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	<title>Opinión en Cooperativa&#187; Alejandro Cuevas</title>
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		<title>Decir amigo, es decir Joan Manuel Serrat</title>
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		<pubDate>Sun, 26 Apr 2015 12:35:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Cuevas]]></category>

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		<description><![CDATA[La música siempre ha sido para mí una fuente inagotable de compañía y de emoción.Buenos y malos momentos, alegres o tristes instantes fueron edulcorados en compañía de la creación musical de personas a las que nunca podré encontrar una manera &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20150426083506/decir-amigo-es-decir-joan-manuel-serrat/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La música siempre ha sido para mí una fuente inagotable de compañía y de emoción.Buenos y malos momentos, alegres o tristes instantes fueron edulcorados en compañía de la creación musical de personas a las que nunca podré encontrar una manera suficiente de agradecerles su arte. Sin embargo estoy aquí intentando agradecer a una de esas personas: el cantautor catalán Joan Manuel Serrat.</p>
<p>Mi padre solía decirme que Serrat no tenía una gran voz. Y eventualmente puedo estar de acuerdo en ello aunque seguramente esto es lo de menos pues lo que tenía – y aún tiene &#8211; que decir Serrat era y es con mucho algo extraordinariamente superior a sus dotes interpretativas. <strong>Su mensaje de vida, el enfoque de sus sueños y los de otros, la poesía de muchos, la solidaridad, el lenguaje, la ironía, el compromiso y la opinión eran las de alguien que siempre me dejó más de algo para meditar.</strong></p>
<p>Recurro obviamente a las letras de sus canciones para ejemplificar adecuadamente el punto anterior.En “Sinceramente tuyo” (parte del álbum “Cada Loco Con Su Tema”) nos mostraba con un cierto énfasis lírico que en las relaciones de pareja no había que fingir ser alguien que no éramos (“ir por tu vida de visita vestido para la ocasión”).</p>
<p>En “Juan y José” (del álbum “Utopía”) nos relataba sobre la verdadera amistad a través de la historia de dos grandes amigos separados por las circunstancias de la vida y su reencuentro (“Qué cosas Juan, tanto rodar y estamos otra vez en donde lo dejamos”.</p>
<p>En “Sería Fantástico” (del disco en vivo “En Directo”) nos habla con bastante desazón sobre las injusticias de la vida cotidiana y de cómo sería posible repararlas (“sería fantástico que ganase el mejor y que la fuerza no fuese la razón”).</p>
<p>En “Arena y Limo” (del álbum “Para Vivir”) Serrat realiza una plegaria a la muerte de la naturaleza aplastada por el progreso (“En su vientre han sembrado hierros y cosechan piedras”). <strong></strong></p>
<p><strong>En “Mi niñez” (del disco homónimo) nos relataba con ensoñación una parte de su infancia muy común con la mayor parte de nuestra propia niñez (“tenía diez años y un gato.Peludo, funámbulo y necio. Que me esperaba en los alambres del patio, a la vuelta del colegio”). </strong></p>
<p>En “El carrusel del furo” (del extendido “Para piel de manzana”) nos invita precisamente a volver a ser niños otra vez (“siga la senda de los niños y el perfume a churro. Que en una nube de algodón dulce le espera el furo”). En “Barquito de papel” (del muy exitoso Long Play “Mediterráneo”) hay un abrazo reconocible una vez más hacia el mundo infantil (“cuando el canal era un río, cuando el estanque era el mar y navegar, era jugar con el viento, era una sonrisa a tiempo”)</p>
<p>Ninguna canción dejada al azar. Ningún texto que no nos contara algo de nosotros mismos. Ninguna palabra que no nos invitara a construir nuestras propias palabras.</p>
<p>Hay ciertamente canciones más duras y de una vigencia lamentablemente imperecedera.<strong>En “Utopía” (álbum homónimo de 1992) la canción que da origen al nombre del disco es una elaboración de ideas a partir de la caída del Muro de Berlín y del cómo los sueños de un mundo mejor se han ido perdiendo por culpa de aquéllos que, refiriéndose a la misma Utopía, “al no poder seguir su paso la traicionaron” y que hoy son “funcionarios del negociado de sueños dentro de un orden” y “partidarios de capar al cochino para que engorde”.</strong></p>
<p>En “Pare” (padre en catalán) señala “usted nos dice padre que si hay pinos hay piñones, que si hay flores hay abejas, y cera, y miel. Pero el campo ya no es ese campo. Alguien anda pintando el cielo de rojo y anunciando lluvia de sangre”.</p>
<p>En “Niño silvestre” manifiesta su preocupación por los niños del mundo particularmente inspirado en los tristemente célebres “escuadrones de la muerte” de Brasil cuando nos relata sobre aquel “niño silvestre, lustrabotas y ratero” quien “se vende a piezas o entero como onza de chocolate” y que“ronda la calle mientras el día la ronde, que por la noche se esconde para que no le maten”.</p>
<p><strong>En “Algo personal” nos advierte con claridad sobre los “hombres de paja que usan la colonia y el honor para ocultar oscuras intenciones. Tienen doble vida son sicarios del mal. Entre esos tipos y yo hay algo personal”. Esta última adecuadamente puesta al día en su concierto del miércoles pasado en Santiago con alusiones a quienes tienen por único dios el dinero.</strong></p>
<p>Nunca queda de lado la sátira “que me llevo bien con las autoridades, jamás les llamo por nombres soeces, yo les consiento sus barbaridades y ellos se ocupan de mis intereses” (en “Yo me manejo bien con todo el mundo”) o también en las letras de “Disculpe el señor” cuando señala “¿Quiere usted que llame a un guardia y que revise si tienen en regla sus papeles de pobre? ¿O mejor les digo como el señor dice Bien Me Quieres. Bien Te Quiero. No Me Toques el dinero”.</p>
<p><strong>Ni hablar del camino al conocimiento que sus interpretaciones para poemas de Antonio Machado, Miguel Hernández, Rafael Alberti y Mario Benedetti nos legaron. ¿Cuántos de ustedes amigos y amigas siguieron buscando saber de estos poetas sólo porque les oyeron en boca de Serrat?“He andado muchos caminos”, “Elegía”, “Se equivocó la paloma” y “El sur también existe” son, sólo por nombrar unos pocos, sello inolvidable del inicio del aprendizaje de esos y otros grandes señores de la poesía que nos obsequiara la música de nuestro homenajeado.</strong></p>
<p>Lo anterior es, por supuesto, sólo un esbozo de lo que me dejó la lírica de las canciones del cantautor nacido en Barcelona un 27 de diciembre de 1943 y que por estos días ha celebrado 50 años de carrera artística con nosotros. Usted seguramente tendrá sus propias canciones que le resulten importantes en la carrera de Joan Manuel Serrat.Imposible (tal vez debiéramos decir afortunadamente imposible) resumir ese medio siglo en una pincelada de pocas líneas.</p>
<p>Pero el cavilar de Serrat siempre ha ido mucho más allá de sus canciones. En los años ochenta escuché en una entrevista realizada en <strong>Radio Cooperativa</strong> mientras el catalán estaba en Argentina acerca de su concepto de las vocaciones en la vida. De “cómo saber lo que hay que hacer para ser feliz dado que tú pareces serlo plenamente” se le preguntaba. <strong>Su respuesta no podía ser más esclarecedora: “mire usted” (desafiaba un tanto molesto Serrat) “yo no creo en eso de las vocaciones. En realidad yo nunca he sabido lo que tengo que hacer en la vida ni creo que nadie realmente lo sepa. Pero creo que lo que sí he sabido es lo que NO tengo que hacer”.</strong></p>
<p>Para Serrat siempre era necesario ser enfático y “llamar a las cosas por su nombre” (tal como lo dijera en “Sería fantástico”). Y también tal como cuando a principios de los años setenta entrevistado por un canal de televisión en su visita a Chile se le consultó “por esa hermosa canción de amor llamada “Poco antes de que den las diez”. Su molestia fue total al responder con firmeza “usted no ha entendido nada. No hay tal canción de amor sino una ironía sobre la apariencia moralista de los españoles que creen que con llegar a las diez todo está bien”.</p>
<p><strong>Tampoco dejaba de lado los juegos de palabras. Prohibido su ingreso a Chile durante la Dictadura Militar se le preguntó cuándo creía que podría regresar a Chile sabiendo que era el mismo Pinochet quien había solicitado su prohibición de ingreso señalando ante esto que “a mí me gustaría volver lo antes posible pero asimismo quisiera mucho que mi retorno coincidiese con la despedida del General</strong>”.</p>
<p>En este mismo contexto y llegado el momento del retorno a la democracia fue recibido en La Moneda por el Presidente Patricio Aylwin quien le señaló como primer saludo “por fin está usted aquí” a lo que Serrat respondió con toda tranquilidad y no menos alegría <strong>“estoy aquí porque por fin está usted aquí”.</strong></p>
<p>Inevitable me es tomarme una licencia al escribir esta nota. Serrat sin saberlo ha construido alguna buena parte de lo que me ha permitido plantearme como persona ante la vida. Su forma de enfrentar el mundo, las adversidades, los despojos y la arbitrariedad son algo que intento poner en práctica (reconozco que no siempre con demasiada suerte).</p>
<p>Y de la misma manera que sin duda él lo hizo frente a tantas injusticias me permito con enorme aprecio cuestionar su aproximación, hasta ahora sólo levemente demostrada acompañando a algunos amigos y en algunos breves trazos de su historia, al mundo de la tauromaquia.</p>
<p>Espero que un buen día nuestro querido Joan Manuel nos diga con tanto énfasis como lo ha hecho con otros temas que este asunto para él merece cuestionamientos y que se hace necesario el fin del maltrato a seres inocentes. Solo a un amigo yo sería capaz de decirle esto sin ambages porque esto es lo que creo que él es para muchos de nosotros. Dicho con enorme cariño pero con la misma energía que nos enseñaste a tener apreciadísimo Joan Manuel.</p>
<p>Intento evitar los lugares comunes al cerrar estas líneas. Sólo agradecer una vez más las palabras que se hacen canción y que se quedan con nosotros. Del conocimiento que abre una frase y del convencimiento que se logra con una idea abrazada en forma de música.</p>
<p>De la nostalgia y la alegría armadas aún frente al abuso del poder. De las múltiples formas que puede tomar el concepto del amor cuando se esboza con adecuada textura. Todo ello y muchísimo más es lo que en lo personal debo agradecerle a Joan Manuel Serrat. Gracias por venir a vernos una vez más. Larga vida y mucha salud a ti y a tu oficio.</p>
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		<title>Gracias Emilio Filippi</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Aug 2014 12:12:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medios]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Cuevas]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando ingresé a la Universidad a mediados de los años ochenta el país vivía una suerte de polarización ideológica que no hacía presagiar un buen futuro en pos de reconquistar las libertades públicas en ese momento conculcadas frecuentemente con prohibiciones &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/medios/20140813081247/gracias-emilio-filippi/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando ingresé a la Universidad a mediados de los años ochenta el país vivía una suerte de polarización ideológica que no hacía presagiar un buen futuro en pos de reconquistar las libertades públicas en ese momento conculcadas frecuentemente con prohibiciones sutiles en algunos casos y bastante formales – por no decir arbitrarias y duras-  en otros. </p>
<p><strong>Bandos militares se hacían escuchar con frecuencia en las escasas radios independientes al Régimen Militar. Y en esos bandos se dejaba siempre expresa constancia de los medios a los que se les prohibía informar. Invariablemente escuchábamos entonces entre otras el nombre de esta, la querida Radio Cooperativa. Y en la prensa escrita también invariablemente era mencionada la ya hace muchos años desaparecida Revista Hoy.</strong></p>
<p>El Director del mencionado medio de comunicación contaba en esos difíciles tiempos con poco menos de sesenta años de edad y la historia de su vida, ligada desde los 14 años a la prensa escrita, conformaría para bien nuestro una parte importante de la historia del periodismo chileno. </p>
<p>De una historia que necesitaba de la valentía y ponderación que Emilio Filippi Muratto supo entregar a través de sus editoriales semanales y que personas como quien suscribe leyeron semana a semana en busca de cordura y esperanza <strong>en momentos en que la lógica de amigos o enemigos que impregnaba el ambiente intensamente pregonada por los medios oficiales de entonces, no dejaba espacio para el pensamiento crítico ni la agudeza de la observación cuestionadora aun cuando ésta tuviera un sentido constructivo.</strong></p>
<p>Emilio Filippi había comenzado trabajando en el periódico La Voz de Villa Alemana en 1942. Allí forjaría su carrera hasta ser subdirector de ese medio para ya en 1955 ser escogido como Director del vespertino Crónica en Concepción y luego, cuatro años más tarde, asumir el mismo rol en el diario El Sur.</p>
<p>Fue en 1967 en que Filippi se hizo cargo de la dirección para América Latina de la Agencia Inter Press Service para pasar de allí a la subgerencia periodística de editora Zig Zag donde asume un rol señero: introducir una profunda renovación sobre la histórica revista Ercilla, existente desde 1933, de cuya dirección se hace cargo en 1968. </p>
<p>Serán casi diez años de forjar un medio pluralista y siempre buscador de la tolerancia como un factor imprescindible que transmitir a sus lectores aún en los convulsionados tiempos de fines de los años 60 y principios de los años 70. </p>
<p><strong>En esos años la libertad de prensa se percibía como un derecho  inalienable y la tribuna de Ercilla fue testigo y actor privilegiado haciendo valer dicho punto. El hecho que fuese en 1972 el año en que Emilio Filippi recibió el Premio Nacional de Periodismo son una prueba indesmentible de ello.</strong></p>
<p>Sin embargo el quiebre de la democracia vendría en 1973 y con el la presión insostenible y creciente sobre el medio que permanecía bajo su dirección. Una anécdota narrada por Filippi hace algunos años ilustra claramente lo que ocurría en esos años. </p>
<p>De acuerdo a ella el general Béjares, entonces ministro Secretario General de Gobierno, llamó al dueño de la revista Ercilla ofreciéndole tres caminos para la revista: 1. Despedir al Director, 2. Modificar el estilo “opositor” de la revista y 3. Vender la revista. </p>
<p>El dueño preguntó al general Béjares qué pasaría si no aceptaba ninguna de las tres opciones y la respuesta fue tajante,entonces le clausuramos la revista.</p>
<p>Finalmente la decisión fue vender y uno de los más importantes grupos económicos de aquellos tiempos – ciertamente partidario del Régimen &#8211; adquirió la propiedad de la revista lo que gatilló la renuncia de Emilio Filippi y con él de toda la jerarquía de Ercilla a principios de 1977. </p>
<p><strong>En los días siguientes una comida en homenaje a los renunciados cuya invitación era para cien personas tiene la impensada asistencia de quinientas. Y se produce un hecho inusual en una época de prohibiciones absolutas en que era imposible una reunión de tantas personas bajo Estado de Sitio.</strong> Emilio Filippi anuncia en dicha cena que en un proceso de autogestión y valentía enormes se ha forjado la idea de crear un nuevo medio de comunicación. Nace en ese instante Revista Hoy. Su lema sería <em>“La verdad sin compromisos”.</em></p>
<p>El mismo Filippi explicaría posteriormente en su libro <em>“La fuerza de la verdad”</em> que el lema con el que la revista Hoy quedaría tenía que ver con dos elementos. El primero, señalaba, el de la verdad <em>“a cuyo servicio debemos estar todos los periodistas” </em>según su expresión textual. El segundo, el de no someter la verdad a la tiranía de los intereses creados en cualquier ámbito de la actividad profesional.</p>
<p>Los editoriales de Revista Hoy lograron no sólo dar puntos de reflexión en tiempos de la Dictadura Militar sino también en un hecho no menor lograron reconocimiento internacional. El premio María Moors Cabot de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia y el Premio Rey de España – de Agencia EFE y el Instituto de Cooperación Iberoamericana –junto con el premio de la SIP Pedro Joaquín Chamorro (otorgado en su momento por “su intransigente lucha por la libertad de expresión”) son muestra de ello. </p>
<p>Revista Hoy, por tanto, fue parte importante de la resistencia verbal al Régimen Militar. Pero para Filippi no bastaba una revista. Los diarios de aquéllos tiempos eran muy proclives al Régimen y su idea era tener un diario que permitiese dar un nuevo ángulo cotidiano a lo que ocurría en el país. </p>
<p><strong>La solicitud para crear “La Época” fue presentada en 1983 y, de acuerdo a funcionarios del ministerio del Interior del momento, dicha solicitud se perdió en alguna parte del procedimiento. Se debió pasar a una segunda instancia – cuatro años mediante – para reiterar el proceso de solicitar el permiso de publicación el cual finalmente fue autorizado en 1987.</strong></p>
<p>La circulación del anhelado diario también marcaría la visión de su creador:<em> “velar porque el poder público se desempeñe de forma transparente tanto jurídica como moralmente y ser conductores de lo que la gente piensa y necesita”.</em></p>
<p>En lo personal como asiduo lector de la prensa independiente de los años ochenta y noventa pude observar de cerca el sentido republicano, el respeto irrestricto y el valor inobjetable de la pluma de Emilio Filippi. Y con ello la necesidad de ponderación y equilibrio aún en tiempos en que nada invitaba a ello.</p>
<p><strong>Sin embargo, me es imposible no hacer notar que la democracia que estrenamos en 1990 no fue necesariamente generosa con los medios independientes y con quienes se jugaron incluso en algunos casos sus vidas para informar desde otros ángulos lo que ocurría en Chile. </strong></p>
<p>Entre los medios que desaparecieron –por las razones que fuese – se cuenta a la Revista Hoy y al Diario La Época. Con ellos se fue también una parte de una historia de valentía, ética y generosidad que este martes 12 de agosto ha perdido a uno de sus más ilustres integrantes. </p>
<p>Mi profunda admiración y mi mayor agradecimiento para quien intentamos homenajear en estas líneas por su colaboración innegable al retorno de la democracia y porque tras sus sueños cumplidos hubo los de un país entero. </p>
<p>Hasta siempre y muchísimas gracias Emilio Filippi Muratto.</p>
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		<title>La obra de Gabriel García Márquez en su contexto</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Apr 2014 10:55:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Cuevas]]></category>

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		<description><![CDATA[En 1982 nuestro país vivía tiempos particularmente difíciles en lo económico y también en lo social.Los medios independientes – aunque los había en mayor número que en la actualidad &#8211; difícilmente podían mostrarse críticos ante los sucesos que acaecían en &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20140421075529/la-obra-de-gabriel-garcia-marquez-en-su-contexto/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En 1982 nuestro país vivía tiempos particularmente difíciles en lo económico y también en lo social.<strong>Los medios independientes – aunque los había en mayor número que en la actualidad &#8211; difícilmente podían mostrarse críticos ante los sucesos que acaecían en el país y las eventuales discrepancias de opinión respecto del Régimen Militar se transformaban en censura formal y en dura presión informal.<br />
</strong><br />
Difícil resultaba por tanto en este enrarecido ambiente saber en detalle y de primera mano  durante los días siguientes al 10 de diciembre el discurso que el escritor colombiano Gabriel García Márquez había dado aquel día al recibir el Premio Nobel de Literatura pues de muchas maneras nos involucraba en forma directa o indirecta con sus palabras aludiendo a nuestro pasado reciente (y también al de nuestros vecinos).</p>
<p>Mientras estudiaba en el liceo ese mismo 1982 había leído como parte del programa de castellano los libros <em>“El coronel no tiene quien le escriba”</em>, <em>“La hojarasca”</em> y <em>“La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada” </em>los cuales me llevaron de la mano – aunque esta vez no en forma obligada &#8211; hacia la que es considerada como la obra cumbre de García Márquez, <em>Cien años de Soledad</em>.Texto que, al pasar de los años, leí sin exagerar una decena de veces más. </p>
<p>Luego vendrían muchos otros libros del autor cafetero aunque, como seguramente a muchos nos ocurrió, nada superaría el tremendo y mágico encuentro con ese Macondo de Cien Años…</p>
<p>Sabido es que un libro que nos agrada siempre tiene mucho que ver con la forma en la que nosotros hemos aprendido a ver el mundo. Ello aunque quizás nada tuviese que ver en ocasiones con lo que el autor haya querido expresar. Pero he aquí el hecho que aquel discurso de diciembre de 1982 era la explicación formal del autor sobre su obra general y por supuesto sobre <em>Cien años de soledad</em>, en particular. </p>
<p>Sin embargo fue sólo en 1987 que tuve la oportunidad de acceder a dicho discurso.Recién ingresado a la Universidad de Chile tuve que acercarme, entre álgebras y cálculos, al universo garciamarqueano por uno de los cursos electivos que tomé en aquéllos años dictado por el profesor Felipe Alliende. </p>
<p><strong>Y en la búsqueda de información para uno de mis trabajos de curso a mis manos llegó una revista <em>Pluma y Pincel</em> de color sepia que en sus páginas centrales contenía el discurso completo de García Márquez al recibir su premio en Estocolmo hacía entonces ya prácticamente cinco años.</strong>Entre la sorpresa y la fascinación entendí completamente elementos que sólo pude avizorar parcialmente en mis lecturas previas del autor colombiano.</p>
<p>Vislumbré en las palabras del discurso del ahora extinto García Márquez el hecho mismo que ya anticipara Arthur Conan Doyle a principios del siglo 19: la realidad supera la imaginación más febril. </p>
<p>En el escrito creado especialmente para la recepción del reconocido premio sueco se mencionaba entre otros, algunos elementos que bien parecieran surrealistas. Un par de ejemplos citados allí bastarán para esclarecer el punto.</p>
<p><strong>En México el general Antonio López de Santana hizo enterrar, con toda rimbombancia, su propia pierna derecha perdida en la Guerra de los Pasteles mientras en El Salvador el general Maximiliano Hernández contaba entre sus hazañas el haber hecho cubrir con papel rojo el alumbrado público para evitar la expansión de una epidemia de escarlatina.</strong></p>
<p>Chile, Argentina, Ecuador, Uruguay, El Salvador, Guatemala y Nicaragua son directamente mencionados con ejemplos que bien parecieran sacados de un conjunto de anécdotas apocalípticas si no fuera porque cada uno de las historias que menciona son en definitiva,hechos.Tristes, dolorosos e irrefutables hechos vivenciados en nuestra América Latina. </p>
<p><em>“Me atrevo a pensar”</em> (señala García Márquez textualmente) <em>“que es esta realidad descomunal y no sólo su expresión literaria la que este año ha merecido la atención de la Academia sueca de letras”</em>. Remata el párrafo del cual extraigo las expresiones anteriores con lo siguiente,<em> “el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida.Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad”.</em></p>
<p>El discurso va tomando forma con una invitación a Europa completa a no interpretar nuestra realidad con esquemas ajenos y a vernos en su propio pasado revisando en definitiva su forma de observarnos. Más categórico es aún cuando propone que los cambios sociales a que aspira Europa también puedan ser los de América Latina. </p>
<p>Frases que son finalmente redondeadas cuidadosamente al expresar que nuestro subcontinente contrapone <em><strong>“la vida en medio de la opresión, el saqueo y el abandono”</em> mientras los países más prósperos<em> “acumulan la capacidad de destruir un centenar de veces a toda la especie humana</strong>”.</em></p>
<p>Destaca entonces lo que podríamos considerar un remate final de su idea general.</p>
<p><em>“Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, <strong>donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, </strong>donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.”</em> </p>
<p>Seguramente no es necesario comentar adicionalmente esta cita.</p>
<p>Hay, qué duda cabe, mucho de nuestra realidad en <em>Cien Años de Soledad</em>.Las historias imaginadas que suenan a imposible arman el universo  que nace en Úrsula y José Arcadio y que finalizan con Aureliano, El hielo y los imanes. La belleza inasible de Remedios. Las artes adivinatorias de Pilar Ternera. La peste del insomnio.La búsqueda infinita de la piedra filosofal.Todo pareciera rozar los límites de la vida de nuestra América subcontinental.</p>
<p>Recomiendo sinceramente, estimado lector o lectora, buscar y leer el discurso completo de García Márquez del cual simplemente he intentado hacer un esbozo. Muchos y muchas encontrarán en sus palabras algunas contradicciones políticas. Es posible. </p>
<p>Más de alguien hubiese querido que así como el colombiano fue digno receptor de este premio lo recibiera, por ejemplo, la obra de Jorge Luis Borges. Pero el valor de la literatura y de la poesía es superior al de esos comprensibles conceptos temporales. </p>
<p>Abracemos pues lo que hoy nos convoca y lo que agradeceremos el resto de nuestras vidas, el viaje a la reflexión (entretención y alegría incluidas) que un escritor puede darnos. Y que sin duda un talento tan sublime como el de García Márquez nos obsequió en sus escritos con especial lucidez y enorme brillantez.</p>
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		<title>Los libros de Mandela</title>
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		<pubDate>Sun, 08 Dec 2013 12:21:03 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Cuevas]]></category>

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		<description><![CDATA[Ha partido de esta tierra uno de los líderes más emblemáticos en la historia de la humanidad que haya hecho de su existencia la búsqueda de un mundo con mayor justicia y con su fallecimiento se deja entrever un momento &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20131208092103/los-libros-de-mandela/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ha partido de esta tierra uno de los líderes más emblemáticos en la historia de la humanidad que haya hecho de su existencia la búsqueda de un mundo con mayor justicia y con su fallecimiento se deja entrever un momento que invita a la reflexión especialmente para las nuevas generaciones, pero en no menor medida también para sus contemporáneos.</p>
<p>¿Quién era realmente Nelson Mandela? ¿Qué elementos marcaron su infancia, juventud y adultez desde su llegada al mundo en Transkei?</p>
<p>¿Qué razones le motivaron a perseverar en su resistencia contra el apartheid y el oprobio que su país y tantos otros sufrieron a manos de un colonialismo mesiánico y dictatorial? y finalmente ¿cuál es su legado real a la historia de la humanidad? La respuesta puede venir en este momento en parte del mismo Mandela a través de sus libros.</p>
<p>Humillaciones y orgullos, éxitos y derrotas, alegrías inconmensurables y tristezas muy profundas que van formando su visión de la vida son las que Mandela comparte con nosotros en su libro autobiográfico <em>“Un largo camino a la libertad” (A Long Way to Freedom)</em> publicado en 1994.</p>
<p><strong>En el hay por supuesto mucho de la carga de dolor de un hombre privado de su libertad pues  fue escrito en secreto predominantemente mientras sufría su encarcelamiento de 27 años. </strong>Aún así resulta en pleno un llamado a la tolerancia, a la humildad y a la búsqueda del saber en frases, entre tantas otras, como las siguientes.</p>
<p><em>“Nadie nace odiando a otra persona a causa del color de su piel o su historia de vida o su religión. Las personas deben aprender a odiar, y si pueden aprender a odiar, también se les puede enseñar a amar. El amor viene a los humanos de manera mucho más natural que el odio.”</em></p>
<p>“Nunca me han interesado mucho los premios personales. Una persona no llega a ser un luchador por la libertad a causa de los posibles premios.”</p>
<p><em><strong>“Sin el lenguaje, uno no puede hablar a las personas y comprenderlas; uno no puede compartir sus esperanzas y aspiraciones. Hay que entender su historia, apreciar su poesía y saborear sus canciones.”</strong></em></p>
<p>El libro del que hablamos es, qué duda cabe, una de las mejores fuentes de conocimiento de la vida de Mandela tanto porque sus hechos vienen narrados por su protagonista como por el estilo optimista que Mandela deja traslucir en momentos en que muchos de nosotros posiblemente nos hubiésemos dado por vencidos. Mucho hay entonces para aprender de un hombre que supo encarnar un ideario de vida como muy pocos lo han hecho.</p>
<p><em>“El largo camino a la libertad”</em> no es el único libro que nos muestra formalmente a Mandela desde su propia perspectiva.</p>
<p>En <em>“Conversaciones conmigo mismo” (Conversations with myself)</em> nos encontramos con extractos de apuntes personales, cartas, transcripciones de entrevistas y diarios del infatigable luchador sudafricano que nos acercan mucho más a su evolución e ideario personal.</p>
<p>Aclaremos sin embargo que este libro no tiene una secuencia narrativa como el que mencionábamos en primer lugar, <strong>sino que es más bien un archivo formal recopilatorio de diversas fuentes que se aglutinan en un orden bastante preciso como para dar integridad al trabajo completo abarcando desde su prisión en Robben Island, su liberación de la cárcel e incluso instantes posteriores al momento en que es electo Presidente de Sudáfrica.</strong></p>
<p>Publicado en 2010, tiene una suerte de continuidad con <em>“El largo camino a la libertad”</em> pues hay instantes en que este último libro es mencionado en parte de su proceso de corrección dentro de las múltiples referencias que allí se citan.</p>
<p>Adicionalmente uno y otro se complementan de manera precisa; por ejemplo, cuando una entrevista nos da luz sobre la forma en que se desarrollaron las negociaciones para terminar con el apartheid o cuando se referencian algunas de las innumerables actividades solidarias que en su momento se desarrollaron en todo el mundo buscando la libertad de Mandela.</p>
<p>El tercer y último libro de autoría formal de Madiba, título otorgado a Mandela como símbolo de respeto y afecto por los miembros del Clan Thembu al que él pertenecía, es <em>“Nelson Mandela por sí mismo, el libro autorizado de citas” (Nelson Mandela By Himself, The Authorised Book of Quotations)</em>. Publicado en 2011 contiene alrededor de dos mil frases dichas por su autor en los más de 60 años de su tiempo de abogado, político y activista.</p>
<p>Organizadas por categorías, lo que facilita la búsqueda temática,el libro abraza a mi juicio la idea general de <strong>ser un estímulo para momentos difíciles a todos los seres humanos, pero en particular para quienes han sido estimulados a la causa social, pues Mandela, con su proverbial optimismo, da luces con sus experiencias de vida a la cotidianeidad de quienes han decidido optar por el ideal de alguna causa en pro del bien común.</strong></p>
<p>El legado de Mandela, quien recibiera merecidamente el Premio Nobel de la Paz en 1993, es aún inconmensurable.</p>
<p>Y en tiempos en que se enquistan tantos males en nuestra sociedad por la falta de líderes que muestren total consecuencia entre el decir y el hacer reconocer el camino de un hombre soñador que consiguió como pocos el triunfo de sus ideales sin renunciar a sus principios resulta ciertamente refrescante.</p>
<p>Y tal vez no sería una mala idea que usted, estimado amigo lector o estimada amiga lectora, obsequie alguno de los libros humildemente mencionados en este artículo en el momento que encuentre pertinente para ello.</p>
<p>Probablemente así contribuirá a la permanencia de las referencias de vida tan necesarias para enfrentar los tiempos actuales.</p>
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		<title>El rayo que no cesa</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Oct 2013 12:09:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Cuevas]]></category>

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		<description><![CDATA[El 30 de octubre de 1910 nació en Orihuela, España, el tercer hijo del matrimonio formado por Miguel Hernández Sánchez y Concepción Gilabert Giner heredando el nombre de su padre y también, desde muy pequeño, la tradición laboral de la &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20131030090901/el-rayo-que-no-cesa/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El 30 de octubre de 1910 nació en Orihuela, España, el tercer hijo del matrimonio formado por Miguel Hernández Sánchez y Concepción Gilabert Giner heredando el nombre de su padre y también, desde muy pequeño, la tradición laboral de la familia: el pastoreo caprino.</p>
<p>El niño creció bajo el alero de la dureza del carácter paterno y en un entorno político marcado por el reinado de Alfonso XIII y la presencia mayoritaria de los liberales iniciando sus primeros pasos en la escuela Nuestra Señora de Monserrat a la par de ir aprendiendo a ordeñar y dirigir el ganado de la familia.</p>
<p>Un adolescente Miguel Hernández, recién llega a los 15 años, revela una despierta inteligencia y una avidez de conocimiento que llama la atención en los jesuitas que esperan contar con él dentro de la Orden de Jesús, pero su padre negará el permiso para ello pues la subsistencia de la familia depende de la mayor dedicación de Miguel a su rol de cabrero y repartidor de leche.<strong>Una cierta humillación posiblemente recorra el alma del joven pues en su trabajo deberá pasar diariamente por la puerta del Colegio de Santo Domingo que acaba de dejar.</strong></p>
<p>Sin embargo, a pesar de ser apartado de su aprendizaje, el joven Miguel opta por una autoeducación yendo periódicamente al Círculo de Bellas Artes y al Círculo Radical.</p>
<p>El alto analfabetismo que le rodea representa para él mismo un incentivo a la lectura consciente de todos los libros que llegan a sus manos. Zorrilla, Virgilio, Rubén Darío, San Juan de la Cruz y Cervantes entre otros serán devorados por los ojos del asombrado pastor.</p>
<p>En medio del vértigo de la lectura, considerada siempre una pérdida de tiempo por su padre, Miguel Hernández ha entablado relación con José Marín Gutiérrez, quien pronto tomará el nombre literario de Ramón Sijé y con quien, aunque tiene tres años menos que él, compartirá buena parte de su lectura y más de los versos que ya había comenzado a escribir hace bastante tiempo.</p>
<p>Con toda su motivación por ser escritor y liberarse del yugo paterno viajará a sus 16 años a Madrid en busca de fortuna la que le será adversa en oportunidades reales pero no en aprendizaje pues será en la capital española donde conocerá de primera mano el trabajo de la legendaria <em>Generación del 27.</em></p>
<p>De regreso en Orihuela la creación literaria brota a borbotones de su alma y le lleva a publicar su primer libro <em>“Perito en lunas”</em> en 1933. <strong>Este primer trabajo le abrirá las puertas del universo literario con el que ha soñado y en su segundo viaje a Madrid, ya con un nombre reconocido, asume distintos cargos relacionados con variadas publicaciones pero más esencialmente para su búsqueda personal traba amistad con muchos escritores y en particular con Vicente Aleixandre y Pablo Neruda.</strong></p>
<p>Sus formas poéticas comienzan entonces a tomar tintes más comprometidos con la pobreza que ha visualizado rodeándole toda su corta vida.</p>
<p><strong>En el complejo escenario político de la España de 1936 estalla la Guerra Civil y Miguel Hernández no tardará en alistarse para la defensa del gobierno democráticamente electo.Fue parte del 5º Regimiento y de otras unidades en distintos frentes de batalla.</strong></p>
<p>Como un republicano más defenderá con hechos su pensamiento aunque haga un paréntesis en marzo de 1937 al volver a Orihuela sólo para contraer matrimonio civil con Josefina Manresa Marhuenda a quien pretendía desde hace bastantes años.</p>
<p>Vuelve pronto a la batalla mientras escribe, en medio de la guerra y entre sus viajes “<em>El hombre acecha”, “Cancionero y romancero de ausencias” </em>y<em> “Viento del pueblo”.</em></p>
<p>Declarada la conclusión de la guerra en 1939 por el general Francisco Franco las múltiples caras de los vencedores se dejan ver en la masiva quema de libros.</p>
<p>Entre estos están los de Miguel Hernández de los que afortunadamente algunos ejemplares sobreviven y cuya reedición sólo vendrá casi cincuenta años más tarde. Mientras tanto Hernández ha huido a Portugal con poca fortuna pues allí es reconocido como activista republicano y entregado a las autoridades españolas.</p>
<p><strong>Su vida en las cárceles del franquismo es azarosa. Comienza su reclusión en Sevilla, luego en Torrijos de donde es liberado por gestiones de Pablo Neruda aunque pronto, en 1939, vuelve a ser encarcelado luego de su regreso a Orihuela y condenado a muerte en 1940 pena que es conmutada por la de treinta años gracias a algunos amigos que interceden por su vida.</strong></p>
<p>Sin embargo, trasladado al Reformatorio de Adultos de Alicante enferma gravemente de bronquitis y de tifus. A pesar de ello contrae matrimonio por la Iglesia con su mujer el 4 de marzo pero sus enfermedades derivan en una tuberculosis que le quita la vida el 28 de marzo de 1942 en el penal de Alicante.Tenía sólo 31 años.</p>
<p><strong>La grandeza, la sencillez y la enorme sensibilidad de Miguel Hernández queda sin duda reflejada de múltiples formas en su vasta obra que es imposible resumir en estas líneas que intentan humildemente abrazar su breve vida a 103 años de su nacimiento.</strong></p>
<p>Quién sabe, como Serrat dijo en alguna oportunidad, lo que hubiera podido llegar a escribir este gran poeta cuando apenas si le dieron tiempo a serlo. A pesar de ello tal vez estos versos arbitrariamente extraídos pudieran ser una referencia válida de lo que toda su obra quiso abarcar de manera incesante como aquel rayo plasmado en sus palabras.</p>
<p><em>¿No cesará este rayo que me habita</em><br />
<em> el corazón de exasperadas fieras</em><br />
<em> y de fraguas coléricas y herreras</em><br />
<em> donde el metal más fresco se marchita?</em></p>
<p><em>¿No cesará esta terca estalactita</em><br />
<em> de cultivar sus duras cabelleras</em><br />
<em> como espadas y rígidas hogueras</em><br />
<em> hacia mi corazón que muge y grita?</em></p>
<p><em>Este rayo ni cesa ni se agota:</em><br />
<em> de mí mismo tomó su procedencia</em><br />
<em> y ejercita en mí mismo sus furores.</em></p>
<p><em>Esta obstinada piedra de mí brota</em><br />
<em> y sobre mí dirige la insistencia</em><br />
<em> de sus lluviosos rayos destructores.</em></p>
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		<title>El incendio de la fragata “Lautaro”</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Feb 2013 18:35:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Cuevas]]></category>

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		<description><![CDATA[Mi padre solía hablarme con alguna frecuencia durante mi infancia de una historia de su vida aunque, claro, cuando uno es niño todo relato pareciera venir de los terrenos de la fantasía. De sus palabras nacían un viaje en barco, &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20130219153529/el-incendio-de-la-fragata-lautaro/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi padre solía hablarme con alguna frecuencia durante mi infancia de una historia de su vida aunque, claro, cuando uno es niño todo relato pareciera venir de los terrenos de la fantasía. De sus palabras nacían un viaje en barco, una bodega que se incendiaba, marinos que intentaban salvar su nave, explosiones varias, un naufragio, incertidumbre y desconsuelo, amenazantes tiburones, un avión que da aviso, una nave amiga que les recogía, la generosidad de los rescatistas. Todos elementos que en la visión infantil parecían confluir en la trama formal de una película.</p>
<p>Sin embargo, con el correr de los años, fui aprendiendo que lo que mi padre buscaba con alguna tristeza en su mirada en los diarios de los días 28 de febrero era la realidad vivida por él mismo un día como aquel, pero del año 1945.</p>
<p>La historia real comienza en Alemania. La nave Priwall había sido construida originalmente en los astilleros Blohm und Voss de Hamburgo y se había hecho a la mar en 1917. Era una nave de grandes dimensiones y aún más si se considera la época que le vio nacer pues tenía prácticamente 100 metros de eslora (largo, es decir de proa a popa) y 15 de manga (ancho, es decir de estribor a babor) y constaba de 4 palos.</p>
<p>El destino quiso que recalara en Valparaíso a principios del inicio de la Segunda Guerra Mundial, específicamente el 3 de septiembre de 1939 (apenas dos días después de la invasión alemana a Polonia lo que formalmente se asume como inicio del conflicto). Allí permanecería hasta que el Gobierno del Tercer Reich decidiera formalmente donarla al Estado chileno dada la absoluta certeza por su parte de la imposibilidad de hacer que esta nave pudiera volver a su país de origen.</p>
<p><strong>Dicha donación fue aceptada “con viva simpatía” por el ministerio de Relaciones Exteriores de la época según consta en un oficio de dicha repartición fechado el 24 de mayo de 1941. En dicho oficio sin embargo no se deja en claro una condición que se asumió natural en su momento. El enorme velero era donado a Chile con la condición que nunca fuera usado contra Alemania.</strong></p>
<p>Prontamente la nueva nave fue transferida a la Armada donde fue rebautizada como “Lautaro”. Allí se decide enviarla, para ser reacondicionada como buque-escuela para Guardiamarinas y Grumetes, a los astilleros de la reconocida empresa “General Engineering and Drydock Company” en San Francisco, Estados Unidos.</p>
<p>Un primer hecho comenzará a cambiar las expectativas iniciales del gobierno alemán respecto de la nave de la que alguna vez fueron dueños: aunque Chile se declara formalmente como país neutral ante el gran Conflicto Bélico, la tripulación completa de la Lautaro decide donar sangre estando en los Estados Unidos como muestra de solidaridad con el pueblo norteamericano por el ataque a Pearl Harbor de la Armada Imperial Japonesa ocurrido el 7 de diciembre de 1941.</p>
<p>En 1942 la Lautaro fue incorporada formalmente al servicio naval comenzando así a realizar viajes de instrucción a la vez de transportar salitre tanto a Norteamérica como a México. <strong>Dichas travesías se realizaron entonces, como se entiende de este contexto histórico, en tiempos de guerra y con los evidentes riesgos que ello involucraba pues los cargamentos de salitre en particular eran considerados material bélico por los submarinos alemanes y debido a ello caían en la categoría de posible hundimiento sin previo aviso, lo cual se hacía aún más posible dada la expresa solicitud alemana de no usar este reciente obsequio contra sus propias fuerzas.</strong></p>
<p>En su cuarto viaje al Hemisferio Norte siendo febrero de 1945 la fragata Lautaro zarpa de Iquique siendo su capitán de Navío Don Alejandro Salinas San Román.<strong>Con él 150 tripulantes, 20 oficiales y los cursos recientemente egresados de la Escuela Naval y de la Escuela de Grumetes.</strong></p>
<p>El buque-escuela transporta en sus bodegas además la no despreciable cantidad de 3000 toneladas de salitre.</p>
<p>La tranquilidad original de la travesía se rompe cuando cerca de las 11 de la mañana del 28 de febrero se da el aviso de incendio en una de las bodegas de la Lautaro el cual pronto pasa a estar fuera de control a pesar de los denodados y valientes esfuerzos de oficiales y tripulantes por apagar las llamas.</p>
<p>La fácil combustión del salitre y el agotamiento del residuo salitroso líquido contenedor de incendios conocido como “agua vieja” comienza a provocar explosiones en distintas áreas de la nave y ello, junto con el fuego, cobra ya sus primeras víctimas fatales quienes caen asfixiadas por el humo o directamente quemadas. <strong>Es así como el segundo comandante, dos tenientes, cuatro guardiamarinas, un suboficial, tres cabos, cuatro marineros y cinco grumetes mueren durante los primeros instantes. Otra treintena de tripulantes y oficiales resultan gravemente heridos.</strong></p>
<p>Un SOS alcanza a ser emitido antes que el comandante Salinas ordene abandono del buque lo cual resulta una tarea de ribetes complejos pues son sólo tres las embarcaciones menores que se han salvado de la voracidad de las llamas y en ellas debe priorizarse a los heridos alcanzando dichos elementos de salvataje sólo para la mitad de la tripulación. Los cerca de un centenar de hombres que no pueden asirse a esos espacios deben lanzarse al agua aferrándose a puertas, tablones o tambores que son lo único que en ese momento hay a mano para sobrevivir.</p>
<p>La disciplina de los marinos es puesta a prueba y ampliamente ratificada al momento de obedecer los turnos de una hora que son asignados para descanso en los botes salvavidas.<strong> Quienes permanecen en el agua, en particular en lo que será el interminable turno de la noche del 28 de febrero al 1 de marzo, deciden chapotear con los pies de manera recurrente para espantar la posibilidad de que lleguen a ellos los temibles tiburones, habituales habitantes de esas áreas del Océano Pacífico, aumentando posiblemente con ello las víctimas de la tragedia.</strong> En el intertanto el fuego ha destruido a la Lautaro ya prácticamente de manera completa.</p>
<p>Hay una gran incerteza en esas horas. ¿Habrá podido ser recepcionado el aviso de auxilio enviado un poco antes del comienzo de la necesidad imperiosa de abandonar la Lautaro? Afortunadamente la respuesta resulta afirmativa pues un avión catalina de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos ha escuchado dicho llamado y les localiza alertando a los posibles barcos que se encuentren en la zona para ayudar al rescate de los náufragos.</p>
<p>Esta alerta llega al mercante argentino “Río Jachal” que se encuentra a 200 millas del lugar de la catástrofe y quien se dirige presuroso a prestar la ayuda solicitada. Es así como ya al anochecer del 1 de marzo, prácticamente 30 horas después del naufragio, comienzan a ser recogidos y atendidos por la tripulación argentina los sobrevivientes del incendio del hasta hace pocas horas imponente navío de instrucción.</p>
<p>Transcurridos algunos instantes luego del rescate con enorme dolor pero mayor entereza dos oficiales y diez marineros suben a los restos de la nave para rescatar los cuerpos de todos los caídos de manera de llevar sus restos mortales de regreso a su patria.</p>
<p>Mientras tanto a esta triste escena se ha sumado la llegada del transporte peruano “Uyacali” quien será de gran ayuda en el intento de trasladar lo que queda a flote de la Lautaro hacia puerto. Sin embargo esta operación prueba pronto ser imposible pues la otrora gloriosa embarcación y buque-escuela chileno se ha llenado de agua y el proceso de remolque debe ser tristemente abortado dejando hundirse a la querida nave frente a las costas peruanas.</p>
<p><strong>En el puerto de El Callao los marinos chilenos son cálidamente recibidos y tratados por las autoridades navales del país vecino. El transporte chileno “Araucano” llegará hasta allí el 4 de marzo para trasladar a sobrevivientes y no sobrevivientes a Chile. Dos semanas después un imponente homenaje en la Plaza Sotomayor de Valparaíso, con la presencia del entonces Presidente Juan Antonio Ríos, dará cuenta de los funerales de las veinte víctimas fatales del naufragio de la Lautaro.</strong></p>
<p>Investigaciones posteriores a esta tragedia marítima naval han descartado teorías conspirativas realzando que el hecho más probable que desencadenó la tragedia fue que hubo un problema con los planos de remodelación entregados por la empresa restauradora norteamericana de la ciudad de San Francisco.</p>
<p><strong>Dicha empresa trazó un tubo de ventilación con un ancho único cuando en realidad había distintas medidas del mismo. La confianza en esos trazos formales del barco hizo que un trabajo con soplete de oxiacetileno debidamente estudiado no pudiera prever que algunas de sus chispas fueran a dar a una de las secciones donde se encontraba el salitre provocando la combustión del mismo.</strong></p>
<p>Con el correr de los años mi padre hablaba cada vez menos de este momento que asumo de tanta emotividad y dolor en su vida por haber perdido a gente que sin duda él estimaba mucho.</p>
<p>Su intención en particular para conmigo fue siempre incentivarme al estudio de las ciencias y las matemáticas que él adoraba pero jamás intentó llevarme a conocer el mundo que había sido toda su juventud.</p>
<p>Nunca supe tampoco que asistiera a uno de aquéllos momentos de remembranza por el naufragio que se dieron en su otrora institución armada. Jamás fue este, hasta donde recuerdo, un tema suyo en las conversaciones de reuniones familiares.</p>
<p>A pocos días de cumplirse 68 años desde este trágico momento para la Armada chilena y también a pocos días de lo que hubiese sido el cumpleaños número 96 de mi padre quise recordarle y con él a todos quienes de alguna manera están ligados a este hecho, aprovechando de paso de declararle mi enorme afecto y admiración de una forma que él hubiese sentido propia, relatando en base a elementos fidedignos un hecho histórico que adivino que para muchos resulta enormemente desconocido y que en alguna forma también es una muestra del enorme respeto que existe entre naciones que deben ser hermanas y que se han demostrado mucho aprecio a lo largo de la historia de nuestra América.</p>
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		<title>Crónicas terrestres</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Jun 2012 12:35:04 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Cuevas]]></category>

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		<description><![CDATA[Lograr que una obra escrita represente a través de sutiles alegorías morales el tiempo en que se vive, y el futuro que se avizora, es un trabajo logrado sólo por muy pocos escritores en la historia de la literatura universal. &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20120610083504/cronicas-terrestres/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Lograr que una obra escrita represente a través de sutiles alegorías morales el tiempo en que se vive, y el futuro que se avizora, es un trabajo logrado sólo por muy pocos escritores en la historia de la literatura universal.</p>
<p>Un caso ejemplar a mi entender se da en el cuento “La mezcladora de cemento”. En el se puede descubrir cómo un muy bien planeado ataque marciano es absorbido y completamente diluido con llaves de la ciudad, cantos, discursos y comidas en honor a los invasores quienes finalmente se pierden, junto con sus ideas de invasión, en el bien entramado mundo de la sociedad de consumo. ¿Algo de ello le parece familiar?</p>
<p>En otro texto, muy bien titulado “El Hombre”,  se nos lleva por el espacio en el cohete del Capitán Hart a quien se le hace imposible creer que luego de aterrizar no esté siendo recibido y vitoreado en el planeta de destino como corresponde a un hombre del nivel que se considera él mismo.</p>
<p>Pronto se descubre que la razón por la cual los habitantes de dicho lugar tienen una preocupación mayor es que luego de miles de años de espera han recibido la visita de un hombre que para ellos es muy significativo.</p>
<p>Sin embargo el capitán Hart piensa inmediatamente que el personaje en cuestión no es más que un ardid de sus competidores, otros viajeros del espacio, ávidos de quitarle el sitial que de acuerdo a todas sus sensaciones de orgullo le pertenecen plenamente. ¿Le es conocido el tema de los egos personales?</p>
<p>Continuando con las citas narrativas, en “Los pueblos silenciosos” puede distinguirse a un hombre llamado Walter Gripp que recorre las silenciosas ciudades de Marte con la soledad a cuestas mientras su imperiosa necesidad de compañía es recompensada un día cualquiera al escuchar un teléfono sonando al otro extremo del pueblo. Gripp corre con desesperación y encuentra finalmente al otro lado de la línea a una mujer. Alguien que ha estado en sus más profundos sueños durante largo tiempo.</p>
<p>Y decide reunirse con ella para descubrir finalmente que sus prototipos mentales no calzan con la realidad de una mujer más bien gorda y que gusta mostrar un vestido de novia que ha guardado por años o ver una y otra vez la misma película de Clark Gable. Y, aunque es la única mujer que hay en el planeta, decide huir de su compañía. ¿No es esto una tremenda metáfora de la superficialidad de la época en la que vivimos?</p>
<p>Los textos anteriores tienen un origen común: la extraordinaria mente de un escritor que nos dejara el pasado 5 de junio  para ir a recorrer su propio camino hacia las estrellas: Ray Bradbury.</p>
<p><strong>Bradbury  había sido estimulado desde muy pequeño por su tía Neva a usar su imaginación y a la edad de 12 años ya era un escritor empedernido aunque sólo es a los 23 años que logra vender su primera historia.</strong></p>
<p>Cinco años más tarde, siendo exactamente la mitad del siglo veinte, publica lo que sería su obra cumbre: “Crónicas Marcianas”.</p>
<p><strong>En ella Bradbury da cuenta de diferentes vistas del proceso de la colonización del planeta Marte reflejando con maestría los temas de posguerra tales como la censura, el racismo y la amenaza potencial de la guerra nuclear en historias que siempre sugieren muchas posibles lecturas acerca de la naturaleza de los conflictos sociales.</strong></p>
<p>De su prolífica mente saldrían con posterioridad entre muchas otras obras “El hombre ilustrado” (1951), “El país de octubre” (1955), “Mucho después de medianoche” (1975), “Cuentos de dinosaurios” (1983), “Conduciendo a ciegas” (1997) y “El signo del gato” (2005).</p>
<p>Dejamos aparte la extraordinaria novela de 1953 “Fahrenheit 451” la cual seguramente requiere de un análisis exhaustivo al que unas pocas líneas en este espacio no le harían suficiente justicia. Baste decir que hay en ella, en mi humilde visión, un homenaje certero al valor que los libros han tenido y deberían tener en la historia de la humanidad.</p>
<p>He querido simplemente destacar al extraordinario hombre que nos legó un mundo de imaginación describiéndonos a nosotros mismos desde el estilo que Borges llamara tan certeramente como “Ficción Científica”.</p>
<p>Ojalá sus textos sean abrazados por las actuales generaciones y que a partir de ellos se sigan develando los paradigmas de nuestra propia vida moderna en un reflejo que dé buena cuenta de los errores que hemos cometido de manera de poder pensar en enmendar al menos algunos rumbos.</p>
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		<title>Olvidando a Vicente Huidobro</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Mar 2012 14:39:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Cuevas]]></category>

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		<description><![CDATA[Me remonto al 10 de enero de 1893 en que nace uno de los poetas más extraordinarios que ha tenido la escena hispanoamericana sino acaso del mundo entero. Vicente Huidobro nace en Santiago en época estival y también deja esta &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20120303103905/olvidando-a-vicente-huidobro/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me remonto al 10 de enero de 1893 en que nace uno de los poetas más extraordinarios que ha tenido la escena hispanoamericana sino acaso del mundo entero. Vicente Huidobro nace en Santiago en época estival y también deja esta tierra un verano, específicamente el 2 de enero, de 1948.</p>
<p>Hitos por los cuales rememorarle en tiempo de vacaciones por tanto hay al menos dos. Pero de no ser por los cantores populares que rondan su querida Cartagena en las valiosas Noches Huidobrianas, pocos recuerdos habrían para el trabajo del vate.</p>
<p>Esperanzadoras noticias nos llegaron hace un par de años cuando supimos que en 2011 ya se abriría la casa del poeta, en ese tiempo recién adquirida por la Fundación Vicente Huidobro, para ser visitada.</p>
<p><strong>No hemos sabido más de ello desde entonces acaso porque para los medios masivos la importancia de esto es cercana o igual a cero, acaso porque haya sido difícil obtener los recursos que permitan finalmente hacer que cada chileno pueda abrazar la historia del incansable escritor, comprometido soñador y temerario aventurero. </strong></p>
<p>Muchas esperanzas hay puestas actualmente en un Premio Nobel para el insigne talento de Nicanor Parra. Se hace necesario entonces recordar algunas de las palabras de quien ahora postula al más grande premio literario universal.</p>
<p>Las siguientes líneas, parte de un extenso discurso/poema, fueron leídas por Parra con motivo del Encuentro Iberoamericano de Poesía realizado en homenaje al centenario del nacimiento de Huidobro en 1993:</p>
<p><em>Una sola pregunta</em> <em>para poner las cosas en su punto:</em><br />
<em> </em></p>
<p><em>¿Qué sería de este país sin Huidobro?</em><br />
<em> </em></p>
<p><em>¿Qué sería de la poesía chilena sin este duende?</em><br />
<em> </em></p>
<p><em>Desde luego no habría libertad de expresión.</em><br />
<em> </em></p>
<p><em>Todos estaríamos escribiendo sonetos, odas elementales o gemidos.</em><br />
<em> </em></p>
<p><em>¡Alabado sea el Santísimo!</em></p>
<p><em>Quiero dejar en claro que sin el maestro no hubiera sido posible el discípulo.</em><br />
<em> </em></p>
<p><em>Prácticamente todo lo aprendí de Huidobro. Gracias.</em></p>
<p>No dejo de preguntarme dónde están nuestras autoridades educacionales o, para ser justos, dónde estuvieron también las anteriores, favoreciendo las causas que permitieran dignificar ante su propio país la figura de Don Vicente.</p>
<p><strong>Algunos pocos recursos permitirían, por ejemplo, de año en año recobrar y cuidar la querida tumba del Poeta de la ignorancia del lumpen que despedaza de tanto en tanto y sin piedad su última morada ubicada en un cerro de Cartagena. </strong></p>
<p>Aún después de todos los años transcurridos desde la partida del poeta quiero creer que por fin Vicente Huidobro tendrá un espacio propio donde su vida se pueda recorrer con plenitud tal como es posible caminar junto a la historia de Neruda en los espacios que él habitó.</p>
<p>Y que el verbo olvidar no sea, por ningún motivo, una alternativa. Ojalá.</p>
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		<title>Maestro Nino García</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Feb 2012 14:36:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>manola</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Cuevas]]></category>

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		<description><![CDATA[En los inicios de 1973 un joven de escasos 14 años camina por las calles de Viña del Mar escuchando los colores que la vida le expresa en notas musicales provenientes de los árboles, de los pájaros, del mar y &#8230;<span class="br01"></br></span><a href="http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20120202103605/maestro-nino-garcia/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En los inicios de 1973 un joven de escasos 14 años camina por las calles de Viña del Mar escuchando los colores que la vida le expresa en notas musicales provenientes de los árboles, de los pájaros, del mar y del atardecer mientras a lo lejos comienza a percibir una sinfonía que la hace escapar una sonrisa y le invita a correr en busca del origen de esos sonidos emanados de instrumentos que a su temprana edad ya siente como elementos conformadores de su propio ser.</p>
<p>Izidor Handler se acerca al joven porteño asombrado por la forma en que sus manos evocan esa música.</p>
<p>¿Sabes qué estamos tocando? Sí, es la séptima de Beethoven.</p>
<p>Bien ¿y en qué tono? En La Mayor. ¿Cuál es su nombre joven?  Mi nombre, maestro, es Nino García.</p>
<p><strong>Al pasar de los días Handler conocerá de cerca el talento de este joven prodigio al piano y deslumbrado por ello pocas jornadas más tarde llegará al Pasaje Ludford en Valparaíso solicitando los permisos para que el adolescente que recientemente ha conocido tenga los permisos paternos para tocar el piano en la Orquesta Sinfónica de Viña del Mar que él mismo dirige y la cual muy pronto, en ocasiones, pasará a estar a cargo del mismo entonces estudiante de segundo año medio.</strong></p>
<p>Lo anterior es sólo una pequeña muestra del talento de un músico chileno que decidió un día del verano de 1998 ir a regalarle su música a las estrellas y con ello salvar su espíritu mientras para nosotros sacrificaba su cuerpo.</p>
<p>Nino García demostró desde pequeño un talento sobrenatural con la música y en particular con el piano tocando e incluso componiendo sin saberla leer ni escribir.</p>
<p>Ese mismo talento le llevó de la mano a ser parte del mítico Sexteto Hindemith en 1976, a ser Director Musical del Sello Alba en 1977, a hacer los arreglos y dirección orquestal de los discos de Los Bochincheros en 1978 y a presentarse formalmente en la competencia del Festival de Viña del Mar en 1979 lugar donde ya era parte integrante de la Orquesta desde hacía un par de años.</p>
<p>Llegados los años 80 Nino participa varias veces en la OTI, arregla algunos temas de conocidos artistas nacionales, gana festivales, entrega una de sus magistrales composiciones a Gloria Simonetti (“Entre paréntesis”) y participa en connotados y variados programas de televisión mientras intenta dar a conocer su música grabando en estudio material que hasta hoy sólo es posible adquirir en casetes de las limitadas ediciones que fue posible distribuir en su momento.</p>
<p>Conforme a este escaso reconocimiento y a sus valores éticos a fines de los años ochenta Nino García comprende plenamente que lo que ocurre en Chile amerita actuar en consecuencia y dedica su arte a diversos ámbitos que se manifiestan contra la dictadura cuyo fin avizora próximo sólo en la medida que las personas tomen un compromiso sincero para que ello ocurra.</p>
<p><strong>El retorno a la democracia es una alegría en el corazón de Nino García y para ella construye la “Sinfonía democrática” la cual, dicho sea de paso, no será formalmente tocada ni menos grabada sino prácticamente diez años después de su creación.</strong></p>
<p>Su estado de ánimo comienza a decaer ostensiblemente al sentir cómo las oportunidades con las que ha soñado, en términos de valoración de su trabajo y enorme talento, simplemente no existen.</p>
<p>Su espíritu resiste año tras año pero su mente está cansada de esta injusticia y mientras en su alma de músico resurge con energía la creatividad de obras clásicas cuyo estudio acabado permanece pendiente– elaboradas en absoluta ausencia de los instrumentos que cada una requería y tales como “Gran Sonata para Violín y Piano”, “Artículo de concierto” (para cello y guitarra) o “Autorretrato” (tres trozos para cuarteto mixto) &#8211; su constante ejecución de La Sonata “los Adioses” de Beethoven comienza a indicar el camino que su cuerpo ha decidido tomar y cuya ejecución llega a través de una nota discordante de un arma en su sien un día dos de febrero de hace catorce años.</p>
<p>Aquello que a veces nos hace reír, llorar, reflexionar y volver a soñar puede ser encontrado en muchos ámbitos del arte.</p>
<p>Y quienes lo hacen posible en sus distintas áreas deben ser recibidos con alegría por una sociedad que intenta reconocerse a sí misma de alguna manera.</p>
<p>Los verdaderos talentos, como el de Nino o como tantos otros que pudieran estar recorriendo alguna calle de nuestro Chile, deben ser cobijados y abrazados con fuerza.</p>
<p><strong>El olvido, el silencio o la soledad no pueden ser el pago que damos a nuestros artistas pues de lo contrario caeremos en un estatus de complicidad frente a lo que les ocurra.</strong></p>
<p>El caso que se menciona aquí lo demuestra, a mi juicio, con meridiana claridad y nos debería llevar a la conclusión honesta de que también somos en parte culpables de la partida del maestro Nino García. Un error que no nos podemos dar el lujo de volver a repetir.</p>
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