Archive for Junio, 2009

El lenguaje del mal tiempo

Viernes, Junio 19th, 2009

Recopilación de definiciones

Chubasco

El sustantivo chubasco nace de la voz portuguesa “chuva” que significa lluvia.

El chubasco es una lluvia corta, recia y con mucho viento.

Aguacero

Golpe de agua. De manera figurada: es un golpe dado con agua. Por ejemplo, con un balde.

Lluvia fuerte, intensa, repentina, abundante y de poca duración. Si lo sorprende sin paraguas de seguro que se moja entero.

Chaparrón

Lluvia recia de corta duración.

Pero un chaparrón es también una reprimenda (represión vehemente).

Chaparrón es una voz onomatopéyica; nace del ruido que hace la lluvia al caer sobre las plantas. Ese rudi es chap.

Clima

Conjunto de condiciones atmosféricas que caracterizan una región.

Pero también clima se puede utilizar como sinónimo de ambiente. Ejemplo: clima intelectual, clima preocupante.

“Klima”: superficie inclinada de la tierra.

Tiempo

Estado atmosférico del día. De “tempus”, intervalo, duración.

Duración de las cosas sujetas a cambio.

Precipitación

Arrojar desde un lugar muy alto.

Agua que procede desde la atmósfera, que se deposita sobre la superficie de la tierra en forma sólida o líquida.

Garúa

Viene del portugués dialectal “caruja” que significa niebla  persistente.

Temporal

Tiempo de lluvia persistente con vientos de fuerza extraordinaria.

Tempestad

Tiempo de lluvia persistente en el mar con vientos de fuerza extraordinaria.

Huracán

Viento impetuoso y temible que causa destrucción. Se usa en las zonas tropicales del Océano Atlántico.

Ciclón

Huracán en el Océano Pacífico.

Tifón

Huracán en el mar de China.

¿Cuáles son las palabras más groseras y desagradables de la lengua castellana?

Lunes, Junio 8th, 2009

Estoy terminando de escribir un libro que se llamará “Malas palabras con historia”. Será el lado B de “Palabras con historia”, que publiqué por primera vez en 1993.

En este texto, no sólo se incluirán groserías, sino que también aquellos vocablos que producen incomodidad, irritación, disgusto, temor o angustia. Llevo varios meses haciendo la selección de estas voces, pero siempre alguien me sorprende con una buena sugerencia.

¿Cuáles son las palabras más groseras, desagradables y feas de la lengua castellana? Si alguno de ustedes tiene alguna sugerencia, les ruego, por favor, hacérmela saber por esta vía.

Las malas palabras, por lo que he investigado, no son propias de la sociedad moderna. Los antropólogos han conseguido determinar que numerosos pueblos primitivos tenían prohibido pronunciar determinadas palabras. Eran los llamados términos tabú, voz polinésica que significa sagrado o consagrado, en primera acepción, y peligroso, prohibido e impuro, en segunda acepción.

Muchas voces prohibidas no eran groserías ni nada por el estilo, sino que simples expresiones que la costumbre no permitía articular: nombres de dioses, nombre de la suegra, nombres de difuntos, por citar algunos ejemplos. Las violaciones a la prohibición constituían un acto de impiedad que podía originar consecuencias desagradables y severas. Las sanciones podían ir desde la pena de calabozo, en Siam, hasta la condena a muerte, entre los guajiros de Colombia.

Aun cuando siempre se ha sabido que las palabras son sólo el nombre de las cosas, también siempre se ha admitido que algunas cosas pueden existir o llevarse a cabo pero que, como afirman numerosos estudiosos, no se pueden nombrar. La costumbre no lo permite. En este ámbito, caen las malas palabras, las groserías y los garabatos en la sociedad moderna.

Por lo tanto, la palabrota es lo que viola las reglas de la concordia social. Es la expresión o interjección que se sale de un libreto unánimemente aceptado y que nos recuerda aquello que no debe verse ni escucharse. Sabemos que las malas palabras son malas porque son obscenas. Y son obscenas -de acuerdo a los estudiosos del comportamiento social- porque nombran sin hipocresía y sin eufemismos lo que no debe mencionarse nunca en público. Estas palabras poseen, para colmo, un poder imaginativo: representan en la mente el órgano o escena sexual aludida, en la forma más clara y fiel.

GARABATOS o GROSERÍAS

El diccionario prefiere el vocablo palabrota, que define como dicho ofensivo, indecente o grosero. Un garabato, de acuerdo al diccionario, es un palo con un gancho en la punta que se emplea para coger fruta que está muy alta, en el árbol. También es escritura mal trazada. Sólo la acepción número once establece que el garabato es una palabrota.

Por su parte, grosería es una descortesía, es una falta grande y grave de atención y respeto. Viene del latín “grossus”, que es grueso, espeso. En la actualidad, la sociedad estima que la mayoría de las malas palabras, por lo general, hacen mención a ciertas partes de la anatomía humana, a sus secreciones y residuos o a conductas que suscitan deseos sexuales. Por ejemplo, los niños tienen su primera aproximación, a este lenguaje, con la palabra caca, el residuo humano más normal del hombre. “Caca, no se come”, “Caca, no se toca”, “Caca, es feo”, les repiten insistentemente los padres a sus hijos más pequeños cuando los quieren alejar de algo. Éstos, a temprana edad, empiezan a comprenden que el sustantivo caca no se debe pronunciar en público y, a ninguno, se le ocurriría decir en la mesa, ya más grandes, “permiso, voy al baño a hacer caca”. ¡Se hace, pero no se pronuncia! Antiguamente existían eufemismos para decir esto mismo. Las señoras muy pudorosas y recatadas decían: “Permiso, voy a poner un telegrama”. Y partían presurosas a defecar. En cambio, la gente más desenfadada anunciaba: “Voy a Pichilemu” y si la diligencia era más avisaban que iban “…a Chicago”.

Quedo a la espera de algunas palabrotas.