La Feria del Libro me obligó a pensar por qué escribí “Malas palabras con historia”

Todos los años, en estos días, vivo un proceso más o menos parecido. Publico un nuevo libro, participo en su difusión y presentación y cumplo con el rito de firmar ejemplares en la Feria Internacional del Libro.

Este año fue algo diferente a los otros, porque tuve dos presentaciones: una en la Feria de Santiago y otro en la Feria del Libro de Los Andes, donde me presentaron el alcalde de la ciudad, Mauricio Navarro Salinas y el periodista Hernán Morales Silva.

Nunca me había presentado una autoridad y fue muy grato descubrir que el alcalde había leído mi libro con detenimiento; sus comentarios fueron oportunos, divertidos y demostraron mucho conocimiento sobre el lenguaje coloquial.

En esta oportunidad, edité un libro que indaga en los orígenes de las malas palabras. Y, en las dos oportunidades en que me presenté en público, me preocupé porque había niños presentes. Expliqué a los padres de qué se trataba el libro y agregué que si estimaban que no debían escucharme, era el momento de retirarse. Nadie lo hizo y en Los Andes, al terminar mi intervención, el alcalde me animó a conversar con los asistentes. La primera pregunta me la hizo una niñita de unos seis años. Me consultó qué era un flaite. La segunda la formuló una adolescente que quería saber cómo había manejado el tema del pudor con este libro.

Más tarde, un señor quiso saber si había una contradicción entre mi quehacer como autor de volúmenes sobre el lenguaje y este título que, aparentemente, se alejaba de lo que yo hacía habitualmente.

Fue una pregunta fundamental.

Creo que yo soy un contador de historias y mucha gente aprende con estas historias, pero debo confesar que mi finalidad nunca ha sido la de enseñar. Cuando yo preparo un programa de radio y televisión o escribo un libro, mi propósito es uno solo: hacerlo lo mejor posible. Cuando hago clases, trato que los alumnos sientan que no estoy haciendo clases. Tampoco ando corrigiendo a la gente que habla mal. No practico la censura ni la corrección (en el sentido de rectificación) ni soy un fundamentalista del lenguaje. Pero con “Malas palabras con historia” siento que hubo una intención: la de contar el origen de las palabrotas que más utilizamos, para conocerlas, familiarizarnos con ellas y así no usarlas.

La primera edición de este texto se agotó en las bodegas de Feria Chilena del Libro y de Ediciones Cerro Manquehue y la Editorial Bibliográfica Internacional vendió todo lo que llevó al Centro Cultural Estación Mapocho. Los ejemplares que quedan son los que están en las librerías. Y una vez más, numerosos ejemplares fueron comprados por los papás para sus hijos y a todos ellos les escribí en la dedicatoria que mi esperanza es que no empleen estos vocablos. Me ha costado entender porque los niños se entretienen con mis textos.

En definitiva, éstas fueron tres semanas intensas de Feria del Libro y fue muy alentador ver tanta gente recorriendo los pasillos de la antigua Estación Mapocho y que hubiera llegado a este recinto una figura tan importante de las letras latinoamericana como Carlos Fuentes que, una vez más, demostró que en los grandes hombres el talento va de la mano de la gentileza.

Si el entusiasmo me sigue acompañando, espero entregar a la brevedad la actualización de “Vicios en el lenguaje del chileno”. Con Hernán Morales Silva hemos tenido que revisarlo completamente, porque muchos de los vicios que aparecen en sus páginas… ya no son vicios.

18 Comentarios para “La Feria del Libro me obligó a pensar por qué escribí “Malas palabras con historia””

  1. Sergio Dice:
    18 de Noviembre de 2009 a las 14:26

    Aprovecho este espacio para consultarle por la palabra sustentabilidad. ¿Qué significa exactamente? Gracias de antemano.

  2. Raúl Dice:
    18 de Noviembre de 2009 a las 14:29

    Bueno su comentario y aclaración. Creo que estamos abusando del mal lenguaje. Es desagradable escuchar groserías a cada momento. Su libro cuenta la historia de las palabras más groseras de nuestro lenguaje, pero después de conocerlas uno lo piensa dos veces antes de emplearlas.

  3. Juan C. Dice:
    18 de Noviembre de 2009 a las 22:45

    Los papás no abandonaron la sala con sus hijos, porque los cabros chicos seguramente le dan cancha, tiro y lado a usted con las malas palabras. Probablemente dan cátedra y sus profesores son precisamente los papás.

  4. Lavinia López Dice:
    18 de Noviembre de 2009 a las 23:22

    Es de esperar que los papás que compraron sus libros para sus hijos le hagan caso a usted y le enseñen a sus hijos a no decir groserías.

  5. Pedro Matus Dice:
    18 de Noviembre de 2009 a las 22:24

    La Feria Internacional del Libro, por fin se está convirtiendo en un evento de gran categoría. La presencia de Carlos Fuentes prestigió este encuentro anual del libro.

  6. Leo Araneda Dice:
    18 de Noviembre de 2009 a las 22:54

    ¿Es idea mía, pero entre el público que aparece en la fotografía de la presentación de su libro, en la segunda fila, aparece Denisse Malebrán? ¿Es ella o se parece mucho a ella? Yo soy un gran admirador de su música.

  7. Héctor Velis-Meza Dice:
    18 de Noviembre de 2009 a las 23:03

    Estimado Sergio, la palabra sustentabilidad no está registrada en el Diccionario de la Lengua Española. Si lo está sustentable que significa lo siguiente: “Que se puede sustentar o defender con razones”. Saludos.

  8. Lester Troncoso Dice:
    18 de Noviembre de 2009 a las 15:11

    La Feria Internacional del Libro ha crecido sustantivamente pero todavía hay que seguir mejorando algunos aspectos. Para llegar a las salas donde se realizan las presentaciones hay que subir escaleras mal iluminadas y estrechas. Para colmo las subidas a las salas están muy mal señalizadas. También hay que preocuparse de que asista público a los actos más relevantes. En algunas presentaciones penan las ánimas. Finalmente hay que ordenar el sistema de invitaciones, porque las editoriales invitan por e-mail, pero en la puerta no se aceptan este tipo de invitaciones. Son detalles, pero hay que pensar en ellos.

  9. Angel A. Dice:
    18 de Noviembre de 2009 a las 15:25

    Menos mal que este año vino Carlos Fuentes a la feria de Mapocho, pero no cabe duda de que a este encuentro anual le faltan grandes figuras.

  10. Blas Torres Dice:
    18 de Noviembre de 2009 a las 16:13

    ¿Va a visitar la feria del libro de Talca? Dese una vuelta por esta tierra donde conoce a tanta gente.

  11. Eugenio A. Dice:
    18 de Noviembre de 2009 a las 12:10

    No sé qué decir de la Academia de la Lengua, pero cómo es posible que acepte cualquier palabra. Ha registrado garabatos, vulgaridades, obscenidades y estupideces. Ahí tienen usted, que va a tener que rehacer su libro sobre los vicios de lenguaje, porque muchos de ellos ya no son vicios. ¡Válgame Dios!

  12. Renato Dice:
    18 de Noviembre de 2009 a las 21:11

    Sigo siempre sus programas, pero hoy lo divisé en Urgencia de la Clínica Santa María muy afligido, cuando lo trasladaban a Rayos X. Espero que no sea nada delicado y que se recupere pronto. Ánimo.

  13. Petar Dice:
    18 de Noviembre de 2009 a las 21:59

    No he podido encontrar su último libro en librerías, ése de las malas palabras. ¿Dónde lo puedo encontrar? Gracias.

  14. Sergio Méndez Dice:
    18 de Noviembre de 2009 a las 12:49

    Eso es lo malo, que el lenguaje evoluciona y lo que antes era mal visto, la Academia Española ahora lo celebra. Eso produce confusión e inseguridad. ¿Lo estaré diciendo bien? se pregunta uno muchas veces, porque hoy día no se está seguro de nada.

  15. Jimena Dice:
    18 de Noviembre de 2009 a las 11:08

    ¿Por qué los diccionarios también recogen las malas palabras y las incorporan a sus páginas? Siempre me ha llamado la atención que los diccionarios incluyan garabatos. Yo pienso que no deberían incluirse, a lo mejor estoy equivocada, pero los diccionarios son para hablar bien.

  16. Héctor Velis-Meza Dice:
    18 de Noviembre de 2009 a las 11:10

    Efectivamente, el libro “Malas palabras con historia” estuvo agotado algunos días, pero ya se está reponiendo en librerías.

  17. Simón H. Dice:
    18 de Noviembre de 2009 a las 22:36

    En mi casa siempre cuando pasaba algo malo, mi madre gritaba a todo pulmón ¡por la Santa Tecla! ¿A qué tecla se refería? ¿Existió alguna santa con este nombre tan raro? Si lo sabe, deme una mano con la respuesta. Gracias

  18. Héctor Velis-Meza Dice:
    18 de Noviembre de 2009 a las 20:14

    Respuesta

    Tecla de Iconio, la famosa Santa Tecla fue una santa que vivió en los primeros del cristianismo. Fue una devota seguidora de San Pablo. Está considerada como una de las primeras mártires cristianas. Se le recuerda el 23 de septiembre.

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