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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Arturo Navarro</title>
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		<title>Músicos en La Moneda, muralistas en el museo</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Nov 2015 21:33:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Navarro]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>Hay simultaneidades que, más que tener que optar, obligan a pensar. Ocurrió con una tarde del 19 de noviembre cuando Santiago ofrecía, al mismo tiempo, asistir a un concierto de la Orquesta Juvenil de la Universidad de Talca y a la inauguración de la muestra pendiente de muralistas mexicanos, violentamente interrumpida por el golpe militar del 11 de septiembre de 1973.</p>
<p>La convocatoria visual que se desarrolló en el Museo Nacional de Bellas Artes, hito de celebración del centenario de nuestra Independencia, contenía parte significativa de las obras que se regresaron a México sin desembalar, <strong>en el mismo avión en el que viajó a esas tierras de libertad la viuda del Presidente Salvador Allende y del que debió formar parte del pasaje el Premio Nobel, Pablo Neruda.</strong></p>
<p>Llegó Hortensia Bussi, de traje color mostaza, a la losa de Ciudad de México y la esperaban, de riguroso luto, el Presidente de los mexicanos y todo su gabinete. No llegó Neruda, que era asesinado en una clínica de Santiago, y las obras de arte retomaron su gira por museos receptivos del mundo.</p>
<p>Chilenos ni mexicanos olvidamos que algo estaba pendiente y la memoria se hizo fuerte este noviembre de 2015 cuando a los potentes cuadros se agregó, en la muestra abierta, testimonios periodísticos -nerviosos cables de agencias de noticias incrédulas-,  relatos de protagonistas en video, cartas de responsables de curar (nunca tan adecuada la palabra) las obras y otros objetos de Memoria que contextualizan y terminan de explicarnos lo acontecido en esos días de tragedia que se cernieron sobre Chile y sus habitantes.</p>
<p>Una muestra digna de verse, como parte de esa pieza que faltaba en el puzle imborrable de septiembre del 73.</p>
<p>No obstante, con la disposición de revisar las salas del Bellas Artes en otra oportunidad, esa tarde opté por asistir al Centro Cultural Palacio de La Moneda, a escuchar la presentación de una orquesta de jóvenes, notable. Notables la agrupación, sus integrantes y su historia.</p>
<p>Ocurre que es una formación orquestal adscrita a la Universidad de Talca, dónde los instrumentistas estudian la carrera de música y, casi al terminar, se complementan formándose como maestros. Verdaderos pedagogos de la creación de orquestas infantiles y juveniles. Un movimiento que, en Chile hoy, aparece como imparable.</p>
<p>Que no está solo. Que, siendo una de los primeras líneas de las políticas culturales que despegaron una vez recuperada la democracia, en 1990, está ahora acompañado de un reciente presupuesto nacional que financiará a seis orquestas regionales profesionales y de sólidas infraestructuras que pueden acoger sus conciertos: en la misma ciudad de Talca, donde emergió un amplio Teatro Regional; en la capital -como el propio centro vecino al palacio de gobierno, o el GAM, Matucana 100 o el Centro Cultural Estación Mapocho. O los teatros de Temuco, Rancagua, La Serena o Concepción, próximamente.Todos, que no existían cuando la muestra de muralistas quedó pendiente.</p>
<p>En síntesis, <strong>una orquesta heredera de los sueños de Jorge Peña Hen, Fernando Rosas </strong>y su actual decano, Américo Giusti, que está en condiciones de tocar en cualquier recinto nacional o internacional, firmemente <strong>asociada a una Universidad pública regional</strong> y que convoca a audiencias generosas y ampliables.</p>
<p>Quizás por esa estimulante perspectiva de futuro, precisamente por la solidez de su presente, fue que dejé pasar unos días para visitar la muestra de la Memoria, que estaba allí para quedarse un tiempo en el museo, y para siempre en la historia de los chilenos que vivimos y <strong>transmitiremos incansablemente a las nuevas generaciones, la epopeya interrumpida por la fuerza, aplastada por las balas pero que ha ganado batallas por convertirse en ejemplo y fortaleza de los tiempos que vendrán.</strong></p>
<p><strong></strong>Por más que de pronto parezca que entramos a una etapa negra, allí está la cultura y sus espacios, sus mujeres y hombres, gestores y creadores, guardando la Memoria que nos demanda impedir la reiteración de los horrores vividos.</p>
<p>Por eso, salud a las orquestas sembradas por Peña Hen, larga vida a los espacios culturales construidos en democracia y largas filas de visitantes a la muestra pendiente.</p>
<p>No es mucho pedir. <strong>Sólo una obligación para quienes pensamos que trabajar por la cultura es guardar y mantener viva la Memoria</strong>.</p>
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		<title>La fiesta del libro y sus protagonistas</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Oct 2015 18:45:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Navarro]]></category>

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		<description><![CDATA[Febrero es el mes de los carnavales en el mundo cristiano, que se desata para después -en cuaresma- volverse devoto y llegar purificado a la Semana Santa. Fines de octubre es el tiempo de la fiesta del libro, en Chile &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20151021154530/la-fiesta-del-libro-y-sus-protagonistas/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Febrero es el mes de los carnavales en el mundo cristiano, que se desata para después -en cuaresma- volverse devoto y llegar purificado a la Semana Santa. Fines de octubre es el tiempo de la fiesta del libro, en Chile y en aquellos países que invitamos a nuestro festival literario. Tiempo de dotarse de buenos libros a llevar a esos insuperables soliloquios que nos depara la buena lectura veraniega para más tarde arribar a ese santífico momento en que podemos compartir con los demás las experiencias angélicas de la exposición al arte escrito.</p>
<p>Casimiro Marcó del Pont prohibió los carnavales, en 1816, a través de un bando: <em>&#8220;Teniendo acreditada por la experiencia, las fatales y frecuentes desgracias que resultan de los graves abusos que se ejecutan en las calles y plazas de esta Capital en los días de Carnestolendas (carnaval) principalmente por las gentes que se apandillan a sostener entre sí los risibles juegos y vulgaridades de arrojarse agua unas a otras; y debiendo tomar la más seria y eficaz providencia que estirpe de raíz tan fea, perniciosa y ridícula costumbre; POR TANTO ORDENO Y MANDO que ninguna persona estante, habitante o transeúnte de cualquier calidad, clase o condición que sea, pueda jugar los recordados juegos u otros, como máscaras, disfraces, corredurías a caballo, juntas o bailes, que provoquen reunión de jentes o causen bullicio”&#8230;</em></p>
<p><strong>Bandos, quemas, ni censura pudieron prohibir la fiesta del libro. Tanto que, habiendo sobrevivido a la intemperie del Parque Forestal, que acogió la Feria del Libro hace 35 años, un año después del plebiscito de 1988 y un par de meses antes de la elección del primer Presidente democrático pos dictadura, la fiesta tuvo casa nueva, techada y abrigada: el Centro Cultural Estación Mapocho</strong>.</p>
<p>Una vez más se cumple el rito y los protagonistas se acicalan para disfrutarlo. Corren las prensas (que no han podido ser desplazadas por el sucedáneo electrónico); atusan sus bigotes los autores, entregados a su suerte esperando no ver una sola silla vacía en la presentación de su obra; hacen planes los lectores, sacando cuentas de las charlas que presenciarán, las firmas de sus favoritos que lograrán y los ejemplares que el presupuesto familiar permitirá adquirir.</p>
<p><strong>Y los editores -esos &#8220;enfermos incurables&#8221; a juicio del notable colega argentino Daniel Divinsky- se disponen a conversar. Sí porque eso es lo que hacen estos profesionales de una gestión cultural tan apasionante como endémica. Conversan con colegas, con lectores y con autores, en ese orden, porque como dice Mario Muchnik y recuerda Divinsky, <em>“lo peor no son los autores”,</em> lo peor son los agentes literarios y los herederos de los autores. </strong></p>
<p>Tienen expectativas que superan a las de los autores. De esas conversaciones infinitas surgen los nuevos sueños, mueren más proyectos que los que nacen, pero se prepara la nueva Feria, la próxima, que sin duda, será mejor.Mientras esto ocurre, los invitados de honor, y así los sentimos, nos muestran lo mejor de lo que tienen, traen regalos, estimulan traducciones, cuentan, cuentan mucho de lo que ellos son, no sólo de su literatura, de sus costumbres, de sus condiciones geográficas y climáticas, de su humor y su gastronomía, siempre acompañada de sus bebidas más estimulantes para la creación.</p>
<p>También se quieren hermanar con algún jalón de Chile. <strong>Esta vez, la Embajada de Dinamarca quiso recordar a su compatriota el capitán de alta mar Oluf Christiansen Lund, que el 15 de abril de 1925 encabezó un grupo de hombres de puerto que crearon el Cuerpo de Voluntarios de los Botes Salvavidas de Valparaíso. Institución que acude con prontitud en cualquier condición de tiempo al llamado de auxilio de alguna embarcación que le sorprenda el mal tiempo o sufra alguna avería. </strong></p>
<p>Para ello, acercaron al muelle Prat de Valparaíso al escritor Carsten Jensen, autor de <em>&#8220;Nosotros los ahogados</em>&#8220;, obra basada en la historia del puerto danés de Marstal y sus habitantes, en el período comprendido entre los años de 1848 y 1945 cuyo entramado narrativo se desarrolla en buena parte a bordo de embarcaciones que surcan los océanos en todas las direcciones y en muy diversas circunstancias: trátese de la búsqueda de su padre por un imberbe marino, en los mares del sur, o del peligroso transporte de provisiones para el Ejército Rojo, en los días de la Segunda Guerra Mundial.</p>
<p>Este encuentro simboliza muy bien aquello de la fiesta del libro, que rebalsa los escenarios literarios -de realidad o ficción- que se siguen reproduciendo cada octubre.</p>
<p>Como las próximas conversaciones entre editores dónde, a juicio de Divinsky, &#8220;<em>hay algunos que se consideran partícipes necesarios del libro y otros que se dan cuenta de que son solo intermediarios. Coincido con mi amigo (Jorge) Herralde: el editor no descubre al autor, reconoce su existencia&#8221;</em>.</p>
<p>Reconocer la existencia del otro, vaya que buena manera de comenzar una fiesta.</p>
<p>Bienvenidos a la FILSA 2015.</p>
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		<title>¡Ay, ay, ay!, Camarena y la Copa América</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Jul 2015 19:28:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Navarro]]></category>

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		<description><![CDATA[Un sábado inolvidable. Ganar una Copa América permite algunos lujos, como encontrar en las calles de Puerto Varas, algunas horas antes del partido final, al tenor mexicano Javier Camarena, convenientemente arropado por una parca roja. Pero lo mejor vino después. &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20150706152851/ay-ay-ay-camarena-y-la-copa-america/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Un sábado inolvidable.</em></strong></p>
<p><em></em>Ganar una Copa América permite algunos lujos, como encontrar en las calles de Puerto Varas, algunas horas antes del partido final, al tenor mexicano Javier Camarena, convenientemente arropado por una parca roja. Pero lo mejor vino después. Una vibrante final vista en gigantesca pantalla sobre las aguas del lago Llanquihue con la misma audiencia que unos minutos después celebraríamos, en el espacio Tronador del teatro del Lago, escuchando la privilegiada voz y la innegable simpatía de Camarena.</p>
<p>Esa tarde nada pareció al azar. Se respiraba fútbol.<strong>Camarena dejó su camarín, y no bien salido del túnel, preguntó si estábamos felices. La respuesta estuvo en su propia sonrisa. El público ya estaba en su bolsillo. </strong></p>
<p>El primer tiempo fue de arias de ópera&#8230; Romeo y Julieta, de Gounod; Los Capuletos y Montescos, de Bellini; la Cenicienta, de Rossini, y La hija del regimiento, de Donizetti. El tenor, estaba muy bien secundado por un sólido pianista de origen cubano, Ángel Rodríguez.</p>
<p><strong>El entretiempo, adornado por la copa de espumante que el breve lapso entre los penales y el inicio del recital no permitió, fue testigo de comentarios eufóricos</strong>.</p>
<p>El segundo lapso comenzó al ritmo de las zarzuelas: Te quiero, morena, de José Serrano, y No puede ser, de Pablo Sorozábal. Como para recordar el mejor antecedente de La Roja de Chile, derrotando al españolísimo equipo campeón del mundo en el Mundial reciente.</p>
<p>Luego, el escenario cambió radicalmente para aterrizar en América Latina -territorio de la Copa en cuestión- con un ordenado Popurrí de &#8220;Consuelito Velásquez&#8221; que llevó las mentes a ese romance entre mexicanos y chilenos que se remonta a los tiempos de Jorge Negrete que provocó una conmoción en 1946, <strong>cuando cinco mil personas lo esperaban en la Estación Mapocho y, a causa de la aglomeración, cedieron las barandas de los andenes, lo que produjo un accidente. A la salida, tres mil personas no dejaban avanzar el auto, ‘A los que por mí hayan sufrido algún accidente, les pido mil disculpas’, declaró Negrete con voz entrecortada, relata Alfonso Calderón en su Memorial de la Estación Mapocho.</strong></p>
<p>O de Miguel Aceves Mejía, que entró a caballo al Teatro Municipal de Iquique, en los 50s, para cantar Allá en el rancho grande.</p>
<p><strong>Quizás la mejor jugada de Camarena estuvo cuando piropeaba a las mujeres chilenas para anunciar Bonita, de Luis Arcaráz y un asistente intentó amagar poniendo en cuestión tal belleza. ¿Es argentino? disparó certero el tenor y el público celebró el lanzamiento.</strong></p>
<p>La etapa final culminó en alza, con un Popurrí del mexicano Roberto Cantoral que incluyó la conocidísima Regálame esta noche, que terminó por rendir al &#8220;respetable&#8221;.</p>
<p>El alargue, exigido con entusiasmo, aplausos rusos y algunas patadillas al maderamen del piso, comenzó con Si vas para Chile y siguió con el clásico Ay, Ay, Ay de Osmán Pérez Freire, primer autor de alcance internacional en la historia de la música chilena.</p>
<p><strong>Pérez Freire debió exiliarse en Argentina, con sus padres, debido a la persecución contra las balmacedistas que siguió a la guerra civil de 1891.</strong> En el país rival pasajero y vecino permanente, fue presidente de la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sociedad_Argentina_de_Autores_y_Compositores">Sociedad Argentina de Autores y Compositores</a>, sin dejar su nacionalidad<strong>. Una lección de juego limpio: la rivalidad pasaría y esta canción seguirá siendo conocida, como fue creada:  &#8221;<em>reminiscencias cuyanas para canto y piano</em>&#8221; y grabada por Carlos Gardel, Mario Lanza, Engelbert Humperdinck, Alfredo Kraus, Luciano Pavarotti, Plácido Domingo, José Carreras y Nana Mouskouri, entre muchos otros. </strong></p>
<p>Curiosamente, o no, uno de los principales recintos deportivo de Valparaíso lleva el nombre del músico, el Auditorio Osmán Pérez Freire del cerro Mariposas. Otro ejemplo de feliz convivencia entre el deporte y las artes.</p>
<p>La segunda parte del alargue se inició con Yo vendo unos ojos negros, que popularizara el más mexicano de los cantantes chilenos: Lucho Gatica. A estas alturas, la identificación entre la estrella del canto y el público era semejante a los asistentes del Estadio Nacional y La Roja de todos.</p>
<p><strong>Los penales fueron un  regreso a lo que vinimos&#8230; la ópera. La donna è mobile, de Verdi, coronó la velada también con su mensaje de alerta: la mujer es voluble, como una pluma al viento.</strong></p>
<p>O sea, bellas y fugaces. Lo cantó Camarena.</p>
<p>Otro motivo para celebrar ese 4 de julio de 2015, que difícilmente se olvidará, en los estadios y en los escenarios de Chile.</p>
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		<title>Ottone, en busca de la relevancia perdida</title>
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		<pubDate>Sat, 16 May 2015 10:55:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Navarro]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde los balbuceos de un recién nacido a los deseos postreros del moribundo, las primeras y las últimas palabras han sido siempre significativas en la vida de los seres humanos. Si advertimos las terminales de la ex Ministra Claudia Barattini,&#8221;me &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20150516065520/ottone-en-busca-de-la-relevancia-perdida/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde los balbuceos de un recién nacido a los deseos postreros del moribundo, las primeras y las últimas palabras han sido siempre significativas en la vida de los seres humanos. Si advertimos las terminales de la ex Ministra Claudia Barattini<em>,&#8221;me faltó relacionarme mejor con el Parlamento y las comunicaciones</em>&#8221; y las primeras de su sucesor, Ernesto Ottone<strong>, </strong><em>“el arte y la cultura no son un lujo, son todo: una necesidad de cada grupo humano”,</em> podemos advertir las explicaciones iniciales de un cambio, para algunos, sorpresivo.</p>
<p>Barattini no vacila en evaluar su gestión positiva destacando la consulta indígena, dónde no hay dos opiniones, y los preparativos de la Ley que crearía un ministerio de las Culturas y el Patrimonio. Ninguna de las dos suficientemente comunicadas ni puestas al alcance del Parlamento. <strong>En el primer caso, quizás agravado por el proverbial desprecio de los medios de comunicación a los pueblos originarios; en el segundo, sin justificación, debido al natural interés que la gente de la cultura y también los medios tienen al respecto. No obstante, hasta la fecha a una semana del 21 de mayo, no hay luces. Y sí muchas sospechas.</strong></p>
<p>La administración saliente no le otorgó urgencia a la tramitación del proyecto, ni la instaló en el debate con los incumbentes, reduciéndola a simulacros de participación sin contrapartes con capacidad de respuesta a las proposiciones, lo que desembocó -aparentemente- en una arquitectura institucional que pegotea entidades existentes, como se ha encargado de comunicar la DIBAM en desmedro de un discurso alternativo del Consejo Nacional de la Cultura.</p>
<p>Por ello, entre las labores prioritarias de Ernesto Ottone está sacar al Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de la irrelevancia en que está sumido, por ausencia pública de un sueño respecto del desarrollo cultural en Chile e invisibilidad de sus autoridades unipersonales y colegiadas.</p>
<p>Las primeras tareas son, en consecuencia, básicas: <strong>restablecer visibilidad; dialogar con el mundo de la cultura; repotenciar los órganos de participación que caracterizan y diferencian a este Consejo del resto de la administración; compartir tareas con los centros culturales que sustentan las artes en todo el país, y agilizar la gestión del servicio, orientándolo hacia desafíos país, por ejemplo, la reforma educacional, los diferendos con los países limítrofes o el rol solidario de la cultura ante los desastres naturales</strong>.</p>
<p>Señales como la recién actualizada política del libro y la recepción por parte de Ottone de un anteproyecto de las artes escénicas, parecen indicar que el camino inmediato va antes por leyes sectoriales que por apresurar el Ministerio.</p>
<p>Las primeras palabras públicas de Ottone, aludiendo a la imprescindibilidad de las artes y la cultura para las personas, bien pudieron estar en boca de su antecesora, pero no fue así. <strong>No hubo capacidad en su equipo de constituir un discurso propio que infundiera mística a un mundo cultural que no requiere de mucha provocación para adherir a buenas causas.</strong></p>
<p>Más allá de mejorar su capacidad en comunicaciones, el ministro Ottone debería tener espacio para revisar aspectos del proyecto de ley y deberá optar por hacerlo antes de su presentación al Congreso o hacerlo durante el debate legislativo. Es decir, presentando indicaciones a la anunciada indicación sustitutiva.</p>
<p>No se le puede imponer a un nuevo secretario de estado que asuma sin revisión una gestión pre legislativa deficiente. Hay antecedentes: el ex Ministro Ampuero dio una vuelta de tuerca al proyecto que había generado su antecesor, convocando a un encuentro plural en el Congreso; su esfuerzo no alcanzó a ver frutos a causa de los escasos meses que estuvo en el cargo.</p>
<p>Ottone tiene un horizonte cercano a los tres años, que es, según el OPC lo que suelen tomar los proyectos de este sector en el Parlamento. <strong>Es de esperar que los use para llevar adelante una institucionalidad que supere la existente, conservando su carácter autónomo, participativo, con patrimonio propio y vinculante en la formulación de sus políticas.</strong></p>
<p>De otro modo, no valdría la pena modificar lo existente.</p>
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		<title>Ana González, gran actriz y demócrata</title>
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		<pubDate>Sat, 09 May 2015 12:14:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Navarro]]></category>

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		<description><![CDATA[El centenario de su nacimiento ha sido motivo de innumerables homenajes pendientes a la gran actriz chilena -una de las mejores- Ana González Olea. Entre merecidos reconocimientos los hay a su persona y a su personaje principal &#8220;La Desideria&#8221;. Incluso &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20150509081408/ana-gonzalez-gran-actriz-y-democrata/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El centenario de su nacimiento ha sido motivo de innumerables homenajes pendientes a la gran actriz chilena -una de las mejores- Ana González Olea. Entre merecidos reconocimientos los hay a su persona y a su personaje principal &#8220;La Desideria&#8221;. Incluso se ha llegado establecer un premio que recuerda el rol de ese personaje como asesora del hogar. Más allá de si corresponde lo uno o lo otro, quisiera detenerme en la Ana González ciudadana<strong>.</strong></p>
<p>Sus actuaciones como actriz del TEUC, el Teatro de Ensayo de la UC, la llevaron a los más destacados papeles y por cierto al Premio Nacional de Arte, en 1969, galardón en el que se sumó a Alejandro Flores, Rafael Frontaura, Pedro de la Barra y Pedro Sienna, siendo la primera mujer en alcanzarlo.</p>
<p>Sus armas como ciudadana, las expresó en el escenario, encarnando a Rosaura, una de las combativas floristas de la Pérgola de la Flores, obra de su amiga Isidora Aguirre y Francisco Flores del Campo. <strong>Pero, su compromiso no estaba sólo en las tablas. Fue una entusiasta partidaria del Presidente Allende, junto a sus cercanos: Luz María Sotomayor, su pareja y Juan González, su mozo. Entre julio y agosto de 1973, la actriz participó activamente del Festival Mundial de la Juventud y de los Estudiantes en la RDA, cuyo lema era: “Por la solidaridad antiimperialista, la paz y la amistad</strong>”.</p>
<p>Recibía &#8220;baños&#8221; de cariño cuando agarraba, en su casa de Cartagena, el bolso de compras y caminaba hasta la feria libre a comprar las materias primas de sus magistrales porotos granados, que preparaba minuciosamente para sus invitados. Era francamente dificultoso avanzar hacia los feriantes debido a la enorme cantidad de personas que querían saludarla e intercambiar unas palabras, que era lo usual, en tiempos sin selfies ni polaroids.</p>
<p>El golpe militar de 1973 la sorprendió como una de las propietarias de la Sala del Ángel, ubicada en un breve pasaje del centro de Santiago. Fue una de las primeras en mantener viva la llamita del teatro. Para no despertar las iras de la dictadura estrenó, a poco del golpe militar, obras inocuas políticamente como &#8220;Ángel, mujer o demonio&#8221;, dirigida por Eugenio Guzmán en la que ella encarnaba los roles estelares.</p>
<p><strong>Y, tras bambalinas, ayudaba a quienes podía de entre los que comenzaban a sufrir la despiadada persecución del régimen militar. Así, la precaria compañía comenzó a llenarse de periodistas que hacían comunicados de prensa, mensajeros que malamente distribuían correspondencia, escenógrafos y sonidistas de dudosa experiencia pero vasto compromisos con las fuerzas de izquierda.</strong></p>
<p>En su valioso legado que hoy descansa en la Biblioteca del GAM, se encuentra el siguiente manuscrito<em>: “Yo soy Ana González, muchos de ustedes me conocen como la Desideria &#8230; La Desideria es una mujer del pueblo y como tal es muy sabia, por eso yo le pregunté qué pensaba del triunfo del No. Y me dijo que ella no era lesa, que todo lo que le ofrecían lo recibía, caseta sanitaria, viviendas de 34 metros, regalitos y festivales de los alcaldes, de las damas de color&#8230; aguinaldos, los escuálidos bonos y el ingenioso medio de movilización, la bicicleta. Pero como no es lesa, va a votar por el No, igual que yo&#8230; <strong>Porque las dos sabemos que en democracia, se terminarán los abusos mediante auténticas y efectivas leyes que protejan al pueblo y le permitan participar en el desenvolvimiento social y económico del país &#8230; Usted, Señora, que a veces le da miedo, atrévase como la Desideria y vote No&#8221;.</strong></em></p>
<p>Su compromiso con la búsqueda de la democrática, la llevó a convertirse, ya recuperada la normalidad, en anfitriona de la fiesta cultural y popular con que el Presidente Patricio Aylwin inauguró el Centro Cultural Estación Mapocho, el tres de marzo de 1994. Tal rol no se explica sólo por su condición de actriz notable sino también de vecina del centro y, sobre todo, de regular asistente a sus diversas actividades, a las que llegaba caminando desde su departamento en el &#8220;edifico redondo&#8221; de Miraflores y Esmeralda. Hoy, una sala con su nombre inmortaliza ese idilio entre la actriz y el centro.</p>
<p>Por ello, no fue extraño que acogiera con entusiasmo la propuesta del Centro Cultural de celebrar allí su cumpleaños número 80, el 4 de mayo de 1995. La asistencia excedió todas las expectativas. Desde el Presidente Eduardo Frei y su esposa Marta Larraechea a las floristas de la ahora cercana pérgola, que regalaron, en la puerta de la vieja estación, un clavel rojo a cada uno de los asistentes.</p>
<p><strong>A pesar de todos los esfuerzos de sus asesores, Frei permaneció hasta el final de la actividad que duró unas cuatro horas, dejando de lado un compromiso en el Museo de Bellas Artes, que asumió su esposa. Entre muchas de las obras que se presentaron esa noche, una representaba a Anita en el lenguaje del teatro circo, luciendo una rojísima nariz de payaso. Una buena intención que no gustó a la homenajeada y que por tanto, llegó sólo hasta el primer acto que entonces se anticipó&#8230; por única vez.</strong></p>
<p>Para la siguiente campaña presidencial ya estaba retirada y enferma. No obstante ello, en antecedentes de que el candidato -su candidato- Ricardo Lagos marchaba seguido de centenares de adherentes a inscribir su candidatura al Registro Electoral, ubicado a pasos de su departamento, se asomó a la ventana a saludar mediante señas a Lagos, quién detuvo la marcha, se acercó al edificio y respondió los cariñosos saludos de la ciudadana González, despertando el aplauso cerrado de los seguidores a Anita.</p>
<p>Una demócrata ejemplar y una actriz excepcional.</p>
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		<title>Chile, ¿a qué Gabriela queremos?</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Apr 2015 18:45:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Navarro]]></category>

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		<description><![CDATA[La alusión a Gabriela Mistral, en la ceremonia de promulgación de la Ley que establece el Acuerdo de Unión Civil, como ejemplo de alguien que habría sido beneficiado por la nueva legislación, logró sorprender a algunos mistralianos que quisieran, tal &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20150415154553/chile-a-que-gabriela-queremos/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La alusión a Gabriela Mistral, en la ceremonia de promulgación de la Ley que establece el Acuerdo de Unión Civil, como ejemplo de alguien que habría sido beneficiado por la nueva legislación, logró sorprender a algunos mistralianos que quisieran, tal vez, mantenerla sólo como ícono de la poesía y puso de relieve la complejidad de un personaje insuficientemente comprendido en Chile. ¿Cuál es la imagen que nuestro país tiene o quiere tener de la gran poeta?</p>
<p>El poeta Jaime Quezada, uno de los sorprendidos, desearía un trato más delicado de la Mistral: <em>&#8220;citar, en un discurso de esta naturaleza, a Gabriela Mistral en una relación con Doris Dana, revela cierta ligereza emocional y de circunstancia, más que de un fundamento al marco legal del asunto</em>&#8220;.</p>
<p><strong>Hay razones para traerla a colación en una ceremonia de Estado, pero cabe la pregunta de porqué no a Pedro Lemebel o a Pablo Simonetti, por ejemplo, que han hecho de su sexualidad una causa y la han exhibido con mucha más apertura que Mistral. También es razonable la inquietud de Quezada, que se siente en la obligación de proteger la condición  literaria de su musa.</strong></p>
<p>Es que Gabriela Mistral es un personaje complejo. Y Chile -porfiado heredero de aquello de &#8220;un solo Dios, una sola España&#8221;- no suele tener cariño o vínculos fáciles con la complejidad, con los matices. Es un país de santos o demonios. Basta recordar la relación con los pueblos indígenas, que recién se está comenzando a enfrentar culturalmente, es decir, en toda su complejidad, más allá de un mero tema de tierras.</p>
<p>Hay muchas &#8220;gabrielas&#8221; en nuestra corta historia. Está aquella, la primera, la maestra rural, bucólica, de los &#8220;piececitos de niño azulosos de frío&#8221; y las rondas infinitas de vestidos amplios y desplegados al viento, que transitó silabarios y cuadernos simples, poco cuestionadores.</p>
<p><strong>Está aquella otra, de la <em>revolución en libertad</em> que escribió <em>&#8220;algún día Eduardo Frei será presidente de Chile; yo ya no estaré viva, pero me daré vueltas en mi tumba, para aplaudirlo&#8221;,</em> poniéndola una vez más a competir con el reconocido y masculino compromiso de Neruda con la <em>revolución de las empanadas y el vino tinto</em>. Otra simplificación de un personaje complejo.</strong></p>
<p>Pero hay más, está la Gabriela del billete de cinco mil pesos, idea de algún banquero central que quiso rendirle un homenaje al ponerla en las manos de todos los chilenos y haciéndola cotidiana, curiosamente con un valor intermedio: ni uno, ni diez, cifras redondas, sino cinco, cifra que en las calificaciones de las escuelas y liceos no habla de la excelencia ni de la ausencia de conocimientos, sino de una cierta mediocridad.</p>
<p><strong>Está la Gabriela de Allende, quizás la más acertada, aquella que el Presidente socialista quiso inmortalizar en un amplio espacio cultural, complejo como ella, el Centro Cultural Metropolitano Gabriela Mistral, construido con el esfuerzo de trabajadores chilenos del cemento y de las artes para albergar a representantes de los países en desarrollo de todo el mundo, a inicios de los años setenta</strong>. Una maciza construcción de torre y placa, que desafía la vertical y la horizontal, donde alguna vez se quiso instalar un museo de los niños y un amplio autoservicio de comida para alimentar -espiritual y materialmente al pueblo- como gustaba soñar Allende.</p>
<p><strong>Junto con el golpe militar de 1973, Gabriela fue despojada de torre y placa y su nombre extirpado y masculinizado en Diego Portales, personaje opuesto: autoritario, comerciante y jaranero, que calzaba mejor con el destino que los militares darían a la edificación.</strong></p>
<p>Años después, incendio mediante, la Presidenta Bachelet, en su primer mandato, recuperó el espacio y el nombre de la poeta, luego descafeinado como GAM, simbolizando la cultura corta de luces y &#8220;marquera&#8221; que domina. Es de esperar que ese complejo cultural no se mutile en su arquitectura inicial ahora que, finalmente, las fuerzas armadas abandonan la torre ocupada en dictadura.</p>
<p>Es que para Chile no es fácil tratar con Mistral. Sin duda es más sencillo convivir con Neruda -por oposición, ateo y republicano, siguiendo con el ejemplo de España-, de domicilio conocido en todo sentido: comunista en lo político; tres casas &#8220;abiertas a público&#8221;, en lo habitacional; una fundación prestigiosa que administra su legado; relaciones amorosas abundantes pero finalmente confesas; con ópera, película y cartero consagrados; colecciones -caracolas, botellas, mascarones, entre otras- públicas, clasificadas y donadas en vida, y una muerte investigada hasta el exceso.</p>
<p>También lo es coexistir con Nicanor Parra. Acompañado de una extensa familia que ha luchado por mantener el apellido y sus talentos, entre los cuales destaca un incontrarrestable sello de lo que se puede considerar &#8220;chilenidad&#8221;, aspecto que facilita mucho la relación plácida con un país que no se cuestiona que Violeta sea una de las suyas más notables ni que sus tapices hayan llegado al Louvre.</p>
<p><strong>Pero vaya que se han cuestionado aspectos de la Mistral, cuestionado y ocultado. Ocultado y mostrado. Mostrado y disputado cuando se muestran, como aconteció al tiempo que sus herederas quisieron entregar al país algunas de sus especies, disputadas de mala manera entre diferentes instituciones culturales estatales.</strong></p>
<p>Es que Mistral es compleja y debemos aceptarla y quererla así. No fue ni será un súper héroe ni una súper heroína, sino una trascendente poeta universal que excedió en vida y obra nuestras fronteras, <strong>que es chilena y forastera a  la vez, que no se puede reducir a su condición sexual, que se la debe respetar hasta que seamos capaces -como país- de comprenderla y acogerla a cabalidad.</strong></p>
<p>Es posible y deseable que ese proceso haya comenzado. Que los profundos cambios que en Chile se están iniciando, en educación y en reconocimiento de la diversidad y la multiculturalidad, nos estén acercando también a comprender ampliamente a Gabriela.</p>
<p>Lo que no será breve ni perceptible a simple vista.</p>
<p>Solo debemos estar atentos.</p>
<p>Hasta cuando Chile pueda convivir, sin drama, con la complejidad de sus poetas mayores.</p>
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		<title>Conmoción y fanfarria para una ciudad solidaria</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Apr 2015 10:41:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Navarro]]></category>

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		<description><![CDATA[Simbólicamente, desde el puente Padre Hurtado, que a une Santiago con su norte, al caer la tarde del 8 de abril, a la barahúnda de la ciudad se sumó el inconfundible sonido de la Banda Conmoción. La música pretendía atraer &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20150410074149/conmocion-y-fanfarria-para-una-ciudad-solidaria/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Simbólicamente, desde el puente Padre Hurtado, que a une Santiago con su norte, al caer la tarde del 8 de abril, a la barahúnda de la ciudad se sumó el inconfundible sonido de la Banda Conmoción. La música pretendía atraer a los centenares de santiaguinos que circulan por el entorno del Centro Cultural Estación Mapocho, para que entregaran un poco de agua para aliviar -en parte- las penurias de sus compatriotas de Atacama.</p>
<p>El peculiar recital fue organizado por el trío de instituciones culturales del sector -Fundación de Orquesta Juveniles, Balmaceda Arte Joven y Centro Cultural Estación Mapocho- que, como en ocasiones anteriores de catástrofes naturales, esgrimen entre sus principios la solidaridad con los seres humanos que sufren.</p>
<p>El resultado fue inesperado, tanto en el número y el entusiasmo de los seguidores de la banda, como la cantidad de litros de agua envasada recibidos -alrededor de tres mil- y, sobretodo, en despertar el impulso solidario hasta entonces oculto por morbosos despachos de televisión y el ambiente de desconfianza al que han llevado a la sociedad los casos de corrupción que afectan a la elite empresarial y política.</p>
<p><strong>Era importante que, desde el mundo de la cultura, se diera una señal de involucramiento en la tragedia cuya normalización amenaza prolongarse por años. Así lo entendió la Ministra Claudia Barattini que, invitada a plegarse, no vaciló en llegar con sendos envases del líquido solicitado.</strong></p>
<p>Pero este recital no fue el único que animó esa tarde. A pocas cuadras de allí, en la sala especialmente acondicionada para la música de cámara en el GAM, se celebraba un octogésimo cumpleaños de gran vitalidad y arte.</p>
<p>La Orquesta Filarmónica de Temuco, del Teatro Municipal de esa ciudad, creada en la década de 1930 como Orquesta de Profesores y luego Orquesta Palestrina, brindó un espectáculo también peculiar.</p>
<p>El programa contemplaba, junto a Rossini y Mendelssohn, un Concierto para Flauta, compuesto para la OFT por su Director David Ayma, e interpretado por la solista Paula Ordoñez. Ambos, músicos formados inicialmente en la Universidad de Chile, avecindados en Temuco, atraídos por la existencia de un teatro con elencos residentes y orquestas juvenil e infantil en ciernes.</p>
<p><strong>De pronto, la solemnidad entregada por las composiciones, la sala y el rigor de músicos que iniciaban una gira que los llevará a Rancagua, el Aula Magna de la UTFSM de Valparaíso, el Diego Rivera de Puerto Montt y la Universidad de Valdivia, se rompió cuando el Director, emocionado y agradecido por los aplausos, mostró su carta bajo la manga (o desde su iPhone que le servía como virtual partitura): una Fanfarria, también compuesta por él, para su orquesta.</strong></p>
<p>Entonces, la similitud con los bronces de la Banda Conmoción, que, según el diccionario, es una fanfarria o &#8220;banda de música formada por instrumentos de metal, en ocasiones acompañados de percusión, y que suele tocar por las calles en las fiestas populares y en ocasiones ceremoniosas&#8221;, se hizo inevitable.</p>
<p><strong>Junto al Mapocho,  Conmoción despertaba ánimos solidarios, dormidos pero no ausentes, sólo atribulados, y al lado de la Alameda, la obra de Ayma venía a decirnos, desde la Araucanía, que las artes y en particular la música son capaces, con una buena gestión, de constituir importantes referentes culturales que suelen pasar inadvertidos para capitalinos embebidos en la pugna por el poder.</strong></p>
<p>Esa tarde de fanfarria y conmoción, el centro de Santiago fue un poco mejor. Más solidario e integrado. Gracias a la magia de la cultura, que bien haría nuestra elite darle la importancia que merece.</p>
<p>Sobre todo, en vísperas de recibir, el Parlamento, un proyecto novedoso de Ministerio multicultural que amerita y augura discusión amplia y dilatada.</p>
<p><strong>Porque lo que hasta ahora ha trascendido, no es más que una &#8220;arquitectura&#8221; integradora de servicios públicos combinados -no se conoce cómo- como las conclusiones de la Consulta Indígena.</strong></p>
<p>Nada se sabe sobre lo que propondrá respecto de quienes están animando principalmente -desde su creación- la vida cultural del país: las corporaciones culturales -como las municipales de Temuco o Santiago-, las de alcance nacional como Balmaceda, el GAM o Mapocho- , las fundaciones forjadoras de audiencias como la de Orquestas Juveniles o el MIM, y una larga lista de instituciones culturales sin fines de lucro, con directorios plurales y diversos, que ostentan programaciones permanentes y administran espacios que forman a los públicos.</p>
<p>Ambas, tareas que el Consejo Nacional de la Cultura debe respaldar y, porqué no, orientar hacia un sueño de desarrollo cultural que permanece -como la solidaridad antes de la conmoción y la fanfarria- ausente. Y que ya es tiempo de conocer.</p>
<p>Sin dejar de acumular solidaridad para la tragedia de Atacama.</p>
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		<title>Mario Planet y el agua para el desierto de Chile</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Apr 2015 11:43:57 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Navarro]]></category>

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		<description><![CDATA[Corría 1976 cuando golpeó la puerta de la revista APSI -donde trabajaba como editor- un hombre bajo, algo gordo, con una guayabera blanca que, al abrirla, me estiró una mano fraternal diciendo atropelladamente: Buenas tardes, soy Mario Planet, vengo a &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/medio-ambiente/20150403084357/mario-planet-y-el-agua-para-el-desierto-de-chile/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Corría 1976 cuando golpeó la puerta de la revista APSI -donde trabajaba como editor- un hombre bajo, algo gordo, con una guayabera blanca que, al abrirla, me estiró una mano fraternal diciendo atropelladamente: Buenas tardes, soy Mario Planet, vengo a colaborar. ¡Don Mario Planet! ex Director de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile, hasta el golpe militar de 1973 y uno de los periodistas más admirados del país. -Mucho gusto, adelante, ¿sobre qué le gustaría escribir&#8230;? &#8211; Sobre el agua, respondió.</p>
<p>La anécdota, rigurosamente cierta, ha aflorado ahora que estamos -tres centros culturales vecinos de calle Balmaceda- en una campaña por recolectar agua envasada para los damnificados por los aluviones de marzo de 2015, en las regiones de Atacama y Antofagasta.</p>
<p><strong>Pudiendo, don Mario, haber escrito -literalmente- sobre cualquier país del mundo -porque APSI era un boletín internacional que tenía entre sus redactores a expertos tanto en el Cuerno de África como en el Vaticano, escogió ¡en 1976! alertar con su pluma sabia sobre la crisis del agua que, inevitablemente, asolaría al planeta. Y así lo hizo.</strong></p>
<p>El periodista John Dinges lo recuerda: <em>&#8220;Conocí a Mario por primera vez como corresponsal de la revista Time. Mario era el corresponsal en Chile, pero tuvo que ir a Buenos Aires por seguridad personal. Yo había sido nombrado el nuevo corresponsal, sucesor a Mario. Nos reunimos en un café en Buenos Aires y tomamos vino tinto. Es un recuerdo muy nítido. Fue en julio o agosto de 1975&#8243;.</em></p>
<p>Después de unos meses, Dinges, ya como editor de APSI, volvió a encontrarlo en Chile.&#8221;<em>Me recuerdo de haber trabajado artículos que escribió Mario para APSI, pero no tengo ningún detalle. Es posible que usara seudónimo. Su situación era muy delicada, por lo que me contó en aquel almuerzo&#8221;.</em> Aparte de un artículo del 30 de noviembre de 1978, que tituló: Elecciones griegas Papandreu avanza, el resto fueron publicados sin firma.</p>
<p>Un investigador del legado de Planet, en 2010, intentó buscar esos textos. <em>&#8220;Tengo una laguna de sus artículos entre los años 1976 y 1978, y, al parecer, correspondería al tiempo en que habría trabajado en APSI&#8221;. </em>Efectivamente, le respondimos, <em>&#8220;colaboró permanentemente en APSI en las fechas que señala. Razones comprensibles aconsejaban no firmar los artículos&#8221;.</em></p>
<p><strong>Quizás, si hubiese escogido firmarlos sería considerado un antecesor de quienes hoy denuncian el cambio climático que nos lleva a la paradoja de estar recolectando agua para habitantes del desierto más árido del mundo, que fueron arrasados por torrentes de agua y lodo.</strong></p>
<p>Pero el legado de don Mario no es sólo haber anticipado que el tema se volvería crítico, sino, su pedagógica actitud de respeto hacia quienes, pudiendo haber sido sus alumnos, editábamos inmisericordemente sus artículos, y -sobre todo- su espíritu de colaboración amplia y absoluta, reflejada en un párrafo de una carta de aliento que hizo llegar a la revista en 1979, que pasaba por aluviones no de tierra sino de represión dictatorial<strong><em>. &#8220;Sea cual fuere el resultado o el rumbo de los hechos, cuenta conmigo para todo e incluso procuraré hacer algo más&#8221;.</em></strong></p>
<p>Ese empuje es lo que necesitamos ahora para llevar el indispensable líquido a los chilenos del norte, brindarles &#8220;hasta la última gota&#8221; que requieran o, como diría el Padre Hurtado, cuya efigie vigila las donaciones en la Plaza anterior del Centro Cultural Estación Mapocho: donarles &#8220;hasta que duela&#8221;.</p>
<p>Cuando ese momento haya llegado, pediré un brindis por Mario Planet, periodista.</p>
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		<item>
		<title>Ministerio de las Culturas inicia su camino</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Mar 2015 12:22:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Navarro]]></category>

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		<description><![CDATA[Una vez más, Valparaíso -matriz de muchas instituciones en Chile y sede del Consejo Nacional de la Cultura- fue testigo de un día histórico. Tras más de siete meses de encuentros en diversas regiones y largas jornadas de negociación, la &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20150325092258/ministerio-de-las-culturas-inicia-su-camino/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una vez más, Valparaíso -matriz de muchas instituciones en Chile y sede del Consejo Nacional de la Cultura- fue testigo de un día histórico. Tras más de siete meses de encuentros en diversas regiones y largas jornadas de negociación, la ministra de Cultura, Claudia Barattini encabezó, el 22 de marzo de 2015, el cierre del acuerdo nacional, con que el Consejo Nacional de la Cultura culminó junto a 210 representantes de los pueblos indígenas de todo el país, la Consulta Indígena que había sido anunciada el 12 de junio de 2014.</p>
<p>Entonces, comentaba que &#8220;el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet daba un paso hacia lo que sería un ministerio de todas las culturas que coexisten en el territorio llamado Chile, anunciando los contenidos de una consulta a los pueblos indígenas que considerará el nombre del Ministerio y sus funciones, en especial lo referido a la cultura de los pueblos indígenas; la integración de órganos como el Consejo de las artes e industrias creativas, del Consejo del patrimonio y, eventualmente, los consejos regionales; la representación de los pueblos indígenas en el ámbito de la toma de decisiones en el área de la cultura, y la forma en que el mundo indígena determinará sus representantes del patrimonio en los consejos nacional y regionales&#8221;.</p>
<p>La Ministra Barattini concluyó, ante una sorprendida Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, con algunos integrantes que alcanzaron a reaccionar, aludiendo sólo al formal expediente de los plazos, que “<em>es posible anticipar que gran parte del contenido del anteproyecto sea de interés de los pueblos indígenas&#8221;.</em></p>
<p>Lo relevante de lo ocurrido, es que los puntos acordados se asumirán como vinculantes, es decir estarán incluidos en el articulado de la Indicación Sustitutiva que se ingrese a tramitación legislativa para la creación del nuevo Ministerio, antes del 21 de mayo.</p>
<p><strong>La nueva institucionalidad se denominará “Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio” e incorporará como principio el de reconocer, respetar y promover la pluriculturalidad preexistentes en el país, sostenida en la existencia de al menos nueve pueblos originarios: aymará, quechua, atacameño o licanantay, diaguita, mapuche, rapa nui, kawésqar, yagán y colla.<br />
</strong><br />
El Estado impulsará además, el reconocimiento de los afrodescendientes de la región de Arica y Parinacota que cumple condición tribal, de acuerdo al Convenio 169 de la OIT y es un importante aporte en la identidad cultural de Chile, el Consejo Nacional de la Cultura buscará la fórmula de incorporar su participación en las instancias de participación del futuro Ministerio. El Estado impulsará también el reconocimiento de culturas preexistentes, como por ejemplo, el pueblo Chango.</p>
<p>Se incorporará el concepto de “patrimonio cultural indígena”, que contemple elementos como patrimonio cultural material e inmaterial y territorial de los pueblos indígenas del territorio de Chile.</p>
<p><strong>Será parte de las funciones del Ministerio proponer políticas públicas relacionadas con la salvaguardia de las expresiones artísticas y culturales de los pueblos originarios con un enfoque intercultural.</strong></p>
<p>Se creará un Consejo de Pueblos Originarios, en el que estarán representados los nueve pueblos originarios reconocidos en la actualidad, y aquellos que se reconozcan en el futuro, conforme a las normas del Convenio 169 de la OIT, en igualdad de condiciones. También un Departamento de los Pueblos Originarios, que tendrá expresiones regionales, en todo el país, y también en Rapa Nui, como territorio especial.</p>
<p>Será función del Ministerio de las Culturas crear una instancia de coordinación interministerial permanente con el ministerio de Educación, con el fin de dar suficiente expresión a los componentes culturales, artísticos y patrimoniales en los planes y programas de estudio y en la labor pedagógica y formativa de los docentes y establecimientos educacionales, en un marco de reconocimiento y respeto por la pluriculturalidad existente en el país y el fomento y desarrollo de los derechos lingüísticos de los pueblos originarios, entre otros aspectos. Se agregará también  el crear instancias de vinculación interministerial con otros ministerios en aquellas materias propias de sus competencias y atribuciones.</p>
<p><strong>Se pretende proteger y fomentar la transmisión de la cultura ancestral dentro de las familias en las formas tradicionales utilizadas por los pueblos originarios, a través de políticas públicas. Las autoridades tradicionales deben ser reconocidas como autoridades ancestrales, de acuerdo a su linaje, ancestralidad, y en especial, atendiendo sus propios usos y costumbres de sus comunidades y territorios.</strong></p>
<p>Un cambio revolucionario. El primero desde 2003 cuando se aprobó la ley que creó el Consejo Nacional de la Cultura.</p>
<p>Como suele acontecer, el anuncio llega cuando la crítica al &#8220;desolador panorama legislativo&#8221; en cultura lo situaba entre las variopintas sequías que nos asolan como país.</p>
<p>Como bien ha señalado Barattini, este es sólo el comienzo, un comienzo que deja cuestiones claras: no tendremos Ministerio de Cultura, ni con ese nombre, ni probablemente durante este gobierno; tendremos en un plazo razonable, una legislación que no será -afortunadamente- la suma Consejo Nacional de la Cultura + DIBAM = Ministerio; no tendremos institucionalidad patrimonial con un pasado inicial en 1929, fecha de creación de la DIBAM, sino con una retrospectiva de quienes habitaron este territorio antes de su &#8220;descubrimiento&#8221;, la que deberá ser acogida en nuestros museos, bibliotecas y archivos y por cierto, en los idiomas que los nutren.</p>
<p>Toda una tarea que, en el vecindario, bolivianos, peruanos y ecuatorianos ya han iniciado.</p>
<p><strong>Es relevante también la palabreja &#8220;vinculante&#8221; que viene a ratificar la necesaria existencia de consejos  que tomen decisiones y propongan políticas a la autoridad unipersonal que encabece este futuro ministerio plural.</strong></p>
<p>En síntesis, como su nombre lo indica, una entidad inclusiva que debe considerar, todas las culturas; todas las artes, y un patrimonio complejo, vasto y diverso.</p>
<p>Es decir, que se parezca a lo que Chile es, un país multicultural.</p>
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		<title>Las esculturas de yeso y nuestra sequía legislativa</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Mar 2015 19:49:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Navarro]]></category>

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		<description><![CDATA[Las estremecedoras imágenes de la destrucción de esculturas del Museo de Mosul, en Irak, algunas de las cuales serían réplicas de yeso mientras los originales están a buen recaudo &#8220;en Bagdad y otras partes del mundo&#8221;, trae a la memoria &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20150319164949/las-esculturas-de-yeso-y-nuestra-sequia-legislativa/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Las estremecedoras imágenes de la destrucción de esculturas del Museo de Mosul, en Irak, algunas de las cuales serían réplicas de yeso mientras los originales están a buen recaudo &#8220;en Bagdad y otras partes del mundo&#8221;, trae a la memoria una tarde de mayo de 1996 cuando inauguramos en el Centro Cultural Estación Mapocho, con sendos martillos que reemplazaban las plácidas tijeras del corte de cinta, la histórica muestra &#8220;50 años de escultura contemporánea&#8221;, curada por Silvia Westerman. Las herramientas cayeron, por todos los flancos sobre una cabeza de yeso que, con su destrucción, daba por iniciada la muestra.</p>
<p>El hecho demostraba a la vez la fragilidad de ese material y la solidez de las esculturas de autores nacionales del último medio siglo que, inéditamente, se exponían.<strong>Han pasado casi veinte años, esculturas, murales y otras muestras de arte en espacios públicos son diariamente maltratadas en nuestro país, no precisamente con fines inaugurales sino más bien terminales, dando crecientes obligaciones a nuestras autoridades patrimoniales, lo que no justifica su desidia hacia ellas ni menos hacia un proyecto tan relevante como es el del posible ministerio de Cultura. </strong></p>
<p>El director de la DIBAM se jacta -en Bío- Bío TV- de haber llegado a un acuerdo con la Presidenta del Consejo Nacional de la Cultura, respecto de &#8220;la arquitectura del ministerio&#8221; cuya descripción y plazo no es su asunto, sino de la Ministra. Por su parte, ésta declara en Radio U de Chile estar <em>&#8220;atenta a que el proyecto recoja la mayor cantidad de sugerencias que hemos recibido; también de los trabajadores, porque la condición en que queden me importa mucho. Obviamente, no se conoce el proyecto definitivo, tal como nadie lo conoce, porque se hará público cuando lo presentemos en el Parlamento”. </em></p>
<p><strong>Mientras el proyecto permanece oculto, algunos centros de estudio entregan, a la luz del día, cifras como para esconder: un cero por ciento de avances legislativos dicen los Ciudadanos Inteligentes y el Observatorio de Políticas Culturales destaca el bajo nivel de avance en los proyectos de ley en cultura ingresados al Congreso: de los 58 proyectos analizados, un 67,2% no tuvo movimientos entre enero 2014 y enero 2015, así, las iniciativas en cultura llevan, en promedio, más de 3 años sin movimientos. </strong></p>
<p><strong></strong>La directora general del OPC, Bárbara Negrón reafirma<em>:&#8221;Si consideramos solo las iniciativas legislativas que realmente se discutieron durante el 2014, el porcentaje de proyectos inactivos aumenta a 86,2%, lo que en la práctica significa que solo 8 proyectos fueron discutidos realmente”.</em></p>
<p>Injusto sería achacar esta sequía sólo al Ejecutivo. El 61%  de proyectos revisados por la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados son establecer días de&#8230; o destinados a la erección de monumentos.</p>
<p>En este escenario, que contrasta con el activo papel que jugaron -ocho diputados primero y la Cámara completa después, taquígrafos y secretarios incluidos- en la legislación que culminó con la creación del Consejo Nacional de la Cultura, sólo queda pensar como actor central del proceso en el otro componente decisivo de este logro institucional: la sociedad civil.</p>
<p>En efecto, el sueño -aunque no la formal &#8220;arquitectura&#8221; del Consejo Nacional de la Cultura- se comenzó a configurar en 1996, durante un largo año de trabajo, martes a martes a las 8 y media de la mañana, en la sala María Luisa Bombal del Centro Cultural Estación Mapocho, donde ocho diputados de todos los partidos con presencia parlamentaria y una treintena de gestores culturales, artistas y expertos internacionales fueron abordando las inquietudes recibidas de todo el país y en diversas áreas respecto de la institucionalidad cultural que se quería.</p>
<p>El esfuerzo culminó en noviembre del mismo año con un Encuentro de Políticas Públicas y Legislación Cultural en el que  más de 600 personas enumeraron exhaustivamente las 120 demandas del mundo cultural. Las dos primeras, el Consejo y la modificación a las Donaciones Culturales, se convirtieron en Ley.</p>
<p>En 1997, las propuestas fueron estudiadas por una Comisión Presidencial, integrada por un senador -don Gabriel Valdés- diputados, empresarios, creadores y gestores culturales. En 2000 fue anunciada por el Presidente Ricardo Lagos y el 2003 estaban aprobadas.</p>
<p><strong>La principal diferencia con el estado actual de la legislación anunciada es que, en ésta, no está claro quién la pide ni qué es lo que se ofrece. No se sabe si es una Ley de &#8220;arquitectura&#8221; que simplemente suma Consejo Nacional de la Cultura + DIBAM = Ministerio.</strong></p>
<p>O se trata de una legislación que encarne el sueño de nuevos sectores que forman parte de las culturas que nutren nuestro país, como los pueblos indígenas.</p>
<p><strong>O si se contemplará alguna fórmula para incorporar algunas de aquellas fundaciones socio culturales actualmente dependientes de la Presidencia de la República. </strong></p>
<p>O si se fusionarán las justas aspiraciones de los científicos por tener un ministerio para alcanzar un ente conjunto de Culturas y Ciencias.</p>
<p>Una buena noticia es que el Consejo Nacional de la Cultura ha anunciado para el 21 de marzo la recepción del informe final de la Consulta Indígena.</p>
<p>Otra es que la Cámara de Diputados tiene desde el 19 de marzo nuevo Presidente de su Comisión de Cultura, el actor Roberto Poblete, diputado por Alto Bío-Bío, Antuco, Laja, Los Ángeles, Mulchén, Nacimiento, Negrete, Quilaco, Quilleco, San Rosendo, Santa Bárbara y Tucapel, quién pudiera liderar un esfuerzo por, a la vez, considerar las demandas indígenas y motivar a sus colegas a realizar un proceso de debate amplio sobre la futura institucionalidad, con el mundo de la cultura, como en 1996.</p>
<p>Esta muestra de transparencia podría contribuir a definir y legitimar el sueño que se pretende<strong>.</strong>De no ser así, habrá que esperar las noticias del 21 de mayo para enterarnos lo que se ha resuelto.</p>
<p><strong>Lo riesgoso es que propuestas construidas en el misterio, se desvanecen, como las esculturas de yeso, que no son la realidad pero tampoco sobreviven para intentar reflejarla.</strong></p>
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		<title>Verano 2015: el Oso y otras zoologías</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Feb 2015 22:26:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Navarro]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando el verano cultural ofrecía muchos festivales y el anuncio de una política de fomento del libro y la lectura, ostensiblemente, la brújula estival viró hacia otros derroteros: lo del libro quedó &#8220;para marzo&#8221; y de los festivales sólo podrá la &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20150224192648/verano-2015-el-oso-y-otras-zoologias/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando el verano cultural ofrecía muchos festivales y el anuncio de una política de fomento del libro y la lectura, ostensiblemente, la brújula estival viró hacia otros derroteros: lo del libro quedó &#8220;para marzo&#8221; y de los festivales sólo podrá la historia rescatar que Chile, con Ministra presente, pergueñó un par de Osos de Plata en el festival de cine de Berlín.</p>
<p><strong>De los grandes temas culturales de febrero, como la olvidable oportunidad perdida de una digna presencia de la poesía nacional en la obertura del Festival de Viña o -sobre todo- el destino de las fundaciones artística, artesanal, científica y museal que dependen de la golpeada Dirección Sociocultural de la Presidencia, el Consejo Nacional de la Cultura ha guardado un discreto silencio.</strong> Es de esperar que este comportamiento no persista cuando la comunidad cultural se prepara a debatir ampliamente sobre la tan mentada reingeniería de los fondos concursables.</p>
<p>Encomiable lo de los Osos alemanes, ratificando lo que se sabía: que Claudia Barattini y algunos de sus asesores se mueven como peces en el agua en el mundo de los festivales internacionales; que Patricio Guzmán es una gloria de los documentales a nivel mundial, y que los &#8220;larraínes&#8221; son capaces de hacer películas que -como debieran todos- tocan, con calidad y excelentes actores, grandes temas de alcance tanto local como universal.</p>
<p><strong>Ello, mientras siguen difundiéndose en prensa, lamentables cifras de escasez de público para la producción nacional en las salas de cine locales. Pareciera que medidas como la divulgación en televisión abierta, de pago y en redes sociales, asociada a demandas justas de derechos de autor que no desalienten a los canales, se hacen urgentes.</strong> Nuevamente el liderazgo del Consejo Nacional de la Cultura, que aporte renovadas medidas de fomento a la exhibición, es indispensable.</p>
<p>Se espera también un aporte desde ese Consejo respecto del futuro que tendrán fundaciones de tan alto impacto cultural como la FOJI -de orquestas juveniles e infantiles- que sin duda es la principal formadora de audiencias musicales del país; Artesanías de Chile, que ha tenido un permanente trabajo en un área que el Consejo Nacional de la Cultura no ha sido precisamente activo, y otras dos que bordean a la vez las áreas científica y cultural: la que se ocupa del Museo Interactivo -importante forjador de audiencias científicas- y aquella que acaba de fundir el trabajo de reciclaje electrónico con esculturas de buen nivel artístico.</p>
<p>Cuando se escuchan desde inicios del verano, propuestas, con respaldo académico y político, de crear un Ministerio de Ciencias, el Consejo Nacional de la Cultura debe tener una opinión al respecto y ¿por qué no? advertirlo como una oportunidad para dar aire al proyecto de Ministerio de Cultura que parece respirar con dificultad.</p>
<p><strong>Más allá de los grandes desafíos que demandan opinión de un gobierno que en lo cultural arriesga el vértigo de la intrascendencia, hay tareas sectoriales y definiciones sobre estructuras existentes que no pueden esperar: la política del libro es una de ellas y su retraso sólo ha permitido confusas críticas que no debieran desviar lo principal.</strong></p>
<p><strong></strong>Dentro de ello está el necesario apoyo a la internacionalización del libro chileno, que podría jugar un destacado rol en el escenario vecinal que se torna progresivamente complejo. No hay que olvidar que, en 2005, reuniones binacionales de gestores culturales chilenos y bolivianos &#8211; en dos versiones, una en cada capital- y chilenos y peruanos, felizmente coordinadas con nuestra Cancillería y las respectivas Embajadas, marcaron un poderoso acercamiento de las sociedades civiles de nuestros tres países, tan necesario diez años después.</p>
<p>Las definiciones que se requieren desde la institución respecto de lo existente, apuntan a lo que se querrá de los fondos concursables, tema de gran relevancia pues &#8220;desfondarizar&#8221; puede llegar a convertirse en &#8220;desfondar&#8221; una institución que tiene entre sus principales funciones administrar unos recursos que, por ley, dispone el Estado pero asignan pares, mediante procesos transparentes que se alejan –consensuadamente &#8211; de las cuestionadas asignaciones directas del poder político.</p>
<p>Al menos en esta tarea son necesarios muchos de aquellos que participaron en el Consejo Nacional de la Cultura en los últimos años, por lo que no ayuda la rotativa de funcionarios que denuncia la prensa y acusa, desafortunadamente, la realidad.</p>
<p>En definitiva, si bien el verano trajo positivos osos, el año que comienza exigirá muchos y audaces planteamientos desde una autoridad cultural que debe trabajar con el zoológico completo.</p>
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		<title>Odisea</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Jan 2015 11:55:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Navarro]]></category>

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		<description><![CDATA[Una odisea, un escándalo (como denunció muchas veces la prensa), amiguísimo, intervención política, una injusticia&#8230; Tales calificativos y muchos más ha recibido desde su nacimiento, en 1990, el más potente de los mecanismos para asignar platas públicas al desarrollo de las &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20150123085548/odisea/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una odisea, un escándalo (como denunció muchas veces la prensa), amiguísimo, intervención política, una injusticia&#8230; Tales calificativos y muchos más ha recibido desde su nacimiento, en 1990, el más potente de los mecanismos para asignar platas públicas al desarrollo de las artes que ha existido en la historia de Chile.</p>
<p><strong>Y allí está, sólido, sujeto a modernizaciones, a los avatares de la postulación electrónica, acusando los naturales golpes de un concurso que, por definición, premia a alrededor de un 10% de sus aspirantes. Es decir, sobreviviendo a las críticas de &#8220;los picados&#8221; que siempre son más que los satisfechos.</strong></p>
<p>Pocos conocen que tuvo un antecedente bajo la dictadura. El entonces -1989- Departamento de Extensión Cultural del ministerio de Educación convocó a un primer concurso de proyectos, al que incluso asignó ganadores. Sólo que la autoridad olvidó crear la asignación presupuestaria correspondiente, otra de las múltiples sorpresas con que se encontró la hoy fallecida escritora Ágata Gligo cuando asumió como la primera directora de Extensión Cultural de la democracia.</p>
<p>Junto con resolver las urgencias de los ganadores sin fondos, Gligo encomendó al sociólogo Gonzalo Vío desarrollar un concurso &#8220;con glosa presupuestaria&#8221;, lo que se logró.</p>
<p>Más tarde, el 22 de octubre de 1994, cuando la abogada Nivia Palma era directora del fondo, apareció un titular del diario La Segunda:<em> “Libro gay con platas fiscales”</em>. El proyecto libro era <em>Ángeles Negros</em>, de Juan Pablo Sutherland y había recibido financiamiento a través del Fondart.</p>
<p>La directora señaló entonces: <em>“El Estado no puede determinar los contenidos éticos ni estéticos del arte porque en nuestra sociedad democrática son las mujeres y los hombres libres quienes enjuician las obras</em>”.</p>
<p>Así se fue consolidando un concepto hasta entonces desconocido: que eran pares quienes asignaban recursos públicos a los proyectos que presentaban los creadores. Con ello se evitaban las críticas a las arbitrariedades que al respecto pudieran cometer los gobiernos con recursos de todos, estableciendo el principio, universalmente aceptado, de la &#8220;distancia de brazos&#8221; entre los creadores y quién asigna los recursos.</p>
<p><strong>El sistema, además contempla mecanismos de apelación para argumentos de abierta injusticia e incluso ha habido casos en los que el Directorio Nacional ha modificado resultados como aconteció con un proyecto del Parque Cultural Villa Grimaldi que había sido rechazado por razones técnicas. La señal fue que aún la técnica debe tener un límite: el respeto irrestricto de los derechos humanos.</strong></p>
<p>El tiempo y las necesidades fueron creando nuevos fondos vinculados a las industrias culturales -editorial, audiovisual y música- y diversificando el fondo central hacia becas, pasantías, infraestructura, gestión y otras. Incluso se intentó, con los Fondos Bicentenario, incursionar en proyectos más dilatados en el tiempo que un año. Nace entonces el concepto de Fondos Concursables, sucesor del Fondart original.</p>
<p>Son esos Fondos Concursables, así, como paquete, los que según anuncia la Ministra Barattini serán sometidos a una reingeniería. Bienvenida sea, luego de 25 años de existencia. De hecho, casi todas las políticas públicas en cultura que son sus contemporáneas han sufrido modificaciones.</p>
<p><strong>La Ley de estímulos tributarios, mal llamada de Donaciones Culturales (nadie dona nada, sólo empresas descuentan tributos, asignan a gastos la inversión en cultura y pueden divulgar ampliamente su buena obra), ha sufrido a lo menos dos grandes ajustes: el primero junto a la ley que creó el CNCA, el 2003; luego los cambios que introdujo el gobierno de Sebastián Piñera.</strong></p>
<p>La Ley del Libro y la Lectura acaba de experimentar una fuerte actualización que está a punto de darse a conocer; la única política de inicios de los 90 que permanece prácticamente sin cambios es aquella que obliga al Estado a invertir en infraestructura cultural; desde el primer caso, el Centro Cultural Estación Mapocho (1991/1994) hasta los flamantes teatros regionales, pasando por el MIM, el GAM, el Museo de la Memoria, Matucana 100, el Regional del Maule, el CCPLM, el Parque ex Cárcel de Valparaíso. A la inversa, se le han agregado responsabilidades como aquella del fondo del patrimonio, nacido al amparo del 27/F.</p>
<p>Por tanto,  sólo debiera extrañar que esta reingeniería no viniera antes, lo que se explica por la amplia satisfacción que en general tiene el mundo de los creadores con el mecanismo y la inexistencia de un sistema mejor para asignar recursos públicos.</p>
<p>Los cambios debieran venir entonces por establecer la posibilidad de que los concursos permitan asignaciones más permanentes; por ampliar la posibilidad de postulaciones ciegas,-sin conocer el nombre del postulante; por asegurar la difusión de las obras premiadas; por combinar virtuosamente esta divulgación con la programación de los múltiples centros culturales existentes nacidos simultáneamente con los fondos concursables; por dar más puntaje a aquellos proyecto que provienen de las regiones, de los pueblos indígenas o simplemente a aquellos que tienen menos alternativas de obtener recursos privados o de la taquilla.</p>
<p><strong>Lo que no puede ocurrir es que con excusa de la reingeniería se retorne a la antigua política de las asignaciones directas del gobierno, que cambiarán con cada elección.</strong></p>
<p><strong></strong>Es verdad que, en tiempos de grandes reformas, la cultura no ocupa la vanguardia de las mismas, quizás porque su institucionalidad dialoga con la democracia mejor que aquellas -como la educativa, la laboral, la electoral o la previsional- que nacieron al calor de la dictadura.</p>
<p>Ello no implica que se la deba blindar a los cambios, sino sólo que éstos deben ser bien pensados y -a lo menos- con un nivel de participación semejante sino superior al que aconteció cuando se crearon.</p>
<p>Parece lógico.</p>
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