La invasión de los teléfonos móviles
Martes, Julio 29th, 2008Los teléfonos móviles han invadido todos los ámbitos de nuestra vida y su timbre de llamada nos persigue hasta los lugares más insospechados.
¿Por qué, hoy día, tanta gente no puede prescindir del celular y lo utiliza con tan poco criterio?
¿Cómo es posible que tantas mamás, sabiendo que sus hijos están en clases, los llamen por teléfono? Y lo peor de todo, es que los hijos responden e interrumpen a los profesores. Cuando se les llama la atención, contestan que la llamada era urgente. Desde que los celulares llegaron a las aulas, todas las llamadas que han interrumpidos mis clases han sido urgentes. ¿Qué es urgente hoy día? Todo es urgente: No te olvides que tu tía viene a comer. Compra un kilo de pan cuando regreses. Tómate la vitamina. No te saques la bufanda que hace frío. Se te quedaron los guantes de lana. A tu hermano le bajó la fiebre.
¿Cuándo se debe apagar el teléfono móvil? A fines de 1999, con David Enríquez y Hernán Morales Silva publicamos un libro que titulamos Buenas maneras en el siglo 21. En aquel volumen dedicamos un capítulo al teléfono y sugerimos las oportunidades en que se debe desconectar. Por ejemplo, se debe apagar en los restaurantes, consultas médicas, reuniones, salas de cine y espectáculos en general, aulas de colegios y universidades, conferencias y cuando se está de visita. No hay nada más inoportuno y desatinado que responder una llamada cuando el médico está auscultando al paciente o que un alumno o un profesor contesté un llamado telefónico en plena clase. Es obvio que si los últimos responden, los estudiantes se van a sentir autorizados a hacerlo.
En una comida, donde uno está invitado, contestarlo es una vulgaridad. Si se va a recibir una llamada de “extrema urgencia” (alguien enfermo, por ejemplo), se debe advertir previamente a los dueños de casa que se está esperando una llamada y se ofrecen disculpas anticipadas. Si uno está de visita y necesita que lo ubiquen desde la casa, se recomienda dejar el teléfono fijo de la residencia donde uno va a estar.
El teléfono móvil se ha convertido en un indicador de las conductas sociales y de las prácticas de urbanidad en el siglo 21.


