Achinados

De las polémicas que se viven en Beijing, hay varias bien artificiales.

Los chinos, por ejemplo, dicen que los estadounidenses develaron los trucos de la ceremonia de inauguración para aguarles la fiesta. Reclaman porque sus canales de televisión dan el medallero con el total acumulado, y no con los oros como es costumbre. Y detallan en los diarios las “falsedades” en que han incurrido en la cobertura de los Juegos.

Los estadounidenses contraatacan denunciando que las campeonas del mundo de gimnasia –y que desplazaron a su propio equipo- tienen menos edad de la que declaran, para así eludir la prohibición a niñas menores de 14 años de participar en la competencia. “Tienen aún los dientes de leche”, dice ante las cámaras la entrenadora de las norteamericanas.

Y, desde la imparcialidad, es evidente que la lucha periodística es dura. Mientras los yanquis luchan por consolidar a Phelps y el Dream Team como las grandes figuras, los locales hacen caso omiso de los mencionados, para privilegiar a sus ganadores, lo que parece bastante obvio. Pero en el marketing del evento, habrá que esperar para ver como contrarrestan la inmensa imagen del nadador más ganador de la historia.

La última de las polémicas es insólita. La poderosa selección española de básquetbol realizó una fotografía promocional antes de viajar a Beijing. Lo hicieron “achinándose” los ojos, lo que despertó la furia de…los periódicos de Los Angeles y Nueva York, con una premisa bastante discutible: que el aviso es racista y que Pau Gasol, la principal figura de los ibéricos, juega en los Lakers. “California alberga a una gran comunidad china que merece las disculpas del jugador”, reza un columnista, en una arenga tan afiebrada como absurda.

Los españoles reaccionan de la peor manera posible: “no quisimos hacerle daño. Fue todo con buena intención”. Así no le ganan a nadie.

2 Comentarios para “Achinados”

  1. Raúl Olivares Dice:
    14 de Agosto de 2008 a las 14:16

    Respecto a la foto del equipo español, no es primera vez que deportistas españoles manifiestan su xenofóbia y después se desdicen o descartan de sus actos. Sí es una ofensa de parte del equipo, de igual forma lo sería si salieran pintados con carbón en alegoría a África, o con cucufato respecto de los israelíes. Es así como se fomenta la discriminación y la xenofobia en España, después no nos podemos extrañar de que entrenadores de fútbol traten de monos a los jugadores de raza negra o se den palizas a mujeres latinoamericana en sus calles.
    La xenofobia es una vergüenza y no puede mirarse en menos actos q Schiapacasse califica de absurdos, de hecho no es de extrañar q en su fuero interno don Aldo se haya reído de una nueva burla de deportistas españoles en contra de una raza.

  2. Luis E. Carcamo-Huechante Dice:
    14 de Agosto de 2008 a las 23:40

    Estimados (as):

    ¿Qué premisa es “discutible? ¿La de poner en tela de juicio conductas que auto-evidencian complejos culturales? En mi opinión, la conducta del citado equipo español es una manifestación más de algo típico de los “racismos sutiles” o “naturalizados” en nuestra imaginación colectiva: aquellos que se encubren con la justificación de que “oh, sólo fue un chiste,” o un “oh…, sólo es una expresión de cariño,” para referirse a esos “otros,” los que, por supuesto, son diferentes (racial, étnica, sexual, linguistica o culturalmente). Este hecho pone en evidencia un patrón de conducta que se reitera en multiples expresiones de xenophobia, homophobia o símiles.
    Por cierto, el gobierno chino va a ser “diplomático” y no “mostrarse” ofendido; pero, como sabemos, no siempre los discursos “oficiales” expresan las duras verdades y más bien obedecen a cálculos del momento—especialmente cuando un país como China está en la mira de un mundo occidental que lo exotiza, o que lo tiene bajo (etnocéntrica) sospecha. Tendrán que ser “amistosos,” aún en la ventolera.
    Los analistas deportivos también debieran adoptar cierta reflexión crítica y desarrollar una visión más cuestionadora y cosmopolita a este respecto, especialmente cuando en Chile existen tantas referencias degradatorias hacia los indígenas, los bolivianos, los homosexuales, los asiáticos (o erráticamente llamados “orientales”) o las personas de origen afro.

    ¿No es acaso ésta una oportunidad—la que nos brinda el cosmpolitismo del deporte—de despertarse del aletargamiento mental y cultural?

    Atte.,

    Luis E. Cárcamo-Huechante
    Profesor Asociado
    Universidad de Harvard

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