellos quien acá escribe. Las fórmulas no son difíciles.</strong></p>
<p align="left">En primer lugar decir cuánto dinero hay para esta operación y para cada año. Si se es transparente los estudiantes lo comprenderán sumamente bien; lo que produce el enojo es la ausencia de transparencia como el 26 de Mayo, en que nos hemos enterado que hay una cantidad de Universidades “en la mira”, y que no sabíamos, entre ellas la Central por ejemplo, y que por esa razón, absolutamente novedosa no podrían siquiera acercarse a uno de estos programas de gratuidad.</p>
<p align="left">Establecer en segundo lugar las condiciones en que las Universidades del CRUCH van a ir accediendo a esas cuotas sucesivas de gratuidad. Porque nadie puede mentir más. Todo el mundo sabe que ingresar a la Universidad Católica en San Joaquín, no solo es difícil por el puntaje de la PSU, sino que hay que tener plata para moverse, normalmente deben tener auto,  comprar los útiles escolares que en algunas carreras son cuantiosos, en fin…Y la gratuidad es una parte solamente del gasto. <strong>Decir el 60 % de estudiantes gratuitos en la Católica me suena a  falsedad y casi a bofetada.</strong></p>
<p align="left">Veo en Internet un mapa que dice ¿dónde viven los estudiantes? Y hay un puntito rojo puesto en el mapa de Santiago. La Católica es una mancha roja en la pre cordillera, la de Los Andes, UDD, y otras una mancha compacta, entre Las Condes y La Dehesa. Y los inquilinos de la Alameda con Teatinos nos dicen que no le darán oportunidad de gratuidad a las que como nosotros se dispersan los puntitos rojos por todos los barrios de la capital.</p>
<p align="left">Pero y eso es también heterogéneo, no todas las llamadas despectivamente privadas son iguales, entonces hay que tener Convenios de Desempeño para que la gratuidad sea también efectiva en algunas de las privadas, que firmen con el Estado compromisos. Y si no alcanza  para el sesenta por ciento, habrá que hacerlo el primer año para el treinta por ciento. Y todas y todos vamos a entender que pasar del neo liberalismo educativo fundamentalista a un sistema de gratuidad no es un asunto fácil.</p>
<p align="left"><strong>¿Se recuerdan las colas del Transantiago? ¿Se acuerdan lo que sufrió la gente que esperaba micros? ¿Alguno de los planificadores había andado alguna vez en las micros amarillas? ¿Creen por acaso que el joven esperanzado que va a una de esas Universidades despreciadas y despreciables es un imbécil, un pobre infeliz que además de pobre hay que castigarlo?</strong></p>
<p align="left">¿No se dan cuenta que hay miles de muchachas y muchachos que van a estudiar enfermería  y que son la primera persona que ha estudiado en una genealogía  curtida de “<em>labradores, peones y proletarios</em>”? Y a todas esas personas los inquilinos de la Alameda con Teatinos los están tratando de lo peor. Vámonos con cuidado chiquillos.</p>
<p align="left">Otra cosa pero importante. Si le decimos a los que vienen que van a estudiar gratis, es una ofensa decirle a los que vinieron antes que deben pagar hasta las ganas por un <strong>crédito Corfo.</strong> Fui aval de uno de esos créditos y era de casi un millón de pesos. El muchacho no pudo más, abandonó la Universidad en que estaba, que no era la Academia, y no pudo pagar  más.<strong> Llevamos exactamente 14 años pagándole al Banco del Estado. Me olvido de la cuota y me llaman de manera insistente a las horas inimaginables. Les grito ladrones. El  crédito va en más de seis millones y falta mucho por terminarlo. Es un escándalo.</strong></p>
<p align="left">Lo mínimo que tiene que hacer el inquilino de la calle Alameda que sabe de números es acabar con este sistema, condonar las deudas y toda esa pérdida será un moco de pavo frente a los millones que vemos bailar en el escándalo económico y político nacional. Lo mismo debe hacerse con los CAE y los Créditos Fiscales, a lo menso repactarlos. Es un asunto ètico.</p>
<p align="left">Quiero decir responsablemente que hay caminos para avanzar en forma sustantiva a la gratuidad universal de la educación Universitaria y superior chilena; que hay caminos adecuados para que esta educación esté articulada por las Universidades estatales, que sea democrática en su acceso y en su contenido, pero, que si  se prefieren atajos vamos a tener la mayor catástrofe universitaria de nuestra historia y muchos querrán volver a la LOCE firmada por mi General viajando a Valparaíso en su Mercedes Benz blindado, a entregar el mando hace ya unos años.</p>
<p align="left">Las Universidades del barrio alto, no perderán un día de clase este año, mirarán desde la cota mil del Padre Berríos, <em>curri patiru</em> también, como “los de abajo” se sacan la mugre peleando por la gratuidad en la calle, y los Carabineros en un enfurecimiento increíble y renovado, les golpean con sus porras y guanacos de manera brutal. La gran heterogeneidad de la educación universitaria hay que mirarla con lupa y de ese modo evitar que estemos a las puertas de un gran “Transuniversitario”.</p>
<p align="left"> Si alguien quiere informarse sobre los detalles de esta propuesta, ver <em>www.academia.cl</em></p>
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		<title>Memorias contrapuestas</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Mar 2015 16:58:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[José Bengoa]]></category>

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		<description><![CDATA[Buenos Aires se llenó ayer de memorias. Desde el Congreso Nacional en la Avenida de Mayo salía un lienzo de plástico azul lleno de pequeñas fotos de los más de  treinta mil desaparecidos, que arrugaba el corazón. Miles de personas &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/derechos-humanos/20150325135855/memorias-contrapuestas/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="left">Buenos Aires se llenó ayer de memorias. Desde el Congreso Nacional en la Avenida de Mayo salía un lienzo de plástico azul lleno de pequeñas fotos de los más de  treinta mil desaparecidos, que arrugaba el corazón. Miles de personas lo llevaban en una suerte de procesión hasta la Plaza de Mayo donde se encuentra la Casa Rosada, sede de la Presidenta de la Republica. Las personas llevaban colgadas las fotos de sus “seres queridos”, las pancartas con las fotos, en fin.</p>
<p align="left">Miles de miles de personas aplaudían a las Madres de la Plaza de Mayo que con sus pañuelitos blancos amarrados al cuello iban agarrando el principal lienzo entre la multitud de banderas celestes, fotografías de mujeres, jóvenes y viejos en pancartas orgullosamente llevadas por alguno de sus descendientes.</p>
<p align="left"><strong>Más atrás un gran letrero decía simplemente “Hijos” y el lienzo era sostenido por decenas de jóvenes. Ya han aparecido 116  “hijos” de detenidos desaparecidos que fueron robados por familias militares en una de las acciones más tenebrosas imaginables. </strong></p>
<p align="left">Videla dijo en una de sus últimas entrevistas que si bien él no había dado esas órdenes, fue una acción humanitaria “con esos chicos”. Miraba a esos jóvenes y me preguntaba qué les habría ocurrido al saber que sus padres adoptivos, que los habían criado, eran los que habían asesinado a sus padres biológicos. Difícil asunto.</p>
<p align="left">Ayer se conmemoraba el 24 de Marzo, el del 76 y el del 83. Día de la Memoria le llaman.  Por esas casualidades del destino, me tocó estar en ambos. En el primero nos despertó la televisión a las seis de la mañana con un Videla flaco, casi demacrado avisando que el ejército y las fuerzas armadas, se tomaban el poder, que en un casi vacío había dejado Isabelita, la viuda de Perón, manipulada hasta el  sarcasmo por el mal afamado López Rega.</p>
<p align="left"><strong>Era el segundo golpe que vivíamos los chilenos que allí estábamos y el susto se apoderó de nuestra juventud de entonces, en particular al ver a Massera con su gorra achatada de marino,  su cara de pocos amigos y el odio que destilaba y que luego se concretara en esas salas malditas de tortura.  Ese día hubo un silencio mayor en Buenos Aires y solamente se veía pasar los helicópteros que llevaban y traían personas de la Casa Rosada a vaya saber qué parte.</strong></p>
<p align="left">El segundo fue el día en que Alfonsín tomó el poder y muchos chilenos viajamos a Buenos Aires al cambio de Gobierno; pensábamos en nuestra ingenuidad, que se iniciaba el fin también de la Dictadura chilena y así como nos habían tocado dos golpes, habríamos querido que nos tocaran dos finales de dictaduras. Hubo que esperar siete años más. Ese día en la Plaza de Mayo, también llena de gente, lloramos a tantos que allí ya no estaban.</p>
<p align="left">Ayer las calles del centro de Buenos Aires se abarrotaron una vez más. Un canal de televisión se dedicó solamente a señalar los perjuicios que la marcha estaba produciendo en el tráfico. Un desfile interminable trataba infructuosamente de avanzar. Primero venían las agrupaciones. <strong>Me llamó la atención una pancarta con las fotos de varias docenas de japoneses desaparecidos. No lo sabía. Me decía un amigo que eran personas que habían arrancado de la guerra mundial y que fueron perseguidos. </strong></p>
<p align="left">Tras las agrupaciones de Derechos Humanos comenzaron a hacer su demostración las fuerzas políticas. La <em>Cámpora </em>es un sector peronista que tiene una especial relación con la Presidenta. Su hijo, un Kitchner, me dicen, es dirigente de ese movimiento juvenil. Hoy han dado una demostración de fuerza enorme. Miles de miles de jóvenes, bombos, cantando consignas, bailes y un ambiente que impresiona. Dicen, obvio,  que son incondicionales de la Presidenta. No tiene candidato hasta que Cristina, como le dicen, lo determine.</p>
<p align="left">Se ven jóvenes de clase media, de secundaria y  universitarios. Su entusiasmo llama la atención a quien desde el otro lado, como quien escribe,  no ve muchas juventudes políticas militantes en las calles.</p>
<p align="left">Más atrás el peronismo tradicional, cantando <em>“Perón, Perón, que grande sos”</em>…incomprensibles versos para los del otro lado de la Cordillera; o peor aún<em>, “aquí están , estos son los soldados de Perón”</em>…gritado con fervor…; le seguía gente de las villas, en una multitud  difícil de medir. Gente pobre como la de todos nuestros países, pobladores, les habríamos dicho allá. Eran muchos al ojo del observador. Cada año la marcha es más grande, escuché decir.</p>
<p align="left">No hubo más discursos que de las Madres de Plaza de Mayo y la Señora Carlotto de las abuelas; ella misma ha encontrado a uno de sus nietos recientemente. La música de Víctor Heredia, cuya hermana es desaparecida, se escuchaba en los parlantes, al igual que en aquel día de Alfonsín.</p>
<p align="left"><strong>La marcha seguía su curso y la tarde comenzaba a prender las luces de las calles.Acostumbrado al estilo santiaguino un cierto nerviosismo se fue apoderando pensando que algo pasaría. Nada. Los únicos humos, no eran de bombas lacrimógenas sino de las parrillas de choripanes que a esa hora bullían como locomotoras a carbón. Ni un policía en la calle; a lo menos no vi  ni uno. Ni un disturbio, ni una pelea. Se vendía cerveza por todas partes. </strong></p>
<p align="left">Las confiterías abiertas, las librerías también por si alguno de los manifestantes quisiera profundizar en sus convicciones teóricas.  La gente cantaba consignas <em>“olé, olé, olé, los encontraremos donde estén”</em> y cosas como <em>“los buscaremos hasta encontrarlos”</em>, y muchos jóvenes bailando, no pocos con músicas andinas, cartelones de agrupaciones, más pequeñas por cierto, que reivindican,aún, el marxismo leninismo. Para el observador trasandino, esto es, del lado del Pacífico, un olor a fútbol se cuela entre las consignas; las manos agitándose al estilo de las barras, y por cierto un enorme olor a siglo veinte que recorría con nostalgia la Avenida de Mayo.</p>
<p align="left">Durante toda la larga tarde no podía menos que pensar en las diferencias. Allí no se veía odio, no se veía violencia, y las pruebas de las violaciones estaban en los miles de fotos y carteles. ¿Cómo procesa cada sociedad sus dolores? <strong>¿Cuánto habría durado una manifestación de esa naturaleza por las “grandes alamedas” sin que las Fuerzas Especiales hubiesen actuado, sin que se hubiese cerrado todo el comercio aterrorizado, sin que la batalla campal se reprodujera sin cesar? ¿Porqué en Chile se le tiene tanto miedo a la gente?</strong></p>
<p align="left">No tengo siquiera hipótesis para explicarlo. Un amigo de la Universidad, me decía tomando un café, que el primer 24 de marzo fue derrocado un gobierno corrupto que nadie defendía, esto es, en Argentina y en cambio en Chile, Allende moría con esa dignidad que lo hizo pasar a la Historia. Puede ser.</p>
<p align="left">Y el segundo 24 de marzo se caía una Dictadura que además de matar a mansalva perdía una guerra inicua, enviando a miles de jóvenes a morir en las Malvinas, que también como víctimas desfilaban ayer.</p>
<p align="left">Muchos de esos, hoy no tan jóvenes, conscriptos en esa época, fueron también torturados por los oficiales. No sabían pelear contra el enemigo, me decía mi amigo en medio de las banderas y consignas, solo sabían torturar y matar. Nadie hoy día los defiende en Argentina; nadie se acuerda de Galtieri y sus bravatas. En cambio al otro lado de la Cordillera, aún se los recuerda con agradecimiento  y  a veces, algo más. Puede ser.</p>
<p align="left"><strong>Los chilenos miramos con desdén, en política, y con respeto y admiración, en fútbol, a los argentinos. Habría que ser mucho más humilde. Porque  algo no hicimos bien en esta llamada “transición”.</strong></p>
<p align="left">No manejamos bien las memorias quizá; quisimos ( o algunos quisieron) “dar vuelta la página”, y  las páginas de las memorias son duras como de piedra y pesadas de tal naturaleza que no se pueden dar vuelta.</p>
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		<title>El acarreo hacendal y el cohecho moderno</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Mar 2015 15:30:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[José Bengoa]]></category>

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		<description><![CDATA[Era chico y en el verano me llevaban a un fundo cerca de Villa Alemana. Parientes lejanos. Mi madre había muerto y era la mejor alternativa que encontró mi pobre padre, viudo. Lo pasábamos muy bien. Me recuerdo como si &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20150306123026/el-acarreo-hacendal-y-el-cohecho-moderno/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Era chico y en el verano me llevaban a un fundo cerca de Villa Alemana. Parientes lejanos. Mi madre había muerto y era la mejor alternativa que encontró mi pobre padre, viudo. Lo pasábamos muy bien.</p>
<p>Me recuerdo como si fuera hoy, debe haber sido la elección de Alessandri el año 1958, el dueño del fundo reunía a todos los campesinos, inquilinos se llamaban, a sus mujeres, en un gran salón y les hablaba que al día siguiente debían ir a votar. <strong>La señora Raquel, a quien recuerdo de niño porque nos quería sacar el empacho con una plancha caliente, y ceniza, se agachaba y escondida entre la gente apelotonada, hacía el sonido de las ovejas y los carneros: beeeé, beeeé…</strong></p>
<p>Siempre me impresionó ese acto de protesta semi escondida, y por eso he visto a sus hijos y nietos en los últimos años…Se heredó la dignidad. Al día siguiente, yo niño, me subí al carromato que repartía la leche y nos fuimos a Villa Alemana. Ahí llegamos a un corralón, así se llamaban, donde ya venían llegando los inquilinos, obligados, voluntarios, lecheras, peones, afuerinos y todos los nombres y apellidos del fundo.</p>
<p>El capataz se llamaba Mansilla. Los juntaba en grupos y les decía muy organizadamente que iban a ir a votar de a piños  de a ocho. Un fuego ardía al medio del corralón porque esa mañana era fría. Unas tazas de café se iban distribuyendo, unos panes amasados con algo para entretenerse y por ahí semi escondido, podía suponer, que “pasaba un fuerte”. No sé lo que sería, pero aguardiente sí era.</p>
<p>Al paso de la mañana iban y venían los campesinos, con sus ropas oscuras, sus sombreros alados, y sus semblantes inexpresivos. Al calor del sol que ya subía en el cielo se iba organizando el asado. El fuego se iba llenando de brasas y los palos cargados de carne como se hacía en esa época, se ponían sobre las crucetas. Porque siempre en el campo se comió asado al palo, nada que ver con los asados que se comen hoy en día. <strong>Era mucha carne aglomerada y pinchada en un asta puntiaguda. Volvían de votar con hambre y se ponían a la cola  y agarraban su buen pedazo de carne. Más allá unas <em>damajuanas</em>, hermosas botellas gigantescas cubiertas de pajas, esperaban atentas las necesidades de los votantes.</strong></p>
<p>Mansilla preguntaba con voz potente ¿Quién falta para ir a votar?, y ya nadie respondía, con la boca llena de carne, el pan amasado en la otra mano y el “<em>potrillo</em>” de vino rebosante. ¿Cuánto haría un potrillo? ¿un litro?  O algo parecido. Era un enorme vaso que se llenaba hasta el borde.</p>
<p>La gente embrutecida comenzaba  subirse a los camiones, al coloso que tiraba un tractor o atrás del carro de la leche en que yo de niño iba arriba del pescante bien acompañado de Rubín Álvarez que no me dejaba de vigilar y comprender. Manejaba el caballo de tiro con dos riendas con una fineza infinita: un delicado golpe los hacía trotar y otro, más imperceptible aún, los detenía.</p>
<p><strong>Así fueron las elecciones democráticas en Chile durante cientos de años. Acarreos, encierros, asados. Dicen, pero yo no lo vi, que les daban un zapato de una pierna y si ganaba el candidato le daban el de la otra pierna. Malditos. Alessandri cambió el sistema de votar por la “cédula única”. Una revolución en el sistema del cohecho. Antes cada candidato tenía sus papeletas. Fue un avance de la democracia. Pero el cohecho siguió, buscó nuevos derroteros, hasta que hoy, en que creemos que la democracia es tan perfecta nos damos cuenta de sus extremas dolencias.</strong></p>
<p>Fui años después alumno de Paulo Freire, el maravilloso gurú de la educación popular brasilera.Venía arrancando de dictaduras de su país y tenía en sus ojos las experiencias del nordeste brasilero, de los sertaos y sertaneros. <strong>Comprendió que la gente debía aprender a leer y a la vez a tomar conciencia de su condición. Porque esas personas que se dejaban comprar por una <em>damajuana </em>de vino de mala calidad, no habían llegado aún a una condición suficiente de ciudadanía.</strong></p>
<p>La ciudadanía es un proceso largo en que las personas adquieren un grado mínimo de autonomía. Rompen en sus conciencias las dependencias con el poder local, con los caudillos, con los patrones, con los hacendados, fazendados habría dicho Freire, en fin, se liberan sus conciencias y racionalmente escogen quien quieren que los mande. Votan por algunas razones mínimamente racionales, argumentadas, y no por un trago de vino. Es un proceso histórico en que los siervos pasan a ser ciudadanos. En Europa duró siglos, acá aún está en pañales.</p>
<p><strong>Estos días de Alí babá y los Penta Ladrones, se me han venido estas estúpidas ideas a la cabeza.Los “<em>choclos</em>” han hecho siempre lo mismo: comprar conciencias. De eso no los acusa el Fiscal Nacional, y debería hacerlo, es la principal culpa, su principal delito; creyó como creen todos estos despreciables personajes que si le doy unas lucas a un pobre gasnápiro, va a salir congresal por la gracia de dios y mi esfuerzo personal. </strong></p>
<p>Pero mi indignación viene por otro lado, ¿cómo es posible que ya metidos de lleno en el siglo veintiuno exista tanta gente que sea seducida a votar por observar que alguien muestra el dinero a panza abierta?</p>
<p>Moreira le pide de rodillas a los penta ladrones que le de las últimas migajas, el “raspado de la olla”, ya que sabe que con ese dinero va a ganar. No era nativo de Chiloé, no sabía distinguir entre una isla y una península, nunca había visitado Yaldad, y la otra, con su sonrisa germana se cambió del barrio alto de la capital al electorado criollo, mestizo , mapuche y también ganó.</p>
<p><strong>¿Quiénes votaron por ella? Esa sí que es una investigación digna de financiar por esas truchas comisiones de investigaciones sociales y científicas que reinan en este país. ¿Quiénes votaron por los acusados de la penta ladronería en las humildes poblaciones de Santiago? ¿Porqué votaron por ellos y ellas? Ese es el cohecho de los modernos.</strong></p>
<p>Alguna vez improvisamos una hipótesis de que los inquilinos se veían a través de sus patrones.Viene de la vieja tradición del Cid Campeador: <em>“hay que buen vasallo que tienes buen Señor”.</em> Es la esencia del feudalismo. Me miro en mi Señor. Las Cartas de los primeros conquistadores chilenos que leí en su papel original, alguna vez,  en el Archivo de Indias de Sevilla, están llenas de esas expresiones. <em>Mi Señor, Excelencia Reverendísima…yo su vasallo, su servidor,</em> y sigue humildemente prosternándose frente a la autoridad. Esa subordinación está en el fondo aún de nuestra sociedad, y cuando se rebela, se transforma en delito.</p>
<p>En este momento el lector inteligente puede comenzar a sacar sus propias conclusiones, hipótesis, teorías o lo que quiera. Pero hay algo raro. La democracia puede ser manipulada de una manera terrible. <strong>Claro que con las  tonteras que se difunden por la tele, y la ausencia total de formación o educación cívica, y sigamos con los etc. , no vamos a ir muy lejos… Pero, podríamos decir en una forma exagerada, y sin pruebas factuales ninguna, salvo que el lector las tenga,  que el círculo vicioso es muy claro, son los mismos que antiguamente no querían que los inquilinos aprendieran a leer, los mismos que hoy en día  pagan a los candidatos para que vendan sus campañas y continúen con el cohecho de lo moderno.</strong></p>
<p>¿Es que hemos logrado salir del vasallaje?, ¿es que hemos logrado salir del feudalismo brutal que ha azolado a la sociedad chilena a lo largo de su historia autoritaria? ¿es que tenemos un país de ciudadanos o no hemos siquiera llegado a esa condición?.</p>
<p>Dicen que van a hacer una Comisión sobre la relación ente Negocios y Política…bueno, que la hagan , pero piensen un poco en la multitud que vota por las razones más extrañas, y que en la mayoría de los casos vota porque huele el dinero que hay detrás de cada candidato de sonrisa amplia y generosa.</p>
<p>Ojalá que esa Comisión no se detenga en limitar los montos de las monedas que se usan para la actividad política sino en educar a la gente para que sean mejores ciudadanos.</p>
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		<title>Allende ingresa a La Moneda al son de Alexander Nevsky</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Dec 2014 11:24:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[José Bengoa]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy es el Día Internacional de los Derechos Humanos. El 4 de Noviembre pasado se conmemoraban los 44 años  en que el Presidente Allende asumía la Presidencia de la República.En esa ocasión el Centro de Formación Memoria y Futuro llenaba &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/derechos-humanos/20141210082459/allende-ingresa-a-la-moneda-al-son-de-alexander-nevsky/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy es el Día Internacional de los Derechos Humanos. El 4 de Noviembre pasado se conmemoraban los 44 años  en que el Presidente Allende asumía la Presidencia de la República.En esa ocasión el Centro de Formación Memoria y Futuro llenaba el Salón de Honor del antiguo Congreso en calle Compañía. Esta reflexión histórica se leyó en ese momento. No es inútil recordar lo ocurrido y darle dimensión histórica al presente que nos toca vivir.</p>
<p>Hace 44 años Salvador Allende ingresaba a La Moneda después de haber jurado aquí en esta sala del Congreso Nacional. Ese día, junto a muchas y muchos, vestidos de terno negro y corbata de humita,  cantábamos con el coro y sinfónica de la Universidad de Chile, el triunfo de Alexander Nevsky. Instalados frente a la puerta de la Plaza de la Constitución, al son de las campanas y sonajas de “la batalla de los hielos”, voceábamos en un remedo de ruso, la maravillosa música de Prokofiev.</p>
<p>“Ningún enemigo</p>
<p>pisará nuestro suelo</p>
<p>vayan y díganle a los extranjeros</p>
<p>que serán bienvenidos</p>
<p>pero si vienen con la espada</p>
<p>con la espada morirán…”</p>
<p>Mis compañeros y sobre todo compañeras sopranos del coro, cual campesinas de Nóvgorod cantaban estas patrióticas palabras que teníamos traducidas y escritas a mano en la partitura, que Marco Dusi dirigía.</p>
<p><strong>Salvador Allende se bajó del vehículo que lo traía del  Congreso Pleno, e iba a entrar a la casa de los presidentes, pero se dio vuelta, miró a la orquesta y al coro, alzó la mano y nos saludó con un gesto que hasta hoy recuerdo vivamente y que lo inmortalizó: un poco ladeada la cabeza, la mano cariñosa, no había en él puño levantado.  Ingresaba a La Moneda de la que saldría envuelto en un poncho andino tres años más tarde.</strong></p>
<p>Esa noche se abrieron efectivamente las grandes alamedas. La Gran avenida se llenó de gente y en cada esquina había alguna actividad cultural. Caminábamos entre la multitud llenos de esperanzas en un momento en que parecía que la Historia nos pertenecía y el viento soplaba a nuestro favor.</p>
<p>En la Plaza Bulnes se había instalado un escenario donde el teatro de la Universidad de Chile, ya tarde en la noche, interpretó la afamada obra teatral, <em>“Los que van quedando en el camino”</em> de Isidora Aguirre en la que se relata la matanza de Ranquil y la lucha de los campesinos, los hermanos Sagredo en las tierras bravas del Alto Bío Bío.</p>
<p>Creo que ha sido la única vez que he visto esa maravillosa obra y no estoy seguro si era el propio Víctor Jara quien la dirigía en ese entonces. Cientos de personas sentadas en el suelo escuchábamos esas voces que llamaban a la libertad de los esclavos de la tierra, los inquilinos.</p>
<p>Traigo estos recuerdos de lo que era la calle ese día 4 de noviembre de 1970; llena de cultura –alta cultura- y premoniciones. Porque no me cabe mucha duda con los  44 años que han pasado, que en ese guión se encontraba buena parte de las claves de lo que ocurrió posteriormente, y del sentido de Salvador  Allende en la historia chilena y quizá en la historia universal.</p>
<p><strong>Allende imprimió a la lucha política un fuerte sentido patriótico. Puede que fuese el sentido de esos tiempos. Pero a él se le ocurrió aquello de “la revolución con empanadas y vino tinto” y no fue menor. El eje del programa y la política seguida fue la nacionalización del cobre. Será siempre recordada la Unidad Popular por este acto de dignidad e independencia nacional.</strong></p>
<p>Y no por casualidad la respuesta fue brutal: la frase de Nixon/Kissinger, “<em>los apretaremos hasta que griten de dolor</em>”, en una traducción suelta, lo dice todo. Pero no todo. Los sicarios nacionales siguen allí hasta el día de hoy, a pesar de que cada cierto tiempo se desclasifican nuevas evidencias, se escriben nuevos libros y se sabe más, con pelos y señales, de quienes fueron los enemigos internos, los que se aliaron al extranjero.  Bien escogida estaba la música de Prokofiev esa tarde del 4 noviembre de 1970.</p>
<p><strong>Y con los años crece y crece la importancia de la revolución agraria que se produjo en esos años.La ola expropiatoria venía de antes, de la imaginación de Eduardo Frei por cierto, pero a partir de ese 4 de noviembre se transformó en un maremoto.</strong></p>
<p>Días después –solo unos pocos días- explotó la provincia de Cautín, y la prensa lo llamó el Cautinazo.  Los <em>mapuche </em>se tomaron los fundos, empezaron por Lautaro; Allende viajó a Temuco y se reunió con las organizaciones indígenas, Jacques Chonchol se instaló como Ministro en terreno o en campaña en el sur insubordinado.</p>
<p>Algo irresuelto, profundo, sangrante se podría decir, estaba latente y aún está. Luego fueron las otras provincias y en menos de dos años todos los fundos de más de 80 hectáreas de riego básico habían sido expropiados. Una ola de dignidad recorrió el campo chileno. Los siervos de la gleba se habían levantado como lo habían declarado los Sagredo en boca de Isidora Aguirre en las cordilleras nevadas de Ranquil y como lo habían hecho en numerosos países que de esa forma turbulenta y traumática pudieron ingresar a la modernidad.</p>
<p>Las consecuencias son determinantes para la historia que hemos vivido. Se acabó la servidumbre en Chile en la cara del inquilinaje y una conciencia de libertad se apoderó de nuestro pueblo.Hasta el día de hoy. La reacción de los patrones, de sus aliados serviles, los <em>cochenchos</em>, no se hizo esperar.</p>
<p><strong>Como lo había hecho desde siempre, la vieja oligarquía de apellidos vinosos, mandó a los mayordomos y capataces hacer el trabajo sucio. Ni siquiera los van a ver a Punta Peuco. Durante casi 20 años escuchamos tronar las voces cuarteleras con acento chillanejo, mientras los de siempre recuperaban sus poderes amenazados.</strong></p>
<p>La cantidad de campesinos muertos, desaparecidos, enterrados como en los hornos de Lonquén, son la expresión de ese rencor por haberse levantado. Haber osado levantarse. Hasta el día de hoy han desaparecido. <strong>No hay ni organizaciones campesinas, ni demandas campesinas y pareciera que el mismo nombre hubiese sido desterrado</strong>. En estos días que comienza el verano son masas de hombres y sobre todo mujeres, quienes van a levantar las cosechas en el silencio profundo de los sin nombre.</p>
<p>Las viejas trabas feudales, sin embargo, se eliminaron en Chile, la propiedad privada se expandió hasta el último rincón del territorio, la mano de obra liberada del yugo quedó sujeta a su suerte y al maldito mercado. <strong>El pueblo se transformó en “la gente” y el anonimato se apoderó de los hijos de los antiguos inquilinos. Fueron miles ahora quienes fueron quedando en el camino.</strong></p>
<p>Casi exactamente tres años después, me subí a un farol frente a La Moneda en la misma Plaza de la Constitución. Era el 4 de septiembre de 1973 y un nuevo estrado se había construido frente a la puerta de La Moneda. Miles de personas –algunos dicen un millón- pasaban sin cesar frente al Presidente. <strong>Estuve más de una hora mirándolo desde mi altura riesgosa de joven apresurado y observador. Triste se le veía. Un poncho de vicuña, café clarito, le cubría la espalda. Saludaba con una sonrisa breve a la multitud que pasaba. La imagen no se me ha borrado nunca. Me imagino lo que pensaba. Miraba con amor y temor a toda esa gente que gritaba que el pueblo unido jamás iba a ser vencido. No me cabe duda que tenía plena conciencia de lo que estaba ocurriendo y lo que le ocurriría a esas personas. Premonitorio.</strong></p>
<p>Es por eso que su actitud es la triada que completa ese momento histórico. El pequeño país tuvo la osadía de ponerse de pie frente al Imperio, a lo menos por una vez en su historia. Y las consecuencias fueron terribles.</p>
<p>El país y la gente humilde tuvieron la osadía –segunda osadía-  de sacudir la esclavitud feudal, el servicio personal pegado a la servidumbre de la tierra, impuesto desde la Conquista por los antiguos encomenderos. Y las consecuencias también fueron horribles.</p>
<p>Cuando se escriba con calma la historia del siglo veinte veremos que estas dos  han sido las claves determinantes de nuestra historia moderna.</p>
<p>Y la tercera fue la actitud personal del Presidente al morir en La Moneda a la que había ingresado esa tarde al son de Alexander Nevsky. Ese valor heroico – la palabra pareciera ya fuera de moda- hizo que nuestra historia, la de las izquierdas y el futuro, fuera digna, <strong>siga siendo moral y ética, y que exista un conjunto de principios desde el cual mirar y juzgar, y que tuviese sentido que tanta gente fuese quedando en el camino…y que hoy recordamos en el día internacional de los Derechos Humanos.</strong></p>
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		<title>Complejidades universitarias</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Nov 2014 22:55:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[José Bengoa]]></category>

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		<description><![CDATA[Las cosas a veces son de una complejidad enorme y superan la razón.  Los estudiantes de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano salieron hoy a la calle con un gran letrero que decía “No somos ni terroristas, ni delincuentes”, a &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20141127195517/complejidades-universitarias/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Las cosas a veces son de una complejidad enorme y superan la razón.  Los estudiantes de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano salieron hoy a la calle con un gran letrero que decía <em>“No somos ni terroristas, ni delincuentes”</em>, a dejarle una carta al Intendente sobre la criminalización a que ha sido sometida esta casa de estudios.</p>
<p>Los estudiantes señalaron a  El Mercurio (Ver Emol.com) que “repudiaban” el acto cometido contra la PDI  y la reacción absolutamente desmedida  de los policías.  Los profesores reunidos han repudiado los hechos, al igual que los trabajadores y funcionarios, en fin, y por cierto este Rector. La comunidad universitaria se une frente a las amenazas.</p>
<p><strong>El día jueves pasado, 20 de Noviembre  habíamos sido acreditados hasta finales del 2017, por la Comisión Nacional de Acreditación , en un difícil contexto de las Universidades sobre todo, las privadas. Esos días fueron de celebraciones.</strong></p>
<p>No se habían aún  terminado,  cuando el  lunes,  mientras cientos de estudiantes estaban en clase en uno de los campus de la Universidad, un grupo de cinco a siete individuos, disfrazados de trajes blancos, irrumpieron contra un cuartel de la PDI, encadenaron las puertas sin que los detectives los vieran siquiera, prendieron fuego a un auto estacionado, corrieron, saltaron un muro bastante alto y se perdieron en el interior de la sede.<strong>Muy extraño. Hemos quedado perplejos.</strong></p>
<p>Hacía unos meses que había ocurrido un hecho tecnológicamente semejante, en que un grupo similar cerró con un cable de acero la calle, poniendo en peligro mortal a quien pasara por allí; fui testigo presencial de los hechos.</p>
<p><strong>Un helicóptero filmaba desde el aire y  pillados los encapuchados in fraganti, habiéndose sacado sus trajes, fueron apresados por los carabineros. Iban en un auto rojo. Auto y prisioneros partieron a la Comisaría a donde fueron los abogados de nuestra Universidad, percatándose que habían sido soltados en el acto; consultados por los nombres  y procedencia, vimos que ninguno provenía de nuestro plantel.Protesté por el asunto y no pasó nada.</strong></p>
<p>Por cierto que nuestra Universidad tiene una sana tradición crítica; fuimos fundados nada más y nada menos por el <strong>Cardenal Silva Henríquez</strong>, justamente en medio de la Dictadura y mantenemos el compromiso con los Derechos Humanos y una mirada pluralista y democrática de la sociedad. De ahí que avalemos y no condenemos estos hechos hay una enorme distancia.</p>
<p>Los estudiantes tienen derecho a expresarse. Tienen derecho obviamente a comulgar con  las más diversas teorías e ideologías. En nuestras salas y auditorium hay debates casi todos los días; hace unas semanas  nos visitaron los más grandes pensadores actuales,<strong> como David Harvey, Serge Halimi, Chantal Mouffe, Alfredo Carballeda, por citar algunos. Por cierto no se le pide carnet a nadie al ingresar a estas actividades. Por supuesto, además, los medios no informan de estas actividades.</strong></p>
<p>No sabemos quiénes  son, ni tampoco lo que pretenden quienes han hecho ese atentado. Toda la comunidad los ha repudiado con claridad y energía. Por cierto que también hemos repudiado la respuesta policial que disparó a mansalva hacia el interior del campus que estaba lleno de gente.Personalmente fui a decirles a los detectives que pararan, ya que estaban fuera de sí.</p>
<p><strong>Los carabineros en cambio, con tranquilidad nos dejaron que desocupáramos y protegiéramos a estudiantes, profesores y funcionarios que estaban en clases. La prensa, no toda por cierto, nos lanzó toda clase de epítetos.  Nuestros estudiantes  reaccionan  frente a lo que denominan un proceso de “criminalización”.</strong> Nosotros, profesores y autoridades, no somos policías y distinguimos claramente lo que es el movimiento estudiantil y sus ideas y lo que son acciones desquiciadas, que no tienen ninguna reivindicación ni propósito.</p>
<p>Complejo panorama vive la educación chilena y en particular sus Universidades. Estamos sometidos a  presiones múltiples y acciones de tal naturaleza que no podemos controlar.  Nos preguntamos por cierto, qué  nos ha ocurrido en este país para que las cosas estén  tan complejamente  enrevesadas.</p>
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		<title>El lucro opaco o lo que oculta el lucro</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Jun 2012 20:29:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[José Bengoa]]></category>

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		<description><![CDATA[El Informe de la Comisión de la Cámara de Diputados sobre el “lucro en la educación superior”, sin duda se queda corto. Veamos. La primera conclusión que uno saca del Informe sería la siguiente. Es de toda evidencia, y nadie &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20120619162953/el-lucro-opaco-o-lo-que-oculta-el-lucro/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El Informe de la Comisión de la Cámara de Diputados sobre el “lucro en la educación superior”, sin duda se queda corto. Veamos.</p>
<p>La primera conclusión que uno saca del Informe sería la siguiente. Es de toda evidencia, y nadie podría sorprenderse que las universidades privadas tienen valor, se transan en el mercado y hay quienes invierten grandes sumas en ello.</p>
<p>Esos inversores no pareciera que actúan por caridad cristiana exclusivamente, aunque hay sin duda, quienes lo hacen por razones religioso / ideológicas.Establecer por tanto que “no hay ni puede haber lucro en la educación superior”, si fuera dicho y hecho de verdad, significaría que en el mismo acto el Estado “expropia” los recursos invertidos por todas esas empresas.</p>
<p>No solo no pueden sacar mañosamente utilidades, sino que además no podrían transar los establecimientos en el mercado. <strong>Esas ventas que han ocurrido por doquier, son la “realización” del lucro: se vende la “marca”, los “estudiantes”, los profesores, los edificios, en fin, el conjunto de tangibles e intangibles que le otorgaron valor a la inversión realizada. ¿Quién le pone en serio el cascabel a ese gato?</strong></p>
<p>La segunda derivada se refiere a la operación del mercado de la educación superior. Al existir lucro oculto, encubierto, pero real, la competencia universitaria se concentra en captar clientelas.</p>
<p>Los agentes de publicidad reconocen que los fondos destinados a ello por las universidades son los más grandes del país, mucho más que el comercio, servicios bancarios, etc.¿Alguien podría dudar que se trata de lucro?  Pero las consecuencias de ello son perversas, ya que el concepto de “calidad de la educación” se trastoca por efecto del mercadeo, de la propaganda, se confunde, se oscurece.</p>
<p>Los procesos educativos, científicos, académicos, por definición son lentos, silenciosos, aún más, dificultosos, exigen ascética, disciplina, en fin, están alejados de los neones del mercado efímero.</p>
<p>La tercera insinuación a que hace referencia el informe es la cuestión de las sedes.El mercado no regulado de la educación superior conduce a crear “sucursales” de acuerdo a las posibles demandas existentes en cualquier parte del territorio.</p>
<p>Las privadas con asiento en Santiago se expanden a regiones, las con asiento en Valparaíso o Concepción, migran a Santiago, las estatales del norte y el sur, con una escasa consecuencia de sus vocaciones regionalistas, se instalan y otorgan títulos en la capital.</p>
<p>Otras más audaces establecen  curiosas sucursales en lugares tan apartados como Rengo o Victoria. Y así se suma y se sigue.</p>
<p><strong>Por primera vez este informe señala que el mercado contamina también a las universidades estatales y las así llamadas públicas. Esas sucursales no tienen control de calidad casi alguno. Miles y miles de clientes reciben títulos débiles por estudios poco exigentes. Pero lo peor es que degradan el sistema.</strong> A las Universidades que tienen real vocación regional, le quitan el piso y le compiten de manera desleal, a las que con pocos recursos, tratan de hacer las cosas bien, lo mismo.</p>
<p>La cuarta, un silencio de la Comisión, tiene que ver con la participación. ¿Quién regula?</p>
<p>Pareciera en el Informe que el único ente encargado de regular es el Estado y en particular el ministerio de Educación, así lo dicen los miembros de esta Comisión.</p>
<p>Aunque necesario, es muy parcial. Nada se dice de la participación de las comunidades universitarias en los procesos educativos y administrativos de esas casas de estudio. Si no hay controles producto de la participación nada se sacará con tener policías administrativos tratando de encontrar si hay o no lucro en la educación.</p>
<p>¿Cómo se eligen las autoridades? ¿A quienes se elige? ¿Cómo participan los académicos y los estudiantes? Hasta ahora todo ello está prohibido en la Ley General de Educación Superior.</p>
<p>El carácter público de una Universidad está en su transparencia, en la existencia de estructuras democráticas y no solamente en que sus dueños retiren o no retiren utilidades.</p>
<p>Como se ve, se ha abierto quizá una pequeña cajita de Pandora, pero falta mucho hilo que cortar.</p>
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		<item>
		<title>Crónicas de Aysén IV</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Apr 2012 12:29:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[José Bengoa]]></category>

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		<description><![CDATA[Las carpas de plástico transparente. Corría el año 1978. El país se había convulsionado violentamente con el Golpe de Estado de cuatro años atrás. No solamente en lo político, sino centralmente en lo social, en la vida corriente de las &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20120415082947/cronicas-de-aysen-iv/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Las carpas de plástico transparente.</em></strong></p>
<p>Corría el año 1978. El país se había convulsionado violentamente con el Golpe de Estado de  cuatro años atrás. No solamente en lo político, sino centralmente en lo social, en la vida corriente de las personas. Miles habían quedado sin trabajo. Masas de cesantes deambulaban por el territorio. Nadie sabía muy bien lo que estaba ocurriendo en las entonces llamadas “Provincias”.</p>
<p>El temor, los exilios, la ausencia de información creíble,  impedía tener siquiera un panorama. Arriba de unas citronetas partimos en una larga gira por el sur de Chile.</p>
<p>Visitábamos gente conocida, dirigentes que estaban escondidos, e íbamos comprendiendo muy de a poco lo que ocurría. Al llegar a Puerto Montt nos contaron que gran cantidad de gente estaba acampando en las playas. Partimos para allá con Melé Cruz y una máquina fotográfica. La impresión fue grande.</p>
<p><strong>Eran kilómetros y kilómetros de playa llenos de carpas de plástico. Una hilera de carpas se perdía en el horizonte. Estaban construidas con colihues finos y doblados como un “iglú” y encima le habían tirado un plástico blanco transparente, el más barato en las ferreterías locales. Caminamos horas por esa población. El corazón se encogía. </strong></p>
<p>Niños chicos con los mocos colgando, mujeres metidas en la humedad del barro, los hombres con las botas de goma. Como se sabe, en esas playas del sur la marea es muy amplia. En el momento que se recoge deja cuadras y cuadras con el fondo del mar descubierto. Allí estaba el llamado “pelillo”, un alga pegajosa y de color marrón, que recogía toda esa verdadera marea humana.</p>
<p>La marea bajaba y se adentraban junto a ella, con unas suertes de balsas construidas también de esos plásticos. Las llenaban de esas algas y con la subida de la marea llegaban de regreso a la playa. Ahí en unos palos y cordeles las secaban y apilaban.</p>
<p>Llegaban los camiones compradores. Más allá en la cadena estaban los japoneses que adquirían toda esa maldición marina para hacer sus “suchis”. Hablamos con la gente y provenían de todas partes; de muy lejos, del sur de Chile cesante, de los miedos y persecuciones. Una noche mientras dormían se desplomó por las aguas caídas un cerro y sepultó a varias familias de pelilleros.</p>
<p>Claro que la lluvia, eterna en el sur, era desastrosa ya que mojaba a las algas que estaban secándose y se perdía toda la cosecha. Con unos amigos hicimos un Fondo de Pequeños Proyectos y allí en Chinquihue y otras caletas y playas del sur, ayudamos en esos años a instalar unos secadores y algún techo que impidiera la pudrición de esas algas, única alternativa de sobrevivir de esas miles de personas. Fueron largos años de campamentos de miles de personas en carpas de plástico transparente.</p>
<p>En el Golfo de Reloncaví esas algas que brotaban naturalmente del suelo marino comenzaron a escasear. Eran miles los que las recogían. Así comenzó la marcha hacia el sur.</p>
<p>Primero fue en busca de la “luga”, como se le dice también a ese “pelillo”; más adelante fueron los mariscos,  y finalmente la “merluza austral”.</p>
<p>De isla en isla esas masas de recolectores, mariscadores, buzos aprendices, pescadores improvisados, se fueron desplazando hacia el sur. Las Guaitecas se llenaron de gente, más allá se fueron formando pequeños pueblos, frente a Aysén apareció Puerto Aguirre.</p>
<p>Llegamos a Puerto Aguirre  acompañados de gente del Obispado de Aysén que ya en ese tiempo andaba preocupado de lo que ocurría y era la única voz que se escuchaba a través de la radio.</p>
<p>Canales y canales, fiordos y bosques de lengas que llegan hasta el agua del mar. El espectáculo era impresionante. Miles de iglúes brillaban con la luz del sol, carpas plásticas improvisadas dónde vivían familias completas.</p>
<p>Gente de Valdivia, de Osorno, incluso de más al norte se habían aventurado en los canales en busca del pelillo, después del loco, la “fiebre del loco” y finalmente de la pesca de la merluza austral comprada por los españoles, como la “merluza española” y servida en la mesa del turismo europeo como “merluza a la vasca”.</p>
<p><strong>Las enfermedades eran incontables. Allí en esas playas no había nada. No había por cierto agua potable, alcantarillado, posta de salud, escuela, etc.</strong></p>
<p>Guillermo Brinck y otros antropólogos de la Academia han reconstruido la historia de Puerto Gala, en Isla Toto,  en un hermoso libro hecho con la comunidad. Casi nadie conoce ese lugar perdido. Un caserío en medio de las islas dónde también llegaron los pelilleros, los mariscadores improvisados, los pescadores de la merluza, en fin, los que fueron atraídos por los ciclos de los recursos marinos y expulsados de sus lugares de origen por el hambre.</p>
<p><strong>En esos años Coyhaique, Aysén, y los pequeños pueblos, dormían temprano bajo el toque de queda. Se cuenta que un militar se paseaba todas las mañanas por Puerto Aysén y subía a la torreta de los bomberos desde dónde vigilaba personalmente al pueblo. </strong></p>
<p>Veía a la señora Juanita que iba de compras, supervigilaba al cartero, tomaba notas acerca de los movimientos de cada uno de los habitantes. Durante años ahí, sí que no se movió una mosca sin que se lo consignara en las bitácoras militares. ¿Qué consecuencias tuvo ello? ¿Qué relación con los hechos de hoy?</p>
<p>Esta masiva migración hacia el sur ocurrió a partir de los años ochenta y no se detuvo hasta muy entrado los noventa. Cientos de familias llegaron a Puerto Aysén desde las islas, desde las playas de carpas transparentes. Buscaban una casa más digna, más calientita, con leña, la famosa actual demanda de la leña, dónde calentar los cuerpos.</p>
<p>En algunos de estos puertos improvisados se comenzaron también a construir casas, algunos subsidios, en alguna parte un muelle, en otra una escuelita y la posta.</p>
<p>En Gala es hasta hoy famoso el Padre Ronchi, personaje que fue reproducido en la película “La fiebre del loco”, interpretado por Hugo Medina. Él unió a esa comunidad, la asentó, construyeron casas, en fin, hoy ya es un pueblo constituido.</p>
<p>Fue la segunda gran oleada, recién al final del siglo veinte, de gente que colonizó Aysén, ahora por el mar. Claro está, que ocurrió lo mismo que un siglo antes. <strong>El Estado desde Santiago comenzó a rematar las islas para la naciente industria del salmón. Dar concesiones de mar. Los poderosos  se interesaron. Llegaron a verlas y ¡otra vez!, estaban llenas de gente. “Ocupantes Ilegales” les volvieron a decir. </strong></p>
<p>La industria salmonera primeramente se instaló en Chiloé; allí los canales tranquilos y de oleajes suaves, permiten instalar las balsas dónde se crían esos peces. Los compradores japoneses los van a transformar, ahora, en “sushimi”. La industria salmonera fue posible  también, por la existencia de una enorme masa flotante de mano de obra.</p>
<p>De nuevo gente proveniente de los más diversos lugares del país, fueron instalándose en Dalcahue, Quellón, y las islas de más al sur. Muchos de estos pueblos se han duplicado en pocos años. El crecimiento de la industria salmonera la fue llevando hacia Aysén. Sobretodo con las enfermedades que se produjeron en Chiloé. Aguas igualmente tranquilas y más limpias. Había, además, abundante mano de obra.</p>
<p>Gustavo Blanco de Valdivia ha estudiado en detalle esta migración, la vida en las balsas, los fríos, esas noches en medio del mar, los  trabajos de los pescadores transformados en salmoneros, sus idas y venidas a Aysén, a los puertos, en fin la vida que se ha ido construyendo. Vida dura. La existencia de esa masa de gente en esos antiguos puertos de carpas de plástico, ha permitido el florecimiento de la industria.</p>
<p>Los bajos salarios aparecen altos frente a la necesidad existente. La gente conoce el lugar, sabe de mareas, se traslada en botes, son gente recia que puede aguantar la soledad, el trabajo pesado, los avatares de esas vidas. Muchos de los que hoy  han protestado  provienen de estos procesos humanos que  contamos en estas crónicas.</p>
<p>Aysén, el final de los hielos, la antigua Trapananda, se formó recientemente. Es el más nuevo mundo del Nuevo Mundo. Oleadas de personas esforzadas, muchas veces huyendo de la adversidad, dieron forma a esos lugares.</p>
<p>Parralinos, maulinos, mapuches, huilliches, chilotes y gente venida de todas partes forman el mapa humano de Aysén. Son las caras de los 22 del proceso por  Ley de Seguridad  del Estado. Allí en sus rostros fotografiados se ve la diversidad que hemos querido contar en estas crónicas.</p>
<p><strong>Es por ello que es fácil decir y es verdadero, que en Aysén hay pedazos de todo el país, que nos representa, que es una amalgama de todas nuestras culturas.</strong> Les costó tanto llegar, sin duda sufrieron muchos sinsabores, que el espacio del país que construyeron tienen todo el derecho a cuidarlo, protegerlo, quererlo y hacer que sea respetado.</p>
<p>Es el fin por ahora de estas crónicas.</p>
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		<title>Crónicas de Aysén III: &#8220;las casas brujas&#8221;</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Apr 2012 11:16:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[José Bengoa]]></category>

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		<description><![CDATA[La colonización de Aysén fue un asunto altamente conflictivo. Ya vimos en la crónica anterior que un contingente enorme de colonos ingresó desde la Patagonia. Venían de la zona central de Chile, cruzaron el Neuquén y de ahí siguieron en &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20120401071609/cronicas-de-aysen-iii-las-casas-brujas/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La colonización de Aysén  fue un asunto altamente conflictivo. Ya vimos en la crónica anterior que un contingente enorme de colonos ingresó desde la Patagonia. Venían  de la zona central de Chile, cruzaron  el Neuquén y de ahí siguieron en un largo peregrinar hacia el sur. Por Curacautín y Lonquimay marchaban las caravanas que cruzaban la cordillera.</p>
<p>Coincidía también con la violenta ocupación de la Araucanía y muchas familias mapuche se fueron para el Sur. En lo que hoy es Cerro Castillo hay comunidades enteras que encontraron tierras de nadie y allí se instalaron.</p>
<p>Lo mismo en el hoy conocido Lago Verde y muchas partes de esa inmensidad. En las orillas del Baker, en sus lagos se fueron instalando colonos nacionales, como se les llamaba. El Chile Chico del que hemos hablado, en el General Carrera. Tierras de promisión.</p>
<p>Por el lado del Pacífico en cambio fueron ingresando las Compañías que tenían concesiones otorgadas por el Gobierno de la época. Se instalaron con sus factorías y avanzaron hacia el interior, Puerto Cisnes, Puerto Aysén. Su negocio era la madera y también la lana de las ovejas. Limpiar el bosque y abrir pastizales.</p>
<p>Se encontraron con los colonos y como ya se ha dicho los declararon “Ocupantes ilegales”.</p>
<p>El conflicto era evidente. Pasaron décadas y los colonos no tenían títulos de propiedad. Se los trataba de expulsar con la fuerza pública. Carlos Ibáñez del Campo, por eso se llama así esa Región, va a tratar de ordenar la situación.</p>
<p>Los colonos postulaban a parcelas de tierra y tenían por obligación cercar, desmontar el bosque y construir una casa habitación.  Si no lo hacían en un plazo determinado se les quitaba el derecho. Las consecuencias fueron terribles.</p>
<p><strong>No había mano de obra suficiente para cortar de manera  adecuada el bosque y el fuego fue la única solución. Comenzó un período de enormes incendios forestales de cuyas consecuencias aún se pueden observar los palos quemados como mudo testimonio. </strong></p>
<p>Cuentan los antiguos que uno de esos incendios duró un año entero. El humo se dice, se podía observar hasta de Río Gallegos, en la Argentina. El campo se iba abriendo de la manera más depredadora. Las leyes de Santiago habían provocado el desastre.</p>
<p>Los inspectores, no muchos, controlaban que los colonos hicieran, como se decía “mejoras”. La casa era lo fundamental. La solidaridad de los ayseninos  desplegó la imaginación y la picaresca. Cuando se sabía de la presencia de esos inspectores, se agrupaba la gente y en menos de una noche paraban una casa.</p>
<p><strong>Llegaban los controladores y allí estaba una familia  simulando la posesión efectiva. Se iban y trasladaban la casa hacia otra parcela y así una misma construcción era movida por las manos de los colonos amigos.</strong></p>
<p>Las <em>“Casas brujas”</em>, le llamaron, y sigue hasta hoy en el imaginario de los descendientes de los colonos. Ingenioso método de burlar las ordenanzas absurdas de las leyes dictadas a miles de kilómetros.</p>
<p>Llegaban cientos de colonos en esos años de crisis mundial. Se habían cerrado las salitreras del norte y mucha gente estaba cesante en el país. Colonización espontánea en contra de las grandes concesiones otorgadas a empresas de accionistas que nadie conocía.</p>
<p>Recién en los años cincuenta, con el segundo Ibáñez del Campo, se fueron entregando títulos definitivos. Se fue formando Coyhaique, llegó lentamente el Estado y  con el tiempo se dictaron leyes que transformaban en Provincia primero y en Región después a esas lejanas tierras.</p>
<p>Las migraciones chilotas comenzaron a ingresar por las costas, desde el mar hacia el interior. Es el segundo contingente de población. Acostumbrados al clima, al manejo del ganado, a combinar sus actividades agrícolas con la pesca, fueron aportando conocimientos para ir dando forma a la cultura aysenina.</p>
<p>Ya no eran las casas de adobe con techos de tejuela del Chile Chico, mestizaje de la zona central con la del sur, sino expertos carpinteros que construían sus casas con los materiales locales. Hay partes de Aysén que parecieran desprenderse de Chiloé, de sus paisajes, de sus costumbres.</p>
<p>Es quizá el único territorio de Chile en que la espontaneidad fue determinante en su colonización. <strong>El Estado central solamente puso problemas. Las leyes y reglamentos solo servían para entorpecer el trabajo de los pioneros.</strong> Pero así y todo durante el siglo veinte Aysén fue un lugar de ensueño para muchas personas. No solo chilenos.</p>
<p>En Puerto Guadal  se instaló una colonia de belgas que buscaban construir una sociedad perfecta. Hasta allí llegó el sacerdote Roberto Polain, que luego fundara en Santiago el Colegio Notre Dame. Lleno de ilusiones se juntaron varias familias y se instalaron a las orillas del General Carrera. Cuentan que trasladaron un barco desarmado, de acero, que lo hicieron navegar por esas hermosas aguas.</p>
<p>La comunidad utópica fracasó y pocos recuerdos quedan de ella. Muchos partieron en busca de la aventura. Edesio Alvarado, gran escritor hoy olvidado, sitúa una de sus novelas, <em>“El Disparo”</em>, se llama, en esas regiones en la década del cincuenta probablemente o ya ingresando a los sesentas. Tragedias múltiples. Una naturaleza inconmensurable y seres humanos que buscaban adaptarse a ella. La historia de Aysén es larga.</p>
<p>El aislamiento ha sido evidente. Chile y Santiago estaban lejanos. Varias expediciones trataron de hacer un canal en el Itsmo de Ofqui. Esas son historias increíbles. Allí para saltarse el Golfo de Penas, los antiguos canoeros indígenas habían marcado un camino.</p>
<p>Pasaban sus canoas desarmadas o arrastrándolas de una orilla a la otra. Unos pioneros vieron la posibilidad de hacer allí un acueducto que acortara el camino. Por cierto que no contaron con el apoyo de nadie, ni menos del Estado. Incluso en un documento que por ahí da vueltas en los archivos, se señalaba la imposibilidad de construir esa vía. Los barcos tenían que dar enormes vueltas, salir muchas veces mar afuera para buscar las mercaderías que allí se producían, la lana, los animales, las maderas, en fin, dificultades sin nombre.</p>
<p>Por su parte el paso por Argentina siempre fue complicado. Entre Chile Chico y  la localidad de  “Los antiguos”,    hasta hace muy poco tiempo el río no tenía puente. <strong>En el lado Argentino había caminos pavimentados que llegaban casi a la frontera y en el chileno lodazales intransitables. </strong>Un viejo jeep Land Rover, cobraba por tirar con cuerdas a los vehículos que se metían en el río para cruzarlo.</p>
<p>En torno a ese enorme Lago, binacional, se fue organizando la vida social. Había un barco que llevaba el nombre del “pilchero”, recordando al caballo que acompañaba a los antiguos colonos y que acarreaba “las pilchas”. Hacía el viaje entre Puerto Ibáñez, colonia que llevaba el nombre de este Presidente, el lugar más cercano de Coyhaique y servía a Chile Chico y los otros puertos lacustres.</p>
<p>Allí la gente se instalaba en cubierta y había un espacio cerrado al frío y la lluvia,  donde se comía alguna cosa, se bebía algo más y se jugaba al truco. Los colonos usaban sus boinas negras a la usanza pampeana, algunos bombachas, y diversos atuendos que hablaban del contacto fluido entre ambas partes de la Patagonia. La ceguera del centro del país impidió que esa integración evidente se transformara en potencialidades.</p>
<p>Qué duda les cabía y les cabe creo, a los que habitan esas tierras que sus destinos están mancomunados por la geografía, por el origen, por los contactos. Muchas familias están en ambos lados de la frontera. Razones abstractas, miedos ingenuos, patriotismos mal  concebidos, en fin, han impedido un grado alto de integración entre argentinos y chilenos.</p>
<p>Todo sería más fácil sin duda. El aislamiento sería menor, las oportunidades mayores,  para pensarlo.</p>
<p>Hasta los sesenta y setentas Aysén seguía suspendido en el espacio indeterminado, en el tiempo ajeno al resto del país, en fin, aislado de solemnidad. Era el territorio más solitario de Chile.</p>
<p>Continuará.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>La Guerra de Chile Chico: crónicas de Aysén II</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Mar 2012 12:21:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[José Bengoa]]></category>

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		<description><![CDATA[Finalizaba el siglo diecinueve. La crisis del trigo arrasaba con los campesinos de la zona central de Chile. Décadas de exportaciones, primero a California, después a los mares del sur y finalmente, temerosamente, a Inglaterra, se agotaban. Sembraban y sembraban &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20120324082153/la-guerra-de-chile-chico-cronicas-de-aysen-ii/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Finalizaba el siglo diecinueve. La crisis del trigo arrasaba con los campesinos de la zona central de Chile. Décadas de exportaciones, primero a California, después a los mares del sur y finalmente, temerosamente, a Inglaterra, se agotaban.</p>
<p>Sembraban y sembraban en el Maule, en Parral, en Cauquenes, en las lomas suaves de la costa y no había a quién vender el grano dorado. En esos años se abrió la Frontera. El ejército victorioso de Lima volvió lleno de bríos y se introdujo sin respeto en la Araucanía.</p>
<p>Los que allí vivían le opusieron heroica resistencia. Un cuatro de noviembre del año ochenta y uno asaltaron todos los cuarteles. No fue suficiente. Fueron sometidos, radicados, llevados a reducciones y el campo salió a remate.</p>
<p><strong>En  las Juntas de Almoneda, como se llamaban esas casas de remates, se vendían los campos del sur. Al mejor postor. Palos blancos postulaban por los campos de Pailahueque, Lautaro, Victoria (por homenaje a la de Lima, de Chorrillos y Miraflores). </strong></p>
<p>A Talcahuano llegaban los inmigrantes de Italia que iban a instalarse en Capitán Pastene, la Nueva Italia, a Gorbea los holandeses desgarretados de la Sudáfrica de los Boers, los Suizos instalándose en Traiguén y un sin fin de humillados que buscaban un lugar dónde rehacer sus vidas rotas.</p>
<p>Ante la noticia, los campesinos de Parral, los Reyes Basualtos por ejemplo, de Cauquenes, de Linares, amarraron sus caballos, enyugaron sus carretas, juntaron pilchas y niños chicos, y se las emprendieron para el sur. Eran  caravanas de pobres que iban en busca de una tierra de promisión. Una historia oculta en la bella historia contada de Chile.</p>
<p>Temuco recién estaba organizándose. Era un cuartel y algo más: Fuerte Temuco, un enclave de La Frontera, como hasta el día de hoy. Llegaron con sus carretas, sus animales flacos y runguientos, sus niños llenos de mocos y con hambre. Buscaban tierras. Pero no las había. Todas se habían rematado al mejor postor. Los Riescos, Alessandris, Domínguez, Bunsters, y tantos otros, habían copado el terreno. No había lugar para ello.</p>
<p><strong>Vámonos para el otro lado, dijo uno, y los demás lo siguieron. La caravana comenzó su lento andar por los pasos cordilleranos. Miles de desarrapados, pueden ver las fuentes en otros escritos más sesudos, cruzaron la Cordillera hasta el Neuquén. </strong></p>
<p>Había un Cónsul de Chile en ese lugar perdido que informaba al Supremo Gobierno de Santiago del arribo de miles de chilenos muertos de hambre<strong>.</strong> Ahí están los archivos ocultos. Se fueron instalando en el Alto Valle, hasta que fue mucha la gente y no hubo más espacio. Debe haber sido el comienzo ya del siglo veinte.</p>
<p>¿Qué hacemos? dijeron los que recién llegaban. Vámonos para el sur. Y siguieron su  camino. Unos se fueron instalando en lugares vacíos, otros no les parecía agradable el viento que soplaba sin parar. No hay nada dónde sembrar dijo otro, recordando el suave verano de Linares.</p>
<p>Mandaron unos emisarios. Al igual que en la historia bíblica, volvieron meses después contando que había un valle donde “manaba la leche y la miel”. Que había un enorme lago, de aguas cristalinas y tranquilas y que allí el clima era animoso y sobre todo parecido al que habían dejado en la zona  central de Chile. Subieron a sus carretas a los niños de mocos colgando, amarraron los pocos animales flacos que les quedaban y se las emprendieron rumbo al sur.</p>
<p>Grande fue su alegría cuando al cruzar un estero, encontraron un hermoso valle, a las orillas de uno de los lagos más grandes que uno se puede imaginar. Repartamos la tierra en términos iguales se dijeron. Y así lo hicieron.</p>
<p>Plantemos álamos para recordarnos de nuestra tierra de Linares, Parral, de dónde venimos. Y así lo hicieron.</p>
<p>Sembremos trigo, plantemos duraznos, membrillos, y se daban bien. Las casas las fueron haciendo de adobes, pero en vez de tejas de greda les fueron poniendo tejas de alerce, que sobraban en el campo. Mixtura maravillosa de la zona central de Chile con la Patagonia agreste del Lago que después se llamaría General Carrera en los mapas.</p>
<p><strong>Una vez más habían encontrado el lugar de la utopía. ¿Y cómo le llamaremos? se dijeron. Y a uno, quizá inflamado de recuerdos y nostalgias, se le ocurrió: bauticémoslo como “Chile Chico”. Ese Chile esquivo, ese que no nos dejó lugar dónde vivir. Este será nuestro pequeño país.</strong></p>
<p>Si uno se acerca al cementerio de Chile Chico verá en las tumbas inscrito: “Nacido en Parral, muerto en Chile Chico”. Los pelos se paran de pura impresión.</p>
<p>Pasaron los años. Nadie sabe qué ocurrió en ese tiempo de bondad, de pioneros trabajando, haciendo canales de regadío, plantando frutales y álamos, trasladando el paisaje del Valle central a la Patagonia. No hay recuerdos de esos casi treinta años en que vivieron allí sin que nadie los molestara.</p>
<p>Pero un día, mal día sin duda, aparecieron unos uniformados. Les dijeron palabras incomprensibles. <strong>Que el Supremo Gobierno, el de Santiago, había entregado todas esas tierras a una sociedad que se llamaba algo así como Sociedad Explotadora del lago Baker  y que tenía su sede y  que tenía su factoría en Puerto Aysén. </strong></p>
<p>Esas casas blancas que hasta hoy se ven y que quizá son el centro cultural donde están las negociaciones frustradas, o quizá me equivoco. Pero lo peor fue que les dijeron que eran “ocupantes ilegales”, y por cierto que tenían que irse. Que no eran propietarios, que estaban allí en forma fraudulenta, en fin, quedaron mudos.</p>
<p>Lo que sigue es una larga historia. Es casi la historia de la mitad del siglo veinte de Aysén. De Punta Arenas enviaron tropas para expulsar a los ilegales. Estos se atrincheraron. Con mosquetes y escopetas para cazar conejos les hicieron frente.</p>
<p>Los valientes soldados salieron arrancando. Años atrás un hermoso viejo, de ojos azules como aguas, me contó lo que había ocurrido. No se si lo vivió o se lo contaron sus padres.</p>
<p>Las tropas se fueron y ellos se quedaron pensativos, eligieron unos delegados. Les ensillaron unos caballos y cada uno llevaba su “pilchero”, el jamelgo en que llevaban “las pilchas” y partieron por la Patagonia a Punta Arenas, a  negociar su libertad.</p>
<p>La “Batalla de Chile Chico” es una de las pequeñas historias maravillosas de este maravilloso país. Se me viene a la memoria cuando veo lo que ocurre en Aysén.</p>
<p>Continuarán estas Crónicas.</p>
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		<item>
		<title>Crónicas de Aysén I: La Trapananda</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Mar 2012 15:34:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[José Bengoa]]></category>

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		<description><![CDATA[Aysén, siempre fue un lugar de brumas. Los marinos cruzaron el Estrecho de Magallanes y huían de la costa. Era procelosa. Traicionera. Había que adentrarse en el mar profundo del Océano Pacífico. La costa se les aparecía llena de islas, &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20120321113447/cronicas-de-aysen-i-la-trapananda/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Aysén, siempre fue un lugar de brumas. Los marinos cruzaron el Estrecho de Magallanes y huían de la costa. Era procelosa. Traicionera. Había que adentrarse en el mar profundo del Océano Pacífico. La costa se les aparecía llena de islas, fiordos, tempestades que llevó a instalar el nombre temible del Golfo de Penas. Quizá no ha habido otro lugar en el mundo, en su geografía, más misterioso que la Trapananda.</p>
<p>¿De dónde vino ese nombre tenebroso?</p>
<p>En los mapas antiguos era una zona vacua. Allí no vivía nadie. Algún barco se encontró una tarde fría con alguna canoa de seres desarrapados. Se allegaban a babor y hablaban en lenguas incomprensibles: alacalufe, dicen que decían. O así los oían.</p>
<p><strong>Probablemente los saludaban, ¿cómo están? ¿Los queremos? ¡Vaya saber qué misteriosas palabras! Les llamaron “Alacalufes”. Gusinde los tradujo al alemán: “Alakaluf”. Los sin nombre. </strong></p>
<p>Cuando siglos después los trataron de domesticar, les pusieron apellidos inicuos. Si los encontraban en Puerto Edén se llamaron Juan Edén; si las canoas encontradas estaban en el canal de Wellington, les denominaron como el canal, si el misionero italiano los encontraba en una isla perdida le ponía su nombre, así se llama hasta hoy don Carlos Remchi. <strong>Son los únicos chilenos sin nombre.</strong></p>
<p>Años atrás me encontraba en una biblioteca norteamericana que posee los libros más curiosos y extravagantes que hay en el mundo. Allí en medio de las brumas de un invierno nevoso del medio oeste me encontré con el Viaje de Robertson. Dicen los especialistas que hay cinco ejemplares. Lo abrí entre almohadillas que me colocaba la bibliotecaria de modo que no se dañara. Me fui maravillando con la historia.</p>
<p>Un viajero inglés, Sir Francis Drake, que se transmuta después en Robertson, viaja por los mares del sur, se pierde en una tormenta, y cuando se disipa la bruma, arriba a lo que hoy día sería Puerto Aysén.</p>
<p>Antes de leer ese libro del siglo dieciocho, había llegado a ese puerto en un pequeño barco y no me cupo ninguna duda que se refería a ese lugar mágico.</p>
<p>Drake o Robertson atraca el barco despanzurrado por la tormenta a la orilla, lo amarra a un árbol fuerte y bajan a un prado de verdes aromas. En eso divisan a unos caballeros, bien vestidos, a la usanza inglesa, unas damas hermosas y alhajadas, que los saludan de manera cordial. Se entienden en algún “esperanto” de esa época.</p>
<p>Lo conducen por unos senderos llenos de flores hasta  un lugar maravilloso. Casas, palacios, edificios hermosos, jardines llenos de flores y árboles frondosos. El Paraíso o la Ciudad de los Césares, tan buscada por los españoles.</p>
<p>Allí encuentra la sociedad perfecta. Sabores de Rousseau, vida natural, aire libre y puro. Le dice que en esa sociedad todos son felices. La historia es larga y está escrita en un hermoso inglés antiguo.</p>
<p><strong>El derecho natural se impone sobre todas las costumbres. Los artesanos hacen su trabajo y a los cirujanos se les trata con mayor aprecio ya que son quienes trabajan sobre los cuerpos humanos desvalidos. La comunidad es perfecta. La democracia es plena. Es la utopía. </strong></p>
<p>En ese lugar recóndito se había establecido una sociedad utópica. Robertson, el marino que antes había sido Sir Francis Drake, aprende de lo que ve. Que acá no hay ambiciones, le dicen, que cada cual vale por lo que es, en fin, que sus costumbres europeas, que el libre mercado, que el deseo de conquista no tienen lugar en ese espacio privilegiado que es la Trapananda.</p>
<p>Esta historia, de la que he dado cuenta en otros libros, es maravillosa. Aysén, dicen los que saben, no significa nada. Es quizá “la nada”. Un lugar sin límites para parafrasear al maestro Donoso, brumoso, lejos de todo,</p>
<p>Esa es la primera imagen de Aysén. Durante siglos fue el lugar más desconocido del planeta. Temor de los marinos, sueño de los utópicos.</p>
<p>La historia continuará.</p>
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		<title>Los  Chacarilla boys o de la amnesia chilena</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Jul 2011 14:16:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[José Bengoa]]></category>

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		<description><![CDATA[No hay peor enfermedad social que la falta de memoria histórica. Chile la sufre de modo agudo. El 9 de Julio de 1977 un grupo de 77 jóvenes nacionalistas de extrema derecha subió al cerro Chacarillas, al lado del San &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20110720101631/los-chacarilla-boys-o-de-la-amnesia-chilena/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No hay peor enfermedad social que la falta de memoria histórica. Chile la sufre de modo agudo. El 9 de Julio de 1977 un grupo de 77 jóvenes nacionalistas de extrema derecha subió al cerro Chacarillas, al lado del San Cristóbal en el acto más fascista de todos los tiempos de la historia de este país.</p>
<p>Emulaban a los 77 soldados de La Concepción en la Guerra con el Perú.</p>
<p>Bosques de banderas y antorchas al mas puro estilo del nazismo hitleriano iluminaban la noche de invierno.</p>
<p><strong>Pinochet en un momento de inspiración arrebatadora leyó su famoso discurso. “Mi corazón de viejo soldado, decía,  revive con profunda emoción el coraje insuperable de Luis Cruz Martínez…que en plena soledad de la sierra peruana, supieron demostrar con la entrega de sus vidas, que nuestra Patria y los valores permanentes del espíritu están por encima de cualquier sacrificio personal que su defensa pueda demandar”.</strong></p>
<p>En esos mismos días eran torturados en el “Palacio de la Risa”, así llamada la Villa Grimaldi, miles de chilenas y chilenos. Se las violaba, aterrorizaba, y luego se las iba a tirar al mar, como a Marta Ugarte una de las primeras que en esos mismos días apareció flotando en las playas de Longotoma.</p>
<p>Mientras los jóvenes subían en medio de antorchas, los gritos de horror se escuchaban en los subterráneos del poder entusiasmado.</p>
<p>“..Las limitaciones excepcionales que transitoriamente hemos debido imponer a ciertos derechos, han contado con el respaldo del pueblo y de la juventud de la Patria, que han visto en ella el complemento duro pero necesario para asegurar nuestra Liberación Nacional”, dijo el General en medio de los aplausos de los jóvenes patriotas en medio de la noche de Chacarillas.</p>
<p>“El complemento duro pero necesario” da escalofríos y ganas de vomitar. Todos y todas quienes allí estaban sabían muy bien a qué se refería el General. Era explícito.</p>
<p>¿Quiénes subieron a Chacarillas? El lunes fue el cambio de Gabinete. El listado del Mercurio señala el número 15: Andrés Chadwick, hoy Ministro Vocero de Gobierno; número 38, Cristián Larroulet, Ministro del triunvirato de La Moneda, y 39, Joaquín Lavín, defenestrado Ministro de Educación y resucitado Ministro de Planificación Nacional. La lista es larga y sería un ejercicio de “buena memoria” publicarla con letras de molde.</p>
<p>El número 47 es el actual Presidente de la Cámara de Diputados, y el número 20 es el dueño de la Universidad San Sebastián, emblemático modelo de lo que debe ser la educación universitaria “con fines de lucro”.</p>
<p>El  número 17 se reía el lunes a mandíbula batiente en La Moneda, al ver como sus “Chacarillas Boys” se tomaban  finalmente La Moneda, en el asalto al Poder, que esa noche lluviosa del invierno del 77, los 77 cabalísticamente ( como es propio de los fascismos corrientes) habían prometido solemnemente, Juan Antonio Coloma, se llama.</p>
<p>Ninguno de estos “Chacarilla Boys”, han hecho autocrítica alguna, pedido perdón, han pasado “colados” en medio de las tormentas. “No sabían” es lo que más mentirosamente han tratado de balbucear. ¿Qué no sabían? Todos los que vivíamos en Chile lo sabíamos detalladamente. ¿Ud. Presidente no sabía y no sabe a quienes está metiendo en La Moneda?</p>
<p>¿Nadie se acuerda cómo sacaban a miles de personas en las madrugadas de ese año 77 a una cancha de futbol a las seis de la mañana, congelada, y les pegaban, los fichaban, los denigraban y dejaban como estropajos?</p>
<p>¿Nadie se da cuenta que aplastaron un siglo de luchas obreras con el terror? ¿Nadie se acuerda que el próximo Ministro del Bienestar Social escribió el panfleto más deleznable de nuestra Historia Literaria, “La Revolución Silenciosa”? ¿Porqué no lo vuelven a publicar?</p>
<p>Pero lo peor es la confusión ideológica del momento. Y de los que alguna vez estuvieron en el lado de los perdedores. Hay quienes han dicho y siguen diciendo que ya la derecha no es la misma. Que Piñera es una nueva derecha. Se les fundió la memoria.</p>
<p>Hay otros, de la otra banda, que acaban de decir que en Chile hay “dos derechas”. Con  respeto personal, pero andan mas perdidos que el teniente Bello. Muy triste. Es una campaña la de los antiguos perseguidos de confundirlo todo. Los errores, desvaríos, silencios, de un Ricardo Lagos o una Michelle Bachelet, no tienen ni un punto de comparación con lo que se vivió en esos días y que fue aplaudido por las actuales autoridades del país.</p>
<p>Escucho desde mi mente deprimida los aplausos en Punta Peuco. En Bucalemu un difunto se da vueltas de alegría en su tumba. Los fantasmas están presentes, más que nunca. Gozan de buena salud.</p>
<p>Se ríen con su sonrisa regordeta y a todo color digital, de la Historia de nuestro país. Y no me critiquen a los cabros que agarran piedras y destrozan el “mobiliario urbano” del Alcalde de Santiago. Cuando no hay espacio para la Memoria y las razones, solo hay piedras.</p>
<p>Vergüenza me da. Vergüenza me da de ser chileno.</p>
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