Peor el remedio
Martes, Marzo 24th, 2009El asuntito de una farmacia que hizo arreglos con unos cuantos laboratorios para esquilmar a sus clientes da vigencia a ese antiguo dicho del remedio y la enfermedad. Escribimos esquilmar para salir del círculo vicioso del eufemismo como los utilizados por Ahumada para explicar su pecado venial. En un comunicado leíamos que existió “la proposición de alzar coordinadamente los valores”…” para un grupo determinado de medicamentos, como solución a esa situación de mercado”.
En realidad, más que rabia siento pena. Los clientes de una farmacia, salvo los que entran a comprar cosméticos, en su mayoría son pacientes o, al menos, tienen un dolor de cabeza y merecerían un trato más amistoso. Dudo que exista un manual de ética farmacéutica y sería ingenuo exigirlo en una actividad que es esencialmente comercial. Una farmacia no es la Cruz Roja. Además este rubro está estrechamente ligado a los laboratorios que, a su vez, son grandes complejos industriales. Sin embargo, uno podría esperar que se contentaran con una máxima rentabilidad pero que no fuera excesiva y grotesca como un asalto. Intuyo que, a modo de descargo, argumentarán que este mercado es sumamente competitivo, que otros usan métodos de competencia desleal y otros lamentos del tipo altas inversiones o rigidez del mercado laboral. Una vez más podemos sospechar de los eufemismos.
La realidad es que las personas que necesitaban un medicamento fueron objeto de un abuso o una manera licenciosa de operar un negocio. Es indiscutible que la tercera edad es el cliente más cautivo de una farmacia porque el cuerpo ya está oxidado. Y es precisamente el grupo cuya renta decae con el paso de los años. Doble tristeza en el caso de Ahumada porque todavía resuena en mis orejas, la frase de los dependientes del negocio, conminándonos a dejar el vuelto para un desayuno para los abuelitos. Me parece una hipocresía en función de su práctica hacia los abuelos-clientes. Una vez más se podrán deshacer en explicaciones y retrucar, por ejemplo, que los remedios para los ancianos no formaban parte del contubernio. A estas alturas da lo mismo, en el imaginario colectivo ya está la sensación de haber servido de ratón de laboratorio para una manera poca ortodoxa de ganar dinero. Y da pena que ni siquiera un producto tan sensible como un medicamento se salve de la codicia. Lo sospechábamos pero la confirmación es ingrata.


