El vino tinto a 18 grados y el cambio de mentalidad

Por muchos años estuve convencido de que el vino tinto había que tomarlo “chambreadito”, es decir a más de 21 grados. En el pasado, cuando la botella que íbamos a abrir estaba muy fría, la colocábamos cerca de una estufa o chimenea, para que subiera la temperatura del líquido y éste se expresara mejor. Eso pensábamos.

En esta creencia viví despreocupado, porque consideraba que tomar el tinto temperado era un refinamiento que permitía apreciar de mejor manera sus características.

Felizmente soy una persona que puede cambiar de opinión si alguien demuestra que estoy equivocado en mis convicciones y esta capacidad para reconocer los errores son consecuencia de la educación que recibí de parte de mi madre y de los libros que leo.

Hago esta reflexión, porque el año pasado cuando Radio Cooperativa me pidió que participara en el programa “Entre Copas”, que se transmite de lunes a viernes entre 21:00 y 22.00 horas, conocí a tres acreditados someliers: Héctor Vergara, Héctor Riquelme y Mariana Martínez. Coloqué sus nombres en el orden en que los conocí.

Tengo que confesar que trabajar con ellos ha sido una experiencia muy enriquecedora, porque en el plazo de algunos meses demolieron sistemáticamente muchas de las certidumbres que tenía con respecto al vino.

En primer lugar me demostraron que el vino tinto se debe beber a 18 grados. Cuando lo probé a esa temperatura lo sentí muy frío y extraño. Como estaba junto a expertos me reservé mi opinión y esperé algunos días. Pero ellos insistían en tomarlo a 18 grados y al llegar a la radio, solicitaban que los tintos que se iban a degustar se pusieran en el refrigerador.

Durante los primeros meses probé el vino frío, pero seguía pensando que era más agradable “chambreado”, hasta que un día abrí una botella en mi casa y le medí su temperatura: 25 grados. Era un vino reserva y lo encontré intomable. Sentí que mi boca se había inundado de alcohol y la sensación que sentí fue definitivamente desagradable.

Tomé la botella y leí su contra etiqueta. Decía claramente lo siguiente: “Tómese a 18 grados”. Entonces, lo llevé al refrigerador y lo tuve 45 minutos en su interior. Después lo probé y el vino había mejorado sustancialmente. A 18 grados despidió gratamente sus aromas y en la boca esa molesta sensación del alcohol desapareció.

En dos años de programa hemos entrevistado con Mariana Martínez a los más importantes enólogos y someliers del país y ninguno ha dicho que el vino tinto deba beberse a más de 18 grados.

Es muy probable que cuando se creó el vocablo “chambreado”, que viene de la voz francesa “chambre” que significa habitación, la idea haya sido que los vinos tintos se tomarán a la temperatura ambiente que, en aquel tiempo, no debe haber sido superior a 18 grados. Pero con los años, los sistemas de calefacción se fueron perfeccionando y la temperatura de los aposentos de una casa empezaron a elevarse por sobre los 25 grados. Por otro lado, los vinos tintos chilenos subieron su grado alcohólico hasta los 14.5 grados.

Cambiar un hábito es muy difícil, porque hay que luchar contra creencias muy arraigadas en el modo de ser de las personas. Muchas veces decía Marcel Proust que “la persistencia de una costumbre está generalmente en relación directa con lo absurdo de ella”. Por su parte, Montesquieu repetía “que nada agravia tanto a los hombres como ir contra sus costumbres”.

Esta última afirmación la ponen en práctica numerosos garzones de restaurantes. Cuando solicito que pongan el tinto en el refrigerador o en una cubetera con hielo, me miran espantados. Algunos me han recordado sutilmente que estoy ordenando vino tinto y que lo que estoy pidiendo es un despropósito. Incluso, he notado que algunos de mis acompañantes se siente incómodos, porque aunque me encuentran razón, creen que los vecinos de mesa me van a mirar y decir para sus adentros: “Otro chusco que no sabe tomar”.

Hace unos días, en una tienda un señor me aseguró que el vino tinto se toma tibio. Y no hay más que hablar. No supo decirme por qué. Yo le pedí que hiciera la prueba de beberlo a 18 grados. Nada más que eso. “Haga la prueba, pero no una vez, sino que varias”, le recomendé. “Sobre todo -agregué- hágalo en verano”. Me miró dudoso, pero me prometió que lo haría. No sé cómo le habrá ido, pero un  día de éstos lo voy a visitar para preguntarle.
En todo caso, en los mejores restaurantes a los mozos no hay que pedirle que enfríen el tinto; lo sirven como corresponde, a la temperatura que sugieren las viñas y… el sentido común. Nunca me voy a olvidar que un enólogo nos dijo en una oportunidad que nunca olvidáramos que el vino es una bebida y… que tiene que refrescar.

Por lo menos, en mi familia, hoy se toma el vino tinto a 18 grados. ¡Y cómo lo disfrutamos!

Gracias Mariana por haber sido tan insistente con este tema. Gracias Héctor Vergara y Héctor Riquelme por haberme sacado de un error.

22 Comentarios para “El vino tinto a 18 grados y el cambio de mentalidad”

  1. Roberto Valdes Dice:
    30 de Noviembre de 2009 a las 10:56

    Por años nos reímos de los argentinos porque tomaban vino tinto helado. En una visita que hice a París, hace ya varios años, pedí vino tinto y lo sirvieron frío. Y eso que estábamos en invierno. En algunos restaurantes de nivel medio hacia abajo de nuestro país se resisten a servir el tinto a 18 grados, porque los dueños de los rastaurantes les enseñan a los mozos que el tinto se sirve tibio. Incluso hay una variedad, el pinot noir que se bebe a 12 grados. En definitiva, los chilenos somos porfiados y no nos gusta cambiar o nos cuesta demasiado. Y algunos de los más porfiados son los dueños de restaurantes que lo único que les falta es calentar el vino, como si fuera “navegado”. ¡Güen dar!

  2. Carlos Pabst Dice:
    30 de Noviembre de 2009 a las 11:39

    Aunque su argumentación está avalada por tres someliers, me resisto a tomar el vino tinto a 18 grados. En mi casa siempre se ha tomado chambreado y así se seguirá tomando, aunque todos los enólogos y someliers digan que soy un troglodita. Salud.

  3. Ernesto Pinto Dice:
    30 de Noviembre de 2009 a las 17:37

    ¡Difícil, difícil, difícil! No hay nada más porfiado que un chileno, que se apega a sus costumbres como una lapa. ¿El vino tinto a 18 grados? Casi revolucionario. Usted siempre se embarca en propósitos perdidos. Nos habla de las bondades del buen lenguaje, todos lo felicitan y seguimos hablando como las pelotas. Ahora se ha propuesto refinarnos el gusto. Otra causa perdida, porque los chilenos no bebemos vino, lo trasegamos (o tragamos). No distinguimos entre un cartoné y un embotellado. Incluso he hecho la prueba de taparle los ojos a unos amigos que se dicen buenos conocedores del vino y no han sido capaces de distinguir entre un tinto y un blanco, cuando están a la misma temperatura.

  4. Hernán Eduardo Dice:
    30 de Noviembre de 2009 a las 23:39

    Estimado amigo, ¿cómo te las arreglas para tener tantos “followers” en Twitter? Ya superaste los 2.500 seguidores. Felicitaciones. Salud con un tintoco a 18 grados. ¡Una delicia!

  5. Oscar Dice:
    30 de Noviembre de 2009 a las 17:58

    Desde que empecé a beber el tinto frío comencé a disfrutar plenamente el vino. Es cierto lo que usted dice. Los vinos actuales se acercan a los 15 grados de alcohol; eso significa que se beben sobre los 20 grados, el alcohol hace desaparecer las singularidades del vino. Un vino tibio, en verano, es simplemente un asco, pero un Merlot entre 16 y 17 grados es un agrado. Se bebe con fruición y la boca se hace agua. Es de esperar que los dueños de restaurantes, que son muy duros de mollera, entiendan que no pueden seguir ofreciendo el vino tinto chambreadito.

  6. Isaías Romero Dice:
    30 de Noviembre de 2009 a las 23:22

    Me alegro de que se haya acostumbrado a beber tinto a 18 grados, pero tratar de que los chilenos lo hagamos es tarea imposible. ¿Cómo desterrar un hábito tan arraigado? Los hábitos se adhieren fuertemente a nuestra manera de ser y es muy difícil cambiarlos. Es muy probable que el vino tinto a más de 20 grados sea una porquería, pero creo que vamos a seguir bebiendo una porquería, porque somos demasiados tozudos y como leemos poco, no tenemos abierta nuestra mentalidad a los cambios.

  7. Eliana Quezada H. Dice:
    30 de Noviembre de 2009 a las 12:05

    Cuando era chica se decía que los vinos tintos eran para el invierno y los vinos blancos para el verano. En esa época sólo existían tintos y blancos y nadie hablaba de variedades. También, en ese entonces, uno ponía el tinto al lado de la chimenea o de la estufa para entibiarlo. Ese ritual era un clásico y por eso resulta tan difícil convencer a la gente que el tinto debe tomarse frío, porque a 18 grados se percibe frío. Por lo tanto, los argentinos tenían razón cuando tomaban el tinto enfriado.

    Hay muchos mitos que giran en torno al vino. El otro es que los pescados deben comerse acompañados de vino blanco. Mentira. Hay tintos que acompañan muy bien a los productos del mar.

    Todos estos errores nacen de la siberbia del chileno, que repite como papagayo lo que le dicen, pero no se da el tiempo de averiguar o conocer las razones. Es un defecto del carácter nacional y consecuencia de la comodidad que brinda la ignorancia.

  8. Miguel Rivera Dice:
    30 de Noviembre de 2009 a las 22:13

    ¿Vino tinto a 18 grados? ¡Qué raro!

  9. Elías Dice:
    30 de Noviembre de 2009 a las 8:38

    Nunca he podido disfrutar de un té helado. No creo que pueda acostumbrarme a un vino tinto fresco. Sorry.

  10. Carolina M. Dice:
    30 de Noviembre de 2009 a las 13:53

    Ahora entiendo porque me cargaba el vino; sobre todo el tinto. Lo bebía y lo sentía demasiado alcoholizado. Me molestaba la sensación que me dejaba en la boca. Hice la prueba de probarlo a menor temperatura y lo encontré diferente, más pasable, incluso más agradable. En una de esas, mucha gente prefiere la cerveza porque refresca. Creo que el vino tinto también debería refrescar.

  11. Gerardo Dice:
    30 de Noviembre de 2009 a las 19:17

    No es primera vez que alguien comenta que el vino tinto hay que tomarlo frío. En los hogares no hay problemas, pero convencer a los garzones y a los dueños de restaurantes de que hay que ofrecerlo a 18 grados es tarea de titanes. Los que toman el vino tibión, que es un asco, son como Hermógenes Pérez de Arce que jamás le va a encontrar un mérito a Piñera.

  12. Esteban Dice:
    30 de Noviembre de 2009 a las 17:19

    Los vinos baratos, además, se pasan mucho mejor si se sirven fríos. Se disimula la mala calidad.

  13. Raul Dice:
    30 de Noviembre de 2009 a las 18:56

    Hace unos días usted publicó este texto sobre el vino y empecé a intentar beber el tinto frío. Al principio lo sentí extraño, pero con el pasar de los días la sensación helada se ha ido transformando en algo más o menos grato. Lo que ocurre es que por años nos enseñaron que el vino tinto se bebe tibio y cómo nos sacamos más de cien años de esa costumbre. Ese es el gran tema: el hábito de tomar el tinto chambreadito. Le daré una oportunidad al vino a 18 grados. Saludos.

  14. enserra Dice:
    30 de Noviembre de 2009 a las 22:16

    Al comienzo, cuando preguntamos a que temperatura debíamos guardar los vinos en nuestra bodega de transferencia la respuesta categórica de los expertos fué a 18 grados, una temperatura al parecer ideal para la conservación de los vinos. Me refiero a esto porque al comprar un vino la mayoría de los consumidores no guarda un vino tinto sin descorchar en el refrigerador en la creencia que tendrá un temperatura muy baja para consumirlo. Entonces sería coherente pensar que el vino tinto se consume a la temperatura ambiente del lugar de consumo, o sea más o menos entre 18 y 24 grados en esta época. Ahora una vez servido algunos lo envuelven con sus manos y lo mueven suavemente de manera circular para llevarlo a la temperatura de connsumo ideal.

  15. Antonino del Canto Dice:
    30 de Noviembre de 2009 a las 19:02

    Enserra dice que el vino tinto se consume más o menos a la temperatura ambiente del lugar donde se está. Se olvida que cuando se hizo esta recomendación la temperatura ambiente de las habitaciones era más o menos de 18 grados y que el vino tenía menos alcohol que ahora. Antes, los tintos chilenos tenían 11.5 grados y hoy tienen aproximadamente 14 grados. Esta es la razón lógica por la que los vinos tintos se recomieda tomarlos a 18 grados. No creo que se equivoquen tanto los enólogos y someliers del país cuando recomiendan beberlo a 18 grados. Me encantaría que un auténtico experto en vinos dijera lo contrario y lo explicara. Yo, mientras tanto, lo tomo a 18 grados.

  16. Butler Dice:
    30 de Noviembre de 2009 a las 16:24

    Es muy probable que mucha gente joven prefiera la cerveza al vino porque esta bebida es más refrescante. El vino chambreado es intragable, sobre todo en verano, porque despide demasiado alcohol y adormece la boca en vez de estimularla y hacerla salivar.

  17. Aldo S. Dice:
    30 de Noviembre de 2009 a las 21:22

    Vino tinto a 18 grados: ¡jamás!

  18. Ernesto Pinto Dice:
    30 de Noviembre de 2009 a las 10:01

    Vinto tinto a 18 grados. ¡Siempre!

  19. Carlos Dice:
    30 de Noviembre de 2009 a las 20:01

    Beba el vino como más le agrade. Si gusta a 18 grados, bien. Si lo prefiere con dos o tres grados más,bien. El vino es para disfrutarlo, y esa debe ser la opción principal, por lo cual el gusto de cada persona es una cuestión a respetar. ¿A todos les gusta el asado bien cocido?. No, otros lo queremos más jugoso, con menos tiempo de cocción. ¿A todos les gustan los mariscos?. No, algunos gustan mejor de otras comidas. ¿Todos deben beber el vino a 18 grados?. Por supuesto que no. Abran una botella de tinto, compártanla con familiares o amigos y disfrútenlo. Si un contertulio expresa “¡Está bueno el vinito!”. Bien. De eso se trata.

  20. Guillermo Dice:
    30 de Noviembre de 2009 a las 12:24

    Seguramente tiene razón en su recomendación, más aún si viene de expertos. Pero toda regla tiene su excepción. A mí personalmente me encanta los olores que se expresan en tintos jóvenes al chambrearlos. De todas maneras hay que considerar que el tema organoléptico tiene que ver con el momento de cada cultura.

  21. Rosita Dice:
    30 de Noviembre de 2009 a las 15:29

    Para mi del vino de uva, el vino blanco es el más rico de los suaves, y el vino tinto de los fuertes.

    Saludos,

    Rosita

  22. Gonzalo Donoso Dice:
    30 de Noviembre de 2009 a las 11:28

    Bueno, como siempre el pueblo siempre tuvo la razón, y está fue despreciada. Basta con observar el tradicional borgoña, o cualquier versión del arreglado, para comprobar que un vino heladito puede ser delicioso, incluso si este es tinto.

    En todo caso, el tema de la temperatura también es muy importante en el café, aunque este sea un simple café en polvo: Por favor, no lo sirva a 100 Cº.

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