Un hacker
Como suele suceder, un hacker tiene en jaque a todo el sistema fríamente montado por los chinos para ganar estos Juegos Olímpicos. Ganar en el sentido de sumar más medallas de oro, y en su apuesta había un par de disciplinas que eran claves. El atletismo, donde Estados Unidos cometió tantos errores que facilitó la estrategia, y la gimnasia, donde los locales apostaban a arrasar en el medallero, lo que a la postre consiguieron.
El problema es que China debía ganar sin trampas. O sea, sin la ayuda de jueces, o decisiones cuestionables, o marcas dudosas, porque la prensa estadounidense iba a arremeter allí donde más duele, olvidando, por supuesto, las vigas en su propio ojo. Para mencionarlo, solamente, la empresa que dirimió la estrechísima llegada entre Phelps y Davic en los 100 mariposa era Omega…que tiene contrato con Phelps. Al día siguiente de entregar las fotos con evidente e inexplicable rechazo, la foto con sus ocho medallas y el reloj aparecía en toda la prensa del mundo.
Pero volvamos al hacker, llamado Stryde Hax, quien publicó un documento oficial chino que reproduce el Registro Nacional de Gimnasia 2006, y en el cual aparecen dos de las medallistas de Beijing con sus edades verdaderas, por debajo de los 16 años que establecen las bases. He Kexin, por ejemplo, tendría 14 años y 220 días de edad al momento de ganar el oro. la denuncia, ratificada por el Times de Londres, fue recogida esta mañana por el COI, quien le solicitó una investigación a la Federación de Gimnasia.
Son los Juegos que siguen girando. Con denuncias de muertes en el Tibet, una cerrada lucha por la hegemonía del mundo del deporte y, por supuesto, con un hacker poniendo a prueba todo el sistema. Como para creer que siempre la verdad saldrá a flote.


