La Reina

La Reina Sofía, que es una dama muy educada y que jamás pierde la compostura, aplaudió con efusividad a Rafael Nadal, un tipo fuera de la norma incluso para los cánones deportivos. Dueño de un físico privilegiado, no sólo tiene músculos, sino también cabeza.

Según él, no hace pesas ni gimnasio, sino sólo elástico. Y juega Play Station que es un gusto, al decir de sus amigotes que lo siguen por el circuito. Hace apuestas y es un chico correcto, que es respetado por sus rivales y elogiado por la Reina, que le dedica también una frase a Fernando González: “es un chico tremendo que me divierte mucho jugando al tenis”, dice antes de aplaudir con alma de soberana.

González lo obliga a dar la vuelta, porque el Rafa se quería ir a los vestuarios, y envuelto en una bandera, el español que nos amargó la fiesta, se prepara para la noche más feliz de su vida: se acostará como campeón olímpico y se levantará como número uno del mundo.

Será Nadal, en mi criterio, quien cierre el momento más brillante del tenis chileno. Esta plata de Fernando es la última cima de una generación como no habrá otra en el deporte chileno, integrada por el Chino, Massú y nuestra flamante medalla de plata. Nos han divertido, nos han emocionado, nos han convencido de que se puede.

La Reina, en las tribunas del Court Central, disfruta con emocionada compostura del mejor momento del deporte español. Llegará el día en que miremos atrás y nos preguntemos, con nostalgia, si seremos capaces de ser más de lo que hemos sido.

Deje su Comentario