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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Laura Gallardo</title>
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		<title>Clima, ambición y solidaridad</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Dec 2015 17:38:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Gallardo]]></category>

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		<description><![CDATA[Al comenzar la COP21, una de las palabras más repetidas en los discursos es “ambición”. Otra es “solidaridad”. Ambición se usa como adjetivo para la negociación y el esperado acuerdo del 12 de diciembre. Solidaridad se usa como una noción &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/medio-ambiente/20151201143841/clima-ambicion-y-solidaridad/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Al comenzar la COP21, una de las palabras más repetidas en los discursos es <em>“ambición”</em>. Otra es <em>“solidaridad”</em>. Ambición se usa como adjetivo para la negociación y el esperado acuerdo del 12 de diciembre. Solidaridad se usa como una noción para la implementación.</p>
<p><strong>¿Ambición climática? ¿Se logrará un acuerdo que asegure no superar el límite de 2°C a fin de siglo?</strong></p>
<p><strong>¿Será suficiente para evitar las consecuencias nocivas que ya se hacen evidentes? </strong></p>
<p>Lo más probable es que sí se alcance un acuerdo: ya hay más de 180 países que han presentado sus Contribuciones Nacionales Tentativas (INDC por sus siglas en inglés) que corresponden a más 95% de las emisiones globales.</p>
<p>Sin embargo, y aún si se implementaran al 100% las INDCs propuestas, no se disminuirían las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de modo suficiente. Con estos compromios nacionales se llegaría a 2.7°C de calentamiento, un límite que asegura más temprano que tarde cambios irreversibles con consecuencias geopolíticas indeseables.</p>
<p>Dicho eso, no obstante, es primera vez que tal cantidad de países se comprometen a reducir sus emisiones y a tomar medidas para la adaptación. Como primer paso, como piso de un cambio hacia un modo de desarrollo sostenible, es esperanzador. Pero sólo como primer paso y que sólo será eficaz en la medida que exista una plataforma universal, transparente y jurídicamente vinculante. <strong>Lo demás será sólo un juego de frases diplomáticas vacías.</strong></p>
<p>En un país como Chile significa <strong>invertir en energías renovables</strong> (que tenemos), en <strong>capacidad científica y tecnológica</strong> (que debemos fortalecer), <strong>en eficiencia energética e hídrica</strong> (que no terminamos de implementar), <strong>en transporte colectivo</strong> (que no nos ahogue), <strong>en participación ciudadana</strong> (que se demanda), en igualdad de género (que falta).</p>
<p>Justamente porque somos vulnerables, porque nuestro modo de desarrollo ya nos tiene con 5 toneladas de CO<sub>2</sub> por persona anuales, y con niveles de desigualdad inaceptables y limitantes para todos y todas.</p>
<p>Para que los compromisos expresados en los discursos sean más que palabras, éstos deben traducirse en un cambio en la manera de entender el desarrollo.</p>
<p>Ya no podemos igualar desarrollo con unPIB creciente. Si bien es necesario, tampoco bastará agregar indicadores de eficiencia carbónica e hídrica.</p>
<p>Los nuevos indicadores deberán contener solidaridad, justicia e inteligencia como adjetivos y esencia. Algo de esto trasunta de la breve alocución de la Presidenta Bachelet.</p>
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		<title>Discusión, participación y gobernanza, ¿cuántos pares son tres moscas?</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Aug 2015 13:10:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Gallardo]]></category>

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		<description><![CDATA[La semana pasada fue una de esas agitadas comunicacionalmente en el (CR)2. Aparte de seminarios, tesis y artículos para revistas internacionales, estuvimos muy solicitados por los medios de comunicación masivos. Eso es bueno, en tanto permite posicionarnos como un centro &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/medio-ambiente/20150819091018/discusion-participacion-y-gobernanza-cuantos-pares-son-tres-moscas/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="left">La semana pasada fue una de esas agitadas comunicacionalmente en el (CR)2. Aparte de seminarios, tesis y artículos para revistas internacionales, estuvimos muy solicitados por los medios de comunicación masivos. Eso es bueno, en tanto permite posicionarnos como un centro científico de excelencia, pero es aún mejor si refleja una voluntad política de ocuparse del cambio climático y sus múltiples forzantes y manifestaciones.</p>
<p align="left">Las encuestas, tan comentadas hoy por hoy, dicen que nuestros ciudadanos están preocupados por la calidad del aire y el cambio climático. Las autoridades de gobierno y parlamentarias también lo manifiestan en sus discursos y en la formulación de políticas públicas, pero… “¿cuántos pares son tres moscas?”</p>
<p align="left">Más allá de las encuestas, el sábado pasado me tocó participar en un taller con ciudadanos de a pie (en realidad, varios en bicicleta)a través del cual se aspira a desarrollar un plan local de mitigación y adaptación al cambio climático para la comuna de Santiago.</p>
<p align="left">Me pareció la culminación ilustrativa de una semana en que se habló mucho del necesario cambio cultural y de comportamiento de los ciudadanos de este Chile altamente urbanizado, <strong>cuyos patrones de movilidad, habitabilidad y calefacción deben cambiar hacia modos sustentables con energías limpias (solar, geotérmica, eólica), viviendas de buena aislación en barrios donde nos conozcamos, con techos y paredes verdes y con movilidad segura, limpia y ojalá en bicicleta, a pie o en buses eléctricos.</strong></p>
<p align="left">Todas estas visiones no llegarán a puerto sin el complemento de políticas públicas que consideren la resiliencia urbana, el transporte público y masivo (no el automóvil particular) como eje central del desarrollo vial, los planes de descontaminación que van más allá de lo agudo, etc.</p>
<p align="left">Tampoco se concretarán sin la debida coordinación entre los ministerios sectoriales (vivienda, transporte, salud, medio ambiente, energía) y la existencia de nuevos modos de gobernanza, incluyendo la figura del alcalde o similar. Estos últimos discursos los escuché durante un seminario en el ex Congreso Nacional, donde confluyeron autoridades y científicos en torno al tema.</p>
<p align="left">Ojalá que estas discusiones sumen muchos pares, y no sea la fuerza sino la razón la que nos conduzca por caminos más sustentables, participativos y felices para quienes convivimos en este territorio.</p>
<p align="left">
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		<title>De lo agudo a lo crónico, de la calidad del aire al clima</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Jul 2015 16:44:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Gallardo]]></category>

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		<description><![CDATA[Cada invierno aparecen numerosos artículos y entrevistas referentes a la calidad de los pronósticos de la calidad del aire en Santiago y, crecientemente, en otras ciudades de Chile. Eso tiene la ventaja de recordarnos la importancia de proteger la salud &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/medio-ambiente/20150703124404/de-lo-agudo-a-lo-cronico-de-la-calidad-del-aire-al-clima/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cada invierno aparecen numerosos artículos y entrevistas referentes a la calidad de los pronósticos de la calidad del aire en Santiago y, crecientemente, en otras ciudades de Chile. Eso tiene la ventaja de recordarnos la importancia de proteger la salud de nuestros ciudadanos. Sin embargo, ese énfasis, a menudo, le resta atención al tema central. <strong>Y este es, a mi juicio, el constatar que nuestras ciudades mantienen durante todo el año, no sólo los días de alerta, pre-emergencia y emergencia, niveles de calidad de aire incompatibles con la salud de las personas, los ecosistemas y el sistema climático.</strong></p>
<p>Efectivamente, los niveles anuales de material particulado y de ozono siguen estando por arriba de lo recomendable, lo que está asociado a la frecuencia de problemas cardiovasculares, la prevalencia de cáncer y otras enfermedades. Nuestros ecosistemas y cultivos están expuestos a valores cuya suma resulta en daño y pérdida. Y los aerosoles y gases emitidos y producidos en nuestras ciudades generan impactos sobre el clima regional.</p>
<p><strong>La buena noticia es que, si bien históricamente los planes de descontaminación atmosférica se han enfocado en el manejo de los episodios críticos, ya se empiezan a observar medidas estructurales para abordar tanto lo agudo como lo crónico.</strong></p>
<p>Por ejemplo, en los últimos planes el énfasis ha pasado del llamado a usar leña seca a la discusión de cómo puede mejorarse la construcción y aislación de las viviendas, considerando sistemas de calefacción basados en energía más limpia y centralizada (calefacción distrital, ojalá geotérmica y/o solar). También se han introducido impuestos a la compra de vehículos motorizados y otras medidas que apuntan a estimular el uso de transporte público (vías segregadas, ejes ambientales, etc.).</p>
<p>Pero queda mucho por hacer, mucho más. Y mientras más ambiciosos son nuestros objetivos, más conocimiento se necesita. El establecimiento de “urbes inteligentes y sostenibles” es necesario, pero no fácil de conseguir.</p>
<p>Las primeras medidas son relativamente sencillas y evidentes: cambiar procesos y poner restricciones a las megafuentes de emisión. <strong>Sin embargo, aquellas normas relativas a la construcción y al transporte requieren de un diseño basado en múltiples criterios y competencias que abarcan desde la ingeniería hasta las ciencias sociales, incluyendo ciertamente el urbanismo y la epidemiología, pero sobre todo la conciencia y la participación de los/las ciudadanos/as.</strong></p>
<p>Con ello tenemos una espléndida oportunidad de avanzar hacia el desarrollo y la sustentabilidad, elementos de una sociedad más resiliente ante la variabilidad y el cambio climático.</p>
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		<title>La institucionalidad de la ciencia para el desarrollo sustentable</title>
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		<pubDate>Thu, 28 May 2015 14:04:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia y tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Gallardo]]></category>

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		<description><![CDATA[Con alegría hemos escuchado a la presidenta Bachelet anunciar en su discurso del 21 de mayo la creación de un ministerio de Ciencia y Tecnología. Este es un paso crucial para potenciar nuestra inteligencia y capacidad de enfrentar los desafíos &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/ciencia-y-tecnologia/20150528100428/la-institucionalidad-de-la-ciencia-para-el-desarrollo-sustentable/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con alegría hemos escuchado a la presidenta Bachelet anunciar en su discurso del 21 de mayo la creación de un ministerio de Ciencia y Tecnología. Este es un paso crucial para potenciar nuestra inteligencia y capacidad de enfrentar los desafíos de un desarrollo sustentable, particularmente ante un clima cambiante.</p>
<p>La actividad de investigar y generar nuevo conocimiento ha ido avanzando hacia niveles competitivos de excelencia, relevancia y pertinencia en nuestro país. Sin embargo, el número de científic@s y los recursos invertidos en investigación aún distan mucho de lo que quisiéramos. Por ejemplo<strong>, en el área de ciencias del clima no somos más de 100 especialistas en Chile, esto equivale aproximadamente a 0,1 por cada 1000 km2. </strong></p>
<p><strong></strong>Nuestros grandes fondos concursables palidecen frente a los disponibles en los grandes centros de generación de ciencia a nivel global. Las escalas son más o menos así: aunque estamos felices porque el segundo computador más poderoso de Latinoamérica está en Chile, la realidad es que <strong>este equipo es 1000 veces más lento que el más rápido de su tipo del mundo. </strong></p>
<p>Por otra parte, nuestras universidades son capaces de integrar sólo a una pequeña parte del capital humano formado en Chile y a la creciente diáspora de talentos nacionales que viven allende los Andes y el mar. Un caso representativo ocurre en el propio (CR)2, donde se incorporó un nuevo investigador a una unidad con cinco investigadores de jornada completa en ciencias atmosféricas.</p>
<p><strong>No obstante, puedo pensar en al menos otros cinco científicos chilenos residentes en el extranjero que podrían integrarse a nuestro equipo y así contribuir a la investigación del cambio climático en un territorio privilegiado para su estudio.</strong> Y allí surge otro obstáculo, nuestra capacidad observacional es todavía mínima, pues los capitales de inversión son insuficientes y el personal técnico apropiado es escaso.</p>
<p>Un ordenamiento institucional como el requerido por un Ministerio de Ciencia y Tecnología es un paso necesario para optimizar el uso de los recursos y darnos la independencia intelectual que se requiere para enfrentar los desafíos de hoy y mañana.</p>
<p><strong>El fortalecimiento de la capacidad científica de Chile no es un capricho baladí de quienes tenemos el privilegio de dedicarnos a la investigación, sin este desarrollo seguiremos siendo exportadores de “palos, piedras y frutas”, sujetos a los vaivenes de la moneda que esté de moda y con pasivos ambientales y vulnerabilidades que corroen las bases económicas y sociales.</strong></p>
<p>En centros como el que lidero hemos logrado hacer más y mejor ciencia, atraer nuevos investigadores y hasta incidir en la toma de decisiones. Pero se requiere más, mucho más.</p>
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		<title>De volcanes y clima</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Apr 2015 15:05:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Gallardo]]></category>

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		<description><![CDATA[Chile posee más de noventa volcanes activos. A menudo, sus erupciones cubren de cenizas nuestro territorio y causan situaciones de emergencia como la que se está viviendo por la reciente actividad del Calbuco. Estos eventos cambian la composición de los &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/medio-ambiente/20150427110521/de-volcanes-y-clima/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="left">Chile posee más de noventa volcanes activos. A menudo, sus erupciones cubren de cenizas nuestro territorio y causan situaciones de emergencia como la que se está viviendo por la reciente actividad del Calbuco.</p>
<p align="left">Estos eventos cambian la composición de los suelos, modifican nuestro paisaje, y alteran la vida de las personas, algunas veces con consecuencias catastróficas. Viendo el vaso medio lleno, <strong>el vulcanismo de nuestra geografía nos regala un potencial aún no explotado, la energía geotérmica, que podría satisfacer nuestras crecientes necesidades de consumo e, incluso, permitir la exportación de energía</strong>.</p>
<p align="left">Es cierto que para explotarla se requiere de desarrollos tecnológicos y capitales de riesgo mayores, pero aún si sólo usáramos los recursos geotérmicos de baja entalpía (25ºC a 100 ºC) sería posible cubrir los requerimientos de calefacción del país, evitando el uso de la leña y de combustibles fósiles, con la consecuente disminución de problemas relativos a la  calidad del aire y  la acumulación de gases de efecto invernadero.</p>
<p align="left">Los volcanes, más allá de proveer energía geotérmica, tienen y han tenido un rol muy importante en el sistema climático.Erupciones mayores como las Krakatoa (1883) y del Pinatubo (1991), han inyectado gases y partículas ricas en azufre a la estratósfera, evidenciando señales de enfriamiento planetario.</p>
<p align="left">Por ello, se ha sugerido que una solución “mágica” para evitar el calentamiento global consistiría, justamente, en la inyección de azufre en la atmósfera. Pero la magia se desvanece rápidamente al considerar la gran cantidad de energía necesaria para inyectar azufre a esa altura, y al comprobar que este enfriamiento superficial dura sólo un par de años y no logra contrarrestar el efecto de calentamiento generado por el ser humano con el uso combustibles fósiles.</p>
<p align="left">Si bien se ha puesto mucha atención en las grandes erupciones, las más moderadas como aquellas de algunos volcanes chilenos tienen otros impactos climáticos asociados a las emisiones fumarólicas.</p>
<p align="left"><strong>Muchos de nuestros volcanes liberan, entre otras sustancias, grandes cantidades de azufre y, además, lo hacen a mucha altura. Por ejemplo, se estima que el volcán Láscar en el norte de Chile emite el equivalente a unas 14 fundiciones de cobre ~ 14 kgS/s, a más de 5000 m. Ese azufre inyectado en la atmósfera facilita la formación de partículas pueden alterar las características de las nubes, lo que tendría un impacto regional y hemisférico, el cual esperamos poder estudiar con más atención en el futuro. </strong></p>
<p align="left"><strong></strong>Por ahora, el volcán Calbuco, y el aluvión de Atacama, nos recuerda la necesidad de prepararnos mejor para convivir junto a nuestra loca y maravillosa geografía.</p>
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		<title>La otra tierra del fuego</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Mar 2015 18:32:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Gallardo]]></category>

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		<description><![CDATA[Los incendios forestales que han afectado a la zona centro sur del país durante este verano nos han entregado postales dramáticas, como la de araucarias milenarias quemándose en un par de segundos. Estas llamas descontroladas que se extienden por nuestro &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/medio-ambiente/20150323153213/la-otra-tierra-del-fuego/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="left">Los incendios forestales que han afectado a la zona centro sur del país durante este verano nos han entregado postales dramáticas, como la de araucarias milenarias quemándose en un par de segundos. Estas llamas descontroladas que se extienden por nuestro territorio nos recuerdan que en Chile ya estamos experimentando de primera mano lo que significa vivir en el denominado “antropoceno”; es decir, en una época donde las actividades humanas impactan al planeta de un modo comparable al de las fuerzas geológicas, generando cambios que suceden en un ritmo sin precedentes para la humanidad.</p>
<p align="left"><strong>Más allá de un cigarrillo lanzado al azar u otra causa de ignición fortuita, los incendios no ocurren por casualidad. Su detonante es una mezcla inflamable de, al menos, tres factores: una sequía que afecta hace más de cinco años a nuestro país entre la región de Coquimbo y la región de Araucanía; un deficiente manejo territorial que ha permitido la expansión de cultivos altamente combustibles como pinos y eucaliptos en desmedro de las especies nativas y una institucionalidad reactiva con recursos siempre escasos. </strong></p>
<p align="left">Las consecuencias de estos incendios van desde el evidente impacto en la flora y fauna nativas, en el turismo y la economía, pasando por la exposición de las personas a niveles nocivos de partículas, hasta las modificaciones del tiempo atmosférico a escala local y regional.</p>
<p align="left"><strong>A partir de lo estudiado por el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 de la Universidad de Chile, resulta muy probable que incendios como los que han ocurrido en estos días se vuelvan más habituales. </strong></p>
<p align="left">Si queremos estar preparados, es necesario explicar los mecanismos que subyacen a esta fase prolongada de escasas precipitaciones-que ya podemos catalogar como una megasequía-, proyectar la evolución de estos fenómenos en el contexto de un clima cambiante y perturbado por las actividades humanas, abordar de modo coherente el manejo del territorio, y dotar a nuestra ciudadanía y sus instituciones de más competencia para mitigar los riesgos y poder convivir con los cambios que se prevén.</p>
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