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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Cine</title>
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		<title>The Revenant</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Jan 2016 11:35:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Trejo]]></category>

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		<description><![CDATA[Termino de haberla disfrutado hace escasamente veinte minutos, la sensación es la de haber visto algo grande…monumental, desde la espléndida fotografía de Lubezki, que te agarra de las tripas desde el primer fotograma, pasando por la implacable crudeza de las &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cine/20160120083529/the-revenant/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Termino de haberla disfrutado hace escasamente veinte minutos, la sensación es la de haber visto algo grande…monumental, desde la espléndida fotografía de Lubezki, que te agarra de las tripas desde el primer fotograma, pasando por la implacable crudeza de las escenas (inolvidable los planos secuencia de la primera batalla y la lucha con el oso) hasta las interpretaciones, donde DiCaprio da un nuevo recital en una consecución de primeros y primerísimos planos enmarcados en panorámicas de paisajes indómitos y  verídicos…cuesta creer que en este planeta que se nos cae a pedazos puedan aun existir estas geografías gélidas, boscosas, montañosas y fluviales que quitan el aliento.</p>
<p>La historia que se nos presenta (seca, descarnada, realista hasta el tuétano) versa sobre dos temas ancestrales: la supervivencia y la venganza.</p>
<p>En este filme, al contrario que en los western clásicos, no hay blancos buenos ni indios malos; aquí, y al contrario que en los western &#8220;modernos&#8221; estilo <em>Danza con lobos</em>, no hay indios buenos ni blancos malos. <strong>Aquí solo hay seres humanos haciendo lo posible por  sobrevivir en un mundo áspero que los hombres se encargan de hacer más cruel con  actos que acarrean consecuencias</strong>.</p>
<p>No hay justicia, solo acción-reacción. No hay honor, solo una sed  desmedida por  desgarrar carne y derramar sangre. Sin embargo, en este infierno que Iñarritu nos retrata y que el propio hombre crea y gobierna, la venganza y la supervivencia son lo único que puede hermanar a un puñado de hombres heridos y fracturados mental  y  espiritualmente (como lo muestra metafóricamente la magnífica secuencia del bisonte derribado y devoradas sus entrañas a cuatro manos por quienes unos momentos antes no veían nada más en su existencia salvo muerte, silencio y hielo).</p>
<p>Gonzalez  Iñárritu no da ningún respiro. Al mejor estilo  Shakesperiano, es recomendable  no encariñarse con ningún personaje. Lo que pasa en la pantalla es la vida, no la idealización de la existencia o de cómo debería ser esta. <strong>En esa vida, Leonardo DiCaprio nos ofrece estrategias de supervivencia real mixturadas con estrategias actorales, su performance es totalmente física de muy  escasos textos, un actor comprometido en carne y alma con un proyecto fílmico de rasgos titánicos</strong>.</p>
<p>Un guión donde prima más  la forma que el contenido, pero eso no significa que estemos frente a un guión deficiente. Es una buena historia basada en hechos reales, un juego de supervivencia y venganza al estilo de la vieja escuela, con un ritmo narrativo acertado en su calma y en la simbología onírica para entender el flujo de conciencia del protagonista.</p>
<p><strong>Una gran historia, una magnífica puesta en escena, alguna que otra metáfora visual acertadísima, una manera de contar el cuento que da un lugar privilegiado a las entrelineas  de un guión donde prima y se encumbra la belleza de los silencios, la narración por medio de los rostros disímiles, temerosos, rostros ansiosos, rostros vernáculos nostálgicos de una grandeza perdida</strong>. Propios tal vez  del violento encuentro de dos culturas y dos mundos. El silencio de la vastedad y la soledad en esta película son también protagonistas insuperables.</p>
<p>Este es un filme épico, brutal y complicado. No es un trabajo fácil de digerir pero el resultado final es intachable. Maravillosamente dirigida, bella y dolorosa. <strong><em>The Revenant</em> es una poesía ensangrentada, gélida en su enfoque, pero no por ello menos intensa. Una de las mejores películas del año.</strong></p>
<p>Afírmese ante esta muestra de poder de un cine sin ataduras y de un protagonista  estirando sus dotes interpretativas. Poniéndose a prueba ansioso ante el desafío. Eso es algo que no debes perderte.</p>
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		<title>Star Wars y la guerra del espóiler</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Dec 2015 20:06:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Cristián Orellana]]></category>

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		<description><![CDATA[Advertencia, este artículo no tiene “spoilers”. Espóiler: “Se llama espóiler a la información que adelanta partes importantes de un relato de ficción, lo que Roland Barthes llamaba ‘funciones cardinales’, verdaderos ‘nudos’ del relato que inauguran o concluyen una incertidumbre”. (Definición &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cine/20151230170609/star-wars-y-la-guerra-del-espoiler/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Advertencia, este artículo no tiene “spoilers”.</em></p>
<p>Espóiler: <em>“Se llama espóiler a la información que adelanta partes importantes de un relato de ficción, lo que Roland Barthes llamaba ‘funciones cardinales’,</em> <em>verdaderos ‘nudos’ del relato que inauguran o concluyen una incertidumbre”</em>. (Definición de Marcelo Pisarro, antropólogo y periodista argentino, teórico del espóiler)</p>
<p>Con el estreno de la última entrega de <em>“La Guerra de las Galaxias</em>” se ha exagerado hasta la náusea la importancia del espóiler  (españolizamos arbitrariamente la palabra inglesa “spoiler”). Nadie quería saber el menor detalle de la trama de la película y quien revelare cualquier aspecto es sometido a lapidación y golpiza. Los que han visto el filme, entonces, se convierten en una especie de secta que comenta en rincones oscuros los detalles y sorpresas que ha dado la obra que nos ocupa.</p>
<p><strong>Consideramos rayana en la ridiculez esa obsesión con llegar a ver una película casi con la mente en blanco pues, principalmente en el cine de entretención, el “cómo” es más importante que el “qué”.</strong></p>
<p>Y más aún sabiendo que la serie <em>“Star Wars”</em> se basa en los cuentos de hadas tradicionales y la estructura del mito que la humanidad se viene contando desde hace varias decenas de siglos, el “periplo del héroe” descrito por el antropólogo Jospeh Campbell, una estructura común a todos los relatos épicos de todas las culturas.</p>
<p>De manera muy simplificada, el joven inexperto que encara una misión titánica debido a una revelación, que es preparado por un maestro y ayudado por un grupo de amigos y que, tras resistir tentaciones y afrontar una lucha homérica, logra su cometido. Homero. Llevamos 2.900 años contando <em>“La Ilíada</em>” y todavía nos maravillamos de las aventuras de Ulises. Sabemos que se enfrenta a dioses y monstruos pero finalmente llega a Ítaca y a Penélope. ¿Fue esto un espóiler? Perdón.</p>
<p>Yéndonos más hacia acá, tenemos a Shakespeare llenando teatros desde el siglo XVI, cuando tenemos claro que en sus obras al final todos mueren de manera violenta y espantosa.</p>
<p>Llevamos medio siglo viendo <em>“Psicosis</em>”, de Alfred Hitchcock, sabiendo que entremedio está la famosa escena de la ducha (que, en estricto rigor, es la gran sorpresa de esa película).</p>
<p><strong>Y más cerca, <em>“Titanic</em>”, de James Cameron, arrasó en la taquilla y en los Óscar, cuando todo el mundo sabía que el barco se hunde y cualquier historia a bordo estará signada por la tragedia inevitable. Pero millones la fueron a ver</strong>. Y también hicimos fila muy ordenaditos para la trilogía de <em>“El Señor de los Anillos</em>”, siendo que muchos ya habíamos leído los libros.</p>
<p>Incluso tenemos el recuerdo (puede que nos equivoquemos) que la sinopsis original de “<em>El Regreso del Jedi”,</em> en los años 80, incluía imágenes que hacían sospechar la destrucción definitiva del Imperio Galáctico, pero la fuimos a ver para saber cómo eran derrotados los malos.</p>
<p>En este caso, vamos al cine a ver “<em>El Despertar de la Fuerza</em>” para saber cómo empieza de nuevo este relato que, en el universo <em>“Star Wars</em>”, nos ha sido contado ya dos veces. Para sorprendernos con detalles, no con estructuras narrativas.</p>
<p>Si bien hay películas como, cito las primeras que se me vienen a la mente, “<em>El Juego de las Lágrimas”</em> (Jordan), <em>“La Ceremonia</em>” (Chabrol) o <em>“Memento</em>” (Nolan), que basan su efectividad en un gran secreto o sorpresa, en el caso de la serie que nos ocupa, queremos ver nuevamente al héroe sumergirse en las entrañas de la bestia y salir airoso de ella.</p>
<p>Así que no le pongan color, cabros.</p>
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		<title>La canción del camino</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Dec 2015 10:03:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Marcel Hantelmann]]></category>

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		<description><![CDATA[La casa distribuidora Criterion Collection, siempre dedicada a rescatar pequeñas joyas del cine, acaba de poner a disposición del público una versión remasterizada de la Trilogía de Apu, del director Satyajit Ray. En 1993 los negativos originales de las películas &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cine/20151204070335/la-cancion-del-camino/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La casa distribuidora <em>Criterion Collection,</em> siempre dedicada a rescatar pequeñas joyas del cine, acaba de poner a disposición del público una versión remasterizada de la <em>Trilogía de Apu</em>, del director Satyajit Ray. En 1993 los negativos originales de las películas fueron destruidos en un incendio. Los rollos que sobrevivieron quedaron tan dañados que hicieron imposible su uso.</p>
<p>Para esta restauración se hizo un escaneo en 4K desde copias máster de grano fino guardadas en EEUU y Europa. La trilogía la componen <em>Patherpanchali</em> (<em>La Canción del camino</em>, 1955<em>), Aparajito</em>  (<em>El Invencible</em>, 1956) y <em>Apursansar</em> (<em>El mundo de Apu</em>, 1959).</p>
<p>La primera película de la trilogía,<em> Patherpanchali</em> ocurre en las primeras décadas del siglo XX y cubre los años de infancia del joven Apú, que nace en una pobre familia rural de Bengala (actual Bangladesh).</p>
<p>Más tarde lo vemos jugar con su hermana mayor Durga, lo vemos también <strong>sobrecogido por la presencia de una compañía de teatro itinerante, correr tras el vendedor de dulces, y, en una de las más bellas escenas del filme, observar por primera vez, la incomprensible belleza del paso del tren por una explanada</strong>. Asistimos a todos estos momentos de su infancia aparentemente triviales, pero que sin duda moldearán su personalidad de adulto.</p>
<p>La madre de Apu, Sarbojaya, colapsa contínuamente por la situación de pobreza, tratando de mantener a su familia alimentada y vestida. El padre, Harihar, es un brahmán (sacerdote) de buen corazón pero poco pragmático y con aspiraciones de poeta que se ausenta por prolongados períodos.</p>
<p>Con la familia vive una tía del padre, Indir (la increíble Chunibala Devi) una veterana de 80 años, una figura algo patética que poco puede hacer para sobrevivir y debe recurrir a la caridad de aquellos que poco tienen para sí mismos y a Durga, con quien tiene una relación cercana, y que la provee de una poco apropiada dieta de fruta robada.</p>
<p>Indir, generalmente se relaciona de forma conciliadora pero hay en ella una furia reprimida que ocasionalmente aflora. Sarbojaya no tiene paciencia con la anciana y tampoco tiene problemas en demostrarle que no es bienvenida allí. <strong>Y no es por crueldad o indiferencia es simplemente que debe cuidar a su familia y la carga ya es suficiente. La anciana trata desesperadamente de retener los últimos vestigios de dignidad</strong> y amenaza con irse buscando el techo de algún pariente, pero siempre vuelve. Incluso un techo hostil es preferible a ninguno. Es una imagen de la desesperación que estremece más allá de la simple lástima. <strong>Hay una escena particularmente desgarradora en que ella se sienta en la oscuridad y con su voz vieja y entrecortada, le canta a la muerte</strong>.</p>
<p>Esta primera parte termina con una tragedia, la muerte de Durga, pocas veces el cine ha entregado un nivel emocional tan intenso, debo reconocer que la primera vez que la vi me pilló sin aviso e incluso en revisiones posteriores me conmueve como nada que haya visto.</p>
<p>Particularmente inolvidable es el último acto de amor de Apu a su hermana muerta y que necesita ser visto en su contexto dramático para ser apreciado. Es el final de un capítulo en la vida de la familia y deben seguir adelante. La sensación de pérdida es abrumadora.</p>
<p>En los tres filmes podemos ver a Apu avanzar desde la infancia hasta quizás los treinta años. En esta progresión desarrolla su carácter a través de la experiencia, a menudo dolorosa y de la que Apu no siempre sale bien parado. Quizá ninguna película ha representado con tanta intensidad el dolor emocional de la pérdida, pero la visión final está lejos de ser trágica.</p>
<p>El último film Apursansar, en realidad termina con una sensación de alegría, alegría que ha sido duramente ganada y nosotros los espectadores podemos ver su fragilidad, que resulta, sin embargo, estimulante.</p>
<p>Patherpanchali se ha transformado con el paso del tiempo en un hito del cine del siglo XX poniendo en el tapete mundial al cine Indio  y a su director. Quizás lo más increíble es constatar que se trata de una ópera prima.</p>
<p>En efecto, Ray había trabajado como ilustrador en una agencia publicitaria, no había filmado nada antes, y más aún, el equipo técnico de la película también era primerizo. Labores habitualmente cruciales para dejar en manos poco experimentadas como la dirección de fotografía quedaron a cargo de Subrata Mitra un fotógrafo sin experiencia en cine. La música, por el contrario, la compuso el ya en ese entonces famoso Ravi Shankar.</p>
<p>Entre los apuntes del rodaje Ray señala que éste debió suspenderse en más de una ocasión por prolongados periodos ante la falta de recursos, pero con algo de humor dice – <em>“</em><em>Tres Milagros ocurrieron durante la filmación: Apu no cambió la voz, Durga no creció, Indir no murió</em>”.</p>
<p>Ojalá que esta copia restaurada a todo su esplendor visual convoque a nuevas generaciones a verla. Sería una lástima que se perdieran de su extraordinario lirismo y la belleza de sus imágenes, como la de los niños jugando en las tormentas de lluvia (algo que obsesionaba también a Kurosawa y Tarkovski) o la antes mencionada escena del tren, símbolo de la modernidad que les es tan esquiva, o la sensación de universalidad de los temas que trata, que se sienten más próximos aún ante costumbres aparentemente tan disímiles a las nuestras.</p>
<p>¿Dónde están ahora esas audiencias que antes hicieron cola para verla?</p>
<p>¿Qué ocurrió con ellas y su curiosidad? Creo que en la actualidad Hollywood bajó las expectativas de todos respecto de lo que el cine puede entregar. Mientras tanto esperaremos pacientemente a que esas generaciones vuelvan.</p>
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		<title>El Clan</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Oct 2015 11:42:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Trejo]]></category>

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		<description><![CDATA[Pablo Trapero vuelve a contarnos acerca de  las brutalidades humanas y sociales que tan fácil se encuentran y habitan  en nuestra desangrada  Latinoamérica. Todas sus historias muestran las realidades más duras que todos saben que pasan, pero de las que &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cine/20151005084246/el-clan/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Pablo Trapero vuelve a contarnos acerca de  las brutalidades humanas y sociales que tan fácil se encuentran y habitan  en nuestra desangrada  Latinoamérica. Todas sus historias muestran las realidades más duras que todos saben que pasan, pero de las que no se habla casi nunca.</p>
<p>Él pone estas historias en imágenes conmovedoras, desgarradoras y crudas. Tanto en  sus anteriores filmes<em> Mundo Grúa, El Bonaerense, Carancho, Elefante Blanco, Leonera</em>, sus películas te sacuden, te salpican, te sumergen dentro del  tramado de sus historias, porque somos parte de ellas. Sus historias son nuestra historia, y revientan delante de nuestros ojos cuando estás en el cine.</p>
<p>No podría  decir, cuál de sus películas es la mejor, no cabe comparar a Trapero con Trapero, todas tienen su textura, su forma, su color, su rúbrica.</p>
<p>Nos relata este famoso episodio criminal ocurrido en la Argentina de la transición en los años 80. Previo a un trabajo profundo de investigación, el director  lleva a su elenco de actores a transformarse profundamente, en cuerpo, espíritu y psiquis para entregarnos  personajes conflictivos, laberínticos, claustrofóbicos, duros y áridos, pero atrozmente  reales. El nos muestra personas que podemos ser nosotros mismos cenando en familia, durmiendo en la casa, o un vecino barriendo la vereda, y  desde ahí Pablo Trapero se nutre para sacar toda la furia, la brutalidad, las bajezas a las que todo ser humano es capaz de llegar.</p>
<p><strong>Para los que no conozcan la historia, esta nos cuenta lo sucedido en la provincia de Buenos Aires, donde un hombre que perteneció al aparato burocrático de las fuerzas de represión de la dictadura militar que gobernó entre 1976 y 1983, Arquímedes Puccio, encuentra en su oscuro oficio, una manera eficiente de llevar a cabo diferentes secuestros extorsivos, práctica que se extendió en el inicio de la democracia con el fin de obtener el  esquivo beneficio económico personal y familiar.</strong></p>
<p>El film transita por momentos de fuerte realismo e impronta documental, Trapero ratifica su solidez narrativa con esta reconstrucción de la sórdida historia de una respetable familia de un barrio tradicional de Buenos Aires los que llevaban una doble vida impensada para sus vecinos. Precisamente, <strong>la confianza que despertaba la familia Puccio fue lo que les permitió hacer dinero con el secuestro y el asesinato  de muchos conocidos adinerados entre el final de la dictadura militar y los primeros años de la democracia. </strong></p>
<p>El film expone el momento histórico para ubicarlo temporalmente, y coloca la lupa sobre la doble condición de este grupo que en micro escala demostró funcionar a imagen y semejanza  de la dictadura, con un permanente mecanismo de negación acerca de los males propios y una externa demostración de virtudes y religiosidades.</p>
<p><strong>La doble faz entre la afectividad familiar y la oscuridad criminal es lo más perturbador a la hora de mostrar cómo funcionaba la familia Puccio dentro de las paredes de su residencia, mientras en el sótano o en el baño tenían a las víctimas secuestradas. La película nos muestra hasta qué punto era coherente la conducta esquizofrénica de todos los integrantes de esta familia. Por acción u omisión.</strong></p>
<p>La vida cotidiana coexistía con el horror de los secuestros pero sin conectarse, como el que pone alto el volumen de la radio para no escuchar o mira hacia otro lado para no ver, porque ésa era la consigna que bajaba desde la autoridad del  Psicópata-padre-patrón interpretado magníficamente por Francella que compone brillantemente a un sujeto de dos caras, esgrimiendo una autoridad incuestionable. <strong>El frío manipulador coexiste con el páter familias que colabora en las tareas domésticas, escolares para luego redactar notas extorsivas en la soledad de su escritorio, donde luce su diploma universitario de contador.</strong></p>
<p>La música cumple un rol atmosférico importante dentro del film. Al contrario de lo habitual y lo obvio, la banda sonora no intensifica sino que suaviza la tensión.Canciones ochenteras de Virus, Seru Girán o David Lee Roth, a la vez que estilizan el relato, lo vuelven menos denso y claustrofóbico.</p>
<p>Al respecto, la escena en que el hijo echa mano a un respirador de buzo, sintetiza la literal falta de aire  la permanente presión y dependencia paterna, porque aquí la fuerza del mal se descarga en el padre y muestra a su entorno bajo una inquietante y falsa victimización… ambiguos entre lo corrupto y lo corruptible.</p>
<p>La película tiene un innegable profesionalismo en todas sus áreas. Nos comparte la perturbación ante esa extraña mezcla de familia falsamente ejemplar y su siniestra mezcla de fama, respetabilidad, dinero, deshumanización y delincuencia.</p>
<p>Múltiples capas del relato que no siempre funcionan con la misma fluidez pero con una dimensión que va más allá del simple filme policial y trasciende la mera animación de un recorte periodístico de la crónica roja de hace 30 años.</p>
<p>Trapero vincula, expone, saca a la luz datos desconocidos para las nuevas generaciones y para ser rememorados por quienes atravesamos tiempos más oscuros a ambos lados de la cordillera. Pablo Trapero nos tiene acostumbrados a su cine, vamos a sufrir sus historias, nos van a provocar, y esta vez, volvió a hacerlo.</p>
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		<title>Más allá de Allende</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Sep 2015 15:37:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Dinamarca]]></category>

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		<description><![CDATA[En el documental “Allende mi abuelo Allende” es tan cálida y sensible la aproximación de la nieta, Marcia Tambutti A., que el Chicho por primera vez se nos revela “más allá del” hombre público. La palabra allende significa “más allá &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cine/20150906123758/mas-alla-de-allende/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el documental <em>“Allende mi abuelo Allende”</em> es tan cálida y sensible la aproximación de la nieta, Marcia Tambutti A., que el Chicho por primera vez se nos revela “más allá del” hombre público.</p>
<p>La palabra allende significa “más allá de”. Ese sentido nos recuerda Marcia en el epílogo del film. Tal vez así quería remarcar que evocar a Allende fue simplemente un delicado gesto suyo para ir más allá del hombre político, motivada por el recuerdo silencioso del abuelo mártir en las veladas familiares. Un Allende, un abuelo, casi ausente producto de hondas y fantasmales heridas.</p>
<p><strong>Sutil es el adjetivo que mejor describe el tono del documental premiado en Cannes 2015. Tan fino, que tras verlo, en una concurrida sala inaugural en Valparaíso, tuve la sensación que el público iba a otra cosa, quizás tras la épica política acostumbrada, e incomodo no sabía cómo decodificar imágenes y palabras que en la pantalla nos hablaban con elipsis, con silencios, con gestos y rostros a veces tranquilos, otras agobiados.</strong></p>
<p>Si bien Marcia, la nieta querida, contaba con la incondicionalidad de la Tencha y las puertas abiertas de su madre, tía, hermanos y primos para abrir sus corazones y desempolvar olvidadas u ocultas fotos familiares, esas “facilidades” no desmerecen un ápice el talento y la sensibilidad implícita en las delicadas preguntas y en los profundos silencios de la nieta.</p>
<p>Preguntas y silencios que poco a poco nos van mostrando un Allende y una familia nunca antes vista. Un hombre atlético que corre por la arena, un papá dedicado a sus niñitas en la casa familiar de Algarrobo, hasta llegar a un ego político y a un macho descuidado (tan propio del siglo XX por lo demás) capaz de activar una profunda fisura familiar.</p>
<p>Ese es el gran logro de Marcia: revelarnos imágenes inéditas de su abuelo y develarnos un dolor antes innombrable entre los Allende Bussi.</p>
<p><strong>Las infidelidades y complejidad emocional en la relación entre el Chicho y la Tencha estremeció a las hijas y dividió a la familia. A Isabel y Carmen Paz durante años simplemente las dejó sin aliento ni palabras. Y a la inasible y fuerte Beatriz, tan Electra, la llevó al extremo existencial, luego que la derrota política de su padre, la muerte de tantos cercanos y el dolor familiar dramáticamente la desnudaran en su frágil intimidad. </strong></p>
<p>A Beatriz, en una escena impactante, la vemos desolada en La Habana, ausente a los saludos de Fidel, tras ser ella la oradora central en un discurso en solidaridad con Chile y con el recuerdo de Allende. Eso poco tiempo antes de su decisión radical. La huella suicida, nos dice Marcia en un momento particularmente intenso del film, en la familia también fue abierta por el abuelo.</p>
<p><strong>La Tencha (Memé en el documental), tan bella y tan estoica, mujer de uno y otro tiempo, de antes y después del 11, se nos revela como el pilar de la intimidad y el soporte de lo público. Cuando ella muere, la casa de Guardia Vieja, siempre el corazón de la vida familiar y antes del 11 incluso el centro de la vida política de la izquierda nacional, empieza a irse lentamente.</strong></p>
<p>Y de Allende sabemos que en su “carne de estatua” latía un hombre, parafraseando a Nietzsche, “humano demasiado humano&#8221;.</p>
<p>Un enorme, sincero y valiente documental el de Marcia Tambutti Allende.</p>
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		<item>
		<title>Cine para gente menuda, “intensa lava emocional”</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Aug 2015 16:19:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Dinamarca]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay tardes en el cine que alientan. Esa experiencia fue la que recién vivimos con nuestros hijos ante la sabia novedad del film Inside Out. Más aún cuando tan grata experiencia audiovisual fue“prologada”por el mágico cortometraje “Lava”, una joya animada. &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cine/20150806121932/cine-para-gente-menuda-intensa-lava-emocional/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hay tardes en el cine que alientan. Esa experiencia fue la que recién vivimos con nuestros hijos ante la sabia novedad del film <em>Inside Out</em>. Más aún cuando tan grata experiencia audiovisual fue“prologada”por el mágico cortometraje “Lava”, una joya animada.</p>
<p>Hace algunos años, un buen amigo me alertó que en el cine, en esta segunda década del siglo XXI, otra vez veríamos obras mayores, luego de un prolongado letargo creativo. Es el caso de estos dos films, que Pixar decidió exhibir en salas en una sola entrega.</p>
<p><strong>Son películas para la gente menuda, aunque, años más o menos, aquí el adjetivo menudo aplica para el asombro, una bella capacidad a cualquier edad. </strong></p>
<p><em>Inside Out</em> (mal titulada como “Intensa-Mente” en nuestros países), co-dirigida por Pete Docte (gestor de la idea, junto al productor Jonas Rivera) y Ronnie del Carmen, fue mundialmente estrenada el 19 de junio de este año. El maravilloso cortometraje “Lava”, dirigido por James Ford, con voz del músico hawaiano Kuana Torres, es del 2014.</p>
<p><strong>Una gran decisión, nada de casual, la de Pixar al estrenar juntos ambos films.Ocurre que uno y otro nos revelan la emergencia de </strong><strong>una nueva sensibilidad y mirada, ahora en el cine para niños, impensada pocas décadas atrás</strong>.</p>
<p><em>Inside Out</em> revelándonos el rol central de las emociones en la configuración del vivir y con-vivir humano.</p>
<p>Y “Lava” recuperando la magia del animismo; animando, valga la redundancia, a los volcanes, tal como lo hacían los antiguos, en una neo revelación de nuestra conexión con todos los seres vivos y las cosas.</p>
<p><strong><em>Inside Out</em></strong><strong> ocurre en el vivir emocional de una niña. La alegría, la tristeza, la ira, el desagrado, van inundándola y haciéndola actuar, con cuerpo y mente, en su cotidianidad.</strong></p>
<p>Antes escribía que en nuestro mundo latino el título fue desafortunado. Eso de “Intensa-Mente”poco o nada tiene que ver con el <em>Inside Out </em>original y menos aún evoca el profundo sentido integrador del film.</p>
<p><strong>Inspirados en el neurobiólogo y filósofo, Francisco Varela, diremos que eso de la “Intensa-Mente”reitera la falacia de una mente/cerebro que controla el cuerpo, casi como si fueran dos compartimentos estancos, algo tan ajeno a la integralidad del sujeto, a la potente unidad cuerpo – mente, al hecho que las emociones están encarnadas.</strong> Tan encarnadas que, cuando unas u otras emociones se nos fijan, sabemos que podemos enfermar o sanar, indistintamente.</p>
<p>El título <em>Inside Out</em>, en cambio, calaba más hondo y era más coherente con el propio discurso fílmico. <em>Inside Out</em>, entre otros ecos, significa “de adentro hacia afuera”. Léase algo así como <em>desde el adentro, desde las emociones emerge la energía interior que marca nuestro operar, corporal y lógico, en el afuera. </em></p>
<p>De aquello nos habla el film: del intenso rol de las emociones en nuestro concreto vivir. Y lo hace con una moraleja de una delicadeza sicológica y existencial que alcanza cotas muy altas. Nos muestra como en la deriva vital de todo ser humano, en este caso de una niña que transita hacia los dolores, sueños y frustraciones de la adolescencia, resulta fundamental aceptar la tristeza, emoción y condición ineludible para lograr un equilibrio e incluso la feliz alegría.</p>
<p><strong>La palabra es aceptación. Aceptar la vida y sus emociones en toda su complejidad, en sus luces y sombras, en sus tristezas y alegrías, en sus desagrados y agrados, en su ira y serenidad, un profundo aprendizaje que tras cuánta experiencia apenas logramos asumir. </strong></p>
<p>¿Qué decir de “Lava”? Simplemente que es una fiesta visual y musical. Un corto que nos seduce con una larguísima, geológica, historia de amor entre dos volcanes que deciden amarse tras observar la breve y mayúscula emoción que agita a los animales que moran en su falda.</p>
<p>El relato de “Lava” evoca tantos míticos amores que adoraban y animaban a los pueblos originarios de todo el mundo, romance entre volcanes, coqueteo entre el sol y la luna. “Lava” evoca una suerte de neo panteísmo, un neo religare, entre lo humano naturalizado y lo natural humanizado, un sino existencial tan propio de la nueva mirada ecológica.</p>
<p><strong>¡Que bellezas de films pueden ver los niños de hoy! Una intensa lava emocional que alienta.</strong></p>
<p>La conciencia y mirada que esos sentidos hoy incuban, quizás, abrirá otros caminos para nuestra humanidad.</p>
<p>Con unas amigas con quienes compartíamos estas cavilaciones cinéfilas, con un dejo de agrado e ironía, comparábamos está opción de cultura audiovisual que hoy observan y escuchan nuestros niños y niñas con la abusiva y violenta simbiosis de Tom &amp; Jerry, en blanco y negro o a color, que animaba las televisivas tardes de la gente menuda del ayer.</p>
<p><strong>En ánimo pesimista nos preguntamos si nuestros hijos e hijas alcanzarán a sobrellevar el mundo dañado que las generaciones Tom &amp; Jerry les hemos heredado</strong>.Claro que en ánimo optimista también nos alegramos por la sana preparación emocional y ecológica de nuestros niños y niñas para un presente y futuro que viene duro.</p>
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		<title>El Club</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Jun 2015 17:18:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Trejo]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Bien por  Pablo Larrain y bien por el cine chileno&#8221;. Pablo Larraín ha demostrado tener la osadía y el talento visual para desnudar,  en sus trabajos fílmicos, el alma segregadora, clasista y violenta que poseemos los chilenos. Una película generosa &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cine/20150630131844/el-club/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;Bien por  Pablo Larrain y bien por el cine chileno&#8221;.</p>
<p>Pablo Larraín ha demostrado tener la osadía y el talento visual para desnudar,  en sus trabajos fílmicos, el alma segregadora, clasista y violenta que poseemos los chilenos. Una película generosa en símbolos, que sin duda nos refleja y nos sintetiza como sociedad  y nos da un lugar en el penumbroso, frio y desolador claustro escenográfico en el que sitúa la acción y a sus personajes. <strong>Al visionar este filme y palpar la valentía y el novedoso punto de vista que nos entrega frente al tema iglesia… abusos… culpas… y pastores descarriados, vemos sin duda, que este notable ejercicio fílmico habla de que en Chile algunas golondrinas sí hacen verano al menos en el vasto terreno del cinematográfico local.</strong></p>
<p>El Club es una película dolorosa, desoladora, triste e iluminada de inicio a fin.</p>
<p>Cinco sacerdotes  una monja, un perro galgo una vieja casona y un indigente, enmarcados por un entorno costero rural, gélido y azuloso. <em>&#8220;Nos levantamos y rezamos. Después tomamos el desayuno. Celebramos la misa al mediodía. Comemos a la una. Luego cantamos. A continuación tenemos tiempo libre. Rezamos el rosario a las ocho y media hora después cenamos&#8221;,</em> comenta en paz y tranquila la monja que ordena, regenta y lava incesantemente con una escoba las culpas de la casa en la que viven escondidos del mundo y de sí mismos un grupo de sacerdotes. Solo  importa la puntualidad, el orden y la absoluta normalidad para que así transite de forma subterránea el más triste y repulsivo de los horrores. La santa iglesia (madre de sus súbditos que, por tanto, además son hijos) los tiene ahí ocultos, limitados a estar no existir solo estar.</p>
<p><strong>Pero no todo es la mediática pederastia; a su lado, un capellán militar paga por su silencio ante tanta aberración  durante la dictadura; otro se esconde por haber robado niños recién nacidos de manos de sus madres; otro  cura que muestra su cordura extraviada  en medio de balbuceos  y otro que carga con su homosexualidad no aceptada, y la última, la monja de piel prístina y voz calma, simplemente paga  por obligación. Si  todo no fuera tan trágico, podría estar frente a una comedia.</strong></p>
<p>Hasta que un día aparecen por la casa dos sujetos extraños: una víctima enajenada y lacerada de cuerpo y alma por los actos impuros  de un sacerdote pederasta y el emisario  de las nuevas jerarquías eclesiásticas dispuestas a acabar de raíz con el problema.<em> &#8220;La institución no puede permitirse albergar en su seno a gente incapaz de arrepentimiento&#8221;,</em> dice en sottovoce  el docto sacerdote psicólogo  educado en Europa.</p>
<p><strong>Como ya hiciera en &#8216;Post mortem&#8217;, por ejemplo, donde la dictadura de Pinochet era contemplada desde la fría y aséptica  sala de una morgue, Larraín sabe transformar las situaciones más domesticas y rutinarias en inquietantes y tensos símbolos que amalgaman mentes fisuradas con justificaciones bíblicas siempre amenazadas por la tentación del melodrama.</strong></p>
<p>Pablo demuestra una dirección solida en lo actoral y estético y nos lleva a navegar por las aguas mansas, turbias y turbulentas del dolor humano.  La referencia a casos reales que han estado en la tapete noticioso nos entrega el ancla a tierra necesaria para conectar este mágico y desolador retrato escenográfico con la severa realidad.</p>
<p><strong>Un filme laberíntico y complejo, desagradable, perturbador, terrorífico y hostil… como debe serlo todo filme de carácter autoral, que se mueve con maestría en una nebulosa  zona  moral, como el drama que explica. En esa zona donde todas las ovejas y los pastores, por puros que parezcan, acaban teñidos de negro.</strong></p>
<p>El Club es un film simbólico en varios aspectos, a ratos nos parece estar recorriendo el infierno, tal vez el  de Dante, y es que la Iglesia en Chile, como me comentó un amigo, es variada, de todo hay en esta viña y tiene razón, pero a esta alturas, debido a sus errores, a nadie le importa demasiado, salvo por el pornográfico morbo tan chileno, de querer  ver despeñarse las instituciones debido a sus propios errores. Asistamos a la arena a ver como los gladiadores destrozan   a unos tribunos.</p>
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		<title>“El Club” otra vez</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Jun 2015 11:48:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Costadoat]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace unas semanas vi la película El Club y escribí una columna. Ya que otras personas me hicieron dudar de mi interpretación fui a verla por segunda vez. En las dos oportunidades el fin me pareció terrible, pero  espléndido. Sin &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cine/20150621074817/el-club-otra-vez/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unas semanas vi la película El Club y escribí una columna. Ya que otras personas me hicieron dudar de mi interpretación fui a verla por segunda vez. En las dos oportunidades el fin me pareció terrible, pero  espléndido. Sin embargo, me retracto de mi primer juicio: no se puede afirmar muy fácilmente que Sandokán, la principal víctima de los abusos sexuales de un sacerdote, sea  “Cristo”. En la película –reconozco ahora- no hay un clavo suficientemente fuerte para colgar este cuadro. Aun así, hay en él insinuaciones de redención que no se pueden descartar.</p>
<p>El Club, sí, es una crítica feroz y definitiva a la institución eclesiástica. <strong>Esta aparece como perversa en el caso de los sacerdotes (pues todos son delincuentes, pedófilos, homosexuales mal asumidos o han estado metidos en líos sórdidos) o es encubridora (ya que la dirigencia eclesiástica procura que no salga a la luz o no se juzgue penalmente a tales sacerdotes). Toda la crítica se concentra en los responsables de una religión gobernada por una jerarquía que tapa los problemas del clero y de un pietismo hipócrita.</strong></p>
<p>La historia se desarrolla en La Boca (al sur de Santo Domingo), en una casa dispuesta por la jerarquía eclesiástica para albergar a un grupo de cuatro y, eventualmente, más sacerdotes que deben ser escondidos.</p>
<p>La “comunidad” es regida por una ex monja santurrona, Mónica, que se ha rehabilitado a sí misma con su función de carcelera y que no está dispuesta a que este centro de oración, penitencia y redención se acabe.A ella esto es lo único que le queda en la vida.</p>
<p>El cura García, un jesuita que viene a investigar la muerte del sacerdote Matías Lazcano -este, el quinto sacerdote recientemente enviado a la casa-, representa a la institución eclesiástica que ha decidido tomar cartas en el asunto de los abusos: él es la “iglesia nueva”. Pero no. <strong>Él viene a cumplir una función de la iglesia de siempre, la institucional, la “santa” que no puede tolerar que se sepan sus pecados  y que tiene los medios para autoabsolverse. Tras todos los episodios del drama, García, bajo la amenaza de Mónica de dar a conocer lo que ocurre en este lugar si él, el interventor, cierra la casa, deja todo tal cual.</strong></p>
<p>Pero en adelante se habrá creado una situación increíble. Los habitantes de este centro de penitencia y conversión tendrán que vivir con Sandokán, la víctima, y difícilmente sabremos cómo será esa convivencia. Lo único claro es que la institución eclesiástica, por el momento, logra desactivar una bomba que ha podido explotarle en la cara.</p>
<p>Sandokán es el personaje principal. Es un miserable terriblemente dañado por Matías Lazcano, un cura pedófilo, desde que lo  recogió de un hogar para niños pobres, lo hizo su acólito y su abusado sexual del modo más denigrante imaginable.</p>
<p>Sandokán ha venido siguiendo a Lazcano gritándole las aberraciones sexuales que padeció de su parte, pero también ligado a él para siempre, pues dice deberle mucho y admirarlo. Sandokán tiene, a pesar  de todo, una alta estima de “los curitas” y desearía vivir siempre cerca o con ellos. Pero la llegada de Lazcano a la casa, y Sandokán detrás de él vociferando sus barbaridades, pone en peligro a todos los demás. <strong>El grito del inocente es una amenaza contra todos los sacerdotes que viven allí. Tratarán de eliminarlo de dos o de tres maneras distintas, pero no logran hacerlo.</strong></p>
<p>García es un personaje sumamente extraño. Es un funcionario fiel a la institución capaz de cualquier cosa por salvarla. Se insinúa una participación suya en uno de los intentos de asesinato de Sandokán, pero después él mismo lo recoge del suelo, lo carga sobre la espalda, lo cuida y se encarga de su protección; parece interesarse efectivamente por investigar y convertir a los sacerdotes que interroga, procura poner orden y cerrar la casa si con ello desbarata la amenaza que esta significa para la jerarquía, pero al final conjura este peligro sin que sea eliminado Sandokán sino integrándolo a la “comunidad”. La víctima amenazante es absorbida.</p>
<p><strong>En la obra no se dan bastantes elementos para creer que Sandokán sea Cristo, aunque García al momento de curar sus heridas le besa los pies como suele hacerse con el Cristo crucificado en Semana Santa;  aunque el mismo García entone el canto litúrgico del Cordero de Dios al final del film.Esta puede ser perfectamente una ironía del director, Pablo Larraín. No queda claro.</strong></p>
<p>Pero ya antes de este canto de cierre, Sandokán en la nueva vida que se le ofrece aparece por única vez con el rostro despejado y limpio, en el que destacan las heridas del intento de linchamiento (¿el resucitado con los estigmas de la crucifixión?). Vivirá otra vida. En ella será sujeto de respeto. Él mismo deja claro que necesita una lista interminable de remedios. Habitará en una pieza solo del primer piso.</p>
<p>¿Qué decir del conjunto? No podemos hacer caso omiso de que este film es estrenado en Chile en tiempos de una de las mayores crisis de confiabilidad en la historia de la iglesia chilena. <strong>¿Debe entenderse que los sacerdotes sean todos desgraciados? En el film sí lo son por diversas razones: Vidal (pedófilo), Silva (ex capellán militar), Ortega (derivador de neo-natos) y Ramírez (no se sabe qué, pero se encuentra allí por algo). En estos casos, y en todos los casos que hemos conocido en el país los últimos años, el hecho de que los protagonistas de los abusos sean sacerdotes agrava el daño cometido.</strong></p>
<p>¿Debe entenderse que la jerarquía eclesiástica chilena encubrió abusos y delitos? Lo ha reconocido ella misma. Esto, precisamente, debe considerarse un principio de esperanza. La iglesia chilena ha sido estremecida –como solo ha ocurrido con la iglesia irlandesa- en razón de abusos, indolencias, denegaciones de justicia y encubrimientos. Sin embargo, ha reaccionado.</p>
<p>Hace poco ha sacado nuevos protocolos para proteger a los inocentes y ha sancionado a culpables. Pero esto no basta. <strong>Mi impresión es que ha faltado caer en la cuenta de lo atroz que puede ser para los católicos confiar en sacerdotes que pueden o han podido abusar de ellos. No es impresión solo mía, que no hay suficiente conciencia de que el Pueblo de Dios exige de los obispos una confiabilidad por encima de lo normal y que es humillante tener que soportar como pastores a quienes deberían dar un paso al lado.</strong></p>
<p>Es de esperar que los católicos, especialmente los sacerdotes, vean esta película. Estos debieran considerarla un aporte a una toma de conciencia que aún no llega al fondo sobre la ambivalencia de su oficio. Pues es muy grave que el abuso sobre una persona sea cometido por alguien que pretende representar a Dios mismo. <strong>Y mucho más grave aún que quienes pueden hacer justicia a las víctimas de estos abusos, descarguen otra vez la culpa sobre ellas mismas o se las arreglan para que el escándalo no salpique a la institucionalidad eclesiástica.</strong></p>
<p>En “El Club” no se nos ofrece un clavo suficientemente fuerte para  sostener uno de los films más impresionantes sobre Cristo. Hay buenas razones para pensar que todo acaba en el  horror y la desesperanza.Pero los que quieran ver la película con los ojos de la fe tendrán que recordar en Sandokán al Cordero: él experimenta cierta redención y su convivencia futura con quienes han tratado de matarlo constituye también para ellos un principio eventual de redención.</p>
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		<title>Cine chileno,  públicos, dramas y cifras</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Jun 2015 18:14:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Tehani Staiger]]></category>

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		<description><![CDATA[A un año y medio de ejecución del “Convenio de colaboración para el desarrollo y fortalecimiento de la industria cinematográfica chilena” (título absurdamente pomposo) firmado entre exhibidores de Multi-sala, distribuidores y productores, vale la pena observar algunas cifras [1] del &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cine/20150612141440/cine-chileno-publicos-dramas-y-cifras/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A un año y medio de ejecución del “Convenio de colaboración para el desarrollo y fortalecimiento de la industria cinematográfica chilena” (título absurdamente pomposo) firmado entre exhibidores de Multi-sala, distribuidores y productores, vale la pena observar algunas cifras<a title="" href="#_ftn1"> [1]</a> del cine chileno y concluir algunas cosas.</p>
<p>El primer semestre del 2014 se estrenaron 18 películas; a la misma fecha este año, tan solo 7, sin embargo, hemos doblado los espectadores, llegando casi a los 400.000.</p>
<p>2014 y 2015 son años variados en el comportamiento de estrenos y público, lo que permite evidenciar la influencia del rol que ejerce la política pública en nuestro sector.</p>
<p><strong>Por ejemplo, este año, en que sale de escena un actor de la industria (el programa de distribución de CinemaChile estrenado en 2014), la cobertura territorial baja en forma preocupante, casi acercándonos a las vergonzosas asimetrías de centralización que nos caracterizaron hasta el 2013, donde más del 60% de las películas chilenas solo se estrenaban en la capital.</strong></p>
<p>El 2014, si bien fue un buen año en cantidad de estrenos, lo que significa un mayor acceso de los bienes culturales de nuestro sector hacia los espacios de distribución y circulación, no lo fue en términos de resultados. A junio de 2014 las películas promediaron los 11.473 espectadores. El 2015, con menos de la mitad de películas, estamos promediando 56.754.</p>
<p>El año 2014 (primer semestre) el título de mayor comportamiento de espectadores fue <em>“Mamá, ya crecí”,</em> una comedia liviana bajo un modelo de producción comercial cuyo objetivo es entretener y recaudar.</p>
<p>El 2015, a diferencia de varios años pasados, la película con mayor número de espectadores a la fecha,es un drama, <em>&#8220;El bosque de Karadima</em>”, una película más compleja, que aborda una temática nacional contemporánea. <strong>Éste, sin lugar a dudas, es a mi juicio el mejor fenómeno del cine chileno, demostrando que la conexión con el público no se debe necesariamente a un modelo de producción en la lógica de la industria del entretenimiento, como quieren muchos hacernos creer.</strong></p>
<p>Como segunda conclusión entonces, el formato comercial y liviano no es la única forma de conectar con el público. No solo hay espacio para el modelo Hollywood, sino que hay público para temas que conecten de formas diversas con  sus propias realidades.</p>
<p>Este primer semestre sólo hemos llegado a 8,9 % de participación del cine chileno en el mercado nacional (Multi-salas), es decir, de 86 estrenos, solo 7 son chilenos. Una cifra preocupante para la diversidad cultural. Es aquí donde estamos mal.</p>
<p>Me concentraré en algunas conclusiones que a mi juicio son las más importantes:</p>
<p><strong>Es preocupante la cifra de estrenos del primer semestre (7), ya que tenemos 29 títulos pendientes para las 22 semanas que quedan disponibles del año. ¿Qué haremos?</strong></p>
<p>Por otra parte, no necesariamente, a más estrenos, más público. El problema parece ser más complejo.</p>
<p>Respecto de la cuantificación de espectadores, el circuito fuera de las Multi-Salas representa más de 35 pantallas que contemplan en su programación cine chileno, incluso en una mejor proporción que las grandes salas. Hoy el sistema de levantamiento de datos de espectadores no llega a este circuito. En este sentido, el trabajo que hace la Cineteca Nacional con la coordinación de una red de 15 salas a lo largo del país, es fundamental. Será necesario que el CAIA apoye con más fuerza este impulso con tal de poder profesionalizar este circuito. Hecho eso podremos hablar de las cifras reales.</p>
<p><strong>El referente de &#8220;El bosque de Karadima&#8221; y “El Club” es alentador ya que nos dejan enunciar que es posible conectarse con los públicos desde un cine más complejo, donde lo que ofrece su autor es mirarse al espejo. Culturalmente esto es un avance país.</strong></p>
<p>Es por todo ello, que se vuelve necesario que el Consejo de las Artes y la Industria Audiovisual (CAIA) defina pronto y con mayor claridad una política pública para la exhibición cinematográfica.  Es necesario definir los objetivos estratégicos y canalizar sus programas hacia esos objetivos. Esto implica sin dudas dejar de lado la lógica de la concursabilidad para atender políticas públicas de acceso.</p>
<p>El acceso, la descentralización, la promoción de la diversidad cultural, no son asuntos que un convenio entre privados pueda atender. Son asuntos mayores.</p>
<p><a title="" href="#_ftnref1"><em><strong>[1]</strong></em></a> Las cifras provienen del  informe de “Oferta y Consumo de Cine en Chile” basado en cifras proporcionadas por los exhibidores,  de las  multisalas CineMundo (61), Cinemark (109), Hoyts (84), CineStar (5), Cineplanet (59), Cine Mall Quilpué (9), Cine Paseo del Valle Quillota (4) y Cine Pavilion (8).<em><br />
</em></p>
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		<item>
		<title>El Cristo de “El Club”</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Jun 2015 11:23:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Costadoat]]></category>

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		<description><![CDATA[Pocas veces he visto un film tan estremecedor.“El Club” es el caso perfecto en el que lo demoníaco se esconde en personas y funciones que pretenden acercarnos a Dios. El film hace patente que el sacerdocio es un  arma de &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cine/20150606072328/el-cristo-de-el-club/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Pocas veces he visto un film tan estremecedor.“El Club” es el caso perfecto en el que lo demoníaco se esconde en personas y funciones que pretenden acercarnos a Dios. El film hace patente que el sacerdocio es un  arma de doble filo. Así como puede liberar del infierno de la culpa, se presta también para alojar perversiones extremas. <strong>En esta oportunidad, los sacerdotes en cuestión han abusado sexualmente de personas inermes, aprovechándose de  su investidura religiosa. Los psicólogos y los cinéfilos tendrán mucho que decir sobre la película, mi visión es teológica. </strong></p>
<p>Mi opinión es que se trata de una película de una densidad teológica mayor. El personaje central, contra todo pronóstico, es Cristo. Contra todo pronóstico, porque el espectador no percibirá hasta el final que Sandocán o Sandogán, quien se desempeñó como acólito del padre Matías Lazcano, es el “Cordero de Dios” que salvará al grupo de sacerdotes pedófilos porque él a lo largo de su penosa vida ha “cargado con sus pecados”.</p>
<p>La figura del “cordero” o “chivo expiatorio” ha sido siempre otra arma de doble filo: es peligroso sacralizar a las víctimas, pues suele acabar mistificándose su sacrificio. En este caso no. A Sandocán los otros sacerdotes y Mónica, la ex monja y actual carcelera, tratarán de matarlo por tres vías diversas porque es una víctima que habla, que grita a voz en cuello que el cura y los curitas cometían con él las peores aberraciones sexuales.</p>
<p><strong>Intentan que el  mismo Matías Lazcano lo mate con el revólver que ellos le facilitan; luego, otro sacerdote lo intentará solicitándoselo a unos jóvenes que eventualmente podrían querer eliminar a un roto miserable; y, por último, los otros tres arman un complot para que el pueblo descontrolado lo mate a golpes.Hay víctimas que pueden rechazar el abuso que se les ha impuesto. Lo denuncian. Sandocán nos recuerdan al Jesús que, tras la bofetada del soldado romano, le dice, “¿por qué me pegas?”. No calla, pide una explicación</strong>.</p>
<p>El padre García que ha venido a La Boca, a la casa de reclusión eclesiástica donde han sido encerrados los cuatro sacerdotes pedófilos con el mandato de liquidarla y entregar a quien corresponda a la justicia, representa a la “iglesia nueva” que toma cartas en el asunto. Pero él no es intachable, se mueve en la ambigüedad de lo que ve justo y la amenaza de la ex monja de contar la existencia de la casa en televisión.</p>
<p>Hace su trabajo, pero en un momento clave del film no interviene para salvar a Sandocán de la paliza de los que lo linchan. Está allí parado contemplando como abusan de un inocente. Y, sin embargo, tomará sobre sus hombros al pobre hombre -enfermo mental y resto de ser humano-, y terminará curando sus heridas y besando sus pies, pues descubre lo principal, Sandocán“es” Cristo. Todo esto delante de esos otros cuatro desgraciados y lasanturrona que, hacia el final de la película, serán liberados del miedo a su acusador.</p>
<p><strong>El cura García ve en Sandocán al inocente Jesús y, en vez de hacer su trabajo como se le ha pedido, en vez de cerrar la casa, deja en ella a la víctima con sus victimarios no para avivar el infierno en el que viven, sino para redimirlos. Lo único que puede salvarlos es verse cara a cara. La verdad los salvará.Lo sorprendente del film de Larraín es que ofrece redención justo allí donde lo único que parece haber es condenación. Los personajes sin saber exactamente lo que hacen, terminan cantando “cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros”.</strong></p>
<p>Pero hay algo más que atraviesa toda la película y que solo  al final se evidencia por completo.Hay aquí una crítica a un tipo de religiosidad y una manera de entender el sacerdocio que facilitan los abusos.</p>
<p>Cuando la salvación pasa por el Cristo que se halla en los miserables y las víctimas de los peores abusos, entonces se hace patente la duplicidad, la escisión y el fariseísmo que el cristianismo heredó como patología de un judaísmo mal entendido. No hay nada peor que la patología psicológica y la patología religiosa remando juntas en la misma dirección.</p>
<p><strong>El perverso religioso es una persona doble: pretende ser sacro y tenido por “santito”, pero a la vez es capaz de profanar al ser humano en lo más hondo de su dignidad. El sacerdote psicológicamente perverso se tiene por sagrado y establece relaciones con los demás como si los otros fueran profanos y debieran venerarlo, servirlo o agradarlo sexualmente.</strong></p>
<p>El cine es arte. El arte trasciende la intención del autor, toca al espectador y suscita en él  una interpretación original, pero nunca arbitraria. Esta película ha recibido un premio importante.</p>
<p>Desde mi óptica me atrevo a decir que tiene un contenido humano profundo e inatacable desde un punto de vista cristológico. No es para menores de edad. Es un film demasiado perturbador, <strong>pero sería bueno que lo vieran los católicos que quieran alcanzar la adultez religiosa.<br />
</strong></p>
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		<title>Star Wars se destruye por Lucas</title>
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		<pubDate>Sun, 10 May 2015 14:31:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Cristián Orellana]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace un tiempo se mostró un teaser de la nueva trilogía de La Guerra de las Galaxias que George Lucas dijo que nunca iba a hacer. Hubo comprensible revuelo y alegría por volver a ver imágenes, aunque breves, de la &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cine/20150510103135/star-wars-se-destruye-por-lucas/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace un tiempo se mostró un teaser de la nueva trilogía de La Guerra de las Galaxias que George Lucas dijo que nunca iba a hacer. Hubo comprensible revuelo y alegría por volver a ver imágenes, aunque breves, de la ya clásica iconografía Star Wars. Pero créanme que a mí no se me movió un pelo, y tengo hartos.</p>
<p>Me considero un veterano de guerra, de la Guerra de las Galaxias. He visto todas en pantalla grande y en la época de su estreno tenía unos 5 años cuando mi padre nos llevó a mí y a mi hermana a ver “Una Nueva Esperanza” a un rotativo que creo quedaba en calle Bandera.</p>
<p><strong>De ahí mi vida se definió en base a La Fuerza, el Lado Oscuro y todo lo demás, sobre todo por todo lo mítica que fue esa serie de películas para nosotros; estoy hablando de una época sin internet y ni siquiera videos, donde los recuerdos de una película eran difusos y entraban al plano de la leyenda.</strong> A eso hay que sumarle que hubo alrededor de cuatro años de espera entre una película y otra. Cuando terminó “El Imperio Contraataca” salimos angustiados del cine (en esa ocasión fue el Pedro de Valdivia), no solo por la tremenda revelación de Darth Vader a Luke, sino porque todo quedaba en suspenso y había que esperar CUATRO AÑOS para saber en qué terminaba.</p>
<p><strong>“El Regreso del Jedi” cerró magistralmente esa trilogía, yo ya era un adolescente pero observante declarado. Estábamos tan felices por la derrota final del Imperio (que nosotros obviamente comparábamos con la dictadura, así eran los 80) que no vimos ciertas incoherencias del guión que se harían dolorosas más adelante.</strong></p>
<p>Un presagio oscuro fue una producción realizada para la televisión a mediados de los 80 donde los personajes de Star Wars celebraban el “Día de la Vida”. Era un telefilme de corte navideño horrorosamente malo. Tan malo que un par de personajes nuevos que allí aparecieron (el hijo de Chewbacca, entre otros) nunca más volvieron a verse en pantalla. Quizá no supimos ver lo que se venía.</p>
<p>Los problemas se hicieron evidentes cuando se anunció, veinte años después, el relanzamiento de la trilogía pero remasterizada. La idea sonaba genial, efectos mejorados, sonido THX y la cacha de la espá. Fui al estreno intentando demostrar que no era como esos nerds que gritaban ante la aparición de cada personaje de culto. Y allí noté una perturbación en la Fuerza.</p>
<p>O sea, qué diablos era eso que Greedo disparaba primero a medio metro y no le acertaba a Han Solo en la taberna de Mos Esley. Solo era un aventurero audaz, vivo, estaba bien que desenfundara su pistola bajo la mesa y tostara al alien antes de que este pudiera disfrutar de su recompensa.</p>
<p>Qué aportaba que se le viera la cara al monstruo polar que quería comerse a Luke, era mucho más tenebroso si se sugería. Qué diablos fue ese reemplazo de la música étnica original en la escena final de la celebración con los ewoks, por un tema new age edulcorado.</p>
<p><strong>La debacle vino con la trilogía-precuela. Para empezar, a nadie le importaba de dónde venía Darth Vader. Él era más malo que el natre y punto, no interesaba conocer su proceso. Esas tres películas sobraban. Y esta saga se preocupó dolorosamente de justificar, y de manera poco hábil y muy forzada, y mostrarnos el paso de Anakin Skywalker a Darth Vader.</strong></p>
<p>En las buenas películas los hechos son sorprendentes y a la vez inevitables. En la serie I, II y III todo era predecible y, lo peor, injustificado. Y no sólo eso, también contradictorio con el espíritu Jedi.</p>
<p>¿Cómo es eso que Qui Gon Jin no pueda controlar mentalmente a un simple vendedor de cachivaches? ¿Por qué inscribe al niño cautivo Anakin en una carrera para comprar su libertad, en lugar de sacar su espada láser, desmembrar enemigos y solucionar todo por la vía rápida? En varias escenas vemos a Anakin y Obi Wan peleando contra un solo enemigo, ¿es eso caballeroso?</p>
<p><strong>Y qué diablos es eso de los midiclorianos… o sea todo eso que decían Obi Wan y Yoda de creer en ti mismo, valía hongo si tus midiclorianos en la sangre no eran altos. Ser Jedi pasaba a ser un asunto de “raza” o “genética” y no de desarrollo espiritual. En ese minuto recuerdo bien que sentí como todo se iba por el retrete.</strong></p>
<p>También resultó nefasta la obsesión de Lucas de cerrar el círculo de personajes, en que todos estuvieran relacionados. Que Yoda conociera a Chewbacca, que Anakin construyera a C-3PO, dedicar minutos inexplicables a mostrar el origen de Boba Fett… ¡Si estamos en la galaxia, hay miles de millones de seres! Este fue uno de los motivos por los que la nueva trilogía fue un fiasco; las continuas referencias a las películas originales que finalmente entorpecían la trama.</p>
<p>En los dos teaser presentados para las nuevas producciones, hemos contado más de diez referencias a la saga primigenia.  I have a bad feeling about this.</p>
<p><strong>En fin, esperamos esta nueva trilogía, ahora para más remate bajo el alero de Disney, llenos de escepticismo y convencidos de que si Lucas encuentra una nueva manera de estropear el espíritu de la trilogía original, la estropeará. </strong></p>
<p>De todas maneras iré con mis hijos a verla al cine, tal como lo hizo mi padre conmigo, y espero de todo corazón que Lucas me tape la boca, pero confieso que estamos en extremo escépticos.</p>
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		<title>El bosque de Karadima</title>
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		<pubDate>Thu, 07 May 2015 12:20:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Trejo]]></category>

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		<description><![CDATA[Existe un texto, en este brillante filme de Matías Lira, que de alguna manera resume lo que estamos por visionar en los próximos 90 minutos y lo que de alguna manera ya poseemos en nuestra retina fruto del mediático caso. &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cine/20150507082054/el-bosque-de-karadima/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Existe un texto, en este brillante filme de Matías Lira, que de alguna manera resume lo que estamos por visionar en los próximos 90 minutos y lo que de alguna manera ya poseemos en nuestra retina fruto del mediático caso. “<em>Una vez que entras al bosque no podrás irte,”</em> le dice el pastor vestido de lobo a su presa perfecta, la joven oveja insegura que adolece de adolescencia.</p>
<p>Me arriesgaría a decir que estamos frente a un filme pesadillesco e hipnótico, como podría serlo tal vez un bosque laberíntico y claustrofóbico del que no podemos escapar y en el que todas las salidas nos regresan irremediablemente al ya conocido inicio.</p>
<p>Al ver por TV hace algunos años el testimonio  de James Hamilton, en el que develaba su paso por la parroquia de Av. EL Bosque y su vínculo con Fernando Karadima alias “ El Santito”, no pude dejar de pensar por varios días en lo que debe haber producido en tantos chilenos ese inolvidable momento de profunda, drástica y dolorosa verdad.</p>
<p><strong>¿Qué existía detrás de esos ojos vidriosos, de esa voz madura trémula y valiente?¿Qué hay en la carne de este hombre quebrado, que admite frente a la cámara de TV, no tener mayor explicación para su resignada dependencia espiritual, psíquica y sexual hacia este otro hombre, este sacerdote santo, poderoso y perverso?</strong></p>
<p>¿Qué hay detrás de los ojos del abusador y que habita oculto en el frágil corazón del abusado?</p>
<p><strong>¿De qué están hechos los árboles de ese bosque que dejaron cautivo y encarcelado hasta estos días, a ese débil muchacho de los albores de los años 80?</strong></p>
<p>¿Qué clase de energía terrorífica ejerce la iglesia sobre el imaginario colectivo, que convierte en tabú su denuncia y en grosería la acusación individual de sus pastores?</p>
<p>Esta valiente y robusta película posee la virtud de entregar respuesta a estas dudas y a la vez plantearnos muchísimas interrogantes  más sobre la naturaleza humana, fuente inagotable de toda obra artística que se precie de tal.</p>
<p><strong>Muchos esperarán que esta película desnude y termine por golpear una vez más a una alicaída  Iglesia chilena históricamente  politizada al extremo donde se ostenta la impunidad de no reconocer los errores y miserias espirituales con justas consecuencias legales. El  filme lo hace de cierta manera, pero no es el fondo ni el norte que la guía.</strong></p>
<p>Es difícil hablar de esta obra de cine, es difícil hablar de la dirección, solo decir que es precisa, arriesgada y notable. Matías Lira sabe muy bien de lo que está hablando; el “Caso Karadima” y los casos de pedofilia en la iglesia, para el director no  son más que un gran pretexto para abrirnos los ojos hacia la trastienda de un frágil mundo animal vasto e insondable.</p>
<p><strong>Es difícil también hablar de actuaciones ya que el dolor humano aquí no se actúa, se respira  se huele y se palpa, me es muy difícil separar a los actores de los personajes reales de esta historia…ficción versus la profunda verdad y realidad.</strong>  Me cuesta hablar de un guión que nos hace viajar no solo 30 años en el tiempo cronológico sino también  instantes, segundos, minutos y horas en el tic –tac del  reloj fracturado que ambos protagonistas albergan  aferrado a sus entrañas.</p>
<p><strong>No se puede hablar de las actuaciones protagónicas de Benjamín Vicuña y de Luis Gneco ya que ellos no están actuando, ellos  simplemente están  sintiendo y viviendo…están haciendo carne lo que se verá  plasmado en la pantalla de cine.</strong></p>
<p>La textura lumínica del filme es un aspecto importantísimo de destacar, Joan Littin es capaz de retratar la hipnosis atmosférica de la historia que se nos relata, nos desenfoca y nos pone a foco jugando con nuestros sentidos cual si fuese una lente ebria, perdida convaleciente de vértigo. Nos hace sentir testigos voyeristas y a ratos nos deja semi &#8211; ciegos tratando ver  momentos prohibidos.</p>
<p>Este es sin duda el cine que nuestro país se merece, un cine de riesgo, complejo, un cine actual, latente, un cine que  nos retrata en los actos de otros…esos otros que solo en apariencia nos resultan diferentes.</p>
<p><strong>Todos podemos llevar ocultos en la carne un lobo y una oveja, no hay que conocer demasiado el mundo en que vivimos para darnos cuenta que muchas veces hay que meterse en el fango maloliente  para aprender el camino más corto que nos llevará a la salida del bosque. </strong></p>
<p>PD: reserve con tiempo su entrada, felizmente las salas se repletan. ¡Viva el cine chileno!</p>
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