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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Cristián Orellana</title>
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		<title>Star Wars y la guerra del espóiler</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Dec 2015 20:06:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Cristián Orellana]]></category>

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		<description><![CDATA[Advertencia, este artículo no tiene “spoilers”. Espóiler: “Se llama espóiler a la información que adelanta partes importantes de un relato de ficción, lo que Roland Barthes llamaba ‘funciones cardinales’, verdaderos ‘nudos’ del relato que inauguran o concluyen una incertidumbre”. (Definición &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cine/20151230170609/star-wars-y-la-guerra-del-espoiler/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Advertencia, este artículo no tiene “spoilers”.</em></p>
<p>Espóiler: <em>“Se llama espóiler a la información que adelanta partes importantes de un relato de ficción, lo que Roland Barthes llamaba ‘funciones cardinales’,</em> <em>verdaderos ‘nudos’ del relato que inauguran o concluyen una incertidumbre”</em>. (Definición de Marcelo Pisarro, antropólogo y periodista argentino, teórico del espóiler)</p>
<p>Con el estreno de la última entrega de <em>“La Guerra de las Galaxias</em>” se ha exagerado hasta la náusea la importancia del espóiler  (españolizamos arbitrariamente la palabra inglesa “spoiler”). Nadie quería saber el menor detalle de la trama de la película y quien revelare cualquier aspecto es sometido a lapidación y golpiza. Los que han visto el filme, entonces, se convierten en una especie de secta que comenta en rincones oscuros los detalles y sorpresas que ha dado la obra que nos ocupa.</p>
<p><strong>Consideramos rayana en la ridiculez esa obsesión con llegar a ver una película casi con la mente en blanco pues, principalmente en el cine de entretención, el “cómo” es más importante que el “qué”.</strong></p>
<p>Y más aún sabiendo que la serie <em>“Star Wars”</em> se basa en los cuentos de hadas tradicionales y la estructura del mito que la humanidad se viene contando desde hace varias decenas de siglos, el “periplo del héroe” descrito por el antropólogo Jospeh Campbell, una estructura común a todos los relatos épicos de todas las culturas.</p>
<p>De manera muy simplificada, el joven inexperto que encara una misión titánica debido a una revelación, que es preparado por un maestro y ayudado por un grupo de amigos y que, tras resistir tentaciones y afrontar una lucha homérica, logra su cometido. Homero. Llevamos 2.900 años contando <em>“La Ilíada</em>” y todavía nos maravillamos de las aventuras de Ulises. Sabemos que se enfrenta a dioses y monstruos pero finalmente llega a Ítaca y a Penélope. ¿Fue esto un espóiler? Perdón.</p>
<p>Yéndonos más hacia acá, tenemos a Shakespeare llenando teatros desde el siglo XVI, cuando tenemos claro que en sus obras al final todos mueren de manera violenta y espantosa.</p>
<p>Llevamos medio siglo viendo <em>“Psicosis</em>”, de Alfred Hitchcock, sabiendo que entremedio está la famosa escena de la ducha (que, en estricto rigor, es la gran sorpresa de esa película).</p>
<p><strong>Y más cerca, <em>“Titanic</em>”, de James Cameron, arrasó en la taquilla y en los Óscar, cuando todo el mundo sabía que el barco se hunde y cualquier historia a bordo estará signada por la tragedia inevitable. Pero millones la fueron a ver</strong>. Y también hicimos fila muy ordenaditos para la trilogía de <em>“El Señor de los Anillos</em>”, siendo que muchos ya habíamos leído los libros.</p>
<p>Incluso tenemos el recuerdo (puede que nos equivoquemos) que la sinopsis original de “<em>El Regreso del Jedi”,</em> en los años 80, incluía imágenes que hacían sospechar la destrucción definitiva del Imperio Galáctico, pero la fuimos a ver para saber cómo eran derrotados los malos.</p>
<p>En este caso, vamos al cine a ver “<em>El Despertar de la Fuerza</em>” para saber cómo empieza de nuevo este relato que, en el universo <em>“Star Wars</em>”, nos ha sido contado ya dos veces. Para sorprendernos con detalles, no con estructuras narrativas.</p>
<p>Si bien hay películas como, cito las primeras que se me vienen a la mente, “<em>El Juego de las Lágrimas”</em> (Jordan), <em>“La Ceremonia</em>” (Chabrol) o <em>“Memento</em>” (Nolan), que basan su efectividad en un gran secreto o sorpresa, en el caso de la serie que nos ocupa, queremos ver nuevamente al héroe sumergirse en las entrañas de la bestia y salir airoso de ella.</p>
<p>Así que no le pongan color, cabros.</p>
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		<title>Primavera en el Bello Barrio</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Nov 2015 13:47:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Cristián Orellana]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace más de dos décadas que el poeta Mauricio Redolés describió con hermosa claridad al barrio que lo acogió tras el exilio. Y si bien se han producido cambios desde entonces, el sector de Yungay mantiene el aire de vieja &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20151124104755/primavera-en-el-bello-barrio/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace más de dos décadas que el poeta Mauricio Redolés describió con hermosa claridad al barrio que lo acogió tras el exilio. Y si bien se han producido cambios desde entonces, el sector de Yungay mantiene el aire de vieja gloria que tan bien retrata el poema “Bello Barrio”, “<em>un bello barrio de luces antiguas y gente amable”.</em></p>
<p>La semana del 9 al 15 de noviembre se celebró la Primavera del Barrio Yungay, una gran feria-muestra-paseo-fiesta que reunió a la enorme cantidad de artesanos, artistas y colectivos de diferente índole que habitan esas calles. Coordinada por la Junta de Vecinos, que agrupa a todos los actores sociales del sector, se realizaron diversas actividades que reunieron y presentaron la vida de ese lugar.</p>
<p>Pero no se trató de un evento excepcional o curioso, pues mucho de lo que se vio allí es posible encontrarlo de manera casi accidental en cualquier momento del año. La gracia esta vez fue que hubo calles cerradas y escenarios casi en cada esquina, con rock, tango, cueca, folklore, cuentos infantiles, teatro, organillos; entreverados con puestos de artesanía, libros usados, editoriales independientes, caricaturistas, ilustradores, pintores, cajitas lambe-lambe y más. <strong>Y sin vigilancia policial ni la violencia fascista o anarco-jipunga tan propia de muchos eventos al aire libre en Chile.</strong></p>
<p>Un barrio donde “<em>la música de Los Jaivas no ha sido destruida a hachazos/ Bello barrio con b larga y a corta, en que el proyecto cultural no ha sido [destruido]”</em> (Redolés usa una palabra más fuerte)<em> sigue vivo con un nivel de autogestión impensado para estos oscuros tiempos que corren&#8221;.</em></p>
<p>Se llevan años realizando estas actividades y afortunadamente todavía no aparecen los pendones de Entel o promotores de BCI. Y esperemos que jamás, jamás se convierta en un FITAM o FILSA financiado por Minera Doña Inés de Collahuasi. La materia prima está y esperemos que se convierta en el equivalente cultural de la Farmacia Popular de Recoleta, o incluso más que eso pues todo es producido de manera independiente.</p>
<p>El barrio Yungay (y en cierta medida su vecino, el barrio Brasil), ha sido un raro caso de unión vecinal en defensa de su patrimonio e identidad. Si bien el sector tiene la denominación de Zona Típica, lo que en cierta medida protege su arquitectura, enfrenta problemas de sitios eriazos y edificios abandonados, además de subarrendamiento que deterioran la calidad de vida de los habitantes de las mismas viviendas y su entorno.</p>
<p><strong>Sin mencionar los tradicionales y sospechosos incendios de casas antiguas en terrenos apetecibles para el mercado</strong>. Pero más allá de estos problemas, tiene una característica que tal vez es única en Santiago: su heterogeneidad social. <strong>Podemos encontrar cités habitados por modestas familias de inmigrantes y, metros más allá, lofts para profesionales exitosos, junto a hoteles</strong> <strong>baratos para gringos aventureros y, entremedio, muchos chilenos mestizos normales</strong> (como yo, pues soy “casi de este barrio”, siguiendo con las citas a Redolés) <strong>viviendo en departamentos al lado de un palacete medio en ruinas habitado por el bisnieto de alguna familia aristocrática venida a menos</strong>.</p>
<p>En el parque Portales o las plazas Yungay y Brasil el hijo del  oficinista que vive en la esquina juega con el del haitiano que arrienda una pieza y además con el rubiecito hijo de algún gringo hippie que llegó a probar suerte. Y es esa mezcla que le ha dado gran parte de su fisonomía.</p>
<p>De Matucana a Manuel Rodríguez y de Alameda a Balmaceda, recomiendo visitar este barrio en cualquier época del año (el 20 de enero se viene la fiesta del Roto Chileno), ver la arquitectura y el paisaje humano.</p>
<p>Siempre se encontrará algo y se podrá “vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse”. Porque se puede, y ejemplos como el de Yungay nos dan esperanza en que hay vida más allá del libremercado.</p>
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		<title>Halloween, fiesta típica</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Oct 2015 09:42:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Cristián Orellana]]></category>

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		<description><![CDATA[En las cercanías de una nueva noche del 31 de octubre al 1 de noviembre, reaparece el debate que a esta altura ya parece ocioso sobre la fiesta de Halloween “que llegó para quedarse”. Hay muchas quejas sobre lo extranjero &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20151029064205/halloween-fiesta-tipica/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En las cercanías de una nueva noche del 31 de octubre al 1 de noviembre, reaparece el debate que a esta altura ya parece ocioso sobre la fiesta de Halloween “que llegó para quedarse”. Hay muchas quejas sobre lo extranjero de esta festividad, las que no dejan de tener cierta razón, pero si es por eso sólo debiéramos celebrar 18 de septiembre y 21 de mayo.</p>
<p><strong>Muchos conocíamos de oídas la historia de Halloween, en parte por el bello capítulo de Charlie Brown y sus amigos donde Linus prefería ir a esperar a la Gran Calabaza en lugar de recolectar dulces</strong>.</p>
<p>Además siempre fue costumbre en la comunidad estadounidense realizar esta fiesta, principalmente en el barrio alto de Santiago aunque alguna vez fui testigo de una celebración por parte de estudiantes norteamericanos en la Universidad de Chile.El año 2008 me tocó estar el 1 de noviembre en Francia, y la discusión era la misma sobre la adopción de tradiciones gringas. Y eso que los franceses son de origen celta, el mismo origen de esta festividad.</p>
<p>Ignoro si el inicio de que se empezara a celebrar esta fiesta acá en Chile fue por lo mencionado anteriormente, o producto de la globalización o los intereses comerciales de las grandes empresas que necesitaban rellenar con algo el vacío entre fiestas patrias y navidad (aunque muy probablemente la respuesta sea “todas las anteriores”), es que la costumbre prendió y <strong>muchos agarramos el vaso de navegado y comenzamos a despotricar contra el imperialismo norteamericano, el colonialismo y la transculturización. Pero esperemos un momento.</strong></p>
<p>Primero, ¿teníamos algo que fuera comparable a esta fiesta? Quizá la noche de San Juan podría acercársele, aunque la fecha de junio tiende a ser más de puertas adentro y con un tinte siniestro que no deja de ser interesante, pero no equivalente.</p>
<p>Segundo<strong>, </strong>la sociedad misma (y esto venía ocurriendo antes del golpe) ya no era de fiestas de la primavera ni grandes celebraciones colectivas y organizadas<strong>. Nunca fuimos de carnavales ni disfraces.</strong></p>
<p>Y tercero, <strong>quizá lo más importante, para un niño la perspectiva de disfrazarse y salir a pedir dulces suena de lo más tentadora. </strong>Vayan a prohibirle algo así a un pequeñín.</p>
<p>Halloween puede ser artificial, yanqui e impuesta pero tiene ciertas virtudes. Conlleva una interacción entre vecinos que ninguna otra fiesta ha podido generar, fortaleciendo la vida comunitaria. <strong>También es una experiencia familiar, los niños recordarán por siempre los paseos con sus padres/tíos/abuelos, a veces junto a vecinos y primos, más allá de los dulces recolectados y la indigestión posterior</strong>. Y hace uso pacífico de espacios urbanos que normalmente ignoramos, como las calles del barrio.</p>
<p>¿Y es tan gringo Halloween? <strong>Tiene su origen en una tradición celta posteriormente cristianizada y luego exportada a Estados Unidos</strong>. Y acá en América Latina durante la conquista se sobrepuso a tradiciones de los pueblos originarios, también relacionadas con la muerte y los antepasados.</p>
<p>El ejemplo más claro es el día de muertos en México. Pero también en nuestras tierras tenemos un antecedente que quizá ha estado todo estos siglos en nuestra memoria profunda, el Aya Marqai del imperio Inca (sí, gran parte del Chile actual fue parte de ese imperio<strong>). A inicios de noviembre se sacaban a los muertos de sus tumbas, los llevaban a sus casas, vestían y ofrecían comida en su honor además de dedicarle cantos y danzas. Obviamente esto no les pareció a los conquistadores y la hicieron calzar con el día de Todos los Santos</strong>. Quizá toda esta actual campaña de marketing hizo despertar algo en nuestro subconsciente que venía de antes de los años de Diego de Almagro.</p>
<p>Por ahora sólo nos queda acompañar a los niños a buscar dulces y, siendo optimistas, esperar que esta celebración que no pudimos ignorar, podamos, al menos, chilenizarla.</p>
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		<title>Destruyendo nuestro patrimonio con cara bovina</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Sep 2015 10:54:28 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Cristián Orellana]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace algunos días el concejal de Pozo Almonte, Luis Martínez, escribió su nombre y el de su pareja en las faldas de un cerro en el desierto, cerca de la localidad de Huara. El detalle fue que se trataba del &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20150902075428/destruyendo-nuestro-patrimonio-con-cara-bovina/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace algunos días el concejal de Pozo Almonte, Luis Martínez, escribió su nombre y el de su pareja en las faldas de un cerro en el desierto, cerca de la localidad de Huara. El detalle fue que se trataba del cerro Unita y a unos metros de allí, está el imponente y bello geoglifo llamado Gigante de Atacama y el lugar es zona de conservación arqueológica.</p>
<p><strong>Que una figura conocida de la zona actúe así nos muestra a las claras que no procedió con mala intención, sino con absoluto desconocimiento del lugar y de lo que es el patrimonio. Pero no lo crucifiquemos.</strong></p>
<p>Por esos mismos días hubo una curiosa manifestación de señoras durante la apertura del polémico mall de Castro, aquella construcción instalada en el centro de la ciudad chilota con tanta delicadeza y buen gusto (léase en tono sarcástico porque es sarcasmo). Espontánea o no, resulta llamativo el apoyo de personas del lugar a un proyecto cuyo beneficio es dudoso y cuyo daño al patrimonio y calidad urbanística es bastante menos discutible.</p>
<p>Sigamos hacia atrás. El 2013 se realizó la marcha “Yo Aborto” por el centro de Santiago. Al pasar frente a la Catedral, varios manifestantes  irrumpieron en su interior mientras se celebraba una misa, rayaron y causaron destrozos en el edificio que es Monumento Nacional.</p>
<p>Por último recordemos el caso Cadima-Tambuirrino. En el año 2004, los jóvenes ariqueños Eduardo Cadima y Enzo Tamburrino se encontraban mochileando en Cusco, y pintaron un grafiti en una de las murallas de la ciudad. Ciudad de varios siglos de existencia, construida sobre bases y muros incaicos, es patrimonio de la humanidad y, oh sí, fue capital de uno de los imperios más grandes de la Historia.  Pero a los chilenos no nos vienen con leseras, habrán pensado. Así y todo, los viajeros fueron detenidos y juzgados, como corresponde, pero en Chile se les presentó como víctimas y nadie, ni el entonces presidente Ricardo Lagos, entendía por qué tanto escándalo con pintar algo bonito en unas piedras viejas. Se llegó a un acuerdo extrajudicial y retornaron a nuestro país auspiciados por una ONG. No sin antes que estos artistas destruyeran el hotel donde se alojaban, pero esa es otra historia.</p>
<p>He citado casos conocidos y recientes (hay muchos más), donde estuvo involucrada gente supuestamente conocedora de su tierra, con cierta sensibilidad, apertura de criterio o intereses sobre su entorno. Se podrá argumentar que los sucesos de la Catedral fueron un ataque a una iglesia ultraconservadora que se distanció de la gente, o que el caso de los grafiteros no era para tanto y se trató de una situación de xenofobia, pero hasta en la Unión Soviética se preservaron los palacios de la época zarista, e incluso los nazis prohibieron pero no destruyeron obras de artistas “degenerados” como Marc Chagall o Wassily Kandinsky.</p>
<p><strong>Porque el patrimonio debiera respetarse más allá de coyunturas, para tener conocimiento de qué somos, que no nacimos ayer y que ni siquiera lo hicimos con la llegada de los españoles.</strong></p>
<p>Si no sabemos de qué estamos hechos, quedémonos viendo tele con cara bovina. Nos falta mucho para tener esa conciencia de nuestro pasado y el caso del concejal es un buen ejemplo de ello, pero al menos en este caso a nadie se le ha ocurrido argumentar que la inscripción “Luis Martínez B. – Alysson” es una intervención artística o una campaña contra el PPD.</p>
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		<title>La fotografía es un arma cargada de futuro</title>
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		<pubDate>Sat, 08 Aug 2015 09:00:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Cristián Orellana]]></category>

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		<description><![CDATA[Por estos días se exhibe en el GAM la muestra “Chile desde Adentro”, que reúne el trabajo de diversos fotógrafos de la época de la dictadura. Es un gusto ver en formato grande los retratos de la vida cotidiana de &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/derechos-humanos/20150808050015/la-fotografia-es-un-arma-cargada-de-futuro/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por estos días se exhibe en el GAM la muestra “Chile desde Adentro”, que reúne el trabajo de diversos fotógrafos de la época de la dictadura. Es un gusto ver en formato grande los retratos de la vida cotidiana de esos años, una muy joven Diana Bolocco en el Teatro Municipal y Sergio May con su metro de altura caminando frente a un piquete de carabineros, o rostros anónimos del Chile rural y quienes participaron de las protestas.</p>
<p>La exposición ha adquirido cierta inesperada relevancia <strong>debido a la confesión del conscripto Guzmán en el caso Quemados y ahora con la muerte de Manuel Contreras que vuelven a poner de relieve, como sucede y sucederá periódicamente, las heridas no sanadas producto de las atrocidades del régimen cívico-militar que nuestras autoridades jamás han querido enfrentar con valentía.</strong></p>
<p>Las fotografías reunidas tienen la doble virtud del goce estético que además hace las veces de puente entre este placer en sí mismo con la memoria y la denuncia de las brutalidades vividas durante el gobierno de Pinochet.</p>
<p><strong>Esta arma de dos filos, pero dos filos que apuntan hacia el mismo enemigo, hizo que en cierta época de la dictadura las autoridades militares prohibieran la exhibición de imágenes en las publicaciones opositoras.</strong> La fotografía es un testimonio de la verdad (eso se cree pero en realidad no es tan así, mas no nos vamos a adentrar en estos temas).</p>
<p>Una mujer que toma una fotografía gastada y borrosa de algún familiar y la prende en su solapa es un símbolo muy potente para nosotros los chilenos. Y es la fotografía la que logra esa transformación.</p>
<p>La fotografía es, obviamente, la detención del tiempo.<strong> El joven corriendo con la bandera chilena frente a La Moneda seguirá en su carrera por siempre,</strong> <strong>así como la heroica acción del Movimiento Sebastián Acevedo frente a la Biblioteca Nacional, mojados por el carro lanzaaguas desde ese día hasta hoy.</strong> Y ese tiempo detenido tiene una virtud. Es testimonio. Por mucho que el rostro de comercial de analgésicos lo desee, acá “no pasa la vieja”, las imágenes de la violencia con la que se impuso el sistema que nos gobierna hasta hoy no son preocupación de unos pocos o temas intrascendentes, al contrario de lo que señaló en su momento este mismo personaje de abundante cabellera.</p>
<p><strong>¿No cambia nada la fotografía? Sí lo hace. Con el descubrimiento de los campos de concentración nazis, los aliados se entregaron a una profusa labor de documentación del horror, para que no se relativizara ni se dudara de la verdad histórica del Holocausto.</strong> Por otro lado, una organización clandestina en Polonia se dedicó a interceptar correspondencia de soldados alemanes y gracias a ellos tenemos varias de las fotografías más impactantes de la barbarie fascista, como la terrible fotografía del último judío en Kiel a punto de ser ejecutado, que lleva su abrigo bajo el brazo como que fuera a salir de paseo y mira con aire vacío a la cámara, o un &#8220;valiente&#8221; soldado alemán disparándole a una madre con su hijo en Ucrania.</p>
<p>¿Muy lejos, muy antiguo? Vamos al caso de Víctor Basterra en Argentina. Fue detenido entre 1979 y 1983 por las autoridades militares y hecho trabajar como esclavo en la Escuela Mecánica de la Armada, que se utilizó como centro de tortura y exterminio durante la dictadura. Gracias a sus conocimientos de fotografía, se le encomendó registrar a los agentes (para hacer documentos falsos) y a los detenidos que fueron internados en el lugar.</p>
<p><strong>Basterra, de manera valiente y astuta, se guardó copias de todos los retratos, además de tomar imágenes de las instalaciones, y las extrajo de manera clandestina en cajas de papel fotosensible y ocultas en su cuerpo. Así, estas fotografías se han convertido en medio de prueba en juicios para comprobar detenciones e identificar represores y, en último término, convertirse en un testimonio histórico.</strong></p>
<p>Estos testimonios así como los de <strong>Hoppe, Pérez, Montecino, Errázuriz</strong> y varios más acá en Chile, reunidos en la muestra que menciono al comienzo, son un pasado que no nos abandonará y deberá estar presente hoy y en el mañana. En un tiempo donde la muerte no tendrá señorío. O podemos decir, parafraseando al poeta Gabriel Celaya, <em>“la fotografía es un arma cargada de futuro”.</em></p>
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		<title>Los grandes hermanos y la Copa América</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Jun 2015 21:23:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Cristián Orellana]]></category>

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		<description><![CDATA[El escritor inglés George Orwell en su novela “1984” describía una sociedad totalitaria donde todos los actos y emociones humanas iban a estar supervigiladas por “El Gran Hermano”, un líder que nos iba a ver en todo momento para controlarnos &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20150626172327/los-grandes-hermanos-y-la-copa-america/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El escritor inglés George Orwell en su novela “1984” describía una sociedad totalitaria donde todos los actos y emociones humanas iban a estar supervigiladas por “El Gran Hermano”, un líder que nos iba a ver en todo momento para controlarnos y reprimir cualquier asomo de disidencia o duda respecto al sistema social imperante.</p>
<p>En la década de 1990 se comenzaron a popularizar las cámaras de vigilancia en edificios, supermercados, ascensores… y el comentario generalizado era “¡el Gran Hermano está aquí!”, lo cual era cierto pero sólo hasta cierto punto. Las cámaras eran pocas, notorias, era fácil encontrar puntos ciegos y su calidad bastante baja. El elemento en común con la novela de Orwell era que estos sistemas se utilizaban para seguridad, lo que se podía entender como un uso represivo de esta tecnología.</p>
<p>Actualmente vivimos rodeados de cámaras; las de vigilancia son comunes y discretas, no sólo las vemos en bancos o tiendas, las hay en ascensores, colegios, edificios públicos y muchos otros sitios. Y no sólo eso, todos andamos al menos con una cámara en el bolsillo (del varón) o la cartera (de la dama): la cámara del celular.</p>
<p><strong>Basta que haya un accidente o evento importante en la vía pública para que, antes de socorrer a las víctimas, muchos saquen sus camaritas y empiecen a grabar.</strong></p>
<p>Esta proliferación de cámaras (y generación de imágenes) ha sido trascendente en al menos dos hechos de esta Copa América.</p>
<p>El primero es el famoso choque de Arturo Vidal. Él fue grabado por la televisión al salir de la concentración (y muy probablemente por las cámaras de seguridad vial). Dentro del casino fue registrado con su teléfono al menos por un particular, así como por el circuito del propio Monticello. <strong>Es probable que haya registros de su paso por la autopista, lo desconozco, pero sí vimos videos de él pocos momentos después del accidente, su detención y fotografías durante la constatación de lesiones, así como otro de su propia autoría. Es decir, el futbolista estuvo siendo grabado permanentemente.</strong></p>
<p>Claro, hablamos de una figura pública pero también pudimos haber sido nosotros, en menor medida. El Gran Hermano siempre estuvo vigilando.</p>
<p>El collage de imágenes permitió reconstruir los hechos, descartar hipótesis y desmentir declaraciones.</p>
<p><strong>El segundo hecho fue el affaire Cavani-Jara. Como muchos, me quedé con las imágenes de la televisión (agresión del  uruguayo). Pero al revisar mi tuiter, vi que se posteaban fotografías y videos del momento previo (provocación del chileno).</strong></p>
<p>Pero no sólo de cámaras vive el Gran Hermano. Le podemos sumar transacciones por internet, el uso de tarjetas bancarias o de crédito y el famoso “¿Acumula puntos? deme su RUT” para que sepamos qué hicimos, dónde y a qué hora.</p>
<p><strong>Y no solo eso, sabemos que muchas instituciones entregan información personal de manera legal o ilegal a terceros. Hace unos años mi esposa fue atendida de urgencia en un hospital público. Un par de días después del alta, la llamaron de un banco para ofrecerle un seguro de vida. A mi teléfono celular llegan ofertas de crédito cada vez que me depositan el sueldo.</strong></p>
<p>La distopía de Orwell está aquí pero no como la mirada penetrante del líder sino como un monstruo de millones de ojos, muchos de Grandes Hermanos que no sólo siguen a celebridades sino a gente común como nosotros. Si bien esto tiene su lado positivo (denunciar delitos, desenmascarar malandrines, crear conciencia), también reduce nuestra libertad. No es difícil saber dónde estamos, qué hicimos. Y estamos en sus manos.</p>
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		<title>El corazón del fútbol al sur del mundo, woo-ooh</title>
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		<pubDate>Sun, 31 May 2015 14:19:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Cristián Orellana]]></category>

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		<description><![CDATA[La canción oficial de la Copa América 2015, por el grupo Noche de Brujas, ha recibido varias críticas negativas. También me di el trabajo de escucharla, pero no quisiera sumarme a las críticas porque lo primero que pensé tras sus &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/deportes/20150531101955/el-corazon-del-futbol-al-sur-del-mundo-woo-ooh/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La canción oficial de la Copa América 2015, por el grupo Noche de Brujas, ha recibido varias críticas negativas. También me di el trabajo de escucharla, pero no quisiera sumarme a las críticas porque lo primero que pensé tras sus últimas notas fue ¿por qué? ¿Por qué un tema que abarca tantas emociones humanas no ha podido ser captado por este y otros músicos locales?</p>
<p>La respuesta está (en nuestra humilde opinión) en que se comete un error al creer que las canciones de fútbol hablen solo de euforia (el tema que nos ocupa utiliza repetidas veces la palabra “fiesta”). <strong>Generalmente ésta, la euforia, se queda en los gritos vacíos de barrabravas o hinchas del asado y poco tiene que ver con la pasión.</strong> El fanático que vocifera ya sea desde su living contra el plasma de veinte mil pulgadas comprado en veinte mil cuotas o desde la galería del estadio, y que en cuanto el equipo que apoya queda dos goles abajo se pone a pifiar, apaga la tele o se va reclamando del estadio, quizá sabe un poco de fútbol pero poco de pasión.</p>
<p><strong>Porque pasión no es gritar como poseso.También es sufrir. Como dijo el escritor argentino Eduardo Sacheri, uno no es hincha de un equipo hasta que llora por el.Y las buenas canciones sobre el fútbol tienen que ver, sí, con la euforia y el triunfo, pero también con la pena por viejas glorias inalcanzables, la saudade de un título perdido injustamente hace décadas o derrotas que no se pueden borrar.</strong></p>
<p>Es por eso que la canción de Noche de Brujas, el tema de Shakira para Sudáfrica 2010 o el de Ricky Martin para Francia 1998 son olvidados rápidamente. Apuntan solamente a una parte de lo que son los sentimientos por el fútbol. Podrán decirnos que son himnos compuestos para un evento específico, pero “Un Verano Italiano”, el himno para Italia 1990 nos demuestra lo contrario.</p>
<p>Se puede hacer un himno bonito:<em> ‘Y el mundo en una pelea de colores/ y el viento acaricia las banderas/ llega un escalofrío y te arrastra/y se desata en una abrazo la alegría. // Noches mágicas/ siguiendo un gol/ bajo el cielo/ de un verano italiano’.</em></p>
<p><strong>Quizá el único tema fiestero-eufórico-barrabravero que ha trascendido ha sido “Santa Maradona” de Manu Chao, pero en realidad es una canción cuya letra se burla de los energúmenos futboleros y políticos que usan al fútbol para sus negocios, lavado de imagen y distracción de las masas. <em>‘Santa Maradona ruega por nosotros’</em> dice el estribillo.</strong></p>
<p>Chile ha entregado muy poco en cuanto a la esquiva y escasa relación del fútbol con la música, debido en gran parte al olímpico desprecio que muchos de nuestros artistas profesan por todo lo que huela a sánguche de pernil y micro llena. El tema “Chileno de Corazón” no pasa de ser un cántico de barrabrava y “Vamos Chile”, de Alberto Plaza, carece hasta de euforia. Y mejor olvidar la marcha militar “Chile Busca el Gol”, para el mundial de 1982.</p>
<p><strong>El ejemplo más digno sería “El Crack”, de Los Miserables.<em> ‘Sueños de niñez/ pichangas de barrio/ cara sucia/ sudor y barro’</em> dice su estribillo. Nada de gritos triunfalistas o fiestas deportivas. Detrás, pero más por un tema histórico-patrimonial vendría “El Rock del Mundial”, una canción simpática y que tuvo la suerte de estar en el lugar y momento adecuado. Pero a nadie se le ocurriría bailar rocanrol tras un gol de Chile.</strong></p>
<p><em>‘En un picado cualquiera/ mi alma se echa a rodar,/ este es el juego que siento y no pienso parar/ yo pongo el cuerpo hasta el final/ en una cancha o en un bar&#8230;’</em> Cantan, del otro lado de la cordillera, los Bersuit Vergarabat en “Toco y Me Voy”.</p>
<p>Como en muchas otras cosas, hay que empinarse a mirar hacia el Atlántico para encontrar reflexiones interesantes al respecto. <em>‘Vamo&#8217;, vamo&#8217; arriba la celeste, /vamo&#8217; la de ayer y la de hoy/ vamo&#8217; los championes de los pibes/ los botines del &#8217;50/ rocanrol y bandoneón’</em> nos dice el uruguayo Jaime Roos en el emocionante “Cuando Juega Uruguay”.</p>
<p><strong>Este cantante ha dedicado otro par de miradas muy interesantes a la temática del fútbol: ‘<em>Allá en el viento te están buscando/ y en una de esas anunciaran/ qué jugador seguirá en el campo/ aunque sus alas no quieran más’ vaticina en “Tal Vez Cheché”</em>, dedicada al club Fénix de Montevideo.</strong></p>
<p>‘<em>Por la forma de pararse/ en el medio de la cancha/ de matarla con el pecho/ de volar hasta la raya/ no se sabe con qué pie/se les va a ir otra vez/ con una moña fugaz/ o sirviendo una pared. // Por la forma de pararla/ de apretarla contra el piso/ levantando la cabeza/ ganando el pique cortito/ no se sabe con qué pie/los desbordará otra vez/ al zaguero lateral/ a mis ojos que no creen. // Como quiebra la cintura y la razón/ se acomoda en el aire, pájaro/ para pintar ese gol al domingo’</em>. Esta es parte de “Al Fondo de la Red”, del también uruguayo Mario Ubal, el tema más bello que he escuchado sobre el deporte que nos ocupa, paradójicamente de ritmo muy pausado y muy melódico. Pero ciento por ciento fútbol.</p>
<p>En “O Futebol”, de Chico Buarque, el autor compara la perfección de las obras de arte con las jugadas del fútbol, y dice que desearía tener la belleza de <em>‘Um chute a gol/ com precisão/ de flecha e folha seca’.</em> Esto también con un bossa muy tranquilo, sin echar mano a las batucadas tan propias de su país.</p>
<p><strong>Porque no es necesaria la estridencia, las imitaciones de plástico de un haka neozelandés ni repetir cuarenta veces las palabras “fútbol”, “fiesta” o “gol” para lograr reflejar lo que es este deporte: una metáfora de la vida (Camus) o la vida una metáfora del fútbol (Passolini).</strong></p>
<p>Si bien los temas reseñados acá no son como para corear en un estadio, tienen una aproximación más valiosa y trascendente, si se permite la expresión, al tema del fútbol. Tan trascendente como un gol en una final o el llanto tras una derrota épica.</p>
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		<title>Star Wars se destruye por Lucas</title>
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		<pubDate>Sun, 10 May 2015 14:31:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Cristián Orellana]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace un tiempo se mostró un teaser de la nueva trilogía de La Guerra de las Galaxias que George Lucas dijo que nunca iba a hacer. Hubo comprensible revuelo y alegría por volver a ver imágenes, aunque breves, de la &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cine/20150510103135/star-wars-se-destruye-por-lucas/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace un tiempo se mostró un teaser de la nueva trilogía de La Guerra de las Galaxias que George Lucas dijo que nunca iba a hacer. Hubo comprensible revuelo y alegría por volver a ver imágenes, aunque breves, de la ya clásica iconografía Star Wars. Pero créanme que a mí no se me movió un pelo, y tengo hartos.</p>
<p>Me considero un veterano de guerra, de la Guerra de las Galaxias. He visto todas en pantalla grande y en la época de su estreno tenía unos 5 años cuando mi padre nos llevó a mí y a mi hermana a ver “Una Nueva Esperanza” a un rotativo que creo quedaba en calle Bandera.</p>
<p><strong>De ahí mi vida se definió en base a La Fuerza, el Lado Oscuro y todo lo demás, sobre todo por todo lo mítica que fue esa serie de películas para nosotros; estoy hablando de una época sin internet y ni siquiera videos, donde los recuerdos de una película eran difusos y entraban al plano de la leyenda.</strong> A eso hay que sumarle que hubo alrededor de cuatro años de espera entre una película y otra. Cuando terminó “El Imperio Contraataca” salimos angustiados del cine (en esa ocasión fue el Pedro de Valdivia), no solo por la tremenda revelación de Darth Vader a Luke, sino porque todo quedaba en suspenso y había que esperar CUATRO AÑOS para saber en qué terminaba.</p>
<p><strong>“El Regreso del Jedi” cerró magistralmente esa trilogía, yo ya era un adolescente pero observante declarado. Estábamos tan felices por la derrota final del Imperio (que nosotros obviamente comparábamos con la dictadura, así eran los 80) que no vimos ciertas incoherencias del guión que se harían dolorosas más adelante.</strong></p>
<p>Un presagio oscuro fue una producción realizada para la televisión a mediados de los 80 donde los personajes de Star Wars celebraban el “Día de la Vida”. Era un telefilme de corte navideño horrorosamente malo. Tan malo que un par de personajes nuevos que allí aparecieron (el hijo de Chewbacca, entre otros) nunca más volvieron a verse en pantalla. Quizá no supimos ver lo que se venía.</p>
<p>Los problemas se hicieron evidentes cuando se anunció, veinte años después, el relanzamiento de la trilogía pero remasterizada. La idea sonaba genial, efectos mejorados, sonido THX y la cacha de la espá. Fui al estreno intentando demostrar que no era como esos nerds que gritaban ante la aparición de cada personaje de culto. Y allí noté una perturbación en la Fuerza.</p>
<p>O sea, qué diablos era eso que Greedo disparaba primero a medio metro y no le acertaba a Han Solo en la taberna de Mos Esley. Solo era un aventurero audaz, vivo, estaba bien que desenfundara su pistola bajo la mesa y tostara al alien antes de que este pudiera disfrutar de su recompensa.</p>
<p>Qué aportaba que se le viera la cara al monstruo polar que quería comerse a Luke, era mucho más tenebroso si se sugería. Qué diablos fue ese reemplazo de la música étnica original en la escena final de la celebración con los ewoks, por un tema new age edulcorado.</p>
<p><strong>La debacle vino con la trilogía-precuela. Para empezar, a nadie le importaba de dónde venía Darth Vader. Él era más malo que el natre y punto, no interesaba conocer su proceso. Esas tres películas sobraban. Y esta saga se preocupó dolorosamente de justificar, y de manera poco hábil y muy forzada, y mostrarnos el paso de Anakin Skywalker a Darth Vader.</strong></p>
<p>En las buenas películas los hechos son sorprendentes y a la vez inevitables. En la serie I, II y III todo era predecible y, lo peor, injustificado. Y no sólo eso, también contradictorio con el espíritu Jedi.</p>
<p>¿Cómo es eso que Qui Gon Jin no pueda controlar mentalmente a un simple vendedor de cachivaches? ¿Por qué inscribe al niño cautivo Anakin en una carrera para comprar su libertad, en lugar de sacar su espada láser, desmembrar enemigos y solucionar todo por la vía rápida? En varias escenas vemos a Anakin y Obi Wan peleando contra un solo enemigo, ¿es eso caballeroso?</p>
<p><strong>Y qué diablos es eso de los midiclorianos… o sea todo eso que decían Obi Wan y Yoda de creer en ti mismo, valía hongo si tus midiclorianos en la sangre no eran altos. Ser Jedi pasaba a ser un asunto de “raza” o “genética” y no de desarrollo espiritual. En ese minuto recuerdo bien que sentí como todo se iba por el retrete.</strong></p>
<p>También resultó nefasta la obsesión de Lucas de cerrar el círculo de personajes, en que todos estuvieran relacionados. Que Yoda conociera a Chewbacca, que Anakin construyera a C-3PO, dedicar minutos inexplicables a mostrar el origen de Boba Fett… ¡Si estamos en la galaxia, hay miles de millones de seres! Este fue uno de los motivos por los que la nueva trilogía fue un fiasco; las continuas referencias a las películas originales que finalmente entorpecían la trama.</p>
<p>En los dos teaser presentados para las nuevas producciones, hemos contado más de diez referencias a la saga primigenia.  I have a bad feeling about this.</p>
<p><strong>En fin, esperamos esta nueva trilogía, ahora para más remate bajo el alero de Disney, llenos de escepticismo y convencidos de que si Lucas encuentra una nueva manera de estropear el espíritu de la trilogía original, la estropeará. </strong></p>
<p>De todas maneras iré con mis hijos a verla al cine, tal como lo hizo mi padre conmigo, y espero de todo corazón que Lucas me tape la boca, pero confieso que estamos en extremo escépticos.</p>
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