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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Elena Castedo</title>
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		<title>La generación sándwich, a cargo de hijos y padres</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Feb 2013 11:31:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Elena Castedo]]></category>

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		<description><![CDATA[El siguiente cuento me lo contaba mi madre desde que yo era muy niña . “Un día muy lejano, un hijo caminaba llorando, con su padre anciano a cuestas, para llevarlo al despeñadero donde tiraban a los viejos. ‘No llores, &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20130226083138/la-generacion-sandwich-a-cargo-de-hijos-y-padres/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El siguiente cuento me lo contaba mi madre desde que yo era muy niña . <em>“Un día muy lejano, un hijo caminaba llorando, con su padre anciano a cuestas, para llevarlo al despeñadero donde tiraban a los viejos. ‘No llores, hijo,’ le susurró el padre, ‘los jóvenes tienen que hacer su vida, y no hay dinero ni lugar, ni tienen tiempo para cuidar a los viejos inútiles. Yo también lloraba cuando fui a tirar a mi padre al precipicio, pero así es la vida.’ El hijo se detuvo. ‘Pues padre, cuando me ponga viejo yo no quiero que mi hijo me tire por el despeñadero.’ Dio la vuelta y se volvieron a casa.”</em></p>
<p>A pesar de las implicaciones del cuento, como muchas otras hijas, tanto de mi generación como mucho menores que yo, nunca me imaginé que mi actividad principal durante años sería mantener viva a mi madre.</p>
<p>Cuando los padres están todavía activos e independientes, los hijos adultos normalmente piensan en lo que tendrán que manejar en el futuro: trabajo, amor, hijos, mantenerse saludable, divertirse, realizar algún sueño o ambición, mejorar la sociedad.</p>
<p><strong>En ese listado casi nunca aparece algo que es tan inevitable como los impuestos; la necesidad de cuidar a nuestros padres si tenemos la suerte de que lleguen a la ancianidad. Las generaciones anteriores no tenían que pensarlo mucho, ya que en las casas vivían varias generaciones y emparentados, y la esperanza de vida era corta. La situación ha cambiado, ¡y cómo!</strong></p>
<p>La buena noticia que todos conocemos, es que el mejoramiento económico, los conocimientos de higiene, los servicios de salud pública y los avances científicos, médicos y bioquímicos están prolongando la vida.</p>
<p>En el siglo XX, o sea, entre 1900 y 1999, en los países más desarrollados la esperanza de vida al nacer creció 30 años más. En el siglo XXI los centenarios están aumentando en el 5.5% por año, doblándolos cada 10 o 13 años, según el país. La OMS, Organización Mundial de la Salud, proyecta que dentro de unas pocas décadas habrá un millón de centenarios.</p>
<p>La mala noticia es que mientras la tecnología y los cambios sociales progresan a la velocidad de un Boeing 747, los planes para manejar las nuevas situaciones avanza a paso de carreta de bueyes. Y con anteojeras. Incluso a veces da marcha atrás.</p>
<p>Hoy día cantidades de familias viven en departamentos o casas adecuadas para un núcleo de padres e hijos menores de edad; la mayoría de las mujeres trabajan fuera de casa, y hay una mayor movilidad geográfica por razones laborales.</p>
<p>Todo esto complica enormemente mantener a los padres mayores en “el seno de la familia,” como lo fue en el pasado, o en la casa donde han vivido antes de su ancianidad. <strong>La modalidad para cuidar a los adultos mayores depende de los recursos, características y reglas de comportamiento de cada país, incluso cada pueblo, y cada familia, así como de la salud física y mental del adulto mayor. Lo que se considera poco son las necesidades de los hijos a cargo de sus padres, lo que no solo afecta a estos si no a toda la familia.</strong></p>
<p>La modalidad ancestral es, si las circunstancias lo requieren, y si los adultos mayores están de acuerdo, la vivienda multigeneracional. Es más factible si un hijo o familiar no trabaja fuera de casa, por decisión o por fuerza. Existen, por desgracia, algunos casos, en distintos países y culturas, en que personas de edad avanzada son maltratados por sus propios familiares. Tal como se da hoy, mantener una vigilancia institucional es prácticamente imposible.</p>
<p>Otra modalidad se presenta en el caso de personas que habían vivido adecuadamente solas pero que ya la edad no se los permite.</p>
<p>Al principio, según he visto, casi todas prefieren quedarse donde estaban y que una hija vaya a cuidarlas. Algunos adultos mayores se aferran irracionalmente a donde han vivido, aunque les quite la salud y apresure su muerte. Otros se aferran a cualquiera persona que les permita quedarse en sus casas, aunque sufran maltratos. Ambas situaciones trastornan la vida de los hijos que los cuidan y por ende de toda la familia.</p>
<p><strong>El caso es que en la presente generación llamada “sandwich,” los hijos, (sobretodo ellas), cualquiera que sea la modalidad, se encuentran con que tienen que balancear el trabajo remunerado fuera de casa, llevar la casa, cuidar a sus hijos o nietos y cuidar a sus padres. Es una tarea imposible que casi siempre termina afectando su salud, sus nervios y su estatus laboral (y por ende sus finanzas). Todo lo cual perturba el bienestar de toda la familia y por ende de la sociedad.</strong></p>
<p>Las residencias de tercera edad horrorizan a muchos, en parte porque los asilos de antaño eran casi siempre pavorosos. Hoy día hay de todo. Es en esta modalidad donde las instituciones estatales sobretodo, y también las privadas, deben incrementar su apoyo.</p>
<p>Mi caso personal no es típico, ya que tengo la suerte de no ser pobre (aunque lo he sido), y la mala suerte de tener una familia repartida por el mundo, pero todos los seres humanos tenemos que afrontar problemas, unos más serios que otros.</p>
<p>Mi madre, con dos hijas en dos continentes distintos, a los sesenta y tantos años decidió establecerse en un tercer continente, en el país donde pasó su juventud. Al principio “lo pasaba bomba,” pero por los 80 años ya las cosas se le hacían muy difíciles.</p>
<p>Vivía sola y aislada, en las afueras de la ciudad, sin servicio médico cerca.<strong>Rehusaba terminantemente irse a vivir con una de sus hijas. Ellas la visitaban, pero se quejaba sin cesar de “abandono.</strong>” Insistía que sus hijas tenían la obligación de mudarse a su departamento, medio año cada una, abandonando los países donde viven, sus familias, sus trabajos, sus casas, sus amigos y todo. Además ofrecía solamente la estrecha habitación y el bañito de servicio, el resto del amplio departamento debía quedar exactamente como siempre.</p>
<p>Empezó a enfermarse a menudo. Cualquier tentativa de proponer que se mudara, o incluso que le contratáramos una asistenta provocaba una gran crisis. Solo aceptaba la misma señora que iba dos horas, tres veces por semana a hacerle la limpieza. <strong>Yo vivía con la maleta hecha, el pasaporte en el bolsillo y el corazón angustiado. Cada vez que sonaba el teléfono me daba saltos. Sus frecuentes enfermedades requerían un viaje trasatlántico y dejar todo para cuidarla, en hospitales y en su casa. Esto podía durar un par de semanas como cuatro meses cada vez.</strong></p>
<p>Por fin logramos que aceptara a alguien puertas adentro. Viviendo las hijas tan lejos todos los arreglos resultaban malos o desastrosos. No faltaban las personas que venían a aprovecharse, y su salud seguía empeorando. La desahuciaron dos veces. El último médico al que la llevé antes de encontrar la solución, la envió de inmediato al hospital por estar desnutrida, anémica y deshidratada.</p>
<p>También yo empecé a enfermarme y a sufrir serios trastornos físicos, tanto que a menudo le decía a mi familia que me iba a morir antes que mi madre. Un día se rompió una cadera, y esa fue su salvación.</p>
<p>Para su rehabilitación pos-operatoria la instalé en una residencial altamente recomendada por personas expertas en la materia, en un barrio central y verde. Al principio hubo que vigilarla constantemente, porque incluso antes de su recuperación ya intentaba volver a su departamento con la complicidad de personas aprovechadoras.Hasta tuve que cambiar las chapas de la puerta de su casa y cuidar que no las cambiaran otra vez. Por supuesto que estaba más que furiosa conmigo, no quiero ni contarlo.</p>
<p><strong>En dicha residencial la rehabilitaron, dejó la silla de ruedas, empezó a sentirse, a verse y a actuar años más joven (si se puede usar ese término en esas edades). Allí come bien, hace gimnasia diaria, sale al jardín, tienen fiestas, conciertos, películas, etc. Unos años después, no ha tenido ninguna de las enfermedades que la asaltaban. La visitamos a menudo, no para cuidarla en hospitales o en la cama, sino para conversar y salir a pasear, dos cosas que le encantan. No quiere volver a su departamento por nada. Y yo, por fin, he recuperado mi salud. Este año cumple 100 inviernos. Conserva su sentido del humor (entre nos, no lo repitan, todavía cuenta chistes verdes).</strong></p>
<p>No todas las familias tienen la suerte de tener acceso a una buena residencial, pero todas tienen derecho a recibir apoyo ya sea en esa o en otras modalidades.</p>
<p>Sabiendo cuánto se ha prolongado la esperanza de vida, y cuánto ha cambiado la sociedad, las familias y las instituciones del Estado y privadas deben hacer lo necesario para mejorar notablemente <strong>no solo el apoyo a los adultos mayores si no también a los familiares que los cuidan.</strong></p>
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		<title>El repudio del hijo adulto</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Mar 2012 10:38:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Elena Castedo]]></category>

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		<description><![CDATA[El drama de padres cuyos hijos adultos han cortado todo contacto con ellos es complejísimo, y sobre este problema se ha escrito cientos de tomos. Yo no soy psicóloga ni siquiatra, pero sí metete, y las observaciones en este blog &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20120330063826/el-repudio-del-hijo-adulto/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El drama de padres cuyos hijos adultos han cortado todo contacto con ellos es complejísimo, y sobre este problema se ha escrito cientos de tomos. Yo no soy psicóloga ni siquiatra, pero sí metete, y las observaciones en este blog se refieren a los casos que he visto personalmente, ya que varias amigas y un par de amigos han sido repudiados por sus hijas.</p>
<p>Sobretodo las madres se preguntan, “por qué,” y repiten “cómo es posible que no me quiera cuando yo la quiero tanto,” y “no puedo comprender por qué tengo tanto dolor en mi vida.” Mi respuesta: están demasiado cerca de la situación para verla con perspectiva.</p>
<p>Durante los años sesenta y setenta del pasado siglo, empezó a ponerse de moda una tesis que achaca casi todos los problemas emocionales a una madre o a un padre “tóxico.”</p>
<p>Según esta tesis, para lograr una vida equilibrada y feliz es necesario cortar todo contacto con esos padres. La tesis fue adoptada por muchos profesionales de la salud mental, y difundida por escritores y la mediática.</p>
<p><strong>Algunos de estos promotores actuaron de buena fe, otros debido a sus propios problemas psicológicos, o rencores no resueltos, o actitudes antisociales, o por sentimientos de inferioridad. Aún otros la adoptaron con fines de auto-promoverse por ambiciones profesionales.</strong></p>
<p>Sin duda hay padres o madres que, por alguna enfermedad mental, hacen sufrir desmedidamente a sus hijos, y a veces es necesario cortar toda relación. Los casos que conozco son madres y padres simplemente humanos, con su amor y sus defectos, y no se merecen el repudio.</p>
<p>Los hijos que han sufrido traumas emotivos en su infancia, por ejemplo, el suicidio de un padre o una madre, son los que están más abiertos a aceptar tesis que prometen mitigar su inevitable perturbación y sumergida angustia.</p>
<p><strong>Para aún más desesperación de los padres rechazados, algunos hijos tampoco permiten que sus propios hijos tengan relación con el o la abuela “tóxica.” </strong></p>
<p>Trágico, para padres, hijos y nietos. De estos últimos, los que eventualmente lleguen a comprender la situación, establecerán contacto con sus sufrientes abuelos.</p>
<p>Lo que padres y madres repudiados deberían tener en cuenta, en primer lugar, es que el rechazo de sus hijos, <strong>más que una actitud contra ellos específicamente, se debe a una desatinada tesis psicológica. </strong></p>
<p>En segundo lugar, que sus hijos han adoptado esa tesis porque creen que es necesaria para su frágil equilibrio emotivo, y si les sirve, al menos durante un tiempo, así sea.</p>
<p>Y en tercer lugar, que posiblemente, en algún momento en que sientan la necesidad de examinar sus vidas, algunos de esos hijos experimentarán un reverso antes de que sea demasiado tarde.</p>
<p>Mientras, estos padres deben librarse de cualquier inmerecido sentido de culpabilidad, o de una desmesurada preocupación por esos hijos, gozar de sus vidas y ser felices. Buena suerte a todos.</p>
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		<title>La tragedia de los Donoso</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Jan 2012 11:23:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Elena Castedo]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando muere alguien de gran fama y talento, la noticia conmueve e inunda los medios de comunicación. Pronto aparecen artículos con información sobre su obra y su vida, ensayos interpretativos y testimonios de amigos, colegas y parientes. Les siguen presentaciones &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20120118072348/la-tragedia-de-los-donoso/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando muere alguien de gran fama y talento, la noticia conmueve e inunda los medios de comunicación. Pronto aparecen artículos con información sobre su obra y su vida, ensayos interpretativos y testimonios de amigos,  colegas y parientes. Les siguen presentaciones y actos en instituciones culturales y educativas, y a veces libros y películas.</p>
<p>Después, poco a poco, va cayendo el telón y el silencio, y aquella persona que hace poco estaba viva se convierte  en una entidad abstracta que habita en  bibliotecas, enciclopedias y en clases sobre el tema.</p>
<p>Otra cosa es para los que apreciaron a la exaltada figura  no por su talento o por su fama, si no por el calor de su amistad. Es mi caso con  María Pilar Serrano y José Donoso.</p>
<p>Ambos “desaparecieron” hace 15 años, pero para mí siguen casi tan presentes como siempre, en buena parte porque nuestra amistad fue mayormente a larga distancia.</p>
<p>Por lo tanto sigo con la sensación permanente de que, como siempre,  están en alguna parte en nuestra Tierra, lejos de donde me encuentro, y me van a llamar pronto, o me van a escribir diciéndome que van a venir al país o a la ciudad donde estoy.</p>
<p>Escribo esto en Key West, pueblo de escritores que le hubiera encantado al Pepe. Es “el punto más sureño” de los Estados Unidos, (aquí no saben lo que es verdaderamente sur), y estoy mirando a una iguana que nos deja en el jardín su tarjeta de visita.</p>
<p>Son una plaga, pero me estoy imaginando a María Pilar tan encantada con el animal como lo era con otra plaga que destruye plantas, las ardillas de mi jardín  cuando yo vivía en Washington y en Cambridge, Massachusetts. Me acuerdo entonces  que Pepe se enojó mucho con María Pilar porque ella intentó darle una galleta a una ardilla, que la mordió y la dejó sangrando.</p>
<p>Mucho se ha dicho y escrito sobre la relación de este matrimonio. Para mí eran dos caras de una moneda que representaba necesidad y amor. Como en todo matrimonio, a veces se enojaban.</p>
<p>Pepe se puso muy alterado cuando ella insistió en hacerse una intervención quirúrgica en Washington que me pidió que pasara el día con ella en su habitación, se fue y no volvió hasta muy tarde. María Pilar lo tomó bien y se pasó el día  tomando Coca-Cola y conversando. Era cariñosa con Pepe, y lo era conmigo.</p>
<p>También era  generosa, divertida y sincera. Me confesaba sus celos, y durante un tiempo estaba segura que la hermosísima escritora, también trágicamente desaparecida, Ágata Gligo, quería “levantarle” al Pepe. Ahora me da gran satisfacción de que la convencí de lo contrario.</p>
<p>Como saben todos los que lo conocieron, Pepe era decididamente complicado. También fue siempre cariñoso conmigo, aunque de pronto se le metía un chinche en el oído y me decía una pesadez. Pero se le pasaba altiro. También era  sincero. Me hacía saber que yo era una lata porque no contaba chismes.</p>
<p><strong>Las cosas que dice en sus diarios hay que tomarlas como lo que son; lo que pensaba o sentía en ese momento, y en ningún caso como reflejo de una posición que le durara mucho, y menos que fuera permanente.</strong></p>
<p>Pepe era inseguro. Se descomponía cuando en Estados Unidos lo presentaba a angloparlantes del mundo académico y no sabían quién era. Una vez lo llevé a una fiesta en Georgetown, a la casa de George Stevens, director del American Film Institute. Cada vez que lo presentaba nadie reconocía su nombre y Pepe se enojó tanto  que quedó con el estómago hecho papilla y tuvimos que irnos.</p>
<p>A su hija, Pilar Donoso Donoso, “la Pilarcita,” debo haberla visto a lo más unas tres veces, entrando y saliendo de la casa en Galvarino Gallardo.</p>
<p>Me pareció muy bonita (encontré que se parecía mucho a su madre adoptiva), agradable, segura de sí misma. Pepe no me habló mucho de ella, yo entendí que la adoraba, pero que los hacía sufrir. María Pilar me contaba su desesperación con  ella, en una ocasión me dijo que era “perversa,” palabra que se me quedó grabada, pero el tono de voz no era de  rechazo, si no de amor.</p>
<p>La muerte de Pilar Donoso Donoso el pasado noviembre me ha afectado profundamente, no solo por lo obvio, o sea el suicidio de una madre joven, talentosa, bella y de situación económica privilegiada, y  por la terrible prueba para sus hijos, además  porque en mi mente se aferra la noción del sufrimiento que esto causaría a sus padres, por más que me digo que, misericordiosamente, se fueron sin saberlo.</p>
<p>Hasta ahora tenía el consuelo de que al menos ella seguía en ese Chile tan querido y tan lejano, pero ahora ya todos los hilos se han cortado.</p>
<p>Cada país tiene al menos una historia trágica familiar que a menudo se tilda de “tragedia griega.”</p>
<p>Para Chile la historia de los Donoso es una de las más desgarradoras, porque tuvieron tanto potencial de felicidad que no llegó a realizarse. Poderosas fuerzas emocionales les llevaron por un Vía Crucis de sufrimiento que sin duda les afectó la salud física y les llevó a muertes prematuras. Es una tragedia que pertenece no sólo a los Donoso, sino a todos.</p>
<p>Muchos se han lamentado de haber perdido esos talentos. Mi perspectiva es como amiga que sintió frustración por su infelicidad, los quiso, los quiere y vive con la sensación de que en una de estas recibiré su llamada, y  que sigue profundamente agradecida del cariño que me brindaron.</p>
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		<title>Indignados en Europa y Estados Unidos</title>
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		<pubDate>Mon, 31 Oct 2011 11:02:02 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Elena Castedo]]></category>

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		<description><![CDATA[En Europa y Estados Unidos se vive un malestar pegajoso cargado de quejas: desempleo, pérdida de casas propias, deudas estatales, alarmante y creciente desigualdad económica, recortes en los servicios sociales, deterioro de las infraestructuras tales como calles, carreteras, puentes, edificios &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/internacional/20111031070202/indignados-en-europa-y-estados-unidos/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En Europa y Estados Unidos se vive un malestar pegajoso cargado de quejas: desempleo, pérdida de casas propias, deudas estatales, alarmante y creciente desigualdad económica, recortes en los servicios sociales, deterioro de las infraestructuras tales como calles, carreteras, puentes, edificios públicos, parques, etc.</p>
<p>Se culpa al sistema financiero, o a los políticos, o a “los ricos,” o a las corporaciones internacionales, o a todos ellos.</p>
<p><strong>Sí, hay muchos culpables, y es legítima la indignación de los que se encuentran cesantes después de haber estudiado con dedicación para formarse y haber trabajado concienzudamente en sus últimos empleos.</strong></p>
<p>Muchos jóvenes, inspirados por “la primavera árabe,” se echan a la calle a protestar, exigiendo una solución rápida a la crisis, ya, ahora, altiro, para que rápidamente estemos incluso mejor que antes de la crisis. Mucho mejor. (No me refiero al movimiento estudiantil chileno).</p>
<p>Saltan recuerdos de los años 60, especialmente Francia-1968, y mi miedo en el 2006 a salir de mi casa en Paris por las manifestaciones estudiantiles que se tornaron violentas y destructoras.</p>
<p>Este año en Roma ha habido violencia. No así en España, pero los “acampados” han causado millones en pérdidas a los negocios y profesionales de los recintos tomados, lo que menos necesita ahora el país.</p>
<p>Tampoco ha habido violencia en la desorganizada confusión en Wall Street y otras ciudades de los Estados Unidos, pero sí trastornos y perjuicios. Todavía se espera que los manifestantes presenten un plan con soluciones claras, racionales y practicables.</p>
<p>Veo que toda la indignación va solo hacia los demás y lo inmediato. No he oído a ningún “indignado” considerar que pudiera tener algo de culpa.</p>
<p><strong>No he oído decir, “de ahora en adelante participaré activamente en el proceso democrático, ayudando a un candidato con méritos, consiguiendo votos, votando sin falta, juntando firmas, escribiendo a los medios de comunicación…”</strong></p>
<p>¿Dejar de tener móvil, o de comprar tenidas y los tenis de moda, y coserme mi ropa (como hemos hecho muchos en nuestra juventud)? ¿Estás loco?</p>
<p>No he oído decir “estudiaré más para ser un mejor profesional y ayudar a mi país; farrearé menos; trabajaré, fuera de horas de clase o del trabajo, en lo que sea para no pedir ayuda a mi familia, (también lo hacíamos  cuando éramos jóvenes  y se hace en los Estados Unidos, pero muy rara vez en Europa); ayudaré a que los lugares públicos estén limpios y en buen estado; no fumaré y exigiré que no se fume (causa de que la salud pública gaste millones que deberían ir para la educación y para dar trabajo); no permitiré que amigos manejen estando bebidos (causa mayor de accidentes y muertes en Estados Unidos  y en Europa)…</p>
<p>En mi juventud yo no miraba ni al pasado ni al futuro, como los jóvenes de hoy.</p>
<p>La realidad es que, en términos históricos, Europa y Estados Unidos están mejor que nunca. Baste recordar que hace menos de cien años estaban más o menos como muchos países hoy día: 800 millones de personas en el mundo viven en poblaciones callampas; 900 millones pasan hambre; 800 millones son analfabetos; más del 50% de los niños de la mayor parte de África y Sud Asia sufren de malnutrición.</p>
<p>Hay millonarios en la China y en la India, pero el 36% de los chinos y el 76% de los indios ganan un máximo de $2 al día.</p>
<p>Como detalle ilustrativo, gracias a la mejor nutrición y salud pública, los jóvenes en Europa son ahora enormes comparados con sus abuelos.</p>
<p>En cuanto al futuro, es como mirar consternados a un perro que está enfrente, sin ver que más allá viene hacia nosotros galopando una manada de toros.</p>
<p>Sabemos que los recursos de nuestro planeta tienen un límite. El agua es un ejemplo.</p>
<p>Debido al cambio climático, ya sea por causas humanas o naturales, (el Sahara originalmente no era desierto) el agua disponible aumentará en ciertas partes de nuestro planeta y disminuirá gravemente en otras.</p>
<p>Huelga indicar las consecuencias en algunos territorios, por ejemplo África, donde las mujeres aspiran a tener 8 hijos y los hombres 12.</p>
<p>Obviamente, mientras más población, menos recursos por cápita.</p>
<p>Según las Naciones Unidas, este año La Tierra tiene siete billones de habitantes. El tema es un clavo ardiendo, y ninguna figura pública se atreve a tocarlo.</p>
<p>En conclusión, si queremos que el mundo esté a nuestro gusto, ¿no sería mejor menos quejas y más análisis sobre cómo podemos contribuir personalmente a mejorar lo de ahora y lo que viene?</p>
<p>(<em>Enviado desde Florencia, bajo persistentes cielos grises, después de una estadía en Madrid bajo un sol a prueba de balas).</em></p>
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		<title>Derechos fundamentales del ser humano</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Jul 2011 17:47:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Elena Castedo]]></category>

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		<description><![CDATA[En un artículo publicado en la revista Américas, Vol. 43, Número 3, año1991, la Doctora Georgette Dorn, jefe de la Hispanic Division de la Biblioteca del Congreso de EUA y profesora en la Universidad de Georgetown, Washington, escribió lo siguiente: &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20110709134735/derechos-fundamentales-del-ser-humano/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En un artículo publicado en la revista Américas, Vol. 43, Número 3, año1991, la Doctora Georgette Dorn, jefe de la Hispanic Division de la Biblioteca del Congreso de EUA y profesora en la Universidad de Georgetown, Washington, escribió lo siguiente:  “contestando a nuestras preguntas sobre el feminismo, [Elena] Castedo opina que pese a haber logrado resultados muy positivos, por otro lado éste sigue todavía sin solucionar los problemas más importantes: los derechos de la mujer llamada “no empleable” y el derecho fundamental del niño a recibir la atención debida de sus padres en la medida en que lo requiere cada etapa de su crecimiento emotivo.</p>
<p>Las ciencias sociales han demostrado ampliamente, dice Castedo, que la mayoría de los problemas de inestabilidad mental, incluyendo la drogadicción, provienen de dificultades nacidas en la infancia y adolescencia.</p>
<p>Sin embargo, agrega, los padres no están otorgándoles más tiempo a sus hijos. Los organismos internacionales, los gobiernos y las empresas privadas deben establecer y practicar reformas laborales que establezcan un sistema donde ambos padres tengan horarios alternados de trabajo, para así turnarse con el cuidado y la supervisión PERSONAL de sus hijos.”</p>
<p>Han transcurrido veinte años desde que yo proponía en diversos ámbitos la adopción de tales medidas.  ¿Qué ha pasado?</p>
<p>Debido al mejor estándar de vida general en los países llamados desarrollados, jamás en la historia tantas personas han tenido la opción que existe ahora de vivir independientemente, en un núcleo familiar compuesto por padres e hijos.</p>
<p><strong>Esto significa que los niños ya no viven normalmente en un amplio entorno familiar, que además de sus padres, incluía a abuelos, tíos o tías  o/y otros parientes. Pese a algunos problemas de convivencia, aquellos familiares contribuían a suplir importantes necesidades, tales como cariño, comprensión, protección contra negligencia, o excesiva autoridad o excesiva indulgencia, etc.</strong></p>
<p>En el reducido núcleo familiar de hoy, cuando ambos padres trabajan horarios similares fuera de casa, a menos que venga al rescate una abuela sacrificada (es raro ver a un abuelo), el niño pre-escolar queda a la deriva, al cuidado de personas ajenas.</p>
<p>Desde la antigüedad, los padres de familias acomodadas han recurrido a la servidumbre de mujeres sin recursos para que les críen a sus hijos. Al contrario de EUA, donde casi han desaparecido, en Latinoamérica y en Europa todavía existe la “trabajadora doméstica,” o “asistenta,” (en esta última son inmigrantes a menudo ilegales).</p>
<p>Estas encuentran empleo en casas donde las madres trabajan o por necesidad económica o por razones personales, y también en casas donde las madres no trabajan fuera de casa pero evitan la responsabilidad del cuidado de sus hijos.</p>
<p>A menos que una “trabajadora doméstica” sienta vocación por esa labor, este es un sistema indigno de una democracia. Peor aún cuando una mujer humilde está imposibilitada por las circunstancias de su proveniencia a cuidar de sus propios hijos y obligada a cuidar a los hijos de otros.</p>
<p><strong>No hay lugar en este Blog para exponer el peligro y el daño psicológico que este sistema impone no solo a los hijos de empleadora y empleada, si no también a la trabajadora doméstica, (ni tampoco hay aquí lugar para discutir qué medidas deberían tomarse para que miles de mujeres puedan elegir otras alternativas y no solo la servidumbre “doméstica”).</strong></p>
<p>La sociedad de muchos países ha respondido a la situación en que ambos padres trabajan con la creación de instituciones donde los niños a veces están bien cuidados y reciben cariño y a veces no. Este método es preferible al anterior, pero ninguno de los dos es capaz de sustituir el amor, la dedicación y la educación de un padre o una madre.</p>
<p>Lo que la sociedad no ha hecho, y no he sabido de ningún plan al respecto, es organizar los horarios laborales en forma alternativa para que los padres puedan cuidar a sus hijos personalmente, quizás con un interludio en que los niños estén en una institución un par de horas diarias.</p>
<p>¿Qué puede ser más importante para una sociedad, y para un padre o una madre, que influir en la salud mental (que además afecta la salud física), la felicidad, la ética y el sentido de responsabilidad social de un ser humano, cuyos gérmenes se desarrollan en los primeros años de su vida?</p>
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		<title>Viajar: no es oro todo lo que reluce</title>
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		<pubDate>Mon, 09 May 2011 15:14:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Elena Castedo]]></category>

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		<description><![CDATA[El Homo Chilensis es patiperro por naturaleza, y para más encima, hoy día en todo el mundo las líneas aéreas, los agentes de viaje, las cadenas de hoteles, los ministerios de turismo de numerosos países y la mediática seducen asiduamente &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20110509111413/no-es-oro-todo-lo-que-reluce-2/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El Homo Chilensis es patiperro por naturaleza, y para más encima, hoy día en todo el mundo las líneas aéreas, los agentes de viaje, las cadenas de hoteles, los ministerios de turismo de numerosos países y la mediática seducen asiduamente con propuestas de viajes. Pero no es oro todo lo que reluce.</p>
<p>Escribo esto en Florencia, uno de los lugares donde, hace ya décadas, soñaba pasar una temporada. Sí, bellísima ciudad, pero dice un proverbio, cuyo origen cada país lo atribuye a alguna cultura antigua distinta, (y quizás lo inventó algún ensayista y lo atribuyó a la antigüedad), “Ojalá tengas suerte y Dios no te otorgue lo que pides.” Después de cierta edad comprendemos la sabiduría del dicho, porque sabemos que en la vida tantas veces rogamos fervientemente por algo o por el amor de alguien, por fin lo conseguimos y al cabo resulta siendo una plaga atormentadora.</p>
<p>Ejemplo. <strong>Durante años y años deseaba fervientemente viajar. Lo más lejano y exótico que me tocó fue ir desde Santiago a Rancagua. Cuando mis amigas me describían con entusiasmo sus estadías en Paris, Buenos Aires, Nueva York, Roma&#8230; me ponía color palta. Hasta un viaje a la bella Mendoza me producía envidia, al fin y al cabo, a la vuelta se puede decir legítimamente, que “estuve en el extranjero.”</strong></p>
<p>De pronto, como un puf de varita mágica, se me otorgó mi deseo, pero en forma extravagante.<br />
Primero, durante casi dos años viajé con un grupito organizado por mi padre por casi todos los países del continente americano, desde Chile a Canadá.</p>
<p>Después empecé a trasladarme de un lugar a otro, por rezones de estudios, trabajo o falta de criterio. Di a luz a hijos en California y en Paris. Mantuve casa en Auburn, Sacramento, Los Angeles, New Haven, Santiago, Santa Mónica, Boston; Washington; Sur de Francia; Madrid; vuelta a Washington; en Vietnam (con toda la casa, niños, piano y perro); Formosa; vuelta a Washington; vuelta a Paris; vuelta a Boston; vuelta a Chile, vuelta a Madrid; en Inglaterra; vuelta a Boston; vuelta a Paris; en Florencia; vuelta a Madrid y así y así sin parar, además con viajes cortos entre los lugares mencionados y muchos otros, tales como Hong Kong, Japón, Haití, Trinidad y Tobago, Jamaica, Eslovenia, República Checa, Irlanda, Chile, Colombia, Venezuela, Costa Rica, Alemania, Suiza… Se me olvidan muchos.</p>
<p>A pesar de que repito &#8220;ya, tá bueno, el deseo está requetecumplido, no más viajes, por favor,&#8221; mi vida de nómada continua, porque, a lo moderno, mi familia vive repartida. Mi madre rehúsa irse de Madrid. Mis hijos encuentran trabajo en lugares tan remotos como Nueva Zelanda (ay, dos días de ida y dos de vuelta, y entremedio medio muerta). Para rematar, mi marido, profesor, no sabe decir que no, y acepta enseñar en universidades por todas partes, y para allá vamos, con mi olla a presión en la maleta.</p>
<p>Antes de empezar a viajar mi imaginación veía tarjetas postales: calles hermosas, puentes, monumentos, museos, teatros famosos, restaurantes históricos con comida deliciosa… ¡qué bonitas postales! ¡Qué artículos y afiches de viaje tan tentadores! Es cierto que un viaje cortito de pascuas a ramos es agradable, pero ahora sé que vivir con una casa a cuestas no es una tarjeta postal, sino más bien una pesadilla. Sólo te deja tiempo para planear, organizar, compensar por las necesidades que no hay donde vas y resignarte ante desagradables sorpresas. También sirve para perder de vista a queridos amigos y para vaciar la hucha.</p>
<p>El viaje que deseo fervientemente es dar vueltas por la misma casa de siempre, en el entorno que he creado a mi gusto, (lo que desgraciadamente no siempre apreciamos), mirando mis paredes, mis cositas, mi vieja y leal cocina. No relucen, pero para mí son de oro. ¡Ojalá este deseo se cumpla pronto!</p>
<p>Amigos, hoy piensen en algo que quieren fervientemente, y si son más inteligentes que yo rueguen porque no lo consigan.</p>
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