Oro puro

Noventa mil personas le cantan el cumpleaños feliz a Usain Bolt, quien acaba de agregarse a una lista de privilegiados que viven en el cielo de los Juegos.
Así como nunca antes alguien gano ocho medallas de oro, jamás un atleta venció en 100 y 200 metros planos con record del mundo en ambas competencias. Ni Jesse Owens, Ni Carl Lewis en su mejor momento. Bolt, quien hasta hace poco manejaba un Honda Accord y que soñaba con ganar dinero para irse a vivir a las colinas como su ídolo Azafa Powell, ya es el símbolo del atletismo en los Juegos, junto a Isimbayeva, la reina más cool de Beijing, quien compitió sin mirar a sus rivales y se subió a un podio donde, de haber podido, sus compañeras la habrían empujado.
Mientras Bolt aún celebraba su record, un funcionario chino, Zhao Domgming, director de Actividades Culturales del Comité Organizador, confirmaba que las medallas de Beijing son las más puras de toda la historia. El oro es de 99,9 y la plata lo mismo. Y agrego que el material fue provisto por BHP Billiton, la empresa australiana que extrae sus minerales de Chile, que entrego 1304 kilos de oro, 1340 kilos de plata y 6930 kilos de cobre de alta pureza.
Hoy, mientras escribo, hay tres chilenos en competencia simultánea, y me pregunto a quienes habrán privilegiado los doctores, si es que se decidieron a ir. En todo caso, reflexiono sin mala leche: hay dos atletas en el Nido, por lo que un medico alcanza para ambos. Como suele suceder, cuando mas se necesita uno no hay. Si fuéramos políticos de la Alianza, diríamos que es la crisis sectorial. Impresentable desde donde se lo mire, es seguro que los médicos del Coch no suponían que una maratón acuática podía ser de alto riesgo, aunque, en rigor, solo Kristel abandonó.
Llueve y fuerte sobre Beijing, y la noticia del momento es que la delegación española -encabezada por la Reina Sofía- esta enfada con la organización porque no los dejaron llevar brazaletes negros, ni rendir un minuto de silencio antes de cada prueba donde participaran los hispanos, que pretendieron hacer un homenaje a las víctimas de Barajas.
Solo los dejaron izar la bandera a media asta en la Villa.
Es triste, pero es lógico. Si hubiera que haber rendido homenajes habría sido a los miles de muertos en Georgia. O a los niños que murieron de hambre en África mientras se disputaban los Juegos. O a tanta gente que muere por causas injustas en el mundo y que solo reciben un homenaje de sus atletas al momento de las declaraciones. Como González, que le dedicó su plata a los que sufren en Chile.
Por eso, las manifestaciones están prohibidas en los podios. Salvo la de SuperSteiner, el pesista austriaco nacionalizado alemán que subió a recibir su medalla con la foto de Susan, su esposa muerta en un accidente carretero julio. Y aun así las autoridades se molestaron con los jueces del deporte que permitieron la situación.
El deporte no se toca, dijeron, con otras manifestaciones porque genera confusiones. Igual, Steiner le rindió homenaje a su mujer, que resultó una inspiración para levantar 258 kilos de pura emoción.
Oro puro. De la mejor ley.


