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	<title>El blog de Héctor Velis-Meza</title>
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	<pubDate>Wed, 10 Feb 2010 19:28:09 +0000</pubDate>
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		<title>¿Deben eliminarse los chilenismos y las malas palabras del diccionario?</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Feb 2010 19:28:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Este fin de semana estaré en la XXV Feria del Libro de La Serena hablando sobre este tema.
Los idiomas crecen a fuerza de
de impurificarse imprudentemente.
Pedro Laín Entralgo
En los últimos días me han llamado numerosos periodistas para consultarme por los chilenismos. La mayoría de ellos -al parecer interpretando el sentir de mucha gente- me han sorprendido [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Este fin de semana estaré en la <strong>XXV Feria del Libro de La Serena</strong> hablando sobre este tema.</p>
<blockquote><p><em>Los idiomas crecen a fuerza de<br />
de impurificarse imprudentemente.</em></p>
<p>Pedro Laín Entralgo</p></blockquote>
<p><img class="alignleft" style="float: left" src="http://www.cooperativa.cl/prontus_nots/site/artic/20080903/imag/FOTO_5720080903170332.jpg" alt="" width="180" height="264" />En los últimos días me han llamado numerosos periodistas para consultarme por los chilenismos. La mayoría de ellos -al parecer interpretando el sentir de mucha gente- me han sorprendido con un planteamiento inesperado: ¿es legítimo y lógico que los diccionarios incluyan en sus páginas las malas palabras y los chilenismos? Luego de presentarme esta inquietud, me han explicado que quienes piensan que las groserías y giros propios de un país no deberían figurar en los léxicos, lo hacen convencidos de que lo único que se consigue es empobrecer el lenguaje y no enriquecerlo. Con franqueza, nunca se me había ocurrido ver este tema desde este curioso punto de vista.</p>
<p>Partamos por lo primero. Un chilenismo es un vocablo, un giro idiomático o un modo de hablar propio de los chilenos. La edición del año 2001 del <em>Diccionario de la Lengua Española</em> registra aproximadamente unas 1.800 voces que se usan habitualmente en nuestro país. Por ejemplo, entre las palabras incorporadas al léxico aparecen, entre otras, <em>condoro, lorear, lesear, churrín, copetear, piñufla y canilla</em>. También figura el adverbio de tiempo <em>altiro</em> que es un vocablo característico del habla nacional y que sirve para que en el extranjero se identifique de inmediato a los chilenos.</p>
<p><img class="alignright" style="float: right" src="http://www.cooperativa.cl/prontus_nots/site/artic/20080903/imag/FOTO_5520080903170332.jpg" alt="" width="180" height="271" />El que numerosos términos del lenguaje coloquial aparezcan en el léxico no significa que se puedan utilizar libremente en cualquier conversación. Existen niveles de comunicación que, por lo general, se respetan. Por ejemplo, en el nivel formal no es apropiado emplear el verbo <em>lorear</em>, en vez de observar o el sustantivo <em>gallada</em> por grupo de personas. El diccionario, al incorporar nuevas locuciones, en muchas de ellas advierte algunas de sus singularidades. Es el caso del verbo <em>sapear</em>, que significa vigilar disimuladamente, pero que el léxico clasifica como una voz coloquial; es decir, que se debe usar en un ambiente de confianza.</p>
<p>Lo importante es que la Real Academia de la Lengua, en nuestro caso, está acogiendo las sugerencias de la Academia Chilena de la Lengua y ha incorporado a las páginas de su diccionario numerosas palabras que son de uso común en el país y que merecían una definición apropiada y docta.</p>
<p>Con respecto a las malas palabras si éstas no aparecieran en los diccionarios, sustantivos como <em>culo, caca, pene y pedo</em>, entre otros de esta naturaleza, no tendríamos cómo explicar sus significados y algunos de los fenómenos que se relacionan con esas zonas del cuerpo humano y animal. En consecuencia, los diccionarios sólo cumple una labor informativa necesaria, básica y esencial y somos nosotros los que le damos la connotación al lenguaje.</p>
<p>Los diccionarios definen los vocablos existentes y, en algunos casos, nos orientan sobre sus usos, pero eliminar las malas palabras y los chilenismos me parece un despropósito.</p>
<p>En los próximos días -viernes 12  y sábado 13 de febrero- estaré en la XXV Feria del Libro de La Serena precisamente hablando de chilenismos y malas palabras.</p>
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		<title>El ocio no es pérdida de tiempo</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Feb 2010 23:01:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[
 “La última consecuencia de la civilización es su
aptitud para ocupar inteligentemente los ratos de
ocio”.

Bertrand Russell
“La conquista de la felicidad”

Siempre me preguntan por qué me gusta tanto la palabra ocio. Esta es mi respuesta.
El ocio es la cesación del trabajo, el tiempo libre de una persona. Desde un punto de vista etimológico, es el tiempo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: left"><em> “La última consecuencia de la civilización es su<br />
aptitud para ocupar inteligentemente los ratos de<br />
ocio”.<br />
</em></p>
<p style="text-align: left"><em>Bertrand Russell<br />
“La conquista de la felicidad”</em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: left">Siempre me preguntan por qué me gusta tanto la palabra ocio. Esta es mi respuesta.</p>
<p>El ocio es la cesación del trabajo, el tiempo libre de una persona. Desde un punto de vista etimológico, es el tiempo disponible para hacer algo por gusto, no por obligación. Se opone al trabajo (vocablo que surgió de una voz latina que significa <em>tortura</em>), pero no en el sentido de descanso. Mientras el descanso es reposo, sosiego y quietud, el ocio es la oportunidad para trabajar en aquello que a uno le apasiona. Por tal razón, unas vacaciones muy prolongadas, sin hacer nada, podrían terminan por aburrir, porque la mente permanentemente necesita de los estímulos intelectuales. No en vano, del tiempo libre nacieron de manera natural, en el pasado, algunas de las manifestaciones artísticas y culturales más importantes y que aún perduran.</p>
<p>El antónimo de ocio es la palabra negocio, cuyo sentido implícito es la negación del ocio. El <em>Diccionario de la Lengua Española</em> define este sustantivo del modo siguiente, en primera acepción: <em>Ocupación, quehacer o trabajo</em>. En consecuencia, el ocio puede perfectamente significar cambiar de actividad, por una mucho más placentera.</p>
<p>El ocio es licencia, es libertad, es autonomía para realizar aquello que nos parece grato y estimulante y que no está sujeto ni a normas ni reglamentos. En ningún caso significa mantener la mente vacía, porque la inactividad también aflige y hastía. Pues bien, si el trabajo nos permite cubrir honestamente las necesidades del diario vivir, el ocio se ocupa en cultivar los placeres que enriquecen el espíritu.</p>
<p>El ocio no siempre ha sido una prerrogativa de las clases adineradas. En el pasado se le considerada parte del trabajo. Fue así, como en los inviernos helados y europeos, cuando la cosecha había terminado y los granos y los animales estaban a buen recaudo, la oscuridad, el frío y las lluvias mantenían a la gente obligadamente ocupadas en algo en el interior de sus hogares. De esas ocupaciones estacionales empezaron a surgir la pintura, la poesía, el teatro, la literatura, la música y algunas manifestaciones científicas.</p>
<p>El ocio no es lo opuesto al trabajo, es algo mejor, como lo sugirieron, entre otros, Sócrates, Aristóteles, San Bernardo, Mark Twain y Bertrand Russell; es definitivamente la oportunidad de crear con propósitos más nobles. Rémy de Gourmont, un ensayista francés del siglo 19 llegó a decir que el <em>ocio era la más bella conquista del hombre</em> y  Thomas Hobbes, filósofo inglés del siglo 17 ya había escrito que los <em>ocios del descanso eran los padres de la filosofía. </em></p>
<p>En este período de vacaciones, tratemos de combinar el reposo absoluto, que lo necesitamos, por ejemplo, con la lectura. Abrir un libro, como dijo Descartes, es como conversar con los hombres y mujeres más interesantes de todos los tiempos. <em>“Los ratos de ocio siempre serán el tiempo más apto para hacer algo provechoso”.</em> Esta frase de Nathaniel Howe (1764-1837) resume el espíritu que anima al ocio.</p>
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		<item>
		<title>El arte del piropo</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/velismeza/2010/01/25/el-arte-del-piropo/</link>
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		<pubDate>Mon, 25 Jan 2010 13:17:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Ideas]]></category>

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		<description><![CDATA[(Con permiso de mi amigo David Enríquez)
En algunos edificios en construcción, a sus trabajadores les han prohibido piropear a las transeúntes. Los ejecutivos que se han visto obligados a tomar esta drástica determinación, la justifican argumentando que las mujeres, en vez de sentirse halagadas con los piropos que les caen desde las alturas, se sienten [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>(Con permiso de mi amigo David Enríquez)</em></p>
<p>En algunos edificios en construcción, a sus trabajadores les han prohibido piropear a las transeúntes. Los ejecutivos que se han visto obligados a tomar esta drástica determinación, la justifican argumentando que las mujeres, en vez de sentirse halagadas con los piropos que les caen desde las alturas, se sienten ultrajadas.</p>
<p><strong>¿Qué pasó con el piropo en Chile?</strong></p>
<p><img class="alignright" style="float: right;margin-left: 10px;margin-right: 10px" src="http://blogs.cooperativa.cl/velismeza/wp-content/themes/blog_velizmeza/images/piropos.jpg" alt="" width="180" height="210" />El piropo es la galantería espontánea, oportuna, ingeniosa y, sobre todo, comedida con que se halaga a otra persona… y digo persona, porque en la actualidad, dada la igualdad de sexos, los hombres también han comenzado a ser piropeados por el sexo femenino. Pero, lo usual es que sea la mujer la destinataria de una lisonja, sin que necesariamente tenga que sobresalir por sus atributos naturales. El auténtico caballero no discrimina en este aspecto: toda mujer lo merece.</p>
<p>El piropo, también llamado requiebro, para que cumpla plenamente su propósito, debe ser inteligente, cortés, fino y, en la medida de lo posible, divertido. Esta última característica, si existe cultura lírica, se puede cambiar por una sentida inspiración poética, sin caer, por supuesto, en la cursilería. No resulta extraño entonces que el piropo, en innumerables oportunidades, reconozca iluminación en la poesía y la música popular.</p>
<p>De acuerdo a la tradición popular, quienes más sobresalían por hacer gala de talento y picardía en la invención de piropos eran los antiguos maestros de la construcción, los que atrincherados en andamios y grúas no daban tregua a las beldades que circulaban distraídamente por la calle. Su fama fue enorme y bien merecida y los escasos estudiosos de este tema opinan que, en el pasado, difícilmente eran superados en el arte de agradar verbalmente y con gracia a una mujer. Les seguían en el arte de alabarlas los vendedores de la Vega y de las ferias de frutas y verduras.</p>
<p>Pero la gracia, la originalidad, el estilo y el señorío han ido desapareciendo y, en la actualidad, las mujeres raramente se sienten aduladas cuando reciben un piropo en la calles. Más bien se sienten ultrajadas, vejadas y maltratadas por frases desprovistas de agudeza, chispa y delicadeza.</p>
<p>Para que un piropo surja efecto y se reciba con amabilidad y una sonrisa furtiva y seductora de agradecimiento, éste debe ser esencialmente gentil, ocurrente, ingenioso y sutil. Las groserías y ordinarieces  son propias de un machismo anacrónico y de espíritus burdos y chabacanos, porque reflejan estrechez intelectual y ausencia de urbanidad.</p>
<p>El requiebro ingenioso e imaginativo siempre es bienvenido y celebrado por quien lo recibe y para que cumpla su cometido y le arregle el día a la destinataria, debe decirse con propiedad y aplomo, sin importar cuanta gente se halle en los alrededores. La voz debe sonar íntegra, entera, segura y  sin asomo de debilidad. Es obvio que ningún caballero piropea a una mujer que camina acompañada de una pareja masculina.</p>
<p>Soy enemigo de las restricciones, las censuras y las limitaciones y no me gusta que a los maestros de la construcción les hayan prohibido piropear. Prefiero invitarlos a pensar que la mujer que camina con despreocupación por la calle podría ser su pareja, su madre, su hermana o una amiga y a ninguno de nosotros nos agrada que les falten el respeto a quienes queremos, porque la ofensa también nos alcanza. Jamás olvidemos que el piropo es halago y no un agravio.</p>
<p>Los invito a buscar o crear piropos ingeniosos y comedidos, para demostrar que la caballerosidad todavía existe. ¡Los esperaré!</p>
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		<title>Isidoro y Andrea</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/velismeza/2010/01/18/isidoro-y-andrea/</link>
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		<pubDate>Mon, 18 Jan 2010 16:06:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[* No sé qué decir cuando un padre pierde a su hija.
La muerte ha visitado varias veces a mi familia y pese a conocerla muy de cerca no puedo acostumbrarme a la idea que a veces elija gente joven para llevarla a su seno. Cuando tenía 28 años, en un accidente, perdí a mi esposa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>* No sé qué decir cuando un padre pierde a su hija.</p>
<p><img class="alignright" style="float: right" src="http://www.cooperativa.cl/prontus_nots/site/artic/20100117/imag/FOTO_0120100117125134.jpg" alt="" width="180" height="210" />La muerte ha visitado varias veces a mi familia y pese a conocerla muy de cerca no puedo acostumbrarme a la idea que a veces elija gente joven para llevarla a su seno. Cuando tenía 28 años, en un accidente, perdí a mi esposa Verónica de 25. Fue la primera vez que se llevó a alguien tan joven de mi lado. Años después murió inesperadamente la mejor alumna que he tenido en mi vida académica: Carolina Cárdenas. A partir de esas experiencias he tenido que aprender a vivir con la idea que la muerte actúa al azar. Lo lógico sería que escogiera a quienes tenemos más edad, pero lamentablemente no es así y por esa razón, me cuesta entenderla, pese a que creo sentirme preparado para enfrentarla.</p>
<p>Hace unos días, un amigo, Isidoro Loi me pidió que le presentara su último libro, “El cuerpo y sus miembros”. Acepté gustoso porque soy adicto a su trabajo. Lo encuentro ingenioso, simpáticamente imprevisible, culto, muy divertido, irónico y creativamente elíptico. Sus silencios siempre son tan elocuentes como sus palabras.</p>
<p>Isidoro tiene un talento único para mostrarnos el mundo con una mirada inesperada, pero invariablemente original. También es generoso con sus conocimientos. Los comparte y ofrece con prodigalidad. Cinco minutos con él equivalen a una de esas clases que los especialistas llaman de conocimientos relevantes, porque lo que dice difícilmente se olvida. Cuando uno lo encuentra en la calle saluda con afabilidad y después hace una pregunta insólita. Por supuesto que nunca se conoce la respuesta. Él espera unos segundos y luego con una sonrisa que le ilumina el rostro responde una genialidad que no se vuelve a olvidar. Algunas de esas preguntas y respuestas están en uno de mis libros, porque lo que hace Isidoro es desencadenar sanamente la curiosidad y yo siempre he sido tierra de cultivo para sembrar curiosidades.</p>
<p>En el mundo del libro no conozco a nadie que haya dicho una mala palabra de Isidoro Loi. En la Feria Chilena del Libro, los vendedores siempre esperan su visita, para reírse y sobre todo para aprender algo nuevo; desde que trasladó su oficina a Vitacura lo echan de menos, porque les falta esa palabra amable y ocurrente que mejora el día.</p>
<p>El martes 12 de enero pasado será un día que siempre tendré presente. En esa oportunidad, con la actriz Esperanza Silva, presentamos el nuevo libro de Isidoro Loi. Desde el inicio hasta el final nos reímos, hicimos el esfuerzo por decir cosas inteligentes y graciosas, nos regocijamos de nuestra carencias y celebramos las generosidades de la naturaleza (obvio que de Esperanza). Fue una tarde donde todo salió perfecto. El público sintió que no había perdido el tiempo, la editorial vendió numerosos ejemplares y el autor se prodigó firmándolos.</p>
<p>Hoy no puedo comprender que mientras lo pasábamos tan bien, a miles de kilómetros de distancia se desencadenaba una tragedia que iba a horrorizar al mundo y que iba a tocar tan de cerca a todos los presentes, en especial a algunos de ellos. A la misma hora, el terremoto de Haití segaba la vida de Andrea Loi Valenzuela, la hija de Isidoro. Desde el miércoles 13 el dolor invadió mi espíritu y no hay momento en que no recuerde a Isidoro, el padre cariñoso que sufre en silencio. Mi impotencia es que no sé qué hacer, no sé qué se dice en estas circunstancias, no sé cómo se mitiga el dolor de un padre que pierde a un hijo.</p>
<p>San Bernardo, abad de Claraval, en el siglo 12, en uno de sus sermones dijo que <em>“…a los ancianos la muerte los espera en la puerta de sus casas, pero a los jóvenes los espera en acecho”.</em></p>
<p>¿Qué puedo agregar? Que el dolor de mi amigo Isidoro Loi me entristece, me atribula, intranquiliza mi alma y me deja mudo, igual que la pena inconmensurable de los papás de Agustín Schele y Ernesto Mayer.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Orígenes del nombre de los meses del año</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/velismeza/2010/01/06/origenes-del-nombre-de-los-meses-del-ano/</link>
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		<pubDate>Wed, 06 Jan 2010 13:35:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
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		<category><![CDATA[Respuestas]]></category>

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		<description><![CDATA[
Enero

Primer mes del año según el calendario gregoriano. Viene de la locución latina januarius; éste es el mes consagrado al dios Jano, divinidad de dos caras de la Antigüedad que miraba simultáneamente el pasado y el porvenir. Jano era también el dios romano de las puertas y, por lo tanto, de los principios. Janus, en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<ul>
<li>Enero</li>
</ul>
<p>Primer mes del año según el calendario gregoriano. Viene de la locución latina <em>januariu</em>s; éste es el mes consagrado al dios Jano, divinidad de dos caras de la Antigüedad que miraba simultáneamente el pasado y el porvenir. Jano era también el dios romano de las puertas y, por lo tanto, de los principios. <em>Janus</em>, en latín, igualmente significa arco, portón, entrada, puerta.</p>
<ul>
<li>Febrero</li>
</ul>
<p>Segundo mes del año. Este vocablo nace de la voz latina <em>februare,</em> que significa purificar; en este caso, se aludía a las fiestas lupercales o de purificación, en la que los sacerdotes golpeaban con correas las espaldas de las mujeres con el propósito de purificarlas. La correa, que servía de castigo, recibía la denominación de <em>februum.</em></p>
<ul>
<li>Marzo</li>
</ul>
<p>Tercer mes del año. Está dedicado al dios romano de la guerra <em>Marte</em>, identificado con Ares de los griegos.</p>
<ul>
<li>Abril</li>
</ul>
<p>Cuarto mes del año. Para algunos, este vocablo nace de la locución latina aperire, que significa abrir, por corresponder ésta a la época que en Europa comienza a desarrollarse la vegetación. Como este mes estaba consagrado a Venus, la otra versión señala que abril nace del nombre <em>Aphro</em>, forma abreviada de <em>Aphrodité</em>, diosa griega del amor, identificada por los romanos como Venus.</p>
<ul>
<li>Mayo</li>
</ul>
<p>Quinto mes del año. Su nombre proviene del nombre propio <em>Maius</em>, puesto a este mes en honor de <em>Maya</em>, hija del titán Atlas, diosa de la primavera entre los antiguos romanos.</p>
<ul>
<li>Junio</li>
</ul>
<p>Sexto mes del año. Este vocablo encuentra su origen en la locución latina <em>junius</em>, puesto en honor de la diosa <em>Juno</em>, deidad romana, patrona del matrimonio.</p>
<ul>
<li>Julio</li>
</ul>
<p>Séptimo mes del año. Esta palabra nace de la voz latina <em>iulius</em>; se le dio este nombre como homenaje a Julio César. En el antiguo calendario romano se llamaba quintilis, porque correspondía al quinto mes.</p>
<ul>
<li>Agosto</li>
</ul>
<p>Octavo mes del año. Esta denominación nace del término latino <em>augustus</em> que, literalmente, significa mes de <em>Augusto</em>, nombre escogido por el Senado Romano para identificar a este mes, como homenaje permanente al emperador romano Cayo Octavio, también conocido como César Augusto; esta iniciativa tuvo su origen en una solicitud del propio emperador, que no deseaba verse disminuido ante Julio César, que ya tenía un mes; también exigió que agosto tuviera 31 días. Anteriormente, este mes se llamaba <em>sextilis.</em></p>
<ul>
<li>Septiembre</li>
</ul>
<p>Noveno mes del año. Este nombre propio proviene de la locución latina <em>september</em>, porque en el antiguo calendario romano correspondía al séptimo mes, ya que el año, en aquel entonces, comenzaba en marzo.</p>
<ul>
<li>Octubre</li>
</ul>
<p>Octubre es el décimo mes del año. Este nombre propio nace de la voz latina <em>october</em>, con el sentido implícito de octavo mes del año. Es curioso que octubre signifique octavo mes, en circunstancias que es el décimo mes. Lo que ocurre es que los nombres de los meses provienen del antiguo calendario romano, llamado así por Rómulo, fundador legendario y mitológico de Roma. Ese calendario primitivo sólo tenía diez meses con 304 días al año. El último mes de ese calendario era diciembre que significa, precisamente, décimo mes. Fue el rey romano Numa Pompilio el que le añadió dos meses más al calendario, pero como los incorporó al inicio, y fueron enero y febrero, los otros meses no cambiaron de nombre, salvo quintilis, que pasó a llamarse julio, por Julio César, y sextilis, que cambió su denominación a agosto, por César Augusto.</p>
<ul>
<li>Noviembre</li>
</ul>
<p>Undécimo mes del año. Este nombre propio encuentra su origen en la locución latina <em>november</em>, que significa noveno mes.</p>
<ul>
<li>Diciembre</li>
</ul>
<p>Duodécimo y último mes del año. Esta denominación propia encuentra su génesis en el término latino <em>december,</em> porque aludía al décimo mes en el antiguo calendario romano.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Orígenes y tradiciones de Año Nuevo</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/velismeza/2009/12/28/origenes-y-tradiciones-de-ano-nuevo/</link>
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		<pubDate>Mon, 28 Dec 2009 16:21:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Definiciones]]></category>

		<category><![CDATA[Errores]]></category>

		<category><![CDATA[General]]></category>

		<category><![CDATA[Respuestas]]></category>

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		<description><![CDATA[
Desde cuándo se celebra el Año Nuevo

Las festividades de fin de año tienen su origen en antiguas fiestas paganas europeas dedicadas al solsticio de invierno. La influencia de la Iglesia Católica, cuando fusionó estas celebraciones con el nacimiento de Jesús, despojaron a las fiestas de Año Nuevo de toda razón de ser por largo tiempo. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<ul>
<li><strong>Desde cuándo se celebra el Año Nuevo</strong></li>
</ul>
<p>Las festividades de fin de año tienen su origen en antiguas fiestas paganas europeas dedicadas al solsticio de invierno. La influencia de la Iglesia Católica, cuando fusionó estas celebraciones con el nacimiento de Jesús, despojaron a las fiestas de Año Nuevo de toda razón de ser por largo tiempo. Eso explica que hasta fines del siglo 19, no hubiera celebraciones de Año Nuevo. Fueron restaurantes europeos, como el Maxim&#8217;s de París, los que devolvieron el jolgorio y la alegría a esta fecha. La celebración del Año Nuevo, como se vive hoy, empezó en los primeros años del siglo 20.</p>
<p>La primera celebración del Año Nuevo, en Chile, habría ocurrido en 1671, cuando los jesuitas levantaron una campana en lo alto de la antigua Iglesia de la Compañía, y la hicieron sonar en la medianoche del 31 de diciembre de ese año para anunciar el ciclo naciente.</p>
<ul>
<li><strong>Año Nuevo el 1º de enero</strong></li>
</ul>
<p>Hasta el siglo 16, la mayor parte de Europa se rigió por el calendario juliano y celebró el Año Nuevo el 25 de marzo, Día de la Anunciación porque, en esa oportunidad, la Virgen María recibió la revelación de su maternidad divina. A partir de 1582, con la adopción del calendario gregoriano, el Año Nuevo pasó a ser el 1º de enero. Antes de la implantación de este calendario, en algunos reinos de Europa y Asia Menor, ya se había adoptado la Fiesta de la Natividad, que estipulaba que el año se iniciaba el 25 de diciembre.</p>
<p><strong>Simbolismo en festividades de Año Nuevo</strong></p>
<p>Las fiestas de Año Nuevo están inspiradas en las que realizaban los pueblos primitivos, que pretendían reconstruir el orden a partir del caos. Por ejemplo, en las celebraciones se usaban máscaras para representar a los espíritus de los muertos. Se golpeaban tambores y tocaban cornetas, para ahuyentar a los demonios. Se permitían algunos excesos alcohólicos y sexuales, para simbolizar el desorden que pronto terminaría. En definitiva, las tradiciones de fin de año reflejaban las esperanzas del hombre primitivo&#8230; las esperanzas de que en el nuevo año todo va a ser mejor y diferente.</p>
<ul>
<li><strong>Amarillo</strong></li>
</ul>
<p>Según la tradición, el amarillo es el color del Año Nuevo. Desde muy antiguo, el amarillo se ha considerado una tonalidad vigorizante, porque el sol tiene ese color; por lo tanto, el amarillo representa la eternidad. En otras culturas, el amarillo, por ser el color del otoño, representa la madurez. Finalmente, el amarillo es, también, la tonalidad del oro, el más noble de los metales. En consecuencia, el color que hay que buscar, en la ropa interior que se usará en la noche de Año Nuevo, es el amarillo dorado, que representa el bien y la luz y es el símbolo de la sabiduría. El amarillo pálido representa la traición  y el engaño.</p>
<ul>
<li><strong>Calzón amarillo</strong></li>
</ul>
<p>Es usual que al aproximarse el Año Nuevo se agoten, en las tiendas de ropa interior, los calzones y los calzoncillos amarillos. La tradición señala que el amarillo es un color que brinda energía -porque el sol es de ese color-; es, igualmente, la  tonalidad de la pasión y la fecundidad. Estas son algunas de las razones por las cuales la tradición aconseja, que durante la Noche de Año Nuevo, se lleve ropa interior amarilla. Conviene no olvidar que los calzones tienen que ser&#8230; ¡amarillo dorado! Por ningún motivo amarillo pálido, porque esa tonalidad simboliza la traición.</p>
<ul>
<li><strong>Uva</strong></li>
</ul>
<p>Es tradición comer a las doce de la noche del 31 de diciembre, doce granos de uva al compás de las campanadas del reloj; eso significa suerte, prosperidad y salud para los doce meses del año que se inicia, porque en diversas culturas la uva es alegoría de vida. Esta es una tradición del Viejo Mundo, hemisferio que celebra la Navidad en invierno, época en que el organismo necesita más energía (para soportar el frío), la que se consigue a través de los alimentos. Otra explicación asegura que este ritual fue inventado por vitivinicultores españoles, para vender los excedentes de uva del año.</p>
<ul>
<li><strong>Lentejas de Año Nuevo</strong></li>
</ul>
<p>La tradición recomienda ingerir lentejas a las cero horas del 31 de diciembre, para atraer buena suerte y bienestar para el nuevo año que se inicia. La costumbre sugiere comerlas con cucharones de madera. La ingesta de lentejas, por sus calorías, vitaminas y sales minerales, permite enfrentar el invierno con mejores defensas. Como se puede apreciar, ésta es una tradición del Viejo Mundo, porque en Europa, el Año Nuevo se recibe en invierno y, como es obvio, se necesitan muchas calorías para soportar las bajas temperaturas.</p>
<ul>
<li><strong>Fuegos artificiales</strong></li>
</ul>
<p>Los fuegos artificiales fueron inventados por los chinos en el siglo II antes de Cristo. Esos primitivos fuegos artificiales consistían en trozos de bambú que se tiraban al fuego. Cuando el aire interior de esas cañas se calentaba, los hacía explotar. Esos fuegos artificiales sólo se usaban en festejos. Luego, los chinos los perfeccionaron y, cuando inventaron la pólvora, los empezaron a utilizar en rituales religiosos. En la actualidad, los fuegos artificiales, pese a su relativa peligrosidad, siguen siendo los grandes protagonistas de los festejos de Año Nuevo.</p>
<ul>
<li><strong>Champaña</strong></li>
</ul>
<p>El champaña es vino blanco espumoso y se le considera el vino de la conciliación y la felicidad. La tradición estipula beberlo a las 12 de la noche del 31 de diciembre… después de los abrazos. No sólo se bebe; lo habitual es que la gente también se arroje mutuamente un poco de espuma en el rostro, para desearse suerte y felicidad. No está claro como nació la costumbre de beber champaña para el Año Nuevo, pero diversos investigadores aventuran que posiblemente se haya debido a su alto costo y que, dada esta singularidad, sólo se hubiera reservado para las grandes ocasiones, como el Año Nuevo. En Chile, como consecuencia de tratados internacionales, no se podrá usar, a partir del año 2012, el sustantivo masculino champaña, porque es denominación de origen. A este vino habrá que llamarlo espumoso o espumante.</p>
<ul>
<li><strong>Cañonazo de la medianoche</strong></li>
</ul>
<p>En el pasado, en Santiago, era tradicional anunciar la medianoche de Año Nuevo con un sonoro cañonazo que se disparaban desde el cerro Santa Lucía. En la celebración de 1916, el cañón reventó y dio muerte a su artillero Juan Bautista Larenas. El funcionario municipal, entusiasmado, había puesto carga doble a la pieza de artillería.</p>
<ul>
<li><strong>Carrera de San Silvestre</strong></li>
</ul>
<p>A la noche de Año Nuevo también se le llama la Noche de San Silvestre. ¿Pero, quién fue San Silvestre, en cuyo honor se corre una carrera en la noche de Año Nuevo en Brasil? San Silvestre nació, vivió y murió en Roma, en el siglo cuarto. Ascendió al trono de San Pedro y se convirtió en Papa en el año 314. Durante su pontificado, el cristianismo se convirtió, con el emperador Constantino I a la cabeza, en la religión oficial del imperio. De ahí su importancia. San Silvestre murió el 31 de diciembre del año 335. La tradicional carrera de San Silvestre ha sido ganada por los chilenos Raúl Inostroza, en 1949, y Edmundo Warnke, en 1976.</p>
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		<item>
		<title>Orígenes de palabras y tradiciones relacionadas con la Navidad</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Dec 2009 13:21:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
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		<category><![CDATA[Ideas]]></category>

		<category><![CDATA[Palabras]]></category>

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Navidad

El 25 de diciembre el mundo cristiano celebra el aniversario del nacimiento de Jesús. La palabra Navidad, que identifica este día, se forma a partir de una voz latina que significa nacimiento. El Papa Julio I, en el siglo 4, designó al 25 de diciembre como fecha de celebración del nacimiento de Jesús, en lugar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<ul>
<li>Navidad</li>
</ul>
<p>El 25 de diciembre el mundo cristiano celebra el aniversario del nacimiento de Jesús. La palabra <strong>Navidad</strong>, que identifica este día, se forma a partir de una voz latina que significa <strong>nacimiento</strong>. El Papa Julio I, en el siglo 4, designó al 25 de diciembre como fecha de celebración del <strong>nacimiento</strong> de Jesús, en lugar del 6 de enero, como se acostumbraba hasta ese entonces. Su propósito fue relegar al olvido las antiguas festividades paganas en honor al fuego con las que se confundía la Navidad. El llamado día del sol invencible sería, entonces, el antecedente del origen de la natividad cristiana.</p>
<ul>
<li>¿Pascua o Navidad?</li>
</ul>
<p>La Pascua es la fiesta judía que recuerda la salida de los hebreos de Egipto, en tiempos de Moisés y, también, la celebración cristiana que conmemora la resurrección de Cristo, el domingo siguiente al Viernes Santo. La palabra Pascua habitualmente se usa como sinónimo de Navidad, que quiere decir <em>&#8220;&#8230;natividad o nacimiento de Jesús&#8221;. El vocablo hebreo Pascua alude a &#8220;&#8230;la acción de pasar por encima, salvar&#8221;</em> y hace referencia al episodio en que Dios quitó la vida a los primogénitos egipcios. Los israelitas que vivían en Egipto no fueron incluidos en el castigo; en otras palabras, la muerte <em>&#8220;&#8230;los pasó por alto&#8221;</em>. En la actualidad, el Diccionario de la RAE acepta la voz Pascua como sinónimo de Navidad; también acepta que Pascua es el tiempo que transcurre desde la Natividad de Jesús hasta el Día de Reyes, inclusive (6 de enero).</p>
<ul>
<li>Belén</li>
</ul>
<p>La localidad de <strong>Belén se encuentra en Cisjordania </strong>al sur de Jerusalén. Se le considera la patria de David y el lugar de nacimiento de Jesús, en un pesebre; hasta ese lugar llegaron los Reyes Magos a adorarlo. Belén es un sustantivo masculino y una forma figurada de referirse a la <strong>representación del nacimiento de Jesús</strong>. San Francisco de Asís, en el siglo 13, instauró la tradición de armar un pesebre simbólico para los días de Navidad. El vocablo Belén, en lengua árabe, significa la <strong>casa del pan.</strong></p>
<ul>
<li>Regalos de Navidad</li>
</ul>
<p>Regalar significa dar algo a alguien como una muestra de afecto, simpatía o agradecimiento. En tiempos pretéritos era usual que los reyes fueran permanentemente festejados, halagados y ofrendados. Se les entregaban grandes obsequios: animales exóticos, ejércitos de esclavos, comarcas, etc. Se les agasajaba como reyes. Esta costumbre fue la que dio nacimiento a las voces regalis, regal y regaler, con el significado de… <strong>agasajos a un rey</strong>. De ahí derivó a la voz regalar con el significado que le damos hoy: <strong>obsequiar</strong>. La costumbre de regalar para Navidad no tendría ninguna relación con la tradición cristiana. El año 744 a.d. C., Rómulo, mítico fundador de Roma, habría regalado a un amigo unas ramas de un árbol del bosque de la diosa Strenia. Este obsequio lo habría hecho un 25 de diciembre, como un indicio de buen augurio, para el año venidero, y así quedó establecida la costumbre de regalar en esta fecha, a la sombra de una deidad pagana. Los romanos obsequiaban a sus amigos ramas de árboles, frutos secos y espigas, para desear buenas cosechas. Siglos más tarde, los cristianos hicieron suya esta idea y la iniciativa se extendió por todo el mundo.</p>
<ul>
<li>Regalos al niño Jesús</li>
</ul>
<p>Cuando nació Jesús, tres Reyes Magos lo visitaron. Le llevaron de regalo <strong>oro, incienso y mirra</strong>. Oro, porque simboliza <strong>la pureza y la nobleza.</strong> Incienso, porque representa la purificación de la conciencia. Se dice que cuando se aspira incienso, se amplía la capacidad de pensar y de crear con originalidad y benevolencia. Por este motivo, el incienso se emplea en la mayoría de las ceremonias religiosas. Finalmente la mirra -que es una resina- tiene propiedades medicinales. De ahí que se sugiera, que los regalos de Navidad sean útiles para el espíritu, la mente y el cuerpo.</p>
<ul>
<li>¿Desde cuándo los regalos se entregan envueltos?</li>
</ul>
<p>En tiempos pasados, los regalos que se intercambiaban eran muy sencillos: la mayoría eran hechos a manos y por quienes los obsequiaban. A comienzos del siglo 20, los regalos hechos en casa y por uno mismo cedieron su  lugar a los que se compraban en tiendas. En ese momento, se perdió el sentido de la personalización. La virtud del regalo hasta ese entonces era, precisamente, que lo hubiera hecho uno; por lo tanto, <strong>para devolverle categoría y personalización al regalo, se ideó entregarlos envueltos</strong>, en papeles vistosos. Así recuperó su valor simbólico y se le añadió el toque personal.</p>
<ul>
<li>El verdadero Santa Claus</li>
</ul>
<p>El rechoncho personaje que conocemos como<strong> Santa Claus jamás vivió en el Polo Norte, sino en el Mediterráneo</strong>. Su nombre viene del holandés Sinter Klaas, por San Nicolás quien, al parecer, fue un obispo de Myra, Turquía, en el siglo 4. San Nicolás era protector de los niños y de las muchachas casaderas. La tradición cuenta que, a manera de dote, regaló tres bolsas llenas de oro a las hijas de un ciudadano pobre para que pudieran casarse. La leyenda, más tarde, adaptó esas bolsas de oro a bolsas con regalos, para los niños que se portan bien durante el año.</p>
<ul>
<li>Santa Claus</li>
</ul>
<p>La tradición de San Nicolás, la figura que inspiró al Viejo Pascuero, se inició en Asia Menor y llegó hasta los Países Bajos, en el siglo 13. En el siglo 16, los niños cantores de las 23 iglesias dedicadas a San Nicolás, en Holanda, llevaron a sus hogares la tradición de Navidad y de San Nicolás, a quien dieron el nombre de <strong>Sinter Klaas</strong>. En el mundo angloparlante, fue el escritor Washington Irving quien, en su libro Historia de Nueva York, creó la bondadosa figura de Saint Claus, que es la pronunciación inglesa de Sinter Klaas. De Saint Claus, en inglés, derivó al castellano como Santa Claus.</p>
<ul>
<li>Papá Noel</li>
</ul>
<p>Hacia el siglo 15, las leyendas inglesas hablaban de un<strong> anciano bondadoso y de barba blanca, que hacía regalos para la celebración del nacimiento de Jesús,</strong> el 25 de diciembre. Se le llamaba <strong>Father Christmas</strong>; vale decir, Padre Navidad, en castellano. Cuando la figura del Father Christmas cruzó el Canal de la Mancha y se instituyó en Francia, se le tradujo a este idioma como Père Nöel; en otras palabras Padre Navidad, pero en francés. Nöel, en la lengua de Marcel Proust, significa precisamente Navidad. Esta tradición -luego- pasó a España, donde finalmente se le tradujo como Papá Nöel.</p>
<ul>
<li>Villancico</li>
</ul>
<p>En el pasado, los villancicos eran danzas en coro, ejecutadas al son de flautas. Hacia el siglo 13, la voz villancico recién se empezó a asociar con música de Navidad. La leyenda dice que los primeros villancicos navideños los compuso San Francisco. Las canciones navideñas tuvieron mucha aceptación en Europa hasta la Reforma, cuando se vieron enfrentadas a la austeridad puritana. Durante la prohibición de la música en los templos -porque se consideraba una frivolidad cantar- se perdieron la mayoría de los villancicos antiguos. Los que hoy se cantan en las Iglesias provienen del siglo 18.</p>
<ul>
<li>Noche de paz, Noche de amor</li>
</ul>
<p>La canción NOCHE DE PAZ fue compuesta el 24 de diciembre de 1818 por el sacerdote Joseph Mohr y el músico Francisco Javier Gruber. En esa fecha, el párroco de Hallein -pueblo de los Alpes austriacos- fue llamado a bendecir a un recién nacido, que había nacido en una humilde choza. El cuadro de pobreza, pero también de alegría y felicidad, inspiró al sacerdote quien, de regreso a la Iglesia, dio vida a la letra de esa famosísima canción. Gruber le colocó la música al día siguiente. NOCHE DE PAZ es el villancico de Navidad por excelencia y un verdadero himno cristiano.</p>
<ul>
<li>Caramelo de Navidad</li>
</ul>
<p>En Navidad son tradicionales unos caramelos en forma de bastoncitos, que se emplean para adornar el árbol de Navidad y para rellenar las calcetas. Estos bastones se caracterizan porque llevan franjas blancas y rojas; los colores de la Navidad. Estos bastoncitos fueron inventados hace aproximadamente trescientos años por un ingenioso fabricante de confites de Indiana, en Estados Unidos. Su forma de bastón simbolizaría el báculo de los Reyes Magos y de los obispos e, igualmente, la letra jota, con la que se inicia el nombre de Jesús.</p>
<ul>
<li>Misa del gallo</li>
</ul>
<p>El nombre de Misa del Gallo corresponde a<strong> una expresión popular y no la contempla el ceremonial católico</strong>. Fue la gente la que empezó a llamar a la misa de conmemoración del Nacimiento de Jesús, <strong>Misa del Gallo</strong>, pues recuerdan las tradiciones católicas que <strong>el primer testigo del reino animal, que presenció el nacimiento del Niño Dios, fue un gallo,</strong> el que con su cantó comunicó la buena nueva a los cuatro vientos. Los primeros en escuchar la noticia fueron un asno y un buey, que se acercaron al pesebre a brindarle calor al recién nacido. Las misas de Navidad son tres: la primera es la del Gallo, llamada  también del Sol o de la Aurora; la segunda misa es la de los Pastores y la tercera es la de la Gente. Desde un punto de vista simbólico, el Gallo representa un signo solar en la mayoría de las culturas y está íntimamente asociado a la fecundidad y al renacimiento.</p>
<ul>
<li>Cola de mono</li>
</ul>
<p>En Chile no exista acuerdo para determinar el origen del nombre de Cola de Mono. El Diccionario de Chilenismos de Manuel Antonio Román asegura que este nombre se debería a la <strong>tonalidad parda obscura del brebaje</strong>, supuestamente parecida a la cola de los monos. En cambio, otros investigadores desechan esa hipótesis y afirman que se debería a <strong>las botellas de Anís del Mono, </strong>porque los primeros ponche en leche se habrían vendido en esos envases.  Hay una tercera versión improbable que dice que este licor habría nacido de la expresión el <strong>colt de Montt</strong>, en alusión al revólver del Presidente Pedro Montt. Finalmente, se esgrime una cuarta versión, que trata de establecer que el origen de este nombre tan curioso estaría en un ponche en leche estadounidense llamado <strong>Cool Moon</strong>, que a Chile habría llegado como Cola de Mono.</p>
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		<item>
		<title>Orígenes de palabras relacionadas con elecciones del 13 de diciembre</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Dec 2009 23:37:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
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Ballotage

Ballotage es una palabra francesa que ha venido a reemplazar la expresión segunda vuelta en una elección. El ballotage defina al mecanismo que permite obtener la mayoría necesaria en un segundo acto electoral. El vocablo ballotage encuentra sus orígenes en la locución italiana “ballota”, que significa pelota pequeña. En Grecia y en la antigua Roma, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<ul>
<li>Ballotage</li>
</ul>
<p><em>Ballotage</em> es una palabra francesa que ha venido a reemplazar la expresión <em>segunda vuelta en una elección</em>. El <em>ballotage</em> defina al mecanismo que permite obtener la mayoría necesaria en un segundo acto electoral. El vocablo <em>ballotage</em> encuentra sus orígenes en la locución italiana <em>“ballota”</em>, que significa pelota pequeña. En Grecia y en la antigua Roma, se realizaban votaciones secretas introduciendo en una urna, pelotas de pequeño tamaño. Las pelotas blancas equivalían a un voto afirmativo, mientras que las negras, por el contrario, rechazaban la propuesta en tabla.</p>
<ul>
<li>Candidato</li>
</ul>
<p>En la antigua Roma, las personas que postulaban a un cargo público acostumbraban a lucir vistosas togas blancas. Se les llamaban candidatos precisamente por tal razón, porque esta palabra, en latín, significa<em> vestido de blanco</em>. Las crónicas relatan que los tribunos de aquel entonces escogían el blanco, porque ya se sabía que la tonalidad alba causaba una excelente impresión en sus eventuales electores. Con el devenir del tiempo, el vocablo <em>candidato </em>adquirió su actual denotación: persona que pretende alguna dignidad, honor o cargo.</p>
<ul>
<li>Comicios</li>
</ul>
<p>El vocablo <em>comicios </em>siempre se escribe con “s” final y significa elecciones para designar cargos políticos. En la Antigüedad se le llamaba<em> comicios</em> a la junta que tenían los romanos para tratar los asuntos públicos, entre ellos los que tenían relación con las elecciones. Más adelante, por extensión, se le empezó a denominar comicios a otro tipo de reuniones que sostenían los romanos. El sustantivo comicios nace de una voz latina plural que significa <em>asamblea.<br />
</em></p>
<ul>
<li>Diputado</li>
</ul>
<p>El <em>diputado</em> es el representante de los electores en un órgano legislativo. Este sustantivo tiene su origen en el vocablo castellano <em>diputar</em>, que es definido del modo siguiente: <em>elegir a una persona para ser destinada a algún cargo público</em>. La raíz primitiva de este vocablo se encuentra en la locución latina deputare que significa <em>elegido para juzgar o considerar.</em></p>
<ul>
<li>Escaño</li>
</ul>
<p>Escaño es el nombre del asiento de los diputados y senadores en las cámaras legislativas. También se le llama de este modo, a los bancos con respaldo. El asiento que ocupan los parlamentarios debe su denominación a un verbo latino que significa ascender. En el Senado romano había que subir un par de gradas para llegar a los asientos. De ahí, entonces, surgió la palabra escaño, para identificar las cómodas butacas que hoy ocupan los congresistas, muchas de las cuales están en altura.</p>
<ul>
<li>Parlamento</li>
</ul>
<p>El parlamento es la asamblea nacional legislativa de un país. Es muy probable que esta expresión encuentre su raíz en la locución francesa <em>&#8220;parler&#8221;</em>, que significa hablar. Igualmente se le puede relacionar con la voz latina<em> &#8220;parabolare&#8221;</em> que también quiere decir lo mismo: hablar, discursear. Por lo tanto, y literalmente, se puede entender la palabra parlamento como el lugar donde se va a hablar; en el caso de las asambleas nacionales, como nuestro Congreso Nacional, se va a hablar, pero con el propósito de legislar. A quienes integran una asamblea legislativa se les llama parlamentarios; vale decir, los que van a hablar en representación de una comunidad.</p>
<ul>
<li>Presidente</li>
</ul>
<p>Se le llama <em>presidente</em> a la persona que <em>preside </em>una institución, una empresa, una junta, un tribunal, un consejo o una sociedad. Igualmente, se le llama de este modo, en los regímenes republicanos, al Jefe de Estado usualmente elegido, para que gobierne, en un plazo que ha determinado la Constitución. Desde un punto de vista etimológico, el vocablo presidente se compone de las voces latinas<em> “prae”</em>, que significa adelante y <em>“sedere”</em> que quiere decir estar sentado. En sus orígenes, y literalmente, el presidente era el que se sentaba delante o al frente de los demás en una reunión o asamblea. Obvio que se sentada frente a los demás debido a su posición de mando.</p>
<ul>
<li>Propaganda</li>
</ul>
<p>La palabra <em>propaganda </em>significa acción y efecto de dar a conocer algo con el fin de atraer adeptos. Se le diferencia de la publicidad, porque esta actividad tiene como objetivo básico<em> anunciar productos comerciales, para atraer posibles compradores.</em> Mientras la publicidad tiene como finalidad la venta de productos, la propaganda, más específicamente, tiene como propósito captar seguidores o simpatizantes para una ideología, una corriente de opinión o un partido político. Literalmente, el término propaganda surge de una voz latina que significa <em>“lo que ha de ser propagado”</em>; vale decir, <em>difundido o divulgado</em>. El vocablo propaganda nació de la locución latina<em> “de propaganda fide” </em>que era una congregación de cardenales, que tenía como quehacer principal difundir la religión católica.</p>
<ul>
<li>Senador</li>
</ul>
<p>Muy pocos deben recordar que la voz senado viene del término latino <em>senatus</em> que, en Roma, se refería al Consejo Supremo del Estado. Pero senatus tiene su raíz en la voz senex que quiere decir <em>&#8220;&#8230;viejo, anciano&#8221;</em>. Por lo tanto, la idea implícita que encierra este término, es que el <em>Senado</em> es un Consejo de Ancianos, como así lo fue en épocas pretéritas, en distintos grupos humanos; los de más edad eran los que legislaban.</p>
<ul>
<li>Sufragio</li>
</ul>
<p>El<em> sufragio</em> es el voto democrático; en sentido popular, es la manifestación de la voluntad de los ciudadanos mediante el voto. En el pasado, en Chile, existió el <em>sufragio censitario</em>, que sólo permitía el voto de los contribuyentes o propietarios; en otras palabras, de quienes disponían de renta o posesiones. El <em>sufragio universal</em>, reivindicación planteada a partir de la Revolución Francesa, es condición necesaria de toda democracia. El sustantivo <em>sufragio</em> nace del verbo latino <em>suffragari </em>que significa ayudar a alguien; en este caso, ayudar a elegir a una autoridad. Por esta razón, también se usa la expresión sufragar los gastos, con el sentido de satisfacerlos o costearlos.</p>
<ul>
<li>Sondeo</li>
</ul>
<p>Se denomina <em>sondeo </em>a una <em>investigación de la opinión de una colectividad acerca de un asunto</em>, mediante encuestas realizadas en pequeñas muestras, que se juzgan representativas del universo o conjunto al que pertenecen. El sustantivo sondeo nace del verbo <em>sondear</em>, que significa<em> examinar con una sonda la naturaleza de un objeto.</em> En el caso del sondeo de opinión, la sonda es la encuesta. Cuando se quiere investigar las características de un cuerpo celeste, se envía al espacio una nave espacial equipada con instrumentos de medición: en este otro caso, esa nave corresponde a una sonda espacial. También se pueden introducir sondas al interior del cuerpo humano, para averiguar el estado de los tejidos y, luego, curar.</p>
<ul>
<li>Voto</li>
</ul>
<p>La palabra <em>voto</em> tiene diez acepciones. La primera dice que este sustantivo es <em>la expresión pública o secreta de una preferencia ante una opción</em>; es<em> la voluntad que se expresa en los comicios</em>. De igual modo, se le llama voto a <em>la papeleta donde se expresa la preferencia de una persona</em>. Originalmente el voto era <em>una promesa que se hacía solemnemente a Dios, a la Virgen o a un santo</em>. Era, asimismo, <em>un ruego ardiente</em>, <em>un compromiso profundo</em>. De algún modo, en la actualidad, pero en sentido figurado, la persona que vota, busca exigir al candidato de su preferencia&#8230; que cumpla las promesas que hizo ante de las elecciones.</p>
<ul>
<li>Vocal</li>
</ul>
<p>La palabra <em>vocal</em> se define como lo que se expresa materialmente con la voz, a diferencia de lo mental, que se piensa, pero no se expresa. De igual modo, se les llama vocales a las letras pronunciadas con una sola espiración de aire, que hace vibrar la laringe; a diferencia de las consonantes, que necesitan una vocal para articularse. La palabra vocal, en resumen, apunta a <em>todo lo referido a la voz.</em> Entonces: ¿por qué se les denominan vocales a las personas que componen una mesa de votación? Simplemente porque tienen derecho a voz en ese conjunto de ciudadanos. Por tal razón, se le llama vocal a <em>toda persona que tiene voz en un consejo, una congregación o junta.</em></p>
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		<item>
		<title>El vino tinto a 18 grados y el cambio de mentalidad</title>
		<link>http://blogs.cooperativa.cl/velismeza/2009/11/30/el-vinto-tinto-a-18-grados-y-el-cambio-de-mentalidad/</link>
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		<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 04:01:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Por muchos años estuve convencido de que el vino tinto había que tomarlo “chambreadito”, es decir a más de 21 grados. En el pasado, cuando la botella que íbamos a abrir estaba muy fría, la colocábamos cerca de una estufa o chimenea, para que subiera la temperatura del líquido y éste se expresara mejor. Eso [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por muchos años estuve convencido de que el vino tinto había que tomarlo <em>“chambreadito”</em>, es decir a más de 21 grados. En el pasado, cuando la botella que íbamos a abrir estaba muy fría, la colocábamos cerca de una estufa o chimenea, para que subiera la temperatura del líquido y éste se expresara mejor. Eso pensábamos.</p>
<p>En esta creencia viví despreocupado, porque consideraba que tomar el tinto temperado era un refinamiento que permitía apreciar de mejor manera sus características.</p>
<p>Felizmente soy una persona que puede cambiar de opinión si alguien demuestra que estoy equivocado en mis convicciones y esta capacidad para reconocer los errores son consecuencia de la educación que recibí de parte de mi madre y de los libros que leo.</p>
<p>Hago esta reflexión, porque el año pasado cuando Radio Cooperativa me pidió que participara en el programa “Entre Copas”, que se transmite de lunes a viernes entre 21:00 y 22.00 horas, conocí a tres acreditados someliers: Héctor Vergara, Héctor Riquelme y Mariana Martínez. Coloqué sus nombres en el orden en que los conocí.</p>
<p>Tengo que confesar que trabajar con ellos ha sido una experiencia muy enriquecedora, porque en el plazo de algunos meses demolieron sistemáticamente muchas de las certidumbres que tenía con respecto al vino.</p>
<p>En primer lugar me demostraron que el vino tinto se debe beber a 18 grados. Cuando lo probé a esa temperatura lo sentí muy frío y extraño. Como estaba junto a expertos me reservé mi opinión y esperé algunos días. Pero ellos insistían en tomarlo a 18 grados y al llegar a la radio, solicitaban que los tintos que se iban a degustar se pusieran en el refrigerador.</p>
<p>Durante los primeros meses probé el vino frío, pero seguía pensando que era más agradable “chambreado”, hasta que un día abrí una botella en mi casa y le medí su temperatura: 25 grados. Era un vino reserva y lo encontré intomable. Sentí que mi boca se había inundado de alcohol y la sensación que sentí fue definitivamente desagradable.</p>
<p>Tomé la botella y leí su contra etiqueta. Decía claramente lo siguiente: <em>“Tómese a 18 grados”. </em>Entonces, lo llevé al refrigerador y lo tuve 45 minutos en su interior. Después lo probé y el vino había mejorado sustancialmente. A 18 grados despidió gratamente sus aromas y en la boca esa molesta sensación del alcohol desapareció.</p>
<p>En dos años de programa hemos entrevistado con Mariana Martínez a los más importantes enólogos y someliers del país y ninguno ha dicho que el vino tinto deba beberse a más de 18 grados.</p>
<p>Es muy probable que cuando se creó el vocablo<em> “chambreado”, </em>que viene de la voz francesa <em>“chambre” </em>que significa habitación, la idea haya sido que los vinos tintos se tomarán a la temperatura ambiente que, en aquel tiempo, no debe haber sido superior a 18 grados. Pero con los años, los sistemas de calefacción se fueron perfeccionando y la temperatura de los aposentos de una casa empezaron a elevarse por sobre los 25 grados. Por otro lado, los vinos tintos chilenos subieron su grado alcohólico hasta los 14.5 grados.</p>
<p>Cambiar un hábito es muy difícil, porque hay que luchar contra creencias muy arraigadas en el modo de ser de las personas. Muchas veces decía Marcel Proust que<em> “la persistencia de una costumbre está generalmente en relación directa con lo absurdo de ella”. </em> Por su parte, Montesquieu repetía <em>“que nada agravia tanto a los hombres como ir contra sus costumbres”.</em></p>
<p>Esta última afirmación la ponen en práctica numerosos garzones de restaurantes. Cuando solicito que pongan el tinto en el refrigerador o en una cubetera con hielo, me miran espantados. Algunos me han recordado sutilmente que estoy ordenando vino tinto y que lo que estoy pidiendo es un despropósito. Incluso, he notado que algunos de mis acompañantes se siente incómodos, porque aunque me encuentran razón, creen que los vecinos de mesa me van a mirar y decir para sus adentros: “Otro chusco que no sabe tomar”.</p>
<p>Hace unos días, en una tienda un señor me aseguró que el vino tinto se toma tibio. Y no hay más que hablar. No supo decirme por qué. Yo le pedí que hiciera la prueba de beberlo a 18 grados. Nada más que eso.<em> “Haga la prueba, pero no una vez, sino que varias”</em>, le recomendé. “Sobre todo -agregué- hágalo en verano”. Me miró dudoso, pero me prometió que lo haría. No sé cómo le habrá ido, pero un  día de éstos lo voy a visitar para preguntarle.<br />
En todo caso, en los mejores restaurantes a los mozos no hay que pedirle que enfríen el tinto; lo sirven como corresponde, a la temperatura que sugieren las viñas y… el sentido común. Nunca me voy a olvidar que un enólogo nos dijo en una oportunidad que nunca olvidáramos que el vino es una bebida y… que tiene que refrescar.</p>
<p>Por lo menos, en mi familia, hoy se toma el vino tinto a 18 grados. ¡Y cómo lo disfrutamos!</p>
<p>Gracias Mariana por haber sido tan insistente con este tema. Gracias Héctor Vergara y Héctor Riquelme por haberme sacado de un error.</p>
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		<title>La Feria del Libro me obligó a pensar por qué escribí &#8220;Malas palabras con historia&#8221;</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Nov 2009 14:11:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Libros]]></category>

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Todos los años, en estos días, vivo un proceso más o menos parecido. Publico un nuevo libro, participo en su difusión y presentación y cumplo con el rito de firmar ejemplares en la Feria Internacional del Libro.
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<p>Todos los años, en estos días, vivo un proceso más o menos parecido. Publico un nuevo libro, participo en su difusión y presentación y cumplo con el rito de firmar ejemplares en la Feria Internacional del Libro.</p>
<p>Este año fue algo diferente a los otros, porque tuve dos presentaciones: una en la Feria de Santiago y otro en la Feria del Libro de Los Andes, donde me presentaron el alcalde de la ciudad, Mauricio Navarro Salinas y el periodista Hernán Morales Silva.</p>
<p>Nunca me había presentado una autoridad y fue muy grato descubrir que el alcalde había leído mi libro con detenimiento; sus comentarios fueron oportunos, divertidos y demostraron mucho conocimiento sobre el lenguaje coloquial.</p>
<p>En esta oportunidad, edité <a href="http://blogs.cooperativa.cl/velismeza/2009/10/05/palabras-que-no-producen-indiferencia/">un libro que indaga en los orígenes de las malas palabras</a>. Y, en las dos oportunidades en que me presenté en público, me preocupé porque había niños presentes. Expliqué a los padres de qué se trataba el libro y agregué que si estimaban que no debían escucharme, era el momento de retirarse. Nadie lo hizo y en Los Andes, al terminar mi intervención, el alcalde me animó a conversar con los asistentes. La primera pregunta me la hizo una niñita de unos seis años. Me consultó qué era un flaite. La segunda la formuló una adolescente que quería saber cómo había manejado el tema del pudor con este libro.</p>
<p>Más tarde, un señor quiso saber si había una contradicción entre mi quehacer como autor de volúmenes sobre el lenguaje y este título que, aparentemente, se alejaba de lo que yo hacía habitualmente.</p>
<p>Fue una pregunta fundamental.</p>
<p>Creo que yo soy un contador de historias y mucha gente aprende con estas historias, pero debo confesar que mi finalidad nunca ha sido la de enseñar. Cuando yo preparo un programa de radio y televisión o escribo un libro, mi propósito es uno solo: hacerlo lo mejor posible. Cuando hago clases, trato que los alumnos sientan que no estoy haciendo clases. Tampoco ando corrigiendo a la gente que habla mal. No practico la censura ni la corrección (en el sentido de rectificación) ni soy un fundamentalista del lenguaje. Pero con &#8220;Malas palabras con historia&#8221; siento que hubo una intención: la de contar el origen de las palabrotas que más utilizamos, para conocerlas, familiarizarnos con ellas y así no usarlas.</p>
<p>La primera edición de este texto se agotó en las bodegas de Feria Chilena del Libro y de Ediciones Cerro Manquehue y la Editorial Bibliográfica Internacional vendió todo lo que llevó al Centro Cultural Estación Mapocho. Los ejemplares que quedan son los que están en las librerías. Y una vez más, numerosos ejemplares fueron comprados por los papás para sus hijos y a todos ellos les escribí en la dedicatoria que mi esperanza es que no empleen estos vocablos. Me ha costado entender porque los niños se entretienen con mis textos.</p>
<p>En definitiva, éstas fueron tres semanas intensas de Feria del Libro y fue muy alentador ver tanta gente recorriendo los pasillos de la antigua Estación Mapocho y que hubiera llegado a este recinto una figura tan importante de las letras latinoamericana como Carlos Fuentes que, una vez más, demostró que en los grandes hombres el talento va de la mano de la gentileza.</p>
<p>Si el entusiasmo me sigue acompañando, espero entregar a la brevedad la actualización de &#8220;Vicios en el lenguaje del chileno&#8221;. Con Hernán Morales Silva hemos tenido que revisarlo completamente, porque muchos de los vicios que aparecen en sus páginas… ya no son vicios.</p>
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