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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Eduardo Carrasco</title>
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		<title>Las universidades privadas y la diversidad</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Dec 2015 09:49:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Carrasco]]></category>

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		<description><![CDATA[Entre los temas de discusión universitaria uno de los argumentos de la derecha que ofenden la inteligencia de los chilenos es aquél que pretende demostrar que la verdadera multiplicidad y diferencia se encuentra en las universidades privadas y no en &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/educacion/20151228064920/las-universidades-privadas-y-la-diversidad/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Entre los temas de discusión universitaria uno de los argumentos de la derecha que ofenden la inteligencia de los chilenos es aquél que pretende demostrar que la verdadera multiplicidad y diferencia se encuentra en las universidades privadas y no en las públicas. Estas últimas se presentarían falsamente como lugares de diversidad, cuando en realidad no existe en ellas lo que muestran las privadas: diversidad de intenciones educativas, planes de estudio diferentes, propósitos formadores y definiciones de misión que las caracterizan, etc.</p>
<p>Así, las universidades públicas serían una oferta educativa entre otras y no deberían presentarse como lugares exclusivos de la multiplicidad de ideas y propósitos.</p>
<p><strong>La falacia que hay en esta argumentación es tan obvia que da vergüenza explicarla, pero como este tipo de tonterías circulan en los medios y son esgrimidas públicamente como argumentos se hace necesario abordarla.</strong></p>
<p><strong></strong>Digamos en primer lugar que la diversidad y la multiplicidad que caracteriza a las universidades públicas está dentro de ellas, corresponde a su intención laica de no difundir una sola creencia o una sola respuesta a las preguntas de la ciencia y la filosofía, sino de permanecer abiertas a todas ellas, en la medida en que representen tendencias de reflexión que puedan ser consideradas  seriamente por la academia.</p>
<p>Por el contrario, la multiplicidad existente entre las universidades privadas existe fuera de ellas, no dentro, pues si bien son muchas y de muchas tendencias, en cada una de ellas hay una sola que rige su organización. Todas las universidades católicas, por ejemplo, tienen una vocación proselitista que explica su misión y no  difunden ideas o creencias que sean contrarias a su credo. Por lo tanto, en la mayoría de las universidades privadas, en particular en todas las que no se declaran laicas, hay una determinada tendencia que rige su propósito educativo.</p>
<p><strong>Y esta multiplicidad externa de las universidades privadas no es positiva, pues contiene elementos que pueden llegar a ser hasta peligrosos, en la medida en que solo pocas de ellas tienen en cuenta lo que nos une como sociedad,  y no lo que nos divide</strong>.</p>
<p>En efecto, todas las creencias tienen un límite en la creencia de los que no la comparten. Las creencias separan a los hombres, no los unen. Por eso se inventó una forma de consolidar lo común a todos a través de la educación pública, por medio de una educación que solo el Estado puede asegurar en la medida en que por definición su misión es representar a todos los ciudadanos y no a una parte de ellos, por numerosos que estos sean. Esta dirección de pensamiento es precisamente lo que definimos como “laicidad”.</p>
<p>Las universidades públicas son laicas, esto es, son propiedad de todos, pero además, están organizadas con el propósito de que en su enseñanza están representados todos, son el espacio abierto para que todos los ciudadanos se encuentren a sí mismos, superando las vallas políticas, ideológicas, o religiosas que en otras instancias podrían separarlos.</p>
<p><strong>Lo público es el lugar de lo común, de la unidad, de lo que representa a todos porque es de interés de todos. Por eso son lugares de diversidad. Lo privado, en cambio,  es lo que cada cual piensa para sí mismo y para los que tienen afinidad con él. Aunque existan muchos de estos lugares, cada uno de ellos es un lugar de exclusión.                               </strong></p>
<p>La laicidad no es una postura que se ubique frente a otras en el mismo plano que ellas. La laicidad surge precisamente para solucionar el problema de la diversidad excluyente de las diferentes tendencias religiosas o políticas. Por eso es un posicionamiento que se ubica por encima de estas oposiciones para demostrar que existe una vía en la que todos pueden alcanzar legitimidad sin renunciar a lo propio.</p>
<p>No se puede oponer una creencia religiosa o una definición política a un pensamiento laico, porque este último los incluye dentro de sí. Cuando me ubico en una postura laica, no niego ninguna definición de otro, sino que le abro paso a que exista con legitimidad. Por eso, las universidades estatales son laicas y por eso son las únicas que aseguran verdaderamente la libertad de creencia, de investigación y de creación.</p>
<p>Lamentablemente, en Chile hace tiempo que venimos siendo testigos del desmantelamiento del Estado, transformado ahora en un mero instrumento de administración del poder, y en el cual todo pensamiento ha sido descartado.</p>
<p>Una máquina sin ideas propias, la que ya no asegura la unidad de la nación, la preservación de lo común, la protección de todas las ideas y de todas las creencias. <strong>Ahora todo está entregado a la competencia, a la oposición de unos contra otros y eso es lo que en definitiva representa la multiplicación de las universidades privadas, el medio en que cada cual por su lado pretende preservar lo suyo.</strong></p>
<p>Y lo que clama al cielo es que en este propósito se le exija a este Estado, que ha dejado durante años a sus universidades en el abandono, que está ahora desprovisto de todas las ideas que sustentan su origen, que no solo les permita existir, sino que además, las financie.</p>
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		<title>La música censurada</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20151111054505/la-musica-censurada/</link>
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		<pubDate>Wed, 11 Nov 2015 08:45:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Carrasco]]></category>

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		<description><![CDATA[Que aparezcan fenómenos como el protagonizado en los últimos días por Gonzalo Rojas y replicado en cierta forma por la carta al Mercurio de Miguel Letelier, tiene el lado positivo de recordarnos que vivimos en un país donde estamos lejos &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20151111054505/la-musica-censurada/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Que aparezcan fenómenos como el protagonizado en los últimos días por Gonzalo Rojas y replicado en cierta forma por la carta al Mercurio de Miguel Letelier, tiene el lado positivo de recordarnos que vivimos en un país donde estamos lejos de haber superado las peores formas de sectarismo, intolerancia y censura que caracterizaron la política cultural de la dictadura militar.</p>
<p>Lo cual nos recuerda la tarea imprescindible de seguir luchando en contra de  estas lacras espirituales que causaron finalmente la muerte y el dolor de muchos ciudadanos.</p>
<p>La renuncia de Rojas también es positiva, en la medida en que una universidad se libera de un personaje odioso que bajo la máscara de “historiador” no ha hecho otra cosa que reivindicar desde la cátedra los valores más deleznables que han podido entronizarse en las cabezas de algunos chilenos.</p>
<p><strong>Que se dé por obvio el hecho de que una universidad (la palabra habla de universalidad) deba excluir de su círculo determinadas canciones escritas y compuestas por músicos que se comprometieron con la Unidad Popular es un hecho monstruoso y todos debiéramos avergonzarnos de que todavía existan en Chile personajes capaces de defender este tipo de exclusiones. </strong></p>
<p>La idea misma de esconder, silenciar o negar canciones o poemas  que ya son parte del repertorio clásico de la música chilena, es algo que contradice todo propósito cultural, toda intención de desarrollo espiritual. Detrás de esto hay una idea que debiera ser una de las matrices de la actual reforma educacional y que es la de que todas nuestras instituciones educacionales tienen que  guiarse por un espíritu amplio de difusión de ideas y expresiones culturales.</p>
<p>¿Cómo se podría aceptar que una institución que se dice cultural pretenda amordazar y contener a los que piensan y crean? Eso sólo es posible cuando las bases mismas de la democracia están erosionadas, cuando algunos iluminados se sienten los depositarios de la verdad y creen tener el derecho a elegir sobre los demás qué tiene que ser difundido y qué tiene que ser silenciado.</p>
<p>En el actual sistema educacional chileno donde la confusión entre lo público y lo privado no puede ser más catastrófica, se ha perdido toda noción de laicidad, de respeto a lo diverso, de vocación universalista y humanista. Todos buscan legitimar lo particular y afirmar sus propios valores por encima de los de los demás.</p>
<p>La predominancia de lo privado hace que por ningún lado aparezca lo común, que es el sello fundamental de la cultura. Las universidades actuales se han erigido para defender y difundir valores y creencias particulares.</p>
<p><strong>Por eso Rojas cree legítimo que su universidad borre a los artistas que no son de su credo y se limite a difundir y a enseñar lo que es coherente con su ideología.</strong></p>
<p>Letelier, por su parte, en plena coincidencia con esta ideología particularista, propone que así como la universidad de los Andes ha programado este concierto, otra universidad haga otro concierto con otros músicos que él considera valiosos y opuestos a la Nueva Canción.</p>
<p>Todo esto es ridículo, falso, lamentable. Los músicos no aceptamos que se nos catalogue de esa manera. Cada uno de nosotros ha hecho lo suyo, porque puesto en una determinada situación histórica y política se sintió movido a crear lo que correspondía a esa situación.<strong> Algunos fueron muy políticos, otros menos, pero la legitimidad de sus obras no está en que lo hayan sido o no, sino en el valor musical y poético que sus obras han logrado.</strong></p>
<p>Si una obra trasciende en el tiempo, es porque fue capaz de elevarse por encima de la contingencia y porque era portadora de sentimientos y emociones valederas. Que los músicos de diferentes géneros comiencen a tomar el repertorio de la Nueva Canción para mostrar sus valores es porque han descubierto que hay un tesoro escondido que no ha sido suficientemente puesto a la luz en Chile. Ese tesoro no tiene nada que ver con la política, es musical, es poético y eso es lo que prevalecerá en los tiempos que vienen.</p>
<p>Esa división en que se basa la carta de Letelier no existe ni ha existido nunca, porque la Nueva Canción se ha caracterizado precisamente por abolirla. Para su información, el <strong>Quilapayún</strong> ha trabajado con Gustavo Becerra (curiosamente no es propuesto por él en su carta), con Luis Advis, con Sergio Ortega, con Juan Orrego Salas, con Cirilo Vila, <strong>ha tocado con la Orquesta Sinfónica de Chile y con diversas orquestas sinfónicas en Francia y Europa</strong>, ha hecho conciertos en los más prestigiados teatros del mundo y es reconocido en el mundo por sus valores interpretativos y creativos y no sólo por sus posicionamientos políticos.</p>
<p><strong>A Letelier le aconsejo informarse sobre lo que pensaba Leonard Berstein, Yehudi Menuhin, o Jean Pierre Rampal sobre el Quilapayún.  </strong></p>
<p><strong>Lo mismo ocurre con Intiillimani y con Víctor Jara. ¿Por qué invitan al Inti a tocar con la Filarmónica de Londres? ¿por qué ellos hacen conciertos con John Williams?</strong>  Ver en la nueva Canción a un grupo de furiosos que han levantado la guitarra por no tener a mano el fusil es una interpretación odiosa y malintencionada, así como oponer a músicos de diferentes tendencias y estilos. La única diferencia válida en la música es que hay algunas buenas y otras malas.</p>
<p>La verdad es que en Chile el reconocimiento es como la justicia: tarda, pero llega. En los últimos tiempos se ha ido produciendo un interés cada vez mayor por la Nueva Canción chilena. <strong>El concierto en la Universidad de Los Andes será uno entre tantos. Ya hay músicos transcribiendo canciones nuestras para orquesta sinfónica y ya hay conciertos programándose con este tipo de obras,</strong> que sin duda servirán para poner nuestra música en el lugar que le corresponde y que está muy lejos de los prejuicios de Rojas y Letelier. Sordos y cabezas duras habrá siempre, pero los valores de la música y la poesía se abren paso silenciosa pero irremediablemente.</p>
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		<title>La viciada discusión sobre el aborto</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Sep 2015 21:54:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Carrasco]]></category>

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		<description><![CDATA[La democracia es el modo que se ha inventado para que los hombres que pertenecen a una comunidad puedan vivir en paz sin que sus diferencias los dividan. En ella, como lo expresa la palabra, se trata de con-vivir, de &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/salud/20150902185435/la-viciada-discusion-sobre-el-aborto/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La democracia es el modo que se ha inventado para que los hombres que pertenecen a una comunidad puedan vivir en paz sin que sus diferencias los dividan. En ella, como lo expresa la palabra, se trata de con-vivir, de vivir juntos, aunque desde muchos puntos de vista los miembros del colectivo sean diferentes.</p>
<p>Se trata de administrar las diferencias para que ellas no se transformen en un obstáculo, se trata de llegar a un punto común en el que cada cual pueda vivir según sus particulares concepciones del mundo, sus específicas creencias y sus diferentes principios valóricos, se trata de que nadie resulte obligado a acomodarse a las convicciones de los demás, de que ningún modo de pensar se imponga en forma obligada a los que no lo comparten.</p>
<p><strong>Si esto es así, hay que afirmar que Chile está muy lejos de ser un país democrático. Y la actual discusión sobre el aborto es un excelente ejemplo de ello.</strong> La Iglesia y su círculo de influencia, que abarca a los partidos de la derecha y a parte de la democracia cristiana, han buscado siempre imponerle sus propias creencias al resto de sus compatriotas, convencidos de ser los depositarios de la verdad y de que toda postura diferente a la suya es un peligroso error que llevará al país a la degeneración y al desastre.</p>
<p>Y lo lamentable de todo esto es que las fuerzas que deberían ser capaces de ubicar la discusión en el verdadero terreno de los valores de la República y de los principios de los derechos ciudadanos, constantemente caen en la polémica que a estos sectores conservadores mas les conviene.</p>
<p><strong>En cuanto al aborto, en lugar de partir de la base de que jamás nadie (ni siquiera la ciencia) podría ponerse de acuerdo en una discusión sobre el momento en que comienza la vida, los fundamentos del respeto a la vida, qué entendemos por vida, etc., se intenta hacer prevalecer una determinada interpretación sobre estas cosas que sea impuesta como ley a respetar por todos los chilenos, pasando por encima de las eventuales diferencias de apreciación que estos pudieran tener sobre estos mismos asuntos.</strong></p>
<p>Y todo el mundo cae rápidamente en la trampa, dejando de lado la verdadera discusión que debería tener lugar sobre cómo, sin que nadie resulte avasallado, podemos convivir los que somos partidarios del aborto tal como existe en todos los países civilizados, y los que no lo son.</p>
<p>Porque, digámoslo claramente &#8211; ni siquiera esto puede afirmarse en Chile &#8211; hay quienes somos partidarios del aborto libre. Y no es ninguna vergüenza tener esta postura, simplemente se debe a una diferente concepción frente a estos asuntos.</p>
<p>En Chile se discute para imponer una postura única sobre el aborto porque no hay ningún respeto por la diferencia. Y este atropello muestra un peligro mucho mas real para la sociedad chilena que cualquier posicionamiento favorable al aborto, porque en el fondo es una forma de sectarismo y de violencia que atenta en contra de los derechos de una buena parte de los ciudadanos.</p>
<p>Por eso, el único terreno de discusión conducente debiera ser sobre cómo podemos ponernos de acuerdo sobre ciertas políticas sobre el aborto en las que los ciudadanos tengamos el derecho a elegir y a actuar según los principios que nos convencen.</p>
<p>No se trata de que el Estado chileno se defina frente a problemas filosóficos o religiosos en los cuales jamas podrá conseguirse la unanimidad de sus ciudadanos, sino de buscar cómo podemos convivir los que pensamos cosas muy diferentes y qué responsabilidades tiene el Estado en relación con estas decisiones.</p>
<p><strong>Cuál es el terreno común que puede permitir que los que son contrarios al aborto puedan ejercer su derecho a no abortar en ningún caso y de ninguna manera, y que por otro lado también pueda permitir que los que no piensan así también actúen lícitamente según sus propias creencias y valores.</strong></p>
<p>¿Existe eso común? Por supuesto que existe: es precisamente lo que se llama “democracia” y que en muchos países ha logrado imponerse sobre otras posturas autoritarias que el mundo moderno ha descartado desde hace ya mucho tiempo.</p>
<p>Los observadores extranjeros que nos escuchan discutir sobre el derecho que puede tener o no tener una mujer violada a hacerse un aborto deben quedar atónitos. Lo mismo sobre las demás causales que están en la discusión. ¿Por qué el Estado chileno debería imponerle a una pobre mujer que desea abortar que actúe de acuerdo con los principios morales de ciertos personeros políticos o del Cardenal Ezzati? Parece locura que puedan ponerse en discusión estas cosas.</p>
<p>Lo único que yo sé es que la vida es un gran misterio y que hasta ahora nadie ha podido desentrañarlo completamente como para erigir sus conclusiones en reglas de vida para todos los seres humanos.</p>
<p><strong>Frente a esto, lo único correcto es asumir esta indigencia y respetar al otro incluso si lo que afirma nos parece equivocado. Cada cual tendrá su propia cuota de error y su propia cuota de verdad.</strong></p>
<p>Y si hay verdad es porque esta se abre paso dificultosamente hasta  la conciencia humana, la cual solo puede acceder a una parte de ella a través de inmensos esfuerzos que nunca serán suficientes porque siempre quedará una zona de misterio por desentrañar.</p>
<p>¿Y esta constatación no obliga acaso a no permitirse jamás pretender suplantar ni aplastar las convicciones que otros han llegado a tener? Discutamos entonces sobre como podemos coexistir los que están por y los que están en contra del aborto y no sobre cosas inútiles que hasta ahora siguen y seguirán siendo un misterio.</p>
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		<title>Los políticos y el mar de fondo</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Aug 2015 12:23:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Carrasco]]></category>

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		<description><![CDATA[Las iniciativas de los políticos tienen distintos tipos de eficacia. Algunas provienen de que expresan simplemente la continuidad de ciertas ideas que se han ido presentando a la ciudadanía, que ésta ha aprobado y que por ello tienen directamente un &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20150823092317/los-politicos-y-el-mar-de-fondo/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Las iniciativas de los políticos tienen distintos tipos de eficacia. Algunas provienen de que expresan simplemente la continuidad de ciertas ideas que se han ido presentando a la ciudadanía, que ésta ha aprobado y que por ello tienen directamente un cierto grado de apoyo. Con ellas, el político no corre mayores riesgos, se trata simplemente de darle continuidad a los principios que han guiado la acción de los partidos desde su constitución o casi.</p>
<p>La derecha tiene sus tendencias y la izquierda las suyas y es más o menos previsible qué planteará cada sector frente a cada problema concreto que se va presentando. Esta inercia es un factor importante en el equilibrio de las democracias y constituye una especie de conservadurismo en la acción que da su estabilidad a la vida pública, aunque por esta vía no se logre cambiar mucho las cosas. Es cuando se intenta esto último que se abren dos posibilidades diferentes de eficacia, una que desemboca en el fracaso y hasta en el retroceso, y otra que conduce hacia el triunfo y que genera cambios reales y efectivos.</p>
<p><strong>Los cambios políticos no se generan en los partidos, ni en los líderes, sino en la ciudadanía. Son las fuerzas internas, las corrientes de fondo, las que, como el movimiento de las placas en el caso de la corteza terrestre, producen los verdaderos cambios que cuentan en las sociedades</strong>.</p>
<p>Estas modificaciones se van produciendo subterráneamente y solo salen a la luz cuando la concentración de fuerzas alcanza el grado suficiente de potencia histórica decisiva como para encontrar expresión abierta en la sociedad. Y el modo como los políticos son o no son capaces de interpretar estos procesos y ponerse al servicio de ellos es lo que determina su fracaso o su éxito.</p>
<p>Esto significa que los consensos van variando constantemente y que lo que era válido en un momento se hace inválido en el siguiente. Los valores y las ideas van cambiando antes de que la inteligencia y la agudeza de los observadores sea capaz de expresar estos cambios. Cuando estos los hacen ostensibles a través de descripciones o teorizaciones es porque estos ya han tenido lugar y han alcanzado un cierto grado de asentamiento dentro de la sociedad.</p>
<p>De ahí que cuando estos cambios se han producido no son inmediatamente detectados por los dirigentes; por eso en estos casos las medidas que estos proponen se quedan demasiado atrás con respecto al movimiento que ya está en marcha y que será determinante en los procesos que tendrán lugar.</p>
<p><strong>Algunos políticos siguen en la lógica de procesos anteriores, proponiendo cosas que necesariamente jamás podrían tener un eco en la ciudadanía debido a que se han hecho extemporáneas. Miran con los ojos del pasado, creen que lo que un día resultó, hoy día también será eficaz. Esta ceguera los desconecta del movimiento histórico y los deja hablando solos a un público que algún día fue receptivo a esas ideas, pero que ya no existe.</strong></p>
<p>En ese presente hay otra gente, con otras ideas, con otros valores y con otras aspiraciones políticas. Algo de eso es lo que ha estado pasando con las ofertas de candidatos de la antigua Concertación, cuyos sueños presidenciales no podrían tener ya un respaldo masivo en la actual situación.</p>
<p>Sus propias imágenes ya están demasiado marcadas con factores de los que la ciudadanía ya tiene nuevas convicciones muy firmes como, por ejemplo, los derechos humanos, las confrontaciones de intereses entre empresarios y trabajadores, los poderes fácticos, etc. <strong>Sus anteriores posturas demasiado conservadoras en estos aspectos es lo que hace que sus nombres resulten ahora obsoletos. </strong></p>
<p>De ahí que los políticos que jugarán un rol verdaderamente eficaz en el futuro serán los que sean capaces de detectar estas corrientes de fondo, y de transformarse en sus genuinos intérpretes. La eficacia no está en el rol mayor o menor que estos políticos hayan jugado en el pasado, sino en el papel que jueguen con respecto a esas fuerzas que ya están en marcha y que están interpelando a quienes serán sus verdaderos representantes. Lo que ocurre es que hay un proceso que ya está en marcha y que no se puede orientar ni dirigir con las ideas del pasado. Los políticos exitosos siempre son como la cresta de la ola que los arrastra a ellos mismos y valida por un cierto tiempo sus palabras.</p>
<p><strong>Como estas voces del futuro en el Chile actual todavía no se hacen escuchar con fuerza, la escena política nacional se llena con voces del pasado, vaticinios catastrofistas de antiguos ministros resucitados con el objeto de debilitar todavía más a un gobierno vapuleado que parece dirigirse al despeñadero, propuestas electorales de personajes caducos que pretenden demostrar que “todo tiempo pasado fue mejor” y que aparecen como los que garantizarían el orden en medio del naufragio, discursos atemorizantes que buscan probar que cualquier movimiento reformista conducirá al país al desastre. </strong></p>
<p>Pero todo esto es transitorio. Lo decisivo es que ya la ciudadanía ha vuelto la página y las cosas están marchando hacia otra dirección. El descontento con el gobierno que se muestra en las encuestas no corresponde a una fuerza unitaria y coherente que busque el orden y la tranquilidad como pretende el “partido del orden”.</p>
<p>En ello se mezclan fuerzas que no desean más cambios, o que pretenden aminorarlos, con otras en las que el descontento es porque los cambios no llegan  como se había propuesto o no tienen la radicalidad que ellos desearían que tuviesen. En la clase política cada cual interpreta estos datos como les acomoda. Pero quienes tendrán éxito en el futuro serán los que escuchen atentamente el momento que vive la ciudadanía. Esta no quiere volver al pasado y está harta de promesas incumplidas o cumplidas a medias.</p>
<p><strong>El lenguaje que se requiere ahora pareciera ser más radical de lo que piensan muchos. Ya no hay miedo frente a las Fuerzas Armadas como había en el pasado reciente, ya no hay temor a la venganza de los empresarios frente a medidas que favorezcan a los trabajadores, ya no tiene mayores efectos el cuco de los equilibrios macroeconómicos</strong>.</p>
<p>No es retrocediendo que se interpretará correctamente el proceso que ya está en marcha.<strong>Tampoco es “avanzar sin transar” como se imaginan otros.</strong> Es avanzar hacia un Chile acorde con lo que se está viviendo en el planeta y definitivamente alejado del medievalismo en que lo dejó la dictadura militar.</p>
<p>La ciudadanía parece haber avanzado en el tiempo mucho más que la clase política, cuyos discursos, aunque tengan mucha cabida en la prensa se dirigen a un país que ya pasó y no tienen ninguna fuerza de interpelación. La música del futuro ya está sonando, solo que todavía no ha encontrado las voces que la interpreten correctamente.</p>
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		<title>Manuel Contreras, un chileno como nosotros</title>
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		<pubDate>Sun, 09 Aug 2015 11:57:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Carrasco]]></category>

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		<description><![CDATA[En su novela “Les bienveillantes”, Jonathan Littell hace hablar a su personaje para afirmar que los horrores que va a contar sobre el Holocausto &#8211; de los cuales él es uno de los supuestos protagonistas &#8211; no son hechos perpetrados &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/derechos-humanos/20150809075742/manuel-contreras-un-chileno-como-nosotros/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En su novela “Les bienveillantes”, Jonathan Littell hace hablar a su personaje para afirmar que los horrores que va a contar sobre el Holocausto &#8211; de los cuales él es uno de los supuestos protagonistas &#8211; no son hechos perpetrados por un demonio o un monstruo, sino acciones que perfectamente cualquier otro alemán como él podría haber cometido.</p>
<p>La idea es una prolongación de la reflexión de Hannah Arendt en el juicio de Eichmann sobre “la banalidad del mal”. Sería asegurador para todos nosotros que los grandes criminales fueran seres aparte, monstruos de la naturaleza con los que nosotros no tenemos nada que ver, seres degenerados con los que no tenemos nada en común.</p>
<p><strong>Un pensamiento como este nos libera de la responsabilidad frente a sus crímenes y se revela como una estrategia perfecta para culparlos sin poner en cuestión ni por un segundo nuestra buena conciencia. Mientras los malvados sean una casta aparte con la que nosotros no tenemos nada que ver, podemos dormir tranquilos, son fenómenos extraños frente a los cuales nuestra esencia se encuentra a salvo.</strong></p>
<p>Lamentablemente para las bellas almas y las buenas conciencias esto no es mas que una burda falsedad. En el caso de Eichmann, la monstruosidad de sus crímenes fue cometida cumpliendo tareas burocráticas, firmando papeles, buscando ahorrar los dineros del Estado, como un funcionario puesto en su rol por un sistema  que, sin diluir sus responsabilidades por las consecuencias de sus actos terribles, es la verdadera máquina criminal de la que resultan necesariamente estas atrocidades.</p>
<p><strong>El mal es banal, es la obra de un funcionario minucioso que está convencido de que con sus actos está ayudando a su patria e involucrado en una tarea grandiosa de la que sus descendientes se sentirán orgullosos</strong>. Pero eso extiende su culpa a todo su pueblo y a todos los pueblos que no supieron detener a tiempo este tipo de movilización infernal que terminaría con la vida de millones de personas. No se diluyen las responsabilidades individuales, pero se enmarcan en responsabilidades colectivas y hasta de la especie, que es la que tiene que mantenerse vigilante para que no ocurran este tipo de barbaridades. Por eso hablamos de “derechos humanos”, porque nos conciernen a todos.</p>
<p>El caso del criminal Contreras es también un caso de “banalidad del mal”. Un pobre ignorante, educado en instituciones del Estado en las que asimiló doctrinas falsas y valores distorsionados, donde se le enseñó que debía cumplir ciegamente los mandatos de sus superiores, donde se le indicó que la “patria” era una bandera, un escudo y una canción, y se le dijo mentirosamente que la institución en la que estaba jamás había sido vencida y que en su gloriosa historia solo había hechos edificantes de los que tenía que enorgullecerse, donde se le escondió que el verdadero Libertador de Chile fue el General argentino José de San Martín y tampoco se le dijo que la tercera parte del gloriosos ejército Libertador estaba compuesto de negros esclavos reclutados en Mendoza.</p>
<p><strong>Donde no se le habló de las crueles matanzas de obreros perpetradas por el ejército chileno entre las cuales la de la escuela Santa María de Iquique es hoy día la más célebre. Tampoco se le dijo que Nuestra Señora del Carmen, ante la que él tenía que encomendarse en los días festivos de su institución era una virgen traída por San Martín desde un monasterio mendocino.</strong></p>
<p>Y especialmente, donde se le enseñó, a pesar del carácter supuestamente no político de las fuerzas armadas, que el socialcomunismo era el enemigo interno y que el marxismo era una ideología diabólica que había que combatir por cualquier medio. <strong>Se afirmaba que el Ejercito no era deliberante, pero se propiciaban descaradamente las ideas políticas ultraderechistas.</strong></p>
<p>Contreras, que entendió rápidamente que la duda era el peor enemigo de un militar, asimiló todas estas vagas doctrinas como si fueran la verdad misma y como en su cabeza no había lugar para el asombro o para la admiración ante lo enigmático de la vida humana, aprendió rápidamente que lo mejor para él y para su familia era atenerse estrictamente a lo que se le pedía y desarrollar un pragmatismo a toda prueba, ajeno a toda curiosidad y a toda sabiduría que no fuera la que necesitaba para cumplir sus órdenes. De ahí su conservantismo, su seguidismo y su paradójica religiosidad muy cercana a la de su mentor Augusto Pinochet.</p>
<p>Digamos también que los valores en que fue educado incluyeron una fuerte dosis de machismo y de matonería, contravalores muy apreciados en el mundo militar y actitudes útiles cuando se desea imponer un mandato sobre voluntades mas débiles. Eso, unido a la ingenua convicción de que se puede mentir impunemente y labrarse así un camino hacia el éxito histórico sobre la base de burdas invenciones, es lo que lo hizo rápidamente abrirse camino en el dislocado mundo de la dictadura militar. <strong>Y no olvidemos la alta valoración que los militares chilenos tienen de la “lealtad” que incluye la complicidad en los crímenes, los pactos de silencio y la celebración de la barbarie.</strong></p>
<p>Contreras es entonces un fruto del país, un hijo de nuestras instituciones, un chileno como los hay todavía hoy día por todas partes, sin que nadie se inquiete demasiado. No es un monstruo, ni un demonio, sino un funcionario eficaz en el mundo depravado de la dictadura militar de la que todos somos responsables.</p>
<p>De la misma manera que somos todos responsables de lo que hoy día pase o no pase en el Ejército chileno &#8211; que hasta el momento no parece muy interesado en los cambios &#8211; también somos responsables de que surjan en nuestro país este tipo de odiosos personajes nacidos del nacionalismo estrecho, del falso patriotismo, de la incultura y de la ignorancia.</p>
<p><strong>La historia donde fueron posibles los horrorosos hechos que la justicia le imputa a este indigente mental la hicimos entre todos. A ese horror fuimos a parar porque no fuimos capaces de hacer un país mejor. Contreras es un militar chileno, con todo lo que tiene eso de monstruoso, porque no fuimos capaces de inventar un ejercito noble, una carrera militar honrosa y unos valores ciudadanos válidos y creíbles en los que todos nos sintamos unidos y orgullosos.</strong></p>
<p>Lo que debe hoy día conmover nuestras conciencias es que este pobre individuo que encarna lo peor de lo que hemos sido capaces de inventar, creía de esa manera “estar sirviendo a la patria”.</p>
<p>Esa “patria” no era un invento de él, sino una idea que nuestra sociedad enferma inculcó en su espíritu y por la que todos de alguna manera hoy día estamos pagando.</p>
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		<title>El pacto de silencio y la vergüenza militar</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Jul 2015 10:24:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Carrasco]]></category>

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		<description><![CDATA[Mi abuelo fue militar. Hizo una brillante carrera que lo llevó a representar a Chile en la Sociedad de las Naciones. Fue demócrata y fue uno de los pocos militares leales al gobierno constituido de Arturo Alessandri Palma. Fue exiliado, &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/derechos-humanos/20150723062414/el-pacto-de-silencio-y-la-verguenza-militar/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi abuelo fue militar. Hizo una brillante carrera que lo llevó a representar a Chile en la Sociedad de las Naciones. Fue demócrata y fue uno de los pocos militares leales al gobierno constituido de Arturo Alessandri Palma. Fue exiliado, como su nieto,  y murió y fue enterrado con honores militares en el Cementerio General. Era un hombre riguroso, de una moral sin tachas y no permitía que nadie mintiera o cometiera actos innobles a su alrededor.</p>
<p><strong>Es por eso que nosotros, sus descendientes, fuimos criados con una noción muy clara que asociaba la nobleza de espíritu a la carrera militar. Un militar que robara o que  engañara no cabía en nuestras cabezas. Tampoco era imaginable un militar que actuara en contra de la Constitución y de la ley. Esta idea se derrumbó el 11 de setiembre de 1973.</strong></p>
<p>A partir de esa fecha, cada cierto tiempo, a medida que se conocen nuevos detalles de lo que ocurrió durante la dictadura militar esa idea se hunde todavía más en el abismo de las ilusiones perdidas, hasta no ser hoy día mas que un pálido recuerdo de lo que algún día pudo representar el Ejército de Chile para la ciudadanía.</p>
<p>Las Fuerzas Armadas transformadas en instituciones que acogieron y defendieron a una horda de criminales que existieron en su seno y que fue capaz de cometer las tropelías más repugnantes que se pueda imaginar.</p>
<p><strong>El General en Jefe del Ejército, transformado en dictador por medio de traiciones y engaños, y mintiendo sistemática y descaradamente para amparar a los asesinos y torturadores, él mismo robándose los fondos reservados del Estado con la complicidad de varios miembros del ejército subordinados suyos, él mismo repartiendo las empresas del Estado entre sus parientes, él mismo justificando con mentiras las persecuciones y los atentados a los derechos humanos perpetrados bajo su régimen.</strong></p>
<p>Las Fuerzas Armadas transformadas en el brazo armado de tendencias políticas ultraderechistas pisoteando toda la tradición constitucionalista que tuvo muchos nobles representantes en sus filas. Es decir, el prestigio de estas instituciones arrastrado por el suelo y cada vez más en peligro de perderse definitivamente.</p>
<p>Desde el término de la dictadura hasta ahora ha pasado mucha agua bajo los puentes, pero lamentablemente los gestos que se han hecho de parte de los representantes de las Fuerzas Armadas siempre se han quedado cortos. La bajeza en la que cayeron estas instituciones fue tan grande que lo que se hubiera necesitado para restituir su honor habría requerido acciones mucho más radicales que las que se llevaron a cabo.</p>
<p><strong>El pacto de silencio frente a los atropellos fue mantenido y la entrega de antecedentes a los Tribunales que sin duda las hubiera alejado de los problemas del pasado, limpiando su imagen, fue siempre negada. La justicia militar se transformó en el principal órgano encubridor de estos crímenes.</strong></p>
<p>Por eso, parece injustificable que a pesar de los años, cuando ya todas las justificaciones que se entregaron para intentar explicar estos hechos deleznables se han derrumbado, estas instituciones sigan apareciendo ante la opinión pública como cómplices de ese negro pasado precisamente debido a su completa falta de cooperación con la justicia en los temas de derechos humanos.</p>
<p>Por la actitud de los políticos nacionales que han tenido responsabilidades de Estado frente a estos hechos da la impresión de que las Fuerzas Armadas siguen en cierto modo chantajeando a los poderes institucionales manteniendo una política de encubrimiento que estos no han enfrentado en forma abierta y clara.</p>
<p>Este chantaje apareció en los primeros años de la Concertación en forma abierta, pero no está excluido que hoy día siga en forma encubierta. Si no, no se explica que no se hayan tomado medidas más drásticas para limpiar de una vez por todas esta historia oscura y denigrante.</p>
<p><strong>Que las fuerzas armadas sigan manteniendo y protegiendo el pacto de silencio entre sus filas demuestra que ellas no han avanzado en la conciencia democrática y en el respeto a los derechos humanos que hoy día en el resto de Chile son temas ya asentados como valores ciudadanos indiscutibles.</strong></p>
<p>Que exista esta distancia entre estas instituciones y el país es sin duda algo preocupante y si se desea afirmar nuestra democracia debieran tomarse medidas a la brevedad para terminar con este peligro.</p>
<p>Mi abuelo está muerto. El ejército al que él perteneció también. Las fuerzas armadas coherentes con los nuevos tiempos que se han ido asentando en Chile todavía no han nacido y las que actualmente existen tienen todavía mucho camino que recorrer para recuperar el honor perdido y reencontrarse de nuevo con la mejor parte de su propio pasado que durante todos estos años ha sido vergonzosamente olvidado.</p>
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		<title>El fútbol es lo más parecido a la vida</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Jun 2015 13:08:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Carrasco]]></category>

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		<description><![CDATA[El interés del fútbol reside en que es lo más parecido a la vida. Y es que en el hay una combinación perfecta entre destreza y azar. No es puro azar, pero tampoco un desequilibrio entre ambos aspectos, como el &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/deportes/20150624090858/el-futbol-es-lo-mas-parecido-a-la-vida/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El interés del fútbol reside en que es lo más parecido a la vida. Y es que en el hay una combinación perfecta entre destreza y azar. No es puro azar, pero tampoco un desequilibrio entre ambos aspectos, como el que podemos encontrar, por ejemplo, en otros deportes, como el tenis o el rugby.</p>
<p>En el tenis, la destreza supera siempre el azar, este tiene poco margen. El jugador con su habilidad puede perfectamente prever lo que ocurrirá con su jugada y adelantarse a los movimientos que hará su rival, obligándolo a actuar de una determinada manera. Y hasta se pueden ganar puntos que son resultado de la pura destreza, como ocurre con los aces. El concepto mismo de “error no forzado” que es propio del tenis, señala que ciertos errores no llegan como resultado de una táctica del rival, sino por impericia propia. Y eso quiere decir que en ambos casos, en los errores forzados, tanto como en los no forzados, se trata de un asunto de destreza. El azar ni siquiera está considerado.</p>
<p>En el rugby, debido a la forma oval de la pelota no se sabe nunca hacia donde va a dar el bote, su trayectoria no es perfectamente previsible, por tanto hay más azar. Pero por otro lado, hay elementos de fuerza física, de violencia, que son ajenos a otros deportes. Un antiguo dicho británico dice que &#8220;<em>el fútbol es un juego de caballeros jugado por villanos y el rugby es un juego de villanos jugado por caballeros”.</em></p>
<p>A pesar de eso, en el rugby se respetan las reglas escrupulosamente y rara vez hay un alegato por un mal cobro arbitral. Por otro lado, en el rugby siempre está presente la conciencia de que al final, todo no ha sido más que un juego, lo que demuestra la costumbre existente en este deporte de lo que se llama “el tercer tiempo”, en el que jugadores, árbitros y público se juntan después del partido a comentar las jugadas y el resultado.</p>
<p>En el fútbol, en cambio la pelota es redonda, es decir, el papel que puede jugar el azar en las jugadas está perfectamente equilibrado con la destreza que tengan o no tengan los jugadores.</p>
<p>Como se ha dicho infinitas veces, el fútbol es un deporte social en sí mismo. Se juega en grupos organizados de acuerdo a una perfecta división del trabajo: los jugadores se alinean en puestos diferentes con responsabilidades diferentes. Unos tienen que detener los avances del adversario, otros son atacantes, otros asisten a los atacantes o a los defensores, y otros cuidan el arco para que no entren goles.</p>
<p>El hecho de funcionar como un equipo hace que la táctica de juego sea un elemento esencial, pues de la atribución de las tareas que cada jugador tendrá en la cancha dependerá la eficacia o el fracaso del equipo. Por lo tanto, la habilidad personal en cada caso tiene que desarrollarse a partir del funcionamiento colectivo y no tiene ningún valor por si misma. <strong>Un jugador “comilón” o “que juega solo”, por más diestro que sea, no sirve en el fútbol, donde todo tiene que estar mediatizado hacia el juego de equipo. El rol del entrenador es primordial, pues asegura que se cumpla el objetivo común como un observador exterior, encargado de pensar lo colectivo.</strong></p>
<p>Lo que observa con interés el espectador desde la tribuna del estadio, es por encima de todo cómo opera este funcionamiento, como cada jugador cumple su rol y tiene en cuenta a la vez a sus compañeros y sus rivales. Y los mejores jugadores son aquellos que tienen en cada momento registrada en su mente la posición exacta en que se encuentran todos los demás jugadores en la cancha. <strong>Lo más hermoso es ver como ciertos jugadores de gran talento (como por ejemplo el Mago Valdivia) son capaces hasta de prever la posición libre a la que será capaz de llegar un compañero y adelantarle un pase que lo dejará en una posición privilegiada.</strong> La precisión en la jugada es quizás lo más hermoso del futbol. El gol, no es más que la coronación en un trabajo arquitectónico mucho más complejo y en el que reside el verdadero arte del fútbol.</p>
<p>El elemento azar también existe en el fútbol y casi de manera pura. Un gol puede venir del azar, puede ser “de pura suerte”, una pelota que llevaba una intención diferente, tocó a un defensor y entró en el arco, un pelotazo mal dirigido que sin querer entra en el arco, un disparo al arco que da un bote raro por una imperfección de la cancha y en lugar de entrar, se desvía y sale fuera. etc. Los ejemplos son múltiples.</p>
<p><strong>A quien le gusta el fútbol, no pensará jamás que ganar o perder sea lo esencial. Se puede ganar con deshonor o perder con honor. Lo importante entonces es el honor, el como se pierde o se gana y en esto hay una gama infinita de posibilidades. En el fútbol se ponen en juego caso todas las facultades humanas, la inteligencia, la generosidad, el espíritu de grupo, la astucia, la valentía, pero también las malas, el egoísmo, la cobardía, el descontrol, la rabia, y hasta la más pura maldad. Y por supuesto, el amor y el odio, todo lo humano se futboliza.</strong></p>
<p>El fútbol siempre empieza de nuevo, siempre hay en el una nueva oportunidad. Se perdió, pero mañana se podrá ganar. Nunca nada está perdido, pero tampoco definitivamente ganado. En cuanto un campeonato se termina, otro vuelve a empezar. Es un eterno retorno de lo mismo no sufrido  sino querido como en el mito de Sísifo, sino querido el acto de hacer el amor.</p>
<p><strong>Y lo más increíble, en el fútbol también puede jugar un papel la injusticia o la justicia, la verdad o el engaño. Un penal mal cobrado puede ser determinante en favor o en contra de un equipo. Un buen árbitro es un factor de seguridad frente a la pillería o la astucia de un jugador, un mal árbitro puede tomar una decisión equivocada y confirmar lo que no es más que un engaño. Se puede meter un gol con la mano y ganar un campeonato, como ocurrió con Maradona. </strong></p>
<p>Si observamos cómo es nuestra vida, descubriremos de inmediato que el fútbol es su perfecta reproducción. Los seres humanos, cada uno en su circunstancia determinada y rodeado de personas que, o bien ayudan o son un obstáculo, tienen que conseguir sus objetivos a través de alianzas cada vez decisivas. <strong>Nuestra vida también está sujeta al dictamen de la fortuna. No siempre los buenos ganan, y tampoco sirve a veces la habilidad, la inteligencia, la sabiduría.</strong></p>
<p>Muchas veces lo decisivo es la buena suerte. Si bien casi nunca es perfectamente claro por qué equipo estamos jugando, siempre estamos ubicados en un grupo de pertenencia, con rivales al frente que quieren lo que nosotros no queremos y que se oponen con fuerza a la consecución de nuestros objetivos<strong>. Nuestros logros o fracasos no dependen solamente de nosotros mismos, por eso constantemente andamos a la búsqueda de la consolidación de los nuestros, nuestra familia, nuestras amistades, nuestros asociados, nuestros colegas, nuestros compañeros, nuestro equipo.</strong> Porque no solamente el fútbol es como la vida, sino que la vida es también como el fútbol.</p>
<p><strong>Por eso, ¿qué de extraño tiene el que miles y miles de personas llenen los estadios o se sienten a mirar un partido en la televisión? ¿No es acaso esa la mejor manera que tienen de ver ante ellos mismos cristalizarse en una síntesis perfecta lo que es su existencia y lo que son sus luchas?</strong> El entusiasmo por el fútbol no es más un entusiasmo por nuestra propia vida y eso no puede ser más benéfico cuando pareciera que todo menos eso naufraga a nuestro alrededor.</p>
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		<title>La publicidad y el financiamiento en la política</title>
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		<pubDate>Fri, 08 May 2015 11:04:39 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Carrasco]]></category>

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		<description><![CDATA[Es curioso que en nuestro país, los problemas principales muy a menudo se le esconden a los políticos, como la liebre a los cazadores. Todos se ponen a discutir por su lado lo que les parece muy importante, propinando certeros &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20150508070439/la-publicidad-y-el-financiamiento-en-la-politica/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es curioso que en nuestro país, los problemas principales muy a menudo se le esconden a los políticos, como la liebre a los cazadores. Todos se ponen a discutir por su lado lo que les parece muy importante, propinando certeros disparos a temas aparentes, cuando lo que es realmente fundamental ni siquiera es tratado, y como la astuta liebre, se pavonea desde su escondrijo sin ser tocado.</p>
<p>Esto es lo que pareciera exactamente ocurrir frente al tema del financiamiento en la política: se discute acerca de cómo debe ser financiada la política y se esgrimen argumentos contundentes en favor del financiamiento público, pero no se toca el tema principal, que es el de fijar en qué se va a a gastar esa plata que ahora provendría del Estado.</p>
<p>Esto ocurre de esta manera porque los políticos chilenos viven casi todos en la ilusión de la eficacia indiscutida de la publicidad y ni siquiera se imaginan que pudiera haber otros métodos y otras formas de llegar hasta los oídos ciudadanos.</p>
<p><strong>En Chile, el imperio de la publicidad es absoluto, nadie lo pone en duda, y por eso aquí la expresión “campaña política” es equivalente a “campaña publicitaria”. Dentro de este cuadro, la idea de trasladar las campañas políticas desde el ámbito privado al público aparece como una franca locura. Equivale a decir que el dinero que las empresas de publicidad reciben actualmente de las empresas privadas pasará a ser pagado directamente por el Estado.</strong></p>
<p>O sea, pasaremos todos los chilenos a financiar los carteles que durante las épocas de campaña repletan las calles, cuelgan de los árboles, y los cables eléctricos, acosándonos con mensajes insulsos y llamándonos a votar por una  lograda sonrisa.</p>
<p>Seremos nosotros mismos los sostenedores de que se pongan gigantografías en las auto-rutas o de que las radios se inunden con una gritería estridente anunciándonos el tan esperado cambio de nuestras vidas en cuanto votemos por tal o cual candidato fanfarrón.</p>
<p><strong>Financiaremos nosotros los afiches pegados en las calles, los steakers pegados en los asientos de los buses, las pinturas en los muros y las pancartas que nos entregarán sonrientes jóvenes con camisetas con la imagen del candidato, también compradas con nuestro dinero. ¿A eso se nos está invitando cuando se nos plantea que debiera haber un financiamiento público de la política?</strong></p>
<p>Pareciera entonces que el problema está en otro lado: el problema no es tan solo el de quién financia la política, sino en qué es lo que financiará el que financia. Especialmente, si el que financia es el Estado.</p>
<p>La publicidad es antidemocrática por excelencia, no apela al ciudadano, sino al cliente, no le interesa mayormente si lo que se publicita es verdadero o falso, es maestra de lo aparente. Su fuerza está en la repetición de los mensajes, más que en la potencia de sus contenidos. Quiere seducir, aunque sea a costa de inducir sueños e ilusiones en los que la víctima de estas estratagemas se pierde.</p>
<p><strong>Tiene sentido cuando se trata de vender y comprar productos del mercado, pero es altamente peligrosa cuando se trata del reforzamiento de los lazos verdaderos ente los ciudadanos. Es un mero instrumento y su eficiencia depende demasiado de quién la utiliza y con qué fines. Son los nazis los que la introdujeron sistemáticamente en la política para asentar un régimen demoníaco que destruyó las bases mismas de la convivencia ciudadana.</strong></p>
<p>En los países civilizados, su uso en la política está estrictamente limitado y su acción se encuadra dentro de las exigencias de la vida democrática. En Inglaterra o en Francia jamas se verán las calles principales de la ciudad llenas de carteles llamando a votar por tal o cual. <strong>Lo que ocurre en Chile, en estos países se consideraría un acto de barbarie y un atentado en contra de la ciudadanía. Está absolutamente prohibido.</strong></p>
<p>En esos países, las municipalidades destinan paneles especiales puestos en lugares visibles de la ciudad, donde los candidatos pueden poner sus carteles, todos ellos del mismo tamaño y en los cuales se privilegian los mensajes políticos. <strong>Las campañas están constituidas mayoritariamente por debates públicos, y encuentros directos con la ciudadanía. Se vota por ideas, no por imágenes construidas por la publicidad.</strong></p>
<p>Por eso, discutir en la actualidad sobre el tipo de campaña que se permitirá y cual se prohibirá es de extrema importancia si se desea cambiar la relación entre la política y el dinero. Las campañas políticas serían mucho más baratas si fueran campañas ciudadanas y no campañas publicitarias.</p>
<p>Está bien que el Estado financie a los partidos para difundir sus ideas y sus principios, pero está pésimo que financie campañas publicitarias. Los políticos chilenos deben comprender que lo que los ciudadanos queremos es más radical que lo que ellos se han imaginado hasta ahora.</p>
<p>No queremos que los políticos sean comprados por los grandes empresarios, pero tampoco queremos que el asedio publicitario sea el arma principal de la política en Chile, no queremos que la política se tome el derecho a ocupar todos los espacios que el dinero le ha prestado hasta ahora, exigimos que la dignidad ciudadana se ponga antes que el griterío de feria en el que se gastan fortunas y que ha venido a reemplazar al verdadero debate.</p>
<p><strong>Que los políticos bajen la voz, que se hagan valer por lo que son y no por lo que parecen, que no gasten dineros que por sus enormes montos ofenden a sus electores, que se centren en la difusión de sus ideas y poco a poco irán recuperando la confianza de la ciudadanía. El problema no es solo que la política sea rehén de las empresas, sino principalmente que sea  rehén de la publicidad.</strong></p>
<p>Para algunos ha sido tentador pensar que con plata se compra todo, pero hay algo que se opone a esta idea y que siempre ha resultado finalmente verdadero: la conciencia no se compra ni se vende, y la libertad ciudadana, que por largo tiempo pareciera estar dormida, al final se despierta y sabe borrar con la fuerza de un ventarrón, todo lo que se ha ido construyendo sobre bases ilusorias.</p>
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		<title>Los 50 años del Quilapayún</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Apr 2015 19:32:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Carrasco]]></category>

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		<description><![CDATA[El día 25 de abril se celebraron los 50 años del Quilapayún con un evento masivo ofrecido por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y auspiciado por el ministerio de Relaciones Exteriores.El espectáculo tuvo lugar en la &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20150429153209/los-50-anos-del-quilapayun/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El día 25 de abril se celebraron los 50 años del Quilapayún con un evento masivo ofrecido por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y auspiciado por el ministerio de Relaciones Exteriores.El espectáculo tuvo lugar en la plaza de la Constitución y aunó recursos teatrales, audiovisuales y musicales presentados en el estilo característico del grupo, en el que lo emocional y expresivo no excluye el humor, la poesía surrealista y la memoria.</p>
<p>A la celebración asistieron varios miles de personas que corearon las canciones del grupo y participaron activamente en el espectáculo. Este comenzó con la llegada del Quilapayún en un camión de los tiempos de la UP, con pancartas y letreros de la época.</p>
<p><strong>Los momentos más celebrados del espectáculo, además de las canciones más conocidas del grupo, fueron el discurso de Allende interpretado por el Palta Meléndez, y la aparición de Pinochet personificado por un gigantesco mono inflado que recordó el famoso cerdo de los Pink Floyd y que, por lo demás, se mostró justo en el momento en que el Quilapayún hacía una cita de The Wall en medio de la interpretación de su famosa canción La muralla. </strong></p>
<p><strong></strong>El concierto fue transmitido por streaming en radio Cooperativa y fue visto por miles de personas en todo el mundo. Los invitados fueron Manuel García, que se presentó como una figura llena de papeles que se fueron volando a medida que el artista se acercaba los micrófonos para interpretar el Cigarrito de Víctor Jara, y los Inti Illimani Históricos quienes fueron presentados por la propia ministra de Cultura y que espontáneamente dedicaron a sus compañeros de ruta el saludo de cumpleaños de Violeta Parra.</p>
<p>Un espectáculo lleno de sorpresas dirigido por Pato Pimienta y que sin duda quedará en la memoria de los asistentes y también, por supuesto, en la de quienes fueron sus principales protagonistas.</p>
<p><strong>No faltó el recuerdo de Roberto Matta, de Víctor Jara, que apareció en un balcón de la Intendencia presentando su canción Te recuerdo Amanda, de Willy Oddó, histórico integrante del grupo fallecido trágicamente y de Luis Advis autor de la Cantata Santa María.</strong></p>
<p>Fue una síntesis de la trayectoria del grupo, pero como ésta está entreverada con la historia de Chile, todos los temas fundamentales vividos entre 1965 hasta ahora fueron de alguna manera recordados<strong>: los detenidos desaparecidos, la lucha por los derechos humanos, el exilio, la lucha por la recuperación de la democracia, el retorno al país y hasta temas de actualidad como la corrupción de los políticos, que se mostró en el contenido altamente crítico del discurso de Allende y en la nueva letra de la canción La Batea.</strong></p>
<p>La Plaza de la Constitución llena de gente, con la Moneda iluminada de fondo fue el marco más adecuado para un espectáculo como este, en el que la memoria de la tribu se unió al recuerdo de los logros artísticos del Quilapayún.</p>
<p>¿Por qué un grupo como este dura cincuenta años? Porque su vigencia artística nadie cuestiona, y porque a lo largo de todo ese tiempo no ha cesado de entregar respuestas que han interpretado a muchos ciudadanos de este país. Su trayectoria lo ha llevado con sus aciertos y sus errores por los mismos caminos que ha transitado nuestra historia. Desde un canto ingenuamente progresista, que soñaba con una revolución muy parecida a la cubana, hasta un compromiso partidista con el gobierno de Salvador Allende, que lo hizo incluirse en la tradición cultural de los trabajadores, para finalmente, durante el exilio en Francia, desembocar  en un distanciamiento más lúcido con propuestas originales y poéticas mucho más coherentes con la vocación universal de la cultura.</p>
<p>Desde el canto militante hasta la revolución y las estrellas, desde la política contingente hasta la poesía surrealista. <strong>Y toda esta evolución, que nunca ha renegado de lo hecho anteriormente, sino que lo ha incluido en las nuevas posturas, ha sido seguida y aprobada por miles de seguidores, que han comprendido que los cambios experimentados por el grupo siempre han sido los necesarios, los que las nuevas situaciones requerían, los que ellos mismos habían experimentado.</strong></p>
<p>Desde un “Pueblo Unido” que en un comienzo excluía hasta a los demócratas cristianos, a un “Pueblo Unido” que hoy día no excluye a nadie, porque los principios democráticos prescriben que no se trata de anular al adversario, sino de buscar con él lo que es común y lo que por eso podrá asentarse como cimiento de una vida civilizada y armónica. <strong>Chile será construido por todos sus ciudadanos, no por un sector de ellos. La dictadura nos enseñó que no es por el camino de la violencia que se erige lo permanente. Y ahora mismo es precisamente eso lo que buscamos al plantearse la necesidad de una nueva Constitución.</strong></p>
<p>Hay otros grupos musicales, es cierto. Pero aquí no se trata ni de mas ni de menos. Todos ellos han tenido un rol importante que cumplir en la cultura chilena. Por eso, celebrar los cincuenta años del Quilapayún ha sido justo y necesario.</p>
<p>¿Y qué mejor, que hacer de este reconocimiento a un grupo artística y culturalmente meritorio una fiesta ciudadana? Los que asistieron a ella quedaron con ese sentimiento en sus corazones.</p>
<p>Uno de los momentos más altos en la vida artística del Quilapayún, presenciado por sus más fieles seguidores, que esperan que esta historia continúe.</p>
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		<title>Chile no es un país, es un negocio</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Apr 2015 18:49:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Carrasco]]></category>

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		<description><![CDATA[Ante los escándalos de Penta y Soquimich muchos se preguntan cómo es posible que una persona que tiene una fortuna calculada en millones de dólares se ponga a hacer triquiñuelas para engañar al fisco y de esta manera robarle a &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20150405154957/chile-no-es-un-pais-es-un-negocio/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ante los escándalos de Penta y Soquimich muchos se preguntan cómo es posible que una persona que tiene una fortuna calculada en millones de dólares se ponga a hacer triquiñuelas para engañar al fisco y de esta manera robarle a todos los ciudadanos chilenos y además poder influir sobre los partidos políticos. Se supone que el ciudadano de un país tiene un mínimo de sentido de pertenencia a este como para que un elemental sentido patriótico lo lleve a la también elemental solidaridad que consiste en pagar honestamente sus impuestos. Pero estos hechos denunciados demuestran que estos empresarios millonarios no tienen este sentimiento.</p>
<p>Por otra parte, el escándalo de Caval, nos muestra a un hijo de la Presidenta de Chile, que en ausencia total de conciencia sobre los deberes que surgen de su condición familiar, pone sus negocios privados por encima de sus deberes públicos y aprovechándose de la responsabilidad en que lo ha dejado su propia madre, intenta ganar una millonaria suma en un negocio de especulación inmobiliaria.</p>
<p>Todos quedamos asombrados ante estos hechos, a pesar de que en ambos casos existe la sospecha muy bien fundada de que ambas acciones son cosas “que se hacen” y que hasta son comunes en diferentes grados dentro de nuestra sociedad. ¿Qué explicación puede tener todo esto?</p>
<p>En primer lugar, la idea de que Chile sea un país, pareciera más un prejuicio que una realidad.Un país es una comunidad social con una organización política común que los ciudadanos se han dado o han aceptado, que posee un territorio y órganos de gobierno propios,y que es soberana e independiente políticamente de otras comunidades. En la idea de “país” es fundamental como aspecto constitutivo, lo común, esto es, la unidad de los que pertenecen a el, surgida de relaciones recíprocas y solidarias. <strong>Y es justamente este aspecto el que fue dañado por la dictadura militar, que nominalmente instauró un régimen en el que se pretendió desconocer la existencia de un grupo importante de ciudadanos, buscando derechamente suprimirlos a través de un terrorismo de Estado nunca antes visto en la historia de Chile.</strong></p>
<p>Dentro de este plan, también se impuso por la fuerza un régimen económico que echó por tierra todas las conquistas sociales anteriores y que instauró una modalidad de relación entre los ciudadanos basada en un extremo individualismo.</p>
<p>Se terminaron todas las instituciones que aseguraban una cierta solidaridad y se instauró el “sálvese quien pueda” característico de toda esta época marcada por el sistema neoliberal. Lo lamentable es que las fuerzas políticas que fueron elegidas por la ciudadanía para terminar con las lacras que había dejado la dictadura, en realidad le dieron continuidad económica, estableciendo un pacto con los poderes económicos que recién está saliendo a la luz a través de estos escándalos.</p>
<p><strong>El pacto consistía en no tocar las privatizaciones y en particular las formas neoliberales que la dictadura había establecido para la salud, la educación y la previsión, las cuales al pasar del ámbito público al privado habían generado una casta de nuevos millonarios surgidos durante la dictadura por obra de este proceso.</strong></p>
<p>A cambio de esto se aseguraba que los poderes fácticos no intervinieran en el proceso llamado de “democratización” que sin ser en realidad tal, permitió introducir algunas formas de atenuación en el sistema y la constitución de una casta política que se benefició de la nueva situación administrando la tensión entre lo que quería la ciudadanía y lo que querían estos poderes heredados de la dictadura. Por otra parte, los empresarios, dueños ahora de todo el territorio explotable, desarrollaron un desprecio hacia lo público planteándose como único objetivo jibarizarlo todavía más.</p>
<p><strong>La dictadura socavó con sus medidas el núcleo mismo de lo común, la esencia de la nación e instauró un sistema en el que lo normal es que cada uno tire para su lado. La responsabilidad cívica se transforma en una expresión de ingenuidad en la que muy pocos están dispuestos a caer.</strong></p>
<p>En lo que se refiere a los impuestos por ejemplo, lo contadores se contratan para ver cómo se puede llegar a pagar menos, aún si esto significa emitir boletas o declaraciones falsas. La pregunta que se hacen los ciudadanos es “¿qué hace el país por mí?”, “¿en qué sentido me ayudan los demás a sobrellevar mi vida?” Y como la respuesta es “arréglatelas como puedas”, el individuo busca hacerlo, pagando lo menos posible.</p>
<p>Si la buena educación es privada, si la previsión es privada, si la buena salud es privada, ¿qué interés tengo en sostener lo público? Pero si además de esto, a cada rato surgen nuevo escándalos de corrupción en la política y en los negocios, el interés de las personas en entregarle su dinero al Estado se hace mínimo.</p>
<p><strong>Al privatizarlo todo se ha destruido lo común y al destruir lo común se ha anulado lo poco de país que teníamos. Chile se ha transformado en un negocio.</strong></p>
<p>¿Como se sale de esto? Reconstruyendo lo común, fortaleciendo lo solidario. ¿Y como se hace esto? Votando una nueva Constitución surgida de una Asamblea Constituyente, reformando el sistema de previsión, haciendo una reforma educacional que fortalezca la educación pública y la ponga en el centro del sistema educacional chileno, reformando el sistema de salud y poniéndole coto definitivamente a los escándalos financieros y políticos.</p>
<p>De ese modo quizás podamos volver a darle un sentido al país, que no sea la mera circunstancia geográfica y fortuita en que nos tocó nacer. Mientras esto no suceda, será difícil tener éxito en los llamados a la ciudadanía a la responsabilidad cívica y a pagar honestamente sus impuestos.</p>
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		<title>El aborto, lo público y lo privado</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Mar 2015 19:56:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Carrasco]]></category>

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		<description><![CDATA[El atentado en contra de la revista Charlie Hebdo ha dado lugar a una nueva discusión sobre los derechos en la que una vez más se pone en cuestión la relación entre lo público y lo privado. A pesar de &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20150302165649/el-aborto-lo-publico-y-lo-privado/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El atentado en contra de la revista Charlie Hebdo ha dado lugar a una nueva discusión sobre los derechos en la que una vez más se pone en cuestión la relación entre lo público y lo privado. A pesar de la distancia y de la diferencia entre los problemas entre una y otra sociedad, en Chile se ha levantado una discusión que tiene muchos puntos en común con esta y que se centra en el tema del aborto.</p>
<p>El punto en el que ambos problemas se relacionan es el pensamiento laico sobre los derechos que un Estado debe garantizar y las posturas subjetivas que los ciudadanos pueden tener sobre diferentes temas. Por un lado, el Estado como garante de la posibilidad de una vida en común, y por otro los reclamos de los ciudadanos particulares acerca de temas que afectan sus propios intereses.</p>
<p>En el caso de Charlie Hebdo, se ha dicho que la libertad de expresión, que el Estado debe garantizar tendría límites y que estos estarían marcados por el respeto que todos los ciudadanos deben tener por las opiniones y creencias existentes dentro de la sociedad. Así, la constante mofa que la revista hace de Mahoma y de las creencias musulmanas es algo que ofende a ciertos ciudadanos y que por lo tanto no debería permitirse. El argumento pareciera consistente, pues si se desea una convivencia pacífica entre las distintas formas de fe religiosa no se debería permitir que estas sean objeto de burla y de sarcasmo. La libertad de expresión debería ejercerse sin lesionar esta exigencia de respeto que asegure la buena convivencia.</p>
<p><strong>Y sin embargo, tal argumento es falso. En efecto, en el fondo de esta declaración de buenas intenciones, se esconde una grave confusión entre lo público y lo privado, entre lo que atañe a lo común, que debe ser preocupación del Estado y lo que es una simple cuestión de posiciones e intereses particulares.</strong></p>
<p>El derecho a la libertad de expresión tiene que ver con lo común, pues es una garantía de que todas las opiniones, ideas y pensamientos podrán ser expresados sin represión alguna por parte del Estado.</p>
<p>Lo común está en el interés de todos los ciudadanos de poder manifestar sus opiniones sin tener que pasar por una censura previa o un permiso que los valide socialmente. Por eso, es un principio de defensa de la libertad individual en el más amplio sentido. El respeto, en cambio, tiene que ver con una actitud particular que un individuo puede tener o no tener según sean sus posicionamientos.</p>
<p>De ahí que solo se puede pedir respeto a quienes compartan con uno las mismas ideas o creencias. No se puede pedir respeto a una creencia que uno no comparte, especialmente cuando uno piensa que esta creencia es una superstición que  podría llegar a ser nociva para quienes la sostienen. Por lo tanto, si bien en una declaración de buena intención se puede afirmar que es bueno que los ciudadanos respeten las creencias de los demás, esto no puede llegar a proclamarse como una exigencia, porque se estaría atropellando el derecho a la libre expresión.</p>
<p><strong>En realidad, todos somos libres de reírnos y de mofarnos de lo que para el vecino es sagrado y la defensa de este derecho es más importante que la mejor declaración de buenas intenciones. Que nadie se ría de lo que yo pienso es un deseo personal mío, muy justificado, por cierto, pero pretender transformar este deseo en una obligación de todos sería una locura. </strong></p>
<p>La exigencia de que se respete lo mío, en realidad es un acto de violencia hacia los que no comparten conmigo mis propias valoraciones y no tiene nada que ver con una actitud mesurada y pacífica, a pesar de que así parezca a primera vista. Una cosa es lo común y otra cosa es lo privado.</p>
<p>La misma confusión tenemos en el caso de la discusión sobre el aborto. En realidad esta discusión ni siquiera debería tener lugar, porque los que están contra el aborto no van a modificar su conducta a este respecto sea cual sea la legislación que se dicte. Como lo rechazan por principio, simplemente no van a hacer uso de esta ley.</p>
<p>Por lo tanto, los que están verdaderamente concernidos por el tema son los que no piensan que el aborto sea condenable por sí mismo y en toda circunstancia. Lo que nos lleva a constatar que los que se oponen al aborto están de hecho inmiscuyéndose en un asunto que en verdad no les compete, porque el resultado de la discusión no cambiará sus conductas.</p>
<p><strong>Están de hecho pretendiendo que su postura individual de rechazo se haga extensiva al conjunto de la sociedad, sin importar si el resto de los ciudadanos/as está o no de acuerdo con ella. Es por lo tanto un acto de violencia, aunque se vista con los aparentemente nobles ropajes del “respeto a la vida”. También en este caso se confunde lo privado con lo público y se pone de manifiesto una impotencia para pensar lo común frente a los intereses ideológicos individuales. </strong></p>
<p>Lo común es lo que atañe al conjunto de los ciudadanos sin importar sus intereses privados y sus posturas personales. El derecho a que estas últimas existan debe estar garantizado, pero eso no significa que esta garantía sea entendida como un puente hacia la instalación de ellas como norma para toda la sociedad.</p>
<p>Lo que nos atañe a todos es que de hecho hay miles de abortos clandestinos en Chile, que ponen en peligro la vida y la salud de las mujeres que se ven obligadas a utilizar este último recurso. Lo común es que nuestra sociedad pueda enfrentar estos problemas ubicándose en un lugar neutro donde todos podamos entendernos.</p>
<p>Si cada cual pone delante su propia creencia personal sobre estos temas, la luz no se verá jamás.Seguiremos en una convivencia amenazada por la violencia privada, que es incapaz de aceptar la mirada del otro y que solo le concede legitimidad a lo propio. Encontrar lo común es lo difícil, pero sin ello, no será jamás posible una sociedad de unidad en la que las contradicciones que existen en su seno sean superadas.</p>
<p>Lo importante es que cada cual tenga el derecho a actuar según sus propias convicciones y que nadie esté sometido a vivir de acuerdo con ideas y creencias que no son las verdaderamente propias. Libertad es que cada cual pueda hacer lo suyo sin dañar la libertad de los demás.</p>
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		<title>Alejados del monstruo</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Feb 2015 15:13:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Carrasco]]></category>

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		<description><![CDATA[Dejemos en claro que hubo una propuesta del manager del conjunto para participar en el Festival de Viña 2015. El motivo era simple: deseábamos comenzar la celebración de nuestros 50 años participando en este evento musical que, a uno le &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20150218121338/alejados-del-monstruo/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Dejemos en claro que hubo una propuesta del manager del conjunto para participar en el Festival de Viña 2015. El motivo era simple: deseábamos comenzar la celebración de nuestros 50 años participando en este evento musical que, a uno le guste o no le guste, es el más importante de Chile.</p>
<p><strong>Dejemos en claro que esta propuesta fue rechazada por los organizadores. Como sabíamos que el asunto era difícil de conseguir, para nosotros ahí terminó el asunto. Lo que posteriormente nos indignó fue enterarnos casualmente que la causa de la decisión del Festival había estado en una decisión de la Alcaldesa. ¿Cómo nos enteramos? Una persona cercana a ella nos hizo esa confidencia porque no le había parecido bien esta decisión. Tenemos amigos en todas partes.</strong></p>
<p>El Quilapayún tiene una página de Facebook que por el momento tiene 142.889 seguidores muy fieles y atentos. Digo “por el momento” porque este número es creciente. A través de esta página nosotros damos a conocer las noticias del conjunto, ponemos fotografías de los conciertos, los anunciamos, ponemos recuerdos de nuestra historia y también nuestras opiniones sobre distintas cuestiones.</p>
<p>Cuando hay asuntos más contingentes, usamos nuestro Twitter, que también tiene muchos interesados. Nuestro propósito fue informarle a nuestros seguidores lo que había ocurrido con el Festival, por eso usamos un lenguaje directo y franco. La verdad es que no pensábamos que este asunto pudiera interesar demasiado porque nos hemos ido acostumbrando a la indiferencia  de los chilenos ante la suerte que corren sus artistas. En esto, debo decir, estábamos equivocados.</p>
<p>Por lo tanto, los primeros sorprendidos con la expansión mediática que tuvo nuestro mensaje fuimos nosotros. Rápidamente los “me gusta” alcanzaron cifras inusitadas y comenzaron a llover los comentarios, la inmensa mayoría de ellos solidarizando con nosotros. <strong>Esto pasó al Twitter y de ahí llegó a los medios de comunicación, dando inicio a los llamados de periodistas, entrevistas, comunicados y todo lo que caracteriza a un fenómeno mediático.</strong></p>
<p>Lo que verdaderamente desencadenó nuestra indignación en este asunto fue la información de la Intervención de la Alcaldesa. Era como una vuelta a un pasado de censuras que nos parecía superado y que nos recordó nuestro primer encuentro con el Festival de Viña en febrero de 1973.</p>
<p>También en esa época hubo resistencia a la participación del Quilapayún durante años. Solo cuando esta ausencia nuestra del Festival se hizo escandalosa fuimos por fin programados. En esa época ya hacíamos largas giras por Europa y llenábamos el Luna Park de Buenos Aires, pero el Festival nos ignoraba. Si finalmente aceptó, lo hizo a regañadientes y en medio de una verdadera campaña del terror sobre nuestra participación que finalmente terminó en los hechos que se conocen.</p>
<p>El lenguaje utilizado en nuestro mensaje ha sido criticado por algunos como grosero e insolente.Lo cierto es que si uno analiza las palabras utilizadas no es ni lo uno ni lo otro.</p>
<p>La expresión para definir a la Alcaldesa de Viña del Mar fue “momia recalcitrante”. <strong>La palabra “momia” ya casi no se usa y hace alusión a la pertenencia al pasado de las personas que son demasiado conservadoras. Es mucho menos ofensiva, por ejemplo, que la palabra “upeliento”, con la que la gente de derecha acostumbraba denominar a los partidarios de la Unidad Popular durante el Gobierno de Salvador Allende, la cual incluye la palabra “peliento”, que es francamente ofensiva e insultante. Quiere decir lo mismo que “roto”, “persona de baja condición”, “ordinario”.</strong></p>
<p>Por otra parte, la palabra “recalcitrante” significa “terca”, “testaruda”, lo que no es un insulto, sino una definición. Por lo tanto, “momia recalcitrante” significa, “persona atada al pasado y que se empecina en ello”. <strong>Es por tanto la definición de una persona y no tiene nada que ver con groserías ni insultos.</strong> Y el impacto que ha causado me lleva a pensar que esta definición fue certera y no sería raro que vuelva a ponerse en la boca de los contrincantes de la Sra. Reginato en las próximas elecciones.</p>
<p>De todo esto queda la gigantesca solidaridad de todos los que han participado en nuestro favor en esta polémica. La Alcaldesa, que se habría llenado de gloria de habernos programado, perdió su oportunidad.</p>
<p>Nosotros también perdimos, porque habría sido hermoso comenzar nuestra celebración de los 50 años con nuestra participación en el Festival. Pero la historia sigue y nosotros ya hemos doblado la página y hemos pasado a lo que será nuestro año 50. Se anuncia para abril un gran recital gratuito en algún lugar emblemático de Santiago y una hermosa gira por Chile y por los barrios de Santiago.</p>
<p><strong>Será un encuentro con nuestra gente y un recuerdo de lo que han sido estos cincuenta años en los que hemos vivido una verdadera historia, los comienzos con Víctor, los tres años de la UP, los 15 años de exilio y todo lo que ha venido después.</strong></p>
<p>Para celebrar debidamente estas festividades hemos invitado al propio General Pinochet, quien desde el infierno nos ha asegurado su participación. Adiós Festival. Ya vendrán otros tiempos.</p>
<p><strong>Estas cosas no son definitivas. Ni Víctor ni la Violeta estuvieron nunca invitados al Festival, pero al final, llegaron.</strong></p>
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