Una fiesta Multitudinaria
15 de enero, 2012El centro histórico de Lima estuvo literalmente paralizado ante la llegada de la caravana Dakariana. A primeras horas de la mañana ya se podían apreciar las famosas vallas papales en las inmediaciones de la avenida Wilson, donde desfilarían los vehículos hasta la Plaza de Armas de la capital de Perú. Las calles estaban vacías, los locales comerciales casi todos cerrados, salvo algunos restaurantes y locales artesanales que intentaban aprovechar la efervescencia por aumentar sus ventas.
En total fueron entre 800 mil y 1 millón de personas se congregaron para ver la última corrida de los vehículos Dakarianos. El recibimiento de los pilotos en el corazón de la ciudad fue afectuoso para todos por igual, aunque cada vez que se mencionaba algún chileno en los alto parlantes, algunas pifias se hacían sentir, incluso se escuchaban algunos calificativos ofensivos por parte de los presentes.
La mayoría de las motos pasó de forma rápida y presurosa por el podio de meta. Quizás el más expedito fue el español Marc Coma, visiblemente afectado por haber perdido el Dakar a manos de su compañero de equipo el francés Ciryl Déspres.
La multitud se abalanzaba sobre las vallas que dispuso la organización para obtener aunque fuera un autógrafo o una foto de los pilotos, aunque la mayoría optó por un saludo a la distancia. El más frío fue Robby Gordon. El norteamericano acababa de hablar con la prensa a bordo de su Hummer cuando un fanático se colocó a su lado y le pidió que mirara a la cámara para la foto. El jefe del equipo Speed Energy vio de reojo al hincha y optó por concentrar su mirada en la calle para la decepción del simpatizante.
Una de las escenas más curiosas de la jornada la vivió el ganador de los autos, el francés Stephane Peterhansel, que se dio el lujo de llevar en su Mini al Presidente de Perú Ollanta Humala directo al Palacio de Gobierno a un costado del podio de llegada. La escena provocó un caos entre los periodistas y reporteros gráficos que literalmente se “colaron” y pasaron por encima de la seguridad de gobierno con tal de obtener un retrato del mandatario junto al multi campeón del Dakar.
El paso de los camiones produjo escenas de dulce y agraz para los presentes. De partida los “elefantes del desierto” concentraron la mayor cantidad de flashes de la jornada aunque los bocinazos de cinco de estos vehículos al mismo tiempo provocaron el primer disgusto en el público que se tapaba los oídos de forma desesperada mientras las muecas de incomodida eran evidentes.
Además los camiones de Kamaz junto a todo el equipo de pilotos, mecánicos y demases tuvieron la brillante idea de colocarse delante del podio, generando una de las postales más impresionantes de la jornada, pero al mismo tiempo provocando la molestia en los pilotos de autos que venían atrás que quedaron atorados en el “taco” que generaron los gigantes de las cuatro ruedas.
Finalizó un Dakar que para los chilenos en lo deportivo dejó más decepciones que alegrías debido al abandono prematuro de Francisco López. Sin embargo el próximo año la prueba terminará en Chile, lo cual será un incentivo tanto para pilotos como para público y organizadores para que la meta del 2013 sea también una fiesta multitudinaria inolvidable.



