Los mercenarios olímpicos

Bahrein ganó su primer oro olímpico.

Rashid Ramzi, flamante ganador de los 1500 metros, se envuelve en la bandera y arranca una tímida vuelta olímpica, que interrumpe luego. Ramzi no es de Bahrein, es marroquí, y sabe que ganará una enorme cantidad de dinero por su éxito, que debe gritar bajo bandera extranjera, pese a ser uno de los discípulos favoritos de El Guerrouj, uno de los más grande atletas de su tierra natal.

Nueve de los diez atletas de Bahrein no nacieron en el pequeño pero millonario territorio árabe. En rigor, sólo Rakia Al Gassra es oriunda, y corre feliz con su buzo que le cubre la cabeza y le deja libres sólo la cara. Campeona de Asia, clasifica fácil en los 200 metros planos, y agradece orando.

Distinto será el caso de Maryan Jusuf Jamal, nacida en Etiopía bajo otro nombre. Perseguida por sus ideas políticas al pertenecer a una tribu opositora al gobierno, solicitó asilo en Suiza y luego adoptó la bandera de Bahrein para competir y ganar el Mundial y ahora participar en los Juegos Olímpicos en los 1500 metros planos. Aunque le obliguen a competir bajo los estrictos códigos religiosos musulmanes que suponen, entre otras cosas, cubrirse totalmente.

Etíopes, marroquíes, ugandeses y un jamaicano representan ahora a un millón de personas que quiere triunfos y figuración internacional. Tareq Mubarak Taher se llama en realidad Dennis Kipkurui Sang. Cuando joven falsificó su edad para ganar competencias junior, pero ahora compite por Bahrein con la esperanza de recuperar el crédito y la gloria en los tres mil metros con obstáculos.

En estos Juegos se repite la escena del Mundial de Fútbol o la Eurocopa. Muchos africanos o descendientes representan a países desarrollados por conveniencia o convicción. Pero nada más claro que lo de Bahrein para reflejar las nuevas tendencias.

“Si no lo tienes, cómpralo”, parece ser la consigna en un mundo donde todos comprenden que no basta con el talento para llegar a ser medallista. Los recursos están, los petrodólares compran lo que escasea, pero la verdad sigue siendo una sola. El festejo de Rashid Ramzi fue muy tibio. Cuando el discípulo de El Garrouj soñaba con la gloria, llevaba otra camiseta puesta.

2 Comentarios para “Los mercenarios olímpicos”

  1. francisco estrada Dice:
    20 de Agosto de 2008 a las 15:26

    Por dios qupe bien logrados tus post.No sólo transmites o sé cuántas horas en directo, mezclando trivia, humor, conocimiento del deporte, rigor periodísitco sino que además escribes columnas que emocionan e invitan a repensar temas, sin que se note el cansancio. Tremendas felicitaciones Aldo x tu trabajo. Te ganaste 100 patos pekines.

  2. Ivan Saint-Anne Dice:
    20 de Agosto de 2008 a las 17:24

    Felicitaciones Aldo por el blog, tus relatos y anécdotas emocionan realmente, sobre todo a mi que viví dos años en China. Se nota que ves debajo del agua y mas allá de lo que los anfitriones quieren mostrar a Occidente. Coincido también con tus opiniones vertidas a la revista “El Sábado” acerca de la “asquerosidad milenaria”, diste en el clavo como es habitual con tu asertividad. Te recomiendo pruebes los tallarines fritos o “chau mien”, y el chancho con salsa agridulce o “guo bao rou” (muy parecido al costillar cantones chilensis). Puede que los nombres no coincidan, sobretodo el segundo plato, ya que a veces estos cambian de región en región.

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