Francisco Vidal: De “vocero peleador” a “niño bueno”

25 de Febrero, 2010

La evolución de Francisco Vidal ha sido notable. Sus responsabilidades en los gobiernos de la Concertación ya son parte de la historia reciente.

Su participación como Ministro Secretario General de Gobierno fue su momento de gloria, donde su locuacidad se hizo carne, al estilo de los grandes oradores del foro romano.

Desde allí disparó con fuerza y puntería hacia la oposición. Utilizó el sarcasmo y la ironía como pocos. No le dio tregua a los partidos de derecha. Quería demostrar que era un concertacionista de tomo y lomo, y qué duda cabe, como diría el presidente Lagos, lo hizo con maestría.

Como profesor de Historia que es. Al final de camino se encontró con la cartera de Defensa. Estratégica para cualquier gobierno.

Y ahí, en los últimos días del ejercicio de poder, decidió demostrar que ya no es el mismo. Su decisión de sacar certificado de “chico bueno”, la plasmó despidiendo a 46 funcionarios del ministerio. Para ello se valió del correo
electrónico, así que muchos recibieron la “mala nueva”, mientras estaban de vacaciones.

Pero, le salió gente al camino. El subsecretario de Guerra, Gonzalo García, según supe, consideró improcedente la medida. Y se anuló. Pero Vidal es perseverante. Insiste en demostrar que es más “papista que el Papa”. Hay que limpiar el escenario para las nuevas autoridades.

Ni siquiera se lo han pedido. Pero él, es un hombre de iniciativa. Su actitud no responde a ningún instructivo. Se sabe que el nuevo gobierno podrá cambiar gente, nombrar la que sea necesaria para sus propósitos.

Eso nadie lo desconoce. Está dentro de las atribuciones de los nuevos gobernantes. Pero 46 es más que un número. Se trata de personas, profesionales, que han trabajado lealmente en las funciones asignadas. Y se merecen un mínimo respeto.

¿Qué sentido tiene semejante accionar, cuando el 11 de marzo se debería definir por las nuevas autoridades?. Un dato: ningún otro ministro ha imitado al inefable secretario de estado.

¿Estará haciendo mérito?

Discurso de Sergio Campos al recibir la Orden “Gabriela Mistral”

11 de Febrero, 2010

Cooperativa.cl comparte con ustedes el discurso del periodista Sergio Campos, luego de ser condecorado con la Orden al Mérito Docente y Cultural “Gabriela Mistral”, en el grado de Gran Oficial.

Autoridades, queridas amigas y amigos:

En pleno bicentenario, sopla el viento de las buenas nuevas con un galardón inesperado, que me sorprende porque no lo busqué, no lo gestioné ni tampoco tiene su origen en trenzas palaciegas, lo que me hace suponer que el merecimiento está, antes que todo está.

Es el año del V Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), que reunirá en marzo de 2010 en Valparaíso (Chile) a más de 200 ponentes de todos del países hispanohablantes y de otras zonas del mundo, que -bajo el lema América en lengua española- analizarán la situación y retos del español. El Rey de España y la Presidenta de Chile inaugurarán esta cita en la que se rendirá homenaje a cuatro grandes figuras chilenas: los premios Nobel Pablo Neruda y Gabriela Mistral, y los poetas Gonzalo Rojas y Nicanor Parra.

Se trata de un momento hermoso y trascendente en que a 200 años nos permiten valorar lo que la lengua española supuso en la configuración de las repúblicas hispanoamericanas. Y también, de manera específica, lo que América ha aportado a la lengua española, que ha sido un enriquecimiento formidable en el campo lingüístico y de la creación. En ese marco los numerosos exilios que en las más variadas direcciones se han producido en el mundo hispanohablante han servido para fomentar un trasvasije de experiencias cívicas, sociales y culturales, a veces ignoradas y que, sin embargo, han tenido una gran trascendencia.

El español es hoy, con sus más de 450 millones de hablantes, la tercera lengua más hablada en el mundo, después del chino y el inglés, y todo indica que el crecimiento demográfico continuará a lo largo de este siglo. Es el idioma oficial de una veintena de países y se ha convertido en la segunda lengua de comunicación internacional.

Es ahí donde la convergencia como maestro y periodista resulta motivante por la expresión más profunda que eso significa en el campo de la cultura y la comunicación.
Por eso tengo la secreta esperanza que prospere la iniciativa que está impulsando el periodista Manuel Fuentes, con la creación de la Fundación del Español Urgente (Fundeu), en Chile.

Según la Unesco, es la cultura la que da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es la cultura que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden.

Esta concepción hace rato que estaba seriamente cuestionada y ahora con las nuevas autoridades que se harán cargo del país, entramos a un túnel peligroso que por supuesto constituye una grave amenaza para la cultura.

La periodista Graciela Marín, en su memoria de título de la Universidad de Chile, es elocuente.

Cito: “Los medios de comunicación son el tablero en donde los intelectuales deben ajustarse a nuevas reglas, editoriales e institucionales, donde importa, no tanto lo qué se discute, sino cuanto vende, o qué tan popular es”. Ya tuvimos un anticipo del futuro que nos espera, cuando nos dijeron que habrá votaciones populares para calificar las expresiones intelectuales y artísticas. Algo así como en los circos de los tiempos del Imperio Romano.

Quienes participamos en el proceso educativo, primero, enseñando a leer y escribir, después en la enseñanza media auscultando los inmensos campos del saber y ahora, hace más de 10 años, en el aula universitaria, tanto en la Usach como en la Universidad de Chile, tenemos el privilegio de participar en un proceso multidireccional, para formar periodistas.

El hecho de transmitir conocimientos, valores, costumbres y formas de actuar constituye un fenómeno dinámico, de una acción comunicativa, cuya riqueza se dimensiona a través de la palabra. Pero no sólo eso: está presente en todas nuestras acciones, sentimiento y actitudes, como lo expresa el filósofo Jurgen Habermas.

Los profesores sabemos que la educación formal es el canal por el que las nuevas generaciones asimilan y aprenden los conocimientos, normas de conducta, formas de ser y formas de ver el mundo de generaciones anteriores, creando además otros nuevos. Pero hoy día los medios, especialmente audiovisuales, ejercen gran influencia con sus contenidos.

Pero al mismo tiempo los niños y los jóvenes tienen una mirada reflexiva y crítica de la sociedad. Una de sus manifestaciones más potentes, que deberíamos examinar, es su desinterés por ejercer ciudadanía.

Un bloguero en Cooperativa.cl, me dice esta semana: “Algo más de 3 millones de chilenos deciden quien nos gobierna y los otros 14 millones de ciudadanos, estamos obligados a acatar esa voluntad minoritaria”.

Por eso nos duele profundamente la crisis de calidad que vive la educación chilena y que desgraciadamente viene acompañada de una inequidad, que terminará provocando la dominación de muchos, por unos pocos.

La gravedad de problema se grafica en los voces de ideólogos, que hoy tendrán un papel importante, que propician la entrega de un “cheque” a las familias más carenciadas, para que “compren” educación para sus hijos, donde ellos quieran.

La libre circulación de las ideas, el desarrollo de la cultura y la creación de conocimiento, enfrentan un grave desafío frente a la pauperización mediática y al sentido instrumental, que sectores sociales y políticos conservadores le asignan.

Los intercambios de información están severamente cuestionados, en medio de una globalización unipolar.

La interacción entre las personas está cada vez más atomizada, ya que si bien las nuevas tecnologías facilitan una comunicación multidireccional, aún no es posible generar fenómenos sociales que modifiquen sustancialmente estructuras caducas o dañinas para las mayorías.

Las denuncias del fraude en la elección Bush, el giro electoral del 11-M en Atocha, constituyen la excepción a la regla, en un mundo dominado por el intercambio comercial y la subsecuente dependencia.

Lo que viene en el Chile del Bicentenario, constituyen un desafío no sólo para profesores y periodistas. Es la tarea urgente para la sociedad en su conjunto.

Hay dos puntos que me inquietan profundamente en este momento en que me siento interpelado por los chilenos para levantar la mirada, en el marco del bicentenario.

La excesiva concentración de la propiedad de los medios escritos, con una sola mirada de la sociedad y una televisión homogénea con franjas similares de contenidos, que no dan respiro a los telespectadores y sus posibilidades de elegir. Siempre hay más de lo mismo y de dudosa calidad en general.

Un colega periodista de Valparaíso me comentaba, no hace mucho, acerca del trabajo de los canales en los tiempos que vienen. Se supone que los crímenes, violaciones, ultrajes, asaltos a mano armada, estafas desde las cárceles, por mencionar algunos hechos, desaparecerán por arte de magia de las pantallas.

¿Habrá otra representación de la realidad?…Cada uno de nosotros podrá establecer su estadística y comparar con el tiempo reciente. Y ahí veremos si las aprehensiones del colega porteño, tenían sustento real.

La falta de regulación en la radiodifusión tiene en estado crítico las emisoras nacionales ya que permitió que una transnacional, se apropiara del espectro radioeléctrico y pusiera en marcha prácticas desleales soterradas, ofreciendo compensaciones tarifarias que los demás radiodifusores, no puede ofrecer. Ni siquiera la libre competencia funciona.

Ni que hablar de las radios de regiones.

La Televisión Digital Terrestre (TVDT) que se debate en el Congreso Nacional, es todo un desafío.

El gran temor de las empresas de televisión, es que habiendo más canales, con la misma torta publicitaria, tendrán menos recursos y por eso hacen presión sobre los parlamentarios, para obtener ventajas sustantivas.

Acerca de la aspiración de las regiones, las universidades y organizaciones no gubernamentales, de tener una expresión televisiva, con sentido cultural y educativo, hasta ahora, aparece en el proyecto de ley, como un cúmulo de buenas intenciones. Ni que hablar del financiamiento y el reparto de la señales.

Mi afán no es transformar esta jornada en un encuentro pesimista. Muy por el contrario. Se trata de incitar a la deliberación, a tomar decisiones en nuestras instancias y ejecutar acciones que apunten a cambiar los aspectos negativos de políticas arbitrarias y antidemocráticas.

La condecoración que se me ha otorgado, lleva el nombre de una mujer visionaria y tremendamente valerosa que enfrentó el machismo fascista de Mussolini, que en su momento nos habría parecido una locura, ya que el Duce estaba en pleno ascenso.

La divina Gabriela, que nos enseñaron egoístamente asociada a los “piececitos de niño azulosos de frío…”, tiene una dimensión todavía semioculta pero de gran envergadura para muchos chilenos.

Formaba en la escuela de la vida para la docencia, decidió formalizar estudios en la Escuela Normal Nº 1 de la calle Compañía, entre Chacabuco y Matucana, en la puerta de Quinta Normal.

De allí partió a recorrer Chile de punta a cabo y se abrió al mundo como una rosa de corazón ardiente.

Siendo muy distinta en muchos aspectos, trasformó a José Martí en su maestro. Encuentra que el cubano se entrega al mundo, tiene un amor profundo por América y tiene una potencia originalísima en la expresión.

Dice la Mistral: Martí es el orador por antonomasia del continente. Cuando se lee su prosa, se siente voz. No hay sin duda, en América española, un hombre que ha dicho sentencias más medulares, más nobles y más bellas, de tanto amor por el hombre y el destino de nuestros países…”.

En 1930, le duele en el alma la muerte de Juan Carlos Mariátegui. Lo honra como “noble maestro de la juventud peruana”. Y habla de su interés por el indio de estas tierras, que es su propia causa.

Se siente mestiza como Rubén Darío.

Admiró el afán libertario de Sandino, y cuando el presidente Hoover de Estados Unidos, lo llamó bandido, Gabriela exclamó: “Para mí Sandino es todo un héroe”.

Y no sólo eso, reclama apoyo latinoamericano, cuando dice: “Sandino, según parece, no ha visto llegar hasta hoy los mozos argentinos, chilenos, ecuatorianos, que son su misma carne y que le deben una lealtad temeraria y perfecta que solo la juventud puede dar”. ¿Dónde está la naturalísima, la lógica Legión Hispanoamericana de Nicaragua?

Dice la Mistral del general Sandino: “el guerrillero, es un solo cuerpo nuestro Páez, nuestro Morelos, nuestro Carrera y nuestro Artigas…”.

Cuando Tacho Somoza, ordena asesinar a Sandino, Gabriela Mistral, lo maldice públicamente.

Maestra Gabriela, poetisa, trotamundos, solidaria, con conciencia social, gracias por seguir viva entre nosotros…llevaré con orgullo esta medalla que lleva su nombre, para que el tiempo confirme el mérito…

Quizás su ejemplo de vida se puede sintetizar en una frase de la literata insigne, que quiero compartir con ustedes, a manera de interpelación:

Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino.

Sergio Campos de Chile, verano 2010

Piñera buscando hacer historia con su nuevo gabinete

9 de Febrero, 2010

La designación del gabinete tiene dos puntos que merecen la atención. Por un parte, la incorporación de Jaime Ravinet, un demócrata cristiano, con altas responsabilidades políticas como ministro de estado en los gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia. El DC, también fue elegido alcalde de la ciudad de Santiago, representando a la coalición que gobernó el país por 20 años, perdiendo después con Zalaquett.

La gran duda sobre Ravinet, es qué lo llevó a desafiar a su partido, que había amenazado con expulsar a cualquier militante que aceptara cargos de confianza.

Las palabras del presidente subrogante de los DC, diputado Renán Fuentealba, son elocuentes.

¿Será su amargura por su derrota en la última elección de alcaldes? ¿O es que para Ravinet, el gobierno de Piñera es lo mismo que las administraciones de Bachelet, Lagos, Frei y Aylwin?

¿No quería desaparecer de la escena política o a lo mejor pensó que era el único que podía servir mejor a la “causa de la patria” en la cartera de Defensa?

Esto último puede desprenderse de sus declaraciones en el Museo Histórico. Pero su argumento de participar en un gobierno de “unidad nacional”, obliga a plantearse de donde surge esa idea. ¿Acaso hubo una guerra? ¿cayó el gobierno?

¿Necesitamos recuperarnos de una catástrofe? En esas circunstancias se puede fundamentar la constitución de un gobierno de “unidad nacional” o de “reconstrucción nacional”.

Por lo que sabemos hasta ahora, Chile, tiene los mejores indicadores económicos y sociales en medio de la crisis financiera mundial, desatada por los especuladores bursátiles, a los que poco o nada le importan los sufrimientos de la población. Las expectativas son inmejorables. Entonces no sería el caso.

El otro aspecto que parece relevante es la pertenencia y el origen de los nuevos secretarios de estado, donde si bien hay independientes, estos responden a una cultura de valores sustantivamente distinta de que quienes formaron parte de las administraciones anteriores. La diversidad y el pluralismo están ausentes.

Muchos vienen de la academia y de la gran empresa y ahora deberán enfrentar la realidad de ejecutar políticas de estado, cuya articulación tiene una impronta diferente que la existente en el sector privado.

Además de los señalamientos genéricos del presidente electo y la interpelación a los nuevos ministros para un trabajo arduo, sin desmayar, como apuntó, hubo referencias históricas al lugar escogido, para darle una connotación de epopeya a la circunstancia política.

Se notó la ausencia de menciones a los partidos de la nueva oposición, cuyo papel será fundamental, dado que el Congreso Nacional será el escenario donde se darán los debates de las nuevos proyectos. Allí requerirá los votos de demócrata cristianos, socialistas, PRSD y PPD.

Más bien habló del estilo que impondrá en su administración. Habrá que esperar el perfilamiento de las políticas más específicas en salud, educación, trabajo, seguridad ciudadana, inversión… para elaborar un juicio más acabado sobre bases sólidas.

Los desafíos para la nueva oposición en el Chile democrático

4 de Febrero, 2010

La política por estos días se ha centrado en el nuevo gabinete del gobierno que deberá instalarse en el Palacio de La Moneda el 11 de marzo. Mientras el presidente electo arma el puzzle en su espacio veraniego, las especulaciones y conjeturas constituyen la base de comidillo metropolitano, alimentado por las más variadas intenciones.

La lucha interna de los partidos de la Alianza por Chile, por ganar posiciones de poder -cuestión muy legítima- y los aprestos de los partidos de la nueva oposición frente a la eventualidad de que algún militante prominente se ofrezca o acepte un cargo de relevancia en la nueva administración, se nos muestra como lo esencial.

Los jefes de partido, ex presidentes, senadores, diputados, en fin, todos o casi todos tienen posición al respecto. Hay que marginarlos, suspenderlos, desvincularlos, dicen con argumentos contundentes, porque no se puede ser de gobierno y de oposición al mismo tiempo.

Pareciera ser lo más importante para el debate contingente. Pero de la discusión de fondo poco o nada.

Los partidos de la Concertación deberían tomar nota de la derrota electoral, haciendo un trabajo hacia adentro. La dirigencia partidaria y el liderazgo requiere sobretodo prudencia, pero al mismo tiempo es necesaria una postura que incite a la acción y no al inmovilismo.

Llegó el momento de fijar parámetros claros que orienten a la opinión pública acerca del norte de un conglomerado que le dio gobernabilidad a Chile durante 20 años.

Para eso se requiere planear la forma en que impulsará la deliberación, el momento en que adoptarán decisiones y cómo se ejecutarán.

La primera fase tiene su centro en la reflexión donde deberán hacer un minucioso examen de lo obrado y de las conductas asumidas. Tienen que buscar los medios que conducirán al fin, que no es otro, que hacer política, es decir impulsar ideas, programas, proyectos en el contexto de las políticas públicas que el país necesita para seguir avanzando en materias como la equidad, piedra angular del desarrollo con sentido social.

De ahí surge la decisión: Una vez examinados los diversos caminos, decidir los métodos con que actuarán. Deberán determinar como llevar a la práctica lo que les parezca más adecuado para el país, a la luz de sus pensamientos e ideologías.

Finalmente la ejecución es lo fundamental. Es aquello que los chilenos verán en el accionar de los partidos. Aquí deberá imperar la prudencia, aliada con la fuerza (en el Parlamento, en los municipios, en la organizaciones sociales…), que si tiene coherencia, se evitará el desaliento, frente a las dificultades.

Esa es la tarea de los partidos políticos de la Concertación, si quieren cumplir un papel de oposición que sirva a Chile.

Las malas prácticas políticas expresadas en descalificaciones personales, la formación de trenzas para controlarlo todo, como fin último, lanzar nombres de futuros (as) presidenciables, para “quemarlos”, cuando todavía no comienza el ejercicio del nuevo gobierno, no son más que “chirigotas” nefastas para el arte de gobernar. Peor aún, sería mantener un sistema partidario, sin participación real y efectiva de la militancia, sin sentido ciudadano. No basta con hablar de democracia, es necesario practicarla, para que se de en forma natural, la consecuencia.

En suma, la democracia se hace más fuerte, cuando gobiernan los elegidos por la ciudadanía y la oposición hace su tarea con responsabilidad y madurez. Por algo obtuvieron algo más del 48%. Es el momento de contrastar las ideas. Las propias y también con los adversarios, de cara al país.

Sin la secuencia: deliberar, decidir y ejecutar, en vez de partidos políticos, tendremos una montonera, marcada por la incertidumbre. Eso, Chile, no lo quiere, ni lo necesita.

Piñera Presidente

18 de Enero, 2010

Me dice un dirigente de la Concertación: “nos costó tan caro conquistar la democracia, para que un populista de derecha gane las elecciones”.

Pero le digo que en la actual coyuntura hay muchos factores que inciden en la derrota de la coalición que poco tiene que ver con el sacrificio de tantos chilenos que murieron ejecutados, fueron torturados, exiliados. O en el mejor de los casos fueron exonerados.

El escándalo del Transantiago, (por citar un ejemplo) fue una acción desatinada de principio a fin. Pero los grupos de poder influyeron para determinar una acción errada, que incluyó a una empresa, entre otras,  propiedad de un connotado concertacionista, que más tarde no dudó en alinearse con el piñerismo. EL PODER DEL DINERO. De película.

Y así podríamos seguir. La no participación en las decisiones partidarias de aquí, acá, acullá, pesa al final del día.

Por eso es que la Presidenta Michelle Bachelet los asumió como accesorios y adoptó sus propias decisiones. Sin embargo se la jugó a fondo para gobernar.

Ni que hablar  de la forma como se  eligió al candidato. A “los ponchazos” como diría un cronista deportivo. Sin consideración de las opiniones aparentemente minoritarias. Había que pasarle la aplanadora. Era la solución “democrática”, para una tarea, que sin embargo, demandaba renovación y sobretodo proyección.

Frei tuvo decisión y honestidad para asumir el desafío. Los demás hicieron mutis por el foro.

Las trenzas y el clientelismo se terminan abruptamente con la elección de este domingo. Y eso obliga a la renovación.

Buscar a los mejores, dejar fluir las opiniones diversas, motivar la discusión, el debate. Eso le hace falta a la Concertación de Partidos por la Democracia, eso es lo que Chile necesita, mal que mal casi la mitad de los ciudadanos apoyó a Eduardo Frei.

El coraje demostrado  por la concertación, que fue capaz de aunar voluntades desde el centro a la izquierda, representa una obra inmensa que va desde el 40 por ciento de cesantía rebajado a menos de un dígito.

La pobreza cayó en 20 años del 38 por ciento al 13 por ciento. De algo más de US$4.000 de ingreso per cápita vamos en US$14.000. En fin la calidad de vida ha mejorado sustantivamente, aunque la equidad sigue pendiente.

Ni que hablar del respeto hacia la vida humana y las garantías democráticas plenas.. Y eso es mucho. No tiene precio en la bolsa.

Buscar culpables de la derrota es una práctica ociosa para los concertacionistas, pero el ejercicio de la crítica profunda es una necesidad urgente. El ejercicio del poder por 20 años desgasta. Que duda cabe. Pero los principios de una coalición tan amplia, que incluye a socialdemócratas, marxistas, cristianos, agnósticos, ateos…tiene una valor agregado, que se refleja en prácticamente la mitad de los electores.

La recuperación de la libertad es de gran significación para un país que sigue en el tercer mundo, pero que ha experimentado grandes avances en las dos últimas décadas.

Tendrá que surgir una renovación de actores políticos en la nueva fuerza opositora pero también en la nueva coalición gobernante que ahora verá que gobernar es un desafío que no admite ambigüedades ni dobleces.

El movimiento se prueba andando. ¿Cuál será la política de previsión, de salud, de derechos laborales que impulsará el nuevo gobierno?

¿Cuál será la relación entre negocios y política? ¿El presidente  de la república se desprenderá de sus negocios particulares, sin recurrir a figuras fraudulentas sin  mantener la propiedad de sus empresas? No se trata de prejuicios contra los empresarios. ¿Pero que determinará un  Jefe de Estado frente a la aplicación de impuestos u otros intereses que afecten su patrimonio?  Ese es el problema de fondo. Nada personal.

La administración Piñera será un gobierno asimétrico, donde la UDI, tiene dominio en el congreso nacional y según un distinguido parlamentario del partido, la gente más capaz y preparada. Y eso pesa. Gravita. Influye, determina.

Quizás lo más positivo de esta experiencia electoral de los chilenos, es que no hay connotaciones trágicas, pero si trascendentes. Y que tienen que tienen que ver con los más pobres y la clase media.

Una cosa es pontificar acerca de los sectores que dan votos en una elección presidencial, y otra muy distinta se presenta a la hora de gobernar.

El cambio de gobierno no debería traducirse en amnesia colectiva, donde la sociedad pierda la memoria. Muy por el contrario, los que serán oposición deberán trabajar por la profundización de la protección social. Que exista más desarrollo pero con justicia social. Con más empleo de calidad. Que el sistema político sea más democrático, con participación ciudadana y un proceso electoral más representativo. Donde la educación pública recobre el sitial que corresponde en un Chile republicano. Que el AUGE se garantice y se amplíe.

En suma: la oposición deberá articularse, depurarse y asumirse, porque también recibió un mandato ciudadano. Su tarea no sólo será fiscalizar y vigilar. Sus propuestas y su capacidad de diálogo serán observadas con rigor por los chilenos que se sienten con el derecho pleno de exigir a sus representantes.

Por de pronto Frei les dio una lección a los dirigentes de la Concertación cuando citó al británico, premio Nobel Rudyard Kipling: “Hay que mirar los triunfos y las derrotas con la misma cara. Si lo logras serás un hombre”.

Chile frente a su destino: El dilema entre Frei y Piñera

15 de Enero, 2010

La elección presidencial que convoca a más de 8 millones de ciudadanos, nos plantea un desafío de grandes proporciones.

Tenemos que elegir al hombre que gobernará la nación en los próximos 48 meses, lo que parece un tiempo exiguo, si se compara con las tareas que el país demanda a un jefe Estado.

Hace cuatro años estábamos decidiendo en primera y segunda vuelta al presidente de los chilenos, que resultó ser, la primera mujer que gobierna la república en toda su historia.

La abrumadora mayoría, más del 80%, opina que su gestión ha sido sobresaliente. Es que la preocupación por los sectores más postergados de la población, es valorada no sólo por los beneficiados, sino además por otros chilenos que sienten que la solidaridad es fundamental para construir un país con mirada de futuro, pero que no olvida su pasado.

Si uno se guía por el alto nivel de aprobación pública a la Presidenta Michelle Bachelet, los ciudadanos están diciendo que la elección fue acertada.

¿Tendremos el mismo espíritu, en la decisión que tenemos que adoptar?

Somos un país respetado internacionalmente, a pesar de nuestra relativa gravitación económica en el concierto mundial. Es cuestión de ver cómo fue despedida la presidenta en la Cumbre Iberoamericana, realizada en Portugal, o cómo fue la única invitada a la Cumbre Europea, que no pertenecía al viejo mundo, cuando se puso en marcha el Tratado de Lisboa.

Para enfrentar la catástrofe de Haití, el Presidente de Estados Unidos, llamó a la Mandataria, para coordinar con Lula Da Silva de Brasil, la ayuda latinoamericana.

En fin. Hay múltiples muestras del valor agregado que Chile ha sumado en los últimos cuatro años y que desde los comienzos de la década de 1990 para acá, le han cambiado el rostro a este país de casi 17 millones habitantes.

Sin duda que hay problemas pendientes en nuestra sociedad, que requieren debate y solución. Esa es labor del próximo mandatario.

La idea de pensar el perfil del presidente de la nación que tendremos, nos podría llevar a una discusión legítima de muchas horas, pero el tiempo apremia y este domingo hay que decidir.

Lo deseable es que nuestro país elija a un hombre que sea capaz de articular la relación con los organismos de estado y el vínculo con la multiplicidad de organizaciones de la sociedad civil.

Que tenga capacidad de diálogo internacional, resolviendo problemas y no agudizándolos, en fin. Que tenga dotes de estadista.
La aspiración sensata de cualquier chilenos, es que el presidente sea honesto, honrado, franco y con las destrezas suficientes para liderar a Chile, en función de los intereses del país y de los chilenos en su conjunto.

Si el domingo el pueblo se pronuncia teniendo en cuenta estas premisas, entonces se puede mirar el porvenir con tranquilidad y optimismo.

La buena nueva para mas de un millón de personas: Línea 6 del Metro

30 de Diciembre, 2009

El anuncio de la Presidenta de la República, de poner en marcha el proyecto de la línea 6 del Metro, y que favorecerá a más de un millón de personas, constituye una excelente noticia para una ciudad que ve con alarma como crece el parque automotor.

La contaminación, los atochamientos y la neurosis que ya están padeciendo los santiaguinos, encontrará un alivio sustantivo ya que además le quita carga -unos cuatro mil pasajeros por hora- a la demandada línea 1.

Unir ocho comunas populosas de la capital, no sólo se inscribe como una virtud, por el sólo hecho de conectar a otras 4 líneas de Metro, ofreciendo múltiples opciones a los pasajeros, sino que además su construcción será subterránea, donde se contempla la recuperación del sector de Isabel Riquelme, Zanjón de la Aguada, la denominada “Costanera de los Pobres”.

El hecho de cubrir 15 kilómetros en 20 minutos, sin duda que se reflejará entre los 105 millones de viajeros, que en un año podrán apreciar la ganancia en tiempo para sus vidas.

La conectividad terrestre de la capital se amplia, y es indudable que falta mucho por hacer, como la línea 3 hacia el norte, o el eje Irarrázaval, pero desgraciadamente somos un país con recursos limitados y la experiencia demuestra que las decisiones de la empresa han sido atinadas desde que se dio el vamos a este moderno sistema de transportes en los tiempos del Presidente Eduardo Frei Montalva, en la década de 1960.

Sin duda, que una vez más, se trata de un proyecto largamente estudiado, que no sólo irá en beneficio de los simples peatones. Apunta a un público más amplio, que verá mejorada su calidad de vida.

La bacteria asesina que mató a Frei Montalva: El terrorismo de Estado

8 de Diciembre, 2009

El miércoles 27 de agosto de 1980 se me apareció en la mente cuando supe la noticia del procesamiento de 6 sujetos vinculados al régimen militar, por el asesinato del Presidente constitucional de Chile (1964-1970) Eduardo Frei Montalva.

El líder democratacristiano sería protagonista de una protesta de grandes proporciones en el Teatro Caupolicán de Santiago. Contra un plebiscito que pretendía otorgarle legitimidad a la dictadura, mediante la aprobación por secretaría de una Constitución fabricada entre gallos y medianoche.

Esa tarde desde temprano el recinto de calle San Diego fue rodeado por policías uniformados y de la policía secreta, para intimidar a los chilenos que se atrevieran a desafiar las pretensiones autoritarias, de una consulta ciudadana al más puro estilo de las dictaduras más oprobiosas: no habría registros electorales.

Frei había dicho desde Sao Paulo, antes de regresar a Chile, que semejante plebiscito no era más que una maniobra del régimen de facto para perpetuarse en el poder.

Su discurso en el Caupolicán, repleto de chilenos que querían recuperar la democracia, marcó un antes y un después y al mismo tiempo, sin saberlo, Frei Montalva, marcó su sentencia de muerte con la bacteria asesina, que sería diseminada en su cuerpo con una red de complicidad para cometer un crimen “casi perfecto”.

Después de 27 años se nos viene a la memoria la figura del hombre que desafió al dictador a debatir la legitimidad de la convocatoria, en una noche de fervor ciudadano. Ese día trasmitiríamos el discurso a todo el país a través de una red voluntaria de emisoras, ya que el Pro Gran Canciller de la Universidad Católica Jorge Medina negó semejante posibilidad a través de Canal 13.

La Cooperativa tomó sus recaudos y contrató dos líneas telefónicas a la Compañía de Teléfonos de Chile.

Comenzó la transmisión y al poco rato se interrumpió la comunicación por la “línea 1″, pero quedó en al aire la “línea 2″. Rápidamente los agentes de la dictadura detectaron el canal de transmisión y también “lo cortaron”. La radio siguió en el aire, para sorpresa de los censores del régimen que operaban en la impunidad. Eran dos gentiles vecinos que habían puesto sus teléfonos a disposición de la radio, pero al correr de la noche, también fueron detectados y los cortaron uno por uno. Y la radio siguió en el aire.

Lo que no sabían los agentes de seguridad era que la Radio Cooperativa había contactado a otra empresa para transmitir vía microondas, que recién operaba en forma experimental. La transmisión llegó al final sin contratiempos y los chilenos entre el miedo y la esperanza, pudieron escuchar el discurso íntegro, desde el primer acto público masivo, que marcaría una senda para recuperar los valores republicanos, pero que al mismo tiempo, terminaría con la vida del ciudadano Frei Montalva, que se atrevió a desafiar al dictador y los civiles que le acompañaron en la aventura.

El magnicidio ordenado por los dictadores se sumaría a los crímenes contra Orlando Letelier, el Gral. Carlos Prats, Tucapel Jiménez, Bernardo Leighton y su esposa Anita Fresno -quedaron graves en Italia- y tantos otros chilenos, degollados, fusilados sumariamente, lanzados al mar…en fin, en la más grande embestida contra los derechos humanos, que Chile, conoció en su historia.

A Eduardo Frei Montalva le quitó la vida una bacteria asesina, la del terrorismo de Estado. La justicia está diciendo su verdad, después de muchos años. Pero una verdad necesaria.

Los desafíos presidenciales para el Bicentenario

7 de Diciembre, 2009

La renovación total de la Cámara de Diputados y la mitad del Senado, más la elección presidencial, marcarán el destino del país para los próximos 4 años e incluso más allá.

Está claro que cualquiera sea el resultado para la primera magistratura, será necesario buscar acuerdos con la oposición para seguir avanzando hacia un país desarrollado, donde la inequidad sea sólo un mal recuerdo.

El hecho de que el decil más rico de Chile, disfrute del 47% de la torta que produce el país, constituye un motivo de profunda preocupación.

Es un dato que no se puede disimular, ni menos ocultar.

De allí deriva una serie de efectos nocivos que es necesario corregir. Entre otras materias, la calidad de la educación. Si a eso agregamos la creciente atomización de la sociedad, donde la segregación será cada vez más evidente y donde se perderá mixtura social – que era una de las cualidades de Chile – quiere decir que estamos en problemas, como afirma el sacerdote Felipe Berríos.

Los más de 8 millones de electores tienen amplia libertad para elegir entre los 4 postulantes a la Moneda.

A la hora de marcar la preferencia los chilenos deberíamos pensar en aquel que sea capaz de darle gobernabilidad al país.

El presidente que surja de las urnas deberá actuar en concordancia con una categoría de valores que sean compartidos por la mayoría de los chilenos y no grupo de poder, que por muy legítimos que sean, no pretendan imponerse al resto de la población.

El presidente elegido tiene el deber de avanzar con una visión estratégica para alcanzar los objetivos y los propósitos de una sociedad equitativa, más justa y solidaria.

Las metas del próximo presidente sólo podrán cristalizarse en un clima de relativa armonía, cuyo referente está marcado por lo que Chile ha hecho a partir de la recuperación de la democracia.

La ética política es un norte fundamental de todo buen gobernante, y que se pone a prueba en el ejercicio del poder, donde el accionar en la vida pública pasada, es un referente para saber que nos espera con tal cual candidato que busca el favor de la ciudadanía.

Una de las cualidades fundamental del ciudadano presidente deber ser la honestidad. Para eso es necesario, ahora y no después, quien se ha expresado en forma coherente y sincera de acuerdo con valores como la verdad (lo contrario de la mentira y el engaño) y la justicia (lo contrario de la arbitrariedad y la discriminación). Más aún. Nuestro deber cívico es examinar si el candidato de nuestra preferencia se ha comportado concordante con esos principios. Si siente y piensa como dice o es pura mercadotecnia.

Si el chileno que quiere terciarse la banda presidencial es honesto tiene que serlo consigo mismo para empezar. Su respeto por la verdad y las demás personas, su consecuencia con los hechos en forma transparente, nos revelarán un cuadro de honestidad.

Si alguna vez tuvo poder en un cargo público (presidente, ministro, senador y diputado como es el caso que comentamos)   en el ámbito privado o en cualquier entidad, son escenarios para examinar en conciencia, a quien vamos a elegir.

Así podremos decidir bien. A alguien que tenga una calidad humana de excelencia, en una persona a quien podamos entregarle la confianza plena.

Sólo así tendremos un presidente que despeje las dudas sobre la intención de favorecer sus intereses personales, de su sector o de su grupo.

Debemos buscar en las urnas un mandatario que esté pensando en el bien común. En aquellos chilenos que necesitan mejor educación, acceso a la salud plena, vivienda más digna, seguridad ciudadana, salario justo y digno, más y mejor empleo, apoyo para innovación y el emprendimiento.

En suma, Chile necesita un presidente que le garantice gobernabilidad democrática y que al mismo tiempo profundamente honesto.

La paz y amistad se sellan en el Vaticano

30 de Noviembre, 2009

La Presidenta de Chile encabezó la delegación de nuestro país para un encuentro con la historia.

La mediación de Juan Pablo Segundo fue crucial hace 25 años cuando dos países hermanos estuvieron a punto de enfrentarse en una guerra fratricida.

Muchos nombres figuran en la gestiones, pero el rol del Cardenal Raúl Silva Henríquez fue crucial para conseguir los apoyos de otros cardenales del continente, para gestionar, ante la curia romana, la mediación del Jefe de la Iglesia Católica.

El temor del estado Vaticano de fracasar en una empresa de tamaña envergadura, fue un escollo, pero que con esos apoyos, fue rápidamente superado.

Monseñor Silva Henríquez, tuvo una mirada por sobre la contingencia y puso todos sus buenos oficios para alcanzar el objetivo de la paz.

Lo demás es historia conocida.

La Presidenta Bachelet articuló en cinco minutos, ante el Secretario de Estado Vaticano Tarcisio Bertoni, la significación del tratado firmado ante un cuarto de siglo. Los cinco mil kilómetros de frontera que unen para siempre a ambas naciones, los vínculos desde la independencia, la comunidad de intereses económicos y la integración de las fuerzas armadas con sentido pacífico, fueron las claves de su intervención, estructurada para una ocasión tan solemne, donde la mirada quedó clavada en el futuro.

Esa es la impronta de una reunión que debería recogerse por otros vecinos, como Alan García, que busca resolver sus problemas internos amplificando su pretensión marítima.

Debería aprender que la demagogia destruye la democracia y que América Latina, tiene demasiados problemas pendientes, como poner en la agenda conflictos artificiosos que dan cuenta de una politiquería barata , reflejo de la precariedad de ideas.

El encuentro de las Presidentas de Chile y Argentina, bajo el alero del Vaticano, es un referente para un continente que tiene la obligación de cerrar filas para sacar de la miseria a muchos de sus hijos, que todavía no conocen los beneficios de la globalización. Más bien están pagando el costo con hambre, falta de trabajo digno, ausencia de salud y educación y respeto de sus derechos esenciales.