Archive for Junio, 2008

Los productos diets no siempre son para mantener la línea

Jueves, Junio 26th, 2008

Los alimentos diet y light, con esta denominación, surgieron en la década de 1980, cuando se  empezó a emplear la sacarina en reemplazo del azúcar y más tarde se siguió con el aspartamo; en aquel entonces, estos productos comenzaron a penetrar en el mercado dirigidos principalmente a quienes querían bajar de peso.

La locución light, en inglés, tiene varios significados. El primero es luz, pero también quiere decir encender, alumbrar, iluminar, ligero, con poca seriedad. En el caso de los productos dietéticos, el vocablo light -que responde a una estrategia de marketing y publicidad- se emplea en su acepción de ligero; vale decir, comida ligera o bebida ligera.

Por su parte, la palabra diet puede causar confusión en los compradores. Algunos consumidores podrían ser inducidos a creer que la voz inglesa diet significa adelgazante, en circunstancias que un alimento es dietético cuando presenta modificaciones en su constitución acostumbrada, lo que no necesariamente significa que sea restringido en calorías.

El vocablo diet significa dieta y en los envases de comida se debería especificar claramente para qué tipo de dieta se recomienda ese alimento, porque existen muchas variedades: hipercalóricas, hipocalóricas, vegetarianas, macrobióticas, mediterránea, monótonas, disociadas, terapéuticas, líquidas, etc. Con el fin de proteger a los consumidores de falsedades y desorientaciones en las rotulaciones de determinados productos, en Argentina ya no se permite emplear el término diet en las etiquetas y en la publicidad de los alimentos, porque de acuerdo a esta explicación un producto diet perfectamente podría ser para engordar.

Tenemos presidenta mujer. ¡Plop!

Martes, Junio 24th, 2008

Desde que Michele Bachelet fue elegida Presidente de Chile es usual escuchar y leer en los medios de comunicación la expresión tenemos presidenta mujer. Esta frase encierra un vicio de lenguaje muy generalizado en nuestro país: el pleonasmo.

En el lenguaje escrito y hablado, se le llama redundancia o pleonasmo a la repetición innecesaria de palabras o ideas que significan lo mismo. Muchas personas utilizan esta figura defectuosa de construcción de manera consciente; lo hacen con el propósito de darle más expresividad a lo que están diciendo. Pero, la mayoría de las veces, esta manera de expresarse obedece a descuido, desconocimiento o precariedad en el uso del lenguaje.

Manifestar en público que tenemos presidenta mujer revela desidia intelectual; es equivalente a decir subir para arriba, bajar para abajo, salir hacia fuera, hace un tiempo atrás, hemorragia de sangre, mendrugo de pan, hazaña muy importante, frente de mal tiempo, volar por el aire, etc. En este caso, es obvio que si se habla de presidenta se trata de una mujer. ¿O usted ha sabido del caso de una presidente hombre?

Lo que sí ocurre en Chile es que la señora Bachelet, legalmente, es Presidente de la República, porque así lo establece la Constitución. Por lo tanto, también es correcto referirse a ella como señora Presidente.

Trabajo y sufrimiento

Lunes, Junio 23rd, 2008

¿Se ha preguntado usted alguna vez porqué, en algunas oportunidades, se sufre trabajando?

Trabajar significa ocuparse física o mentalmente para producir o alcanzar un objetivo. Es aplicarse con desvelo y cuidado a la ejecución de alguna cosa. Trabajar supone esforzarse, sufrir por conseguir algo como, por ejemplo, bienestar para la familia y seguridad en el futuro.

El origen del verbo trabajar es muy curioso y tal vez resulte inesperado conocer su raíz. La palabra trabajar encuentra su origen en la voz latina tripaliare cuya traducción es torturar.

La locución tripaliare, a su vez, viene de término tripalium, que significa tres palos, por los tres maderos cruzados que formaban un instrumento de tortura de los romanos; a esos maderos se sujetaban las víctima y eran sometidas a tormento.

Los vocablos trabajo, trabajar y trabajador nacen de un término latino cuyo sentido implícito es el de sufrimiento y dolor. Por esta razón, cuando usted se sienta agobiado por los quehaceres, por el exceso de responsabilidades laborales y descubra que no está disfrutando de su trabajo, no olvide que esta palabra  y tortura pertenecen a la misma familia.

Clima y tiempo no significan lo mismo

Jueves, Junio 19th, 2008

Reiteradamente se confunden los significados de las palabras clima y tiempo.

Se le llama clima, al conjunto de condiciones atmosféricas que caracterizan una región (temperatura, precipitaciones, viento) y, también, a la temperatura particular de cada país. En cambio, para referirse a las condiciones atmosféricas del día, lo correcto es usar el sustantivo tiempo.

La voz clima nace de la locución griega “klima“, que significa, en esa lengua, superficie inclinada de la Tierra; a su vez, la palabra tiempo surge de la voz latina “tempus“, que quiere decir intervalo, duración.

Un clima tiende a mantenerse estable en una región a través de los años, pero el tiempo varía de manera permanente.

¿Cada cuánto tiempo renueva usted su diccionario?

Martes, Junio 17th, 2008

¿Cada cuánto tiempo renueva usted su teléfono celular… su computador… su televisor… o su automóvil?

¿Cada dos años… cada tres… cada cinco?

Para usted, actualizar la tecnología de sus artefactos y renovar aquellos elementos propios de la vida diaria debe ser algo natural. No se cuestiona porqué lo hace. Simplemente los cambia, para estar lo más sincronizadamente posible con la modernidad.

Pero… ¿cada cuánto tiempo renueva usted su diccionario? En realidad, debería preguntarle si lo hace o lo ha hecho alguna vez, desde que compró el último.

Al igual que nuestros artículos electrónicos, el diccionario deberíamos cambiarlo, como mínimo, cada diez años, porque el lenguaje también evoluciona, sufre transformaciones, cambia el significado de algunas palabras e incorpora nuevas voces a sus páginas.

Por ejemplo, si usted, en el año 2001 hubiera cambiado su diccionario de la Real Academia Española, se habría enterado que los verbos funcar, lorear y lesear ya tienen existencia oficial, porque fueron incorporados al léxico como chilenismos; al igual que las palabras mariguanza, majamama, litreado, popó, tambembe y condoro, entre muchas otras. Sabría, además, que el vocablo cahuín cambió su significado antiguo de borrachera… al nuevo de intriga y situación confusa.

El lenguaje evoluciona permanentemente; esa es una de sus características esenciales. Lo que antes significaba una cosa, hoy puede significar otra. Recuerde, que hasta la década de 1970 el sustantivo concertación  sólo quería decir contienda, disputa y que, hasta hoy, mantiene esta definición en su tercera acepción.

Entonces, ¿no cree usted que el diccionario también debería renovarse cada cierto tiempo?