Impostura
Indignación y molestia son algunas de las reacciones que ha suscitado la decisión del gobierno venezolano de cerrar varias señales de la televisión por cable. En Chile, rápidamente algunos diputados del oficialismo y de la oposición se subieron al carro de las críticas a Hugo Chávez, porque la señal internacional de TVN, también ha sido puesta en tela de juicio.
Vamos por parte. Personalmente, nunca he tenido la menor simpatía por el militar venezolano y esto no se debe a que sea amigo de Fidel Castro, del régimen iraní o de Corea del Norte. Mi reprobación remonta al año 1992 cuando como militar lideró un fallido golpe de Estado en contra del presidente Carlos Andrés Pérez, ese acto sedicioso le costaría dos años de cárcel de la que saldría gracias a un posterior indulto del mandatario Rafael Caldera. Volviendo al tema de la señal internacional, el gobierno chileno tuvo toda la razón para afirmar que no se trata de un problema diplomático sino administrativo. De esta manera, puso paños fríos a un tema que algunas cabezas calientes deseaban exarcebar. En Chile, cuando los operadores de cable, por razones de audiencia, han levantado las señales de la Deutsche Welle o TV5, no recuerdo que los diputados alemanes o franceses hayan puesto el grito en el cielo. Tampoco mis anotaciones registran alguna conmoción entre nuestros políticos por la salida de esos canales públicos europeos o el privado argentino Telefé. Sospecho que, en realidad, a esos políticos no les interesa mucho el tema de la libertad de expresión y que su protesta tiene otras motivaciones.


