Una fiesta Multitudinaria

15 de enero, 2012

El centro histórico de Lima estuvo literalmente paralizado ante la llegada de la caravana Dakariana. A primeras horas de la mañana ya se podían apreciar las famosas vallas papales en las inmediaciones de la avenida Wilson, donde desfilarían los vehículos hasta la Plaza de Armas de la capital de Perú. Las calles estaban vacías, los locales comerciales casi todos cerrados, salvo algunos restaurantes y locales artesanales que intentaban aprovechar la efervescencia por aumentar sus ventas.

En total fueron entre 800 mil y 1 millón de personas se congregaron para ver la última corrida de los vehículos Dakarianos. El recibimiento de los pilotos en el corazón de la ciudad fue afectuoso para todos por igual, aunque cada vez que se mencionaba algún chileno en los alto parlantes, algunas pifias se hacían sentir, incluso se escuchaban algunos calificativos ofensivos por parte de los presentes.

La mayoría de las motos pasó de forma rápida y presurosa por el podio de meta. Quizás el más expedito fue el español Marc Coma, visiblemente afectado por haber perdido el Dakar a manos de su compañero de equipo el francés Ciryl Déspres.

La multitud se abalanzaba sobre las vallas que dispuso la organización para obtener aunque fuera un autógrafo o una foto de los pilotos, aunque la mayoría optó por un saludo a la distancia. El más frío fue Robby Gordon. El norteamericano acababa de hablar con la prensa a bordo de su Hummer cuando un fanático se colocó a su lado y le pidió que mirara a la cámara para la foto. El jefe del equipo Speed Energy vio de reojo al hincha y optó por concentrar su mirada en la calle para la decepción del simpatizante.

Una de las escenas más curiosas de la jornada la vivió el ganador de los autos, el francés Stephane Peterhansel, que se dio el lujo de llevar en su Mini al Presidente de Perú Ollanta Humala directo al Palacio de Gobierno a un costado del podio de llegada. La escena provocó un caos entre los periodistas y reporteros gráficos que literalmente se “colaron” y pasaron por encima de la seguridad de gobierno con tal de obtener un retrato del mandatario junto al multi campeón del Dakar.

El paso de los camiones produjo escenas de dulce y agraz para los presentes. De partida los “elefantes del desierto” concentraron la mayor cantidad de flashes de la jornada aunque los bocinazos de cinco de estos vehículos al mismo tiempo provocaron el primer disgusto en el público que se tapaba los oídos de forma desesperada mientras las muecas de incomodida eran evidentes.

Además los camiones de Kamaz junto a todo el equipo de pilotos, mecánicos y demases tuvieron la brillante idea de colocarse delante del podio, generando una de las postales más impresionantes de la jornada, pero al mismo tiempo provocando la molestia en los pilotos de autos que venían atrás que quedaron atorados en el “taco” que generaron los gigantes de las cuatro ruedas.

Finalizó un Dakar que para los chilenos en lo deportivo dejó más decepciones que alegrías debido al abandono prematuro de Francisco López. Sin embargo el próximo año la prueba terminará en Chile, lo cual será un incentivo tanto para pilotos como para público y organizadores para que la meta del 2013 sea también una fiesta multitudinaria inolvidable.

Bienvenidos al Perú

14 de enero, 2012

 

La llegada a Arequipa de la caravana dakariana quizás estará marcada por ser el día de menos actividad en el Bivouac donde se encontraba toda la logística de la carrera. Esto porque la separación de dos campamentos (uno para motos y otro para autos) produjo un largo vacío dentro de la rutina de los amantes del deporte tuerca, los que tuvieron que hacer otras cosas para matar el tiempo.

La opción favorita fue acercarse al stand del país anfitrión, Perú en este caso, donde los del Rimac recibieron a la caravana con un espectáculo de bailes folclóricos y la entrega de regalos típicos, entre los que destacaba el famoso “chuyo”, un gorro típico. A 150 kilómetros de distancia, los pilotos de motos recibían un kit completo de regalo, el cual incluía, además, un poncho de regalo.

El traslado hasta Nazca por parte de la prensa y organización estuvo marcado por las estrictas medidas de seguridad por las que debieron pasar. El viaje estaba programado en un avión militar Hércules, el cual se encontraba en una base aérea en las cercanías del Bivouac. A la entrada de este regimiento, un militar dio a conocer las reglas: “prohibidos los celulares”, “prohibido tomar fotografías” y la que más sorprendió “deben cerrar las cortinas del bus”.

Un colega de la prensa nacional tuvo la audacia de preguntarle a un soldado “¿acaso están preparando una guerra contra Chile? El buen humor del cabo lo salvó de un tipo de represalia mayor el cual se limitó a decir “no queremos hacerlos sentir incómodos, sólo obedecemos órdenes”.

Ya en Nazca el recibimiento estuvo marcado por las fuertes tormentas de arena que más de un dolor de cabeza causaron entre los dakarianos. Para peor, cuando los pilotos de motos llegaron al Bivouac después de la desgastante etapa maratón, se encontraron con la desagradable sorpresa que sus camiones de asistencia aún no llegaban. El stand del país anfitrión de Perú sirvió como refugio temporal para los pilotos que buscaban un segundo aire después de una desgastante jornada.

Paralelamente la tormenta de arena se hacía sentir con furia en Nazca. Más de una carpa voló por los cielos, la comida se llenó de arena y los pilotos buscaban algún tipo de refugio para estudiar la hoja de ruta de la nueva jornada. La técnica más común fue esconderse en las camionetas de los mecánicos para así tener la tranquilidad necesaria. Así, era común ver a muchos transeúntes por el bivouac utilizando máscaras protectoras para los ojos para la nieve, este vez adaptadas para protegerse de la arena.

El cansancio y la frustración, además, se hacían sentir entre los pilotos que contaban los días para que terminara la prueba. “Tengo ganas de ir a portarme mal”, señalaba un corredor chileno, que reflejaba el estado de ánimo de varios de sus colegas.

El Dakar entró en tierra derecha y Perú ha dejado huella tanto en lo competitivo como en lo extra deportivo.

Que venga el 2013

13 de enero, 2012

 

El paso del Dakar por Chile durante el 2012 seguramente pasará inadvertido dentro de la memoria del público nacional. Un paso que dejará más recuerdos amargos que felices para la fanaticada criolla del mundo motor.

De partida por la suspensión de la sexta etapa del Dakar por las inclemencias climáticas que azotaron el cruce San Francisco por lo que el debut del Dakar en tierras chilenas fue pospuesto por un día. Una situación que dejó a los pilotos al borde de perder su día de descanso en Copiapó con la amenaza latente de tener que quedarse en Fiambalá, donde aseguraban “no hay ningún boliche para salir en la noche”.

Fue un mal comienzo para el Dakar en nuestro país, pero lo peor estaba por venir. Dijo hasta el cansancio que no arriesgaría, que venía a disfrutar del Rally, pero no. Francisco López salió con todo en la etapa en los alrededores de Copiapó y pasó lo peor. “Chaleco” se lesionó la rodilla y el Dakar perdía al principal crédito nacional.

El impacto de la salida del curicano fue inmediato, las etapas posteriores a Copiapó mostrarían un decrecimiento importante en la asistencia del público a las cercanías de los campamentos. A pesar del llamado de “Chaleco” para que no se fuera la gente, ésta no acompañó a los nacionales como el curicano lo pidió.

Sin embargo, dentro de los pilotos han querido bajarle el perfil al tema. “Igual se ven banderas chilenas y público en las rutas, aunque la verdad es que no son tan fanáticos como los argentinos”, aseguró Felipe Prohens.

Quizás las imágenes que quedarán en la retina de los asistentes de las etapas chilenas, son los recibimientos que tuvieron los créditos locales en cada ciudad.

En Iquique el bivouac tuvo la ventaja de estar a pocos metros de la meta, ocasión propicia para que la gente se acercara a recibir a uno de los suyos, Rodrigo Illanes, quién se detuvo a pocos metros de la meta a saludar a la gente (en realidad se le había quedado parada la moto) y una vez cruzada la línea final, se acercó al público a firmar autógrafos, saludar a las personas mientras Carabineros lo protegía y periodistas regionales despachaban en vivo con el gran protagonista de la jornada.

En Arica por otra parte, el ya famoso “Capitán Rally”, Andrés Carevic, tuvo un recibimiento de héroe de guerra al llegar al campamento. Parte de su regimiento se acercó a recibirlo portando una bandera chilena gigante. Al momento de asomarse por la entrada del bivouac, los vítores tanto de sus compañeros como del público en general fueron estruendosos, mientras los gritos de “¡Carevic!, ¡Carevic!” se hacían sentir con fuerza. Incluso se observaban algunas poleras con el ya célebre sobrenombre del militar.

Estas dos escenas pasarán a ser las principales postales que dejó el Dakar en su paso por Chile (junto a la de Chaleco López anunciando su retiro de la prueba). La ausencia del curicano mermó en demasía la efervescencia por el evento. Pero el próximo año de seguro habrá revancha. El Dakar terminará en Santiago, por un paso previo por Viña del Mar y Valparaíso, un cierre de circuito frente a La Moneda y el Parque Cerrado instalado en las inmediaciones del Parque O’Higgins.

Una oportunidad única donde los chilenos tendremos el privilegio de ver frente a nuestras narices el cierre y la premiación de la carrera off road más importante del mundo.

 

 

El príncipe y el mendigo

11 de enero, 2012

En el automovilismo parece más accesible la posibilidad de dar el salto a otras disciplinas deportivas dentro del mismo ámbito. Eliseo Salazar es un claro ejemplo de ello. Siendo un piloto de pista por tradición, Salazar ha deambulado tanto por la Fórmula 1, la Indy Car series, el Dakar y el campeonato nacional de rally, todos con dispar suerte. Kimi Raikkonen hizo lo mismo al pasar de la categoría reina al Mundial de Rally.

Pues bien dentro de la “armada chilena” hay dos debutantes en estas lides que dieron el salto al Dakar, con dispares currículos en sus cuerpos en otras disciplinas tuercas. Se trata de Barry Cruces y de Cristóbal Vidaurre.

El caso de Cruces aparece con un poco más de bajo perfil, el oriundo de Concepción fue campeón como navegante el 2009 en la categoría N2 del Rally Mobil y el último año fue el copiloto de Cristián Navarrete en el mismo campeonato. Ahora incursionó en el Dakar en la categoría de cuadrimotos donde hasta ahora no ha logrado figurar en los puestos de avanzada. Sin embargo Cruces se las ha arreglado para mantenerse en competencia, algo que para él es más importante que figurar en un puesto de avanzada. ”Muchos dicen pucha vas muy atrás 15º ó 17º, pero los que van en puestos de avanzada tienen más de un Dakar en el cuerpo. Las diferencias conmigo son significativas pero mi rendimiento nunca fue buscar un lugar”.

La mesura de Cruces dio sus frutos en la octava etapa, su quad llegó en perfecto estado al parque de asistencia mientras que su compañero, el ya más avezado Rodrigo Ramírez que se accidentó durante la ruta y fue el novato que en esta ocasión se detuvo a prestarle asistencia sacrificando un mejor puesto en la general y ayudando a que su compañero llegara en buen estado al final de la especial. El de Concepción terminó en el puesto 12º, uno por encima de su coequipo. La cuadrimoto de Cruces llegó en perfecto estado, la de Ramírez, que salió a buscar un poco más, no pudo decir lo mismo.

De todas formas, el penquista ha quedado fascinado con la experiencia a pesar del rigor. “Es increíble lo que uno tiene que pagar para dormir poco y mal, despertarse muy temprano y bañarse con agua helada. De todas formas es una experiencia increíble que espero repetir el próximo año”.

En autos, quizás el debutante más emblemático era Cristóbal Vidaurre. El tricampeón del Rally Mobil coronaba un año excepcional tras quedarse con el título nacional en la categoría N4 en su año de debut, además de correr en la fecha del mundial de rally en argentina, para finalmente ser elegido por el Círculo de Periodistas Deportivos como el mejor automovilista del año.

Vidaurre tuvo un inicio regular donde su mejor participación fue el lugar 39º que alcanzó en la tercera etapa. Sin embargo en la séptima, en Copiapó, su auto comenzó a fallar. Debió pasar la noche en el desierto y a pesar de terminar en el lugar 88º, su participación en el Dakar había llegado a su fin. “Uno se agota mentalmente y ese cansancio hace que a veces te daban ganas de abandonar”, confesaba el ex endurista.

Además, Vidaurre comentó que conoció en carne propia las dos caras del Dakar. “En un principio era una maravilla porque llegábamos temprano, teníamos tiempo para comer y conversar. Era casi un Dakar de mentira. Después al tener problemas entramos al Dakar de verdad que implica llegar tarde y todos los problemas que eso significa”.

Tanto Cruces como Vidaurre volverán el próximo año al Dakar, y además tendrán la misma preparación corriendo este año en el campeonato de Rally Mobil. Uno como piloto y el otro como navegante. Por ahora el copiloto sigue corriendo en el rally más extremo del mundo.

Técnicas de supervivencia

10 de enero, 2012

Durante la conferencia de prensa en el día de descanso en Copiapó, sin duda quien se robó la película y todas las miradas fue el capitán Andrés Carevic. El representante del Ejército de Chile, que corre bajo el alero del San Lorenzo Rally Team que entró al Dakar gracias a un cupo otorgado por el IND, entró cerca de las 11:00 horas a la carpa instalada por la organización como si hubiera venido de la guerra.

Visiblemente agotado, sudando por todas partes y con arena en la cabeza el militar se sentó en la primera fila del público mientras el subsecretario de deportes, Gabriel Ruiz-Tagle, quién encabezaba en ese momento la ceremonia pedía un aplauso para Carevic, el cual llegó ante la atónita mirada de periodistas, público y algunos parlamentarios asistentes.

Resulta que el capitán de la brigada coraceros de Arica, tuvo más de un problema con su moto durante la especial en los alrededores de Copiapó que inició el día sábado. Se cayó más de una vez de la moto, se le quemó el vehículo y debió cambiar el carburador. La noche comenzaba a caer y debió tomar una decisión. “Debíamos decidir si seguíamos en ruta o nos quedábamos a dormir. Tenía la moto mala, tuve que repararla y estaba oscuro, entonces era mejor esperar hasta el día siguiente y fue la decisión acertada”, relató Carevic.

El piloto tuvo la frialdad de reparar su estanque de bencina, el cual se quemó a 15 kilómetros de la meta. En esos momentos pensó en abandonar pero aseguró que tuvo el temple como para mantener la calma y solucionar los problemas que el Dakar le ponía en frente. En argentina incluso le tocó en una ocasión llegar a las 3:00 debiendo partir dos horas después a la siguiente etapa.

Se las arregló para dormir en una duna, donde cavó un hoyo a un nivel bajo, de tal forma que la neblina nocturna no lo humedeciera, ni a él ni a su moto. Posteriormente se encontraría con dos motoristas que lo auxiliarían aunque para él, pasar la noche en el desierto no le causó gran molestia: “Como capitán de ejército una noche más en el desierto no influye, incluso hasta dormí mejor”.

Una vez llegado al Bivouac, Carevic fue trasladado a un regimiento cercano en la zona donde recibió un merecido descanso para posteriormente anticipar lo que sería la etapa hasta Antofagasta. A pesar de ser el último de la clasificación general (119º) después de siete etapas, el capitán del Ejército no se complica con esta situación. “Yo no soy experto en motos, no soy campeón nacional de enduro, no soy nada de eso. Me planteé terminar el Dakar y siempre me tincó que era mucho corazón y cabeza. Por buen piloto que seas sin esas cosas no llegas a ninguna parte”, comentó Carevic.

Al mismo tiempo admitió que quizás subestimó un poco más de la cuenta a la prueba de rally más extrema del mundo. “Honestamente creí que era más fácil. Aún cuando el entrenamiento militar que tuve fue duro, el Dakar tiene bien puesto su apodo de prueba más extrema del planeta. Juegan con tu sicología todo el día”.

Con una semana de competencia aún en juego, con más de 3.000 kilómetros por recorrer y con un paso a Perú que tiene con una gran incertidumbre al grueso de los pilotos por no conocer los terrenos, Carevic tiene claro que no se dará por vencido tan fácilmente. “Si me quedan dos o tres noches por dormir en el desierto lo haré. Quiero llegar a Lima y a menos que tenga un problema de marca mayor, cumpliré mi objetivo”.

Y ahora… ¿Quién podrá defendernos?

8 de enero, 2012

Queda una semana entera de Dakar y Chile ya no cuenta con su mejor carta para la carrera. A pesar de que Francisco López no se encontraba en su mejor forma física, de igual manera estaba arreglándoselas para estar en lugares de avanzada peleando un podio.

Quedan 19 chilenos en competencia (casi 18 considerando el precario estado del auto de Cristóbal Vidaurre) de los cuales asoman tres nombres que ahora deberán sacar la cara por Chile.

El primero de ellos es, naturalmente, Daniel Gouet. Con la baja de “Chaleco”, el penquista asoma como el principal crédito nacional en las motos. Con su segundo Dakar a cuestas, el piloto de Tamarugal marcha en un respetable 14º lugar, donde su mejor actuación fue el 12º puesto que obtuvo en la quinta etapa a sólo 55 segundos de Francisco López. Dentro del equipo de Gouet ya asumen que él será quién cargará con la responsabilidad de llevar el peso de la competición. “Es el recambio de ‘Chaleco’. Ojalá no tenga ninguna pana. Yo iré detrás de él para darle alguna ayuda mecánica o lo que necesite”, aseguró su compañero Claudio Rodríguez quién ya se ve como una especie de mochilero del ahora mejor chileno sobre las dos ruedas.

Al venir de otra disciplina como es el motocross, Gouet tiene aún problemas propios de falta de experiencia como lo es la navegación, aspecto clave en un piloto de rally raid. Carlo de Gavardo, quizás el más experimentado en estas lides aconsejó a Gouet. “Tiene que ganarle a su experiencia porque de aquí a un futuro no muy lejano será un piloto de punta. Esa ansiedad de tratar de subir puestos muy rápido lo puede perjudicar”, dijo.

En autos, Boris Garafulic tomará un poco más del protagonismo que ya había ganado con el abandono del Cóndor de Huelquén. Garafulic cuenta con un auto “purasangre”, hecho para correr en rally y que hasta ahora lo tienen en un expectante 14º puesto. “Boris va en un auto de verdad. Su vehículo es para estar entre los 10 mejores y eso es una realidad. Es posible que dé una gran sorpresa”, afirmaba Jorge Latrach, de Autogasco. El amateurismo, su falta de experiencia y el ir paso a paso son los escudos que habitualmente usa el empresario para evitar endosarse un favoritismo que no le acomoda. “Lo he dicho innumerables veces, no tengo ninguna estrategia para avanzar puestos”, dice constantemente el piloto del equipo X-Raid.

En quads, por último, el nombre de Ignacio Casale es el que acapara la atención por parte de los nacionales. Con su tercer Dakar a cuestas (primera vez sobre la moto de cuatro ruedas), el segundo lugar que obtuvo en la séptima etapa, que lo deja quinto en la general, terminó de consolidarlo como la principal carta en los quads. Casale se toma con calma su actuación hasta ahora y dice “no hay que hacer ninguna tontera o algo que nunca haya hecho”. El piloto de Casale Rally Team apunta a finalizar el Dakar entre los cinco mejores, meta que hasta ahora asoma como bastante cercana.

Son las tres cartas que deberán cargar con la responsabilidad que llevó Francisco López los últimos años y que antes hizo De Gavardo por más de 10. La armada chilena perdió a su estandarte, pero aún quedan muchos en pie. “Veo a mucha gente que se quiere ir para la casa. Se cayó sólo un malabarista pero el circo continúa””, aseguró el propio “Chaleco”. Aún tenemos patria ciudadanos.

Ser o no ser

7 de enero, 2012

La primera semana del Dakar aparecía como bastante prometedora para Francisco López. “Chaleco” ganaba la primera etapa del rally y se metía entre los cuatro primeros de la general con opciones concretas de llegar al podio. El curicano no evidenciaba grandes muestras de dolor físico, fuera del cansancio propio de correr una carrera como el Dakar por lo que el pronóstico para el curicano era alentador.

Lo decía su mochilero, el francés Alain Duclos. “Las lesiones que sufrió ‘Chaleco’ en cierto modo fueron positivas para él, ya que está mas tranquilo, más frío de cabeza y comete menos errores. No tengo dudas que estará entre los tres mejores y por qué no en el primer lugar”, dijo.

El pronóstico del europeo se basaba en la premisa de que su compañero de equipo no traicionaría nunca la estrategia con la que llegó al Dakar: disfrutar la carrera, ir paso a paso, no entrar en un ritmo fuerte de tal forma que pueda completar la competencia. Durante la semana López incluso habló de un trabajo sicológico que tuvo para controlarse y no ceder a la tentación de acelerar y competir con los pilotos de punta.

Sin embargo, la propia naturaleza de “Chaleco” lo traicionó y fue quizás el gran motivo de su retiro del Dakar. El piloto de Aprilia fue a buscar el resultado en la primera etapa oficial en territorio nacional y eso le pasó la factura. Lo que tantas veces repitió durante la semana: “no debo acelerar más de la cuenta ni ponerme presión o me voy a pegar un porrazo”, finalmente sucedió. Después de un inicio prometedor, “Chaleco” sufriría dos caídas, en el kilómetro 31 y 83 de la especial que provocarían el recrudecimiento de antiguas lesiones en su rodilla derecha y que a la postre les costaría caro.

“Salí a jugármela un poco más en casa y tanto ataque se me descontroló la moto”, era la explicación de “Chaleco”. El piloto de Aprilia se veía sereno, tranquilo al momento de llegar a la meta, tenía ya asumido que su rodilla le impediría seguir. Se saludaba de mano con Daniel Gouet, quién sacrificó el acabar en un mejor lugar por ayudar a López. “La amistad está primero”, decía el penquista.

No había que extrañarse tampoco por esta situación, estando en Chile, con su gente, habiendo tenido una primera semana en el global bastante positiva, donde no evidenció grandes muestras de dolores físicos, la opción de ir a buscar algo más, estaba en la puerta de la esquina.

Después de todo, el curicano es un ganador. No cualquier persona se para de la forma que el lo hizo después de sufrir un accidente que casi lo mata en mayo pasado. A los tres meses ya se estaba subiendo a la moto, dos meses después hacía su retorno en el Rally de Los Faraones y finalmente logró llegar al Dakar… Con lo justo, pero llegó y lo hizo ganando una etapa y peleando puestos de podio. Nada mal.

“Chaleco” traicionó su estrategia y Chile se queda sin su mejor carta con una semana de competencia aún. Quizás se le puede criticar a Francisco López que no fue consecuente con lo que siempre predicó, antes y durante el Dakar. Pero a fin de cuentas, no iba con su naturaleza ganadora. A pesar de no estar en su mejor forma “Chaleco” intentó de todas formas darle una alegría al país, pero es humano igual que todos nosotros y su esfuerzo es digno de ser aplaudido.

Ahora toca descansar, recuperar fuerzas y centrarse en lo que será el Dakar 2013 con llegada en nuestro país, donde esperamos tener nuevamente al Chaleco López llevando la bandera chilena por las rutas dakarianas.

Descanso en tierra de nadie

6 de enero, 2012

Las alarmas se encendieron en el contingente chileno cuando el rumor daba vueltas por el bivouac de Fiambalá. El paso fronterizo San Francisco se había cerrado y estaba en riesgo el desarrollo de la sexta fecha del Dakar hacia Copiapó.

A pesar del riesgo que podía significar perder ritmo de competencia, los pilotos estaban preocupados por otra repercusión que podía traer la suspensión de la sexta etapa: adelantar el día de descanso para la localidad de Fiambalá de tal forma de no perder ninguna etapa del Dakar.

Las caras de los pilotos chilenos cuando se les contó del posible cambio del día de descanso cambiaron dramáticamente. Las sonrisas habituales de los hermanos Prohens fueron reemplazadas por muecas de disgusto, mientras Francisco López, quién recibía una sesión de masajes en el sector de asistencia de Tamarugal, lanzaba su cabeza contra el mesón en el cuál recibía atención en señal de frustración.

Los Prohens, oriundos de Copiapó, estaban bastante disgustados por esta posibilidad. “Queremos salir de Argentina ya, como copiapino para mí el día de descanso allá es muy importante para ver a mi familia y la gente que nos espera”, aseguró Felipe.

Para Chaleco la noticia tampoco cayó nada bien. Una vez que se le comunicó la noticia, señaló con un evidente tono de molestia, “qué quieren que hagamos, que nos quedemos acá? Si aquí no hay nada. ¿Acaso alguien conoce algún boliche de Fiambalá al que podamos salir?”.

La expectación creció entonces, tanto de pilotos como de periodistas respecto a que pasaría con el día de descanso programado para el 8 de enero en la capital de Atacama. La tranquilidad vino poco antes de las 20 horas cuando miembros de la organización de ASO dieron la noticia definitiva: la etapa se suspende, sólo se recorrería el enlace y el día de descanso se mantiene en Copiapó. “No queremos cambiar todo el itinerario del Dakar por un problema climático”, justificaría después el director del evento Ettienne Lavigne.

Al ser notificados de la noticia los pilotos nacionales se tomaron la noticia como si hubieran ganado una etapa. “¡Se suspende cabros!”, gritaba Felipe Prohens al grupo de pilotos nacionales que se encontraba en el camión de asistencia del equipo Tamarugal, que alzaban sus brazos en señal de victoria.

El día de descanso es clave para que los pilotos recuperen no sólo el físico en una carrera tan larga y desgastante como el Dakar, sino que también permite una recuperación en lo sicológico, desconectarse al menos por un rato de la carrera, sobre todo para los pilotos nacionales que recibirían las visitas de sus amigos y familiares.

Un día de descanso en Fiambalá habría significado un tremendo golpe al mentón en lo anímico para la flota nacional, ya que estamos hablando de una localidad que generalmente registra máximas de temperatura récord en argentina y que no supera los 2500 habitantes. Las opciones de salir a descansar por un momento del ritual dakariano del día a día no eran muchas.

Para fortuna de los nacionales, Copiapó se mantendrá como sede del día de descanso, donde los habitantes de la capital de la tercera región ya preparan sus carpas y sus banderas chilenas para recibir a los pilotos que estarán por tres días en estas tierras.

Nadie es profeta en su tierra

5 de enero, 2012

 

Así dice el famoso dicho donde generalmente personas exitosas en un rubro no obtienen el reconocimiento de sus compatriotas que ellos sienten que debieran tener. Una frase con la que un par de hermanos dakarianos se siente identificada plenamente. Hablamos de los Prohens, Jaime y Felipe, que este año ya entraron a su cuarto Dakar.

Durante la largada protocolar en Mar del Plata fueron de los mas aplaudidos por el público, y no era raro ver muchos carteles con sus nombres entre la gente, mientras hacía acrobacias con su moto, levantándola y conduciendo con una rueda.

Sin embargo ese tipo de apoyo y cariño que los Prohens tuvieron en el podio de largada y en medio de las rutas, no lo reciben en Chile, al menos así lo sienten los copiapinos. “Me ha tocado ver personas en la ruta con carteles con mi nombre en Argentina, cosa que en Chile ¿cuándo pasaría? Me sorprendería si fuera así”, aseguraba Felipe, que a la vez se mostró agradecido por las muestras de apoyo de la fanaticada argentina. “Yo soy un cabro normal no más, entonces  que algunas personas pongan tu nombre es lindo porque demuestra que se hacen las cosas bien”.

Aguante hermanos prohens, fue otro título de un cartel que también se vio por las rutas dakarianas que fue apuntado por Jaime. “Son cuatro años los que hemos venido por acá y la gente nos reconoce y le encanta el Dakar”. Al mismo tiempo el mayor del clan cree que en nuestro país no se le ha tomado el peso a lo que significa estar en el Dakar “Da lata que Chile aún no se da cuenta de lo que tiene. Es la típica del chileno, cuando tienes algo que después se va, recién se le toma el peso a lo que tuvimos en nuestras manos. El Dakar es la carrera más importante del mundo y yo, Felipe, Daniel (Gouet), ‘Chaleco’ (Francisco López) somos valientes que nos sacamos la mugre y necesitamos y exigimos nuestro lugar en el deporte chileno, sin desmerecer al fútbol”.

Si hay algo que no se puede desmentir, es que los argentinos reconocen y les encanta el Dakar,
Mañana la caravana finalmente entra a territorio nacional, específicamente a Copiapó, donde los hermanos raidistas serán dueños de casa. Felipe espera que el apoyo sea similar al que tuvieron en Argentina. “Esta es la media fiesta, es un evento imperdible, es el evento off road mas grande del mundo. Tenemos el privilegio de que pase por nuestro país y debemos aprovecharlo”.

Fuera de los bivouacs de San Rafael y Santa Rosa se podían ver a muchos fanáticos argentinos con sus carpas apostadas esperando las llegadas de los pilotos para luego verlos partir al día siguiente, carteles con nombres de pilotos, mientras que en Chilecito fueron cientos de personas las que se apostaron a la entrada del campamento aplaudiendo a los participantes que llegaban uno a uno. Una bandera chilena asomó entre las presentes en la meta de la cuarta etapa.

Esperemos que sea un buen indicio de la recepción que nuestros compatriotas harán a los participantes del Dakar, en especial a los nacionales.

Océano de Fuego

4 de enero, 2012

Así se titulaba la película que tenía como protagonista a Viggo Mortensen en el papel del vaquero norteamericano Frank Hopkins. En el filme, el protagonista viaja hasta el Medio Oriente a competir en una dura carrera de 4.300 kilómetros por los desiertos árabes. Una carrera de condiciones inhóspitas en la que sólo los caballos de la más alta jerarquía estaban aptos para competir, donde el calor es insoportable y las tormentas de arena del lugar, le dan el nombre característico a la competencia.

Pues bien, el océano de fuego es un nombre que perfectamente calza con lo vivido en la tercera etapa del Dakar con meta en San Juan (y con el rally en general). Primero por el calor de tintes infernales (palabras de los propios pilotos) que azotó la localidad, donde la sensación térmica alcanzaba con facilidad una temperatura superior a los 40 grados.

En segundo lugar por el intenso viento que levanta absolutamente todo. La famosa “zonda” de San Juan. Nadie está a salvo de su furia. El hecho de que el terreno sea gravilloso impide que la zonda tome características de una tormenta de arena.

La tempestad arenosa obligó tanto a pilotos como a prensa y periodistas a tomar medidas respecto a la mantención de sus carpas. El terreno pedregoso impedía clavar estacas en las esquinas para asegurar las tiendas de campaña por lo que en ese caso cada cual debió hacer uso de su ingenio. La mayoría optó por utilizar rocas gigantes en las esquinas, algunas del tamaño de una cabeza, para impedir que las carpas volaran por los cielos. Otros confiaban nada más en el peso de sus maletas y sólo optaron por colocarlas en el centro de sus tiendas para que así el peso hiciera su trabajo. Los más osados sólo armaban la carpa y dejaban que la suerte hiciera lo suyo.

Para mala fortuna de algunos, al momento de ir a dormir se encontraban con la desagradable sorpresa de que sus carpas fueron desarmadas por el viento por lo que debían empezar todo desde cero. Peor suerte fueron los que sufrieron el rigor de la zonda durante la noche en medio del sueño y despiertan con una carpa semidesarmada donde el peso humano impidió un desastre mayor. Los más somnolientos simplemente optaron por seguir durmiendo y estirarse lo más posible para sostener sus precarios iglúes de tela.

No sólo las carpas sufrieron el rigor de los vientos de San Juan sino que también las cenas de la noche. Vasos y platos volando, agua derramada por todos lados, cucharas de plástico flotando por los cielos era el panorama de la tarde. Eso sin contar el polvo que a los más quemados les contaminó su cena.

La guinda de la torta fue la lluvia que por momentos amenazó por caer sobre el bivouac de San Juan. El cielo nublado a las siete de la tarde era un indicio de ello y un par de horas después, algunas gotas se dejaban caer mientras el viento seguía imponiendo su furia mezclando está vez agua y polvo. Los relámpagos que se dejaban ver por los cielos vaticinaban que en cualquier momento podía llegar un aguacero desencadenando un desastre de proporciones apocalípticas, lo que provocó que muchos colegas optaran por dormir en la sala de prensa.

Afortunadamente la tormenta fue sólo un amague pero por la mañana algunas carpas sintieron el rigor de los vientos fuertes de la zona. Se podía ver a algunas personas durmiendo debajo de las telas estiradas en el piso, como si fueran orugas metidas en un capullo. Pero nadie los puede culpar. El calor infernal que azotó a San Juan acompañado del viento endemoniado de la zona, puede haber desgastado las energías a cualquiera.