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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Andrés López</title>
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		<title>El papel sin higiene</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Nov 2015 09:58:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés López]]></category>

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		<description><![CDATA[Alguna vez advirtió Julio Cortázar que las palabras siempre acaban tapando agujeros. Los discursos que definieron lo que este país ha sido después de la dictadura empiezan a ceder, como una fonola que tapiaba el lugar donde alguna vez hubo &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20151124065803/el-papel-sin-higiene/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Alguna vez advirtió Julio Cortázar que las palabras siempre acaban tapando agujeros. Los discursos que definieron lo que este país ha sido después de la dictadura empiezan a ceder, como una fonola que tapiaba el lugar donde alguna vez hubo una ventana.</p>
<p>Señores, el papel ya no aguanta todo. Las excrecencias han superado el límite de podredumbre, incluso en aquel que fue diseñado especialmente para contenerlas. Es que finalmente termina de caer el tinglado y los bastidores muestran a los hombres detrás de las cortinas con las manos metidas, literalmente, en la inmundicia.</p>
<p>Un extraño cóctel de ambición desenfrenada y glacialidad numérica se preparó por años detrás de promesas hiperbólicas de probidad sin límite y ordenamiento jurídico ejemplar.</p>
<p>Primero, <strong>los “creativos” vendieron la plagiaria alegoría del jaguar y luego se superaron a sí mismos con la xenófoba metaforilla de la casa linda en el barrio feo y las cascadas, literalmente, de estadísticas apuntando hacia arriba hacían llover esperanzas en muchos y ganancias reales en muy pocos. </strong></p>
<p>Han sido más de veinte años de inercia, y el balance no es para nada alentador: precios fijados arbitrariamente, verticalismos piramidales inaccesibles para trabajadores temerosos y endeudados, gráficos y cifras a gusto del consumidor, impuestas como verdades por lobbyistas y congresistas a sueldo, oligopolios premiándose los unos a los otros en conspicuas comilonas donde se le recordaba entre whisky y whisky al ministro de turno quién era el que mandaba.</p>
<p>Anuencia obediente de la así llamada autoridad, obsecuencia entre deslumbrada e irónica de<strong> un pueblo que cambiaba la ficha de pulpería redonda por cuadrada llamada tarjeta de crédito y vamos haciendo girar la máquina de fantasía que, nadie sabe cómo, nos hizo entrar al club de campo OCDE.</strong></p>
<p>Trienios de oro, plata y bronce, cedieron paso, de pronto, a una sensación de derrota general. Oye pero… ¿la alegría? Los chistes repetidos parecían podridos, los rojos anaranjados tirando para amarillos crepúsculo le decían sí pero no a los neoliberales, los pagados de sí mismos llegaron al colmo de la desfachatez en venderse como emprendedores, generadores de empleo y demases, cuando su interés real era crear más y más capital artificial, desde la nada y de nada, con todo un sutil entramado planeado y gestionado <strong>sólo para mantener el juego que estimulaba billeteras gordas para la especulación más audaz,</strong> <strong>flacas para sus postergados proveedores (que sí emprenden y crean empleos pero que nadie subsidia sin instinto carroñero) y casi vacías para las necesidades de sus empleados</strong>.</p>
<p>Pero la tapadera harto mala que les quedó a estos ilustres maestros chasquillas made in Chicago.Excusas y pantallas para mantener la martingala son legión, y conforman el catálogo de lugares comunes que se vierten en los catones mercuriales y de tercera, creídos a pie juntillas solamente por la élite vitivinícola y ultramontana que verdaderamente nos gobierna. La última versión es indemnizarnos a los millones de estafados con una mugre parecida a lo que una AFP te escupe por una ventanilla cuando jubilas. Un escándalo que no te importa, porque en las enades, icares o caries de este mundo, de los sufrimientos cotidianos nadie habla.</p>
<p>No es gratuito este resumen de iniquidades. Consulte cualquier estudio serio como los de cualquier economista serio como los de la Fundación Sol o simplemente lea con más atención a su columnista dominical preferido.</p>
<p><strong>Muchas de estas no son <em>strictu sensu</em> mis palabras, son de fiscales, magistrados y de las pocas voces morales legítimas que van quedando, me limito a juntarlas, armarlas y remezclarlas para recordarme y recordarte, lector,que el papel ya no puede estar más sucio de mugre, </strong>a todas las palabras se las lleva el viento y los agujeros revelan el estado de pudrición real de la llamada alma de Chile. Sé que no es agradable la metáfora porque lo que se ve en realidad no es agradable. Basta de desidia y siesta gubernamental. Hay que tomar decisiones, y en serio.</p>
<p>El reloj de arena se ha dado vuelta. No para ellos, que ya celebran una comida de desagravio en alguna casa de piedra muy, muy lejos para sus primos y amigos los almidonados, y se disponen quizás a planear alguna táctica de shock para acallar a los que están alegando más de la cuenta.</p>
<p>Corre, en realidad para nosotros.Algunos toman la horrible decisión de enfrentar con balas y muerte la injusticia neoliberal en nombre de creencias sangrientas. Debe de haber un modo diferente. Actuemos antes de que, en vez de una nación, nos convirtamos, apenas, en un terreno baldío, abandonado a la maleza, esperando una futura licitación para que otro depredador más grande se haga con el. Dudo que deseen otra cosa, el resto son palabras para tapar agujeros, papel sin higiene.</p>
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		<title>Destrucción pública, gratuita y de calidad</title>
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		<pubDate>Tue, 12 May 2015 11:08:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés López]]></category>

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		<description><![CDATA[La perspectiva tiende a corregir o aumentar la realidad que aceptamos como válida. La sorprendente sucesión de desastres naturales que ha padecido nuestro país, sumado a la crisis que afecta su institucionalidad nos ha sumergido en un pesimismo profundo, que &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20150512070824/destruccion-publica-gratuita-y-de-calidad/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La perspectiva tiende a corregir o aumentar la realidad que aceptamos como válida. La sorprendente sucesión de desastres naturales que ha padecido nuestro país, sumado a la crisis que afecta su institucionalidad nos ha sumergido en un pesimismo profundo, que aún aguarda una barroca pluma que logre plasmarlo con una cierta fortuna.</p>
<p>Se alzan todo tipo de voces para explicarlo, expertas o <em>amateurs</em>, todas a un unísono digno de una calurosa tarde en una avícola. Tal es la cacofonía propia del descrédito de las autoridades, absortas en el vano tecnicismo que a nadie convence, mezclado con el griterío torpe y coprolálico de una ciudadanía que se siente más empoderada, -digitalmente al menos- y que se atreve, aunque sea, al desahogo ante la corrupción, y/o la inepcia, de quienes se llaman a sí mismos sus representantes.</p>
<p><strong>La situación, claramente, es grave. Si bien el chileno sigue levantándose cada mañana a trabajar, el sistema está teniendo problemas para que lo siga haciendo con la docilidad acostumbrada, y hoy cruza los dedos para no deje de hacerlo de ese modo</strong>.La normalidad aparentada por las cuestionadas instituciones sólo vela actualmente por la continuidad del  consumo, convengámoslo, y la generación lo más rápido y barato posible de capital especulable. La única industria en la que nos destacamos. El resto es vacía retórica, puras challas.</p>
<p>Gracias a los avatares de la naturaleza, con una inquietante continuidad reciente, demasiado dada al capricho, (supuestamente), una academia científica y un estado incapaces de predecir y prevenir, quedan reducidos al mero rol de agrimensores de hechos consumados, catastróficos todos.</p>
<p><strong>La improvisación y el agitar de manos propio del equilibrista a punto de caerse de estos provectos señores colman los titulares y reportajes. Nadie puede ayudarnos. La metrópoli austral, joya de la corona OCDE, tambalea en la ridiculez de sus pretensiones. La prensa europea, que tanto les duele a nuestras autoridades, ha comenzado a notar lo absurdo del traje nuevo de este reyezuelo del fin del mundo.</strong></p>
<p>El derrumbe del telón y el escenario corren a parejas con el fraude del tinglado nacional: la corruptela elegante, con sabor a empanadas y vino tinto, de ambas caras de la moneda, ha sido revelada incontestablemente, se llama chanchullo al chanchullo, ya sin ambages, lejos del pretensioso maquillaje con que se la encubría en sinuosos editoriales mercuriales y de tercera.</p>
<p><strong>No pueden toser los panelistas de colegios prestigiosos ni los entrevistados de extenso <em>pedigree</em> académico, político y familiar, recordando parentelas y contactos para cerrar debates, ya no valen ni la querella, ni la amenaza de despidos masivos o el siempre oportuno ejercicio de enlace.</strong></p>
<p>Chile se inunda en el barro y quizás qué más, se quema en segundos, braman rokhianamente sus volcanes, se resquebraja hasta la médula. La desconfianza se instala, no como el recurso del ignorante, señor Gonzalo Müller, sino como la legítima duda de más y más mentes cuya desidia parece despejarse, asomando la contundencia de la razón ante tanto cantinfleo y cabriolas dignas de risa o lástima. Hasta el circo Chamorro ofrece un discurso más creíble.</p>
<p>Ambiciosos hasta más allá de lo aconsejable, quisimos destacarnos como los alumnos habilosos que no somos, hollamos con soberbia nuestro gallardo suelo indomable, trampeamos cifras, estadísticas, pintamos para ocultar todas las grietas y nos llenamos de asesores,ultra bien pagados, para disimular que no tenemos idea de nada.</p>
<p><strong>Una que otra voz disidente (Moulian, Salazar, Maturana) lo ha advertido. Algo, alguien, o nosotros mismos nos está o estamos dando una lección de aquellas, que, mal entendida, simplemente puede erradicarnos como país de la faz del planeta.</strong></p>
<p>Aquí está, todos tomamos parte con displicencia, autobombo y orgullo tontorrón, de nuestra creciente destrucción pública, gratuita y vaya que sí es de calidad.</p>
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		<title>Yo todavía soy Charlie  (aunque tú ya no lo seas)</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Jan 2015 12:11:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés López]]></category>

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		<description><![CDATA[Estoy más que consciente que el déficit atencional de mis compatriotas ya amenaza con erosionar de antemano las palabras que siguen ”¡Ya fue!”, oigo exclamar a los devotos seguidores de la moda en todas sus expresiones. La obsolescencia de la &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/internacional/20150114091158/yo-todavia-soy-charlie-aunque-tu-ya-no-lo-seas/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estoy más que consciente que el déficit atencional de mis compatriotas ya amenaza con erosionar de antemano las palabras que siguen ”¡Ya fue!”, oigo exclamar a los devotos seguidores de la moda en todas sus expresiones.</p>
<p>La obsolescencia de la tecnología se instaló hace mucho tiempo en el subconsciente del hombre esquizoide del siglo XXI (el que lee entienda), el flujo noticioso es tan veloz y variado que poco espacio hay para un juicio racional y calmo frente a los mercuriales flashes noticiosos que se consumen bajo el rótulo de información, con la misma avidez e indiferencia con que el chileno se zampa un helado o un cuarto de libra ojalá con queso.</p>
<p>De esta forma no es efímero el hecho en sí, es la calificación de noticia el que lo es, y esa calificación es, por ende, subjetividad; cuando esa subjetividad tiene la firma de un conglomerado de medios con una lista grosera de intereses, el asunto es preocupante.</p>
<p>Esa subjetividad se convierte en la realidad acatada sin más reparos por los demás. Es tal la prisa que no hay tiempo real para la reflexión. Rodeado de tanta información actual de deshecho, hoy día parece completamente inadmisible la existencia de un Platón o un Aristóteles.</p>
<p>Hace menos de una semana, una pandilla de infelices acribilló a un grupo de artistas visuales a sangre fría nada menos que en la capital de las artes: París. Se identificaron con la traída de los pelos variante del Islam conocida como yihadismo y validaron su ataque en base a la que consideraban la imperdonable blasfemia de representar a sus bien amados objetos de culto.<strong>Semejante crimen  concluyó con la todavía más cobarde muerte de un policía herido que clamaba piedad y era a su vez ¡musulmán!</strong></p>
<p>Bravo, idiotas, tienen el paraíso de su dios más que merecido, incluso con el bono extra de matar a uno de sus propios hermanos. La policía francesa acaba de hacerles el favor, ultimándolos hace poco, cuando habían tomado rehenes en una imprenta y un mini mercado para proseguir con la carnicería en honor a su dios, al que llaman el misericordioso (!)</p>
<p>El sardónico medio galo <em>Charlie Hebdo</em>, -cuyo equivalente podríamos encontrar en el <em>Mad</em> estadounidense, el <em>Punch</em> británico o en <em>The Clinic</em> acá- había publicado gruesas caricaturas de Mahoma lo que detonó la furia de estos iluminados de poca monta, cuyo único argumento de fe eran unas Aka-47. Aleluya.</p>
<p>Se inició en el mundo rápidamente una benigna ola de solidaridad. 3,7 millones de franceses marcharon en París el domingo pasado, musulmanes, judíos, cristianos y ateos, encabezados por líderes mundiales (ruidosa ausencia de un Obama pajarón, escandalosa presencia de Netanyahu) y la consigna “Je suis Charlie”, colmó toda red social que se respete. Miles de ilustradores dispensaron sus homenajes, extraordinarios.</p>
<p><strong>Para todo aquel que tienda a simpatizar con esos pobres infelices que les gusta oponer violencia a ideas, balas a pinceles, imagine el cuadro de tres tipos armados hasta los dientes y fusilando impunemente a Hergé, Quino, Goscinny o Matt Groening.</strong></p>
<p>Algunos y algunas objetan que la calidad estética del semanario humorístico deja bastante que desear y que sus portadas no hacen sino estimular el desprecio de raza y clase propio del colonialismo occidental. Denostan el que denominan desprecio hacia las minorías y se desmarcan (no sé si por… moda la verdad) con un sonoro “Yo no soy Charlie”.</p>
<p>Conforme, estamos en una democracia y sé que rebatir las ideas de amigos y enemigos internautas en Chile no debería valerme un kilo de plomo en mi cuerpo (jeje). Pero aquí es donde hay que recordar el contexto real de las cosas. Se argumenta que Charlie Hebdo simplemente cosechó lo que sembró, se metió con religiones, atacó a los débiles que dijeron basta, etc. etc.</p>
<p><strong>Primero, quiero que sepas que esta revista no es un pasquín anti-islámico, las bromas incluyen a todas las religiones establecidas, a la siniestra derecha de Le Pen, incluso a Michelle Houllebecq.Cuando las religiones detentan poder, hacen lobby a la banca y sus líderes, legitiman iniquidades como el abuso patronal o encubren crímenes como el genocidio o la pedofilia, no son sino caras del lavado de imagen del poder fáctico.</strong></p>
<p>Ante su enorme poder, ¿cómo se pueden criticar sus vicios, sus silencios, la soberbia que suelen exhibir muchos de sus líderes? El islam es una de las religiones que más crece en el mundo, ¿puede seguir considerándosele como una “minoría”?</p>
<p>Este artículo no es un ataque al islam, basta de paranoias. El mismo Mahoma en sendas cartas predicó el mutuo entendimiento y la misericordia real y el respeto con los cristianos. (No existen documentos correlativos de parte del cristianismo en esa época). Al profeta se le representó en numerosa y rica iconografía en el mundo musulmán. Este mundo fue el que nos dio a un Avicena, a un Averroes, al sufismo.</p>
<p><strong>¿Qué les ocurrió a después a sus líderes que permitieron la aparición de horrores y errores como Al Qaeda, Boku Haram o Isis? ¿Y en qué pensaban los deschavetados jeques, republicanos y tories que los financiaron generosamente?</strong></p>
<p>¿Qué piensan los imanes de grupos que fomentan la ignorancia, el machismo recalcitrante, el exterminio sin control del que piensa distinto? No, no hablo de los nazis, Mr. Spielberg. Ustedes critiquen a <em>Charlie Hebdo</em>, a mi me preocupa el resurgir de los brutos, los ignorantes con todo el poder de fuego que deseen y la anuencia de cada vez más gente.</p>
<p>Lo ha dicho Ian Mc Ewan en un notable artículo reciente: Estamos frente a la resistencia heroica contra un grupo de enajenados cuyo logro máximo es el rapto y violación de mujeres, maltrato y adoctrinamiento de niños soldados, oposición al alfabetismo, un genocidio inédito,  destrucción de patrimonio cultural de su propia cultura y un largo etc., todo esto bajo la “tolerancia”(?) de occidente.</p>
<p><em>Charlie Hebdo</em> estaba para contener eso, con una de las pocas armas que nos quedan: el humor.Para eso nació la comedia, del canto burlón, lascivo y mal comportado dios Commus se pasó a la risa para corregir vicios sociales, para advertir de la corrupción del poder, para disuadir de la necedad y recuperar la capacidad de análisis.</p>
<p>Lo dijo Mauricio Kagel, no hay nada más serio que el humor. Todo humor, por grueso que parezca, comporta una moral. Yo estoy de parte de la moral de Charlie, yo todavía soy Charlie.</p>
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		<title>Chespirito en el país de los muertos</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Dec 2014 13:34:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés López]]></category>

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		<description><![CDATA[Extraño sino el de México, nación compleja, multicolor, heterodoxa, su origen y destino parecen delineados por un trazo peculiar, cuyos matices no son perceptibles para quien no detenta su nacionalidad única. Un trazo grueso, bello y sangriento determinó su origen &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/derechos-humanos/20141213103443/chespirito-en-el-pais-de-los-muertos/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Extraño sino el de México, nación compleja, multicolor, heterodoxa, su origen y destino parecen delineados por un trazo peculiar, cuyos matices no son perceptibles para quien no detenta su nacionalidad única. Un trazo grueso, bello y sangriento determinó su origen y quizás lo haga con su destino.</p>
<p><strong>Un camino sinuoso pero seguro, recorrido desde el redentor filo de obsidiana, en que los hombres dan su corazón para que los dioses no perezcan, hasta las familias congregadas en torno a coloridas y alegres mesas compartiendo pan y calaveras de azúcar junto a sus antepasados.Desde las incontables víctimas de la Revolución a las mujeres de Ciudad Juárez y los estudiantes de Ayotzinapa…</strong></p>
<p>Estas impresiones de un mero observador chileno bien poco pueden valer para quienes han hecho de la muerte una íntima, cotidiana, violenta compañía. Pero creo advertir el mensaje que este país está trasmitiendo, a su tan dramática manera. Como la cohabitación caprichosa con el mar, que puede brindar la delicia de un crepúsculo imborrable, el insustituible alimento o un tsunami apocalíptico, la muerte le ha dado lo mejor y lo peor a México.</p>
<p>No sólo las artes, increíbles, irrepetibles todas, sino su gente misma, de la cual tan poco sabemos y cuán burdamente encerramos en dos o tres estereotipos. Ellos mismos los han fomentado, es cierto, necesidades del turismo y sus generosas entradas, se comprende.  Pero para ojos y almas atentas, si todavía creemos en eso, algo hay. Algo que se llama trascendencia en un mundo obscuramente devenido en banal.</p>
<p>Octavio Paz, Juan Rulfo, José Emilio Pacheco y Salvador Elizondo, con tan disímil lenguaje los cuatro, pero con intenso acento común han escrito páginas de preclara belleza que demuestran este vínculo dulce y letal. La vereda del frente, la popular, la ruidosa, la de la multitud de voces, máscaras, colores y sabores, (a la cual ellos y otros tantos escritores no dudan en cruzar para impregnarse de su magia), lo expresa, lo goza, lo llora, a diario. Tres imágenes aún frescas vienen a confirmar esta presencia, esta complicidad terrible y entrañable.</p>
<p><em>El libro de la vida</em>, un sencillo y delicioso filme infantil, con un imaginario desbordante, que pese a ciertos clichés para ser aceptada en el mercado hollywoodense, reconcilia al espectador con sus miedos más íntimos, y aleja a la muerte de toda connotación prohibitiva, poniéndola al alcance del imaginario de los niños, haciéndola comprensible para ellos. Es un hecho normal de la vida, ¿por qué persistir en tabús? ¿por qué decorarla mal con espantos de ultratumba?</p>
<p><strong>Como brutal contraste, poco después, nos enteramos que a la muerte le gusta también exhibirse de forma cruda e imperdonable. El horror de Ayotzinapa es una tragedia que fusiona al crimen sin miramientos con la corrupción y el desprecio de clase y de raza, elevándolos a niveles inéditos.</strong></p>
<p>La ¿inepcia? del cuestionado gobierno de Peña Nieto ante la masacre, (en torno a la cual incluso la vociferante oposición chilena guarda un complaciente silencio), recuerda la complicidad del poder ante otros baños de sangre. El lector puede añadir a la tenebrosa lista que incluye a Lídice, Oradour-sur-Glane, nuestra Pisagua o la mismísima Ciudad Juárez, cuyas mujeres degolladas aún clama la justicia que se les niega con rara obstinación.</p>
<p><strong>El pueblo marcha y pide respuestas, el gobierno no se inmuta e incluso declara las manifestaciones fuera de la ley. La democracia también puede adoptar modales del gorila según el caso y la convivencia.</strong> Sin embargo, ahí está la muerte que, a cuchillo, desnuda al hipócrita de buenos modales y el abandono de quien juró protegerte y ampararte. Es la muerte y no la justicia la que apunta al culpable.</p>
<p>Tan solo un par de meses después, México sufre la pérdida del extraordinario Chespirito. Despreciado por los lechuguinos de la literatura, Chespirito es un genio que fusionó como nadie, en el inolvidable Chavo del Ocho, la figura clásica española del pícaro con la <em>Commedia dell’Arte</em>, teatro genuinamente popular de los siglos XVII y XVIII, con aderezos de Chaplin, (explícitamente homenajeado por el autor) y el humor y argot callejero mexicanos, ello, al servicio no de una elite, sino de las masas, con una técnica dramática impecable.</p>
<p><strong>Pese al liviano contenido aparente, todos estos personajes bailan en el abismo, todos son precarios. La miseria, el clasismo y la soledad son exorcizados como nunca en una serie que cuarenta y más años después nos sigue haciendo reír, con siglos de cultura verdadera irrigando los sedimentos de la bonita vecindad…</strong></p>
<p>Se contra argumentaría diciendo que el autor del Chapulín Colorado no desdeñó el humor físico ni los prejuicios, claro, pero su <em>Zeitgeist</em> le dictó este hábito estético. Se hablaría, atolondradamente, de que su muerte distrajo a la opinión pública de la muerte verdaderamente importante.</p>
<p>Error de principiante, Chespirito siempre perteneció al país de los muertos, apenas nos deja su presencia física. <strong>A través de la risa, sigue resaltando al débil y zahiriendo la soberbia del tonto en su recorrido festivo y genialmente torpe. El Chavo es el rostro inocente que simboliza y redime a los rostros ingenuos y llenos de ilusiones de los cuarenta y tres normalistas.</strong></p>
<p>México parece ser el espejo de este lado del mundo, y su mensaje nos invita a contemplarnos como lo que realmente somos, sin el <em>glamour </em>y aires de importancia que queremos seguirnos dando en base a no sé qué éxito económico.</p>
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		<title>Caza de brujas a la chilena</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Sep 2014 11:37:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés López]]></category>

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		<description><![CDATA[El estallido de una bomba en el Subcentro del Metro de Escuela Militar el pasado lunes 08 de septiembre es uno de esos extraños sucesos que, dado su costo siempre lamentable, no son de sencilla apreciación.La indignación, razonable para un &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20140929083753/caza-de-brujas-a-la-chilena/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El estallido de una bomba en el Subcentro del Metro de Escuela Militar el pasado lunes 08 de septiembre es uno de esos extraños sucesos que, dado su costo siempre lamentable, no son de sencilla apreciación.La indignación, razonable para un espectador medianamente humano, debe ser capaz de condolerse automáticamente con las víctimas. </p>
<p>La sed natural de venganza debe supeditarse a la certeza constitucional de que los culpables eventuales deben ser castigados por un delito diseñado y ejecutado solamente para destruir vidas inocentes. </p>
<p>No existe justificación alguna para ninguna intentona de este tipo, solamente lo haría una estupidez tozuda, configurando una retahíla de lugares comunes vacíos, vigentes para mentes que necesitan higiene urgente.  </p>
<p>Se comprende que el clamor de justicia exija un pronto castigo a los eventuales responsables, detenidos vistosamente la víspera de nuestras fiestas patrias. </p>
<p><strong>Se comprende asimismo que se exija la no consumación de un nuevo atentado,  para eso están las policías y los tribunales, no para justificar represiones a quien no se debe, unas, y no para volver a encerrarse en su habitual paraíso artificial de ficciones jurídicas, las otras. </strong></p>
<p>Lo que, sin embargo, rodea el hecho mismo, (al fin y al cabo una burdamente violenta y despiadada redundancia de consignas más o menos confusas), es una red preocupante de sospechas sobre sus causas y efectos últimos. </p>
<p>Las explicaciones ensayadas respecto a los autores, desde sus hábitos y preferencias personales hasta la ideología que, supuestamente, los llevó a fabricar la mutilación de sus semejantes, generan un impacto no menor en la llamada opinión pública, tan fuerte como el hecho mismo. La retórica desplegada en torno a ello por la amigable prensa nacional verdaderamente da que pensar y a mí también me genera una indignación particular, que no juzgo muy compartida. </p>
<p>Parece que el estallido de un petardo maligno hechizo reverberará por mucho tiempo más, en un pasillo oscuro de despistes, amenazas veladas, presentimientos catastróficos, desinformación, en suma.</p>
<p>Muchos opinan, pero pocos tienen algo verdadero que decir. La bomba alimenta la incertidumbre. Algo se nos ha dicho, como un grito que perforó nuestros oídos, pero no sabemos exactamente qué. Es en este momento donde los verdaderos problemas empiezan. </p>
<p>De esta manera, el atentado se convierte en un jeroglífico, un mensaje cifrado a cuyo verdadero contenido sólo unos pocos pueden acceder, dejando al resto la frustración o su pariente pobre, la superstición ¿Quiénes son los actuales sacerdotes de la pirámide que todo nos lo explicarán a nosotros, la masa ignorante?</p>
<p>En un acto de particular precipitación y dudoso profesionalismo, el noticiero central de Canal 13, no dudó en vincular el atentado al movimiento estudiantil a través de un galimatías de conexiones, más enredado que martingala en la  bolsa de valores. </p>
<p><strong>El telediario de la estación de Luksic, aún influyente, pese a su paupérrimo rating, lanzaba el dudoso perfume de conspiración, destinado lisa y llanamente a criminalizar al movimiento de nuestros estudiantes, antes llamado una “causa justa y hermosa” en sus mismas pantallas. </strong></p>
<p>Como se sabe, Melissa Sepúlveda, líder de la CONFECH adhiere a una visión teórica del anarquismo.Sin embargo, la carismática dirigente <strong>nunca ha propalado a la violencia como motor de la causa de los estudiantes.</strong> Sin embargo, muy temprano, se postuló el pretendido móvil anarquista del crimen.El enlace quedaba instalado en el influenciable cerebro semidormido del espectador promedio.</p>
<p>No contentos con ello, los medios de la élite, parecen no detenerse en sus nocivos pensamientos en voz alta. Recientemente La Segunda publicó una nueva perla de excelencia periodística. Aparentemente quisieron superarse a sí mismos después del barroco y misterioso titular a horas del bombazo:<em> “El retorno del miedo”</em>, y publicaron un “perfil” de algunos de los detenidos, los supuestos integrantes de una célula anarquista autónoma. </p>
<p>Se los comenzó a tildar de grupos “antisistémicos&#8221; y, sorpresa, al hurguetear en sus vidas privadas, (siendo que no ha habido sanción resolutiva de la justicia),<strong> se descubre sus intereses malignos:  ecología, veganismo, fabricación y venta de pan integral, la lectura de Nietzsche y Bakunin, y, horror de horrores, la perversa asignatura escolar en la que se destacaba uno de ellos en su colegio de barrio, aquel ramo que, oh, sí, lector yo mismo he enseñado a mis alumnas y alumnos por años, ¡mea culpa, mea culpa!, el siempre sospechoso Electivo de literatura.</strong> Música de cataclismo, pánico colectivo. Me imagino a la señora hiperventilada reclamando en su colegio de cinco estrellas que a su niñita la saquen de ese taller del diablo de inmediato…</p>
<p>Así, virtual, subrepticiamente, se divulga la falacia de que toda persona que cuestione, en diversos grados, al sistema político cultural imperante es, potencialmente, un terrorista. Todo aquel que cultive un estilo de vida o pensamiento alternativo cae en la nomenklatur policial. De aquí a la censura, a una <em>Patriot Act chilensis </em>hay un paso. </p>
<p>Esto hace rememorar las discusiones recientes  sobre la frustrada Ley Hinzpeter, en particular las siniestras sugerencias de cierto oscuro senador derechista de la Quinta Región, llamando a encarcelar a todo aquel que teorice o enseñe en torno a ideas “antisistémicas”. </p>
<p>La lección es clara, no hay que leer a Bourdieu o Foucault para detectar la vieja política del garrote neoliberal, damas y caballeros, la política de shock en versión nacional reina entre nosotros. El doctor Goebbels ha triunfado.</p>
<p><strong>No deja de sorprenderme la vigencia y poder abismantes de medios virtualmente en bancarrota, con escaso número de lectores o espectadores, que logran sobrevivir gracias a la dudosa y antidemocrática política de los avisajes influyentes. </strong></p>
<p>Entonces comienzo a vislumbrar qué o quiénes podrían estar detrás de esta operación de diseñar e imponer este jeroglífico violento, que bien puede ser una de bandera falsa y una oportunidad de acallar de un modo rápido, eficaz o sea de bajo costo, todo viso de reforma al régimen neoliberal, jocosamente llamado economía social de mercado, ya sabe, ese de las colusiones y las cascadas on the rocks, donde nada es gratis y el esfuerzo solo se paga en incómodas cuotas.</p>
<p>Estoy persuadido de que la consigna es, en último término, desmovilizar a la ciudadanía, que ya estaba, ¿coincidentemente? sublevándose contra los descarados abusos de nuestro mediocre sistema de transportes, marchaba por la recuperación de nuestros recursos naturales y por la gratuidad de derechos básicos que no son, señor futuro candidato a la presidencia, bienes de consumo. </p>
<p>Esto ya les resultó una vez y gobernaron toda una década los poderes juntos de la mano, (aunque separados por una cerca artificial), consagrando el modelo de injusticia del cual estamos ya hartos.<strong>No hay retroexcavadoras, aplanadoras o bombas de racimos, aquí solo hay miedo  y más miedo, el campo donde prosperan los especuladores de toda laya.</strong></p>
<p>En este punto detengo mi escritura, y tiemblo un poco recordando esa escena de la versión fílmica de <em>“1984”</em>, en la cual un mocoso insolente y regordete le dice al atribulado personaje de John Hurt: <em>“¡Usted es un piensa-criminal!”</em> Este neologismo orwelliano me parece la etiqueta con la que buscan marcar mi brazo y la de todos aquellos que intentemos perturbar el falso sueño de progreso al que dicen que nos conducen.</p>
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		<title>Mártires reales y de cartón piedra</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Aug 2014 12:32:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés López]]></category>

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		<description><![CDATA[En sueños, he transitado por galerías de retratos familiares y extraños, cuadros que, una vez vivenciados (porque el arte no genera objetos sino experiencias) proporcionan el vislumbre, perturbadoramente real, de la condición humana. En la vigilia, elijo tres retratos que &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/derechos-humanos/20140811083239/martires-reales-y-de-carton-piedra/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En sueños, he transitado por galerías de retratos familiares y extraños,  cuadros que, una vez vivenciados  (porque el arte no genera objetos sino experiencias) proporcionan el vislumbre, perturbadoramente real, de la condición humana. </p>
<p>En la vigilia, elijo tres retratos que he visto en esas galerías caóticamente intercambiables llamadas los medios de comunicación, tres instantáneas que se retienen en la memoria pese al intento enconado de los grandes conglomerados de la (des)información para que se sumerjan en las aguas del olvido lo antes posible. </p>
<p>Son retratos de mártires. Figuras que trascienden la vanidad del minuto, encarnando un ideal y pereciendo gloriosamente por el. Dos son dolorosamente patéticos (no uso la palabra peyorativamente, sino en su real contexto), el otro, una ridícula caricatura que se chinga (uso la palabra peyorativamente y en su real contexto) en su intento siquiera de parecerlo.</p>
<p>La primera imagen es una anciana sentada junto a una columna, apoyada en unas muletas y sacudiendo un tazón de lata con algunas monedas en su interior. La gente pasa a su alrededor sin prestarle atención. La cámara se centra en su rostro que delata la enfermedad y el dolor.<strong> Alguien la reconoce, de pronto. Esa mujer fue su profesora de infancia. De él y de muchos otros. Su pensión misérrima y sus muchas enfermedades habían guiado a esta maestra de generaciones a la dramática decisión de mendigar en la calle. </strong></p>
<p>Vivo, terrible emblema de la ingratitud y desprecio del que este país ganador y de mañas de mocoso hace gala para con sus maestros. Oriente tributa honor al maestro errante y mendicante y las multitudes agradecidas los reverencian y alimentan porque los saben su reserva cognitiva y moral. <strong>Doña Alicia Morales, en cambio, dio lo mejor de sí misma para formar generaciones y fue arrastrada a la vergüenza por un sistema criminal y embustero al que le confió su merecido descanso.<br />
</strong><br />
Martingala diseñada y avalada por una dictadura sangrienta, lavados sus activos por tecnócratas de escasa moralidad que hoy se pavonean por el mundo entero voceando su logro digno de genocidas en cámara lenta. </p>
<p>Día a día el sistema de las AFP, a elevados costos financiados, (adivina por quién), vocea sus falsos logros. Ellos me explicaron y yo entendí que mi destino, como docente, es idéntico al de Doña Alicia.<strong>Ella es la mártir invisible de la crisis de una educación y de una pensión convertida en bienes de consumo por estos halcones regordetes.<br />
</strong><br />
Dios se lo pague, dirán estos santones del crimen organizado y validado por la ley del país de los vacíos legales. Ellos bailan la danza exclusiva de los millones, las monedas que sobran caen a su pequeño recipiente de latón. </p>
<p>La segunda es la imagen del luto por la masacre de niños en una escuela de la ONU en la Franja de Gaza, si bien bajo periódicos ataques por parte de Israel, hoy víctimas de una abierta batalla de aniquilamiento. </p>
<p>En un ghetto de extensión semejante a la comuna de Providencia, millones de palestinos están acorralados y completamente indefensos por el odio revestido de religión. </p>
<p>Sufrimos desde nuestra cómoda lejanía sudamericana por los cientos de niños asesinados, mutilados, aniquilada su tierna inocencia, y condenamos la cobardía de quienes propalan esta violencia en nombre de su dios, ya sea Allah o Adonai, que brilla por su ausencia, hay que decirlo.<br />
<strong><br />
Teniendo queridos ex alumnos y amigos, descendientes de ambas etnias y culturas mortalmente enfrentadas en una ruleta sin destino, me es difícil tomar la fácil posición del descalificador gratuito de uno u otro bando. </strong></p>
<p>Sin embargo, los petardos hechizos de cinco o seis pirómanos no te autorizan a arrojar contra un pueblo acorralado lo más selecto del moderno arsenal de guerra del siglo XXI. Conoces muy de cerca esa práctica, solo pregúntales a tus abuelos por sus aterradoras consecuencias y detén esto. </p>
<p><strong>Mártir no eres tú tampoco, con tu guerra de delirio santo y tus cohetes atados a la cintura, los mártires auténticos de la ceguera y de la religión son los niños, que son hijos, sobrinos, nietos, pequeños amigos y vecinos y son el futuro de toda cultura y religión.<br />
</strong><br />
La tercera, festiva, es la de un tipo joven regresando de un país del que debió salir tras una detención por parte del gobierno de esa nación. Militante de un partido ultramontano devenido en defensor de una clase a la que nunca ha pertenecido, realizó un viaje de relaciones públicas que concluyó con él, encarcelado por el gobierno venezolano. </p>
<p>Aparentemente habría fotografiado edificios gubernamentales, lo que en cualquier parte del mundo puede acusarte al instante de espionaje y bueno, caer en la capacha. </p>
<p>Sin embargo, intervenciones express del gobierno de Bachelet, mediante, fue liberado tras varias horas y autorizado para dejar el país sin ningún problema.<strong> No recibió torturas ni apremios ilegítimos. No fue deportado, lo que sí habría evidenciado una supuesta detención política arbitraria. Desde un principio se supo su paradero. Nada se le incautó. Él mismo afirmó haber abandonado el país por voluntad propia. </strong></p>
<p>El discurso de sus dirigentes, tras su mediático arribo a nuestro país, trató de vender el hecho como el regreso de un mártir político, con una pompa más triste que retreta de pueblo abandonado. </p>
<p>La descripción que el sujeto hizo parece la vergonzosa parodia de las palabras reales de nuestros propios detenidos desaparecidos, presos sin juicio alguno, torturados y ejecutados sin misericordia y peor aún ocultados o destruidos sus cuerpos. </p>
<p>Los dirigentes fundadores de este partido trabajaron codo a codo y con gran entusiasmo con el régimen de facto más despiadado de nuestra historia y hoy salmodian con lágrimas peores que las del cocodrilo de la fábula, quejas impostadas que nadie, salvo que sea ingenuo elector de estos palurdos, podía creer. </p>
<p><strong>Como si nadie hubiera sido apresado ilegalmente en su propio país finge ser un preso político instantáneo, mártir de nada ni nadie, mártir de cartón piedra que infringe daño a la memoria de quien sí perdió su vida en nombre de destinos más nobles para sí mismos y los demás. ¿Nada sabían? ¿Nada creyeron? ¿Y usted todavía cree que tal estolidez debería gobernar Chile?</strong></p>
<p>Se dice que todo vencedor necesita de vencidos. Asimismo podría afirmarse que todo mártir necesita de su ejecutor. Doña Alicia, los niños palestinos y nuestros detenidos desaparecidos no necesitan contrapartes para brillar en el firmamento, tampoco de cretinos que pretendan arrogarse el derecho a compartir el trono de la dignidad, de la pureza, de la verdad.</p>
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		<title>Vergüenza nacional e internacional</title>
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		<pubDate>Sun, 22 Jun 2014 21:27:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés López]]></category>

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		<description><![CDATA[Las imágenes recorren el orbe en cuestión de minutos: casi 90 hinchas chilenos ingresan ilegalmente al Estadio Maracaná cual horda barbárica entrando a saco en Roma. La genialidad de nuestros compatriotas les motivó a efectuar este espectacular ingreso nada menos &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20140622172751/verguenza-nacional-e-internacional/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Las imágenes recorren el orbe en cuestión de minutos: casi 90 hinchas chilenos ingresan ilegalmente al Estadio Maracaná cual horda barbárica entrando a saco en Roma. </p>
<p>La genialidad de nuestros compatriotas les motivó a efectuar este espectacular ingreso nada menos que por la sala de prensa donde todos los periodistas del mundo registraron, horrorizados, esta hazaña que relegó al olvido los épicos goles con que eliminamos a España o la gesta de incompetencia empresarial con 33 mineros como víctimas.<strong>Reducidos, humillados, son captados sus rostros; sus amigos, familiares, vecinos o empleados, querido lector, estaban ahí. No me diga que no, no se me vaya por la tangente…</strong></p>
<p>Fueron muchos los que ensayaron explicaciones sobre este simulacro de estampida humana, que pudo derivar en tragedias de triste rememoración. </p>
<p>Desde el exceso de entusiasmo futbolero, hasta una justa reacción del <em>hoi poloi </em>contra los detentores del poder, en este caso el papel corriendo a cargo de la siniestra FIFA (que, bueno, sí lo es), no faltará el despistado que lo atribuirá al calor de las tierras que hospedan, no de muy buena gana, el actual Campeonato Mundial de Fútbol. </p>
<p>Aquí nuestro respetable público se divide en dos bandos: los del guiño a lo compadre, los incompetentes tipo Estadio Seguro que dicen, con tono de tío buena onda medio copeteado, &#8220;nooo, no importa”,  el equivalente al pelotazo infantil contra un  vidrio. </p>
<p><strong>Otros que enrojecen de vergüenza ajena y corren, desesperados, a la embajada de algún país, de preferencia europeo,  para rogar por una doble nacionalidad, así no lo confundirán con esta chusma. Chile mete miedo, literalmente.</strong></p>
<p>Viendo esto, la verdad es que uno dice ¿qué esperaban? La culpa, dicen nuestros queridísimos “expertos”, hay que buscarla en a) nuestro carácter retraído y reprimido, de pronto consciente de su total liberación del yugo en la sensual atmósfera brazuca o b) <strong>nuestro provincianismo que nos lleva a confundir el Maracaná con cualquiera de nuestros, por contraste, deslucidos coliseos deportivos, y como los chilenos son incapaces de distinguir entre el West End de Londres y Providencia, no se sintieron impedidos de recrear hábitos de vulgaridad latamente cultivados en suelo local, con la impunidad característica de que se hace gala cada celebración o marcha que se lleve a cabo en nuestras calles.</strong></p>
<p>Pero es en este punto cuando uno ya se harta de tanta estolidez en dolby stereo y en alta definición y quiere intentar poner algo más de neuronas el asunto.  </p>
<p>El desparpajo, el irrespeto, el sarcasmo vacío del que hacen gala nuestros compatriotas una y otra vez, está  años luz de ser una pataleta de cabro chico porque la mamá no le dio permiso para jugar más rato a la pelota.  </p>
<p>El descrédito (merecido) de las instituciones ya no nos amedrenta, abierta, resueltamente nos burlamos de ellas, las despreciamos. Sin entender mucho. Y por ello, lo que debería ser, como natural consecuencia, un argumento sólido un no pasarán inexpugnable contra tanta arrogancia y tozudez de la elite, se diluye en un berreante y ebrio romper de cosas. </p>
<p><strong>La razón es muy simple, con nuestra navaja de Occam de bolsillo, cortemos la cháchara de raíz y pongamos el verdadero tema al frente. Estupideces colectivas como las que nos acostumbramos a ver con cada vez más indiferencia son el resultado desastroso de nuestra mala educación. Tal cual. </strong></p>
<p>No importa que Jaime Bellolio y otros alienígenas celebren su mala lectura del informe del BID que supuestamente afirma lo contrario. Este pueblo, del que hacen gala demagogos de toda especie, carece de la más mínima educación de calidad. </p>
<p>Nuestros dirigentes hacen nata en una nación que no entiende lo que lee y que da pena cuando la entrevistan por la tele por su vocabulario deplorable.<em>&#8220;¿Qui ti pa?, si yo le lleo güen hablamiento”</em>, me responderá algún lector, indignado, lástima que no puede arrojar su tablet carísima por el asiento de la micro como protesta. </p>
<p><strong>Un ciudadano asediado por un sistema económico injusto por default, desprovisto de armas cognoscitivas y morales cómo va a defenderse con otro expediente que la maloca… o una sórdida indiferencia que se manifiesta con neurosis, violencia doméstica y aporrear amoblado público cantando y saltando simiescamente, con perdón de nuestros simpáticos parientes primates. </strong></p>
<p>El bando de la otra esquina no lo hace mal tampoco y eso que oportunidades y educación envidiables han tenido a raudales… y más. </p>
<p>El reciente exabrupto de un connotado senador “defensor de la vida” -y de Colonia Dignidad- es la más reciente evidencia de nuestro marasmo, al cual nos precipitamos alegremente al ritmo del reggaeton y la samba.  </p>
<p>Junto a un grupo de parlamentarios afines a sus distracciones, y portando una vociferante carta denunciando un  supuesto “plan-malévolo” para instalar en Chile el  aborto a toda orquesta, este otrora sonriente congresista rechazó las recomendaciones de la ONU al gobierno chileno acerca de la despenalización del tema, alegando. “¿Por qué tienen que entrometerse organismos extranjeros en lo que hacemos nosotros?” <strong>¡La ONU!, ¿Hay que expulsar de aquí a la FAO, a la UNESCO o a la Cruz Roja ahora? Nada mal para un propalador de males extranjeros como el FMI o el evangelio según Milton Friedman.</strong></p>
<p>Todos los gobiernos, sin excepción, desde el gorila y sus Chicago Boys en adelante, no han hecho sino destripar a la educación pública, degradándola como bien de consumo, análogo a los pañales y las papas fritas, consagrando la segregación y la ignorancia de cada vez más y más compatriotas, en nombre de fórmulas truchas e improvisadas, camufladas bajo una maraña de tecnolectos dudosos.  </p>
<p>Te lo dice un ferretero y se pregunta, el lamentable resultado de este Chile apático o vandálico ¿acaso no lo previeron en sus laureados papers y estadísticas?</p>
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		<title>Monólogo para Gabriel después de Macondo</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Apr 2014 11:23:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés López]]></category>

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		<description><![CDATA[La gloria es una incomprensión y quizás la peor, bajo este apotegma borgeano emprendo lo que, espero, no sea una de las tantas necrológicas que pululan en este mismo nanosegundo en todo el mundo. Elogiar a Gabriel García Márquez es &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20140424082304/monologo-para-gabriel-despues-de-macondo/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La gloria es una incomprensión y quizás la peor, bajo este apotegma borgeano emprendo lo que, espero, no sea una de las tantas necrológicas que pululan en este mismo nanosegundo en todo el mundo. </p>
<p>Elogiar a Gabriel García Márquez es tarea de sus epígonos y camaradas de partido, tirarle tomates es gesto de mocoso imberbe que no abandona el playstation mientras trollea en Ask.fm.  </p>
<p>Por supuesto que el inventor de “Cien años de soledad” ha sido, qué duda cabe, uno de los escritores más célebres que nuestro continente ha dado al mundo.La causa de esta fama es lo que interesa. </p>
<p>Sus credenciales innegables de narrador infatigable y maestro de la lengua española parecen esgrimirse como argumento definitivo, si no existiera la sospecha, bastante legítima, de que más que leérsele, parece haber conformidad con meramente citarlo.</p>
<p><strong>A modo de exhibición de papeles culturales en regla, algún funcionario se despacha un par de líneas de “El coronel no tiene quien le escriba” o “El amor en los tiempos del cólera”.Es el síndrome Neruda que, una vez más, se repite en la cadena de medios que vocean su deceso. </strong></p>
<p>Lástima que la difusión masiva de un artista como él siempre tenga un regusto necrofílico. Se habla de él en todos los canales, en todos los portales como no se suele hablar con asiduidad, ya, de escritor alguno, y solo porque ya está muerto.La fábrica  de mitos instantáneos en acción, sin ir más lejos. </p>
<p>Aparentemente la efigie del genio colombiano está destinada a poleras, tazones y nuevas -malas- adaptaciones cinematográficas de sus novelas. </p>
<p>Los periodistas o bien víctimas de un exceso de entusiasmo o de café cargado, fuera de todo buen tono, lo están llamando, incluso,  “padre de la literatura latinoamericana”,  <strong>mote casi obsceno como llamar “tesoro (arqueológico) de la lengua castellana” al coloquial y desenfadadamente carnavalesco Quijote de La Mancha o, peor aún, “trovador de América” al fetiche erótico femenino (y mediocre) de Arjona</strong> y que borran del escrutinio público otras voces tan extraordinarias como él (García Márquez, no el guatemalteco melenudo); todo lo que contribuye a un ladrillo más en la pared del reduccionismo al que nos acostumbra la prensa cultural oficial. </p>
<p>La sombra hacia otras grandes figuras de renombre no la hace un García Marquez  o un Neruda, sus irresponsables y bien pagados propagandistas culturales la perpetran. </p>
<p>Me llama la atención que nadie evoque, en cambio, el terrible alzheimer que padeció el autor en la etapa final de su vida, sarcasmo del destino, la pérdida gradual del principal sustento de una escritura, la memoria, como un todo, mundo que desaparece arrasado gradualmente por una tormenta en blanco. Sus almenaras, sus laberintos, sus jardines, sus paseantes y estatuas… </p>
<p><strong>De modo terrible, puede releerse el final de la misma “Cien años…” como su perturbadora prefiguración. El poeta que fue este narrador verdaderamente sufrió lo indecible.</strong></p>
<p>Es de consenso global. La memoria de García Márquez fue el escenario en el que se forjó una de sus mejores hazañas: la invención de Macondo y su seductora cosmovisión, en una mezcla genial, muy nuestra, de recuerdos familiares, historia y leyenda, harto socarrona. </p>
<p>El tono mitológico y la profusión barroca de espléndidas metáforas y felices escenas que describen sus libros han tramado un fárrago crítico del cual el mismo autor, como corresponde, tomó irónicamente distancia. </p>
<p>Erróneamente, sin embargo,  se ha insistido, una y otra vez, en consignar al autor colombiano, al tramar la saga de los Buendía, como creador de un subgénero de nuestras letras, el llamado realismo mágico, que se entiende como el normal connubio de lo sobrenatural con lo cotidiano más prosaico.</p>
<p><strong>Olvidan sus panegiristas, sin embargo, que la ejecución de García Márquez es más que nada un logrado énfasis de un credo literario que mucho antes había postulado el cubano, Alejo Carpentier en su manifiesto “De lo real maravilloso americano” ya en 1949 y que tiene precedentes ilustres en grandes novelas como “El reino de este mundo” o ”Los pasos perdidos”  del mismo autor; la tan poco leída por acá “El señor presidente” de Miguel Angel Asturias de 1947 u otro coloso “Pedro Páramo” (1955), de Juan Rulfo, que también había erigido un pueblo como escenario de sus alucinantes personajes, la tétrica Comala. </strong></p>
<p>Nadie se alarme aquí. Tanto Rulfo, como García Márquez, y muchos otros autores latinoamericanos mantuvieron una explícita deuda con William Faulkner quien basó muchas de sus novelas en el conjetural condado de Yoknapatawpha. </p>
<p><strong>Yo me atrevo a agregar un precursor nuestro, (no creo haberlo oído explícitamente en ningún lado), en la década de los treinta Juan Emar, el olvidado, ambientaba las surrealistas peripecias de sus deliciosamente irreales personajes en la ciudad imaginaria de San Agustín de Tango.</strong></p>
<p>Ahora bien, el efecto colateral de esta peculiar mixtura de remembranzas de abuela, folklore local y excelentes lecturas es lo que parece atolondrar a muchos: la exposición de nuestro continente como un Macondo en tamaño gigante, desde Tijuana a Tierra del Fuego.</p>
<p>Una segunda invención de América ha llenado nuestro continente de miles de turistas de todo el mundo que buscan este gratamente intoxicante brebaje de magia, Remedios la Bella, subdesarrollo y selva que, en realidad, hay en bastante pocos lados. </p>
<p><strong>Los gobiernos facturan con sus programas turísticos con este malentendido, bien por ellos, pero debe entenderse de una vez por todas que el realismo mágico no es la identidad cultural de todo este continente abigarrado y multiforme en el que solo el idioma crea una ilusión de homogeneidad. </strong></p>
<p>Creo sin embargo, que en este lado del continente (a excepción de Chiloé, tal vez, que espera a su gran novelista), hablan más de nosotros las gélidas sombras de la solitaria Santa María imaginada por Juan Carlos Onetti o los demoníacos rincones donde se trama la violencia de clase, la pesadilla y la decrepitud de las novelas de José Donoso, solo por dar un par de ejemplos.</p>
<p>Al fin y al cabo, lo que importa, es lo de siempre.Lea o relea la obra de García Márquez, sus libros han envejecido como el mejor espirituoso que usted pueda imaginar. </p>
<p>Su invención sigue reclamando nuestra atención y la genuina poesía de su prosa seguirá encantándonos e invitando a buscar, al menos en esa memoria fugitiva, el lugar donde podría haber estado el paraíso o la tierra prometida.</p>
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		<title>Silencio para sordos</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Mar 2014 10:22:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés López]]></category>

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		<description><![CDATA[Se me hace difícil escribir artículos últimamente, no tengo el prurito que tienen otros que los evacuan como oficinista que despacha cien memos al día, lo que es proporcional a la calidad de los mismos, tan desechables como el papel &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20140313072209/silencio-para-sordos/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se me hace difícil escribir artículos últimamente, no tengo el prurito que tienen otros que los evacuan como oficinista que despacha cien memos al día, lo que es proporcional a la calidad de los mismos, tan desechables como el papel que los soporta, literalmente.</p>
<p>Es que mi perplejidad cotidiana ha cedido paso a una cuasi desidia digna de los mesalianos, aquella abúlica secta que jalonaba los caminos de medio oriente, hace casi mil años, sin nada que decir, ni hacer, dedicados a una aletargada introspección colectiva.</p>
<p>Con la diferencia de que hoy, hacer este ejercicio de retiro espiritual es caro, mal visto y peligrosísimo, <strong>dado el estado macabro de abandono de nuestras rutas concesionadas, la iluminación personal acabaría brutalmente con el choque de un adormecido camión o con un cretino borracho arriba de una 4&#215;4, o, pero aún, con el infaltable infeliz -tipo Antares de la Luz -que introduce una sustancia alucinógena de ignoto origen y espantosas consecuencias. Mal.</strong></p>
<p>Eso sí, mi deliberada negligencia no es un ocioso mirar el techo y dejar tu mente-en-blanco (otro lujo contemporáneo), me pareció al principio un efecto más de la canícula de febrero, una vanidosa resistencia literaria a repetirme en mis diatribas, una resignación rencorosa a un imaginario rechazo de lectores… imaginarios, la convicción de que escribir es finalmente uno de tantos inútiles ejercicios para eludir el tedio de meramente ser un homo faber, al menos para intelectuales pequeños burgueses, como lo que uno es visto por sus así llamados pares.</p>
<p>Barajé estas y otras ideas entre somnoliento e insomne, ese interregno lleno de tensión que no me abandona desde hace meses.</p>
<p>Recordé el ejemplo de otros ilustres silenciosos, como el del secreto Anton Webern, el irónico Duchamp o el analítico Mallarmé, gestos que me han consolado cuando antes he pasado por estas rachas de distancia con ese universo murmurante, la página en blanco. En mis mocedades escribí incluso una tesis sobre el silencio, bastante buena y ninguneada por, claro está, mis así llamados pares. Algún día, si le parece al paciente lector, hablaré sobre ella.</p>
<p>Entonces, casi inadvertidamente di con la respuesta. Dijo Miles Davis que el silencio es un ruido muy fuerte. Y muchas pueden ser sus lecturas. El silencio también es un arma.</p>
<p><strong>Se calla por impotencia, por negligencia, se calla por rencor, pero también se calla como prueba de sabiduría ante la verborrea generosa de sandeces de este mundo</strong>.</p>
<p>Se calla para que el otro descubra el vacío gestado por el simulacro, el único de sus subproductos una vez pasada la sensación de sus pirotecnias varias, efectos especiales a los que tan acostumbrados nos tiene el imperio neoliberal.</p>
<p>Tantas palabras, tantos argumentos claros y distintos se han estrellado contra la parlanchina sordera de Numancia de los cultores y propagandistas del neocapital, expertos en la mueca despectiva, el power point plagiado y la cita fuera de contexto.</p>
<p>Ellos parecen monopolizar un discurso plagado de lugares comunes, machismo caucásico y tics fonéticos graciosos porque nosotros se lo permitimos, por eso la imagen falsa de la realidad que erigen con sus grandilocuentes oratorias se sigue convirtiendo en el pan y sustento ciudadano.</p>
<p>Hay que comenzar a hacerlos callar con fuerza y determinación, con tenacidad, pero no la del <em>lemming</em> que se arroja con fatal precisión a la nada o la del carnero que todos los días se estrella inútilmente contra la cerca.<strong></strong></p>
<p>Quizás no haga falta la violencia esta vez, sino algo parecido a lo que hizo <strong>Morton Feldman,</strong> cuando se le preguntó en una ocasión por qué no se radicaba en Alemania, lugar en el que se hallaba ofreciendo un concierto, y en el que su música era más celebrada que en sus natal Estados Unidos.</p>
<p><strong>Se cuenta que el extraordinario compositor judío se detuvo, apuntando al suelo y dijo, “Shhh, ¿pueden oírlos? ¡Los muertos siguen gritando bajo el pavimento!”</strong></p>
<p>Este silencio no es como el servil del gañán que agacha la cabeza y estruja su chupalla, resignado, tampoco el silencio del que barre la mugre bajo la alfombra del ministerio, sino el que se erige como un muro que detiene en seco la concesionada carretera del chapucero capital, <strong>lustrosa carpeta llena de baches que sólo quiere disfrazar de progreso irresistible años de crímenes contra la humanidad, postergación de los que saben a favor de amigos y parientes, pobreza y estigmatización, políticas de shock, todas cuidadosamente planeadas y que nunca, jamás han sentido interés en escuchar tu opinión.</strong></p>
<p>Léase al visionario francés Loïc Wacquant, quien se ha atrevido a corregir al mismo Foucault para denunciar la última estrategia de los genios del mercado: la marginalización de los pobres no es simple castigo, es espectáculo, un reality show aleccionador, para así lucrar con su terror en las mentes asustadas de los ciudadanos, creando una realidad en base al miedo.</p>
<p>Un infierno a la vista de todos, donde tu deber, no tu derecho, es trabajar y trabajar y donde sólo podrás respirar y comer si usas nuestra cómoda ficha de pulpería rectangular, de lo contrario ahí están esos seres desolados, violentos y amorales que pueblan los noticieros en horario estelar.</p>
<p>Los únicos criminales, dicen, sin cuya existencia nosotros, los buenos, los que sabemos hacer las cosas, no podríamos existir.</p>
<p><strong>No, nuestro silencio debe ser nuevo, creativo, ruidoso y colectivo, debe negar el discurso oficial y su manera de ver el mundo.Es hora de un nuevo símbolo, un nuevo lenguaje, un nuevo discurso.</strong></p>
<p>Nuestros estudiantes levantan sus alegres y multitudinarias bases, como las impresionantes barricadas ucranianas.</p>
<p>¿Qué haremos los demás? ¿Levantar nuestra casa sobre ellas con un canto jubiloso?¿O limpiar cabizbajos sus restos ante la mirada fiera de nuestros novelescos directores?</p>
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		<title>Decoración de interiores</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Jan 2014 11:41:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés López]]></category>

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		<description><![CDATA[“Todos los objetos visibles, hombre, son solamente máscaras de cartón-piedra&#8221;.Herman Melville, Moby Dick, XXXVI Vuelvo de un retiro veraniego semi forzado, en el cual pude constatar que, sí existe, efectivamente, lector, aquel espécimen en peligro de extinción: la vida sin &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20140129084123/decoracion-de-interiores/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>“Todos los objetos visibles, hombre, son solamente máscaras de cartón-piedra&#8221;.</em><em>Herman Melville, Moby Dick, XXXVI</em></p>
<p>Vuelvo de un retiro veraniego semi forzado, en el cual pude constatar que, sí existe, efectivamente, lector, aquel espécimen en peligro de extinción: la vida sin internet.</p>
<p><strong>Se puede vivir sin consultar redes (anti)sociales, es decir, espacios virtuales donde husmeas la vida de tus amigos o parientes sin tomarte la molestia antediluviana de verlos personalmente, se puede no buscar apps que no vas a usar o no navegar en páginas web a las cuales no les vas a dar más de un click porque ya te dio lata, impaciente.</strong></p>
<p>Simplemente, animado por un sol auspicioso pude dar un par de vueltas en uniformes bosques de pinos o, cuando los molestos quitasoles o los aún más molestos juegos de paletas o los niños desesperados por una palmera y un cuchuflí lo permitían, mojar mis pies junto a mi bienamado mar.</p>
<p>Marinero de tierra, sentado cerca del oleaje del atardecer, me dediqué asimismo a leer la obra maestra de Herman Melville que usted ya releyó en sus años mozos, lector avanzado que ya viene de vuelta, <em>Moby Dick.</em></p>
<p>En medio de la vorágine que significa cazar a su jurado enemigo, el cachalote blanco, el obstinado Capitán Ahab pronuncia estas aladas palabras.</p>
<p><em>“Pero en cada acontecimiento (…) alguna cosa desconocida, pero que sigue razonando, hace salir las formas de sus rasgos por detrás de la máscara que no razona. Si el hombre ha de golpear, ¡que golpee a través de la máscara! ¿Cómo puede un prisionero llegar fuera sino perforando a través de la pared?”</em> (Cap. XXVI)</p>
<p>Empujar la máscara, golpear desde el interior, hacer salir la verdad. Imágenes que enigmáticamente me hacen recordar las del gnóstico y proscrito Evangelio de María, donde encontramos al Divino Maestro instruyendo a María Magdalena acerca de restaurar al verdadero hombre interior, aquella porción auténticamente divina de nuestro ser, perdida, embriagada por la falsedad que ofrece el mundo exterior, nuestro yugo, como lo llama Jesús, el Velo de Maya, como lo llaman los sabios de extremo oriente.</p>
<p>Admirables palabras, bellos propósitos, que no pasan de ser un slogan, o un lugar común en manos de mentes banales, incluso en aquellas de tantos autoproclamados maestros, que reciclan viejos escritos para sus oscuros propósitos, casi siempre con varios ceros del lado derecho.</p>
<p>Tal vez el asueto veraniego incita estas loables intenciones en quien quiere “desconectarse”,singular metáfora propia de nuestros tiempos, que nos confirma como simples máquinas de carne para el sistema neoliberal, fácilmente reemplazables.</p>
<p>Tal vez mar, sol y bosques una y otra vez recrean la idea del <em>locus amoenus</em> de Fray Luis y otros sabios que de este mundo se han ido, y nos invitan a deshacernos de lo viejo y gastado que hay en nosotros y quizás renovarnos efectivamente.</p>
<p>Sueno a chanta manual de autoayuda, lo sé, pero no es mi culpa el manoseo que otros hagan de lo verdadero.</p>
<p><strong>Tal vez el tráfago urbano y la lucha por no caer en la catástrofe financiera, el pago de Chile, como se sabe, sea la única realidad que vemos, agobiados por la inminencia de compromisos por vencer y un creciente aumento de lo que se llama horriblemente costo de la vida.</strong></p>
<p>Tal vez la faramalla <em>new age</em> y las iglesias cayeron en descrédito tras el frustrado 2012 y no hay santón o padre benemérito en quien confiar… ¿o tal vez será que no se entendió el mensaje?</p>
<p><strong>La industria de la espiritualidad, como la podríamos llamar, ofrece un sinnúmero de terapias, comunidades, talismanes, escritos, drogas, chucherías, elongaciones con nombres en sánscrito, manoseadores profesionales y hierbitas milagrosas que la gente consume para convencerse a sí misma o a sus amigas envidiosas de que son personas con genuina vocación de lo sagrado.</strong></p>
<p>Ser capaz de hacer una sincera introspección personal, aceptarnos, perdonarnos y dirigir nuestra mirada a lo trascendente, que sí está ahí, se les hará a la larga imposible, atenta contra la necesaria comodidad que este mercado de robar tradiciones, que apenas se entienden, suministra a manos llenas.</p>
<p>Dicha mirada interior golpea la máscara, busca provocar la vibración necesaria, como a un gong, y escuchar la respuesta que se busca.</p>
<p><strong>Grandes maestros, espíritus sensibles, pensadores reconocidos, muchos de ellos de mono parental origen (¡ay!, exclama el ilustre y puro senador Otero) lo lograron y lo compartieron.Un cambio real de uno mismo debe repercutir en los otros también. Es más que sentirse bien un rato, más que olvidar, es reconciliarse de verdad con lo que ocurre dentro de cada uno.</strong></p>
<p>Es más que un <em>fashion emergency</em> del ego, es buscar restaurar a aquel que somos realmente y no una mera mudanza estética, de eso se trata, no de jactarse de tu supuesta superioridad moral o racial, no de que tu dios sea más patético o veraz que el del vecino, no de que tus rezos son los más potentes y tus milagrerías, auténticas.</p>
<p>Que el cambio que buscamos parta desde el hombre o la mujer que vive dentro de nosotros, se revele hacia lo eterno, no hacia la moda esotérica del minuto, que la renovación espiritual no sea para nosotros simple decoración de interiores.</p>
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		<title>Continuará</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Nov 2013 12:57:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés López]]></category>

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		<description><![CDATA[En los tiempos antiguos, que todavía algún fanático iluminista rezagado insiste en llamar pre-racionales, los augures eran funcionarios de la religión pagana que predecían el porvenir observando el vuelo de los pájaros o las entrañas de un animal, incluso la &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/sociedad/20131127095702/continuara/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En los tiempos antiguos, que todavía algún fanático iluminista rezagado insiste en llamar pre-racionales, los augures eran funcionarios de la religión pagana que predecían el porvenir observando el vuelo de los pájaros o las entrañas de un animal, incluso la célebre pitonisa de Delfos no desdeñaba los narcóticos con este fin, tan necesario para la marcha del gobierno de turno.</p>
<p>Su continuidad necesitaba, cuando menos, asegurarse en el tiempo, despejar todo tipo de incertidumbres y, lo más importante, persuadir a los súbditos o ciudadanos de que las cosas seguirían su cauce normal si los dioses eran favorables a los administradores circunstanciales del status quo, llámense emperadores, faraones o reyes, esto es, los que escribían la historia oficial de ese momento.</p>
<p><strong>Empleados eficientes u oportunistas, varios de estos intérpretes colegiados torcerían los mitos originarios y los estructurarían, gustosamente, para servir o chantajear al gobernante de turno.</strong></p>
<p>Supongo que, teoría de la relatividad mediante, y saludable influencia de la cultura oriental en nuestra acomodaticia posmodernidad, ya nadie se cree la patraña de la linealidad recta de la historia.</p>
<p>Nada hemos superado, no vamos en franco y atolondrado ascenso a ningún lado: parece que todo tiende a repetirse. A menos que creamos con Parménides que todo movimiento es una ilusión, la verdad es que nuestras estrategias de conquista y dominación de la mente del prójimo son más o menos las mismas en los más de seis mil años de cultura occidental.</p>
<p>Acaba de finalizar una histórica elección en la que siete voces divergentes intentaron desafiar al establishment de dos cabezas. Con una ciudadanía movilizada activamente, con candidatos rupturistas que se hacían oír de modo inédito, se hizo evidente de que no se trataba de una versión soporífera más del juego (la, bastante fome, “fiesta de la democracia”) en el cual el duopolio se repartía poderes y prebendas.</p>
<p>Los más avisados se asustaron, mientras una candidata designada no paraba (y no lo hace) de vociferar y la otra volvía a confirmar que su ambiguo silencio era su mejor rúbrica.</p>
<p><strong>Algún chascón panelista anunció la revolución y se escondió bajo la mesa de su estudio de televisión, otros lanzaron sus filípicas amenizadas con bourbon desde patronales periódicos.</strong>Pero los augures de la nueva pirámide ya estaban trabajando mirando las nuevas bandadas efímeras, las nuevas entrañas dudosas, ya estaban oliendo vapores pantanosos, todos ellos llamados encuestas.</p>
<p>Entonces, obsecuentemente, lo más granado de nuestro periodismo oficial, tan combativo en el pasado, se levantó desde las trincheras o almenaras de los principales canales, radios y medios de papel impreso, dándose a la descomunal tarea de atraer la mirada de los potenciales votantes hacia un futuro posible lleno de indeterminación, sin las candidatas del continuismo en sus diferentes grados y a defender, como nunca antes, el categórico triunfo de una de ellas (según el color ocasional del editor periodístico de turno) aún antes de que la elección ocurriese.</p>
<p>Cual nuevos augures, declararon que el porvenir era claramente legible, y no había nada que hacer. Los candidatos populares, ecologistas, libertarios fueron cuestionados y hasta juzgados con brutalidad impune, las emisarias del duopolio no gozaron del dulce trato de verdaderos mastines televisivos.</p>
<p>No faltaron rescates oportunos de archivos de cuarenta y veinte y tantos años, algunos existentes, pero nunca usados antes con el gesto retórico de ahora: no señores, no hay espacio para aventuras, miren lo que nos pasó y cómo terminamos, ¿a qué arriesgarse, señora, señor? Mire, en cambio, a la candidata, doña (ponga aquí su aspirante al cetro favorita) quien representa, digámoslo con-todas-sus-letras, el modelo que tan bien funciona y tan bien le ha hecho a nuestro país. Amén.</p>
<p>Y la predicción se cumplió, la política de shock funcionó, la domesticada ciudadanía del voto obligatorio (que tanto hace rezumar a venerables nostálgicos demócratas (¿?) del autoritarismo) acudió disciplinadamente a repetir la lógica, hoy disecada, del Sí y del No, apenas considerando a las damnificadas y silenciadas candidaturas alternativas.</p>
<p>El resto, desencantado, simplemente manifestó su abulia o desprecio no acudiendo a votar.Como en aquel poema de Diego Maqueira, el pueblo se volvió a quedar sin revolución.</p>
<p><strong>En algún lugar de palacio, los avisados respiraron tranquilos, uno que otro hiperventilado descorchó espumante caro antes de tiempo.</strong>Llamadas telefónicas de ultratumba de uno y otro lado confirmaron que el orden se había restablecido y que el juego añejo de ya veinte años sancionado por la figura casi teúrgica de Jaime Guzmán, inexplicablemente refrendado en confuso juego verbal por un Ricardo Lagos, debería continuar por mucho tiempo más, con un nuevo recauchaje piolita, por aquí por allá, obvio, anunciado, claro, con bombos y platillos.</p>
<p><strong>En los subterráneos del metro, en las entrañas del animal anestesiado llamado Santiago, yo también examino indicios, en las caras somnolientas, desengañadas, soterradamente violentas, en las calles saturadas de carteles con (re)torcidas sonrisas, también veo el vuelo de bandadas depredadoras surcando el horizonte.</strong></p>
<p>En las noticias, en la prensa y en la web también huelo extrañas emanaciones de fuerzas que se reagrupan en torno a los ganadores de siempre y buscan perpetuar en un nuevo balotaje este escenario rancio que amenaza quedarse sin espectadores, que por comodidad llamamos democracia y que tanto les engrosa (sólo a ellos) la cuenta corriente. Comprendo cuánto costó llegar a esto, a los que lo compraron primero debería darles vergüenza el precio que pagaron, vidas humanas incluidas.</p>
<p>Flaubert dijo una vez que la máxima aspiración del proletariado era asimilarse con la estupidez de la burguesía. A veces temo que esa sea la única predicción verdadera. Yo me atrevo a decir una, que es la misma que estás pensando, lector. Esta historia continuará…</p>
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		<title>Desinfórmate… y elige</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Oct 2013 15:17:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés López]]></category>

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		<description><![CDATA[Finalmente el vocerío, el papel picado y las palomas con rostros sonrientes jalonan las calles una vez más.Muchos colores, escasa variación de nombres y apellidos, slogans penosos y autocopiativos (un gran equipo, confío en él, en serio…). Las encuestas, timoratas, &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/politica/20131021121756/desinformate-y-elige/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Finalmente el vocerío, el papel picado y las palomas con rostros sonrientes jalonan las calles una vez más.Muchos colores, escasa variación de nombres y apellidos, slogans penosos y autocopiativos (un gran equipo, confío en él, en serio…).</p>
<p><strong>Las encuestas, timoratas, temen al ridículo y la humillación al que ya han sido objeto dos veces en el último tiempo, en especial, desde que el voto es, por fin, un derecho y no una obligación.</strong></p>
<p>Las promesas llenan las bocas autocomplacientes de quienes se aprestan a renovar su escaño, ilusiones que hacen aparecer ese postergado bienestar ante un cada vez más desengañado electorado, como la brillante moneda de plata en la mano del prestidigitador, antes de desaparecer una vez más bajo las mangas anchas de la inercia, el compadrazgo, el cálculo, la corrupción.</p>
<p>Algo diferente, sin embargo, parece querer liberarnos de la tentación, ahora que se puede, de no acudir a ejercer nuestro algo devaluado derecho ciudadano de sufragar.</p>
<p>Son los nuevos planteamientos, de la mano de nuevos líderes, ninguneados por la prensa oficial, sospechosamente complacientes sus telegénicos propaladores con las dos blondas aspirantes del duopolio, y también ninguneados entre ellos mismos, como debe ser en la beligerante atmósfera social que vivimos.</p>
<p>Es que el mundo ha aprendido a decirle cada vez más claramente que no al neo capital especulador y a su amistosa lógica de apartheid crediticio.</p>
<p>Las masas siguen marchando en las calles del mundo, demostrando que la bolsa de valores no es el camino al éxito y que <strong>un mall lleno de baratijas y un supermercado lleno de comida chatarra no son sinónimo de felicidad, y todo ello, pese al intento, evidente, de desinformación, dictaminado por oscuros personajes que hacen pesar su influencia y prosapia detrás de la cortina de los noticieros televisivos y diarios oligárquicos de amplia circulación.</strong></p>
<p>Entonces se pretende imponer la retahíla de supuestas buenas noticias ante los ojos del ofuscado elector que ya no sabe cómo llegar a fin de mes, ese ciudadano medio que no es usted, señor senador cómplice pasivo, ni usted, señorita panelista hipster, ni usted, señor columnista de mercurial fuste, ni menos usted, señora candidata.</p>
<p>El carnaval popular futbolero, controlado por la engolada banca de la elite, la conmemoración, sospechosamente impostada de los años del gorila y la plata dulce ochentera superponiéndose en incestuoso matrimonio a la supuestamente añorada democracia noventera estilo <em>Viva el lunes,</em> aquella de los timoratos acuerdos.</p>
<p>El apretón de manos Longueira-Lagos como epítome de lo que nos dicen, es y será por siempre, lo mejor para Chile.<strong> Luego asistimos a colas monumentales en cuanta venta de bodega existe, de cortauñas a departamentos en verde, al apogeo de la subcontratación y el temporero, al agotamiento de paquetes de viajes en cuotas a pagar en cien años, la ciudad que se llena de sanos jóvenes caucásicos que se trasladan en sus bicicletas vintage al trabajo que les queda… a dos cuadras, a la profusión de teléfonos inteligentes en manos de cada vez más tontos usuarios, etc.</strong></p>
<p>Pero si hay algo de rescatable entre toneladas de basura mediática son estas voces, estas marchas, estas consignas que rompen, con distinto énfasis y disonancia, con el torpe empate y la mezquina actitud de repartija y gatopardo.</p>
<p>Los jóvenes que despertaron a sus adormecidos padres y coparon las calles, las discusiones y las ideas hoy esperan no ser defraudados y no se comprarán el verso como nosotros o nuestros propios padres.</p>
<p>Es razonable el miedo de ellos a volver al subdesarrollo en el que se criaron, claro, pero quizás entiendan que hoy nadie vive en el mejor de los mundos posibles. Ya gritamos bastante, detengámonos a oír un momento.</p>
<p>El discurso de Sfeir, suena hippie a los yuppies pero su actualidad es más contingente de lo que ellos creen. Marcel Claude, vitriólico, pero con argumentos claros, denuncia con fuerza que la pirámide que sustenta a los “super ricos” debe por fin nivelarse, y cuando ello ocurra, el apocalipsis maya no llegará, Franco Parisi, mal que les pese a varios, fue el primero en educar a las audiencias, compartiendo conocimientos sólo destinados a iniciados economistas, y advertir que no había crisis alguna, sólo tinglados de especulación para postergar cambios que se pueden hacer, Roxana Miranda, conmovedora, nos recuerda que el pueblo siempre ha tenido voz, como muy bien ha dicho Gabriel Salazar.</p>
<p>Tomás Jocelyn-Holt, más testimonial, recuerda con lucidez un discurso ético que ya no se oye en hemiciclos o ministerios. Marco Enríquez-Ominami deja en ridículo a los vejetes de alma que creen que no puede haber en Chile un presidente joven. Ricardo Israel con serenidad y credibilidad expone la necesidad creciente de un auténtico regionalismo.</p>
<p><strong>Busca, discute, rebate, apoya, rechaza o proclama, libremente, pero opciones por cierto que tienes.</strong></p>
<p>El duopolio quiere ganar por walk over y apuesta para que aceptes que la pelea está arreglada. Su poder es nuestra ignorancia, como dice una olvidada canción de Los Prisioneros, escuchemos a las nuevas voces, destronemos prejuicios alimentados por el miedo del oligarca y hagámonos cargo de nuestro destino sin desafectados e interesados intermediarios.</p>
<p><strong>Acudamos todos a votar. Hemos sido capaces antes.</strong>Sin esta actitud, todavía seríamos una triste parcela española, perdida al fin del mundo.</p>
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