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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Daniel Colombo</title>
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		<title>Diez ventajas de vivir en un país ordenado</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Dec 2015 11:52:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Colombo]]></category>

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		<description><![CDATA[En medio de profundas transformaciones políticas, económicas y sociales, América Latina se debate en el que es, quizás, el proceso más radical de los últimos 100 años: como equilibrar y ordenarse en todos los aspectos. La responsabilidad de los gobernantes &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20151209085204/diez-ventajas-de-vivir-en-un-pais-ordenado/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En medio de profundas transformaciones políticas, económicas y sociales, América Latina se debate en el que es, quizás, el proceso más radical de los últimos 100 años: como equilibrar y ordenarse en todos los aspectos.</p>
<p>La responsabilidad de los gobernantes y de todos los niveles de funcionarios es determinante del desarrollo global, junto con el apoyo de todos los sectores, privados y públicos; sindicatos, trabajadores, organizaciones no gubernamentales, y cada ciudadano como individuo integrante de una sociedad.</p>
<p>Desde cada lugar el aporte individual es fundamental. Sin necesidad de entrar a analizar la fundamental importancia de la ética individual, <strong>la forma en que se conduce un país dice mucho acerca de su propia idiosincrasia.</strong> Su pasado es su presente, y eso puede resignificar en positivo o negativo, el eslabón de cada momento que construye el futuro.</p>
<p>Así, como bucles sin fin en un espiral sin sentido, por lo general hacia abajo en muchos casos, remontar las situaciones que vive el ciudadano se hace cada vez más difícil.</p>
<p>Además, es importante recalcar las implicancias que tiene en términos del deterioro de la salud, el poder adquisitivo, la moral, la motivación y la felicidad; aspectos que, tomados por separado (como en la antigua medicina, que se veía un “cuerpo”sin “mente” y sin “espíritu”) es otra de las falacias a la que solemos acostumbrarnos con bastante asiduidad.</p>
<p>Por eso es que vivir en entornos ordenados produce un efecto de cierto marco de tranquilidad y equilibrio que, si es sostenido en el tiempo con la contribución general en todos los estamentos y niveles, se traduce en un mediano plazo en un mayor espíritu de equipo, movimiento comercial, entusiasmo y motivación para ponerse nuevas metas y atravesar cualquier desafío que seguramente se presentará.</p>
<p>En su libro “El hombre en busca de sentido”, el creador de la <strong>logoterapia</strong> Viktor Frankl narra en primera persona sus padecimientos en los campos de concentración nazis. Lejos de centrarse en una agobiante y extenuante situación de extremo sometimiento, donde la vida no valía absolutamente nada, <strong>Frankl logra describir el increíble poder de cada ser humano para reescribir su historia.</strong></p>
<p>Y esto, que pueden parecer palabras salidas de cualquier discurso de un candidato político en campaña, son apenas meras intenciones si desde quienes conducen y tienen niveles de influencia en la dinámica de una república no se manifiestan en hechos concretos.</p>
<p>La actitud muy repetida en América Latina de cubrir con baños de pintura y maquillaje cualquier situación no deseada desde las empresas, los gobiernos, las gestiones públicas y hasta el deporte, intentando disimular las imperfecciones, la corrupción a niveles extremos y los errores, no hace más que disimular lo indisimulable: el estado de ánimo del ciudadano común, el que le da vida al país.</p>
<p>Estos diez rasgos describen sencillamente las ventajas de vivir en un país ordenado. Y el país puede ser también mi casa, mi familia, tu oficina, tu pequeña empresa, tu trabajo, tu barrio. Por carácter transitivo, podemos llevarlo a todos los niveles para que, de a poco cada día, una pequeña acción tras otra, pueda devolver el equilibrio perdido por no se sabe bien qué actitudes de los que bebieron una pequeña cuota de poder.</p>
<p>Previsibilidad. Saber que podrás moverte en cierto tiempo en un entorno que no cambie de la noche a la mañana.</p>
<p>Reglas claras. Hacer realidad lo que reza la Constitución de cada país es la mejor forma de honrar a quienes nos precedieron y sembrar para un futuro con mayor equidad (que es mucho mejor y superador que un mundo con más inclusión o igualdad).</p>
<p><strong>Las mismas reglas para todos. Esto es sumamente importante, porque de tanto ser flexibles, las reglas también se quiebran si permanentemente se transgreden. </strong></p>
<p>Contribución al bien común. Sencillamente, se trata de pensar en beneficio de la mayoría apuntando a su máximo bienestar.</p>
<p>Comunicación constructiva. <strong>El uso de lenguaje agresivo, posturas irónicas, capciosas, pícaras y oportunistas no suman en la construcción global.</strong></p>
<p>Transparencia a como dé lugar, caiga quien caiga.</p>
<p>Sentido de pertenencia. El amor por lo que uno es, lo que hacemos, lo que logramos, lo que anhelamos. Empezando por cada ciudadano, y proyectado a nivel de una nación.</p>
<p>Escucha abierta y receptiva. <strong>Los que tienen espacios de poder necesitan comprender profundamente que esa es sólo una misión temporal que se les ha asignado</strong>, que no tienen la verdad absoluta y que en el disenso aparece la diversidad, la inclusión de lo nuevo, y la construcción de algo mejor, más duradero y posiblemente, más creativo.</p>
<p>Innovación. Al estar más serenos y tranquilos en un escenario de países con marcos de estabilidad, incluyendo los gobiernos, lo jurídico, la operatoria de las empresas, la economía, los servicios funcionando aceptablemente bien, rápidamente el espiral que era negativo y que como un tornado arrasaba con todo a su paso, se transforma en una brisa fresca que trae nuevas perspectivas de crecimiento.</p>
<p>Servir. Más personas puestas al servicio del bien común, haciendo aportes constructivos.En esto, los empresarios, los medios de comunicación, los gobernantes y los referentes de todos los campos necesitan ser extremadamente cuidadosos: el impacto de sus acciones y de sus palabras son igualables a la mejor performance.</p>
<p>Performance a lo Bruce Lee destruyendo todo a su paso, defendiéndose aún de los fantasmas o a lo Barishnikov, bailando una danza sutil, suave, agradable, que produce arte, belleza y transforma desde la sencillez a lo profundo todo lo malo que haya que dejar ir.</p>
<p>Estos diez pasos son claves para construir mejores países. Lo que es lo mismo que anhelar mejor ciudadanía, <strong>con todo lo bueno que merece la raza humana en tiempos tan cambiantes, duros y desgastantes como los que se viven actualmente, en cualquier lugar del mundo donde nos encontremos.</strong></p>
<p>Empecemos por casa: nuestro país, ciudad, barrio, hogar, amigos y círculo directo. Y exijamos con todos los recursos que tenemos a mano que hagan lo mismo los poderosos de siempre, mientras nos vamos acoplando en una nueva realidad, enfocada en el bien mayor y no de unos pocos.</p>
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		<title>La motivación, esencial para encontrar trabajo</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Nov 2015 10:55:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Colombo]]></category>

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		<description><![CDATA[Estar sin trabajo cuando vivimos en plena etapa potencialmente laboral, es una de las situaciones más desafiantes y tristes que viven los seres humanos. Los que han pasado por estos momentos saben de la desazón, la baja autoestima, la tristeza &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20151110075501/la-motivacion-esencial-para-encontrar-trabajo/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estar sin trabajo cuando vivimos en plena etapa potencialmente laboral, es una de las situaciones más desafiantes y tristes que viven los seres humanos. Los que han pasado por estos momentos saben de la desazón, la baja autoestima, la tristeza y hasta la pérdida de fe y esperanza en un proceso que suele ser difícil.</p>
<p><strong>Partiendo de la base de que el trabajo es uno de los derechos humanos, y que lo ideal sería encontrar una labor que nos represente y nos permita canalizar nuestros dones y habilidades, al quedar sin ese espacio por diversos motivos muchas personas sucumben en lo más profundo de sus sombras y fantasmas, y arrastran, sin querer, a su entorno, familia, amigos, conocidos, relaciones</strong>.</p>
<p>El pesimismo suele adueñarse de ese tiempo, y se hace cuesta arriba remontar la situación.</p>
<p>La actitud puede ser la llave que necesitas trabajar para cobrar un nuevo impulso.Sabemos que siempre es más probable conseguir trabajo mientras tenemos empleo, que cuando estamos cesantes. ¿Por qué? Porque nuestra energía ya está dinamizada y en movimiento; porque tenemos activada –hasta inconscientemente- el ritmo biológico que implican las tareas  y las redes de contacto se van aceitando cotidianamente.</p>
<p>Sin embargo, ¿qué puedes hacer si estás sin trabajo y necesitas reinsertarte, o incluso, emprender tu negocio propio? Aquí van algunos aspectos de tu actitud que te ayudarán a alcanzar la meta.</p>
<p>El primero tiene que ver con aceptar la situación tal como se presenta, ya sea que te hayan despedido justificadamente o sin causa; que has sido parte de un recorte de la planta de personal, o que debiste cerrar tu negocio porque no prosperaba, ignorarlo es un punto de partida un tanto erróneo, que te llevará a generar pensamientos distorsionados.</p>
<p>Recuerda que en la claridad de mis pensamientos radica la velocidad de manifestación de mis resultados tangibles. Luego, hay que pasar a la acción  y esta es la parte entretenida del asunto. <strong></strong></p>
<p><strong>Lo natural en muchos casos es sentirse abatido, cansado y hasta derrotado, fracasado y sin más ánimo que tomar el control remoto todo el día y permanecer mucho tiempo en la cama.</strong> Frases como “estoy cansado”, “he trabajado muy duro y necesito vacaciones”, “la vida es cruel conmigo”, no te servirán de mucho en este momento. Puedes poner un par de días para terminar trámites ni bien quedaste sin trabajo, y, como máximo, al tercer día, retomar la acción.</p>
<p>Aunque parezca mentira, muchas personas que buscan empleo tienen dificultades para sostener una rutina diaria. Aspectos muy básicos como levantarse temprano y asearse, suelen quedar rezagados. Por eso, si bien no tienes un horario que cumplir de momento, ni exigencias, nuestro estándar de disciplina (entendida como dirección hacia la meta) se ha de flexibilizar acorde a la victimización en la que solemos entrar. <strong></strong></p>
<p><strong>Por eso, no le des espacio a la víctima que todos llevamos dentro: levántate todos los días lo más temprano que puedas; aséate; aféitate y prepárate como para ir al trabajo. Toma desayuno, si es acompañado mucho mejor, y establece como máximo un horario (digamos, las 8.30 AM) para comenzar tu nueva tarea: buscar trabajo. </strong></p>
<p>Seguro has escuchado la frase esa que dice “buscar trabajo es un trabajo” y es totalmente cierta, ya que requiere de planificación, tiempo, constancia, perseverancia, antenas paradas y estar muy atento a las señales que se van presentando. Cuando la actitud es positiva, van apareciendo indicios del camino que se va acercando. Por el contrario, si estamos cerrados y vulnerables, lo único que conseguiremos es eyectar cualquier posibilidad de reubicarnos.</p>
<p>En los aspectos prácticos, es necesario que retomes tu red de contactos. Más allá de lo que te diga el ego, es totalmente saludable compartir con quienes te aprecian tu situación laboral actual desde un punto de vista positivo. Una frase corta, como “realmente necesito trabajar”, puede ser el despertador a una nueva realidad en tu vida. No temas en expresar el pedido. <strong>Muchos hemos sido entrenados para no pedir ayuda; sin embargo, solicitarla es uno de los gestos más nobles y enriquecedores que podemos ejercer, y además, nos sorprenderán los resultados y las puertas que se pueden abrir.</strong></p>
<p>Si no lo has hecho, actualiza tu Currículum, tanto si estás con trabajo como si no, la sugerencia profesional es que mantengas al día tu hoja de vida. Interiorízate de las nuevas formas de postulaciones; pon la información relevante y sobre todo, los logros de tu gestión.</p>
<p>Si tienes pocos antecedentes no mientas ni exageres, sé preciso en las fechas, datos y referencias. Solicita a ex jefes o compañeros si puedes incorporarlos como referencias, con su e-mail y teléfono e incluye una pequeña foto con vestimenta profesional para causar una primera impresión en quienes no te conocen.</p>
<p><strong>También está la opción del video-currículum  y programarte alertas de empleo de redes profesionales como LinkedIn. En sitios de búsqueda de tu país y del exterior –recuerda que estamos en un mundo global- sube on-line el currículum, dedícale tiempo a esta tarea</strong>.</p>
<p>Infórmate de todo lo que acontece en tu sector, mantente al día con las noticias de la industria, ya que te dará la pauta hacia dónde va el rumbo de las cosas en ese momento. Retoma contactos de antaño, esas personas que no han sabido de ti por mucho tiempo, quizás deseen ver en qué has estado y cuál es tu experiencia actual, escríbeles en tono cordial y preséntate.</p>
<p>Finalmente, aprovecha el tiempo de búsqueda en nutrirte de otras habilidades que no posees hasta el momento. Por ejemplo, puedes acudir a organismos de gobierno, universidades, escuelas y organizaciones sociales para tomar un curso complementario; mejorar tu idioma; hacer una rutina de ejercicio físico todos los días sin excepción; leer algún libro que te interese. En fin, cualquier cosa que te nutra de una manera apropiada y que te deje en mejores condiciones para el siguiente paso.</p>
<p>Recuerda, la actitud lo es todo a la hora de proyectarte laboralmente. Por eso hay muchas personas sin estudios ni preparación de la llamada formal que llegan muy alto y otros con grandes enciclopedias encima, y que no saben moverse por la vida.</p>
<p>¿En qué grupo estás tú? Llegarás tan lejos y tan alto como quieras. Todo es una cuestión de dónde elijas estar.</p>
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		<title>El inventor del #Gato</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Oct 2015 10:26:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia y tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Colombo]]></category>

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		<description><![CDATA[“Gato”, “Hashtag”, “Etiqueta” o simplemente “Numeral”, todo vale según los territorios para denominar al símbolo por excelencia que se ha transformado en la más sencilla herramienta para catalogar temas a través de las redes sociales, y que, crecientemente, se incorpora &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/ciencia-y-tecnologia/20151014072601/el-inventor-del-gato/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong></strong>“Gato”, “Hashtag”, “Etiqueta” o simplemente “Numeral”, todo vale según los territorios para denominar al símbolo por excelencia que se ha transformado en la más sencilla herramienta para catalogar temas a través de las redes sociales, y que, crecientemente, se incorpora naturalmente en el uso cotidiano.</p>
<p><strong>Su masificación al punto de alterar las otrora estrictas normas de ortografía llegó también a la televisión, donde en todos los programas se colocan frases precedidos por el signo # para fomentar la interacción.</strong></p>
<p>Pero, ¿quién fue el inventor? Se llama <strong>Chris Messina</strong>, tiene 35 años y es de los Estados Unidos. Ni siquiera pensó en registrarlo, porque no imaginó jamás la repercusión que tendría. Y es más, asevera que fue por accidente.</p>
<p>No ganó ni recibe actualmente dinero por su invento. Exactamente el 23 de agosto de 2007 Messina propuso el uso del hashtag con un simple mensaje en la recientemente creada red Twitter para distinguir opiniones sobre un tema en particular. Ese día escribió, apelando a algo sencillo y disponible en el teclado del computador &#8220;¿qué les parece si usamos # (numeral) para grupos. Así #barcamp?”</p>
<p>Tiempo después, su grupo de amigos siguió utilizándolo con distintos conceptos y fue casi dos años después, en julio de 2009, que la red Twitter lo implementó formalmente como un ordenador de los motores de búsqueda a partir de esa o esas palabras claves.</p>
<p>El uso del hashtag se extendió rápidamente, y en 2014 entró como palabra oficial en el Oxford English Dictionary.</p>
<p>En diversas entrevistas, Chris Messina asegura.  &#8221;Yo quería una manera simple de hacer que se formaran grupos en Twitter que no me hiciera pensar mucho, así que hice esta propuesta<strong>.” También cree que la primera vez que el hashtag fue utilizado en la cobertura de una noticia fue a raíz de un incendio en San Diego, cuando le sugirió que lo utilice a un amigo periodista</strong>. “Desde allí es muy probable que se haya expandido su uso en lo que conocemos como periodismo ciudadano”, añadió.</p>
<p><strong>“Hashtag” es una palabra del inglés que conjuga dos conceptos, “hash” (almohadilla) y “tag” (etiqueta), y que, en la práctica, lo que logra es una cadena de caracteres formada por una o varias palabras seguidas</strong>. Esto, en lenguaje de los programadores de sistemas de computación e Internet, se transforma en una etiqueta de “meta datos” para que el usuario la pueda identificar rápidamente. También se utiliza en lenguaje de programación con distintos fines.</p>
<p>El uso masivo vino a partir de aquel sencillo mensaje de Messina, y hasta el momento, ha revolucionado la historia de las redes sociales.</p>
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		<title>La fama y su rol social</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Sep 2015 13:44:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Colombo]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando establecemos un sueño y una meta, a corto, mediano y largo plazo, por lo general nos olvidamos de algunos “pequeños” detalles. Y es justamente allí donde las cosas se van dando paso a paso, y es posible que irrumpan &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20150923104434/la-fama-y-su-rol-social/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando establecemos un sueño y una meta, a corto, mediano y largo plazo, por lo general nos olvidamos de algunos “pequeños” detalles. Y es justamente allí donde las cosas se van dando paso a paso, y es posible que irrumpan situaciones que no deseamos, o bien, si fueron anheladas en el pasado, ya no hacen tanto sentido en el presente. La fama y popularidad puede ser uno de estos ejemplos.</p>
<p>A través de los años he podido trabajar mano a mano con grandes líderes y referentes de distintos campos, a nivel internacional: artistas sumamente destacados, deportistas de elite (incluyendo las grandes figuras del fútbol y el boxeo mundial), políticos, empresarios, creativos y referentes de alto vuelo.</p>
<p><strong>Lo que comprobé, sin excepción, es que querían trascender y ser conocidos, aunque, cuando ese aspecto llegó a sus vidas, deseaban volver atrás el tiempo y que las cosas fueran diferentes. El acoso en la calle, la interpretación de sus dichos tomados como opiniones a rajatabla y aspectos de la vida personal transformado en alimento para las fieras, son parte de la cosa.</strong><strong></strong></p>
<p>Nacidos con un Don</p>
<p>Es por eso que el don, las habilidades con las que la creación nos ha dotado, se convierten en un buen salvavidas que resguarda de múltiples tempestades, y nos permite atravesar situaciones desafiantes, dotándolas de sentido.</p>
<p><strong>Cuando una figura se transforma en pública, por lo general una parte de ese ser humano pasa a ser compartida con millones de otros; es como si les perteneciera, y es precisamente este desdoblamiento y pérdida de la intimidad lo que más molesta o cuesta aceptar como parte del rol social.</strong></p>
<p>Doblemente comprometido es el asumir el trabajo del comunicador, que multiplica en su quehacer situaciones de todo tipo. Cada palabra, cada gesto, cada pregunta y cada respuesta se transforman en una prueba de asertividad.</p>
<p>Una vez, uno de los dos más grandes futbolistas de todos los tiempos me confesó:<em> “es como si estuviese en un juicio con un jurado que dictaminará qué está bien y que está mal de lo que voy haciendo, diciendo y hasta sintiendo.”</em>  Clara y contundente esta definición de lo que representa la fama.</p>
<p>Uno de los mayores desafíos que afrontan grandes figuras públicas o que trascienden hacia las multitudes, es el de mantenerse en equilibrio pese a todo tipo de circunstancias. Parte de la tarea de autoconocimiento consiste en asumir ese rol social como parte del contrato con su forma de expresión en este mundo físico. Será más llevadero en tanto puedan sostener el enfoque en ese don que por lo general descubrieron desde niños, aunque hasta décadas más tarde lo verían plasmado en algo tangible.</p>
<p>Un aspecto igualmente significativo es el de la dependencia de los demás. Por lo general, el moverse en entornos altamente competitivos, desarrollar tareas de altísima exposición y formar parte de ese indefinido mundo de lo que solemos llamar “la opinión pública”, somete a los personajes famosos en rehenes de su propia vida. <strong>Por eso, otra de las claves es la de trabajar la humidad, el sentido de logro desde lo individual hacia una profunda transformación en el mundo global, y cuál es su aporte: en definitiva, su misión de vida.</strong></p>
<p>Darlo todo, poner la profesión por delante del Ser humano; dejar hasta la vida en pos de lo que los demás esperan de nosotros, es algo común en la gran mayoría de los seres humanos.Lo curioso es que, cuando se produce algún acontecimiento disruptivo en la vida –una pérdida, enfermedad, fracaso- hay una vuelta al origen, para volver a darle sentido a la existencia, para encauzar el proyecto personal y profesional por canales más sanos y apropiados para nuestro nuevo ser.</p>
<p><strong>En estos días se ha despedido de la televisión Don Francisco. El trabajo que lleva como cara visible de un equipo de personas, bajo la denominación de “Teletón” en Chile, es un ejemplo de cómo se puede contribuir al bien común a partir del don personal.</strong></p>
<p>Más allá de los matices, discusiones y puntos de vista operativos de la Teletón, lo que importa en estos casos es centrarse en el resultado positivo. Según la gran mayoría de los testimonios que se conocen, los pacientes con capacidades diferentes, amputaciones y limitaciones de distinto tipo, han encontrado un nivel de satisfacción y de contención que no hallaron en otros lugares o servicios públicos o privados. Entonces, una vez más, el resultado es lo que hace la diferencia. Entendiendo que siempre se necesitan la transparencia y confiabilidad, todo lo demás son opiniones. Y las opiniones son como las narices: todos tenemos una.</p>
<p><strong>Sobre Don Francisco, o en verdad, Mario Kreutzberger –porque aquí ya estamos hablando de la persona- dicen que el único día en que no hizo su programa de TV más popular fue aquel en que falleció su madre</strong>. Recientemente declaró: <em>&#8220;en esta etapa de mi vida lo que más quiero es aportar y ojalá pueda hacerlo de la mejor manera&#8221;<strong>. </strong></em>Su creación “Sábado Gigante”, según se ha anunciado, llega a su fin este septiembre, dejando <strong>el <strong>record de ser el programa que lleva más años al aire en la historia de la televisión mundial: 54 temporadas.</strong></strong></p>
<p>Entonces, el ser humano y el personaje; el hombre y el comunicador, seguramente estarán más que satisfechos por estos logros y experiencias. Y de esto se trata la vida.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Lecciones que aprendimos de Les Luthiers y Daniel Rabinovich</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Aug 2015 13:23:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Colombo]]></category>

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		<description><![CDATA[Que el humor salva vidas no es novedad. Lo verdaderamente novedoso es que, desde el minuto en que se conoció el fallecimiento de uno de sus actores y fundadores, Daniel Rabinovich, el mundo se revolucionó al compás de las redes &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20150821102317/lecciones-que-aprendimos-de-les-luthiers-y-daniel-rabinovich/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Que el humor salva vidas no es novedad. Lo verdaderamente novedoso es que, desde el minuto en que se conoció el fallecimiento de uno de sus actores y fundadores, Daniel Rabinovich, el mundo se revolucionó al compás de las redes sociales enfocándose en algo mucho más grande que la muerte misma: el legado.</p>
<p>Es que la risa y el humor son contagiosos y por contagiosos, se volvieron virales los videos donde se lo seguirá disfrutando con sus ingeniosas ocurrencias.</p>
<p>Desde el punto de vista del crecimiento personal, tenemos al menos cinco lecciones que podemos aprender de él y de Les Luthiers.</p>
<p>La primera es que con humor todo es más sencillo. Rabinovich venía padeciendo serios problemas cardiológicos<strong>; incluso hace ya bastante tiempo que el grupo que integró desde el origen anunció su salida por problemas de salud</strong>. Sin embargo, en entrevistas esporádicas, algunas apariciones televisivas, y en recortes de escenas en largometrajes, lo hemos disfrutado haciendo del humor un arte.</p>
<p>Luego<strong>,  no es necesario usar palabrotas para hacer reír. El silencio, la “dislexia” verbal, la reinterpretación de ideas sencillas, son suficientes para darnos cuenta del enorme potencial de la comunicación humana. Incluso para marcar diferencias de opinión, es sabido que cuando una persona denosta a otra, habla más de la primera persona que de su ocasional ofendido.</strong></p>
<p>Tercero, la obra nos trasciende. Somos mucho más que una experiencia humana, por lo que cualquier cosa que dejemos hecha “de buen barro” y con manos de alfareros creativos, honestos y sensibles, perdurará por los tiempos de los tiempos. <strong>Eso no se borra. Tenemos muchísimos ejemplos, como el de la Madre Teresa, Martin Luther King, Gandhi, y tantos otros cercanos a los latinoamericanos. Sin ir tan lejos, acá nomás, Violeta Parra y su inmortal “Gracias a la vida”.</strong></p>
<p>Cuarto, en la experiencia está el aprendizaje. Los comienzos son tímidos, pequeños, con pasos a veces que nos asustan y hasta pueden paralizarnos por fracciones de segundos.</p>
<p>Aunque si nos animamos a zambullirnos por completo en las aguas de las vivencias, participando al ciento por ciento de lo que queremos lograr, estaremos marcando huella. La experiencia es más valiosa que los símbolos como el dinero, el estatus, y hasta el ego mismo.</p>
<p>Sin embargo, grande es la paradoja, que la experiencia termina por incluirlos como resultante final del camino: prosperidad, reconocimiento, y unas tremendas ganas de seguir haciendo más.</p>
<p>Finalmente,<strong>somos inolvidables. Si no para todo el mundo, al menos para un puñado de buenos corazones. Aquellos amigos leales, la familia con la que tenemos lazos fuertes y sinceros, los compañeros de ruta que estuvieron en distintos momentos. Por eso, en este paso por la vida, el legado y el sembrado es lo más importante. Lo demás son detalles.</strong></p>
<p>Asi vivió y sintió Daniel Rabinovich. Alma de actor, corazón de humor, como tantos otros.<strong>Hoy toca recordarlo y grabar su memoria ante su partida.</strong> No nos olvidemos de los artistas, son los que pintan paisajes hasta en el lugar más desolado y capaces de regar el pastizal más seco, para que, de a poco, aparezca un nuevo brote de esperanza.</p>
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		<title>¿Cómo saber cuál es mi misión en la vida?</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Aug 2015 13:43:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Colombo]]></category>

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		<description><![CDATA[Con mucha frecuencia un alto porcentaje de los seres humanos nos planteamos cuál es nuestra misión en la vida. Entendemos la Misión como aquello que venimos a cumplir en este plano físico de la existencia, mientras hacemos lo de todos &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20150811094332/como-saber-cual-es-mi-mision-en-la-vida/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con mucha frecuencia un alto porcentaje de los seres humanos nos planteamos cuál es nuestra misión en la vida. Entendemos la Misión como aquello que venimos a cumplir en este plano físico de la existencia, mientras hacemos lo de todos los días, y vamos observando –y participando- en este juego que llamamos vivir.</p>
<p>En numerosos seminarios y consultas personalizadas, muchas personas declaran no saber cuál es su misión en la vida. También postulan que se sienten perdidos, desorientados y muy desconformes con la forma en que llevan adelante sus asuntos.</p>
<p>Y allí aparecen los primeros signos que nos pueden llevar a la respuesta:  en la confusión entra a jugar un papel muy importante el pensamiento analítico, el sentir y el ser. Es decir, todo aquello que, más allá de lo que presuponemos y que en muchos casos, nos “pre-ocupa” (es decir, lo que nos mantiene ocupados antes de que las cosas sucedan).</p>
<p>Si bien hay que convenir en que no existe una regla exacta que determine cuál es nuestra misión, puesto que es algo que se siente muy profundamente, hay intuiciones que aparecen de vez en cuando y que nos marcan, como señaladores o banderas, si vamos en el camino acertado.</p>
<p>En otros momentos, el camino se desvía tanto por la fuerza de los acontecimientos, que nos sentimos en medio de una tormenta que, por más que sepamos que es pasajera, en ese instante la pensamos eterna.</p>
<p><strong>Una de las primeras claves para saber cuál es nuestra misión es la de observar. Si nos detenemos el tiempo suficiente, en calma y tranquilidad dentro del ajetreo diario, y miramos con atención todos los pasos que fuimos dando desde que tenemos conciencia –siendo muy pequeños- hasta el presente, hay un rumbo, un sendero que, instintivamente, fuimos trazando. </strong></p>
<p>Tal vez no aparezca con la claridad que quisiéramos, aunque por lo que he podido trabajar con miles de personas, y conmigo, las señales siempre estuvieron, sólo que no supe verlas o darles sentido a tiempo.</p>
<p>¿Por qué aparece aquí lo de “darle sentido”? Esa es la forma en que se produce la toma de conciencia, el aprendizaje y la certeza interior de que estamos en la senda apropiada. El sentido es lo que ratifica, le pone el sello de validez a ese tramo de experiencia que nos llevará a otras nuevas, siempre tras eso que denominamos misión.</p>
<p>Otra clave relevante es registrar. Como si fuésemos científicos de nuestra propia vida, necesitamos estar en el presente, y registrar en nuestra memoria interna todos aquellos signos, acontecimientos, personas que se cruzan en nuestra vida y que nos apoyan, y las oportunidades que se abren y se cierran, para conducirnos por nuevos caminos.</p>
<p><strong>Por lo general el cambio no tiene muy buena prensa. Se dice, casi condescendientemente, que todos los cambios son buenos. Lo que por lo general no se nos explica es cómo transitarlos sin ansiedad y sin cierta cuota de incertidumbre, inherente a ese proceso. Sin embargo, los cambios –planificados, repentinos o los que parecen un retroceso en cierto momento- son los grandes impulsores hacia la misión de vida. </strong></p>
<p>¿Cuánto tiempo hemos de permanecer en nuestra zona de confort, ese espacio conocido y muchas veces, doloroso y sin sentido? Sólo expandiéndola, podemos conocer lo que hay más allá, y, si nos animamos, encarar lo nuevo con un espíritu renovado.</p>
<p>¿Cuándo haremos el cambio en nuestra vida? <em>“Cuando estemos cansados y enfermos de estar cansados y enfermos…”,</em> dice el maestro espiritual John Roger<strong>. Es decir, cuanto verdaderamente estamos hartos de una situación, es que tomamos fuerza y, como podemos, nos zabullimos en las aguas tormentosas del cambio, conteniendo el aliento hasta salir de nuevo a la superficie. </strong></p>
<p>Por último, la Misión se manifiesta con un propósito de vida, no menos importante que la misión misma. <strong>¿Estoy haciendo lo que quiero? ¿Hay algo que me gustaría encarar y lo vengo postergando hace años? ¿Hay decisiones que no me animo a tomar? ¿Es mi vida tal y como la quiero vivir?</strong> ¿Estoy rodeado de las personas adecuadas que apoyan mi misión? ¿Siento que lo que hago suena fuerte dentro mío?  Si hoy mismo dejara de hacer las cosas que hago, ¿sentiría que pierdo una parte importante de mi ser?</p>
<p>Estas son preguntas claves que, respondidas con precisión y sin dudar, te darán la certeza de que estás en el sendero de tu misión de vida en este mundo. De lo contrario, quizás haya algunos ajustes que quieras empezar a hacer aquí y ahora, y desde hoy en adelante.</p>
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		<title>La adicción que padece el 95% de la población y de la que nadie habla</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Jul 2015 11:00:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Colombo]]></category>

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		<description><![CDATA[Dentro del universo de las adicciones, las políticas de estado, ONG, la educación y hasta la misma familia como núcleo formador de las nuevas generaciones, con mayor o menor éxito se enfocan en paliar algunas de ellas. Drogas, alcoholismo, tabaco, &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20150717070042/la-adiccion-que-padece-el-95-de-la-poblacion-y-de-la-que-nadie-habla/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong></strong>Dentro del universo de las adicciones, las políticas de estado, ONG, la educación y hasta la misma familia como núcleo formador de las nuevas generaciones, con mayor o menor éxito se enfocan en paliar algunas de ellas. Drogas, alcoholismo, tabaco, comida y la cada vez más frecuente, al trabajo, son sólo algunas de ellas.</p>
<p>Sin embargo, hay una adicción que padece el 95 por ciento de la población y de la que nadie habla. De tan cotidiana, parece estar incorporada de manera natural y conveniente en la rutina  y la operatividad diaria, que la hacemos pasar desapercibida.</p>
<p>Esta adicción, tan potente y cruenta como las mencionadas, es la del pensamiento negativo. Se trata de mecanismos muchas veces inconscientes en los que procesamos las ideas y situaciones que acontecen, y que como única arma, en primer lugar, las catalogamos con el signo de lo negativo.<strong> </strong></p>
<p><strong>Es tan potente la condición automática de procesar las cosas primero desde lo negativo, que solemos no tomar conciencia de su poder y de todo lo que nos limita.</strong> Así, una oportunidad de crecimiento profesional puede llenarnos de miedo; una conquista amorosa, de incertidumbre y parálisis; una enfermedad, de agravamiento de los síntomas; y un momento de disfrute con amigos y seres queridos, usualmente el 95 por ciento de la gente lo transforma en un espacio para quejarse y criticar a otros.</p>
<p>¿Te resulta conocida la historia? Los seres humanos somos animales de costumbre; por lo que si hacemos algo una suficiente cantidad de veces, resulta complejo para el inconsciente discernir cuál sería la mejor actitud a asumir frente a lo que se presenta. Y por lo general, se elige empezar por lo negativo.</p>
<p>Además de una carga muy grande de frustración, desgaste de energía y sensación de no futuro<strong>, las personas en esta condición generan un entorno igualmente negativo ya que es verdaderamente desafiante invitarlos a que consideren otro punto de vista, más neutral </strong>si se quiere, como un primer paso para salir de ese espiral negativo que siempre es descendente: te tira y te chupa hacia abajo. Nunca hacia arriba.</p>
<p><strong>Algunas de las emociones que despiertan esta reacción automática que padece la gran mayoría de las personas son rabia, odio, culpa, celos, miedo y envidia;</strong> <strong>que se manifiestan en pensamientos obsesivos y recurrentes, rigidez, preocupación exagerada, fantasías siempre catastróficas y la letal combinación de la mitomanía, que es la adicción a mentir. </strong></p>
<p>Si a esta adicción le sumamos sus manifestaciones, el panorama se completa con un ajedrez nada positivo: las hay a sustancias –como las mencionadas al comienzo-; a actividades –como el juego, ejercicio físico en exceso, cirugías plásticas, trabajo y a personas, relaciones enfermizas, codependencia, manipulación psicológica, agresión-.</p>
<p>Cómo tomar conciencia</p>
<p><strong>Estudios científicos han investigado que para neutralizar un solo pensamiento negativo se necesitan al menos unos 33 pensamientos positivos; </strong>por lo cual podemos darnos cuenta de la potencia y la forma en que nos afecta permanecer en ese espiral destructivo la mayor parte del tiempo. Una cosa es un enojo por algo en particular –que siempre es conveniente dejar resuelto lo antes posible-, y otra es articular la vida alrededor de ese estado interno.</p>
<p><strong>Por eso muchas manifestaciones físicas de enfermedades según múltiples estudios de la ciencia, se asocian con el pensamiento negativo. Es, literalmente, una lucha sin cuartel que baja las defensas, corroe el sentido de supervivencia humano, y se limita en extremo el poder de aprendizaje aún de las cosas más difíciles.</strong></p>
<p>Como dicen los anuncios, “ante cualquier duda o síntoma, siempre consulte con el médico”. En este caso, las terapias de profesionales, la consulta con médicos sensibles y abiertos, la participación en grupos terapéuticos específicos y el nutrirnos con herramientas de autoconocimiento, son parte del proceso para superar la adicción al pensamiento negativo<strong>. </strong></p>
<p><strong>Leer libros que nos eleven; ver películas que no sean cruentas ni agresivas; establecer conversaciones amables; referirnos a otros y a nosotros mismos con sensibilidad,</strong> son parte de la observación cotidiana por la que puedes comenzar a cambiar estos patrones.</p>
<p>Si pensamos que nuestro paso por este mundo es apenas un soplo en la eternidad, vale la pena proponernos un cambio. A veces, un pequeño giro en un hábito poco saludable dispara la alternativa de encarar la vida con nuevo entusiasmo y ánimo<strong>.</strong></p>
<p>Los episodios que podemos catalogar como “negativos” seguirán presentes, ya que forman parte de la condición humana. Aunque poco a poco iremos apagando su potencia, y los reemplazaremos casi automáticamente por otros más saludables.</p>
<p>Vale la pena probar y hacer el camino de auto conocimiento para superar la adicción al pensamiento negativo: y lo más reconfortante es saber que se puede lograr si persistimos en ese camino. Y, sobre todo, si lo elegimos a conciencia y poniendo todo para cambiar.</p>
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		<title>Exitismo versus realidad: esa es la cuestión</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Jul 2015 12:04:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Colombo]]></category>

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		<description><![CDATA[La reciente Copa América que consagró a Chile como su merecido Campeón, representa una enorme oportunidad para todos los países participantes, inclusive el anfitrión, para reflexionar sobre el exitismo, una conducta extendida y generalizada entre millones de personas. El exitismo &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20150705080402/exitismo-versus-realidad-esa-es-la-cuestion/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La reciente Copa América que consagró a Chile como su merecido Campeón, representa una enorme oportunidad para todos los países participantes, inclusive el anfitrión, para reflexionar sobre el exitismo, una conducta extendida y generalizada entre millones de personas.</p>
<p>El exitismo parte de creer una cosa que no es. Y en ese creer, está el nudo de la cuestión, que tiene que ver con no querer ver ni aceptar una realidad diferente a la que es mi deseo.</p>
<p>En lenguaje psicoanalítico, deseo no es igual que goce, aunque a los fines de esta nota sus límites pueden ser asociables, según los postulados de Jacques Lacan. “Deseo” fervientemente un resultado positivo para mi país – empresa – trabajo – situación personal – relación, y, a la vez, me regodeo en el goce –que de sensual y disfrute no tiene nada, siguiendo con Lacan-, que es ni más ni menos que la forma casi flageladora que toma el inconsciente de manifestar mis propios fantasmas. Y como inconsciente que es, no me doy cuenta, puede producirme dolor, puedo herir y lastimar a otros, e igualmente sigo eligiendo una y otra vez ese patrón de conducta.</p>
<p><strong>Esta no es una nota sobre fútbol ni sobre la Copa América, aunque, bienvenido sea el merecido triunfo de Chile sobre Argentina el memorable sábado 4 de julio de 2015, que ya forma parte de la historia del deporte latinoamericano. Es, apenas, una aproximación al exitismo versus la realidad. </strong></p>
<p>Muchos seres humanos basan su vida en símbolos: dinero, estatus, éxito, sexo por deporte (“Sexo sin amor”, ¿recuerdan eso?). Esto está más cerca del goce.  Otros, se atreven a bucear su vida en base a experiencias: aventuras, conocimiento, aprendizajes, transformar el dolor en algo positivo, asumir las derrotas, levantar la frente y seguir caminando, y darle sentido a la vida.</p>
<p>En estos días, en muchísimos países se han vivido episodios de xenofobia muy pronunciados; odios tan arraigados culturalmente, que con los modismos propios regionales se sintetizan en memes, bromas, ilustraciones de mayor o menor gusto e impacto. De todas formas, son una forma de descargar la frustración frente a lo inevitable.</p>
<p>¿Lo que nos frustra, entristece, decepciona y nos violenta sirve para crecer y avanzar?¿Qué pasaría si esa experiencia que se manifiesta con tanta vehemencia no es otra cosa que lo que nos toca transitar justo en este momento histórico en que estamos viviendo como individuos y como sociedad, para crecer?</p>
<p><strong>Quedarnos con el insulto, rebajar al que ganó (y al que perdió), no poder tener ni la más mínima compasión  (con-pasión) con el que no salió favorecido, ni con aquel que conquistó una hazaña, lleva a muchas personas a sacar el monstruo que todos llevamos dentro.</strong> Es como si tuviésemos la imperiosa necesidad de catalizar de inmediato muchos años de enojos contenidos. Y no de celebración precisamente, sino de destrucción.</p>
<p>En el fútbol, como en la vida, a veces se gana y otras se pierde. Cuando perdemos en la vida, podemos asumir dos posturas: quedarnos como víctimas, paralizados ante la contundencia de los hechos o tirar unos lagrimones, llenar el pecho de aire, mirar hacia adelante y arriba, y seguir adelante. No hay términos medios.</p>
<p>Tampoco los hay para el que gana, porque cuando somos demasiado exitistas aunque sea por el impulso de los hechos solemos entrar en una pirámide de “invencibilidad” igualmente peligrosa que en el sentido opuesto. Dejando en claro que está merecidamente bien la celebración, el festejo, y todas las emociones positivas que esto trae aparejado, quizás esté bueno reflexionar qué nos dejan estos episodios de éxito y de la realidad del fracaso: dos caras del mismo asunto.</p>
<p><strong>¿Por dónde empezar? Por observarnos en nuestras pequeñas conductas cotidianas. En el lenguaje que utilizamos. En las voces de los relatores. En los twits que muchos hacen circular insultando y rebajando a otros.En cómo los medios titulan en uno y otro país y en otro más. En cómo quieren catalizar la rabia los desfavorecidos, destruyendo como un vendaval casi todo lo que queda a su paso. En cómo se capitalizan desde el poder de turno los éxitos. Y como tratan de esconder las derrotas los de enfrente. En cómo se toman las cosas unos y otros. </strong></p>
<p>Darle cabida a las emociones, dejar que se expresen y salgan, es quedarse sólo a medio camino: la otra parte de la ruta es qué hago con eso que siento; cómo lo transformo en algo positivo, para todos, para el mundo. Cómo me constituyo a partir de ese hecho en mejor persona. Y recién allí se empieza a producir lo más importante: la toma de conciencia.</p>
<p>Si miramos en perspectiva el universo respecto a este pedacito del Planeta Tierra, somos mucho más minúsculos que la cabeza de un alfiler. Entonces convengamos en que no vale mucho la pena creérsela demasiado con los símbolos. Enfoquémonos en las experiencias: ésas sí que son nutritivas, duraderas e inolvidables, y las que llevaremos por siempre grabadas en relieve hacia afuera hasta que dejemos este plano físico.</p>
<p><strong>Celebremos los éxitos. Bendigamos las derrotas. Sin exitismo y asumiendo la realidad tal cual es. Y sólo así podemos dar el siguiente paso en la escala de evolución humana. </strong></p>
<p>Algo nuevo está naciendo, lo sabemos. Hay muchos cambios que se están precipitando. Se caen y cambian los paradigmas. Entonces, no juguemos a los distraídos frente a las evidencias de conductas viejas que siempre van a querer volver. En vez de eso, la invitación es a evolucionar juntos, y abrirnos a nuevos niveles de conciencia y de conocimiento de nosotros mismos.</p>
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		<title>Ni “cruel enfermedad” ni “luchar”: los pacientes de cáncer rechazan los eufemismos</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Jun 2015 11:55:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Colombo]]></category>

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		<description><![CDATA[Los seres humanos somos expertos en inventarnos mundos de fantasía y realidades paralelas. Y también, por lo general, de esquivarle al dolor como si fuese un enemigo con el que jamás quisiéramos ni debiéramos encontrarnos. La mala noticia es que &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/salud/20150624075513/ni-cruel-enfermedad-ni-luchar-los-pacientes-de-cancer-rechazan-los-eufemismos/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los seres humanos somos expertos en inventarnos mundos de fantasía y realidades paralelas. Y también, por lo general, de esquivarle al dolor como si fuese un enemigo con el que jamás quisiéramos ni debiéramos encontrarnos.</p>
<p>La mala noticia es que siempre tendremos experiencias de dolor, que, debidamente resignificadas, construirán los siguientes escalones en nuestra evolución.</p>
<p>Y la buena noticia es que todos, desde lo individual hacia lo colectivo, podemos empezar desde ahora a dejar de usar eufemismos que lo único que quieren hacer es engañar (nos) de que las cosas no existen, o que son más leves de lo que en realidad se presentan.</p>
<p><strong>Recientemente un grupo español de pacientes con cáncer ha pedido a los medios de comunicación que en las noticias y reportajes relacionados con el cáncer prescindan de utilizar un lenguaje &#8220;bélico y heroico&#8221; y no usen expresiones como &#8220;la lucha contra el cáncer&#8221;, &#8220;vencer al cáncer&#8221; o &#8220;ser valiente&#8221;, ya que puede tener grandes repercusiones negativas en los pacientes y familiares de quienes no han logrado superar la enfermedad.</strong></p>
<p>Así se desprende del decálogo del buen tratamiento informativo de la enfermedad elaborado a partir de la jornada &#8216;Cáncer y medios de comunicación: hacia una correcta información&#8217;, celebrada en el marco del 8 Congreso de Pacientes con Cáncer y avalada por la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) y Federación Asociaciones de Periodistas de España (FAPE).</p>
<p>De este modo, para este grupo de pacientes estas expresiones hacen que el cáncer &#8220;se perciba como una lucha&#8221; o una batalla en las que, generalmente, gana el más fuerte o el más valiente.</p>
<p>La experiencia de recobrar la salud es única y sumamente individual, independientemente que involucre a todo el entorno. Los deseos, anhelos, miedos y la fuerza interna son indelegables. Y, como aseveran estos pacientes con cáncer, <em>&#8220;en el proceso de esta enfermedad no siempre gana el que lucha; por tanto, evitar desde los medios de comunicación este lenguaje sería lo más apropiado para quienes están recibiendo tratamientos oncológicos&#8221;.</em></p>
<p><strong>Lo mismo ocurre con términos como &#8220;padecer un cáncer&#8221; o &#8220;sufrir un cáncer&#8221;, que a su juicio &#8220;aumentan las connotaciones negativas que, ya de por sí, tiene la palabra cáncer&#8221;. En su lugar, recomiendan usar expresiones como &#8220;tener cáncer&#8221;, &#8220;convivir con el cáncer&#8221; o ser paciente de cáncer.</strong></p>
<p><em>&#8220;Aún utilizamos términos y expresiones capaces de estigmatizar a quienes convivimos con la enfermedad. Los medios de comunicación tienen un papel fundamental en conseguir la normalización social del cáncer y, por ello, constituyen el primer paso para cambiar la percepción que tenemos de la enfermedad&#8221;,</em> afirman.</p>
<p>En el decálogo también piden evitar eufemismos, comparaciones y rodeos al hablar de cáncer, y consideran que no utilizar expresiones desacertadas es el primer paso para desestigmatizar esta patología.</p>
<p>Algunas de las más extendidas en América Latina son:“larga y penosa enfermedad&#8221;;“tiene la papa”;“está podrido por dentro”;“una cruel enfermedad”;“la innombrable”.</p>
<p>Y, yéndonos a otras enfermedades:“la peste rosa”  (HIV/Sida);“el mal de sambito&#8221; (Parkinson y otros); ”grave enfermedad neurodegenerativa” (Alzheimer);“no le llega el agua al tanque”, “le faltan unos caramelos” (retrasos madurativos);“se la pegó”  (infectocontagiosas)</p>
<p><strong>También es un error llamar “incurables” o “enfermedad terminal”, ya que no está demostrado ni por los científicos más avezados que todas las enfermedades no puedan curarse; y además, todos somos terminales, puesto que nadie es eterno. </strong></p>
<p>Por lo tanto, decretar a través del lenguaje, el periodismo, las charlas cotidianas y los intercambios de cosas tan nocivas como los chismes, no sólo es violencia y discriminación, sino que estigmatiza y produce un dolor tan fuerte como puede ser el desafío de enfermedad por el que atraviesa la persona.</p>
<p>¿Si estuvieses como enfermo, viviendo esa realidad, te gustaría que te llamen de esa forma?</p>
<p>Volviendo al ejemplo de los pacientes de cáncer de España, cuidar el lenguaje en que se expresan en relación con la enfermedad  &#8221;ayuda&#8221; a los propios pacientes y familiares a hablar sin tapujos del cáncer (por extensión, de cualquier otra sintomatología), algo que contribuye a la normalización social de la enfermedad.</p>
<p>Ocurre todo lo contrario con el uso de expresiones como &#8220;las drogas son el cáncer de la sociedad&#8221;, que para esta entidad aumentan las connotaciones negativas y el estigma de los pacientes con cáncer.</p>
<p><strong>También piden ser precisos en lenguaje &#8220;siempre de manera comprensible&#8221; y rigurosos con las informaciones sobre investigación, mencionando si las terapias están en fase de investigación y, por tanto, si aún falta mucho tiempo para que esté disponible en la práctica clínica, con el fin de <em>&#8220;evitar generar falsas expectativas en los pacientes y familiares&#8221;.</em></strong></p>
<p>Por otro lado, han criticado que las imágenes que ilustran las informaciones sobre cáncer, ya sea en televisión o en prensa escrita, suelen mostrar a personas físicamente deterioradas, algo que &#8220;no siempre es real&#8221; en estos casos ya que &#8220;existen tratamientos con efectos secundarios menos agresivos que la quimioterapia tradicional y con menos repercusiones a nivel físico&#8221;. En cambio, los pacientes piden ofrecer una &#8220;imagen real&#8221; de la situación de los tratamientos oncológicos, sin ser optimistas sobre el pronóstico de ciertos tipos de cáncer así como de la eficacia de algunos tratamientos.</p>
<p><em>&#8220;Los pacientes creemos que es importante evitar paternalismos y dar una información lo más real posible, siempre teniendo en cuenta la repercusión que pueden tener estas noticias&#8221;,</em> han reclamado.</p>
<p><strong>En otro sentido, piden &#8220;precaución&#8221; en las noticias relacionadas con terapias naturales, dietas anticáncer o tratamientos complementarios, ya que un mal tratamiento informativo de estas cuestiones puede provocar problemas de adherencia a tratamientos convencionales en detrimento de terapias que no han sido contrastadas científicamente.</strong></p>
<p>Por último, cada vez que se brinda una información del <em>tipo “se probó una nueva vacuna contra cierto tipo de tumores en 24 ratones”, o “los científicos descubren una vacuna contra el VIH que estaría disponible hacia el 2050, de resultar las pruebas de la FDA…”,</em> no sólo dañan sino que no contribuyen en nada al rigor con que debieran manejarse las informaciones.</p>
<p>Hay muchas organizaciones no gubernamentales y foros de periodismo que trabajan en manuales y procedimientos para abordar informaciones sobre enfermedades y procesos de salud de las personas.</p>
<p>La información siempre está disponible, sólo hay que saber buscar y, sobre todo, abrirse a tomar conciencia del infinito poder multiplicador que tiene cualquier mensaje: desde una charla entre dos personas, hasta una noticia en un medio de comunicación. La sensibilidad, el cuidado y la visión realista y de apoyo al enfermo deberían ser parte de la nueva ética y los valores humanos en estos temas… y en tantos otros.</p>
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		<title>Violencia social, otra mirada posible</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Jun 2015 11:41:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Colombo]]></category>

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		<description><![CDATA[En el mundo actual, prácticamente no quedan lugares seguros. Así se desprende de distintos informes que avala la ONU, donde se mide el impacto de la violencia social que afecta a casi todos los rincones.  ¿Y por casa cómo andamos?  &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20150602074136/violencia-social-otra-mirada-posible/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el mundo actual, prácticamente no quedan lugares seguros. Así se desprende de distintos informes que avala la ONU, donde se mide el impacto de la violencia social que afecta a casi todos los rincones.  ¿Y por casa cómo andamos?  Chile se viene ubicando entre los países más pacíficos de América Latina; por caso, en el Índice de Paz del 2014 ocupa el puesto número 30 y ha crecido levemente en seguridad respecto al período anterior. En Argentina, se descendió más de un 6% ocupando el puesto 43 en la medición global. Los demás países de la región no están mucho mejor.</p>
<p>La medición cruza múltiples variables como la correlación con el nivel de ingresos, educativo y de integración regional, y la consideración de que los países pacíficos tienen altos niveles de transparencia y bajos niveles de corrupción. Los 10 países mejor ubicados son: 1°  Islandia; 2°  Dinamarca; 3° Austria; 4° Nueva Zelanda; 5° Suiza; 6° Finlandia; 7° Canadá; 8° Japón; 9° Bélgica y 10° Noruega.</p>
<p>Sin embargo, cuando se muestran así las cifras, los datos saben a poco. Hay que meterse a ver qué le pasa al ciudadano (y por qué no, empezar a llamarlo “vecino” buscando una máxima proximidad humana) en todos los estratos sociales; indagar, escuchar y leer entre líneas, para aproximarnos, en el tiempo y con paciencia, a una visión más clara sobre los fenómenos de violencia social.</p>
<p><strong>La pregunta, entonces, es ¿la violencia se relaciona directamente con la falta de seguridad, y, a la vez, con la falta de sensación de paz? Definitivamente, la respuesta es sí. Violencia, se interpreta y vive casi como una violación de derechos básicos, que, vulnerados o, por lo menos, han intentado silenciar durante décadas, general un espiral negativo, que conduce a una explosión de hechos aparentemente aislados aunque igualmente graves.</strong></p>
<p>Debe quedar claro que esta opinión no avala, justifica ni sustenta ningún hecho de violencia, pero sí los entiende desde una concepción integral y una mirada abarcativa.</p>
<p>El segundo aspecto, la falta de seguridad ciudadana, es otro de los pilares de las escaladas de violencia. El estímulo de cientos de casos que diariamente inundan los contenidos informativos alrededor del mundo; las desigualdades sociales; la falta de una verdadera política de inclusión y la sensación de no futuro, <strong>constituyen otros aspectos no menos violentos que aquel hecho que se expresa en acontecimientos que, un tanto pálidamente según suelen expresar los partes oficiales pos-eventos, “se salieron de su cauce normal.” </strong></p>
<p>¿Qué es lo normal, entonces? Lo deseable, es recuperar la sensación de paz. Por eso que los procesos de pacificación internos en un país, tienen que ver con el cruce de múltiples variables, que no se limitan a los índices elaborados en no sé qué lugar del mundo, o en nuestro propio territorio. La paz es un proceso activo. Empieza desde lo individual a lo grupal. <strong>Requiere destrezas muy enfocadas en el logro de lo que se busca transformar, y no puede justificarse bajo ningún punto de vista. La violencia no construye, todo lo contrario: tira por la borda cualquier intento de cambio, por más lícito y necesario que sea.</strong></p>
<p>Sabemos que en América Latina hay muchas escaladas de hechos violentos orquestados como verdaderas operaciones por distintos sectores. Incluso hay gobiernos que fogonean la violencia, para “neutralizar” los posibles efectos de un reclamo masivo.En definitiva, cómo se ejecutan se convierte en una anécdota, cuando el resultado es altamente nocivo: personas y bienes seriamente afectados; <strong>una pátina de desazón por la pérdida de rumbo y claridad en lo que buscaba conquistarse, por ejemplo, en una marcha o reclamo social; y, más grave aún, la pérdida de confianza sobre la legitimidad de los procesos que buscan transformar realidades y la sensación de un Estado ausente. </strong></p>
<p>¿Cuáles serían algunas alternativas posibles? Dialogar más efectivamente. Convocar de inmediato a los grupos implicados en protestas y establecer mesas de intercambio con resultados que se puedan medir.</p>
<p>Adoptar políticas globales inclusivas en lo social abarcando educación, salud, trabajo y sentido de futuro. Intercambiar experiencias con países donde, de momento, viven con mayor índice de pacificación interna. Asumir, desde el Estado, las empresas y los sistemas económicos y educacionales mundiales, la necesidad de generar procesos de paz permanentemente. <strong></strong></p>
<p><strong>Entrenar mejor las fuerzas de seguridad. Comunicar anticipadamente las normas y regulaciones para las protestas y marchas. Educar en la paz mediante la vuelta a los valores y principios de la ética, integridad y respeto. Garantizar la libre circulación de ciudadanos y su completa integridad ante cada protesta</strong>.</p>
<p>Prevenir con acciones concretas. Monitorear y trabajar las estrategias de inclusión, que deben abarcar todos los sectores del país, y no solamente las grandes ciudades. Trabajar junto a los medios las mejores prácticas de comunicación que han sido probadas a nivel mundial para el abordaje de contenidos que permitan informar sin generar –muchas veces sin quererlo- cierta exageración de la violencia.</p>
<p>El proceso será lento, aunque con toda seguridad, efectivo. Sólo hace falta la voluntad de llevarlo adelante, persistiendo y poniendo como único foco lo más importante: <strong>el derecho del ser humano a expresarse, gestar cambios y ayudar al entendimiento, pensando en el bien mayor de todos.</strong></p>
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		<title>La otra salida del clóset</title>
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		<pubDate>Mon, 18 May 2015 11:52:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciudadanía]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Colombo]]></category>

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		<description><![CDATA[Casi como fantasmas que pugnan por dejar sus oscuros laberintos, la mayoría de los países de América Latina, y el nuestro no es una excepción, están viendo como los velos que ocultaban tantas cosas se van cayendo uno a uno. &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/ciudadania/20150518075257/la-otra-salida-del-closet/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Casi como fantasmas que pugnan por dejar sus oscuros laberintos, la mayoría de los países de América Latina, y el nuestro no es una excepción, están viendo como los velos que ocultaban tantas cosas se van cayendo uno a uno. Como en una trama enrevesada donde el poder se combina con la ambición y la falta de escrúpulos, los personajes que hasta ayer no más se movían en las sombras, deben salir a la luz.</p>
<p>Sus rostros, blancos de tanto ocultamiento, negros de alma en muchos casos, no pueden ocultar lo inevitable: los paradigmas se van rompiendo, como si fuese “su” propio Muro de Berlín. Y a su paso, lento pero inquebrantable, van quedando los trozos de historia corrompida, que busca liberarse y salir a la conquista de su más valioso tesoro: la verdad.</p>
<p><strong>Las sociedades de muchos países latinoamericanos son machistas en esencia. Esto tiene múltiples manifestaciones que podemos corroborar todos los días: desde la desigualdad de género, la falta de inclusión de personas con capacidades diferentes; las dificultades para quienes eligen su objeto de amor en personas del mismo sexo, y hasta la dificultad de legisladores y gobiernos de ponerse de acuerdo en temas básicos como el uso del preservativo, o traer al presente leyes vigentes que en muchos casos tienen casi un siglo.</strong></p>
<p>Por eso, hay una salida del clóset de la vida, de los individuos, del ser en esencia que busca expresarse más libremente. ¿Son acaso los nuevos medios digitales, como las redes sociales, esa barricada que facilita la expresión sin más censura que el límite de 140 caracteres?</p>
<p>¿Es la irrupción de lo que podríamos llamar un periodismo ciudadano, que mucho más rápidamente, multiplica sus reclamos y conflictos?</p>
<p>¿Existe una validación del nuevo ser humano que está emergiendo? Muchas preguntas para un puñado de respuestas.</p>
<p><strong>En muchos casos, la salida es desde lo individual hacia lo comunitario. Así, el auge de las juntas de vecinos, y de todo tipo de organizaciones del tercer sector, haciendo tareas que en muchos casos corresponden a las políticas que se esperan del Estado, cubren esa brecha para hacer menos angustiante la situación de miles de conciudadanos. </strong></p>
<p>En otros, las mismas fuerzas se van reconvirtiendo en proyectos más fuertes, poderosos, (“empoderados” parece ser la palabra de moda) y contundentes a la hora de fijar posiciones… lo que no gusta demasiado a los fantasmas, (perdón) a los círculos de poder tradicionales a los que no les apetecen los cambios demasiado rápidos.</p>
<p>Pero lo bueno de la historia, es que pese a que precipitan desenlaces no todos felices –como la muerte de seres inocentes, la caída de la reputación de muchos otrora intocables, y hasta el arrancar de raíz los viejos preceptos llenos de vicios desactualizados-, hay un sentimiento común de esperanza. Y de fe.</p>
<p><strong>A diferencia de los conocidos de siempre, que existen en todo el mundo y forman parte de lo que ellos autodenominan ‘la elite del poder’, al ciudadano común le vienen bien los cambios. Por eso, no tiene mucha paciencia. Y así, no se hace esperar. Marcha, protesta, pública una carta de lectores, lleva su caso a la radio y la televisión; escribe en sus redes sociales; articula campañas de bien común, y lucha por lo que considera más justo y equilibrado, con el impulso de esa fe y esa esperanza que, a veces, son los únicos faros que iluminan el lúgubre pasado que se resiste a salir de escena.</strong></p>
<p>Así las cosas, las cartas están echadas. El mundo está saliendo de su propio clóset. Y si todo resultara como la mayoría anhela, los cambios serán tan inevitables como positivos. Y para siempre. Hay un renacer del mundo globalizado que se manifiesta cada día con mayor contundencia (incluyendo las múltiples formas de la crueldad humana que tanto nos horrorizan). Hay un renacer espiritual, que va más lejos y más rápido que los dogmas.</p>
<p>Y entonces, llegará el día en que como sociedades, los países de esta parte del mundo, veremos un nuevo horizonte, con mayor optimismo para los niños y jóvenes  y para transitar los últimos años de los adultos y ancianos con mayor tranquilidad y equilibrio. Para, recién en aquel momento, volver a creer en que cambiar valió la pena.</p>
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		<title>¿Qué aprendemos de los desastres naturales?</title>
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		<pubDate>Sat, 02 May 2015 17:27:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Colombo]]></category>

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		<description><![CDATA[En el largo historial de grandes desastres naturales que tiene Chile, al igual que otros rincones del mundo, hay un impacto indudable en el carácter, la voluntad y las emociones de los afectados en forma directa e indirecta, y del &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20150502132733/que-aprendemos-de-los-desastres-naturales/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el largo historial de grandes desastres naturales que tiene Chile, al igual que otros rincones del mundo, hay un impacto indudable en el carácter, la voluntad y las emociones de los afectados en forma directa e indirecta, y del país en su conjunto.</p>
<p>Cada hecho pasa a ser significativo desde el primer instante en que acontece, por lo cual aparecen algunos rasgos de la templanza humana que vale la pena rescatar. Más allá de la pregunta obligada de por qué ocurren estos hechos, <strong>es posible darle otra mirada, a la par de contener, atender, resolver, socorrer y prevenir, que son las funciones esenciales del Estado y sus representantes en los diversos niveles.</strong></p>
<p>Todos los seres humanos tenemos nuestros propios desastres naturales: pérdidas, desafíos grandes de salud, rupturas, fraudes, discriminación y rechazo son sólo algunas marcas que nos atravesarán para siempre, si no sabemos capitalizarlas a tiempo. Es lo que en el lenguaje de la psicoterapia se denomina “resiliencia”, que es la capacidad de sobreponernos a los desafíos gigantescos, y resignificarlos para crecer, aunque duela.</p>
<p><strong>El dolor por la pérdida es lo primero que aparece. La irrupción, por lo general, sin anunciar  estos episodios nos marca de una forma tan contundente, que nos sentimos desnudos frente a la tremenda adversidad. El proceso de pérdida encuentra su cauce cuando, tras el desánimo inicial y las consecuencias lamentables en muchísimos casos, empezamos a andar paso a paso, para reconstruirnos.</strong></p>
<p>Lejos del estrépito de lo que vivimos en esos momentos, en el silencio del alma aparecen en forma consciente o no la reflexión sobre el sentido de finitud.</p>
<p>En occidente hemos sido entrenados a pensar la vida como si siempre hubiese un mañana y cuando la vida misma nos arrebata algo que queremos –como una persona entrañable-; por lo que luchamos muchísimos años –como nuestra vivienda, negocio o pertenencias- o la salud y todas las limitaciones que conlleva por lo general, nos damos cuenta que no somos eternos, y que, si lo miramos en perspectiva más allá del dolor del instante presente, podemos ver que esto tan tremendo viene a enseñarnos algo: nuestra fortaleza interna.</p>
<p><strong>Es ahí donde el proceso de reconexión individual empieza a crear nuevas realidades. Se activa el sentido de ayudar que, como una gran cadena de manos, va armando un engranaje consistente para sobrellevar lo inevitable. Y nos damos cuenta, por fin, que, “no sé cómo”, estamos saliendo adelante, y que lo valioso es vivir más el presente y agradecer por lo (poco o mucho) que nos ha quedado.</strong></p>
<p>Quedan para otras reflexiones el apoyo que necesitemos recibir; siempre es bueno abrirse a pedir, a exigir si es necesario, y a proponer alternativas individuales y de bien común.Transitaremos después el proceso de darle sentido a la experiencia, y apoyar a otros cuando atraviesen cosas realmente difíciles.</p>
<p>Lo que sí es seguro, nunca volveremos a ser los mismos. Estamos cascoteados, golpeados, heridos, dolidos. Y más fuertes si la voluntad interna sale a la luz.</p>
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