Archive for the ‘Copa América 2007’ Category

El Orinokia

Domingo, Junio 24th, 2007

Nelson Acosta, que suele ser un hombre muy vivo (sagaz, astuto, cazurro, pícaro), intentó solucionar los problemas de convivencia de la selección con una medida muy rioplatense, y por ende, muy futbolera: organizó un asado. Pero no cualquier asado.

La diferencia no estuvo ni en la carne, ni en los choripanes ni en la ensalada. Tampoco en los invitados, que fueron pocos: el jefe de seguridad, algunos soldados de la custodia, el chofer del bus. La diferencia estuvo en el lugar escogido, una pequeña isla en medio del río Caroní, con arenas blancas, vegetación ad hoc y un quincho. Allí, en un universo cerrado y clausurado, sin presencia de periodistas, hinchas ni asesores, lejos de los empresarios y los delegados de la Conmebol, la selección eligió a su nuevo líder.

Mientras eso acontecía, yo visitaba el Parque La Llovizna, un paraíso selvático a 15 minutos del centro que le lleva cataratas, vegetación, monos, tortugas, peces, guayaneros trotando y con sus hijos y… una enorme represa hidroeléctrica. Asegura el guardia que hay, además, anacondas y que hace algunos días una de siete u ocho metros cruzó una de las avenidas a ritmo lento, ante el pavor de unos pocos testigos privilegiados por esta suerte de “Monstruo del lago Ness” que habita a pocos minutos de la segura habitación que ocupo en el Mara Inn.

La selección nacional ya tiene un lugar preferido en Venezuela: el mall Orinokia, un gigante de cemento que promete buenos precios, cine y comida chatarra a cinco minutos del hotel.
 
Puerto Ordaz, para mayor saber, es una ciudad nueva, que tiene apenas 50 años. Nació producto de la planificación ordenada por las empresas mineras, hidroeléctricas y agrícolas de la zona. Está al otro lado del río de San Andrés, el poblado histórico, hoy muy venido a menos. Por eso, conviven con elegancia la vegetación y el cemento, y a nadie parece preocuparle que para generar el 75 por ciento de la energía del país –que es mucha, si consideramos el indispensable aire acondicionado- haya sido necesario construir cuatro centrales –y sus ineludibles lagos- de su río más caudaloso.

Desde La Llovizna se ve el estadio, la represa, un hotel y el centro de la ciudad. Hay una isla de playas blancas –la de la democracia en la selección- en el río, a 20 minutos del centro. Y eso habla de algún respeto por la naturaleza, que acá se hace sentir y fuerte.

Cosas que a los jugadores parece importarles poco, a menos que haya un asado de por medio. Los encargados de la delegación, algo preocupados por el ocio, ya preguntaron por paseos, y la conclusión llegó donde mismo: al mall Orinokia, un gigante de cemento que promete buenos precios, cine y comida chatarra a cinco minutos del hotel.

Después del asado y la coronación de Valdivia, Basay (Ivo, el equilibrio de Acosta, siempre tan reacio a los videos y el análisis de los rivales) se encerró a ver el partido de Ecuador y Colombia en Barranquilla. Los rivales de Chile, clasificados a los últimos dos mundiales, tuvieron una pésima jornada, y me pareció ver una sonrisa más amplia dibujada en la cara del ex magallánico.

Mientras tanto, en la práctica de la mañana –que también se trabaja, hombre- don Nelson esbozó el equipo. Apenas tres incrustaciones (Vargas, Contreras y Mark) en el Colo Colo de 2006. Pero de eso no hablo porque el calvo estratega se enoja, enfurece, estalla, en el nuevo ánimo estrenado en esta Copa: hay mucha gente que lo quiere dañar –nos dice- y que, colateralmente, ese daño caerá sobre la selección.

Mucho análisis para el paraíso en la selva. En Puerto Ordaz se demuestra: es posible avanzar sin hacer mucho estropicio.

El Transvenezuela y la ameba

Viernes, Junio 22nd, 2007

Ya instalados en Puerto Ordaz, nos aprontamos a vivir la más política de las todas las Copas. Jamás en la historia tanto esfuerzo estatal estuvo invertido en el éxito de un evento, y la gigantografía de Chávez se asoma tras cada recodo de los recién inaugurados caminos. Tiene, por lo demás, todo el derecho. El hombre construyó estadios que son un lujo para cualquier país del mundo y puede sentirse orgulloso de eso.

Anuncia el Gobierno, forondo, que vienen 46 buses Marco Polo desde Brasil, no con la torcida de los pentacampeones, sino para integrarse a la primera empresa estatal de transporte público de Bolívar, que se sumarán a otros 100 armados en Venezuela para eliminar unos buses llamados “perreras”, lo que dará una idea de como son. En todas partes se habla lo mismo.

Hoy se inaugura el Nuevo Estadio de Cachamay, una obra de monumental envergadura que despierta la envidia de cualquier amante del fútbol. Hermoso, grande, moderno, techado y alegre. El Gobernador del Estado de Bolívar, Francisco Rangel Gómez, se despacha con una frase que bien podría haber pronunciado cualquier alcalde en Chile: “Queríamos traer a una figura musical de primer nivel para inaugurarlo, pero luego preferimos una fiesta con nuestra propia gente”.

La plata se la gastaron en el recinto, y me parece propio que lo inauguren en una de esas fiestas multitudinarias y locales, con más de 2.500 personas en la cancha, propias del socialismo latinoamericano, que luce hoy tan lejano al nuestro.

Llueve esta mañana sobre Puerto Ordaz, ciudad que no conozco aún, pero que promete ser un festín de parques y vegetación. Me amenazan con unos monos que tiran maní a los turistas, lo que, de ser cierto, marcaría un récord mundial y ratificaría la creencia de que aquí, en Venezuela, por estos días el mundo está al revés. Prometo averiguarlo. Cómo también los temores del Presidente Chávez, quien asegura que los Estados Unidos le quieren boicotear la Copa América. No se me ocurre, hasta ahora, cómo, porque las protestas de mineros, estudiantes y otros gremios son genuinamente criollas.

Lo más entretenido que se avizora será la elección del capitán, donde la “bancada” colocolina tratará de imponer a su candidato: Jorge Valdivia, un líder talentoso pero inmaduro. En la práctica de ayer gozó tirándole pelotazos a los periodistas, fotógrafos y camarógrafos que seguían sus evoluciones en el increíblemente bello Centro Italo-Venezolano de la Guayana.

¿El candidato alternativo? Jorge Vargas, un peso pesado que tiene vasto recorrido en Europa pero desgastado por el peor período de la selección en muchos años, sobreviviente sólido de los planteles tan dramáticamente desjerarquizados en las últimas Copas Américas y las dos eliminatorias pasadas. ¿El cambio light o los liderazgos de viejo cuño? A la larga, todo es política.

El doctor Montes, curtido en este tipo de coberturas, lanza una amenaza con ribetes dantescos: “Cuídense de la ameba”. Dice que está en el agua y, por ende, en el hielo. Lejos, lo más atemorizante. Yo estoy haciendo caso. Agua no tomo.