Orígenes y tradiciones de Año Nuevo

  • Desde cuándo se celebra el Año Nuevo

Las festividades de fin de año tienen su origen en antiguas fiestas paganas europeas dedicadas al solsticio de invierno. La influencia de la Iglesia Católica, cuando fusionó estas celebraciones con el nacimiento de Jesús, despojaron a las fiestas de Año Nuevo de toda razón de ser por largo tiempo. Eso explica que hasta fines del siglo 19, no hubiera celebraciones de Año Nuevo. Fueron restaurantes europeos, como el Maxim’s de París, los que devolvieron el jolgorio y la alegría a esta fecha. La celebración del Año Nuevo, como se vive hoy, empezó en los primeros años del siglo 20.

La primera celebración del Año Nuevo, en Chile, habría ocurrido en 1671, cuando los jesuitas levantaron una campana en lo alto de la antigua Iglesia de la Compañía, y la hicieron sonar en la medianoche del 31 de diciembre de ese año para anunciar el ciclo naciente.

  • Año Nuevo el 1º de enero

Hasta el siglo 16, la mayor parte de Europa se rigió por el calendario juliano y celebró el Año Nuevo el 25 de marzo, Día de la Anunciación porque, en esa oportunidad, la Virgen María recibió la revelación de su maternidad divina. A partir de 1582, con la adopción del calendario gregoriano, el Año Nuevo pasó a ser el 1º de enero. Antes de la implantación de este calendario, en algunos reinos de Europa y Asia Menor, ya se había adoptado la Fiesta de la Natividad, que estipulaba que el año se iniciaba el 25 de diciembre.

Simbolismo en festividades de Año Nuevo

Las fiestas de Año Nuevo están inspiradas en las que realizaban los pueblos primitivos, que pretendían reconstruir el orden a partir del caos. Por ejemplo, en las celebraciones se usaban máscaras para representar a los espíritus de los muertos. Se golpeaban tambores y tocaban cornetas, para ahuyentar a los demonios. Se permitían algunos excesos alcohólicos y sexuales, para simbolizar el desorden que pronto terminaría. En definitiva, las tradiciones de fin de año reflejaban las esperanzas del hombre primitivo… las esperanzas de que en el nuevo año todo va a ser mejor y diferente.

  • Amarillo

Según la tradición, el amarillo es el color del Año Nuevo. Desde muy antiguo, el amarillo se ha considerado una tonalidad vigorizante, porque el sol tiene ese color; por lo tanto, el amarillo representa la eternidad. En otras culturas, el amarillo, por ser el color del otoño, representa la madurez. Finalmente, el amarillo es, también, la tonalidad del oro, el más noble de los metales. En consecuencia, el color que hay que buscar, en la ropa interior que se usará en la noche de Año Nuevo, es el amarillo dorado, que representa el bien y la luz y es el símbolo de la sabiduría. El amarillo pálido representa la traición  y el engaño.

  • Calzón amarillo

Es usual que al aproximarse el Año Nuevo se agoten, en las tiendas de ropa interior, los calzones y los calzoncillos amarillos. La tradición señala que el amarillo es un color que brinda energía -porque el sol es de ese color-; es, igualmente, la  tonalidad de la pasión y la fecundidad. Estas son algunas de las razones por las cuales la tradición aconseja, que durante la Noche de Año Nuevo, se lleve ropa interior amarilla. Conviene no olvidar que los calzones tienen que ser… ¡amarillo dorado! Por ningún motivo amarillo pálido, porque esa tonalidad simboliza la traición.

  • Uva

Es tradición comer a las doce de la noche del 31 de diciembre, doce granos de uva al compás de las campanadas del reloj; eso significa suerte, prosperidad y salud para los doce meses del año que se inicia, porque en diversas culturas la uva es alegoría de vida. Esta es una tradición del Viejo Mundo, hemisferio que celebra la Navidad en invierno, época en que el organismo necesita más energía (para soportar el frío), la que se consigue a través de los alimentos. Otra explicación asegura que este ritual fue inventado por vitivinicultores españoles, para vender los excedentes de uva del año.

  • Lentejas de Año Nuevo

La tradición recomienda ingerir lentejas a las cero horas del 31 de diciembre, para atraer buena suerte y bienestar para el nuevo año que se inicia. La costumbre sugiere comerlas con cucharones de madera. La ingesta de lentejas, por sus calorías, vitaminas y sales minerales, permite enfrentar el invierno con mejores defensas. Como se puede apreciar, ésta es una tradición del Viejo Mundo, porque en Europa, el Año Nuevo se recibe en invierno y, como es obvio, se necesitan muchas calorías para soportar las bajas temperaturas.

  • Fuegos artificiales

Los fuegos artificiales fueron inventados por los chinos en el siglo II antes de Cristo. Esos primitivos fuegos artificiales consistían en trozos de bambú que se tiraban al fuego. Cuando el aire interior de esas cañas se calentaba, los hacía explotar. Esos fuegos artificiales sólo se usaban en festejos. Luego, los chinos los perfeccionaron y, cuando inventaron la pólvora, los empezaron a utilizar en rituales religiosos. En la actualidad, los fuegos artificiales, pese a su relativa peligrosidad, siguen siendo los grandes protagonistas de los festejos de Año Nuevo.

  • Champaña

El champaña es vino blanco espumoso y se le considera el vino de la conciliación y la felicidad. La tradición estipula beberlo a las 12 de la noche del 31 de diciembre… después de los abrazos. No sólo se bebe; lo habitual es que la gente también se arroje mutuamente un poco de espuma en el rostro, para desearse suerte y felicidad. No está claro como nació la costumbre de beber champaña para el Año Nuevo, pero diversos investigadores aventuran que posiblemente se haya debido a su alto costo y que, dada esta singularidad, sólo se hubiera reservado para las grandes ocasiones, como el Año Nuevo. En Chile, como consecuencia de tratados internacionales, no se podrá usar, a partir del año 2012, el sustantivo masculino champaña, porque es denominación de origen. A este vino habrá que llamarlo espumoso o espumante.

  • Cañonazo de la medianoche

En el pasado, en Santiago, era tradicional anunciar la medianoche de Año Nuevo con un sonoro cañonazo que se disparaban desde el cerro Santa Lucía. En la celebración de 1916, el cañón reventó y dio muerte a su artillero Juan Bautista Larenas. El funcionario municipal, entusiasmado, había puesto carga doble a la pieza de artillería.

  • Carrera de San Silvestre

A la noche de Año Nuevo también se le llama la Noche de San Silvestre. ¿Pero, quién fue San Silvestre, en cuyo honor se corre una carrera en la noche de Año Nuevo en Brasil? San Silvestre nació, vivió y murió en Roma, en el siglo cuarto. Ascendió al trono de San Pedro y se convirtió en Papa en el año 314. Durante su pontificado, el cristianismo se convirtió, con el emperador Constantino I a la cabeza, en la religión oficial del imperio. De ahí su importancia. San Silvestre murió el 31 de diciembre del año 335. La tradicional carrera de San Silvestre ha sido ganada por los chilenos Raúl Inostroza, en 1949, y Edmundo Warnke, en 1976.

31 Comentarios para “Orígenes y tradiciones de Año Nuevo”

  1. Rodrigo Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 8:24

    Don Héctor, junto con enviarle un afectuoso saludo, quiero pedirle que me refresque la memoria…
    Sí, porque a usted, hace ya bastante tiempo, le escuche el comentario de un libro que de su nombre no recuerdo.
    El libro trata la historia de un niño que decide no ir más al colegio y que su padre se empeña en darle a través del cine todas las enseñanzas que un niño debe tener; para eso lo lleva a ver todas las películas clásica y de ellas extrae una y se la deja al niño…
    He tratado acordarme del nombre del libro pero ya mi memoria lo olvidó…
    Don Héctor, también aprovecho de agradecerle este espacio donde cada uno de nosotros se entretiene y a la vez aprende…muchas gracias.
    Sé que su memoria es infinitamente mejor que la mía y se acordará del nombre del libro en cuestión.
    Don Héctor, sé que este no es un espacio para ésto, pero ha sido mi única forma de comunicarme con usted.
    Me despido con un afectuoso saludo de fin de año, deseandole todo el éxito y la mejor energía para el año 2010.

  2. Héctor Velis-Meza Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 23:04

    Estimado Rodrigo:

    El libro se llama “Cine Club” y su autor es David Gilmour.

    Un cordial y agradecido saludo de fin de año.

    Héctor Velis-Meza

  3. Rosa Despechada Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 23:09

    Estimado Héctor, ahora lo entiendo, el año pasado me compré unos calzones amarillos en la calle para pasar el Año Nuevo y me fue como el forro. Mi pareja me gorreó hasta que le di la PLR. Quedé sola. Después de leer su blog lo entendí. Mis calzones eran amarillo pálido. Tarde llegó la recomendación. Quién me manda a comprar calzones en la calle. Chao. Este año iré a Puente.

  4. Julio Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 9:43

    Como no vamos a poder llamar más champaña al vino espumoso es hora de pensar en un nombre para los espumantes chilenos. Sugiero llamar a concurso para encontrar el nombre a nuestros vinos con burbujas. En una de esas podríamos llamarlos valdiviesos, debido a que esta viña es sinónimo de champaña en Chile.

  5. Carola Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 10:17

    Ya que los españoles inventaron la cábala de la uva de año nuevo para deshacerse de los excedentes tardíos del año, nosotros podríamos inventar la liquidación de Año Nuevo y abrir todos los malls y multitiendas la noche del 31 y tenerlos abierto hasta la madrugada y pasar esa fiesta comprando productos en oferta como poseídos. Sólo pararíamos a las 12 de la noche para darnos los abrazos y luego seguiríamos comprando hasta agotar los cupos de nuestras tarjetas. Así iniciaríamos el año endeudados hasta el cogote, como nos gusta vivir, como el loro en el alambre. Lo pasaríamos bomba y le daríamos otro empujón a la economía. Dejo lanzada la idea.

  6. Alberto V. Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 14:11

    ¿Y por qué no le llamamos burbujeante al espumoso chileno?

  7. Rosario Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 15:00

    Estimado don Héctor, el 2010 va a ser el año de las traiciones y las infidelidades , porque hoy recorrí algunas calles del centro de Santiago y sólo vi ambulantes vendiendo calzones amarillo pálido.

  8. Helena Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 17:33

    Si usted dice que los calzones que se deben usar la noche de año nuevo deben ser amarillo dorado y siempre se han vendido para esta oportunidad calzones amarillo pálido, ahora entiendo por qué los moteles parejeros siempre están repletos a la hora de almuerzo.

  9. Rodrigo Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 17:42

    Don Héctor, no sabe lo feliz que estoy al saber el nombre del libro.
    Un saludo muy cordial para usted.
    Gracias

  10. Hugo M. Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 22:32

    Se cuenta que una de las primeras oportunidades en que se habría brindado con champaña fue cuando decapitaron a Luis XVI y María Antonieta. ¡Qué debut!

  11. Edison Franco Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 22:37

    Aprovecho de recordarle a todos quienes aparecen en televisión y hablan por radio que el sustantivo champaña es masculino.

  12. Peyuco Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 9:49

    En Chile acaban de inventar otra tradición de Año Nuevo en época de elecciones. Si usted fue vocal en la primera vuelta, tendrá la buena suerte de ser vocal en la segunda y le volverán a pagar siete lucrecias.

  13. Marta Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 15:10

    El Cava también es masculino, por Dios, no?

  14. Vicente Pérez Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 18:57

    Hector, acabo de escuchar su comentario acerca de las o “los micros” y aunque no tiene nada que ver con comentarios navideños ni de fin de año, aquí va. Según yo lo entiendo y como lo he vivido, el bus siempre se definió como el transporte interprovincial, buses a Valpo, a las regiones, también llamados pullman (aunque esta sea una marca, como la gilette). La micro (no el micro) era el transporte público grande, de 50 o mas personas de transporte urbano y semirural. Luego venía la liebre, que era el transporte público en vehículos menores, de 30 pasajeros o menos. Pensemos en las “Pedro de valdivia Blanqueado”, en las “Colón oriente”, en las “Las rejas blanqueado” y en tantas otras.
    Saludos.
    Vicente.

  15. Pablo Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 21:13

    Querida Rosa Despechada, en Puente también estaban vendiendo cachunchos amarillo pálido. Espero que no hayas reincidido, porque de nuevo te van a dar una sonora PLR. Anda mejor al mall La Dehesa a comprar buenos calzones.

  16. Ana María Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 21:19

    Siempre he pensado que los calzones amarillos son ordis. Me daría vergüenza que en la madrugada del 1º, en un arrebato de entusiasmo irracional, me pillaran con calzones de ese color. Seguro que mi prete diría que soy una chana sin vuelta. El calzón que trae suerte y da categoría es el blanco. No falla. Claro que siempre debe estar impecable.Cualquier mancha arruina la pasión.

  17. Pirula Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 22:20

    Don Héctor, no se le olvide que todavía falta la Pascua de los Negros. Aporte: Al espumoso chileno yo le pondría litreado espumante.

  18. Preguntón Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 11:58

    Usted no hace mucho comentó un libro en televisión que habla sobre el empleo en el siglo 21. Dijo que el empleo tradicional lentamente estaba terminando y que lo que realmente se estaba considerando eran los resultados que producía el empleado. Dijo también que el libro explicaba por qué algunas personas conservan su trabajo y otros lo pierden. No quiero estar entre los segundos. ¿Cómo se llama ese libro y quién es su autor? Gracias amigo.

  19. Josefina Lara Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 18:52

    Yo preferiría llamar undurraga al espumante chileno. Sonaría bien pedir en un restaurante “mozo, sírvame un undurraga bien helado”. ¡Qué tal!

  20. Jaime G. Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 19:03

    Querida Rosa Despechada:

    Por qué mejor no te dejai de poner calzones amarillos para año nuevo, porque si Velis-Meza tiene razón se te va hinchar la pata de tantas PLR que vai a tener que seguir dando y más encima se te va ir el tren. Los chilenos somos lachos e infieles por naturaleza y los calzones amarillos no tienen na que ver con esta cuestión. El problema está en los elásticos que son de mala calidad y al primer agarrón ceden y quedan en el suelo. Desde que los chinos empezaron a mandarnos calzones, la infidelidad aumentó, porque ahora no cuesta na sacarle los cagados a una mina. No te hai fijao en la cantidad de chinos que hay en China. Incluso nos están mandando chinos pa acá. Cuando los calzones los fabricaba Mota no se bajaban tan fácilmente, pero eran requetecontra feos, matapasiones. Chao.

  21. Jota Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 12:36

    Si el brejabe no se podra llamar Champagne o Champaña, se le buscara una “chilenizacion” no? shampaña, “la champán” o algo por el estilo creo…

    dejo la inquietud.

    Sobre los calzones, nada que decir concuerdo que el color amarillo no es muy atractivo y que las infidelidades pasan mas que nada porque muchas chiquillas andan “a lo gringo”…

  22. Pato Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 13:06

    Mejor no ponerle al espumante un nombre vinculado a una viña. Recuerden el manquehuito que terminó convertido en sinónimo de vino litreado con burbujas.

  23. Santiago Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 13:14

    Y el proseco que es vino espumante también es masculino.

  24. Héctor Velis-Meza Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 13:42

    Respuesta a Preguntón:

    El libro que comenté en Teletrece C se llama “Empleo 2.0: No venda tiempo, venda resultados”. Su autor es Fernando Vigorena.

  25. Oscar, el consejero Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 17:02

    Rosa Despechada, que te puedo decir, que no puedo creer que en el siglo 21 haya personas que confíen su vida amorosa a unos insignificantes calzones amarillos. Te recuerdo que el Viejo Pascuero no existe, peor todavía, te cuento que lo inventó la Coca Cola y que fue creado a imagen y semejanza de uno de sus ejecutivos. Eso de los calzones amarillos lo debe haber inventado un comerciante de Patronato y que lo hizo para entonar sus ventas. Lo que nadie contaba es que Velis-Meza iba a meter su cuchara e iba a contar que el amarillo pálido es el color de la infidelidad. Claro que él lo explicó, no desde el punto de vista de las supersticiones, sino que desde una perspectiva histórica, porque en el pasado, cuando se desataba una epidemia en un pueblo, se izaba una bandera amarilla, para que ningún despistado se acercara a ese lugar de muerte. Rosa Despechada, hazle caso a Ana María y cómprate unos mononos calzones blancos y vas a ver como te van sobrar los tiuques. Te aseguro que vas a tener que corretearlos, porque si usas falda corta y los dejas entrever, no vas a dejar títere con cabeza. Así vas a dejar tranquila la pata que usas para dar las PLRs. Agrégale un encajito a las bragas. Nunca ahorres en calzones. Ahorra en cualquier tontera, pero no en calzones o bragas. La palabra braga me parece más sensual. No se te vaya a ocurrir tentarte con unas bragas negras, porque van a creer que andas con el taxímetro en la cartera. Que te vaya bien.

  26. Francesca Barbano Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 15:00

    Héctor, que tenga un excelente año y muchas gracias por compartir su conocimiento con todos nosotros.
    Un abrazo

  27. Pablo Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 16:34

    Estimado Hector: Muy agradecido, ya que siempre había escuchado de la carrera de San Silvestre pero no tenía idea de que se trataba, quien fué San Silvestre, ni menos que había sido Papa.
    Me queda una sola duda sobre este cuento ¿Porqué se corre en Brazil?
    Desde ya muchas gracias, uno nunca termina de aprender.
    Adios

  28. Mario Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 23:47

    ¿Lo vamos a ver este año en alguna feria de libros regional?

  29. Pituco Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 14:06

    Voto por shampaña.¡Genial! Nos represemta. Como champaña es masculino, nuestro espumante debe ser femenino, la shampaña, igual como la calor.

  30. Ricardo Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 21:46

    Don Héctor
    Lo escucho frecuentemente en la radio del vehículo y lo encuentro muy interesante. Me encanta la verdad, algo que no sea estupidez y tontera en estos días, donde abunda la tontera
    Una pequeña crítica: cuando termina de explicar el significado de un término o palabra, usted baja el tono de voz y varias veces me he quedado sin escuchar la parte final de su relato,quedandome con ” las ganas ” de escuchar lo que dijo
    Favor de correguir esto

    Saludos

    Ricardo

  31. Héctor Velis-Meza Dice:
    28 de Diciembre de 2009 a las 9:32

    Estimado don Ricardo:

    Muchas gracias por su e-mail y pondré mucha atención a su comentario. Saludos cordiales. HVM

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