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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Ana María Castillo</title>
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		<title>Twitter responde al diario, el caso de la portada de LUN</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Jan 2015 13:22:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medios]]></category>
		<category><![CDATA[Ana María Castillo]]></category>

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		<description><![CDATA[De vez en cuando podemos encontrar portadas de diarios que son, al menos, cuestionables en su afán informativo. Hay casos emblemáticos en la historia del periodismo chileno. El “Exterminados como ratones” de La Segunda parece no ser comparable, pero lamentablemente &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/medios/20150129102239/twitter-responde-al-diario-el-caso-de-la-portada-de-lun/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>De vez en cuando podemos encontrar portadas de diarios que son, al menos, cuestionables en su afán informativo. Hay casos emblemáticos en la historia del periodismo chileno. El <em>“Exterminados como ratones”</em> de La Segunda parece no ser comparable, pero lamentablemente es fácil encontrarse con portadas o titulares que están en los límites de la ética periodística, tema muy sensible durante la formación de los profesionales de la comunicación y también para la opinión pública.</p>
<p>El miércoles 28 de enero asistimos a un triste espectáculo protagonizado por Las Ultimas Noticias. Generalmente en sus portadas podemos encontrar el desenlace de alguna telenovela o la noticia sobre la ruptura amorosa de personajes relevantes, incluso consejos sobre qué ropa comprar para vernos como la protagonista de “Pituca sin lucas”.</p>
<p>Esa portada en cambio, atendía a un tema social y político actual y relevante. La reforma educacional interesa a todos los sectores por igual, se esté o no de acuerdo con ella y LUN tomó la decisión editorial de poner en la portada de su diario a un estudiante vendado de ojos y amarrado a una ruleta (en las páginas interiores los estudiantes son bolas de tómbola) para “informar” a sus lectores sobre la gradual disminución de la selección en los centros educativos chilenos.</p>
<p><strong>Las redes sociales, y Twitter muy particularmente, acompañan el consumo de medios informativos y esta no fue la excepción. Las reacciones no se hicieron esperar, criticando abiertamente la decisión de LUN para manifestar su desacuerdo con la reforma (disfrazándola de información objetiva, como todavía se suele denominar). </strong></p>
<p>La discusión a favor y en contra de la portada se mantuvo durante el día, sin duda acompañada de declaraciones de políticos involucrados en la reforma. Pero el grueso de las opiniones es de los propios lectores críticos de los medios de comunicación, que ven las redes como formas algo más democráticas para expresar lo que, desde su perspectiva, es un tratamiento incorrecto o adecuado.</p>
<p><strong>Durante el día LUN modificó la ilustración de la portada quitando las vendas de los ojos del estudiante, argumentando que no deseaban causar malestar. Con el cambio de imagen, la alusión a la tortura no es tan directa, pero sigue representado la incertidumbre de los niños y de sus padres a la hora de buscar un establecimiento que se ajuste a sus intereses familiares. </strong></p>
<p>Comprendo que forma parte de la libertad de expresión titular o poner la información de la forma que a editores y directores les parece la más adecuada. No es el objetivo de esta columna discutir sobre ello, pero me pregunto si es justo continuar vendiendo diarios proclamando que el Periodismo es un oficio que busca ofrecer objetividad a los ciudadanos de un país.</p>
<p><strong>Las redes como Twitter aparecen como motores de una aparente democratización de discursos y de contenidos, ofreciendo la posibilidad de, por ejemplo, comparar los cambios en la portada que se han mencionado hasta ahora.</strong></p>
<p>La conversación en Twitter es la posibilidad de intercambiar argumentos públicamente sobre la noticia, para intentar brindar una visión un poco más completa sobre un hecho como la Reforma Educacional, que seguirá en discusión.</p>
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		<title>Queremos mejor televisión, pero…</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Jan 2015 14:33:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medios]]></category>
		<category><![CDATA[Ana María Castillo]]></category>

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		<description><![CDATA[El Consejo Nacional de Televisión lanzó en 2014 la octava versión de su estudio sobre consumo de televisión en Chile, que tiene como objetivo “contar con información respecto al equipamiento mediático y a las prácticas de consumo televisivo, así como &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/medios/20150122113322/queremos-mejor-television-pero-2/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El Consejo Nacional de Televisión lanzó en 2014 la octava versión de su estudio sobre consumo de televisión en Chile, que tiene como <em>objetivo “contar con información respecto al equipamiento mediático y a las prácticas de consumo televisivo, así como de la opinión pública sobre la televisión abierta, pagada y regional/local en Chile”</em>.</p>
<p>Esta encuesta se realiza cada tres años y a partir de las últimas aplicaciones se han incorporado preguntas sobre uso de tecnologías distintas al televisor. De hecho, dos de los datos más significativos dan cuenta de un cambio en las prácticas con tecnología audiovisual.</p>
<p>1)  Ha bajado el porcentaje de aparatos de televisión tradicionales (94,9% en 2011 a 76,6% en 2014).</p>
<p>2)  Ha subido el porcentaje de computadores portátiles (55%) versus los computadores de escritorio (28,4%).</p>
<p>Los resultados de la encuesta apuntan hacia otros varios elementos interesantes, el primero de ellos es la migración entre pantallas. Es posible apreciar que, sobre todo el sector socioeconómico ABC1, se ha suscrito a servicios como Netflix, que complementan o sustituyen a la televisión pagada. <strong>Estos servicios ofrecen movilidad, una característica que parece ser apetecida por los televidentes, que renuncian a pasos agigantados a la televisión tradicional, anclada a un lugar de la casa. </strong></p>
<p>Con migración entre pantallas no quiero decir que se abandone definitivamente ninguna de ellas, sino que las prácticas de uso las hacen converger. Por ejemplo, un alto porcentaje de encuestados (45% entre 16 y 25 años) chatea mientras ve televisión, por lo tanto usa al menos una segunda pantalla para conversar con otras personas durante su visionado. En el mismo segmento de edad antes mencionado, el 23% chatea o comenta en redes sociales sobre lo que está viendo en ese momento.</p>
<p><strong>En cuanto a los informativos, uno de los datos más interesantes arrojados por la encuesta es que las críticas negativas a los noticiarios se concentran en la invisibilidad de ciertas noticias, el tiempo destinado a temas irrelevantes y el tratamiento sensacionalista de la información. </strong></p>
<p>Un resultado negativo también tiene la percepción sobre la calidad de los contenidos para niños en general.  En relación con lo anterior, es destacable que, si bien el consumo de televisión sigue siendo una actividad familiar, una de las principales dificultades que los padres distinguen para supervisar los contenidos que sus hijos consumen es que los niños ven televisión en la privacidad de su dormitorio, o donde ellos no les acompañan.</p>
<p>El porcentaje de visionado en solitario (en general) es alto. Un 34,1% del total de encuestados prefiere ver televisión sin la compañía de la familia y esto no atañe sólo a los niños y adolescentes sino a los encuestados en general.</p>
<p>Si bien la movilidad es una de las transformaciones que se está produciendo y con ella viene, hasta cierto punto, la posibilidad de hacer el consumo de televisión una actividad individual, sería interesante indagar cuáles son las mejores alternativas para ofrecer contenidos de calidad sobre todo a los niños y jóvenes, quienes superan las 3 horas diarias de visionado.</p>
<p>Otras cifras interesantes entregadas por el Consejo Nacional de Televisión son las que resultan de la pregunta “¿quiénes pueden mejorar la televisión abierta nacional?” y posteriores, porque expresan la confusión de los encuestados sobre su propia capacidad de decisión sobre la calidad de la televisión.</p>
<p><strong>Creen que los cambios deben estar en manos del Estado y también en los canales, que deberían regular la calidad de su contenido. Solo en muy bajo porcentaje se manifiesta que es deber de los propios televidentes hacerse parte de estos procesos, aunque se apoya (según la encuesta) la regulación de los contenidos de televisión.  </strong></p>
<p>Ojalá pronto nos atrevamos a meter las manos en la masa.</p>
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		<title>La ficción no cambia, la industria sí</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Dec 2014 12:17:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medios]]></category>
		<category><![CDATA[Ana María Castillo]]></category>

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		<description><![CDATA[El cierre de la serie de televisión “Los 80” pone sobre la mesa dos temas de discusión sobre la industria televisiva. En primer lugar, y siguiendo las apreciaciones que los actores de la serie han compartido a través de la &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/medios/20141223091709/la-ficcion-no-cambia-la-industria-si/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El cierre de la serie de televisión “Los 80” pone sobre la mesa dos temas de discusión sobre la industria televisiva.</p>
<p>En primer lugar, y siguiendo las apreciaciones que los actores de la serie han compartido a través de la prensa, “Los 80” ha sido una buena forma de explorar un periodo difícil de la historia de Chile.</p>
<p><strong>Esta producción, junto a“Los Archivos del Cardenal” y “Sudamerican Rockers”, dan cuenta de un intenso afán de los creadores de ficción por representar una época que marcó el camino del país en las décadas posteriores y que, con varios años de distancia, comienza a ser escudriñado con la intención de comprender cómo nos hemos formado y qué podemos esperar en los años venideros.</strong></p>
<p>En segundo lugar, otra discusión no menos importante, pero sí más específica, se centra en cómo muta la industria televisiva chilena. El domingo en la noche no todos los fanáticos de la televisión estábamos frente a una pantalla siguiendo “Los 80” o alguno de los otros programas disponibles; muchos nos enteramos de las aventuras de la familia Herrera a través de Twitter, cuyos temas más destacados suelen ir de la mano de las producciones audiovisuales de más éxito, porque la conversación de sus usuarios lo provoca.</p>
<p><strong>Yo misma seguí el final de la serie en Twitter y vi el desenlace de la serie en la página web de Canal 13 al día siguiente, después de buscar información sobre ella y de haber visto las reacciones de cientos de personas que comentaban en Internet su acuerdo, desacuerdo y hasta agradecimiento por los siete años de ficción de calidad ofrecida por los realizadores y el equipo de producción.</strong></p>
<p>La industria televisiva está viviendo modificaciones a partir de la masificación de dispositivos que complementan el visionado de ficción.</p>
<p>Probablemente los motores de las historias siguen siendo los mismos: amor, engaño, culpa, búsqueda de felicidad, conflictos familiares (y un inmenso etcétera); pero la forma de compartir y de discutir sobre lo que pasa en la pantalla, así como también las formas de consumo, han variado.</p>
<p><strong>Ya no es secreto que se necesitan nuevos mecanismos para medir audiencias, porque el rating no es suficiente. La empresa Nielsen en Estados Unidos es prueba de ello, pues integrará las conversaciones de Twitter a su medición del rendimiento de los programas de televisión.</strong></p>
<p>Hoy el desafío de una buena producción de ficción, sea histórica o no, es pensar cómo hacer para ampliar su alcance a través de las redes.</p>
<p>No sólo replicando su contenido, sino ofreciendo alternativas para quienes están comentando en tiempo real sobre aquello que está ocurriendo en la pantalla y que solía ser tema de conversación al día siguiente. La conversación es ahora.</p>
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		<title>Matinales de televisión como informativos</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Dec 2014 13:26:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medios]]></category>
		<category><![CDATA[Ana María Castillo]]></category>

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		<description><![CDATA[El promedio de duración de un programa matinal es de tres horas. Suelen ser el acompañamiento de fondo de muchos hogares en Chile. En las salas de espera de los centros de salud se ha cambiado la música ambiental (y &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/medios/20141201102624/matinales-de-television-como-informativos/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El promedio de duración de un programa matinal es de tres horas. Suelen ser el acompañamiento de fondo de muchos hogares en Chile. En las salas de espera de los centros de salud se ha cambiado la música ambiental (y las revistas) por la pantalla con el matinal del canal preferido de los funcionarios de turno. Los centros comerciales no son la excepción.</p>
<p>En estos programas se difunde todo tipo de información de utilidad para dueñas de casa: desde cómo mejorar la alimentación familiar, hasta cuáles son las aplicaciones femeninas de moda para usar en el celular. Así, con pequeñas cápsulas, móviles informativos en terreno y paneles de comentaristas, llenan el tiempo de transmisión y “acompañan”.</p>
<p>Bien conocido es su alcance e  influencia en la población. Felipe Camiroaga dio sus primeros pasos televisivos en el Buenos Días a Todos de TVN y se transformó en figura emblemática, reconocido no sólo por su participación en los magazines AM, sino como ícono de la televisión chilena en general.</p>
<p>Dentro de la estructura de los matinales de televisión, es natural encontrar el repaso de las noticias más importantes de los diarios y de los propios noticieros centrales de cada uno de los canales.</p>
<p>La información elaborada por el área de prensa queda en manos de los comentaristas e invitados, quienes dan su opinión y plantean posiciones al respecto, incluso incorporando información nueva desde sus “noteros”, que suelen salir a las calles (generalmente de Santiago) a consultar a la gente su opinión. Cabe preguntar entonces, ¿hasta dónde logran influir las dinámicas editoriales de los canales en el tratamiento de dichos contenidos para asegurar su calidad?</p>
<p><strong>Si se revisa el <a href="http://www.cntv.cl/historico-sanciones/prontus_cntv/2012-08-06/154252.html">archivo de sanciones</a> del Consejo Nacional de Televisión, nos encontramos con que muchas se refieren a contenidos informativos que han sido tratados de manera inadecuada en los matinales de televisión abierta. Esto último nos lleva de regreso a la pregunta anterior, ¿cuáles son los criterios utilizados por dichos programas para discutir en torno a esas noticias? La mayoría de ellas son discutidas en ambientes de conversación distendida, donde cada una de las partes opina libremente.</strong></p>
<p>La misma opinión libre, aunque reflexiva, puede pedírsele a la audiencia de los programas, pero bien sabido es que la voz pública de un personaje reconocido (sea profesional de la información, actor o invitado al panel de conversación), influye profundamente en la percepción que los consumidores de televisión se informan de los conflictos, hechos y situaciones que son tratadas en esos espacios, y también interviene en su reacción ante ellos.</p>
<p><strong>Las fallas del Metro, las actividades del Observatorio Contra el Acoso Callejero y las golpizas de personas que han tomado la justicia por su mano en Santiago, son ejemplos recientes de asuntos que pueden discutirse inadecuadamente en los programas de conversación matinal.</strong></p>
<p>En resumen, los realizadores de matinales y sus rostros, al estar tantas horas en contacto con el público televidente, logran vincularse de una forma mucho más intensa que otros tipos de producción televisiva.</p>
<p><strong>Esa conexión tan estrecha merece ser observada críticamente y con atención</strong>, porque sirve de referencia para posicionarse frente a los hechos que marcan la agenda noticiosa y, a fin de cuentas, permite la creación de identidad social.</p>
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		<title>Pituca sin lucas y la conversación sobre la desigualdad</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Nov 2014 12:55:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Ana María Castillo]]></category>

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		<description><![CDATA[La ficción audiovisual es parte de la conversación diaria.Aunque no seamos fanáticos de la televisión ni de Internet, siempre podemos encontrarnos por la calle con las portadas de Las Últimas Noticias o algunas revistas, que nos cuentan las penurias de &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20141123095555/pituca-sin-lucas-y-la-conversacion-sobre-la-desigualdad/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La ficción audiovisual es parte de la conversación diaria.Aunque no seamos fanáticos de la televisión ni de Internet, siempre podemos encontrarnos por la calle con las portadas de Las Últimas Noticias o algunas revistas, que nos cuentan las penurias de los personajes de las telenovelas con imágenes a todo color.</p>
<p><strong><em>Pituca sin lucas </em></strong>es tema de conversación por varias razones: la primera es que ha superado en rating a sus competidoras en el horario de “la batalla de las teleseries”, ganando espacio incluso para ser repetida en horario nocturno y robar audiencia de los canales competidores, cuyas áreas dramáticas han perdido rostros y se han visto disminuidas en prestigio.</p>
<p><strong>Además, la telenovela de Mega nos ha hecho regresar al romance simple y a la fantasía de <em>La Dama y el Vagabundo</em>, donde el protagonista ayuda a la damisela en desgracia y la acompaña a enfrentar la desdicha de encontrarse sola frente a la adversidad, es decir, a ese “mundo real” del 99% de chilenos a quienes no les llevan el caviar a la cama mientras planifican el siguiente viaje de compras a la Quinta Avenida en Nueva York.</strong></p>
<p>Pero la razón que me parece más interesante para que hablemos de la teleserie, es la desigualdad misma. La falta de equidad en Chile es parte de la conversación diaria en lo político y también en lo íntimo. Si bien las redes sociales online no aportan una perspectiva masiva de la población chilena, un alto porcentaje sí comparte sobre temas que aparecen como “relevantes” en lo cotidiano.</p>
<p><strong>Los más de cinco millones de usuarios chilenos de Twitter, por ejemplo, durante las últimas semanas han centrado su atención en la desigualdad a través de dos <em>trending</em> <em>topics</em> que hablan por sí mismos: #Esmuydecuicos y #SecreeABC1y.</strong></p>
<p>La pregunta por la identidad está en esa conversación cotidiana que se traspasa a las redes a través de aquello que nos hace ser lo que somos: ¿qué significa ser cuico? ¿Cuánta gente en Chile es ABC1 y cuáles son sus diferencias con los grupos C2, C3 o D?</p>
<p>Una preocupación tan latente debería transformarse en más que una discusión breve, tenemos derecho a preguntarnos por qué son tan importantes estas estructuras para nuestra convivencia en sociedad. Muchas telenovelas en el mundo basan su trama en la diferencia de clase, sobre todo en la idea de la chica pobre que se enamora del príncipe y es “descubierta” y “elevada” a la categoría social que el príncipe le entrega.</p>
<p><strong><em>Pituca sin lucas</em></strong> propone una variación del mismo conflicto, respetando los estereotipos clásicos, exacerbando características, pero también rescatando aquellos rasgos de la construcción de ideas que parecen fundamentalmente chilenas.</p>
<p>-  Ignorancia por la existencia de una forma de vida distinta de la propia: al llegar al barrio, las niñitas Risopatrón Achondo no sabían de la existencia de escuelas gratuitas.</p>
<p><strong>-  Machismo: antes de ser “pobres”, Tichi Risopatrón no trabajaba. Por otro lado, Gladys Gallardo acusa a sus vecinas de ser huecas y tontas sólo por ser rubias.</strong></p>
<p>- Ascendencia europea como sinónimo de abolengo: la abuela de las Risopatrón Achondo tiene bien considerado al panadero (Don Benito) sólo porque él alega ser nieto de españoles.</p>
<p><strong>De ejemplos como estos la teleserie está llena y se plantea como un producto hecho de elementos narrativos convencionales trabajados con gracia. <em>Pituca sin lucas</em> parece ser un llamado de atención: remece la industria causando estragos con una producción sencilla, pero bien hecha, que se aleja de la violencia y permite pasar un buen rato.</strong></p>
<p>Es la misma conversación de las redes, eso que los medios omiten por poner atención al rating, a los resultados y a la industria. Probablemente los personajes son el colmo del estereotipo, pero resultan adorables y atienden a la conversación sobre un conflicto que está presente en la conversación chilena diaria, en la preocupación política, pero que, extrañamente, no se trata de manera seria y resuelta en los medios de comunicación del kiosco de diarios.</p>
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		<title>Whatsapp y la discusión sobre ¿privacidad?</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Nov 2014 12:02:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia y tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[Ana María Castillo]]></category>

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		<description><![CDATA[“Salvo que hayas estado escondido bajo tierra estos últimos días, sabrás que la última actualización de WhatsApp añade el doble check azul” dicen en computerhoy.com y tienen toda la razón, porque desde fines de la semana pasada hemos leído en &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/ciencia-y-tecnologia/20141116090220/whatsapp-y-la-discusion-sobre-privacidad/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Salvo que hayas estado escondido bajo tierra estos últimos días, sabrás que la última actualización de WhatsApp añade el doble check azul” dicen en <a href="http://computerhoy.com">computerhoy.com</a> y tienen toda la razón, porque desde fines de la semana pasada hemos leído en todas partes que la última actualización de la aplicación incorpora la verificación de lectura de los mensajes que nos llegan (y que enviamos).</p>
<p><strong>He visto numerosas cartas reclamando <a href="http://elpais.com/elpais/2014/11/06/opinion/1415296830_127325.html?rel=rosEP">“¿por qué lo has hecho, Whatsapp?</a>”. Porque ahora tenemos la prueba fehaciente algo que ya sabíamos: estamos ignorando a alguien, o peor… alguien nos está ignorando a nosotros.</strong></p>
<p>Incomoda el hecho de leer tantas cartas y artículos reclamando una ilusión de privacidad, como si no hubiésemos sido inundados con noticias sobre las fotos de actrices y cantantes desnudas que circulan por los medios de comunicación, justamente porque los sistemas que elegimos utilizar no son ni seguros ni privados.</p>
<p>En buen chileno es “hacerse el leso” pensar que nuestras conversaciones e imágenes son “nuestras” porque están en un dispositivo que hemos comprado o arrendado. <strong>Es preocupante que no haya más reflexión sobre por qué molesta en realidad la decisión de los desarrolladores, pues no es ni más ni menos que lo que ocurre en Facebook, donde se muestra la hora a la que un mensaje fue leído, o en Twitter, donde nos enteramos de quién borra los mensajes privados porque desaparecen de los registros de ambos usuarios.</strong></p>
<p>Es posible encontrar gran cantidad de artículos periodísticos referidos a nuestras prácticas con tecnología. A diario podemos leer sobre las ventajas y desventajas de las herramientas digitales y sobre cómo cambian nuestros hábitos de comunicación, pero gran parte de lo que leemos son alertas de peligro superficiales, que no profundizan sobre las posibilidades de hacer un buen uso de la tecnología, o mejor,<strong> cómo evaluar nuestras formas de relacionarnos para que la tecnología sea un elemento más dentro de esos procesos y no otro problema sumado a la lista.</strong></p>
<p>Nancy Baym, investigadora del <a href="http://research.microsoft.com/en-us/labs/newengland/default.aspx">Microsoft Research New England</a>, explicó en su libro <em>Personal Connections in the Digital Age</em> (2010), que los medios (especialmente los impresos) han mirado con recelo todos los adelantos en materia de comunicación, desde el teléfono en adelante.</p>
<p>Hoy, el trabajo periodístico tiende a realizar una tarea similar. Con los estudiantes de la Universidad Alberto Hurtado analizamos y discutimos cómo enfocar la labor periodística para centrar la atención en la diversidad de prácticas con tecnología, ya sean positivas o negativas.</p>
<p>Entonces, decir que el tratamiento de la noticia de Whatsapp debe ser más complejo que lo que hasta ahora hemos visto es parte de ese ejercicio. <strong>Detrás de Whatsapp están los usuarios de la herramienta, preocupados por una privacidad poco analizada y aparentemente olvidada al momento de instalación de la aplicación.</strong></p>
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