Billetón
Martes, Noviembre 25th, 2008La distribución de entradas para el último espectáculo de la Teletón originó una trifulca que tuvo como condimento adicional, la reventa de las mismas. Ofreciéndolas a cinco o diez mil pesos, algunos sacaron partido del deseo de asistir al Estadio Nacional para ver algunas estrellas de la música y a la Rupertina que asoma como la huasa más graciosa de esta primavera. La actitud de los piratas de la entrada fue calificada como inmoral por Don Francisco. Es evidente que tratar de sacar ventaja de un espectáculo de beneficencia deja como buitres a estos campeones de la rentabilidad con cero inversión.
Sin embargo, no hay que asombrarse porque la reventa de entradas en torno a grandes espectáculos artísticos y deportivos es una práctica habitual en Chile y otros países de América latina. Pero, creo que sobre todo no habría que obviar esa sensación que flota en el aire desde Agosto de este año.
Tenemos la certeza que el 99% de los rapaces de las entradas no lee las páginas económicas de los periódicos y no conoce la génesis de la actual crisis financiera. Estamos seguros que para muchos sub-prime es algo parecido a una prima sub 17 pero en inglés. Dudamos que sepan algo de los planes de rescate de los grandes bancos o de la reunión del G-20. Sin embargo, porque alguna vez divisaron una portada en un quiosco, escucharon la radio o vieron la tele, saben que en el 2008 se esfumaron billones de dólares, tantos como para que todo se convierta en cifras abstractas. Tienen una cierta idea de esas casas, fondos, inversiones y jubilaciones que desaparecieron por obra y gracia de los magos de la finanza internacional.
También intuyen que esos hombres que sacaban y escondían conejos atiborrados de dinero no han recibido ninguna sancion ejemplar. Como máximo se fueron a sus casas con una estupenda indemnización de varios ceros, con gran desparpajo y en toda impunidad. Por eso podemos suponer que en esta fiesta obscena del billete, los buitres del Estadio Nacional no se sienten culpables. Para ellos debe ser algo natural que ni siquiera merece una reprimenda.
E incluso deben pensar que hacen lo correcto, al igual que esos señores que no conocen personalmente.


