Archive for Mayo, 2009

Estoy cabreado

Lunes, Mayo 25th, 2009

La historia de la expresión cuyo origen
me demoré seis años en encontrar.

“Dichos, frases y refranes con historia: versión
recargada”
vuelve a las librerías.

Hace algunos años me convertí en un obsesivo del origen de las palabras y de los dichos y refranes. Descubrí que no me interesaba conocer el significado, sino que la génesis. No me interesaban las explicaciones, quería conocer la historia, cómo se había generado un vocablo o una frase. Todo comenzó cuando inesperadamente descubrí que los sustantivos testimonio, testigo y testimonio eran una derivación de la voz testículo. Lo que más me sorprendió era cómo se relacionaban estos vocablos y la historia que los unía. Así comenzó una entretención que me ha mantenido felizmente ocupado desde 1993.

Primero publiqué “Palabras con Historia” (1993) y, desde ese año, este libro no ha dejado de editarse y comercializarse regularmente. Luego vino, por sugerencia de Radio Cooperativa, “Dichos, frases y refranes con historia” (1996) que tampoco ha dejado de imprimirse de manera periódica y que ya superó los 40 mil ejemplares de venta. En este volumen aparece la historia de la expresión “estar cabreado”; me demoré seis años en encontrar el episodio que originó esta exclamación de fastidio y sólo en el año 2002 pude incorporarla a sus páginas. Éste es, sin duda, el volumen que más rápidamente se agota. El año pasado tomé la decisión de detener su publicación y lo sometí a una revisión. Esta semana apareció nuevamente en las librerías y presenta algunas diferencias con las ediciones anteriores. Se agregaron más historias de frases y aumentaron sus páginas.

Las frases, dichos y refranes con historia que figuran en estas páginas, corresponden básicamente a una recopilación de lo realizado frente al micrófono de Cooperativa. Las expresiones que aquí aparecen, previamente se examinaron al calor de una conversación risueña y estimulante con dos de los pilares del programa de aquel entonces: Cecilia Rovaretti y Rodolfo Baier bajo la supervisión periodística de Verónica Franco.

Quizás el secreto de que una instancia cultural en radio hubiera dado tan buen resultado, descansaba en el hecho de que los conductores del espacio recibían el libreto minutos antes de ir al aire. Por lo tanto, nunca conocían el tenor de las respuestas y, por ende, el asombro que invariablemente terminaban demostrando era auténtico. Cecilia y Rodolfo siempre fueron los primeros en sorprenderse y ellos, con esta actitud, representaban fielmente al oyente, que esperaba encontrar naturalidad, sencillez, sentido común y una gran dosis de espontaneidad en lo que se les relataba. Pero, también, es importante destacar que la complementación de este volumen fue consecuencia de las numerosas consultas que la gente que escucha radio hace llegar, a diario, a los estudios de Cooperativa, parea formular las preguntas más insólitas e inesperadas.

Esta nueva edición del libro, que se publica cuando cumplo 60 años,  mantiene lo aparecido en las impresiones anteriores, pero agrega un material nuevo; revisa con ojo crítico lo ya publicado, añade nuevas historias, complementa las anteriores y enriquece su contenido sin perder la coloquialidad, que es la característica esencial de los programas radiales. En el año 2003, este título se convirtió en una de las diez obras de no ficción más vendidas en el país.

En versión recargada de “Dichos, frases y refranes con historia” se indaga en la crónica desconocida, curiosa, divertida e inesperada que permanece oculta detrás de un refrán, frase o dicho popular. El propósito concreto no es interpretarlos o desentrañarlos, sino que explicar su origen. La idea siempre ha sido pesquisar el anecdotario encubierto y clandestino; aquello que muy pocos saben y que apenas llegó a nuestro siglo, en páginas perdidas de algún libro o en un documento.

Por ejemplo: ¿Cuál es el origen de la expresión coloquial vale callampa? ¿Qué significa  exactamente? ¿Tienen alguna relación las cabras con la frase estar cabreado? ¿Por qué a los amantes furtivos les llaman jocosamente patas negras? ¿Alguna vez se doraron las píldoras para engañar a los enfermos? ¿Los marinos calvos o con el pelo muy corto, tenían alguna oportunidad de sobrevivir si caían al agua, en siglos pasados? ¿Existió, alguna vez, la mítica marca chancho? ¿En alguna oportunidad pretérita se habrán mascado las lauchas?

¿Qué es un cluster?

Miércoles, Mayo 20th, 2009

La subsecretaria de salud, Jeannette Vega explicó en una declaración que “lo que está ocurriendo en Chile, es que como hay un cluster que partió en un colegio, todos los casos siguen estando relacionado a ese cluster”.

¿Qué quiso decir la autoridad?

Cluster es un término de la lengua inglesa cuya traducción literal al castellano podría ser racimo o grupo. En este caso, también se podría haber dicho que existe un foco localizado en un colegio. Foco es un sustantivo que el Diccionario de la Lengua Española define del modo siguiente, en su segunda acepción: “2. Lugar real o imaginario en que está como reconcentrado algo con toda su fuerza y eficacia, y desde el cual se propaga o ejerce influencia”.

Darse vuelta la chaqueta

Lunes, Mayo 11th, 2009

Me han consultado reiteradamente por la historia de la expresión “darse vuelta la chaqueta”. Me imagino la razón por la que me formulan esta pregunta con tanta insistencia, así que aquí va la respuesta.

A quienes inesperadamente se cambian de bando político o varían su pensamiento, se les dice que “se dieron vuelta la chaqueta”. Ejemplos en el mundo llenarían varios tomos y quizás bibliotecas especializadas sólo con este tema. Esta frase, que por lo general se emplea en forma despectiva, habría sido acuñada en tiempos de la Reforma Religiosa, hacia el siglo 14, en Europa. Fue una época de discusiones teológicas vehementes y de violentos enfrentamientos armados. Como quienes apoyaban las causas de Roma y de Martín Lutero lucían casacas de distintas tonalidades, antes de pasarse de una facción a otra, tomaban la precaución de ponerse la chaqueta al revés, para que no los identificaran como enemigos y corrieran peligro de muerte. A ese simple acto de deserción, en aquel entonces, se le habría llamado “volverse la casaca” o “darse vuelta la chaqueta”, que es la forma como en la actualidad se emplea esta locución. Algunas personas igualmente utilizan figuradamente con este mismo propósito las expresiones “darse una voltereta” o “darse una vuelta de carnero”. En todo caso, estas frases usualmente se emplean con sentido peyorativo.