Un cerdo te mira…

30 de Abril, 2009

El hombre, que finge ser un poco más sofisticado que el resto de los miembros del reino animal, ha vuelto a entrar en conflicto con un vertebrado. Esta vez, el destinatario de nuestro temor es el cerdo. No será la primera ni la última vez en la historia. Para no remontar tan lejos en el tiempo, recordemos la gigantesca incineración de miles de aves de corral y el temor que experimentamos ante la llegada de aves migratorias que podían transmitirnos la gripe aviar. En muchos episodios, los humanos hemos sido responsables de la infección pero como estos procesos son de ida y vuelta, siempre caemos en la tentación de colocar en el banquillo de los acusados a los otros. Algunos capítulos son más complejos, como sucede ahora con el virus de la gripe porcina que tiene ocho fragmentos génicos. Entre ellos, el NA del porcino euroasiático, el NP del porcino norteamericano y el HA del porcino que ya estuvo en la gripe española del año 1918, una pandemia de triste memoria. Así nos encontramos con una recombinación y variación de virus de las gripes porcina, aviar y humana que ofrece notables diferencias con el virus de la gripe porcina del pasado.

Estos brotes, además de las consecuencias que tiene para la salud, pone en jaque nuestras certezas y por qué no decirlo, nuestra soberbia. Nosotros que nos sentimos tan seguros de todo y modificamos el curso de los ríos para aumentar nuestro consumo de energía, que sembramos vertederos a tajo y destajo, que inundamos el espacio de chatarra espacial, que alimentamos artificialmente a los animales, ahora estamos acorralados por la gripe porcina. El miedo se propaga a mayor velocidad que el virus, azuzado por algunos medios de comunicación que encuentran en los porcinos una excelente oportunidad para aumentar los puntos de rating y la venta de ejemplares. Corremos detrás de las mascarillas de papel, cuyo precio las farmacias - con su habitual sentido de la solidaridad- aumentan según la fría ley de la oferta y la demanda. 

Pero, en la medida que somos seres extraños, apenas se hayan enterrado los muertos y sanado los enfermos, retornaremos a nuestro majestuoso trono con la altanería de siempre.

Un elefante en una tienda de porcelana

8 de Abril, 2009

Sabemos que Silvio Berlusconi recomendó a los damnificados del terremoto sentirse como en un camping durante su estadía en los campamentos de socorro. No es la primera vez que el Primer Ministro italiano lanza frases que causan perplejidad y otros hechos señalan que tampoco se toma la molestia de considerar ciertas reglas del protocolo. La reina Isabel de Inglaterra casi queda sorda cuando el millonario llamó a gritos a un participante. Un motivo que llevó a Su Majestad a llamarle la atención en un tono very british. El color de la piel de Barack Obama también le sirvió para echar unas tallas sobre el bronceado permanente del mandatario estadounidense. Hay otras situaciones que el lector podrá apreciar en el sitio www.dailymotion.com escribiendo Silvio Berlusconi. Vale la pena echar un vistazo.

Quizás hay algo de positivo para los latinoamericanos en estos modales groseros de Il Cavalieri. Podemos decir que no sólo en nuestras tierras hay un excéntrico como Hugo Chávez y que en el Viejo Continente también se cuecen habas y precisamente en uno de los países más refinados de Europa. Seguramente algunos dirán que en el país de la bota no es lo mismo el Norte, el Centro y el Sur. Por esa misma razón Berlusconi tiene menos excusas puesto que su cuna es Milán, verdadera capital de ese Norte industrializado y que en materia de moda dicta cátedra. Silvio tampoco viene del proletariado y está lejos de comulgar con la izquierda.Más bien está por excomulgarla y entre sus aliados se encuentra el post-fascismo.

Este abogado, propietario de empresas gigantes e importantes medios de comunicación ha sabido desde su primera victoria electoral en 1994, armar un tinglado con varias fuerzas de derecha para conquistar la preferencia de los electores.Una de las razones de su victoria es haber prometido la unidad en un país donde la rivalidad entre las distintas regiones es secular. Todo esto condimentado con un discurso que promete las penas del infierno para los holgazanes de la burocracia estatal.

Seguramente su fortuna -la segunda de Italia- así como sus triunfos políticos, han contribuido a que actúe con la desfachatez de una persona que cree que todo le está permitido. Coqueto no ha vacilado en someterse a cirugías estéticas e implantes de pelo para contrarrestar el efecto de sus 72 años. Felizmente, todo esto sucede en una democracia y, los ciudadanos en las urnas, tendrán derecho a removerlo o confirmarlo en su cargo. En todo caso, es un personaje al que nosotros deberíamos prestar atención.

Peor el remedio

24 de Marzo, 2009

El asuntito de una farmacia que hizo arreglos con unos cuantos  laboratorios para  esquilmar a sus clientes  da  vigencia a ese antiguo dicho del remedio y la enfermedad. Escribimos esquilmar para salir del círculo vicioso del eufemismo como los  utilizados por Ahumada para explicar su pecado venial. En un comunicado leíamos que existió “la proposición de alzar coordinadamente los valores”…” para un grupo determinado de medicamentos, como solución a esa situación de mercado”.
En realidad, más que rabia siento pena. Los clientes de una farmacia, salvo  los que entran a comprar cosméticos, en su mayoría son pacientes o, al menos, tienen un dolor de cabeza y merecerían un trato más amistoso. Dudo que exista un manual de ética farmacéutica y sería ingenuo exigirlo en una actividad que es esencialmente comercial. Una farmacia no es la Cruz Roja. Además este rubro está estrechamente ligado a los laboratorios que, a su vez, son grandes complejos industriales. Sin embargo, uno podría esperar que se contentaran con una máxima rentabilidad pero que no fuera excesiva y  grotesca como un asalto. Intuyo que, a modo de descargo, argumentarán que este mercado es sumamente competitivo, que otros usan métodos de competencia desleal y otros lamentos del tipo altas inversiones o rigidez del  mercado laboral. Una vez más podemos sospechar de los eufemismos.
La realidad es que las personas que necesitaban un medicamento fueron objeto de un abuso o una manera licenciosa de operar un negocio. Es indiscutible que la tercera edad es el cliente más cautivo de una farmacia porque el cuerpo ya está oxidado. Y es precisamente el grupo cuya renta decae con el paso de los años. Doble tristeza en el caso de Ahumada porque todavía resuena en mis orejas,  la frase de los dependientes del negocio, conminándonos a dejar el vuelto para un desayuno para los abuelitos.  Me parece una  hipocresía en función de su práctica hacia los abuelos-clientes. Una vez más se podrán deshacer en explicaciones y  retrucar, por ejemplo,  que los remedios para los ancianos no formaban parte del contubernio. A estas alturas da lo mismo, en el imaginario colectivo ya está la sensación de haber servido de ratón de laboratorio para una manera poca ortodoxa de ganar dinero. Y da pena que ni siquiera un producto tan sensible como un medicamento se salve de la codicia. Lo sospechábamos pero la confirmación es ingrata.   

Por nada del mundo…

3 de Marzo, 2009

Una cuenta en Suiza evoca muchas cosas.  De partida, un señor o señora que ha decidido no seguir entregando su ofrenda al Fisco. Otra imagen podría ser de un dictador que prepara  una confortable jubilación depositando parte de sus honorarios en los bancos de ese país  europeo. El cine también ha utilizado el secreto bancario para entretenernos con historias de agentes secretos que llegan a Ginebra para recibir un maletín lleno de dólares en pago de su traición o una amante despechada que intenta conseguir la clave que les permitirá vengarse de ese millonario que decidió cambiarla por una mujer más joven.

 Hay episodios históricamente más brutales que se pueden recordar cuando pensamos en esas bóvedas doradas. Por ejemplo, el tesoro nazi que permaneció durante varias décadas en cuentas inactivas hasta que los banqueros suizos que se habían hecho los suecos, se vieron obligados a reconocer su existencia.

Esos modales han  gozado de tolerancia y, salvo algunas exclamaciones y notas de protesta más bien formales, nadie ha cuestionado en serio  el secreto bancario que para los helvéticos es un asunto de soberanía nacional. Sin embargo, la magnitud de la crisis financiera provocada por un grupo de turbios irresponsables pone en tela de juicio esa práctica. El  presidente francés Nicolás Sarkozy  ha dejado entender que en la próxima reunión del G-20 podría solicitar que Suiza figure en la lista negra de los paraísos fiscales. El gobierno de la Confederación que, habitualmente reacciona con la tranquilidad de los neutros,  en esta ocasión se ha indignado con el esposo de Carla Bruni. Ellos no están dispuestos a ser objeto de una humillación ni tampoco desean poner fin a ese producto bancario. Obviamente, los suizos no son culpables de la evasión fiscal u otros delitos que se realizan más allá de sus fronteras. Sin embargo,  esta postura como otras que hemos conocido recientemente, demuestran que pese al gigantesco remezón que ha sumido a varias naciones en la recesión, los que mueven los hilos de las finanzas no tienen la menor intención de cambiar sus antiguas costumbres.

En ese contexto, pensar como lo han escrito algunos, que se puede refundar el capitalismo para despojarlo de sus peores vicios, es pura ingenuidad o bien una maniobra de distracción para calmar los ánimos.

La previa

16 de Enero, 2009

Para mi gusto, una de las buenas sensaciones que se puede experimentar en la vida  ocurre en los días previos a las vacaciones. Todo está por venir, todas las posibilidades están abiertas. Trasnochar sin pensar en levantarse temprano al día siguiente o  esquivar toda tarea agobiante y penosa.

Imagino que algo parecido debe estar sintiendo Barack Obama, con la gran diferencia que su próxima etapa es arremangarse las mangas para trabajar. También para él, todo es posible antes del 20 de enero. Por ejemplo, cumplir con cada uno de los puntos que figuran en su programa y que repitió incansablemente en sus giras, de Norte a Sur y desde  la costa Pacifico a la costa Atlántica.

Antes de entrar a la Casa Blanca, los sueños siguen siendo sueños. Como todo mandatario que comienza se beneficiará de los clásicos “cien días de gracia”. Es verdad,  que en algunos casos, la indulgencia de los analistas y electores ha durado mucho menos que eso pero, por parte baja, Obama  podría estar dos meses gozando de la máxima confianza.

Señalar que con el correr del tiempo la fuerza de gravedad de la realidad lo obligará a aterrizar varios de los sueños, no es hacer prueba de pesimismo.  Los conflictos de interés entre grandes compañías, los diferentes Estados o las distintas comunidades  pueden desbaratar las mejores intenciones. Y como Presidente de una  potencia de gran calibre, sus responsabilidades sobrepasan ampliamente las fronteras de Estados Unidos de América.

Precisamente, en el extranjero, hay mucha ansiedad por ver cómo se concreta la promesa de un nuevo estilo. Es decir, si  Washington ejecutará  una política exterior  menos agresiva  que la administración republicana. Más que un cambio radical, lo aconsejable es esperar ciertos matices.

Obama antes de todo y sobre todo fue elegido para custodiar los intereses de la nación americana y eso, como la historia lo consigna, también ha implicado que en el pasado la diplomacia de los Demócratas golpeara varias veces la mesa.

Pero no hay que adelantarse y lo más aconsejable es disfrutar de estos meses de Enero y  Febrero  donde todavía todo es posible.

A prueba de nervios

22 de Diciembre, 2008

Para  unas 277 mil personas,  una parte de su suerte ya está  echada. Sólo una parte porque evidentemente  la  PSU no determina el futuro de un hombre  o una mujer.  Pero  un buen puntaje es como el dinero: no hace la felicidad pero ayuda. No caben dudas que además de controvertida, esta prueba pone los pelos de punta. Antes de rendirla, muchos se someten a un  largo proceso de preparación que, entre otros, incluye el paso por un pre-universitario. Días antes de ingresar a la sala con el famoso lápiz grafito,  los medios de comunicación prodigan una serie de consejos dignos de un jugador de fútbol que ingresa a la cancha a disputar la final de un Mundial. Y luego, a esperar como en la escalinata de un patíbulo, la hora cero de un lunes. Con el Rut en mano, miles de personas examinan ansiosamente la pantalla del computador o las páginas del diario, para saber si el resultado es la visa para el sueño o su certificado de defunción.
 Hay una permanente puesta en escena de la tensión.  Apenas cae la guillotina, comienza el proceso de postulación.  Y ahí aparece una vez más el filo del hacha porque hay que fijarse donde se hizo el “corte” el año anterior. En  72 horas hay que definirse. Como un Napoleón que observa el campo de batalla, los candidatos eligen  donde instalar sus 8 divisiones. Y vuelta a esperar  para saber si el “corte” los cortó o les permite seguir adelante. Como prueba, la PSU puede ser para algunos de una exquisita crueldad. Hay estudiantes que  demostraron su talento durante años  pero, al comparecer durante dos días ante el  tribunal de la inquisición virtual, parte de sus  conocimientos y destrezas se desmoronan.
 Para los especialistas en educación y otros expertos es una  temporada fausta. Analizan   por enésima vez  las causas del descalabro  de los colegios municipales y varios particulares subvencionados.   Abundan las estadísticas y sobre todo las clásicas  lágrimas de cocodrilo sobre la brecha social. Un periódico se despacha un artículo sobre  “las tres comunas más mateas”  para referirse a Las Condes, Lo Barnechea y Vitacura, que prácticamente monopolizan los puntajes nacionales. ¿Mateas? …seguramente pero  debería  haber agregado “y más ricas”. En cuanto a los que tendrán que conformarse con ingresar a una privada de dudoso  nivel académico y escaso prestigio,  no falta el iluminado que se atreve a afirmar que al menos podrán  adquirir algún tipo de conocimientos. ¿Pero cuanto cuesta esa  manito de gato educacional que no asegura nada salvo un cartón? 
En un aspecto, la PSU es inobjetable. Demuestra que en esta materia los cambios no pueden ser graduales sino radicales.
 

Billetón

25 de Noviembre, 2008

La distribución de entradas para el último espectáculo de la Teletón originó una trifulca que tuvo como condimento adicional, la reventa de las mismas. Ofreciéndolas a cinco o diez mil pesos, algunos sacaron partido del deseo de asistir al Estadio Nacional para ver algunas estrellas de la música y a la Rupertina que asoma como la huasa más graciosa de esta primavera. La actitud de los piratas de la entrada fue calificada como inmoral por Don Francisco. Es evidente que tratar de sacar ventaja de un espectáculo de beneficencia deja como buitres a estos campeones de la rentabilidad con cero inversión.

Sin embargo, no hay que asombrarse porque la reventa de entradas en torno a grandes espectáculos artísticos y deportivos es una práctica habitual en Chile y otros países de América latina. Pero, creo que sobre todo no habría que obviar esa sensación que flota en el aire desde Agosto de este año.

Tenemos la certeza que el 99% de los rapaces de las entradas no lee las páginas económicas de los periódicos y no conoce la génesis de la actual crisis financiera. Estamos seguros que para muchos sub-prime es algo parecido a una prima sub 17 pero en inglés. Dudamos que sepan algo de los planes de rescate de los grandes bancos o de la reunión del G-20. Sin embargo, porque alguna vez divisaron una portada en un quiosco, escucharon la radio o vieron la tele, saben que en el 2008 se esfumaron billones de dólares, tantos como para que todo se convierta en cifras abstractas. Tienen una cierta idea de esas casas, fondos, inversiones y jubilaciones que desaparecieron por obra y gracia de los magos de la finanza internacional.

También intuyen que esos hombres que sacaban y escondían conejos atiborrados de dinero no han recibido ninguna sancion ejemplar. Como máximo se fueron a sus casas con una estupenda indemnización de varios ceros, con gran desparpajo y en toda impunidad. Por eso podemos suponer que en esta fiesta obscena del billete, los buitres del Estadio Nacional no se sienten culpables. Para ellos debe ser algo natural que ni siquiera merece una reprimenda.

E incluso deben pensar que hacen lo correcto, al igual que esos señores que no conocen personalmente.

La pluma

2 de Noviembre, 2008

Fondeada en una galería de la calle Mac-Iver 142, casi al frente del Café Colonial, hay una pequeña tienda que en esta  época de impresoras laser y lápices de gel, se obstina en mantener vivo a un objeto que se  resiste a abandonar la escena. La vitrina exhibe varias lapiceras nuevas mientras que al interior, en varios cajones, están las ancianas y maltrechas que han sido internadas por sus dueños para que se recuperen en la UTI de esta clínica. El local es algo más que un negocio porque el cirujano Walter se ha empeñado en mantener viva la tradición que hace décadas iniciara su tío reparando las míticas Parker y Waterman.

Cada marca tiene su pasado y al mismo tiempo muchas han sido protagonistas de la historia firmando armisticios y tratados. Algunas gotas de tinta han puesto fin al estéril derramamiento de sangre y por eso la lapicera ha estado de la mano con los protagonistas de la última escena de una guerra. En el sentido contrario, la estilográfica ha estado presente en la primera escena de un relato porque muchos escritores  con la ayuda de una pluma “botan” en una hoja, las primeras frases de un libro. Cuando una idea está por nacer, la mano se aferra a la baquelita negra que acompaña esos minutos de espera que anteceden el parto. Y luego, paulatinamente, la hoja en blanco se llena de signos trazados en azul, negro, verde o rojo, dando origen a una historia que será completada en un computador e inmortalizada en una imprenta.

Una marca de prestigio sabe ofrecer plumines de distinto grosor porque algunos prefieren escribir con un hilo fino mientras otros privilegian la escritura gruesa. Entre uno y otro extremo, hay diferentes puntas para cada personalidad. Escribir con una lapicera es un arte que debería considerar el gramaje del papel porque también hay que fijarse en la capacidad de absorción de la tinta. La complicidad entre la mano y un plumín se nota al cabo de varios años cuando uno mira por donde se desgastó el metal. En cuanto al cuerpo, la diversidad es mayor porque hay diferentes materiales y formas. Algunos modelos se pueden descubrir en el sitio www.clinicaplumafuente.cl . Pero ahí hay tan sólo una  parte de la historia porque en Chile muchas son desconocidas o desaparecieron rápidamente porque no había compradores. Por ejemplo, la italiana OMAS, cuyos modelos son verdaderas piezas de orfebrería y dotados de una gran precisión.Estéticamente no se puede desconocer la contribución de Mont Blanc cuyo modelo Meisterstück 149 ha pasado a la historia como un gran clásico. Otro grande es Sheaffer, que ostenta el Balance un modelo que remonta a los años 30 y que todavía concita una critica elogiosa. Con la pluma fuente se escribieron  miles de historias pero hay otras tantas que se podrían escribir sobre ella misma. En ese contexto, la tienda de Walter  es una suerte de pequeño consulado que intenta preservar la tradición de la escritura noble y pausada.    

Bomba urbana

4 de Octubre, 2008

Durante décadas mi nariz ha olfateado aromas de los cinco continentes, pero aún siento el olor a levadura que penetraba nuestra sala de clase en esa desaparecida escuela pública de Vitacura. A pocos metros del pizarrón estaba la CCU. Todos los días paso por ese lugar y, pese a que es un hecho cotidiano y banal, siempre me sorprende ver esa gigantesca estructura de cemento  que crece hacia el cielo. Mejor dicho, me indigna.

No siento ninguna nostalgia por el pasado y no se me ocurriría proponer que en ese lugar construyan un conjunto educacional o que planten  árboles. Todos entendemos que esos metros cuadrados deben servir a las constructoras y a las empresas en general  porque sin crecimiento económico sólo nos repartiríamos migajas. Pero otra cosa es sentarse en el equilibrio, la armonía  y la racionalidad como lo está haciendo Cencosud con su Costanera Center.  A menos que se declare una zona peatonal de  20 cuadras alrededor de ese disparate de concreto, no veo cómo podrían transitar los seres humanos por ese barrio. Instalar veinticinco mil nuevos estacionamientos es irracional. La insensatez está en los mismos genes del proyecto, puesto que requiere de mitigaciones viales. 

Mitigar significa suavizar algo duro o áspero y claramente, de partida, se reconoce que Sanhattan es agresivo. ¿Hay algo de cordura en concebir  una bomba urbana? Personalmente, la voracidad de los grandes grupos no me sorprende porque la desmesura forma parte de su lógica. Lo importante es que cada uno haga su pega. En ese contexto, es saludable que el Ministro de Obras Públicas declare que el MOP no pondrá un peso en esas mitigaciones. Son varios millones de dólares que Sergio Bitar, con gran sentido político, dice que prefiere destinarlos a comunas como La Pintana o Cerro Navia. Sería inexcusable ver a un gobierno seguir abriendo  las  grandes alamedas para beneficio de una minoría que ya ha usufructuado bastante.

Podríamos extendernos bastante sobre este tema. Por ejemplo, sobre las soluciones de Cencosud que imagina la construcción de un túnel en la avenida Andrés Bello. Es una fórmula recurrente, casi una manía, esto de perforar cerros y calles para convertir a Santiago en un enorme queso gruyere lleno de hoyos. Y ese diseño no es inocente porque retrata nuestra condición. Trabajamos como hormiguitas para ellos y ahora quieren que vivamos como ellas, fondeados en la tierra y cubiertos por moles de cemento.

Don Otto

16 de Septiembre, 2008

El alcalde de Providencia no aceptará que las tribus urbanas se tomen los parques de Providencia. La declaración de Cristián Labbé es aceptable como un grito de rabia o una expresión de tristeza frente a la  descabellada y cruel insensatez de los jóvenes que ultimaron a Víctor Garrido.Es bastante menos aceptable como idea de un alcalde, en tanto que responsable elegido para conservar la sangre fría y analizar en perspectiva todas las situaciones, incluso las más horribles.En primer lugar ¿para qué sirve un parque sino es para ocuparlo? Acepto que según la ortodoxia del Manual de las Buenas Costumbres en Parques y Jardines, lo correcto es que circule gente con sanas y buenas intenciones.

Por ejemplo, enamorados que se besan, niños que juegan, jubilados que caminan y oficinistas que duermen una pequeña siesta sobre el pasto. Sería ideal pero no todos han sido preparados para vivir en un mundo de algodón. Ese mismo viernes, horas antes del homicidio de Víctor Garrido, tuve que pasar por Nueva de Lyon. Tenía una reunión a las8. P.M. y pude ver como esas “hordas” de muchachos y muchachas se encaminaban hacia Providencia para trepar a un bus y volver a sus comunas. Es un espectáculo que puede resultar inquietante para un ciudadano que tranquilamente camina por el sector. Hablé con cuatro de ellos. Una jovencita venía de La Pintana, su partner era de La Granja, mientras que otra pareja quinceañera se había desplazado desde La Florida. Como me han metido en la cabeza que el Transantiago es un infierno no pude dejar de preguntarles por qué hacían un viaje tan largo y sacrificado. La respuesta fue simple y  contundente: “es un lugar agradable para reunirse”.

Se congregan todos los viernes a partir de las tres de la tarde y como no son unos santos, ellos mismos confesaron que beben una chela, un roncito o un pisquito. Me pareció que no era uno sino varios roncitos pero no debe ser más que los litros de alcohol ingeridos por muchos universitarios del barrio República, a quienes hemos visto tambaleándose en las veredas.  Pregunta ¿también habría que desalojar a los estudiantes de ese barrio tradicional? Aceptemos que los adolescentes de los grupos C2, C3 y D no tienen el monopolio del botellazo en la cabeza. En la medida que se acerca el verano, vamos preocupándonos por lo que nuevamente podrá suceder en las afiebradas noches de Maitencillo o Cachagua. Vuelvo a preguntar. ¿Habría que prohibir la estadía en esos balnearios a todos esos beodos ocasionales  que pululan por la playa? ¿ Y no debería suceder lo mismo en Cartagena y El Quisco? En el caso que a todos los alcaldes afectados se les ocurriera desplazar a los adolescentes con problemas, sería urgente buscar un sitio para encerrarlos.

A muchos, “tribu urbana” les suena como algo inquietante y amenazador. Piense lo que quiera pero habrá que acostumbrase a la idea. Las tribus ya no viven en la selva sino en medio del asfalto. Numerosos estudios indican que nunca en la historia se había visto a tantos individuos vivir en la ciudad y esta tendencia mundial va en aumento. Por otra parte, no es la primera vez que los grupos que se concentran en una zona  desencadenan todos nuestros temores. Recuerdo una vieja comedia musical, ” West Side Story”, donde los muchachotes peleaban sin darse tregua. En esa época, se llamaban pandillas y créame que eran mucho más violentas que estas tribus de lampiños. Para seguir en el presente, en Buenos Aires, la fauna es tan diversa como la nuestra y quizás un poco más. Existen los Floggers, Neohippies,Rolingas,Metaleros, Hip-Hop, Goticos, Skaters, Cumbieros,Punks,Rastamanes y Emos.

Pero volvamos a nuestra Providencia. Para los vecinos no debe ser muy agradable ver a esos foráneos invadir una parte de su territorio. Pero no creo que la solución sea golpear con una varilla a los abejorros del Parque Uruguay como se haría con un avispero. ¿No es más conveniente saber donde están y vigilarlos sutilmente? ¿Dejarlos hacer hasta un límite conveniente y estar listos a intervenir en caso de desborde? No lo sé, pero tengo la impresión que el alcalde Labbé está tentado por repetir la antigua y fracasada historia de Don Otto y el sofá.